Santo contra Jacobo Zabludovsky contra H. P. Lovecraft

* Cubrió la luna una sombra ignominiosa y su tránsito quedó borrado de la vista humana. Los pisos pulidos de la casona crujieron porque sí, presintiendo sin embargo el hálito maldito de las puertas del infierno, que se abrirían puntuales a las cuatro de la noche. Santo sintió miedo por primera vez y su máscara reflejó en su tersura las arrugas inhumanas de la noche del océano.

 

Miguel Alvarado

- Lo sé, lo sé –respondió Lovecraft, arrellanándose todavía más en el sillón. Su vieja cara acaballada pareció entonces poblarse de miles de escaras minúsculas, cárnicas conexiones que se perdían en las profundidades de su cuello almidonado, agujero de moluscos abisales. Juntó las manos y jugueteó los dedos. Miró sus enormes zapatos y alisó la imperfecta raya del pantalón con un movimiento espasmódico pero lento, como si arrastrara su delgado brazo en un latigazo octópodo, pisciforme de alguna manera.

Frente a él, Santo se movía apenas. Pequeño, casi regordete, revisaba silencioso su reloj integrado a la mano en espera de una señal. Afuera, su auto, un Porsche 356 brillaba a causa de la imposible luna que atravesaba la ciudad de Guanajuato, calles de utilería fabricada en las bodegas de la familia Curiel.

Una ojeada más al trasmisor y saltaría al coche para buscar a sus enviados. Acomodó su máscara y envolvió en la capa los brazos desnudos, que de inmediato se amoldaron a su fortaleza de cuadrilátero.

- Debo decirte, Howard, que debemos acudir en ayuda de nuestros amigos. No sabemos qué les ha ocurrido exactamente y la radio ha dejado de funcionar. Nunca nos habíamos quedado sin comunicaciones y ahora se trata de una cuestión de seguridad mundial –dijo el Enmascarado de Plata ofreciendo una pipa a su amigo, quien la recibió sin aspavientos agradeciendo con un movimiento de cabeza, que pareció girar al revés en una penumbra que ya no asombró al héroe mexicano.

- Lo sé, Santo, lo sé. Por eso acudí a ti, porque tu fama ha llegado hasta Providence y tus hazañas, ahora lo veo, corresponden al tamaño de tu corazón.

Lovecraft aspiró profundamente aquella mezcla de tabaco negro que tanto le gustaba. Observó la pipa de madera, tallada por artesanos oaxaqueños y reparó en la figura que adornaba la cazoleta. Una sonrisa se le escapó apenas al escritor cuando identificó la silueta de la venerada Shub-Niggurath, aliada definitiva de otros tiempos, otros, que no debían ser nombrados. A esas alturas apenas extrañaba los potes de helado que devoraba con delectación luego de cada comida.

- Y por eso, amigo Santo –dijo Lovecraft sin rodeos- todo depende de ti.

Cubrió la luna una sombra ignominiosa y su tránsito quedó borrado de la vista humana. Los pisos pulidos de la casona crujieron porque sí, presintiendo sin embargo el hálito maldito de las puertas del infierno, que se abrirían puntuales a las cuatro de la noche. Santo sintió miedo por primera vez y su máscara reflejó en su tersura las arrugas inhumanas de la noche del océano.

- Virgen Santa de Guadalu…

- No, amigo querido, no nos apoyemos en ilusiones. Debemos ser inteligentes y abordar nuestro plan desde una realidad objetiva –dijo Lovecraft mientras se levantaba trabajosamente del sillón- Soy poseedor de un conocimiento que nos dará el triunfo o nos hundirá para siempre en la vacuidad, y debemos informar al mundo lo que está por venir. Debo hacer una llamada a un conocido mío, para que nos ayude a difundir. Sé que no estarás de acuerdo pero coincidiremos en que representa el único medio en este país al que la gente tiene alguna forma de acceso. Esta vez deberás confiar en que mi elección será la adecuada. Te pido apoyo incondicional.

- Sabes que sí, pero no entiendo…

- Llamaré a Jacobo, él podrá ayudarnos de alguna manera.

 

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Un fuerte olor a té inundaba la biblioteca. Pesadas cortinas cubrían los ventanales y Santo se sentaba frente al hogar, ejercitando silencioso su conciencia más profunda, liminar metalingüístico que lo ayudaba a comprender el camino aquí, ahora, que lo comprometía naturalmente con las raíces más profundas de su país y su propia vida. Esa tierra amarga la llevaba en la sangre y estaba dispuesto a defenderla a cualquier costo. Recordaba que aun la más analfabeta corrupción medra en la vida por un propósito y sus voceros, a veces, no son culpables absolutos aunque sí responsables de la parte que les toca. Acudieron a su mente las imposibles anomalías que había enfrentado y sometido definitivamente pero por alguna sincronía fuera de tiempo se veía de niño, en las calles de Tulancingo, de la mano de su padre, recorriendo los puestos de calaveras azucaradas. “Es noviembre y en las calles la muerte es una risa, una constante felicidad que celebramos todos porque sabemos, aunque no sepamos expresarlo, que es una broma inocente de nuestro cerebro, que se burla de nuestros miedos ignorantes. Pero escucha con atención, una cosa es morir y otra la muerte de azúcar que festinas en este mercado”, decía su padre mientras los dos mordían un esqueleto de chocolate, que al niño se le derretía con trágica alegría. La fuerza del recuerdo lo ubicó de nuevo en el presente, donde Lovecraft conversaba con el recién llegado, que sostenía apenas la taza humeante de una infusión.

- Y es que yo he hecho muchas cosas en mi vida como reportero –decía Jacobo Zabludovsky, acomodándose los lentes, esperando atención inmediata- Yo sé que dejé de hacer muchas cosas pero fueron para poder hacer otras y yo entendí, espero que a tiempo, que yo podía ser mejor persona y yo, me dije, lo intentaría. Claro que yo puedo ayudarlos desde mi humilde tribuna para que el pueblo de México sepa que yo tengo algo importante que decir y que deben escuchar lo que yo les diga para que estén preparados. Yo mismo, Santo, Lovecraft, quiero formar parte de la expedición que han organizado y ayudarles con mis propios recursos, que no son pocos.

Lovecraft, paciente y meticuloso, sabía que habían dado un paso importante para su causa y pasando por alto el culto pero endiosado monólogo miró de reojo a Santo, quien por fin se relajaba y reía por lo bajo ante el discurso del locutor. Lovecraft sabía que su amigo había estado la noche del 2 de octubre en Tlatelolco y que jamás olvidaría las palabras tristísimas de Zabludovsky a la mañana siguiente. Sin embargo, ahí estaban los dos dispuestos a unir esfuerzos.

- Bien –dijo Lovecraft interrumpiendo con autoridad al comentarista –debemos irnos ahora. Todavía tenemos que buscar a los aliados de Santo, que no se han reportado desde hace horas. El tiempo apremia. Las luces de Nueva York se han apagado y nosotros debemos descifrar el enigma.

