* Apenas este año ha sido expuesto en medios y sigue, inevitablemente, el camino publicitario de los presidenciables. La revista Líderes Mexicanos se ocupa de él en un texto intimista. Incluso Wikipedia da cuenta de una biografía oficial y todos los diarios destacaron su llegada a la Secretaría de Desarrollo Social. Algunos lo destacan del resto del equipo calderonista e incluso promueven, aunque someramente, la casa de Los Pinos para él.
Miguel Alvarado
Tiene 38 años. Ocupa una Secretaría federal, aunque mantiene bajo perfil mediático. Viste impecable, casi siempre con trajes oscuros y la infaltable corbata. Su rostro refleja pocas emociones, pero no es duro ni truculento, como el de Juan Camilo Mouriño o el del propio Peña Nieto. Como en ellos, la juventud se convierte en una baza de peso, pero tiene la ventaja de no tener un pasado turbulento. Aparentemente no tiene negocios sucios en Pemex ni lo unen lazos sanguíneos a sospechosos de enriquecimiento ilegal. Apenas este año ha sido expuesto en medios y sigue, inevitablemente, el camino publicitario de los presidenciables. La revista Líderes Mexicanos se ocupa de él en un texto intimista. Incluso Wikipedia da cuenta de una biografía oficial y todos los diarios destacaron su llegada a la Secretaría de Desarrollo Social. Algunos lo destacan del resto del equipo calderonista e incluso promueven, aunque someramente, la casa de Los Pinos para él.
Su trayectoria académica incluye prestigiosas universidades del extranjero y el ITAM, colegio privado con más renombre que la Panamericana. Si se le pudiera comparar con algún personaje, tendría un dejo a Luis Miranda, el infumable subsecretario de Gobierno local, pero sin la mirada maquiavélica ni las poses de riqueza y abolengo. De rostro discreto, a fin de cuentas, Ernesto Cordero Arroyo es, según el CEN del PAN, el as bajo la manga de Felipe Calderón rumbo a la presidencia del 2012 y se convierte desde ahora en el contendiente a seguir por Enrique Peña, Marcelo Ebrard, el propio Mouriño, López Obrador y cualquiera que piense gobernar México.
A diferencia del gobernador del Edomex, Peña, Cordero logró por méritos propios escalar en el mundo de la política y si bien fue apoyado por Calderón, sus logros no se limitan a ser pariente de alguien.
Este nombre, junto con el del secretario federal de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Montes, se maneja con discreción en todas las sedes del panismo, y con mayor fuerza en el PAN estatal, donde su sola mención produce torceduras de boca y murmullos inaudibles.
Peña, el aspirante más visible, deberá pelear por el derecho que cree haber ganado con personajes como Manlio Fabio Beltrones, Eduardo Bours y la propia Beatriz Paredes. Cordero, sin embargo y según fuentes del CEN, no tendrá ese problema. Mouriño, Martinez o Creel están demasiado lejos y se les usará para no desgastar la imagen del secretario, quien llegó al gabinete panista apenas en febrero del 2008.
La carrera de Cordero es como la de Peña, con la única salvedad de que ningún pariente lo ungió como su delfín. Conoció a Calderón en el ITAM, pues fueron compañeros de clase en 1992. Cordero nunca imaginó que aquel afable chaparrito, buen estudiante y tomador de café en las horas ahorcadas del programa de estudios llegaría a la presidencia. Tampoco imaginó que ayudaría al hoy mandamás de México a intercambiar el apoyo de la bancada panista a Héctor Tinoco por la dirigencia de Banobras, junto con Agustín Carstens. Esto le valió la incondicionalidad de Felipe, quien lo reconoce en eventos públicos y privados como uno de sus invaluables brazos, pero produjo desacuerdos con el equipo de Agustín, pues errores cometidos detuvieron ejercicios presupuestales vitales.
Cuando Calderón fue diputado federal Cordero entró a la Secretaría de Energía; luego decidió seguir estudiando en Estados Unidos pero nunca perdió contacto con su poderoso amigo. En entrevista que la revista Líderes Mexicanos elabora, recuerda nostálgico que se mandaban mensajes por Internet, pero Calderón era ya presidente del PAN.
Estudioso como era, Cordero terminó un doctorado en la Universidad de Pennsylvania y aceptó la invitación de su amigo para dirigir la fundación Miguel Estrada, que se usa para asesorar a la bancada en la Cámara de Diputados.
Como Enrique Peña, es también accesible para contar su vida, pero no tanto como para inmiscuirse en escándalos sentimentales y procesos funerarios. Tampoco ha acudido a la compra de espacios en revistas de socialitès como Caras o Quién, clientes habituales del llamado Golden.
Relata, en tono tranquilo, que su padre es médico y su madre enfermera, detalle que Calderón recuerda cada vez que acude a algún acto sobre salud pública.
“Creo que fui muy feliz, jugaba futbol, futbol americano, salía mucho con mis amigos a andar en bicicleta y a jugar tochito en la cuadra y carreterita en la calle, que eso todavía se podía en el DF de los 70″, rememora Cordero.
Decidió estudiar actuaría en el ITAM, una de las escuelas más caras y prestigiosas del DF. En Energía, fue “aprendiz” por Georgina Kessel. “Era mi maestra y era terriblemente exigente”, dice y reconoce el estatus de aquella en el aprendizaje del mando.
Como los Golden en su momento, Cordero pertenece a una generación de jóvenes que se preparan para extender la influencia del PAN en el poder del Ejecutivo federal, pero eso no le preocupa y recuerda que muchos políticos llegaron jóvenes al poder, a los puestos decisivos, como Carlos Salinas.
El verdadero rival de Peña en la carrera por el poder nació el 9 de mayo de 1968 en el DF y es un miembro relativamente reciente del blanquiazul. Es un tipo premiado por su capacidad intelectual y el Premio Edwin Mansfield así lo demuestra
Su currícula es corta pero impresionante y supera con mucho la del sobrino de Montiel. Inició en la Dirección de Prospectiva Económica en la Dirección General de Análisis Económico y Sectorial de la Secretaría de Energía. Fue director de Administración Integral de Riesgos en el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), donde participó en el proceso de financiamiento de la infraestructura productiva nacional y preparó la campaña que colocaría a Calderón en la presidencia. En 2006 fue nombrado subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
Profesor e investigador de Economía, Cordero relata que no tiene hijos, pero la casualidad quiso que diera clases en la misma universidad de donde egresó Peña, la Panamericana. El 15 de enero de 2008 el Presidente Felipe Calderón Hinojosa lo nombró titular de la Secretaría de Desarrollo Social en sustitución de Beatriz Zavala Peniche.
Por el PAN, sin embargo, no se descartan a Mouriño, Creel, aunque está prácticamente enterrado; Josefina Vázquez Mota, Ruiz y Germán Martínez. Por el PRI están Peña, Beltrones, Bours y Paredes y por el PRD, Ebrard, Godoy, Amalia García y López Obrador.

