En la corte del rey Eruviel

* Quienes hayan presenciado –¿bendito internet?- la transmisión por la red de la develación de la leyenda en “letras de oro” -¿será cierto?- “Centenario del Ejército Mexicano, 1903 – 2013” en los muros de honor del salón de sesiones plenarias de la sede del Congreso estatal podrán confirmarlo. Lo que se vio, toda proporción guardada, no fue más que el ceremonial de una corte casi medieval –no de la Ilustración, todavía peor- para halagar al casi rey que tenemos por Ejecutivo.

 

Jorge Hernández

La celeridad con que ésta y pasadas legislaturas estatales han dado trámite –que incluye la aprobación- a las iniciativas legislativas del gobernador en turno les han ganado diferentes críticas, especialmente ser su mera oficialía de partes o ventanilla de trámites. Otras veces, sin embargo, se han expuesto con mayor crudeza a una mayor y en realidad más cercana a su verdadera naturaleza: no han sido sino la corte del monarca de ocasión.

Quienes hayan presenciado –¿bendito internet?- la transmisión por la red de la develación de la leyenda en “letras de oro” -¿será cierto?- “Centenario del Ejército Mexicano, 1903 – 2013” en los muros de honor del salón de sesiones plenarias de la sede del Congreso estatal podrán confirmarlo.

Lo que se vio, toda proporción guardada, no fue más que el ceremonial de una corte casi medieval –no de la Ilustración, todavía peor- para halagar al casi rey que tenemos por Ejecutivo.

Las formas lo denuncian, a menos que no se quieran ver y prefieran justificarse con papel en mano –el reglamento del poder Legislativo-.

Se trató de una sesión solemne para develar esa leyenda con la que se pretende homenajear a las fuerzas armadas del país, que a principios de este año cumplieron sus primeros cien años de existencia. La propuesta fue del propio mandatario estatal, argumentando que es una de las instituciones más nobles del país que, gracias a sus lealtades, han contribuido al desarrollo y progreso, como también a la paz y estabilidad social.

Lo de menos es hacer aquí un recuento incluso breve para mostrar que esta es una verdad a medias, y su historia se empaña también con páginas poco presentables. Pero no es el caso, se entiende que este dichoso centenario es ocasión propicia para tratar de minimizar los daños colaterales que su actuación en el combate al narcotráfico ha dejado, y justificar su permanencia en las calles y en esta lucha.

Así que homenajes aparte, lo que queda es una expresión más de cómo el Legislativo –junto con el Judicial- sigue siendo un apéndice del Ejecutivo, otra de sus dependencias u organismos auxiliares, ciertamente su ventanilla de trámites legislativos.

Veamos primero cómo, tratándose de un acto de esta supuesta soberanía popular, son los elementos del gobierno estatal los que lo organizan y diseñan a su gusto, desde la vigilancia y resguardo de sus espacios y edificios, la logística de la transmisión y difusión hasta los invitados especiales, el protocolo y la hora en que ha de realizarse.

Después cómo la sesión principia con la designación de una “comisión de protocolo” para ir por el Ejecutivo y sus invitados hasta palacio de gobierno, como si no tuviera que ser exactamente lo contrario, que el gobernador se apersonara directamente a las puertas de la sede legislativa. Más adelante con todos de pie, los legisladores, le brindan sonoros aplausos a su entrada al Salón de Plenos, olvidando justamente que ahí todos son iguales, que para eso la Constitución ordena la división de poderes.

Seguidamente cómo le hacen lugar destacado en la mesa directiva, por sobre los diputados que la integran, afirmando indiscutiblemente la sumisión que le guardan.

Pero si las formas llegan a ser lamentables, los discursos lo son más. Saludos afectuosísimos, bienvenidas grandilocuentes, reconocimientos inverosímiles abundan a lo largo de seis a diez minutos que cada orador se toma para leer sus presuntos “mensajes”. En realidad no hacen más que rendir pleitesía al emperador por seis años, si hemos de conceder un mínimo de razón al intelectual orgánico Enrique Krauze.

Y en este lapso, el que dura la presencia del mandatario en la Cámara de Diputados, toda otra actividad se paraliza por completo. Nadie puede entrar ni salir, transitar con libertad por pasillos ni salones, por oficinas ni demás. Y cuidado si alguien se atreve, que para eso los vigilantes se pintan solos.

Ha de terminar el ceremonial para que todo vuelva a la normalidad; ha de abandonar el espacio el Ejecutivo para que la vida siga.

¿Era necesario? ¿Los diputados tenían que hacerle la corte al mandatario para celebrar al ejército? ¿Dónde, cuándo las formas republicanas dieron lugar a un remedo de ceremonial imperial a todas luces innecesario e injustificado?

Para entenderlo tal vez habría que buscar las respuestas en las propias prácticas legislativas, empezando por la que replica también un orden imperial: en la Cámara hay también un personaje que siguiendo el escalafón de tiempos coloniales tendría que llamarse virrey, aunque por sus modos y acciones no sólo de ahora sino desde que alcanzó un sitial en el espacio público apenas merecería llamarse reyezuelo.

Si bien la ley del poder Legislativo le confiere al presidente de la Junta de Coordinación Política numerosas atribuciones en todos los ámbitos de su estructura y funcionamiento –algunas deberían revisarse, por cierto, sobre todo las que le permiten el despido de servidores del Congreso-, nomás porque sí se arroga otras que nada tienen de republicanas, tolerantes, plurales e incluyentes.

Este remedo de monarca es en el Legislativo lo que a nivel estatal el gobernador.

No debería sorprendernos, entonces, que lo adulen como si fueran su corte imperial. Después de todo entre sí las relaciones republicanas y democráticas tampoco existen.

El prestanombres

* “El caso de Luis Miranda es especial, además de amigo personal de Peña, conoce el manejo de las cuentas y la deuda pública, pues se encargó —con Luis Videgaray Caso, a la sazón ejecutivo estrella de la empresa Protego de Pedro Aspe Armella— de renegociar la deuda mexiquense en el sexenio montielista”, explica el periodista Francisco Cruz, en el libro los Golden Boy´s, escrito por él en el 2012 y publicado en Editorial Planeta.

 

Francisco Cruz Jiménez

A Luis Miranda también se le imputó su participación en desvío de recursos, lavado de dinero y delincuencia organizada al prestar su nombre para que Arturo Montiel comprara inmuebles. Se le documentaron las 123 propiedades en el Estado de México a nombre de sus familiares. Sin embargo, el 13 de enero del 2006, la Procuraduría estatal, dirigida por Alfonso Navarrete Prida, otro de los Golden Boy’s montielistas, exoneró a Montiel, la familia de éste y al propio Miranda Nava.