Los tres abordaron un auto que a los pocos minutos se perdía en el laberinto de aquella ciudad.

La estancia, la biblioteca privada de Santo quedó sumida en la penumbra donde ni siquiera los pequeños triángulos que adornaban el saco olvidado del escritor pudieron emitir su destello verdoso, piramidal, ojo ciego del opus primigenio en aquella noche iluminada por candelabros de Baviera.

Y afuera, la hiena luna.

El Barco Ebrio

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El fin de año trae cambios para todos. Buenas y malas noticias se reparten por igual y se propagan por todos los medios. Ahora, las redes sociales son los medios más efectivos pero también los más banalizados. Prácticamente cualquiera puede usarlos y entenderlos, encontrarles una función. Si bien son trasmisores y generadores inmediatos de información, cierta o falsa, las figuras públicas son evidentemente las más expuestas y cuando se habla de ellas los usuarios no escatiman recursos. Pero una cosa es la actividad pública, el trabajo, las obligaciones y otra la vida privada. No se vale, por ejemplo, que se inventen romances entre funcionarios, como la versión que circula sobre Ernesto Nemer, subsecretario federal de Desarrollo Social, que lo liga con la diputada priista Cristina Ruiz. Los que lo inventan no tienen idea del daño que causan.

 

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Otra función de esas redes sociales que sí es útil es la denuncia. En Santiago Tianguistenco, el hijo del diputado local Luis Alfonso Arana Castro, priista, fue acusado de golpear  a un abogado, junto con un grupo de funcionarios de aquel municipio. El valiente hijo, que responde al nombre de Alfonso Arana Jiménez, es también secretario del ayuntamiento y fue acusado formalmente por robo y agresiones. Y hasta videos le tomaron, que se pueden ver en la dirección http://www.youtube.com/watch?v=Lq-QPdlqUyw

 

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El 22 de noviembre, el abogado Édgar Romero Herrera llegó a una tienda Oxxo, en Tianguistenco, a comprar cigarros. De pronto, se encontró insultado por Arana Jiménez, quien lo golpeó y rompió uno de los faros de su auto. Los agresores se retiraron pero regresaron casi de inmediato para robar al abogado 50 mil pesos, que había cobrado por un trabajo ese día. Hijo de diputado tenía que ser, le dicen en las mismas redes sociales. Luego de algunos días, la presidencia municipal de Tianguistenco separó de su cargo al joven pupilo de Pacquiao, para que las investigaciones no se entorpezcan.

 

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Un grupo de mujeres que opera en el centro de la ciudad ha sido denunciado por madres afectadas a las cuales se les ha intentado quitar a sus niños pequeños. La forma en que trabajan en simple. Siguen por la calle a las potenciales víctimas, que caminan distraídas en las tiendas del primer cuadro, por un rato. Luego, alguien las releva, para no causar sospechas y cuando juzgan oportuno, solamente se acercan y arrebatan al niño. La madre es sometida sólo el tiempo necesario para que escapen. Luego es amenazada. Los casos son muchos mientras la policía no actúa y el gobierno municipal pasa por alto todo aquello que le implique cumplir con su deber.

 

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El gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, no dejó el cargo como se vaticinaba. Pero que no lo deje no ha arreglado la situación del Estado de México. Todo sigue, permanece. A pesar de un presupuesto histórico, todavía se necesita esperar a que se aplique y no suceda lo de siempre. La derrama económica, tan necesaria, no depende de Eruviel Ávila, de que se vaya o se queda. Depende de que se ponga a trabajar, y haga trabajar sus subordinados.

 

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Habitante de las colonias Granjas, Federal y Morelos denuncian que las autoridades municipales han dejado solos y no saben a quién recurrir para terminar con una ola de asaltos y secuestros. Una de las afectadas, narra que a su marido lo levantaron cuando barría la calle, por la mañana. Los secuestradores exigieron luego un pago por 15 millones de pesos, monto que la familia no tiene. No acuden a la policía porque lo matan, dicen los mismos parientes. Otros colonos reportan el robo de autos afuera de los domicilios y en horas de la tarde. Dejan los vehículos y en cuestión de dos minutos desaparecen. Los casos ya son incontables pero lo peor es que nadie se preocupa por ellos. Las colonias mencionadas apenas son un pálido reflejo de lo que ocurre en la capital del Estado de México.

 

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En San Salvador Atenco la administración priista borró el mural que recordaba la lucha de los ejidatarios contra la construcción del aeropuerto de la ciudad de México y la venta obligada de tierras para hacerlo. El mural, pintado a un costado del ayuntamiento, mostraba el rostro de Emiliano Zapata y se llamaba “Alerta mi general Emiliano Zapata, en la lucha de Atenco”, pero el 7 de diciembre de este año un grupo de empleados lo borró pintado de blanco aquel muro, mientras eran resguardados por más de 30 policías. América del Valle y su padre, Ignacio del Valle, han denunciado que la intención de hacer la terminal aérea no se ha olvidado y que la Conagua compra terrenos a los campesinos con el pretexto de rescatar el Lago de Texcoco.

 

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De cualquier manera, si no es la Conagua, será la Federación la que  obtenga aquellos terrenos. La administración de Peña Nieto no quitará el dedo del renglón y en una primera etapa ampliará las instalaciones de la terminal del DF. El plan es más que ambicioso, pues el proyecto incluye nuevas vías de comunicación, pistas para al menos tres operaciones al mismo tiempo y ocupará una enorme extensión de los municipios de Neza y Chimalhuacán. La inversión será de 5 mil millones de dólares e incluye nuevas carreteras y todo un programa de reurbanización para las zonas aledañas. La intención es que se muevan 50 millones de pasajeros al año, lo que representa la mitad de la población de México.

 

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Para Toluca, una segunda pista ya fue anunciada por la Secretaría federal de Comunicaciones y Transportes. Y, oficialmente, la segunda etapa de todo el proyecto aeroportuario pretende realizarse en Texcoco.

 

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Si alguien cree en las energías positivas del universo es Fernando Platas Álvarez, director general del Instituto Mexiquense de Cultura Física y Deporte, quien sigue los pasos de su gurú, Raymundo Martínez Carbajal, secretario de Educación. Y es que deben justificar el pago de 12 millones de pesos aproximadamente por unos tapetes de yoga, que compraron hace unos meses para romper un récord Guiness pero que en realidad sirve para maldita la cosa. De todas maneras, los amantes del New Age agradecerán una clase –sí, una, nomás- cuando el programa aquel llegue a su municipio o pase cerca de él. Y, bueno, para cerrar un año para olvidar, qué mejor que la meditación y la alineación de chacras, aunque mejor hubiera sido que cada quien cumpliera sus verdaderas responsabilidades. Atlacomulco se prestó encantado para el experimento, el 8 de diciembre pasado y logró convocar a mil 500 personas, que llegaron por su propia iniciativa a practicar las enseñanzas del dalai lama.

