Retratos mortales

* El Estado de México tiene su propia realidad y a nadie le gusta. Los diversos grupos apuntan 200 homicidios dolosos contra las mujeres en un año, pero 50 más catalogados como feminicidios, según el Comité Pro Derechos Humanos del Estado de México.

 

Miguel Alvarado

Delia Rojas, madre del ex gobernador mexiquense Arturo Montiel, murió a los 92 años en su casa de Toluca, el 15 de abril del 2013. En un hospital de la ciudad, pasó sus últimos momentos en compañía de su familia, quienes esperaban ya el desenlace. No todas tienen la fortuna de vivir y morir en esas condiciones. En el Estado de México, en el 2013, se reportan más de 100 desapariciones de mujeres, aunque en tres años son más de mil los casos registrados.

Enrique Peña, presidente de México, entregó su administración cuando era gobernador mexiquense con 922 feminicidios, en el 2011. Esta cifra se fue diluyendo en un extraño conteo que primero segmentó aquel bloque en meses y luego en años. Para el primer trimestre del 2013 sólo se recordaba 7 casos de feminicidio y desde marzo del 2011 el conteo recomenzó con 119, 27 de ellos sin resolver.

Las confusiones están documentadas. En junio del 2012, el diario El Universal, con datos oficiales, decía que hasta esa fecha había 77 casos. En agosto del 2012, el mismo medio indicaba que había 90 muertas, pero estaban resueltos 78 casos. Al término del 2011, las muertas eran 227, aunque para marzo de ese año, la PGJEM señalaba que tenía resueltos el 83 por ciento de los casos.

La violencia mortal contra las mujeres no tiene su origen en esta administración, ni tampoco en la de Peña Nieto, pero sí fue en la del sobrino de Montiel cuando las cifras se dispararon, a pesar de que en el sexenio de Arturo experimentaron la primera gran escalada, que fue minimizada por el entonces procurador estatal, Alfonso Navarrete, hoy secretario del Trabajo federal. Los casos eran tantos o más como los de Ciudad Juárez, que en el periodo 1999-2005 ocupaba las informaciones centrales del tema. El gobierno mexiquense explicaba que la mayoría de los casos eran clasificados desde el reporte médico, pues las mujeres acudían a hospitales antes que a la justicia. Allí, se describían las lesiones pero no las causas, por lo que la violencia femenina fue burocráticamente confundida con un problema de salud pública. Navarrete Prida es uno de los funcionarios públicos que desarrolló su trabajo a la sombra del grupo de Arturo Montiel y Enrique Peña.

El feminicidio está explicado como el crimen contra una mujer por situaciones de género y que sucede cuando un hombre asesina porque la mujer gana más que él, situaciones de celos y otros. Pero los crímenes están presentes en todo el país, donde organizaciones y activistas reclaman a la Federación su inacción al respecto. Morelos, uno de los estados más pequeños, reclamaba en voz de organizaciones de mujeres los números rojos: “en 13 años, del 2000 a abril de 2013, se han encontrado 357 cuerpos de mujeres abandonados en calles, baldíos, barrancas, zonas de construcciones, ríos, cuartos de hotel o casas de seguridad, muchas de ellas atacadas en sus hogares”, informa la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Morelos en una carta a Peña Nieto.

El Estado de México tiene su propia realidad y a nadie le gusta. Los diversos grupos apuntan 200 homicidios dolosos contra las mujeres en un año, pero 50 más catalogados como feminicidios, según el Comité Pro Derechos Humanos del Estado de México.

Otras cifras revelan un panorama muy conocido pero olvidado entre la información oficial, que los gobiernos difunden acerca de sus logros. “Cien de los 125 municipios del Edomex tienen una tasa de asesinatos de mujeres por encima del promedio nacional. Casi el 23 por ciento de todos los asesinatos se registran en nuestro Estado”, recuerda una página en Facebbok dedicada a combatir la violencia de género, “¡No más FEMINICIDIOS en el Estado de México!”, en la dirección http://www.facebook.com/groups/122103887807143/?fref=ts.

Otro muro, el Frente Femenino contra feminicidios. Edo. Méx en la dirección http://www.facebook.com/groups/FFCF.Edomex/?fref=ts, recuerda el caso de Bárbara, desaparecida un año y ocho meses y encontrada a dos kilómetros de su casa, en Cuautitlán Izcalli. Este caso representa la forma más común de actuar de los responsables de las búsquedas. El cuerpo de la mujer había sido encontrado dos meses después de desaparecida, pero los responsables del Servicio Médico Forense del Centro de Justicia de Cuautitlán no reportó el cadáver, que permaneció en calidad de desconocido mientras los padres buscaban a la hija por toda la entidad. Buscaron en bases de datos escritas a mano porque no se cuenta con estructura electrónica y finalmente la madre la localizó en una fosa común de un panteón local, identificándola primero por la ropa y después por las pruebas de ADN. Hallar a desaparecidos en el Edomex enfrenta también la incapacidad de las autoridades responsables, pues quienes encuentran a sus parientes son precisamente los familiares en la mayoría. Por Bárbara, la Procuraduría estatal había ofrecido una recompensa, la primera en su género, por 300 mil pesos en octubre del 2012. La ausencia de bases de datos y el silencio de los empleados, quienes no informan sobre procedimientos y ni siquiera de las direcciones de los centros forenses, ralentiza la búsqueda y la vuelve poco menos que imposible. A veces, sólo los golpes de suerte o el dinero de particulares resuelven los casos. Las estadísticas no pueden transmitir la pena de los familiares, pero a veces algunos hacen público su duelo, como la carta escrita por los padres de Bárbara.

“Hoy, a 20 meses de ardua búsqueda, de frustración, dolor y lágrimas… mi Pequeña, te hemos encontrado, no como nosotros (papá, mamá, hermanas, familia y amigos) queríamos, pero al fin dimos contigo, mi amor. Nunca estuviste perdida en tus cobijas y no siempre fuimos escuchados pero la fuerza, inteligencia y determinación de tu madre dio el fruto de encontrarte.

