Tractores para ilusos

* “El gobierno dijo que iba a dar un tractor a todos los que quisieran, los que pudieran trabajar y con esa idea se quedó la mayor parte de la gente, que recibirían un tractor porque así dice la publicidad del gobierno”.

 

Elpidio Hernández

Hasta hace unas semanas, para los habitantes del territorio mexiquense era algo habitual que la actriz Lucero apareciera en las pantallas de televisión publicitando los compromisos cumplidos del gobernador del Estado de México, Enrique Peña. Entre otras hazañas, la estrella de los melodramas de Televisa destacaba como un gran logro la entrega de 4 mil tractores que benefician a igual número de agricultores mexiquenses.

Con el compromiso cumplido destinado a modernizar y mecanizar el campo mexiquense, muchos pensaron que el Ejecutivo estatal no sólo era generoso para pagar su publicidad, sino que los recursos también alcanzaban para apoyar a los alicaídos sembradores mexiquenses. Pero la realidad está muy lejos de lo expuesto. El raquítico apoyo económico aportado por su gobierno no alcanza ni siquiera para cubrir los intereses de las deudas adquiridas, que llegan a alcanzar los 700 mil pesos y que necesariamente deben ser saldadas por los dueños de cultivos que apenas dan para mal comer.   

Los apoyos para comprar los tractores a través del Fideicomiso para el Desarrollo Agropecuario del Estado de México se entregaron de acuerdo al caballaje de la máquina. Para ello se consideraron tres rangos: para tractores con 50 caballos o menos el beneficio fue de 60 mil pesos; de 60 a 89 caballos de fuerza la ayuda alcanzó los 92 mil pesos y para tractores de 90 caballos o más el apoyo fue de 115 mil pesos.

Don Antonio es uno de los pocos agricultores que aún guardan un sentimiento especial por las tierras que lo vieron nacer. Desde hace más de seis décadas sigue sembrando y cosechando las tierras de una comunidad enclavada al nororiente de la capital mexiquense.  

Para llegar a su propiedad es necesario cruzar polvorientas veredas de tierra donde el paisaje es dominado por extensos cultivos de maíz, que remonta al México campirano. A la entrada de la propiedad un vetusto tractor da la bienvenida a todos sus visitantes. Metros adelante se da uno cuenta de que la modernidad ha alcanzado a sus habitantes. El proceso de ordeña de leche que antaño se hacía manualmente ha sido mutado por una máquina que hoy realiza esas viejas prácticas.

En uno de los recovecos del extenso patio, entre los establos atestados de vacas se distingue un poderoso tractor Challenger Caterpillar amarillo, con vivos en negro que fue adquirido a través del Fideicomiso para el Desarrollo Agropecuario del Estado de México. Don Antonio es afectuoso y amigable como cualquier integrante de las familias del México rural. Su discurso es pausado pero abundante y entendible, se sienta en su sofá dispuesto a dialogar sobre algunos de los problemas que aquejan al cada vez más reducido número de agricultores que sobreviven en la entidad.

Opina que el Fideicomiso para el Desarrollo Agropecuario del Estado de México es un programa que funciona muy mal para los campesinos pero muy bien para el gobernador. Hace creer que los tractores son regalados, “lo anuncia con letras grandotas”, pero la realidad es otra, argumenta.

- ¿Cómo funcionan los apoyos del gobierno estatal a los agricultores, en el caso de los tractores?

- El gobierno dijo que iba a dar un tractor a todos los que quisieran, los que pudieran trabajar y con esa idea se quedó la mayor parte de la gente, que recibirían un tractor porque así dice la publicidad del gobierno. Nunca dice que a la gente que quiera comprar un tractor se le va a apoyar sólo con una parte. Todo es un juego entre las agencias y el gobierno y nosotros somos los que cargamos al muerto. Un tractor como el que compramos hace dos años estaba en cuatrocientos mil pesos y ahora vale setecientos mil, nosotros todavía lo tratamos en 520 mil pesos.

- ¿Cómo fueron los pagos?

- Se tenía que pagar en cuatro años; se dieron cien mil pesos de enganche, los 115 mil pesos del gobierno y los 305 mil pesos restantes en pagos semestrales, pero ahí empiezan los problemas. Que los intereses, que el pago del contrato, que el registro del contrato y total que es un dinero que un campesino no puede pagar. De 300 mil pesos que quedaban por pagar, la deuda aumenta a más de 540 mil pesos, pues se tienen que pagar intereses que no van a la cuenta.

- ¿Con cuánto dinero lo apoyó el gobierno?

- Primero habían dicho que se nos apoyaría con ciento diez mil pesos para tractores de más de cien caballos, luego dijeron que iban a dar 115 mil pesos de apoyo, pero cuando las agencias se enteraron que iban a dar los 115 mil pesos le subieron cinco mil pesos a los tractores.

- ¿Qué dijo el gobierno?

- El gobierno casi no tiene nada que ver. Se limitan a entregar el recurso que va de los 60 a los 115 mil pesos. El trato es entre los campesinos y las agencias de ventas, que se encargan de hacer todo el papeleo. Nosotros tenemos que ir a las agencias para ver los tractores, hacer las negociaciones y cuando a uno le dan la cotización vamos a Sedagro para que ahí autoricen. Mandan una carta donde dicen la cantidad de apoyo a la que tenemos derecho, esa carta se le entrega a la agencia y ellos van a cobrarle al gobierno.

- ¿Hay otros programas del gobierno para apoyar a los agricultores?