Futuro negro

* Los senadores votaron y decidieron pronto. Unas horas bastaron para que todo cambiara, al menos en lo legal, sobre los recursos petroleros. Desde afuera, el ciudadano promedio percibe apenas los beneficios del Pemex mexicano. Nadie le dice que aporta aproximadamente el 40 por ciento del ingreso nacional, y que supera incluso al dinero generado por el narco, unos 40 mil millones de dólares al año. Sin el petróleo, la economía nacional no podría entenderse, aunque deba lidiar con la corrupción e impunidad en el camino que recorre aquel dinero y otros.

 

Miguel Alvarado

Toluca despierta con Mañanitas y cohetes. Todo el día, un día antes, los pueblos comenzaron los festejos en la Basílica Metropolitana, símbolo católico inentendible por complejo pero oportuno, ahora como nunca, para la reforma energética, que le ha valido al presidente Peña Nieto hasta menciones como uno de los cien pensadores más influyentes del mundo en revistas progubernamentales. El Ejecutivo, mientras tanto, asistía a los funerales de Nelson Mandela en Sudáfrica y estrechaba las manos del cantante Bono y la actriz Charlize Theron mientras “se postran mexicanos ante la Guadalupana”, como titulaban algunos diarios locales.

Ese mismo 12 de diciembre era el día de la final del futbol mexicano. Los equipos León y América desataban un duelo todavía más interesante desde lo empresarial. El primero, con capital de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, y el segundo, propiedad de la tiendita de los sueños de Emilio Azcárraga, se embarraban amistosamente del lodo mediático por el derecho del pueblo a una trasmisión abierta del deporte más popular en el mundo. Hipócritas ambos, pero millonarios y con salud pudieron disfrutar de su velada futbolera como preámbulo de un mundial que, dice la inquina, les genera a ellos 600 millones de dólares. La Virgen de Guadalupe, como en 1531, calmará cualquier ánimo de revuelta porque ahora hasta programa de televisión tiene.

Y Toluca protesta, en su inmovilidad milenaria, en el silencio de siempre. Apenas el 12, todo cierra, se paraliza. La educación laica propone contrición, horas de arrepentimiento, sesiones de rosario y reflexión. Para desgracia del creyente, la acción celestial no puede todavía evitar que La Familia michoacana ejecute a algunos en Neza, la víspera del cumpleaños, o que en Michoacán una suerte de ejército trigarante ponga orden a punta de bala y ejecuciones. La alcaldesa de Toluca, la priista Martha Hilda González, dice el diario local Alfa, presume sin recato 180 obras sin terminar o que no existen mientras espera paciente los nuevos recursos para deslumbrar con un desfile de elefantes blancos. En el marco, una reforma hacendaria lo más parecida al sistema del Gran Hermano aplicará a partir del primer minuto del 2014. La retribución golpeará, implacable, pero no a todos, por lo menos no a Slim ni a Emilio, protegidos por el manto guadalupano de un poder que se ubica más allá de la ley.

La noche del 11 de diciembre, en espera del futbol y el triunfo sobre la virgen de los Remedios, se aprobó la reforma energética en medio de un circo político que registró hasta un diputado desnudo, desinhibido y más preocupado por el despojo a la nación que por la salud mental de los asistentes. El perredista Antonio García Conejo utilizó el estrado como table de lujo para ejemplificar el despojo a la patria. Las escenas eran dantescas pero enmarcadas en una pista del circo Atayde. Nadie quería perderse este paseo por la histeria que ubicará para siempre  senadores y diputados en la escala más baja del servicio público. Y es que demasiado tarde llega el estiptis a la reforma, ya nada podía hacerse y la toma de la tribuna tampoco significó nada. La venta de Pemex, que no se vende pero sí se abre a la inversión privada se consumó de la forma más sencilla, menos dolorosa para todos.

Los senadores votaron y decidieron pronto. Unas horas bastaron para que todo cambiara, al menos en lo legal, sobre los recursos petroleros. Desde afuera, el ciudadano promedio percibe apenas los beneficios del Pemex mexicano. Nadie le dice que aporta aproximadamente el 40 por ciento del ingreso nacional, y que supera incluso al dinero generado por el narco, unos 40 mil millones de dólares al año. Sin el petróleo, la economía nacional no podría entenderse, aunque deba lidiar con la corrupción e impunidad en el camino que recorre aquel dinero y otros.

El columnista Gerardo Fernández Casanova recuerda aquel espectáculo: “esta sesión, al igual que la previa de las comisiones dictaminadoras, no fue más que una pantomima –muy dramática, por cierto- en la que un grupo de aguerridas y aguerridos patriotas defendía a la Nación con argumentos válidos y comprobaciones documentales, en tanto que otro grupo la vendía sin más argumento que la búsqueda de la modernidad y la competitividad. Diálogo con sordos que hizo a la senadora Sansores recordar la conclusión del Premio Nobel José Saramago: “si quieren privatizar, privaticen el amor, privaticen la justicia y el agua… Privaticen hasta la puta que los parió”… y así lo hicieron, la dignidad devino en simple mercancía en subasta al mejor postor, la privatizaron y prostituyeron”.

De aguerridos, los perredistas tuvieron poco, quizás la actitud de Conan, desesperado guerrero que al final resuelve todo en batalla cuerpo a cuerpo. Pero en este país nadie podría detener una reforma a golpes, con piquetes de ojos, a pellizcos. La oportunidad de la izquierda por ejercer con autoridad se perdió hace años y ellos mismos enterraron su capital. Nadie supo encontrar la fórmula de la resurrección y hasta López Obrador los abandonó. La izquierda, pero no todos los que la componen, simula y se une al final a la fiesta de los vendedores, pues todo se comparte en esos niveles.

La reforma energética, sin embargo, es concreta hasta en la confusión. Toda riqueza que esté en el subsuelo es de los mexicanos. El chiste es que la extraigan. Como se considera imposible, ese servicio o actividad se oferta al capital privado, que la saca. Una vez fuera, deja de estar en el subsuelo. Aquella ley se anula naturalmente porque suelo y subsuelo no es lo mismo. En lo formal, los números dicen que “la mayoría de los senadores aprobó –con 81 votos a favor y 20 en contra– cambios al artículo 4° transitorio, y definió el esquema de contratación que se turnará a los particulares para explorar y explotar el sector petrolero, que es amplio y en cuatro modalidades: de servicios, de utilidad compartida, de producción compartida, de licencia y/o la combinación de algunos de ellos”, reseña el portal electrónico sin embargo.mx.

Por el Estado de México, la senadora priista Ana Lilia Herrera votó a favor. Era lo esperado. Ex dirigente estatal del PRI, ex presidenta municipal de Metepec y aspirante firme a la gubernatura del Edomex, tejió su carrera en torno al Grupo Atlacomulco y la figura de Arturo Montiel Rojas. Era reportera y trabajaba en el Senado, hace muchos años. Luego coordinó la campaña de 1999 que llevó al tío de Peña a la gubernatura y su panorama cambió. Siempre popular, siempre presente, posteó en su twitter, el 11 de diciembre, que “#HoyGanóMéxico”. Por su parte, esa ha sido hasta el 12 de diciembre la explicación más concreta para el sentido de su voto.