“La última que nos hicieron, un malnacido te quitó la vida aproximadamente entre el 15 y 20 de septiembre del 2011 y te arrojó en un baldío… no es consuelo pero agradezco al Señor que no sufriste más que unos días.

“Discúlpanos por nuestra ineficiencia y tardanza de 19 meses en encontrarte… pero otros burócratas malnacidos que no realizaron su trabajo y te mandaron a una FOSA COMÚN en las peores condiciones, nos obstaculizaron… pero no importó, finalmente te encontramos y recuperamos como te lo habíamos prometido y en breve estarás al lado de tus abuelitas, abuelitos y tíos.

“Gracias a algunas autoridades que nos auxiliaron y apoyaron siempre, pero a otros mis reclamos en sus fallas, errores, omisiones, maltratos y demás, lleven en su conciencia lo que han y no han hecho y a las puertas de San Pedro… no pregunten por qué no se abrirán para ustedes, porque estoy seguro que la justicia se aplicará en todas partes.

“Así también, nuestro eterno agradecimiento a todos aquellos que nos apoyaron y acompañaron en este terrible trance, sólo me queda pedirles que no te olviden ni olviden a tantos desaparecidos y sus familias que sufren su ausencias, les pido no voltear la cara y seguir desde su trinchera ayudando.

“Hoy nuestra lucha cambia y te aseguro y prometo que se hará justicia, tanto para quien te arrebató el último suspiro como (para) aquellos ineptos que no cumplieron con su labor para impedir lo que te sucedió y lo que nos hicieron durante 20 meses.

“Nosotros necesitamos recargar fuerzas y nos daremos un tiempo para reiniciar y asegurarnos que tendrás la justicia. Te prometemos y que siempre te hemos cumplido… que así será.

“En breve indicaremos dónde y cuándo dispondremos de los servicios funerarios.

“Descansa en Paz, mi AMOR.

“Familia Reyes Muñiz”.

Este caso dio pie para que el padre de Bárbara, Alejandro Reyes Aceves, demandara penalmente a la Procuraduría estatal, “contra… quien resulte responsable por la omisión de recibir el cuerpo de su hija y no reportar su hallazgo, ni realizar la pruebas genéticas para ayudar a su localización”, difundieron medios.

Mientras, el presidente Enrique Peña declaraba el 16 de abril desde Monterrey que han bajado diversos delitos en el país, sin decir cuáles, cómo o dar cifras. Según el procurador general, Jesús Murillo, el presidente se refería al homicidio. Pero lo mismo hace la alcaldesa de Toluca, Martha Hilda González Calderón, cuando habla de la inseguridad en la ciudad. Par su ayuntamiento, este tema es una cuestión de percepción, y que puede ser visto desde distintos ángulos. Peña y su equipo parecen vivir en otro país, donde las inversiones son posibles, el ahorro es una realidad, la miseria alcanza apenas al 10 por ciento de la población y la cruzada contra el hambre integra a los grandes monopolios, que ofrecen atole, Pepsi y una cámara digital como armas para combatirla. Más preocupado por las formas, el gobierno federal ha desterrado el narcotráfico de la agenda pública de prioridades y minimiza la miseria con datos que apenas retratan a un sector. Quienes gobernaron el Edomex con Peña lo hacen ahora en México. Las cosas no tendrían por qué cambiar y los mil ejecutados por mes que registra su administración plantean preguntas que más bien se entienden como explicaciones.

Según el informe Violencia feminicida en México: características, tendencias y nuevas expresiones en las entidades federativas, el 2010 fue el año más cruento porque se registraron 6.4 feminicidios diarios. “En materia de violencia contra las mujeres, el número de violaciones denunciadas por 100 mil mujeres aumentó entre 2005-2010, lo cual hizo que para ese último año el Estado de México ocupara el lugar número cinco a nivel nacional. No obstante, es una de las entidades que presenta la menor proporción de egresos hospitalarios públicos femeninos por causa de violencia”, complementa el mismo estudio, que también informa que el 5 por ciento de las lesiones atendidas en hospitales corresponden a mujeres víctimas de violencia familiar.

El amigo Luis

* Se había puesto en marcha un proceso ultraselectivo para armarle el equipo propio a Peña Nieto. Bien intencionadas algunas, maliciosas la mayoría, las filtraciones permitieron vislumbrar las alianzas internas para garantizar la lealtad plena al proyecto presidencial, mientras especialistas en marketing y asesores de imagen —en su mayoría de Televisa— colocaban el producto, o la marca, en el mercado nacional. Sobre los eventuales reclutas hubo muchos nombres, pero muy pocos elegidos. El primero en la lista de los nuevos Golden Boy’s —amigos y funcionarios responsables de tomar decisiones políticas, económicas y financieras, cualesquiera que éstas sean— fue el de Luis Enrique Miranda Nava. Este texto es parte del libro escrito por el periodista Francisco Cruz, Los Golden Boy’s, editado por Planeta en el 2012

 

Francisco Cruz Jiménez

Durante los meses que siguieron a la toma de posesión de Peña Nieto como gobernador —15 de septiembre de 2005—, y al fatídico, para Montiel, 10 de octubre, fue un secreto el funcionamiento del equipo peñanietista. Luego, a finales de 2006 la indiscreción de un funcionario del PRI permitió saber que el Grupo Atlacomulco, con Montiel a la cabeza, preparaba un reacomodo con visos de revancha para iniciar, una vez más, la conquista de la elusiva candidatura presidencial.

Se había puesto en marcha un proceso ultraselectivo para armarle el equipo propio a Peña Nieto. Bien intencionadas algunas, maliciosas la mayoría, las filtraciones permitieron vislumbrar las alianzas internas para garantizar la lealtad plena al proyecto presidencial, mientras especialistas en marketing y asesores de imagen —en su mayoría de Televisa— colocaban el producto, o la marca, en el mercado nacional.

Sobre los eventuales reclutas hubo muchos nombres, pero muy pocos elegidos. El primero en la lista de los nuevos Golden Boy’s —amigos y funcionarios responsables de tomar decisiones políticas, económicas y financieras, cualesquiera que éstas sean— fue el de Luis Enrique Miranda Nava. Esa situación hizo a Miranda intocable. Al lado de María Elena Barrera Tapia, es considerado el único amigo de Peña. Los une una amistad sólida. Ellos, con Luis Videgaray, son el corazón del equipo.

