El mercado negro

* La producción, distribución y venta de discos piratas se ha convertido en uno de los negocios más rentables en el país. La derrama económica es tan boyante que incluso células del narcotráfico han incursionado a ese mercado como una actividad alterna a sus actividades delictivas, así lo revela un informe de la Procuraduría General de la República que afirma que organizaciones como los Zetas y la Familia Michoacana se han apoderado de la distribución y comercialización de los productos apócrifos en algunas zonas del centro del país, incluido el Estado de México, donde el mercado del valle de Toluca es controlado por La Familia dese hace cuatro años.

Elpidio Hernández

En las calles de Toluca, como en cualquier otra cuidad del país, se puede conseguir el filme más reciente o el disco que salió al mercado por menos de 15 pesos. Claro está que se trata de una copia pirata, pero eso es lo que menos le interesa a los compradores. La historia se repite por igual en prácticamente todos los rincones del planeta, donde miles de prendas, discos, películas, medicinas y un sinfín de productos falsificados se vende en el mercado negro a un precio muy inferior al producto original.

La producción, distribución y venta de discos piratas se ha convertido en uno de los negocios más rentables en el país. La derrama económica es tan boyante que incluso células del narcotráfico han incursionado a ese mercado como una actividad alterna a sus actividades delictivas, así lo revela un informe de la Procuraduría General de la República que afirma que organizaciones como los Zetas y la Familia Michoacana se han apoderado de la distribución y comercialización de los productos apócrifos en algunas zonas del centro del país, incluido el Estado de México, donde el mercado del valle de Toluca es controlado por La Familia dese hace cuatro años.

El informe agrega que además de controlar el mercadeo de los productos, el modus operandi de las organizaciones incluye cobros de piso, extorsiones y amenazas a los vendedores que se resisten a formar parte de sus redes.

La industria de la piratería y la falsificación mueve millones de dólares al año en los mercados mundiales. Datos de American Chamber -organización dedicada a representar, promover y desarrollar el comercio entre México y Estados Unidos- señalan que en 2009, el negocio de la piratería tuvo ganancias por 74 mil 699 millones de dólares en nuestro país, lo que representa casi el doble de lo generado por el narcotráfico, que produjo 40 mil millones de dólares en el mismo periodo. La venta de productos apócrifos también superó ampliamente las captaciones anuales por la venta de petróleo, que en 2009 alcanzaron los 25 mil millones de dólares y el monto de las remesas procedentes de Estados Unidos, que sumaron 21 mil millones de dólares.

México se sitúa en el cuarto escaño a nivel mundial en la venta de productos piratas, sólo superado por Rusia, China e Italia, considerados los mayores consumidores de artículos falsificados, mientras que Israel, Vietnam, Singapur y Pakistán son las naciones donde los índices de consumo se han disparado. La misma PGR revela que, en México, ocho de cada diez películas que se venden son piratas, mientras que el 60 por ciento de los programas instalados en las computadoras son apócrifos. De acuerdo con datos revelados en la Tercera Encuesta de Hábitos de Consumo de Productos Pirata y Falsificados en México, elaborado por la Cámara Americana de Comercio, ocho de cada diez personas compraron algún producto pirata durante 2009, siendo el precio el principal motivo para adquirir los artículos. La encuesta también revela que, de quienes compraron piratería, el 36 por ciento afirma haberlo hecho una o dos veces al año, el 52 por ciento cada 15 ó 30 días y el 12 por ciento dice adquirir un producto una vez a la semana. El DVD y los discos se ubican como los artículos más comprados, con 94 por ciento, seguidos de la ropa, con 14 por ciento; el calzado con 13 por ciento y el software con 10 por ciento.

La Isla Siniestra se exhibe en las salas de cine desde el pasado 12 de marzo. Sin embargo, antes de su estreno, el filme protagonizado por Leonardo DiCaprio ya se encontraba regado en diferentes puntos de la capital mexiquense. Lo mismo se podía encontrar en improvisados aparadores ambulantes instalados en la Alameda, que en tianguis como La Pulga o la Aviación Autopan, e incluso en comercios bien establecidos como el bazar Pericoapa o el mercado Hidalgo, espacios donde las películas se pueden conseguir hasta en 15 pesos.