Otra que imitó a Herrera fue la senadora María Elena Barrera Tapia, ex secretaria particular de Peña cuando gobernador y secretaria estatal de Salud, además de ex alcaldesa de Toluca y continuamente mencionada como posible relevo para el actual gobernador mexiquense, Eruviel Ávila Villegas.

Armando Neyra Chávez, dirigente de la CTM, no se quedó atrás. Señalado porque sólo estudió hasta la primaria, pero también porque ha ocupado cuatro veces una diputación federal y una local y porque en Toluca hay una colonia con su nombre, opinó con su voto que la reforma energética convenía. Una más, la panista Laura Rojas, votó a favor. Rojas posteó en su twitter que “Tengo grabada la alarma de votación en la memoria. ¡La escucho todo el tiempo!” y complementó sus comentarios con críticas al comportamiento de la izquierda. Ninguno explicó la reforma energética.

Los diputados federales, el 12 de diciembre, aprobaron los cambios con 354 votos a favor, 134 en contra y ninguna abstención.

El optimista mensaje del presidente de México en redes sociales, “mi felicitación y reconocimiento a los diputados federales por la aprobación de la ‪#‎ReformaEnergética, una transformación fundamental que impulsará el crecimiento económico y la generación de empleos en nuestro país. Una Reforma que apoyará al medio ambiente y a la economía nacional. Ahora es tiempo de que las legislaturas estatales hagan de esto, una realidad. Es tiempo de mover a México. ¡Felicidades!”, no alcanza a explicar de ninguna manera qué significa ésta y cómo afectará la vida en el país.

Entre otras cosas, los cambios aprueban que Pemex y la Comisión Federal de Electricidad operen durante los dos próximos años antes de que se transformen. “El Artículo 27 Constitucional modificado por los senadores del Partido de la Revolución Institucional (PRI) y Partido Acción Nacional (PAN) convierte a la Comisión Federal de Electricidad en distribuidor de energía eléctrica y le permite celebrar contratos con empresas particulares”, dice el portal sin embargo.mx.

Esto significa que se les aplicarán distintos criterios de operación que tiene que ver con la eficacia, honradez y eficiencia, como si no los hubieran tenido antes. Mientras sucede el cambio, las dos empresas podrán gestionar contratos con particulares. El mote de empresas productivas quiere decir que serán sólo un puente entre el Estado y los intereses particulares que llegarán a invertir. También el sindicato de Pemex ha sido excluido del Consejo de Administración que incluye cinco consejeros del gobierno federal y cinco independientes. Además, Pemex podrá transferir sólo 4.7 por ciento de sus ganancias al presupuesto federal.

Las empresas privadas explotarán mediante permisos el tratamiento y refinación, así como el procesamiento del gas natural. La trampa, según el PRD, radica en que una vez extraído el producto del subsuelo, puede ser vendido por quien lo haya sacado.

Habrá una Comisión Nacional de Hidrocarburos, que se encargará de asesorías técnicas, al mismo tiempo que una Comisión Reguladora de Energía dará permiso para utilizar estructura e infraestructura de los recursos.

El nuevo Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo recibirá y administrará el dinero, y lo repartirá de la siguiente manera: “10 por ciento al Sistema de Pensión Universal, de 30 por ciento para las inversiones en infraestructura y hasta de 10 por ciento para la formación de capital humano en universidades y postgrados. El fideicomiso se constituirá en 2014 para comenzar a operar en 2015. Será un fideicomiso público con el Banco de México como fiduciario”, apunta el Centro de Investigación para el Desarrollo, CIDAC. La energía eléctrica podrá ser contratada para que empresas privadas la generen y comercialicen.

En realidad nadie sabe si el plan funcionará correctamente porque se ha pensando en todos los procesos técnicos y legales, pero no en el contexto en el que se aplicarán, que es la misma burocracia de corrupción e impunidad en la que se mueve el gobierno mexicano. Nunca ha sido diferente y a pesar de comparativos con los sistemas noruegos y norteamericanos, nada puede garantizar que suceda lo mismo que en esos países. Pemex, sin la reforma, es la empresa número 13 del mundo y siempre ha operado con subsidios y préstamos.

Los perredistas afirman que aplicarán una encuesta pública que preguntará a los ciudadanos sobre la reforma, similar a la que se hizo para aumentar el precio del transporte del Metro, pero estará lista hasta el 2015, año de elecciones.

Paletas de hielo

* El Informe de Pobreza y Evaluación en el Estado de México en el 2012, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, dice de la entidad que “con respecto de las 32 entidades, ocupó el lugar 17 en porcentaje de población en pobreza y el 15 en porcentaje de población en pobreza extrema. Por lo tanto, se ubica dentro de las 15 entidades con mayor pobreza extrema en el país”, refiriéndose a datos recabados en el 2010.

 

Miguel Alvarado

Vende paletas en el centro de San Felipe del Progreso. Se llama Laura y tiene 33 años, apenas la edad suficiente para parecerse a lo que nunca quiso. Tiene cuatro hijos y su esposo es campesino pero a veces sale del municipio, cuando le ofrecen trabajo. Acepta lo que sea, con tal de ganar dinero y sostener a la familia, pero también gasta mucho en otras cosas. Vive en las afueras de la cabecera municipal, donde tiene un terreno sobre el que construyeron ellos mismos. La estructura de su casa tiene todos los materiales: piedra, cemento, láminas de asbestos y metálicas, adobe, plástico, madera, pero está dividido debidamente porque el terreno era grande y aprovecharon el espacio. Una estancia para la sala y el comedor, otra para la cocina y dos habitaciones con catres les bastan por ahora, aunque no hay sala. Hay sillas plegables con anuncios de cerveza y una mesa de aluminio. En un rincón, un mueble que alberga sarapes también tiene una televisión, caja voluminosa que todo el día está encendida en los canales de señal abierta, con más ruidos que imágenes. De cualquier manera, el rincón de la tele es el más visitado por todos, aunque eso no impide que cada quién realice sus tareas asignadas. El baño está afuera, una letrina. No falta el agua ni la luz y algunos vecinos hasta tienen Sky, para ver los partidos de futbol y las telenovelas sin contratiempos. “Sólo cuando llueve nos falla”, dice entre sonrisas uno de los vecinos, sentado con ella en el jardín central de la cabecera municipal.

Los niños tienen 10, 9, 5 y un año respectivamente. Los más grandes van a la escuela de la localidad, una primaria de tiempo completo para indígenas que los retiene hasta las cuatro de la tarde. Allí, señala la madre, se supone que les darían de comer, “pero luego dicen que no tienen dinero y come hasta que llegan a la casa. Porque no les damos dinero, tienen que aguantarse, como todos nosotros, mientras hacemos nuestras obligaciones”.