La versión que Navarrete ofreció fue precisa: “José Luis Cortés Trejo, décimo quinto regidor de Tlalnepantla, presentó ante la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) un escrito con fecha 6 de enero del 2006, en el cual pretendió desistirse de su denuncia con el argumento de que la misma fue presentada por él, basada en notas periodísticas y a través de internet, y que no le constan los hechos materia de la investigación […] dentro del marco legal, la Procuraduría está abierta a entregar copia de la Averiguación Previa a cualquier institución legalmente competente que lo solicite y así dejar en claro que la actuación de esta dependencia, fue en todo momento apegada a derecho”.

Cortés también entregó la lista de las 123 propiedades de la familia Miranda en la PGR, donde se abrió una investigación paralela. La denuncia del entonces regidor fue desestimada por la PGJEM, que citó a Miranda a declarar. Según la Procuraduría, el investigado rechazó las imputaciones y que sus familiares fueran dueños de las propiedades mencionadas. Presentó papeles de 23 de ellas, que sí eran de su familia, de las cuales 15 estaban escrituradas antes del 16 de septiembre de 1999, cuando Luis ingresó al servicio público.

Sólo dos propiedades acreditó con su nombre, registradas en 1983 y 1991, respectivamente. Otras tres tienen registros de 2001 a 2004, pero uno de ellos, del 3 de junio del 2002, correspondía a Luis Enrique, aunque a través de un poder “que se le otorga como representante legal de una empresa, en la cual participa con 30 acciones”. Con respecto a una casa en Tonatico, “su actuación en el mismo quedó acreditada y fue como poderdante, no para sí, sino para otra persona”.

Se estableció ministerialmente que, en la relación de 123 inmuebles presentada por el denunciante, Cortés Trejo, aparecen varios registros repetidos y Miranda Nava señaló que la mayor parte de los propietarios que aparecen en la lista no son sus familiares, a pesar de llevar apellidos similares, es decir, que se trata de homónimos, concluyó la procuraduría.

Respecto a Montiel, se presentó a declarar el 11 de enero de 2006, “acompañado de su abogado, respondió al interrogatorio formulado por el agente del Ministerio Público y negó los hechos que se le imputan. Declaró trabajar desde los 13 años en actividades empresariales, manifestó haber iniciado su vida laboral con su padre, quien fue concesionario de una cervecería y de varias marcas de refrescos en Atlacomulco, haberse desempeñado como director general del primer auto-lavado de vehículos automático en la Ciudad de México, siendo aún estudiante universitario; haberse dedicado al negocio de engorda de ganado, venta de autos usados y desde 1979 como accionista de una importante firma fabricante de cocinas integrales, proveedora de grandes empresas nacionales y transnacionales, a invitación de uno de sus profesores universitarios.

”Señaló que en 1982 creó una empresa dedicada a la explotación de materiales pétreos (Calefa Construcciones S.A.) habiendo vendido su parte accionaria en 1992; que entre 1982 y 1989 se dedicó a la construcción y venta de viviendas de interés social, interés medio y residencial en Toluca y Metepec, particularmente en los fraccionamientos conocidos como Residencial Las Flores y Residencial Los Cedros, que personalmente escrituró a nombre de los compradores ante notario público; señaló que participó en la construcción del centro comercial denominado Plaza Las Américas, en conjunto con empresarios michoacanos, dedicados a la construcción de salas de exhibición de películas; en el año de 1982, se dedicó también al transporte de carga y materiales para construcción para lo cual creó, junto con otras personas, una empresa que se liquidó a la muerte de uno de los accionistas.

”En 1984 creó la empresa Desvastes y Trefilados, S.A., cuyas acciones fueron vendidas a principios de los 90; señaló haber fungido como consejero y vicepresidente de la Asociación de Industriales del Estado de México y por su vinculación con ese sector, haber sido invitado a fungir como secretario de Desarrollo Económico en la administración de Emilio Chuayfett Chemor. Textualmente manifestó que ‘todo lo anteriormente señalado me permitió consolidar un patrimonio y una sólida posición económica antes de desempeñar el alto cargo como gobernador constitucional del estado de México, como queda acreditado con toda la documentación que exhibo y con las declaraciones de manifestaciones de bienes que por alta presenté ante la Secretaría de la Contraloría del Estado de México, declaración patrimonial que, reitero, fue certificada por Notario Público’”.

Montiel aceptó “haber adquirido, a través de Luis Enrique Miranda Nava, un inmueble en Tonatico; ello debido a que Miranda tenía una mejor relación con los señores Visetti, propietarios del inmueble y pudo obtener un mejor precio, agregó que dicho inmueble fue declarado en su oportunidad en su manifestación de modificación patrimonial”.

Al final, la Procuraduría estatal determinó que, “por todos esos hechos comprobados, la Dirección General de Responsabilidades de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, encargada de la indagatoria, ha determinado la reserva de la averiguación previa, al no encontrar datos que acrediten el cuerpo del delito y la probable responsabilidad en la comisión de los delitos de peculado y enriquecimiento ilícito por parte de Arturo Montiel, su esposa Maude Versini; la señora Paula María de Jesús Yáñez Villegas y el licenciado Luis Enrique Miranda Nava, ex secretario de Finanzas y Administración del gobierno del Estado de México”.

El Barco Ebrio

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El gobernador del Estado de México quiere arreglar todos sus pendientes. No los de los ciudadanos ni los suyos como administrador general. Quiere arreglar su vida personal. Y tiene que hacerlo antes de irse, pues esta vez va en serio que lo renuncian antes de septiembre del 2013. Desde la Federación le ha llegado la orden de que empiece a guardar sus efectos más queridos y prepare una relación sobre lo hecho y los pendientes, pues se le reinstalará, probablemente, como embajador en alguna remota isla o en un exótico país donde siga cobrando por su trabajo y experiencia en el arte de nada hacer y que no se vea como una expulsión o regaño. Luis Videgaray, el secretario de Hacienda y uno de los que mandan en este país no está contento con el señor Ávila. Y dicen en su oficina que ni siquiera se trata de cuestiones laborales, sino de algunas cosas privadas que no se han sabido manejar. Eruviel puede hacer de su vida un cacahuate, dicen en el DF, mientras no interfiera con los programas de Peña Nieto ni con los cotos de poder del Grupo Atlacomulco.

 

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Desde finales del año pasado dan como ido a Eruviel Ávila y por lo pronto le han quitado su equipo original de trabajo. El doctor, que así le dicen los que lo aprecian, se siente abandonado y, peor aún, traicionado en la confianza que había depositado en el Grupo Atlacomulco.