Ciertamente la carrera de los tres está unida por Montiel, quien los amalgamó en los originales Golden Boy’s, pero también es cierto que todos ellos —Peña, Miranda y Barrera—tenían amistad antes de integrarse al gabinete estatal montielista, mucho antes de que el ahora presidente estuviera en camino de convertirse en una estrella más de Televisa.

Enrique Gómez y Abel Barajas escribieron el 15 de abril de 2008 en el periódico Reforma: “Miranda, quien entró al gabinete de Montiel cuando tenía 35 años, inició en la Coordinación Jurídica del gobierno estatal, de donde pasó a la Subsecretaría de Asuntos Jurídicos. Luego ocupó la Secretaría de Administración y, en 2003, llegó a la de Finanzas, tras fusionarla con la anterior dependencia. […] Los Golden Boy’s ya vislumbraban el salto para el siguiente gobierno”.

Considerado uno de los hombres más controvertidos de la política mexiquense, Miranda convirtió la causa de Peña en una obsesión. Retrospectivamente, hay elementos para afirmar que, en dos ocasiones, ha caído hasta el fondo y, en ambas, estuvo allí la mano salvadora de su amigo.

En 2005, escribieron Gómez y Barajas, “salió a la luz pública que Miranda Nava estaba en la trama de intermediarios y prestanombres de Montiel para adquirir bienes inmuebles. De acuerdo con documentos del Registro Público de la Propiedad de Tenancingo, el 6 de mayo de 2002 Miranda compró a Kurt Andrea Visetti Vogelbach y Patricia Ruth Visetti, tres predios en el municipio de Tonatico, por un valor de 3.8 millones de pesos. Pasados 19 días, Miranda se los vendió al mismo precio a Montiel”. Adquiridos, los tres terrenos se unificaron en una sola propiedad de 6 mil 539 metros cuadrados. La casa ocupa la mitad de la manzana y cuenta con tres conjuntos construidos, amplios jardines y una alberca.

Para que no hubiera dudas, el periódico Reforma transcribió los documentos oficiales: “Luis Enrique Miranda Nava vende, y el señor Arturo Montiel Rojas compra y adquiere para sus hijos Arturo y Juan Pablo Montiel Yáñez en copropiedad y en partes iguales la nuda propiedad del inmueble, indica el asiento 1066 de la Sección 1, Volumen 64 del Libro Primero del Registro Público. La finca se ubica en la esquina de las avenidas Miguel Hidalgo y Álvaro Obregón, Barrio de Santa María Norte, en el paraje denominado Tempantitla, a unos 3 kilómetros del municipio de Ixtapan de la Sal, en el sur del Edomex. Los señores Arturo Montiel Yáñez y Juan Pablo Montiel Yáñez donan y transmiten a título gratuito a la señora Paula María de Jesús Yáñez Villegas la nuda propiedad respecto del terreno con casa habitación ubicada en el paraje denominado Tempantitla, se indica en el volumen 67, libro primero de la sección primera del Registro Público de Tenancingo”.

Las relaciones Miranda-Peña-Montiel se estrecharon todavía más. Miranda fue nombrado nuevo secretario de Finanzas. Le fue mejor porque su nueva dependencia absorbió las Secretarías de Planeación y  Administración que dejaba pendiente Peña, al registrarse como candidato a diputado local por un distrito de su natal Atlacomulco para el periodo 2003-2006. A Miranda le crearon una supersecretaría.

Unos meses después de los señalamientos, pasada la tormenta de las acusaciones y asentado en su nueva supersecretaría, desde las oficinas del gobernador Peña salió la solicitud para hacerlo candidato a la presidencia municipal de Toluca. Algunas crónicas de los periódicos locales reflejan la situación:

“Marzo de 2006. Luis Miranda revisa por enésima vez los resultados. Su cara, casi siempre de pocos amigos, se contrae y deja poco a la imaginación. Atrás quedaron las reuniones multitudinarias con transportistas, aquel baile con integrantes de la tercera edad que lo captó intentando pasos imposibles. La derrota estaba anunciada. El panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez comería, meses después, tacos de canasta con el alcalde saliente, Armando Enríquez, en las obras viales de Alfredo del Mazo, comenzando así el tercer periodo azul al frente de la capital mexiquense. Miranda desaparecería del escenario político, refugiándose en Ixtapan de la Sal.

”Hijo de Luis Miranda Cardozo, ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, Miranda obtuvo 85 mil 778 votos, contra 128 mil del panista Sánchez. Miranda Nava se sumó a la lista de candidatos tricolores derrotados por el PAN. Alberto Curi perdió contra Juan Carlos Núñez Armas en 2000, y Armando Enríquez venció a Ernesto Monroy Yurrieta.

”En 2006, la derrota de Miranda no pudo ser evitada pese a que el candidato priista fue quien más gastó en el proceso electoral, según reporte del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), que aseguró que en los primeros 15 días Miranda tuvo 667 spots”.

El enclaustramiento en Ixtapan fue efímero. El 28 de septiembre de 2007, Peña lo nombró subsecretario General de Gobierno bajo las órdenes de Humberto Benítez Treviño. Diecinueve meses más tarde, el 1 de abril de 2009, asumió como la titularidad de dicha Secretaría, en sustitución del hankista Benítez Treviño, enviado como candidato a una diputación federal.

“El caso de Miranda es especial, además de amigo personal de Peña, conoce el manejo de las cuentas y la deuda pública, pues se encargó —con Luis Videgaray Caso, a la sazón ejecutivo estrella de la empresa Protego de Pedro Aspe Armella— de renegociar la deuda mexiquense en el sexenio montielista.

”El nombramiento puso a Miranda, si bien ilusoriamente, en la línea de sucesión del propio Peña, junto a Videgaray, quien al inicio del gobierno peñanietista fue contratado como secretario de Finanzas—.