El tercero la acompaña a veces a vender las paletas, que lleva en un pequeño carrito blanco que empuja por las calles del centro de San Felipe y aprovecha los días de acarreos políticos y fiestas para venderlas. “Los carritos los alquilan en las paleterías del centro, y al final nos dan una parte de lo que vendamos. Siempre vendemos, pero a veces es muy poquito”.

El niño, quemado por el sol, come una paleta. Es la segunda en 15 minutos, pero le ayuda para aguantar la jornada. Viste sencillamente: un viejo pant´s azul con rayas blancas, zapatos negros, una enorme chamarra azul marino y playera roja. Se recarga en el carrito blanco mientras sostiene la paleta, anaranjada, derretida sobre él. Su madre carga al más pequeño. Con el rebozo lo amarra a sus espaldas y allí lo transporta. No puede dejarlo solo. El niño, a esa hora, apenas se da cuenta de lo que sucede pues dormita con los ojos abiertos, envuelto en una ropa de rayas azules y verdes que lo asan literalmente. Nada lo protege del sol, aunque la madre se preocupa por echarle encima una de las puntas del rebozo. Ella empuja el carro al mismo tiempo que lleva una caja de cartón de La Moderna con conos de galleta para los helados. El otro niño la acompaña, cabizbajo, siempre junto a ella. La madre se cubre del sol con un gorro tejido y se viste con un saco gris para hombre y una camisa blanca de rayas, con diseño varonil. Sujeta su cabello con una trenza de caballo. Habla poco, en español pero también domina el mazahua. Laura no sabe escribir, pero considera que no lo necesita. Piensa que el futuro no es para ella, sino para los niños, quienes deberán salir del pueblo si quieren tener una profesión, aunque ella misma apunta que lo dice sólo por decirlo. Los números parecen darle parte de la razón a la madre, pues apenas 26 por ciento de esa población sabe leer y escribir y para un cuerpo de más de 100 mil habitantes la condición parece encerrarlos en aquella zona, creciendo para adentro. Mantienen vivas todas sus tradiciones y saben que el español es su segundo idioma. Por eso, casi todas las tiendas tienen dos letreros, un en mazahua y el otro, más pequeño en español.

Pero si Laura habla dos idiomas, aunque no escribe ninguno, no significa que el municipio presente bonanza. Nunca se ha caracterizado por su riqueza, y no porque no se trabaje.

El Informe de Pobreza y Evaluación en el Estado de México en el 2012, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, dice de la entidad que “con respecto de las 32 entidades, ocupó el lugar 17 en porcentaje de población en pobreza y el 15 en porcentaje de población en pobreza extrema. Por lo tanto, se ubica dentro de las 15 entidades con mayor pobreza extrema en el país”, refiriéndose a datos recabados en el 2010.

El escenario que venden los gobiernos se parece más a un cliché de telenovela que a la cotidianeidad que desaparecen de un plumazo cuando se contrastas cifras. Por ejemplo, desconcierta que según el estudio, en 85 de los 125 municipios (68 por ciento) más de la mitad de la población viva en situación de pobreza. Más aún, que cuatro de los municipios aparentemente más ricos y productivos albergan al mayor número de personas pobres, porque Ecatepec, lugar de nacimiento del gobernador Eruviel Ávila, tiene 723 mil 559 pobres, el 40 por ciento de su población; Neza, 462 mil 405 pobres, 38 por ciento de sus habitantes; Toluca, 407 mil 691 pobres que representan el 41.8 por ciento de su población y Naucalpan, con 264 mil 41 pobres, el 32 por ciento.

Pero los anteriores municipios sólo encabezan una lista con habitantes en pobreza, así, a secas. Porque hay otra división que clasifica la “pobreza extrema”. En ella, dice el Coneval, San Felipe del Progreso descolla sin competencia cuando registra a 43 mil 958 pobres extremos, el 43.4 de su población total. El gobernador mexiquense no se inmuta por los números y su interpretación pública apunta a una disminución de la pobreza extrema, cobijado en los mismos datos del Coneval: “la población en situación de pobreza extrema disminuyó, al pasar de 8.6 por ciento en 2010 a 5.8 por ciento en 2012; la carencia por acceso a la alimentación bajó de 31.6 por ciento a 17.7 por ciento; el rezago educativo descendió de 18.5 por ciento a 15.4; la carencia por acceso a los servicios de salud disminuyó de 30.7 a 25.3 por ciento; las carencias por calidad y espacios de la vivienda y de acceso a servicios básicos en las mismas, se redujeron de 12.9 a 10.2 por ciento y de 15.9 a 11.5 por ciento”.

Para Ávila la pobreza no tiene rostro y para Laura la pobreza carece de números, excepto cuando hay que pagar.

- Tengo algunos apoyos, todos los programas que pone el gobierno los trato de aprovechar y me inscribo. Me dan unos cuatro o cinco, no sé ni  cómo se llaman pero sólo espero a que me toque, porque ponen luego avisos en el ayuntamiento o cuando uno se inscribe le dicen dónde y cuándo recogerlos. Nomás una vez me han pedido que vote por el PRI. Pero la mayoría estamos igual. Unos trabajan más que otros, porque los hombres toman mucho y dejan de trabajar o los corren. Estamos acostumbrados a trabajar desde chicos y la escuela no nos sirve de gran cosa. Bueno, aquí nos sentimos a gusto, aunque sea vendiendo paletas”, dice Laura, mientras cobra una de limón a un transeúnte. No se queja, sabe que para ella es un ejercicio inútil y tiene el tiempo encima.

- Es que luego uno les tiene que creer a los alcaldes y los que quedan como autoridad. Que ya sabemos que prometen y no hacen nada o construyen cosas que parecen caprichos de ellos. Nunca hay trabajo, eso sí, pero siempre hay comilonas cuando leen sus informes. Luego invitan a los que están en una lista y hasta nos llevamos las carnitas y lo que sobra de los refrescos. Yo siempre vengo, aunque no me inviten.

Siempre priista, San Felipe del Progreso tiene en contraste una universidad, la Intercultural que, dice su publicidad, está al servicio de hablantes de mazahua, náhuatl, otomí, matlatzinca, y ocuilteco-tlahuica y oferta las carreras de comunicación intercultural, desarrollo sustentable, lengua y cultura, arte y diseño, enfermería y salud intercultural, pero para Laura no significa nada. “Necesitaríamos dinero para esa escuela, ¿tú les vas a pagar lo que ellos necesiten?”, dice, con el cajón de conos en las manos, observando a una familia que come tacos sentada en una banca del zócalo municipal. “La vemos de lejos y unos que conocemos mandan a sus hijos. Pero ésos tienen tiendas y hacen negocios hasta con los ayuntamiento”.