 

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Eruviel sabe que las cosas iban a salir así, pues eran parte del trato que lo llevó a la gubernatura. Y para quienes se apuntan a sustituirlo, el mensaje está claro: con nosotros o contra nosotros.

 

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Los nombres que se manejan para suceder al doctor son varios, pero apenas son dos los más sonados y con reales posibilidades. El primero es el de Ernesto Némer Álvarez, ex secretario de Gobierno del Edomex y couch permanente de Rosario Robles, la funcionaria federal que todo lo quiere resolver con Pepsis, twitter y cámaras digitales. El otro es el alcalde Huixquilucan, Carlos Iriarte Mercado, amigo de todos los que deben ser amigos. De amplia trayectoria pública, donde también ha cosechado sus escándalos en los tiempos en que era policía y al lado de amigos como Rubén Mendoza Ayala, debe su éxito, si es que eso existe en la política y en el PRI, a don Arturo Montiel Rojas, el creador de los Golden Boy’s mexiquenses y que ahora ocupan, la mayoría, los cargos donde el país se mueve. Amigo del presidente Peña, Iriarte sería el gobernador ideal. Es amigo, leal, habla cuando debe y calla cuando lo ordenan y siempre ha estado a favor de quien tiene la voz de mando.

 

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La vida privada de Ávila es algo que a nadie le interesa pero sólo uno, él, se ha encargado de que se escurra entre las puertas de su hogar y llegue a boca de malintencionados. Hacen mal quienes lo critican. No se vale.

 

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Mientras Eruviel intenta resolver su futuro político, el presidente Peña Nieto encuentra un solaz en su imposible agenda de trabajo, pues aunque muchos lo duden, pronunciar discursos también es una actividad laboral y por la cual se cobra, aunque nadie devenga lo que él. Y ese solaz llegó en forma de una fiesta, en Yucatán, la semana pasada, donde casaban la actriz de Televisa Ludwika Paleta y Emiliano Salinas, hijo de Carlos Salinas de Gortari. De ella se sabe poco, excepto que es de ascendencia polaca y que su pasión por las novelas le ha llevado un poco a recorrer los caminos de La Gaviota, primera dama de México. De él, que es una especie de newager, motivador profesional, espiritualista que se preocupa por su país y que algo le ha aprendido a su padre, a quien en su círculo cercano aún llaman “señor presidente”.  Esa boda sencilla, pues sólo hubo 600 invitados, reafirma el maridaje entre política y televisión. Allí codeándose con la realeza de los culebrones, estuvieron “el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco; los ex gobernadores del Estado de México, Arturo Montiel Rojas, Emilio Chuayffet y Alfredo del Mazo; Manlio Fabio Beltrones, Enrique Jackson y Jorge Emilio González”, dicen las crónicas.

 

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Peña y su esposa disfrutaron al máximo de este evento y desearon lo mejor de lo mejor a la nueva parejita, que muy ilusionada comienza una vida en común con objetivos que sólo benefician a la sociedad y, si se puede, al México de los necesitados. Si todo sale bien, Carlos Salinas estará invirtiendo todo lo que ha ganado desde 1994 para que se abra un fondo, administrado por un consejo ciudadano extraído del obreraje y de verdaderos representantes populares, para que se dote de escuelas a todas y cada una de las colonias de Guerrero y Oaxaca, nada más para empezar. Luego, Carlos y su carismático hijo anunciarán la entrega de capital contante y sonante como pago para el país que se los ha dado todo, y que tendrá como destino la modernización de los 10 municipios más pobres. Ese fondo será administrado por la ONU, a petición de los benefactores.

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Y ustedes qué dijeron, éste es el nuevo PRI.

 

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En la fiesta, Peña habló con su padrino. Pidió consejo y guía. Estuvieron solos algunos minutos. Uno de ellos regresó a su mesa regañado, con cara compungida pero motivado para hacer las cosas bien, como todo un estadista. ¿Quién de los dos sería?

 

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Los ánimos separatistas de San Pablo Autopan, Cuexcontitlán y Huichochitlán murieron cuando los delegados fueron llamados al ayuntamiento de Toluca para conversar acerca del tema. Las autoridades fueron muy claras. No hay recursos para el pueblo, pero podemos hacer una excepción con ustedes. Así, quienes expresaban a los cuatro vientos que Toluca nunca les había hecho caso, se han retractado a cambio de cargos en el municipio. Para empezar les dieron su hueso como ayudantes de los secretarios de los regidores. Nada mal para los aprendices de Judas.

 

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Pero los reclamos de aquellos pueblos son reales. Los delegados, instrumentos políticos, nada más, no pueden ocultar que sus representados están hartos. Defraudados, quienes saben que viven en pobreza aunque trabajen 16 horas diarias y ven sus tierras perdidas a pesar de todos sus esfuerzos, se organizan al margen del priismo. Suerte para ellos.

 

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El domingo 21 de abril una extraña forma cortaba el cielo de Toluca. Una especie de cápsula anaranjada caía en el poniente mexiquenses, a las 8 de la noche. Minutos después, un temblor de 6 grados se dejaba sentir en la capital del chorizo. Hasta el gobernador del Edomex, tan distraído por su importante carga laboral, se dio tiempo para comentar el suceso en twitter. “Sobre el supuesto meteorito de Toluca, autoridades no tenemos reporte. Lo que es un hecho, es que para estos días se previó lluvia de estrellas”, dice el representante de los mexiquense. Gratis, lecciones de liviandad.

La expectativa

* Todos cabemos, vivos o muertos, ya sea en las páginas de la revista Hola, besando ajenos o propios pero rubios o bien comido y también en las reseñas misteriosas de aquel Blog del Narco, ventana abierta para que nadie se olvide.

 

Miguel Alvarado

Estados Unidos prepara su siguiente guerra con la meticulosidad de un artista del Renacimiento. El negocio más grande del mundo está en manos norteamericanas y cada año activa economías y concede nuevos territorios al hambriento imperio. El centro del mundo se rasca las viruelas.

En México, la eterna guerra por las drogas continúa ignorando los números del presidente Enrique Peña pero sigue estricta el plan que convierte al país en proveedor mundial de narcolépticos y nada más. La oficialidad miente con la verdad cuando su vocero, Peña, suelta las frases hechas. Él, que vive en su propio país, apenas entiende al mexicano de a pie, aunque haya andado kilómetros en campañas y mítines. Orgulloso, viaja por el mundo con tarjetas prepagadas y exhibe, como es su obligación, lo que el país puede vender, aunque el dinero que recaude nunca llegue completo a los fondos públicos. De lo otro ni hablar. Su estado, el de México, se debate en la inoperancia burocrática, ocupada en asentarse todavía, con un gobernador, Eruviel Ávila, que apenas se atreve a seguir al pie de la letra los entredichos oficiales.