”Al enfrentar Montiel acusaciones por enriquecimiento ilícito, Miranda fue arrastrado en las investigaciones contra el ex mandatario y su familia, un ex colaborador y 13 ex diputados locales, a quienes el perredista José Luis Cortés Trejo, décimo quinto regidor en Tlalnepantla, acusó de recibir 25 millones de pesos cada uno por aprobar las cuentas públicas e iniciativas de aquella administración. Miguel Sámano, ex secretario particular de Montiel, y Carlos Rello Lara, ex secretario de Desarrollo Económico también fueron implicados.”

Los escándalos exaltaron a Montiel, cuyo saldo superó los alcances de su sofisticada esposa francesa Maude Versini y de sus hijos: el sábado 29 de octubre de 2005, Cortés presentó una segunda denuncia de hechos, con folio 069490. Montiel y su familia fueron acusados de incurrir en enriquecimiento ilícito, peculado, uso indebido de atribuciones y lavado de dinero, pero se pidió indagar también a Luis Enrique Miranda Nava, secretario montielista de Finanzas, Administración y Planeación, así como al padre de éste, Luis Miranda Cardoso, ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, como prestanombres de Montiel. La denuncia cargó contra casi toda la familia Miranda Nava: Javier, Ana Rosa, José Javier, Gabriel, Alfredo, Armando, Felipe, María Estela, María de los Ángeles, Pedro, Rubén, Salud y Enrique, así como María del Carmen Miranda Nava de Mercado y Roberta Miranda Cardoso.

El caso de las acusaciones presentadas por Cortés Trejo en 2005 tuvo un nuevo episodio durante 2006: había documentado, al menos, 123 propiedades a nombre de los Miranda Nava y Miranda Cardoso, pero que, en realidad, pertenecían a los Montiel. Las autoridades estatales lo arroparon con una exoneración y Peña lo reintegró a la nómina gubernamental en la Subsecretaría de Gobierno para, más tarde incorporarlo a la Secretaría de Gobierno, el segundo puesto más importante de la administración estatal.

Si quieres, vamos

* San Pablo Autopan y San Cristóbal Huichochitlán son dos de las 24 delegaciones que forman Toluca. Ubicados en una de las áreas más pobres del municipio, están habitados por pueblos otomíes que con el paso de los años encontraron allá un refugio último. Algunos líderes y delegados promueven la idea de separarse, junto con otras dos delegaciones, de Toluca, y formar su propio municipio. Este proyecto no es nuevo y nunca ha prosperado. Los siguientes textos son una recopilación de comentarios de los habitantes de esos lugares. No pretenden ser una muestra ni representar nada.

 

Miguel Alvarado

En Autopan hay un mercado de usado los fines de semana. Los pobladores utilizan un campo de futbol, ubicado a espaldas de la iglesia principal, para exponer sus mercancías, que a veces no son más que objetos de desecho. Para unos, los que tiran a la basura aquellas cosas, representan estorbosas melancolías, sin uso práctico. Para otros, es la diferencia entre comer algo o nada. El Piojo al estilo de Autopan alberga desde licuadoras usadas hasta retretes rotos, pasando por desmembrados muñecos y revistas casi pulverizadas. Casi todo se vende o intercambia y la mayoría se felicita por asistir, aunque algunos deben recoger sus tendidos tal y como los colocaron, sin haber obtenido nada.

 

*

Cerca, a 500 metros, un pequeño tianguis de legumbres se coloca cada semana, a las afueras de la iglesia. Mientras unos compran, los jóvenes se reúnen en la pequeña plaza central, donde presumen los celulares. Vestidos como cualquier adolescente de Toluca, los de Autopan todavía pueden pasar un buen rato sin consultar la tecnología cada minuto y medio. Docenas de perros hambrientos deambulan pacientes a que alguien tire un pedazo de comida. El agua encharcada duplica a Autopan, que se mira en el espejo pero no se alcanza a ver.

 

*

“Esa es la casa de los Manzur, tienen en esa bodega una colección de Mustang, de los coches. Yo la vi porque una vez me pidieron unas cosas y tuve que pasar por allí. Nomás les eché un ojo, porque me sacaron bien rápido”.

 

*

“Para qué quiere las fotos de las casas. No le veo ninguna utilidad para usted. Luego las usan para robarse a las muchachas. Dicen que así le hacen, porque aquí se han robado a muchas. Yo uso este terreno como estacionamiento porque nadie me quiere dar trabajo y aprovecho los días que viene la gente al mercado, aquí en Huichochitlán. Pero la cosa es que hay que buscarle. Yo trabajaba en Toluca pero luego me despidieron. Los de allá creen que somos diferentes y hasta nos ven distintos”.

 

*

“Aquí en Huichochitlán hay pintores y poetas. Hasta hay uno que escribe cosas en otomí, y le publicaban los del ayuntamiento, pero un día se metió de delegado y se clavó lo que le dieron, si es que le dieron algo. Por ahí anda organizado festivales de danza pero la gente no le cree ya mucho, porque cuando fue delegado nada más se gastó el dinero en cosas que nadie sabe para qué fueron. Pero hay otros que son serios y pintan y es criben las cosas de aquí, nada más que no hay dónde ver sus cosas, solamente que se vaya hasta sus casas”.

 

*

“En Autopan hay sicarios, pero nomás vienen los fines de semana. Aquí viven y los vemos cada 8 días en las fiestas, porque luego se salen a echar balazos entre ellos o para asustar a alguien. Luego, el lunes, se paran tempranito y se van. Tienen que chambear”.

 

*

“Luego pescamos, pero son puros acociles los que hay por estas fechas. Puro pescado chico, que apenas no da para completar. Más bien es para comerlo nosotros, porque pescamos pocos y nadie compra de a poco, ni en los mercados, que es donde quieren más. También está lo de los patos, pero es por un rato, y también nos los comemos nosotros aunque a veces vendemos la carne. Eso mientras estamos preparando para la siembra”.