En un día bueno, Laura gana 100 pesos por la venta de paletas, pero debe entregar una parte a los proveedores, como pago por usar el carrito. Le alcanza, dice, para comer dos veces al día y para sus hijos, porque completa el gasto con lo que su marido gana y los programas. “A veces quisiera sentarme aquí y que alguien me viniera a vender una paleta, nada más para saber qué se siente que la atiendan a una”, dice, mientras observa a su niño devorar otra paleta, la tercera en menos de 40 minutos.

De vuelta a la educación

* Tampoco recordemos la “reforma laboral educativa”, que no contempla revisión curricular, la docencia, libros de texto sin errores, entre otros y con un secretario de la SEP, que la semana pasada con enojo parafraseó a don Jesús Reyes Heroles, asegurando que “con los dogmáticos que siempre creen tener la razón ni con los pusilánimes que dudan aun de la duda”, nunca podrán lograrse los cambios a los artículos 3 y 73 de la Constitución Política de nuestro país. La sola expresión deja muchas interpretaciones.

 

 

Luis Zamora Calzada

Por fin de temporada, no hablemos de los resultados de PISA, se sabe que desde el inicio de su aplicación, nuestro país ocupa los últimos lugares entre las naciones participantes. En el caso de nuestro estado, los resultados nos ubican abajo de la media nacional, no hay variaciones y no se darán mientras no se transforme la docencia que se aplica en las aulas, que sigue sin dar la palabra al alumno ni alienta su inclusión en la construcción de los saberes escolares. Los estudiantes siguen sin “querer” lo que hacen en los salones de clase.

Tampoco recordemos la “reforma laboral educativa”, que no contempla revisión curricular, la docencia, libros de texto sin errores, entre otros y con un secretario de la SEP, que la semana pasada con enojo parafraseó a don Jesús Reyes Heroles, asegurando que “con los dogmáticos que siempre creen tener la razón ni con los pusilánimes que dudan aun de la duda”, nunca podrán lograrse los cambios a los artículos 3 y 73 de la Constitución Política de nuestro país. La sola expresión deja muchas interpretaciones.

Mucho menos diremos, para que no se moleste nadie, que al parecer no se rompió ningún “Récord Guinness” en el mes de noviembre, como lo pretendió el secretario de Educación del Estado de México, en donde se invirtió casi 12 millones de pesos para la adquisición de cerca de 37 mil tapetes de yoga, por parte de la Dirección de Educación Básica, mencionando en su momento el titular del área, que se trataba de “un programa especial, que se generó precisamente por la demanda que al respecto recibimos, es un proyecto que busca difundir la práctica de yoga”, sin precisar quiénes lo demandaban, ni mucho menos justificó los altos costos que se pagaron por tapete, asegurando que serían utilizados en las plazas públicas municipales hasta noviembre, mencionando que “va incluso encaminado a estar haciendo diversos eventos los días domingos en las diferentes sedes municipales, con el propósito incluso de llegar a romper un Récord Guinness, que ese será un tema que traeremos poco a poco hasta que se concluya en el mes de noviembre”. Finalizado dicho mes no ha mencionado nada al respecto. Al parecer no se rompió nada.

El asunto que nos ocupa se refiere a los aguinaldos entregados a los maestros, los que al parecer fueron incompletos, el sustento de la aseveración está en la ley, pero por falta de espacio damos pormenores en la siguiente entrega.

 

 

Nelson Mandela

 

 

Imposible no referirse en estos días a Nelson Mandela y la construcción del segregacionismo en Sudáfrica, con su permanente pretensión de superar en un país de dominio blanco y dominio negro, como él llamó en su momento, planteando una sociedad libre y democrática en donde todos pudieran convivir y trabajar para engrandecer a una nación, superando los odios generados de la colonización británica, planteando una práctica difícil y complicada que exigía a los “malos y represores” reconocer sus excesos y a las “víctimas y oprimidos” perdonarlos de las injusticias y de los agravios a que fueron sometidos, para construir el verdadero fin de la desigualdad, esclavitud, explotación, entre otros que ejercieron por más de dos siglos los extranjeros a los habitantes originales de ese país.

Nuestra nación, con una historia semejante, no termina de superar los genes de la Conquista y la colonización, no presente en odio contra los españoles, pero sí en grandes complejos que permite actualmente escenarios con actos de injusticia en sus diferentes presentaciones y creencias impuestas de imposibilidad individual o colectiva para combatirlos y revertirlos, prevaleciendo en muchos sectores el imaginario social de la figura del poderoso que toma decisiones arbitrarias, en contra de víctimas en estado de indefensión, quienes con una sumisión aterradora deciden aceptar las imposiciones, teniendo como particularidad un estado de confort construido, donde sin importar la gravedad de los agravios se rinden sin luchar, optando por el silencio.

Con actitudes y rasgos de actuación propios de un grupo autoritario presente hoy en día, se abusa de una mayoría dominada por la desinformación, pobreza económica y, muy grave, en un número amplio de habitantes en extrema pobreza cultural. Son limitados y sometidos a  aceptar una realidad impuesta con promocionales, espots y telenovelas que trasmiten los canales al servicio de los grupos de la élite que gobierna y domina, creando en sus creencias un país inexistente, en donde no hay esclavitud laboral, fiscal, económica, visiones educativas acotadas entre otros, mucho menos con comprensión alguna de las leyes injustas que atentan contra la libertad, los derechos humanos, la suspensión de garantías constitucionales próximas a estrenarse en el país, imponiendo en su marco referencial inmediato un mundo color de rosa, con gobernantes justos en este México nuestro.

Para transformar está la actitud de un pueblo que pretende la paz, alejado de odios y rencores, como inspiración para muchas naciones, con un Mandela más vivo que nunca, instaurado en el claro ejemplo a seguir en la actuación y ética de sus gobernantes.

El Santa de la Coca

* El 6 de diciembre, después del sorteo mundialista, el ayuntamiento de Toluca, un municipio educador porque, dicen ellos, alberga a muchos estudiantes anunciaba cierre de calles porque Santa Clos y sus achichincles desfilarían hacia el centro emotivo de la ciudad. Avisados, algunos tomaron precauciones pero otros, los más ingenuos, debieron seguir la rutina de sus vidas y pagar las consecuencias. El efecto causado por el Santa de la Coca es el mismo que una manifestación de la CNTE, pero sin protestas, desparramando miel y parabienes a quienes lo observan desde las aceras.