Aunque Tepito ha perdido su condición de lugar único, lo cierto es que el barrio sigue siendo el principal productor y distribuidor de discos y películas piratas de la región, asegura uno de los comerciantes que cada quincena acude a la calle de Jesús Carranza, en las entrañas de aquel lugar para adquirir su material. “Las películas de buena calidad se adquieren en ocho pesos, el disco de música en cinco y el mp3 en diez pesos cada uno, por lo que la ganancia es, por lo menos, del cien por ciento en cada producto”, asegura el mercader.       

En la capital mexiquense el mercado Hidalgo es considerado el santuario de los productos apócrifos en el municipio, aunque existen otros espacios como el centro comercial Pericoapa o la popular Pulga, donde también se puede encontrar gran variedad de discos, películas y software falsificados que se expenden sin ninguna restricción a cualquier hora del día.

El Bazar Pericoapa está ubicado al oriente de la ciudad, en la esquina que hace las calles de Fidel Velázquez y 28 de Octubre, a unos cuantos pasos de las oficinas de la Agencia de Seguridad Estatal. Allí, mezclados con locatarios que ofertan lencería, mezclilla, blusas y tenis de marca, por lo menos una decena de comercios exhiben cientos de títulos con nuevos y añejos éxitos cinematográficos, incluidas producciones que ni siquiera han sido estrenadas en las salas de cine del país. Los locales exhiben, además, decenas de videojuegos, discos de música, videos y algunos programas de computación. La bonanza y prosperidad del negocio de la piratería se refleja en los amplios establecimientos que alquilan los locatarios para comerciar sus productos y es que algunos de los negocios llegan a ocupar hasta tres locales que son arrendados en dos mil 300 pesos cada uno. Se trata de comercios formales que ofrecen productos ilegales. Los locatarios ofertan sus productos garantizando al “cien por ciento” la calidad de los productos y bajo singulares promociones que incluyen “una película por veinte y seis por cien pesos”. Las infaltables películas para adultos no son exhibidas en aquellos escaparates, pero una cartulina da cuenta de su existencia.

El mercado Hidalgo está al norponiente de la ciudad, en el centro de la colonia Sánchez. Históricamente, la plazuela se ha caracterizado por comerciar productos ilegales, ya de contrabando o apócrifos y opera a la luz del día y bajo tolerancia de las autoridades municipales y federales, que rara vez organizan operativos. Las películas, los videojuegos, los discos mp3 y los programas de computación son los productos más comerciales; sin embargo, los locatarios consideran el lugar como una parada ineludible para todo amante de la computación, pues ahí se encuentran disponibles decenas de software para todo tipo de necesidades; algunos programas cuyo costo en mercado formal equivale prácticamente al precio de una computadora se pueden adquirir en aquellos pasillos desde cincuenta pesos. Las ofertas se vuelven tentadoras, como la del programa de computación Adobe Premiere, que llega a alcanzar 10 mil pesos con un distribuidor autorizado, allí se puede conseguir en 50 asequibles pesos.

La oferta en aquel mercado no se limitan a los discos piratas y a la telefonía celular, también incluye la popular fayuca, que no es otra cosa más que aparatos electrónicos como televisores, grabadoras, estéreos, radios, licuadoras, videojuegos y computadoras que ingresaron al país sin pagar impuestos, por lo que su valor se sitúa muy por debajo de su precio normal.

Muy rara vez a las autoridades federales se le ocurre hacer operativos para decomisar aquellos productos. Las incursiones más recordadas en Toluca se han registrado en el mercado de la Pulga, en los extintos locales de la Terminal y el en el citado mercado Hidalgo, donde en agosto de 2008 efectivos federales, con apoyo de elementos de la Agencia de Seguridad Estatal, arribaron al lugar para asegurar 21 mil productos, todos discos compactos apócrifos, estuches y portadillas.

La piratería es cada vez más competitiva. Ofrece lo último, lo más novedoso a los mejores costos y casi siempre va un paso adelante de la industria, el comercio legal y las autoridades. La Ley de la Propiedad Industrial considera a la piratería un delito grave que no alcanza libertad bajo fianza y las condenas para quien produzca, distribuya o comercialice los productos van de los tres a diez años de prisión y multas de hasta 20 mil días de salario mínimo. Las penas son severas, sin embargo, la ley no es el problema; el punto débil está en la aplicación. Todos saben dónde se producen y dónde los principales puntos de venta de la mercancía pirata.

El mercado negro ya no se limita al software, la música y el cine, la piratería se ha propagado y actualmente se pueden encontrar libros, ropa, calzado, vinos, juguetes, perfumes, alimentos, productos de belleza e incluso medicinas como vacunas contra el virus de influenza AH1N1.

About these ads

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 487 seguidores