 

*

“Pero ya la mayoría de nosotros trabaja en las fábricas de Toluca o de Lerma, porque es donde hay empleo seguro. Vienen del ayuntamiento a invitarnos a las ferias del empleo pero luego vamos y piden por un tiempo… pues de veladores o guardias o para vender. A veces duramos, a veces ni nos acercamos porque es una perdedera de tiempo. Los hijos estudian lo que quieren. Los míos todos tienen carrera pero ya no viven aquí. Ahí tienen sus terrenos y vienen cada 8 días. Sí… los están vendiendo por ese lado”.

 

*

“Nos dedicamos a la tienda y a lo que nos ayuden los hijos. Vamos al mercado y allí compramos lo que se vende, o a la Central de Abastos. Pues no hay nada más. Unos se quieren separar de Toluca que porque no nos ayuda en nada, pero nunca nos ha ayudado en nada. O a mí no me ha tocado ni los he visto. Ahí está la casa del maestro Fernando, ése sí ayuda… pues puso un poste de luz y allí empezó a llegar bien la luz, pero ya llegaba antes de que él estuviera de maestro. Y era jefe de los maestros. O eso decía él. Luego llegaron a pintar las bardas, que iba para diputado. Es el único que ha hecho algo. Yo creo que ha hecho más, porque un poste de luz pues no es nada. A lo mejor ni era poste y puso ahí un palo”.

 

*

“Hay unos que se quiere separar pero es porque no les ha tocado nada del ayuntamiento. Son los que quieren ser delegados y andan ahí con ellos. Pero eso lo han dicho desde hace mucho tiempo. Luego nomás les dan algo y ya se quedan contentos, hasta que hay otras elecciones y así se la llevan”.

 

*

En San Cristóbal había un campo de futbol rápido. Allí hasta se hizo una liga, que se jugaba los fines de semana. Pero los dueños se cansaron pronto y cerraron. Un día sacaron el estadio, bueno, el miniestadio en partes y se lo llevaron a otro lado. Sí, aquí en Huichochitlán hay buenos jugadores, nomás que están chaparros. Había uno al que le decían El Pelé, porque era tan bueno como el de verdad. Jugaba en los equipos de por aquí y le pagaban para que los hiciera campeones. Pero luego se fue haciendo grande. Ah, y también le entró al chupe. Pero es una leyenda de por acá”.

 

*

“Pues a mí la verdad me da igual que esté en Toluca o que haya un municipio nuevo. Nomás porque no tendría que ir a los trámites, pero esos los hace mi esposa o el que esté en la casa, desocupado. Porque quienes van a querer ser autoridad son los mismos que estuvieron de delegados y van a hacer lo mismo que hicieron… pues nada”.

 

*

“Yo no sabía que se quieren separar los de aquí. Porque mis vecinos no me han dicho nada ni los que viven por acá atrás. Nada más leí una noticia, pero no le presté mucha atención. Orita vamos a ver el fut y luego a la fiesta, acá atrás. Si quieres, vamos”.

Toluca fragmentada

* Sin dinero y con dudosos comicios celebrados, los líderes morales y populares de la zona norte de Toluca retomaron una propuesta que tiene ya más de 10 años en la mesa de las posibilidades, aunque nunca se ha formalizado como hoy: la separación de las cuatro delegaciones para formar un nuevo municipio.

 

Miguel Alvarado

La zona norte de Toluca es una de las más pobres del municipio. Asentamiento otomí, está formada por San Pablo Autopan, San Cristóbal Huichochitlán, San Andrés Cuexcontitlán y Otzacatipan, entre los pueblos más representativos, al norte de la capital. Comparten una población de al menos 85 mil habitantes, del millón total que tiene Toluca. Allí es donde están las comunidades más pobres del territorio, según datos del INEGI para el año 2000. Así, el Ejido de San Mateo Otzacatipan está clasificado con marginación muy alta mientras que San Diego Otzacatipan, San Salvador y La Trinidad de Huichochitlán; San Carlos, Ojo de Agua y El Cajón, en Autopan; y San Juan Cuarta Sección y La Trinidad en Cuexcontitlán forman parte de las 10 poblaciones con alto grado de pobreza, difunde el ayuntamiento local. Los poblados son parte de las 24 delegaciones en las que se divide Toluca y a simple vista destaca la pobreza en la que están sumidas. Si bien son semirurales, el abandono de calles y falta de servicios no puede negarse de ninguna manera porque ni siquiera se esconde. Apenas las vialidades principales están pavimentadas pero llenas de baches y el comercio se desarrolla en otros lugares. Esta parte de Toluca estaba diseñada, desde hace 10 años, para recibir a un millón de nuevos habitantes porque era el único lugar donde podrían construir zonas habitacionales. Poco a poco, aquella previsión se ha cumplido y las 4 delegaciones ven disminuir sus tierras de cultivo y pastoraje. Los estanques que riegan la región han sido desecados y eliminados lentamente y la gran mayoría de la santiguas haciendas han sido demolidas. Sólo se conservan los nombres para las nuevas colonias y calles, trazadas según la conveniencia del momento.