 

Miguel Alvarado

La ciudad es afortunada y vocifera su destino, agorera, en el laberinto multiplicado de calles y avenidas iluminadas por la natural ignorancia y refrescos de cola, envasados en Toluca y consumidos en todo el mundo. La operación de la trasnacional refresquera en la ciudad no es tan impresionante como parece, pero ejerce poderosa una influencia determinante en la vida cotidiana. La avenida López Mateos y la calzada del Pacífico son amargos puntos de reunión de camioneros y estibadores. Los supervisores no pueden descansar esta noche. Las llamadas a los radios, poderosos Nextel de última generación y planes de arrebato, hacen hervir la palabra luego del timbre insidioso, instalado para siempre en el ADN del voluntariado, que se sabe explotado pero que no puede expresar la razonable esclavitud. A esta hora en Toluca manda la Coca-Cola, enquistada en media docena de presentaciones y publicidad pagada para cualquier espacio que lo permita. La burbuja gasificada de la felicidad está al alcance de todos, desde 5 pesos, lo mismo que un viaje en el nuevo Metro de Mancera o la mitad de un recorrido en autobuses de Toluca, controlados por el Grupo Atlacomulco y familias prominentes que hacen del apellido un blasón, escudo guerrero a prueba de señales de radio y cobros impertinentes de agua o predial. Para ellos, la reunión del trailero en las plantas de la Coca es tan natural como las asonadas hacendarias y la narcolepsia futbolera del Mundial de la FIFA.

Porque los camioneros hablan del equipo mexicano y su mala suerte en el sorteo de grupos, pero también nosotros, apenas sacudidos por la reelección aprobada, que confirma que el poder es una heredad y que el sufragio efectivo se enterró junto con Madero, hace muchos años. Y entre el futbol y la quincena con aguinaldos, los de Coca reparten el producto. Sus propios brebajes más los incorporados no dejan tiempo para la ensoñación. Las rutas toluqueñas son cortas pero importantes. La dosis refresqueras, droga warholiana vestida de Santa Clos, se exige más que la leche y su ausencia se protesta con encono en las tienditas de la esquina o los cruceros más embotellados. Y con el refresco al alcance, la vida no puede ser más concreta que un envase o lata conmemorativa, la corcholata enrojecida por los mensajes navideños en bardas de aluminio de 5 mil pesos mensuales.

Toluca no padece manifestaciones. Nadie se queja públicamente, no hay contrariedad social ni líderes espíritus que se hacen millonarios desde casas de campañas rimando consignas con el nombre del gobernador. Para un estado con 7 millones de pobres, la realidad propuesta desde los gobiernos es la ideal. Nadie padece o lo hace, pero de a poco, a cuentagotas, en agradecido silencio. Atrás quedaron los tiempos en que hasta Antorcha Campesina reflejaba, aunque medrosa, los espasmos de clase, las profundidades salariales, el injusto pero legal aparato de justicia. Acazulco, poblado de Ocoyoacac no se queja nunca más aunque sigue enfrentado más que a muerte consigo mismo. Las tierras, los bienes que uno trabaja para otros, sabiéndolo o no, están en el medio de todo. Sus muertos y sus heridos quedan para mejor recordatorio y la Plaza de los Mártires, plancha repulsiva de pavimento, es decorada mejor con un árbol navideño y pistas de hielo, conservada por pura necesidad en un clima que todavía registra los 20 grados.

A falta de inconformes –ni siquiera los gritones pagados tienen trabajo- la Coca-Cola toma las calles. Cada año la marca lo hace en casi todas las ciudades que se respeten en todos los países de América Latina, sedientos de buenas noticias aunque ahogados en aquellas latas preciosas, diamantinas. El 6 de diciembre, después del sorteo mundialista, el ayuntamiento de Toluca, un municipio educador porque, dicen ellos, alberga a muchos estudiantes anunciaba cierre de calles porque Santa Clos y sus achichincles desfilarían hacia el centro emotivo de la ciudad. Avisados, algunos tomaron precauciones pero otros, los más ingenuos, debieron seguir la rutina de sus vidas y pagar las consecuencias. El efecto causado por el Santa de la Coca es el mismo que una manifestación de la CNTE, pero sin protestas, desparramando miel y parabienes a quienes lo observan desde las aceras. Allí recolecta saludos de los niños que pronto crecerán convencidos de su legítimo derecho al alborozo marca FEMSA, creyentes de la libertad que les permite elegir entre una centena de aguas, y porque nadie les dice qué hacer. Los modernos espartacos tendrán que madurar y hacerse acreedores a sus propios gasolinazos, elegir a sus enriques, cobijar a sus gordillos, fabricar intrigas, envasar la inteligencia en burbujas de contrariedad.

Por lo pronto Santa toma la avenida Lerdo. Rodeado de enanos fosforescidos y animalizados humanos, ríe como en las películas de la Fox y su tráiler, cortesía de la compañía avanza por el centro toluqueño resguardado por corteses policías traídos desde el Polo Norte. La Caravana Coca-Cola atraviesa la ciudad, la divide como una gigante culebra de colores que hipnotiza al que se deja y que parece devorar los manchones oscuros, donde no funciona el alumbrado público. Pero es también una suerte de metáfora de sí misma, del refresco que la patrocina porque atrás, después de gnomos y danzantes, una enfurecida turba de autos avanza a 20 metros por hora. Las filas, larguísimas, alcanzan las inmediaciones del aeropuerto y colapsan los accesos a Metepec por  cerca de una hora. Santa no es del todo equitativo porque olvidó mirar atrás y ni siquiera habla español. Los maestros de la CNTE deberían aprender que una Coca en la mano y un traje rojo con gorrito hacen milagros cuando de cerrar las calles se trata.

De momento todo termina. El municipio más educado de México debe ir a dormir o de perdida ignorar que los días más duros, donde todo costará 16 por ciento más y las ejecuciones seguirán su norte acostumbrado, están a la vuelta de la esquina. Y esto –pero tampoco aquello- no es un regalo de Santa. Ya sabemos que el gordo vestido de rojo sólo aparece en los hogares afortunados, luego de supervisar que los tráileres repartan y la Fundación Coca-Cola lleve juguetes a los niños más pobres del país, los que desde ahora compran un producto que no vale, ni siquiera, la molestia de caminar al Oxxo más cercano por la lata más pequeña.

Los intereses de Salinas

* “Los primeros 12 meses de Chuayffet en Gobernación tenían huellas claras de sobrada insolvencia e ingenuidad. El 28 de junio de 1996, bajo la proclama: ‘El gobierno se ha negado a satisfacer los reclamos de justicia, libertad y democracia del pueblo, y ha demostrado que jamás va a ceder, por lo que hemos decidido conquistarlos con la fuerza de las armas’. Esta arenga formaba parte del manifiesto que hacía público el Ejército Popular Revolucionario (EPR), durante la conmemoración del primer aniversario luctuoso de la masacre en Aguas Blancas, Guerrero”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Golden Boy’s, publicado por Planeta en el 2012.

 

Francisco Cruz Jiménez

Desde el principio, no hubo confianza en la lealtad de Chuayffet. Las elecciones federales de 1988 se convirtieron en una miniguerra de espionaje interno porque el pequeño grupo cercano al gobernador tenía la certeza de que el secretario general de Gobierno y titular de la Comisión Estatal Electoral tejía en secreto sus redes para sustituir a Beteta, y lo hacía en forma directa a través de allegados al candidato presidencial priista Carlos Salinas. Al otro día de los comicios federales de julio de 1988, el PRI mexiquense recurrió a la manipulación de sufragios para sostener a sus candidatos a senadores y diputados, pero no puso igual empeño con los votos del candidato presidencial.