Ser mexiquense no ha sido fácil estos últimos años. Toluca, convertida en capital criminal de primer orden, ha irrumpido en el narcomapa del México oscuro con fuerza inusitada, referida desde el sur, la frontera michoacana y el trasiego en aeropuertos y carreteras de los valles de Toluca y México. La ciudad experimenta el cambio mientras la azota una ola de calor y cambios climáticos iracundos. El eje carretero de la urbanización está controlado. Las avenidas Juárez, Morelos, Carranza e Independencia son visitadas por ecuánimes matones provistos con el don del convencimiento. Los pequeños y algunos medianos comercios deben pagar para seguir trabajando y el fenómeno del encarecimiento puede culpar directamente al crimen organizado. Todos los aumentos a productos llevan incluidos el costo de la amenaza. Tortillas a 23 pesos el kilo; huevo a  30 pesos; cigarros a 43 pesos. Nadie compra. Ahora Metepec, el vecino rico de la capital, no es una opción solamente para empresarios y grandes emporios. La migración a un municipio que encontró la manera de crecer a pesar del narcotráfico es indetenible, como parece serlo el comercio ilegal de discos, controlado por el cártel de La Familia y la policía federal en el valle de Toluca. Metepec enseña que narcos, políticos y empresarios pueden convivir de manera pacífica y a veces confundirse unos con otros sin tantos riesgos. Toluca seguirá su ejemplo, pero le falta aún.

Así quedas y nada más. Tirado en el suelo, sobre un pequeño caminito de sangre. Ni siquiera parece que estuvieras dormido porque tienes la boca abierta y bajo la cabeza el descomunal charco. Eres moreno y hasta en eso cumples el estereotipo del vencido. Llevas tu sudadera verde pistache con el frente en negro, con una “R” al estilo de La Barbie. Está sucia porque andabas huyendo o eres indigente y apenas te agarraron te arrastraron por el suelo. Es como en la escuela. Los grandes o los gandallas se aprovechan en el recreo. Es una obligación molestar. Sólo que acá, en Neza, el miércoles 27 de marzo el recreo abarcaba todas las calles cercanas al palacio municipal y el juego sólo podría jugarse una vez. Tú perdiste o te perdieron. De nada sirvió que llevaras tus pants negros de naylon con los que solías trabajar y dar el rol cuando algo traías entre manos. Nadie puede creer que seas un narcotraficante peligroso. Bueno, tal vez peligroso pero se te nota que hay otros más poderosos que tú. O más rápidos. Tan es así que estás muerto, tirado en una calle de Neza sin zapatos y a la vista tus calcetas negras de tela que a lo lejos parece de fina hechura. De las rodillas para abajo alguien te envolvió una colcha verde con grecas blancas, de esas que todos tenemos o tuvimos alguna vez. Pero alguien te la quitó para mirarte a los ojos y la dejó mal puesta, amarrada casi a la altura de tus rodillas. De tu rostro mejor ni hablar, pero si dijéramos algo, te pondríamos la boca abierta, como si quisieras exhalar aire en el momento y lo único que encontraras era una bala o la negrura o lo que haya. Y los ojos. Abiertos para que te des cuenta de que nunca miraste para arriba, donde estaban las estrellas. Cerca, a dos metros algunos piadosos te pusieron tus veladoras y tu cuerpo relumbró, ya sin quejas ni maldiciones, sino en paz como la paz que imaginabas y que ninguno podría describir. Ya. Suelta las manos, ya no importan demasiado. El terrorífico pero, en fin, valiente Blog del Narco, http://www.blogdelnarco.com, resumió tu muerte de la manera más correcta. “Paramédicos de la ambulancia RM 110 de Rescate Municipal de Nezahualcóyotl atendieron la emergencia para auxiliar al hombre baleado, pero sólo confirmaron su muerte debido a los impactos de bala que recibió en la cabeza y en la espalda”.

Esta escena es la que obvian las estadísticas y no entienden los números hasta compararlos, referencia inútil, con la escena del crimen. Ningún sistema de contabilidad es tan certero como la foto, que refleja la matanza de mexicanos, narcos o no, mientras el presidente se toma la foto en Huixquilucan, él mismo como fotógrafo, él mismo como target jetsetero.

La Nación Peña Nieto es para todos. Es para Bárbara, la niña asesinada que la Procuraduría olvidó en algún registro en Cuautitlán Izalli; el hombre tirado en Neza cuyo nombre nadie supo; los colgados en un puente de Atizapán que alguien debió lanzar a cierta hora; el paraíso culinario de la hija de Ernesto Nemer y Carolina Monroy en Metepec, que reseña el diario Alfa, también culinariamente: “todo está dispuesto para que el próximo comedero político de moda, sea el exclusivo restaurante bar Casa Senzo, propiedad de Verónica Nemer y su esposo Gerardo Gámez, que abrirá las puertas en unos cuantos días en Metepec. La obra es espectacular. Impresiona por sus dimensiones, belleza arquitectónica y magnífica ubicación. Está en el 417 de Comonfort, muy cerca de Providencia, en Metepec. Ocupa el terreno y algo más, de lo que antes fue el uruguayo Cantegrill. Se calcula que la inversión fácilmente puede rondar en el millón de dólares o más”.

México cumple la expectativa. Todos cabemos, vivos o muertos, ya sea en las páginas de la revista Hola, besando niños ajenos o propios pero rubios y bien comido y también en las reseñas misteriosas de aquel Blog del Narco, ventana abierta para que nadie se olvide.

Retratos mortales

* El Estado de México tiene su propia realidad y a nadie le gusta. Los diversos grupos apuntan 200 homicidios dolosos contra las mujeres en un año, pero 50 más catalogados como feminicidios, según el Comité Pro Derechos Humanos del Estado de México.

 

Miguel Alvarado

Delia Rojas, madre del ex gobernador mexiquense Arturo Montiel, murió a los 92 años en su casa de Toluca, el 15 de abril del 2013. En un hospital de la ciudad, pasó sus últimos momentos en compañía de su familia, quienes esperaban ya el desenlace. No todas tienen la fortuna de vivir y morir en esas condiciones. En el Estado de México, en el 2013, se reportan más de 100 desapariciones de mujeres, aunque en tres años son más de mil los casos registrados.