Autopan, por ejemplo, ha sido “descubierta” por políticos que encuentran allá la discreción suficiente para construir enormes mansiones o comprar grandes extensiones de terreno. Servidores públicos como Fernando Zamora, ex líder magisterial en el SMSEM o la familia de José Manzur, senador por el PRI, han construido sus residencias y hasta bodegas donde almacenan, en el caso del último, una colección de autos Mustang. Pero estas particularidades tienen sin cuidados a los habitantes originales, quienes aceptan incluso que el nuevo estadio de la Bombonera, del equipo de futbol profesional de la ciudad, se construya allí. Saben que la derrama económica llegaría, aun a costa de perder sus propiedades y cambiar sus rutinas. El mercado de Autopan, el antiguo tianguis de Toluca, parece darles la razón, aunque quienes venden no son comerciantes oriundos. Igualmente, los planes de ayuntamiento local incluyen una Escuela del Deporte y la rehabilitación de tianguis, además de reuniones para conocer de cerca las problemáticas de la región. Todo ha funcionado bien. Los anuncios sobre las obras ya fueron realizados y nadie se opuso. Las reuniones se llevaron a buen término pero cuando se habló de los apoyos económicos para los pueblos, las autoridades recularon. No habría nada para la zona norte, al menos no como lo esperaban los representantes populares, enfrascados por su lado en una elección de autoridades auxiliares o delegados que ha derivado en carreteras bloqueadas abiertas acusaciones de fraude e intervencionismo. Sin dinero y con dudosos comicios celebrados, los líderes morales y populares retomaron entonces una propuesta que tiene ya más de 10 años en la mesa de las posibilidades, aunque nunca se ha formalizado como hoy: la separación de las cuatro delegaciones para formar un nuevo municipio, eminentemente otomí, que respete usos y costumbres y genere dinero para la zona. En un entorno en el que la principal preocupación del gobernador Eruviel Ávila es saber dónde recalará entre julio y septiembre del 2013, pues se da como un hecho que abandone el cargo, los otomíes han sido olvidados sistemáticamente. Ni siquiera los programas de asistencia social etiquetados han llegado porque, aseguran, sólo son puntuales en tiempos de elecciones. La idea de la separación se ha hecho pública y aunque ahora es todavía una propuesta sustentada en el enojo, se redacta un pliego que se hará llegar a la Cámara de Diputados local. Ese enojo, claro, se ha incubado por decenas de años de marginación e indiferencias. El encargado de dar la cara es el delegado de Cuexcontitlán, Antonio Mejía Ramírez, quien acusa abiertamente al municipio de ignorarlos y pasar por alto los derechos de los pueblos originarios. “Lo que queremos es que no sea tomada la petición con alguna intervención de partidos políticos, sino que sea valorado nuestro sistema político y los valores culturales”, dijo luego.

Las elecciones de autoridades auxiliares se realizaron en Domingo de Ramos, dijo Mejía, una fecha sagrada para las comunidades, pero las protestas no se centraron en la parte religiosa, como sucedió con de San Mateo Otzacatipan, que bloquearon las vialidades Aeropuerto y López Portillo y acusaron al sacerdote del lugar de intervenir abiertamente, consignaba el diario local Alfa, el 9 de abril. Los ganadores fueron, concluyen los más de 300 inconformes, respaldados por la Iglesia y el ayuntamiento.

“El pueblo está enojado” –expresaban- “nosotros apoyamos a Martha Hilda González Calderón, para que se convirtiera en presidenta municipal, pero ella se metió con el párroco y eso no nos gustó”, recababa la reportera Yamel Esquivel, quien narra que todo empezó “el domingo 24 marzo, cuando en plena misa, Daniel Valdés, el sacerdote de la comunidad desde hace 13 años, hizo un llamado a votar en las elecciones ciudadanas de autoridades auxiliares; no sólo ello, al momento de bendecir las palmas de los feligreses, les recordaba votar por la planilla Verde”.

Las protestas y las pruebas son insuficientes hasta ahora para anular las elecciones. La intromisión de la iglesia en asuntos comiciales es práctica común, pero el fondo se traduce como el interés político de los ganadores, quienes aseguran así el comienzo de un proyecto político y la posibilidad de adherirse al ayuntamiento como regidores o encargados de programas en un futuro cercano.

El diario Alfa reproduce que “todo… se desarrolla en medio de las declaraciones de la alcaldesa, Martha Hilda González Calderón, quien en sesión de Cabildo aseguró: “fue una jornada exitosa, sólo unos cuantos descontentos”, mismas que se pierden en medio del evidente enojo de un pueblo que la ayudó a llegar a gobernar Toluca”.

El Barco Ebrio

*

Algo grave sucede en el gobierno de Eruviel Ávila, Ejecutivo mexiquense, cuando el secretario federal de Hacienda, Luis Videgaray, debe salir al paso sobre las versiones de la “renuncia” del de Ecatepec. Y es que desde hace un año se espera que Ávila ponga sobre la mesa la carta donde se lea que se va porque otras obligaciones lo obligan a dejar el cargo. Luis Videgaray está enojado y no quiere saber nada acerca de cómo administran al Estado de México. Uno de los hombres que llevó a Peña Nieto a la presidencia de la república ha asegurado, muy serio y tajante, que Eruviel Ávila no pasa de septiembre del 2013. Así que, diciéndolo él, se abre la temporada de aspirantes para suceder al gober.

 

*

Videgaray se refiere a Ávila constantemente porque no está de acuerdo en la política económica ni social que practica. Si bien el sucesor de Peña en Estado de México siempre ha aparecido atado de manos para tomar las decisiones más importantes, ha cometido el error de cerrar su gobierno y permitir abusos internos. Todos los gobernadores lo han hecho, pero éste lo hace sin consentimiento y, además, sin recato. No se sabe a dónde irá Eruviel luego de septiembre, pero algunos lo ven en una tranquila embajada, donde pueda estar en paz.

 

*

Ávila y el equipo de Peña atraviesan por una crisis en sus relaciones. No se sabe bien a bien por qué, pero hay muchas razones. Apenas en diciembre pasado, una minuta firmada por el propio Peña y con carácter de oficial, circuló en todas las dependencias de los gobiernos mexiquenses para informarles a los empleados que el gobierno federal se deslinda de cualquier tipo de padrinazgo. Además se criticaba severamente al influyentismo y condenaba cualquier práctica que involucrara a Peña o a su equipo de trabajo en eso de “la amistad”. Todos se la pasaron por el Arco del Triunfo”, pero más de uno entendió que el mensaje había llegado a donde tenía que ser leído.

 

*

Mientras Eruviel, advertido, decide cómo anunciar su salida o espera instrucciones, el ayuntamiento de Toluca ha puesto en marcha una campaña “ciudadana” para que un sector exija, precisamente, los programas que la municipalidad propone. Así, en determinado momento, la alcaldesa Martha Hilda González dará la cara y resolverá de un plumazo las necesidades de todo Toluca. No tiene necesidad de hacerlo así, pues las propuestas son buenas, como la implementación de un Metrobús, la renovación de los camiones urbanos y la construcción de ciclovías. Los políticos son eso, operadores de una maquinaria que sirve para que algunos escalen en el sistema burocrático. Pero de eso a que sepan gobernar, hay una buena distancia.