Había fuertes rumores sobre el inminente despido de Beteta, que ya había librado la crisis generada por los ataques a Pemex —empresa de la que había sido director general—, cuya engañosa culminación fue el encarcelamiento del líder Joaquín Hernández Galicia, ‘La Quina’. Los aduladores de Beteta lo aislaron, le hablaron bonito y él creyó que la gubernatura sería eterna. Todos lo alentaban, incluidos los seguidores de Chuayffet, que veían a éste como su sustituto. Chuayffet lo sabía y no hizo nada para frenar los rumores sobre la destitución.

Las elecciones presidenciales de 1988 se convirtieron en una pesadilla para el PRI en todo el país, particularmente en los estados de México, Michoacán y Baja California, donde el candidato del Frente Democrático Nacional (FDN), Cuauhtémoc Cárdenas, lo arrolló. El gobernante michoacano, Luis Martínez Villicaña, y el bajacaliforniano, Xicoténcatl Leyva Mortera, también fueron cesados de inmediato.

Al primero, se le degradó a la dirección general de Caminos y Puentes Federales; y el segundo, se marchó desterrado a Washington como representante de Nafinsa. Al gobernador “mexiquense” —más bien, al capitalino impuesto a los mexiquenses por capricho de Miguel de la Madrid—, lo toleraron un poco más. La debacle priista y la desgracia de Beteta debieron ser responsabilidad de Chuayffet, como titular de la Secretaría General de Gobierno y garante de la Comisión Estatal Electoral, en su calidad de operador político de un gobernador foráneo. Él debía tener el control de los hilos partidistas, así como de las tendencias del voto. Todo le salió mal o lo manejó a su favor. No hubo visión para prevenir el desastre.

Como trasfondo del despido de Beteta está la venganza de Carlos Salinas, quien cobraba al gobernador mexiquense, no sólo por llegar a su cargo desde la dirección de Pemex, sin vivir un solo día en la entidad; sino porque nunca hizo nada por la campaña presidencial cuando Salinas era candidato. Chuayffet lo secundó, dejó correr las aguas, pero no tomó ninguna precaución. Talentoso como parecía e inteligente como lo calificaban los priistas mexiquenses, debió haber previsto la catástrofe. Todas las “virtudes” del secretario general de Gobierno quedaron expuestas en su borrascosa indolencia o manifiesta incapacidad para dominar una entidad que estaba obligado a conocer como la palma de su mano.

De acuerdo con la lógica y los intereses de Salinas de Gortari, si Beteta y Chuayffet hubieran movido los hilos para conseguirle votos en las elecciones de 1988, cuando él era candidato a la presidencia, no se hubiera tenido que recurrir a la costosa “caída del sistema”, una  farsa electoral que sembró graves dudas sobre la legitimidad salinista. Así, en 1988 se diluyó la transición democrática para dar paso a un fraude cibernético entre la maraña de incoherencias oficiales, números irreales, acusaciones y los asesinatos de los cardenistas Francisco Xavier Ovando Hernández y Román Gil Heráldez.

Aquella estafa electoral sepultó al gobernador. Se separó del cargo con el fin de aceptar una asesoría especial con Salinas, así como la dirección general del Banco Mexicano de Comercio Exterior, o la llamada Multibanca Comermex. Sin embargo, para Emilio sólo hubo una despedida, pero por la puerta de atrás, pues el lunes 11 de septiembre fue juramentado  Humberto Lira Mora—protegido de Ignacio Pichardo Pagaza— para ocupar la Secretaría General de Gobierno.

En su destierro, Chuayffet llegó a la Profeco y se tomó tiempo para olvidar, terminó de enjugarse las lágrimas y amarró una negociación política con Fernando Gutiérrez Barrios, secretario de Gobernación salinista. El 16 de septiembre de 1993, Salinas y Gutiérrez Barrios llevaron a Emilio con los brazos en alto a la gubernatura como sucesor de Pichardo Pagaza. Los desmemoriados priistas echaron en saco roto la traición a Beteta y la hecatombe electoral. Todo fue perdonado y sepultado desde el primer minuto del aquél día.

La fuerza del nuevo gobernador se hizo patente, no con la persecución de quienes le disputaron la candidatura, sino con la decisión de adular al poder salinista dividiendo en dos al municipio de Chalco y creando el municipio ciento veintidós: Valle de Chalco Solidaridad, en homenaje al Programa Nacional de Solidaridad de Carlos Salinas—que consistía en dividir los gastos de servicios públicos como agua, drenaje, luz con la comunidad necesitada. Así, el gobierno federal  cooperaba con  un 50 por ciento y el otro porcentaje lo pagaban los interesados—.

Los primeros 12 meses de Chuayffet en Gobernación tenían huellas claras de sobrada insolvencia e ingenuidad. El 28 de junio de 1996, bajo la proclama: ‘El gobierno se ha negado a satisfacer los reclamos de justicia, libertad y democracia del pueblo, y ha demostrado que jamás va a ceder, por lo que hemos decidido conquistarlos con la fuerza de las armas’. Esta arenga formaba parte del manifiesto que hacía público el Ejército Popular Revolucionario (EPR), durante la conmemoración del primer aniversario luctuoso de la masacre en Aguas Blancas, Guerrero, donde, por órdenes del gobernador Rubén Figueroa Alcocer, la policía emboscó a un grupo de campesinos y disparó contra ellos; diecisiete murieron y hubo veinticuatro heridos. Por esa razón, se obligó a Figueroa  a renunciar el 12 de marzo de 1996.

El encumbrado Chuayffet respondió a las proclamas del movimiento armado con arrogancia: “Yo no admito que se le llame guerrilla. Fue una pantomima montada para ganar publicidad.” Ya tendría tiempo de rectificar. Por arriesgadas y por negarse a ver la realidad, las declaraciones del funcionario responsable de mantener la paz interna se volvieron un martirio. El 28 de agosto, el comando central rebelde le envió una respuesta menos teatral. Coordinó nuevos atentados en instalaciones militares y policiacas de cuatro estados. Luego del ataque en Huatulco, el más publicitado de ellos, Chuayffet inició una persecución abierta contra el grupo armado.

Los guerrilleros ampliarían su radio de acción a Guanajuato, Tlaxcala, Puebla, Hidalgo y Morelos e, incluso, llegaron a realizar ataques a instalaciones de Pemex. Los oficios de alerta roja militar mostrarían esa ‘ficción’ de 1996 en palabras del presidente Felipe Calderón, cuando el lunes 16 de julio de 2007 señaló que, frente a la acción criminal de los terroristas, “el combate a este mal exige decisión y firmeza. […] Enfrentamos riesgos a la seguridad internacional como lo son el crimen organizado o el terrorismo que actúa en nuestros países.”

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