Enrique Peña, presidente de México, entregó su administración cuando era gobernador mexiquense con 922 feminicidios, en el 2011. Esta cifra se fue diluyendo en un extraño conteo que primero segmentó aquel bloque en meses y luego en años. Para el primer trimestre del 2013 sólo se recordaba 7 casos de feminicidio y desde marzo del 2011 el conteo recomenzó con 119, 27 de ellos sin resolver.

Las confusiones están documentadas. En junio del 2012, el diario El Universal, con datos oficiales, decía que hasta esa fecha había 77 casos. En agosto del 2012, el mismo medio indicaba que había 90 muertas, pero estaban resueltos 78 casos. Al término del 2011, las muertas eran 227, aunque para marzo de ese año, la PGJEM señalaba que tenía resueltos el 83 por ciento de los casos.

La violencia mortal contra las mujeres no tiene su origen en esta administración, ni tampoco en la de Peña Nieto, pero sí fue en la del sobrino de Montiel cuando las cifras se dispararon, a pesar de que en el sexenio de Arturo experimentaron la primera gran escalada, que fue minimizada por el entonces procurador estatal, Alfonso Navarrete, hoy secretario del Trabajo federal. Los casos eran tantos o más como los de Ciudad Juárez, que en el periodo 1999-2005 ocupaba las informaciones centrales del tema. El gobierno mexiquense explicaba que la mayoría de los casos eran clasificados desde el reporte médico, pues las mujeres acudían a hospitales antes que a la justicia. Allí, se describían las lesiones pero no las causas, por lo que la violencia femenina fue burocráticamente confundida con un problema de salud pública. Navarrete Prida es uno de los funcionarios públicos que desarrolló su trabajo a la sombra del grupo de Arturo Montiel y Enrique Peña.

El feminicidio está explicado como el crimen contra una mujer por situaciones de género y que sucede cuando un hombre asesina porque la mujer gana más que él, situaciones de celos y otros. Pero los crímenes están presentes en todo el país, donde organizaciones y activistas reclaman a la Federación su inacción al respecto. Morelos, uno de los estados más pequeños, reclamaba en voz de organizaciones de mujeres los números rojos: “en 13 años, del 2000 a abril de 2013, se han encontrado 357 cuerpos de mujeres abandonados en calles, baldíos, barrancas, zonas de construcciones, ríos, cuartos de hotel o casas de seguridad, muchas de ellas atacadas en sus hogares”, informa la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos en una carta a Peña Nieto.

El Estado de México tiene su propia realidad y a nadie le gusta. Los diversos grupos apuntan 200 homicidios dolosos contra las mujeres en un año, pero 50 más catalogados como feminicidios, según el Comité Pro Derechos Humanos del Estado de México.

Otras cifras revelan un panorama muy conocido pero olvidado entre la información oficial, que los gobiernos difunden acerca de sus logros. “Cien de los 125 municipios del Edomex tienen una tasa de asesinatos de mujeres por encima del promedio nacional. Casi el 23 por ciento de todos los asesinatos se registran en nuestro Estado”, recuerda una página en Facebbok dedicada a combatir la violencia de género, “¡No más FEMINICIDIOS en el Estado de México!”, en la dirección http://www.facebook.com/groups/122103887807143/?fref=ts.

Otro muro, el Frente Femenino contra feminicidios. Edo. Méx en la dirección http://www.facebook.com/groups/FFCF.Edomex/?fref=ts, recuerda el caso de Bárbara, desaparecida un año y ocho meses y encontrada a dos kilómetros de su casa, en Cuautitlán Izcalli. Este caso representa la forma más común de actuar de los responsables de las búsquedas. El cuerpo de la mujer había sido encontrado dos meses después de desaparecida, pero los responsables del Servicio Médico Forense del Centro de Justicia de Cuautitlán no reportó el cadáver, que permaneció en calidad de desconocido mientras los padres buscaban a la hija por toda la entidad. Buscaron en bases de datos escritas a mano porque no se cuenta con estructura electrónica y finalmente la madre la localizó en una fosa común de un panteón local, identificándola primero por la ropa y después por las pruebas de ADN. Hallar a desaparecidos en el Edomex enfrenta también la incapacidad de las autoridades responsables, pues quienes encuentran a sus parientes son precisamente los familiares en la mayoría. Por Bárbara, la Procuraduría estatal había ofrecido una recompensa, la primera en su género, por 300 mil pesos en octubre del 2012. La ausencia de bases de datos y el silencio de los empleados, quienes no informan sobre procedimientos y ni siquiera de las direcciones de los centros forenses, ralentiza la búsqueda y la vuelve poco menos que imposible. A veces, sólo los golpes de suerte o el dinero de particulares resuelven los casos. Las estadísticas no pueden transmitir la pena de los familiares, pero a veces algunos hacen público su duelo, como la carta escrita por los padres de Bárbara.

“Hoy, a 20 meses de ardua búsqueda, de frustración, dolor y lágrimas… mi Pequeña, te hemos encontrado, no como nosotros (papá, mamá, hermanas, familia y amigos) queríamos, pero al fin dimos contigo, mi amor. Nunca estuviste perdida en tus cobijas y no siempre fuimos escuchados pero la fuerza, inteligencia y determinación de tu madre dio el fruto de encontrarte.

“La última que nos hicieron, un malnacido te quitó la vida aproximadamente entre el 15 y 20 de septiembre del 2011 y te arrojó en un baldío… no es consuelo pero agradezco al Señor que no sufriste más que unos días.

“Discúlpanos por nuestra ineficiencia y tardanza de 19 meses en encontrarte… pero otros burócratas malnacidos que no realizaron su trabajo y te mandaron a una FOSA COMÚN en las peores condiciones, nos obstaculizaron… pero no importó, finalmente te encontramos y recuperamos como te lo habíamos prometido y en breve estarás al lado de tus abuelitas, abuelitos y tíos.

“Gracias a algunas autoridades que nos auxiliaron y apoyaron siempre, pero a otros mis reclamos en sus fallas, errores, omisiones, maltratos y demás, lleven en su conciencia lo que han y no han hecho y a las puertas de San Pedro… no pregunten por qué no se abrirán para ustedes, porque estoy seguro que la justicia se aplicará en todas partes.

“Así también, nuestro eterno agradecimiento a todos aquellos que nos apoyaron y acompañaron en este terrible trance, sólo me queda pedirles que no te olviden ni olviden a tantos desaparecidos y sus familias que sufren su ausencias, les pido no voltear la cara y seguir desde su trinchera ayudando.