 

*

Criticada públicamente, la administración de la priista Martha Hilda es más de lo mismo. Pronto enfrentará un escándalo por los desvíos que se registraron en el periodo de María Elena Barrera Tapia, la anterior alcaldesa y que ahora trabaja de senadora. Esta señora puso ya en venta o renta sus casas de la colonia Granjas, pues trasladará a toda su familia al Distrito Federal.

 

*

Pero a nadie le importa dónde vive o vivió la senadora Barrera Tapia, si no fuera porque una de sus casas, ubicada a un costado del Sanatorio Toluca, costó entre 2 y 4 millones de pesos. La adquirió justo cuando comenzaba su administración, hace tres años y medio, aproximadamente, mientras le tocaba recibir a los delegados de la región norte del municipio, San Pablo Autopan, Huichochitlán, Cuexcontitlán y Otzacatipan, que llegaron para pedir apoyos. La respuesta, en aquel entonces, fue un “no” contundente, aunque después se sentó a negociar.

 

*

Los habitantes de aquellas delegaciones o pueblos de Toluca, de ascendencia otomí, creyeron que con Martha Hilda todo sería diferente. Así que, muy confiados, acudieron a ver cómo estaban los apoyos económicos para la región más pobre de la ciudad. Sin embargo, la alcaldía les cerró la puerta en las narices y les dijo que, una vez más, no habría presupuesto para aquella zona. Obra pública, tal vez, pero no atendería las peticiones de los pobladores. El 8 de abril del 2013, las inconformidades por las elecciones de delegados en Otzacatipan provocaron cierre de carreteras y roces menores con autoridades municipales. Lo cierto es que aquella región, unida, presentará los próximos meses un frente común contra lo que consideran una injusticia y segregación, por decir lo menos. A Martha Hilda le esperan tiempos movidos –otros dirían aciagos- desde aquellos lugares.

 

*

En esa zona sólo ven a las autoridades cuando es tiempo de elecciones, dicen los habitantes. Es común verlos participar, como acarreados, en mítines y protestas que organizan los tres partidos. Efectivamente, al menos en las elecciones anteriores se alquilaban para los tres partidos. Iban con todos y a todos lados. Pero ahora no quieren nada con quienes, dicen, los traen vuelta y vuelta. Si el PRI no se pone las pilas, los de Morena podrán entrar a terrenos revueltos. Ellos son poderosos y se han consolidado cada vez más bajo la figura de López Obrador. Hartos hasta de la presencia de sicarios del narcotráfico, los habitantes podrían elegir opciones que no han explorado del todo y que podrían darles la estructura que necesita para los planes que, dicen los delegados, los separarían de un municipio que nunca los ha considerado como sus habitantes.

 

*

En redes sociales circula la especie del plagio del logotipo de Piensa en Grande, del gobierno del Edomex. Resulta que la famosa “G” es en realidad el logotipo de una empresa privada, llamada Giraud International, que ostenta la imagen desde antes de que Ávila asumiera el poder. Más información en http://edomex.milenio.com/cdb/doc/impreso/9177097, donde Israel Martínez comenta sobre el “error en Grande”.

Los patrones

* Algunas actividades de los Hank no son un misterio. Analistas especializados precisan: “Su nicho es el financiamiento a gobiernos estatales, municipales, empresas estatales y el propio gobierno federal, a través de organismos como Pemex, mediante la emisión de deuda bursátil. Antes de la unión de Banorte con Ixe, Interacciones intentó fusionarse con el grupo de su abuelo materno, el empresario Roberto González Barrera, pero la operación no se concretó”. Este es un extracto del libro Los Golden Boy´s, del escritor y periodista Francisco Cruz, editado por Planeta en el 2012.

 

Francisco Cruz Jiménez

No fue, por eso, una casualidad que, en el proceso de la candidatura presidencial y más tarde de la sucesión del panista Felipe Calderón, la primera tarea de Peña —y de quienes están atrás de él— tuviera que ver con la creación de un equipo “propio”— los Golden Boy’s peñanietistas—, para tapar fisuras en su administración.

Quienes mueven los hilos del entramado sucesorio, conocidos simplemente como la “enorme red de complicidades” —aunque los viejos se mantengan en su macho y, por costumbre, llamen a eso “el poder tras el trono”— entendieron que el Grupo Atlacomulco es una sociedad de células activas o subgrupos que siguen los lineamientos y las escuelas de Fabela, Del Mazo Vélez, Hank González y Montiel Rojas.

Llegada la hora de la repartición de cuotas, se identificaron cuatro células vivas: una, la primera, encabezada por Montiel, en la que destacan Peña, Luis Videgaray y el ex gobernador César Camacho Quiroz, quien hace poco más de una década le jugó malas pasadas a su mentor Emilio Chuayffet, así como las senadoras María Elena Barrera Tapia y Ana Lilia Herrera Anzaldo, el diputado federal Fernando Zamora Morales, el actual alcalde de Huixquilucan, Carlos Iriarte Mercado, Martha Hilda González Calderón, alcaldesa de Toluca, entre otros.

Los lazos de parentesco con el presidente Peña dieron una bocanada de aire puro para mantener, revitalizar e impulsar al subgrupo atlacomulquense de los Del Mazo, en el que se pudo identificar al ex gobernador Alfredo del Mazo González, tío consentido del primer mandatario, así como a los hijos de éste, Alfredo y Alejandro del Mazo Maza, Gerardo Ruiz Esparza, David López Gutiérrez y Enrique Nieto Enríquez.

Las líneas de investigación sobre el origen real del grupo y sus primeros grandes patriarcas llevan a los últimos años del siglo XIX y a los primeros del XX a través de la alcaldía de Atlacomulco, pero los vínculos familiares y compadrazgos se afianzaron y  multiplicaron a partir de 1940, cuando empezó a circular un rumor que se convirtió en la profecía de la futuróloga del pueblo, doña Francisca Castro Montiel, quien vaticinó que seis gobernadores saldrían de ese lugar y que uno de ellos sería presidente de la República.