- Sí, ofrecen otros implementos. Un arado, una rastra, una sembradora, todos los implementos que se usan para la agricultura, Llegan a apoyar hasta con un 60 por ciento aunque no sé en qué se basen para el apoyo. También ofrecen ayuda para terminar de construir bodegas o construir corrales.

Don Antonio señala que en estas fechas el campesinado ya no tiene la capacidad de adquirir una deuda como esas, pues el cansado campo ya no da para pagar esas cantidades. Conviene -dijo- cuando la gente tiene la capacidad de adquirir el tractor de contado, porque son 115 mil pesos menos sobre el precio de lista pero, ¿quién puede comprarlo, quién tiene la capacidad? Nadie. Lo que estamos produciendo no alcanza para adquirir una deuda de esos niveles”, sostuvo y agregó que “mucha gente se entusiasmo con la idea de comprar un tractor pero no han podido con los pagos y se los han recogido. Con el enganche y el apoyo del gobierno las agencias obtienen buenas ganancias”.  

Señaló que para que el campo vuelva a ser redituable lo primero que se tendría que hacer sería regular el precio del maíz, pues no hay un precio establecido. En algunas partes -señaló- lo venden en tres pesos con cincuenta centavos. “¿Qué se puede comprar con tres cincuenta? ni una botella de agua. ¿Creen que eso vale el maíz, que eso costó producirlo? ¿Cómo la gente se va a poder echar un compromiso con esos precios si desde hace años la producción es para el consumo personal o engorda de ganado?”.

Lamentó la desaparición de la Conasupo, pues asegura era una dependencia que se encargaba de recoger la cosecha para su comercialización, pues antes “los campesinos ya no andaban batallando como lo hacen ahora para vender sus productos, ni estaban a expensas de los intermediarios, que son los más beneficiados. Antes recogía 300 toneladas de maíz, hoy únicamente 30”, dijo y agregó que el problema no es que el Estado haya abandonado al campo, sino que su intervención allí ha sido poco eficaz, la canalización de recursos como Procampo no bastan para garantizar su desarrollo.

Culpó al Tratado de Libre Comercio de la desaparición de Conasupo. “Ahora Estados Unidos se ha convertido en el principal surtidor de maíz a nuestro país, los políticos se dieron cuenta que sale más barato comprarle a Estados Unidos que comprárselo a los campesinos, aunque se trate de maíz transgénico”.

Lo mismo pasa con la avena -dijo-. Hasta hace unos años Barcel compraba toda la avena de la región “pero empezó a comprar avena de Estados Unidos y ya no se interesó en la de nosotros, aunque la avena sea de menor calidad a la que nosotros producimos”.

Al cuestionarle cuál es el destino del campo en México, señaló que éste nunca se va a perder porque es fundamental para la alimentación. “Lo que no se entiende es por qué no se le ha puesto atención a este sector. Cada vez hay menos gente que le interesa el campo”, indicó y aseguró que algunos ranchos productores de la región han pasado a ser “Territorio Geo” y otros están a la espera del mejor postor.

Hasta el momento han sido cuatro las entregas que el gobierno del estado ha hecho de tractores. En algunas de ellas el más mediático de los gobernadores armó auténticos show’s, desde congregar multitudes hasta utilizar unidades aéreas para tomar fotografías. En 2006 se entregaron 755 tractores en el municipio de Metepec; un año después se entregaron mil 20 tractores en Texcoco; para 2008 el número de unidades entregadas en Acambay aumentó a mil 100 y en enero pasado, en Zumpango, la cifra se incrementó a mil 150 tractores más.    

Un informe de la Auditoria Superior de la Federación elaborado en 2008 señala que la degradación de la superficie agrícola no se podrá recuperar sino hasta el año de 2537. El informe de desempeño indica que el país tardará hasta 531 años en rehabilitar las tierras erosionadas, según cifras calculadas hasta 2006. El máximo órgano de fiscalización indica que de 1996 a 2006 apenas fue restituido el 2 por ciento de las superficies afectadas

Asimismo indicó que los productores mexicanos se encuentran en una desventaja del 50 por ciento en el otorgamiento de subsidios por parte del gobierno federal frente a sus competidores y socios comerciales en el TLCAN, Estados Unidos y Canadá, lo que impide sostener los niveles de competitividad necesarios para un intercambio comercial.

De acuerdo con la evaluación de 2001 a 2005 el Estado mexicano benefició a sus agricultores con 859.5 dólares (9 mil 449 pesos aproximadamente), contra los 35 mil 316 dólares que asignó Estados Unidos a sus campesinos, este último es el país con el que México realiza el 80 por ciento de su intercambio comercial. Canadá es el segundo del TLCAN que más apoya a sus productores, pues los subsidia con 19 mil 977 dólares.

Los programas en algunas ocasiones no llegan a quien realmente lo necesita como es el caso del gobernador del Estado de México, quien admitió que aparece en la lista de beneficiados del Procampo y que recibió 29 mil 793 pesos entre 1995 y 2008, ya que cuenta con dos hectáreas y media donde siembra maíz y otros cultivos. Otro de los beneficiados del programa es la madre del gobernador, María del Socorro Nieto Sánchez, quien recibió una suma total de 940 mil 114 pesos en seis ocasiones, entre 1994 y 2008, al igual que el secretario de Desarrollo Agropecuario del Estado de México, Arturo Osornio Sánchez, quien recibió “apoyos” económicos por 172 mil 260 pesos por 90 hectáreas para cosechar de maíz. Otro caso de “apoyo” recibido por este programa, supuestamente destinado a apoyar a los agricultores sin recursos, es el diputado federal  mexiquense Gustavo Cárdenas Monroy.

About these ads

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 485 seguidores