“Hoy nuestra lucha cambia y te aseguro y prometo que se hará justicia, tanto para quien te arrebató el último suspiro como (para) aquellos ineptos que no cumplieron con su labor para impedir lo que te sucedió y lo que nos hicieron durante 20 meses.

“Nosotros necesitamos recargar fuerzas y nos daremos un tiempo para reiniciar y asegurarnos que tendrás la justicia. Te prometemos y que siempre te hemos cumplido… que así será.

“En breve indicaremos dónde y cuándo dispondremos de los servicios funerarios.

“Descansa en Paz, mi AMOR.

“Familia Reyes Muñiz”.

Este caso dio pie para que el padre de Bárbara, Alejandro Reyes Aceves, demandara penalmente a la Procuraduría estatal, “contra… quien resulte responsable por la omisión de recibir el cuerpo de su hija y no reportar su hallazgo, ni realizar la pruebas genéticas para ayudar a su localización”, difundieron medios.

Mientras, el presidente Enrique Peña declaraba el 16 de abril desde Monterrey que han bajado diversos delitos en el país, sin decir cuáles, cómo o dar cifras. Según el procurador general, Jesús Murillo, el presidente se refería al homicidio. Pero lo mismo hace la alcaldesa de Toluca, Martha Hilda González Calderón, cuando habla de la inseguridad en la ciudad. Par su ayuntamiento, este tema es una cuestión de percepción, y que puede ser visto desde distintos ángulos. Peña y su equipo parecen vivir en otro país, donde las inversiones son posibles, el ahorro es una realidad, la miseria alcanza apenas al 10 por ciento de la población y la cruzada contra el hambre integra a los grandes monopolios, que ofrecen atole, Pepsi y una cámara digital como armas para combatirla. Más preocupado por las formas, el gobierno federal ha desterrado el narcotráfico de la agenda pública de prioridades y minimiza la miseria con datos que apenas retratan a un sector. Quienes gobernaron el Edomex con Peña lo hacen ahora en México. Las cosas no tendrían por qué cambiar y los mil ejecutados por mes que registra su administración plantean preguntas que más bien se entienden como explicaciones.

Según el informe Violencia feminicida en México: características, tendencias y nuevas expresiones en las entidades federativas, el 2010 fue el año más cruento porque se registraron 6.4 feminicidios diarios. “En materia de violencia contra las mujeres, el número de violaciones denunciadas por 100 mil mujeres aumentó entre 2005-2010, lo cual hizo que para ese último año el Estado de México ocupara el lugar número cinco a nivel nacional. No obstante, es una de las entidades que presenta la menor proporción de egresos hospitalarios públicos femeninos por causa de violencia”, complementa el mismo estudio, que también informa que el 5 por ciento de las lesiones atendidas en hospitales corresponden a mujeres víctimas de violencia familiar.

El amigo Luis

* Se había puesto en marcha un proceso ultraselectivo para armarle el equipo propio a Peña Nieto. Bien intencionadas algunas, maliciosas la mayoría, las filtraciones permitieron vislumbrar las alianzas internas para garantizar la lealtad plena al proyecto presidencial, mientras especialistas en marketing y asesores de imagen —en su mayoría de Televisa— colocaban el producto, o la marca, en el mercado nacional. Sobre los eventuales reclutas hubo muchos nombres, pero muy pocos elegidos. El primero en la lista de los nuevos Golden Boy’s —amigos y funcionarios responsables de tomar decisiones políticas, económicas y financieras, cualesquiera que éstas sean— fue el de Luis Enrique Miranda Nava. Este texto es parte del libro escrito por el periodista Francisco Cruz, Los Golden Boy’s, editado por Planeta en el 2012

 

Francisco Cruz Jiménez

Durante los meses que siguieron a la toma de posesión de Peña Nieto como gobernador —15 de septiembre de 2005—, y al fatídico, para Montiel, 10 de octubre, fue un secreto el funcionamiento del equipo peñanietista. Luego, a finales de 2006 la indiscreción de un funcionario del PRI permitió saber que el Grupo Atlacomulco, con Montiel a la cabeza, preparaba un reacomodo con visos de revancha para iniciar, una vez más, la conquista de la elusiva candidatura presidencial.

Se había puesto en marcha un proceso ultraselectivo para armarle el equipo propio a Peña Nieto. Bien intencionadas algunas, maliciosas la mayoría, las filtraciones permitieron vislumbrar las alianzas internas para garantizar la lealtad plena al proyecto presidencial, mientras especialistas en marketing y asesores de imagen —en su mayoría de Televisa— colocaban el producto, o la marca, en el mercado nacional.

Sobre los eventuales reclutas hubo muchos nombres, pero muy pocos elegidos. El primero en la lista de los nuevos Golden Boy’s —amigos y funcionarios responsables de tomar decisiones políticas, económicas y financieras, cualesquiera que éstas sean— fue el de Luis Enrique Miranda Nava. Esa situación hizo a Miranda intocable. Al lado de María Elena Barrera Tapia, es considerado el único amigo de Peña. Los une una amistad sólida. Ellos, con Luis Videgaray, son el corazón del equipo.

Ciertamente la carrera de los tres está unida por Montiel, quien los amalgamó en los originales Golden Boy’s, pero también es cierto que todos ellos —Peña, Miranda y Barrera—tenían amistad antes de integrarse al gabinete estatal montielista, mucho antes de que el ahora presidente estuviera en camino de convertirse en una estrella más de Televisa.

Enrique Gómez y Abel Barajas escribieron el 15 de abril de 2008 en el periódico Reforma: “Miranda, quien entró al gabinete de Montiel cuando tenía 35 años, inició en la Coordinación Jurídica del gobierno estatal, de donde pasó a la Subsecretaría de Asuntos Jurídicos. Luego ocupó la Secretaría de Administración y, en 2003, llegó a la de Finanzas, tras fusionarla con la anterior dependencia. […] Los Golden Boy’s ya vislumbraban el salto para el siguiente gobierno”.

Considerado uno de los hombres más controvertidos de la política mexiquense, Miranda convirtió la causa de Peña en una obsesión. Retrospectivamente, hay elementos para afirmar que, en dos ocasiones, ha caído hasta el fondo y, en ambas, estuvo allí la mano salvadora de su amigo.

En 2005, escribieron Gómez y Barajas, “salió a la luz pública que Miranda Nava estaba en la trama de intermediarios y prestanombres de Montiel para adquirir bienes inmuebles. De acuerdo con documentos del Registro Público de la Propiedad de Tenancingo, el 6 de mayo de 2002 Miranda compró a Kurt Andrea Visetti Vogelbach y Patricia Ruth Visetti, tres predios en el municipio de Tonatico, por un valor de 3.8 millones de pesos. Pasados 19 días, Miranda se los vendió al mismo precio a Montiel”. Adquiridos, los tres terrenos se unificaron en una sola propiedad de 6 mil 539 metros cuadrados. La casa ocupa la mitad de la manzana y cuenta con tres conjuntos construidos, amplios jardines y una alberca.

Para que no hubiera dudas, el periódico Reforma transcribió los documentos oficiales: “Luis Enrique Miranda Nava vende, y el señor Arturo Montiel Rojas compra y adquiere para sus hijos Arturo y Juan Pablo Montiel Yáñez en copropiedad y en partes iguales la nuda propiedad del inmueble, indica el asiento 1066 de la Sección 1, Volumen 64 del Libro Primero del Registro Público. La finca se ubica en la esquina de las avenidas Miguel Hidalgo y Álvaro Obregón, Barrio de Santa María Norte, en el paraje denominado Tempantitla, a unos 3 kilómetros del municipio de Ixtapan de la Sal, en el sur del Edomex. Los señores Arturo Montiel Yáñez y Juan Pablo Montiel Yáñez donan y transmiten a título gratuito a la señora Paula María de Jesús Yáñez Villegas la nuda propiedad respecto del terreno con casa habitación ubicada en el paraje denominado Tempantitla, se indica en el volumen 67, libro primero de la sección primera del Registro Público de Tenancingo”.

Las relaciones Miranda-Peña-Montiel se estrecharon todavía más. Miranda fue nombrado nuevo secretario de Finanzas. Le fue mejor porque su nueva dependencia absorbió las Secretarías de Planeación y  Administración que dejaba pendiente Peña, al registrarse como candidato a diputado local por un distrito de su natal Atlacomulco para el periodo 2003-2006. A Miranda le crearon una supersecretaría.

Unos meses después de los señalamientos, pasada la tormenta de las acusaciones y asentado en su nueva supersecretaría, desde las oficinas del gobernador Peña salió la solicitud para hacerlo candidato a la presidencia municipal de Toluca. Algunas crónicas de los periódicos locales reflejan la situación:

“Marzo de 2006. Luis Miranda revisa por enésima vez los resultados. Su cara, casi siempre de pocos amigos, se contrae y deja poco a la imaginación. Atrás quedaron las reuniones multitudinarias con transportistas, aquel baile con integrantes de la tercera edad que lo captó intentando pasos imposibles. La derrota estaba anunciada. El panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez comería, meses después, tacos de canasta con el alcalde saliente, Armando Enríquez, en las obras viales de Alfredo del Mazo, comenzando así el tercer periodo azul al frente de la capital mexiquense. Miranda desaparecería del escenario político, refugiándose en Ixtapan de la Sal.

”Hijo de Luis Miranda Cardozo, ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, Miranda obtuvo 85 mil 778 votos, contra 128 mil del panista Sánchez. Miranda Nava se sumó a la lista de candidatos tricolores derrotados por el PAN. Alberto Curi perdió contra Juan Carlos Núñez Armas en 2000, y Armando Enríquez venció a Ernesto Monroy Yurrieta.

”En 2006, la derrota de Miranda no pudo ser evitada pese a que el candidato priista fue quien más gastó en el proceso electoral, según reporte del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), que aseguró que en los primeros 15 días Miranda tuvo 667 spots”.

El enclaustramiento en Ixtapan fue efímero. El 28 de septiembre de 2007, Peña lo nombró subsecretario General de Gobierno bajo las órdenes de Humberto Benítez Treviño. Diecinueve meses más tarde, el 1 de abril de 2009, asumió como la titularidad de dicha Secretaría, en sustitución del hankista Benítez Treviño, enviado como candidato a una diputación federal.

“El caso de Miranda es especial, además de amigo personal de Peña, conoce el manejo de las cuentas y la deuda pública, pues se encargó —con Luis Videgaray Caso, a la sazón ejecutivo estrella de la empresa Protego de Pedro Aspe Armella— de renegociar la deuda mexiquense en el sexenio montielista.

”El nombramiento puso a Miranda, si bien ilusoriamente, en la línea de sucesión del propio Peña, junto a Videgaray, quien al inicio del gobierno peñanietista fue contratado como secretario de Finanzas—.

”Al enfrentar Montiel acusaciones por enriquecimiento ilícito, Miranda fue arrastrado en las investigaciones contra el ex mandatario y su familia, un ex colaborador y 13 ex diputados locales, a quienes el perredista José Luis Cortés Trejo, décimo quinto regidor en Tlalnepantla, acusó de recibir 25 millones de pesos cada uno por aprobar las cuentas públicas e iniciativas de aquella administración. Miguel Sámano, ex secretario particular de Montiel, y Carlos Rello Lara, ex secretario de Desarrollo Económico también fueron implicados.”

Los escándalos exaltaron a Montiel, cuyo saldo superó los alcances de su sofisticada esposa francesa Maude Versini y de sus hijos: el sábado 29 de octubre de 2005, Cortés presentó una segunda denuncia de hechos, con folio 069490. Montiel y su familia fueron acusados de incurrir en enriquecimiento ilícito, peculado, uso indebido de atribuciones y lavado de dinero, pero se pidió indagar también a Luis Enrique Miranda Nava, secretario montielista de Finanzas, Administración y Planeación, así como al padre de éste, Luis Miranda Cardoso, ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, como prestanombres de Montiel. La denuncia cargó contra casi toda la familia Miranda Nava: Javier, Ana Rosa, José Javier, Gabriel, Alfredo, Armando, Felipe, María Estela, María de los Ángeles, Pedro, Rubén, Salud y Enrique, así como María del Carmen Miranda Nava de Mercado y Roberta Miranda Cardoso.

El caso de las acusaciones presentadas por Cortés Trejo en 2005 tuvo un nuevo episodio durante 2006: había documentado, al menos, 123 propiedades a nombre de los Miranda Nava y Miranda Cardoso, pero que, en realidad, pertenecían a los Montiel. Las autoridades estatales lo arroparon con una exoneración y Peña lo reintegró a la nómina gubernamental en la Subsecretaría de Gobierno para, más tarde incorporarlo a la Secretaría de Gobierno, el segundo puesto más importante de la administración estatal.

Si quieres, vamos

* San Pablo Autopan y San Cristóbal Huichochitlán son dos de las 24 delegaciones que forman Toluca. Ubicados en una de las áreas más pobres del municipio, están habitados por pueblos otomíes que con el paso de los años encontraron allá un refugio último. Algunos líderes y delegados promueven la idea de separarse, junto con otras dos delegaciones, de Toluca, y formar su propio municipio. Este proyecto no es nuevo y nunca ha prosperado. Los siguientes textos son una recopilación de comentarios de los habitantes de esos lugares. No pretenden ser una muestra ni representar nada.

 

Miguel Alvarado

En Autopan hay un mercado de usado los fines de semana. Los pobladores utilizan un campo de futbol, ubicado a espaldas de la iglesia principal, para exponer sus mercancías, que a veces no son más que objetos de desecho. Para unos, los que tiran a la basura aquellas cosas, representan estorbosas melancolías, sin uso práctico. Para otros, es la diferencia entre comer algo o nada. El Piojo al estilo de Autopan alberga desde licuadoras usadas hasta retretes rotos, pasando por desmembrados muñecos y revistas casi pulverizadas. Casi todo se vende o intercambia y la mayoría se felicita por asistir, aunque algunos deben recoger sus tendidos tal y como los colocaron, sin haber obtenido nada.

 

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Cerca, a 500 metros, un pequeño tianguis de legumbres se coloca cada semana, a las afueras de la iglesia. Mientras unos compran, los jóvenes se reúnen en la pequeña plaza central, donde presumen los celulares. Vestidos como cualquier adolescente de Toluca, los de Autopan todavía pueden pasar un buen rato sin consultar la tecnología cada minuto y medio. Docenas de perros hambrientos deambulan pacientes a que alguien tire un pedazo de comida. El agua encharcada duplica a Autopan, que se mira en el espejo pero no se alcanza a ver.

 

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“Esa es la casa de los Manzur, tienen en esa bodega una colección de Mustang, de los coches. Yo la vi porque una vez me pidieron unas cosas y tuve que pasar por allí. Nomás les eché un ojo, porque me sacaron bien rápido”.

 

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“Para qué quiere las fotos de las casas. No le veo ninguna utilidad para usted. Luego las usan para robarse a las muchachas. Dicen que así le hacen, porque aquí se han robado a muchas. Yo uso este terreno como estacionamiento porque nadie me quiere dar trabajo y aprovecho los días que viene la gente al mercado, aquí en Huichochitlán. Pero la cosa es que hay que buscarle. Yo trabajaba en Toluca pero luego me despidieron. Los de allá creen que somos diferentes y hasta nos ven distintos”.

 

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“Aquí en Huichochitlán hay pintores y poetas. Hasta hay uno que escribe cosas en otomí, y le publicaban los del ayuntamiento, pero un día se metió de delegado y se clavó lo que le dieron, si es que le dieron algo. Por ahí anda organizado festivales de danza pero la gente no le cree ya mucho, porque cuando fue delegado nada más se gastó el dinero en cosas que nadie sabe para qué fueron. Pero hay otros que son serios y pintan y es criben las cosas de aquí, nada más que no hay dónde ver sus cosas, solamente que se vaya hasta sus casas”.

 

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“En Autopan hay sicarios, pero nomás vienen los fines de semana. Aquí viven y los vemos cada 8 días en las fiestas, porque luego se salen a echar balazos entre ellos o para asustar a alguien. Luego, el lunes, se paran tempranito y se van. Tienen que chambear”.

 

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“Luego pescamos, pero son puros acociles los que hay por estas fechas. Puro pescado chico, que apenas no da para completar. Más bien es para comerlo nosotros, porque pescamos pocos y nadie compra de a poco, ni en los mercados, que es donde quieren más. También está lo de los patos, pero es por un rato, y también nos los comemos nosotros aunque a veces vendemos la carne. Eso mientras estamos preparando para la siembra”.

 

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“Pero ya la mayoría de nosotros trabaja en las fábricas de Toluca o de Lerma, porque es donde hay empleo seguro. Vienen del ayuntamiento a invitarnos a las ferias del empleo pero luego vamos y piden por un tiempo… pues de veladores o guardias o para vender. A veces duramos, a veces ni nos acercamos porque es una perdedera de tiempo. Los hijos estudian lo que quieren. Los míos todos tienen carrera pero ya no viven aquí. Ahí tienen sus terrenos y vienen cada 8 días. Sí… los están vendiendo por ese lado”.

 

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“Nos dedicamos a la tienda y a lo que nos ayuden los hijos. Vamos al mercado y allí compramos lo que se vende, o a la Central de Abastos. Pues no hay nada más. Unos se quieren separar de Toluca que porque no nos ayuda en nada, pero nunca nos ha ayudado en nada. O a mí no me ha tocado ni los he visto. Ahí está la casa del maestro Fernando, ése sí ayuda… pues puso un poste de luz y allí empezó a llegar bien la luz, pero ya llegaba antes de que él estuviera de maestro. Y era jefe de los maestros. O eso decía él. Luego llegaron a pintar las bardas, que iba para diputado. Es el único que ha hecho algo. Yo creo que ha hecho más, porque un poste de luz pues no es nada. A lo mejor ni era poste y puso ahí un palo”.

 

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“Hay unos que se quiere separar pero es porque no les ha tocado nada del ayuntamiento. Son los que quieren ser delegados y andan ahí con ellos. Pero eso lo han dicho desde hace mucho tiempo. Luego nomás les dan algo y ya se quedan contentos, hasta que hay otras elecciones y así se la llevan”.

 

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En San Cristóbal había un campo de futbol rápido. Allí hasta se hizo una liga, que se jugaba los fines de semana. Pero los dueños se cansaron pronto y cerraron. Un día sacaron el estadio, bueno, el miniestadio en partes y se lo llevaron a otro lado. Sí, aquí en Huichochitlán hay buenos jugadores, nomás que están chaparros. Había uno al que le decían El Pelé, porque era tan bueno como el de verdad. Jugaba en los equipos de por aquí y le pagaban para que los hiciera campeones. Pero luego se fue haciendo grande. Ah, y también le entró al chupe. Pero es una leyenda de por acá”.

 

*

“Pues a mí la verdad me da igual que esté en Toluca o que haya un municipio nuevo. Nomás porque no tendría que ir a los trámites, pero esos los hace mi esposa o el que esté en la casa, desocupado. Porque quienes van a querer ser autoridad son los mismos que estuvieron de delegados y van a hacer lo mismo que hicieron… pues nada”.

 

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“Yo no sabía que se quieren separar los de aquí. Porque mis vecinos no me han dicho nada ni los que viven por acá atrás. Nada más leí una noticia, pero no le presté mucha atención. Orita vamos a ver el fut y luego a la fiesta, acá atrás. Si quieres, vamos”.

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