La consolidación del grupo tuvo la finalidad de mantener y ampliar el poder político y económico, aunque luego se extendió a la rama empresarial. Frente a la verdad institucional, las genealogías pueden cambiar, desintegrarse y rearticularse, pero la raíz es la misma del siglo XIX: Montiel, Fabela, Velasco, Del Mazo, Vélez, Peña, Sánchez, Colín, Vélez, Flores, Huitrón, Barrios y, más adelante, el adoptado apellido de los Hank, epítome de los abusos del poder durante los años de la República priista.

Isidro Fabela, fundador del “inexistente” Grupo Atlacomulco, aportó al joven Hank y a sus sucesores, algunos de los atributos que servirían para caracterizar a la clase política del Estado de México: el refinamiento, la aparente pulcritud y el reclutamiento de jóvenes prospectos, a los que Hank complementó con dos más: el uso del poder político para procurarse grandes fortunas y la violencia como un medio cuando las primeras virtudes no sean suficientes.

En el subgrupo de los Hank se encuentran los magnates Carlos y Jorge Hank Rhon, cuya fortuna supera 3 mil millones de dólares; así como el tres veces ex procurador —general de la República, del Estado de México y del Distrito Federal— Humberto Benítez Treviño.

Aunque, entre agosto y diciembre de 2005, se internó con paso firme en los  pantanosos terrenos de la política activa para despojar a Peña de la candidatura al gobierno del estado, Carlos Hank Rhon, hijo mayor de Carlos Hank González, mantiene un perfil bajo. A los 28 años de edad le cedieron el control del Grupo Hermes, que incluía las empresas Aralmex (autopartes), Babcock de México (proyectos de manufactura, construcción y energía), Cerrey (calderas y partes), Tabasmi (estructuras de acero) y FAMSA (camiones).

La revista especializada Forbes lo incluyó, en 2012, en la lista de los hombres más ricos del mundo, con una fortuna estimada en mil 400 millones de dólares, derivada de negocios en servicios financieros y el desarrollo de infraestructura.

Según los especialistas del sector, “se dedicó a multiplicar la fortuna familiar, con la ayuda de su padre. Cerró la asociación de FAMSA con Mercedes-Benz, en 1988 puso a volar a la aerolínea Taesa —que años más tarde llevarían al fracaso los hermanos Abed— y fundó la casa de bolsa Interacciones, cuya evolución terminó en grupo financiero. […] Carlos Hank Rhon consolidó el Grupo Financiero Interacciones.

Su banco se encuentra entre los mejor capitalizados y dentro de los 10 con mayores activos del país; cuenta con una aseguradora, una casa de bolsa y una operadora de sociedades de inversión. […] En 1997, el consorcio formado por la trilogía de AES, Nichimen y Hermes ganó la licitación para construir las dos unidades de la planta termoeléctrica Mérida III, proyecto que se realizó bajo el esquema de productor independiente de energía, con una inversión total de 750 millones de dólares, incluyendo un gasoducto. […] De las tres empresas que se unieron para el proyecto Mérida III, sólo Grupo Hermes no tenía experiencia previa en proyectos de energía eléctrica.

En lo que sí se fue especializando el grupo, así como también el propio Carlos Hank Rohn, fue en ganar licitaciones públicas que habían estado teñidas de acusaciones por presunto ‘favoritismo’. Tal fue el caso de MASA, consorcio que ganó la concesión del autotransporte público en la ciudad de México. […] En 2004 el BBVA pagó 850 millones de dólares por el Laredo National Bank, banco que controlaba Carlos Hank Rhon, con 110 mil clientes, 3 mil 400 millones de dólares en activos y 23 por ciento del mercado fronterizo texano”.

En diciembre de 2005 lo obligaron a dejar el camino libre para que Peña llegara a la  gubernatura mexiquense. Desde entonces tiene la mira puesta en el futuro de su vástago, Carlos Hank González, cabeza de los grupos Hermes e Interacciones, ambas en la lista 2010 de las 500 empresas más importantes que clasifica el Grupo Expansión, con ventas netas conjuntas superiores a 10 mil millones de pesos.

Algunas actividades de los Hank no son un misterio. Analistas especializados precisan: “Su nicho es el financiamiento a gobiernos estatales, municipales, empresas estatales y el propio gobierno federal, a través de organismos como Pemex, mediante la emisión de deuda bursátil. Antes de la unión de Banorte con Ixe, Interacciones intentó fusionarse con el grupo de su abuelo materno, el empresario Roberto González Barrera, pero la operación no se concretó”.

En agosto de 2004, tres años después de la muerte de su padre, Jorge Hank Rhon irrumpió en la política priista. Ganó la alcaldía de Tijuana, Baja California, a pesar de los señalamientos que lo involucraban en delitos de  homicidio, contrabando y narcotráfico.

La maquinaria hankista dio refugio a sus amigos en la nómina municipal a través de la creación de 170 puestos de altísimo nivel. Gracias a sus influencias en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, desde la alcaldía tijuanense logró imponer a sus allegados en el Consejo Estatal Electoral (CEE).

Contrariamente a lo que se creía, en 2004 se apoderó de la candidatura priista a la gubernatura de Baja California. Lo más sobresaliente de su campaña no fue su exitosa batalla en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) por brincarse la llamada “Ley Chapulín”, el artículo 42 de la Constitución estatal, que le impedía ser candidato mientras no terminara su mandato en la alcaldía; ni su posterior derrota en las urnas, ni sus fervientes oraciones al pie del altar en la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe, sino algunas entrevistas en las que mostraba una estrambótica y caprichosa personalidad.

Durante su llamativa campaña, confirmó que es dueño de 500 pares de botas elaboradas con pieles exóticas, de 700 caballos andaluces, 35 osos negros, 70 avestruces y  de otras especies en peligro de extinción. Para quienes lo dudaran, sus allegados se encargaron de ratificar que su jefe bebe un tequila especial preparado con el miembro de un león, el de un tigre y el de un perro, cuerno de venado, hiel de oso, ocho víboras de cascabel, además de alacranes.

Caprichoso o no, Jorge es cabeza del Grupo Caliente, que controla un centenar de locales de apuestas en 20 estados y tiene filiales en Europa, Centro y Sudamérica, dando empleo —directo e indirecto— a unas 7 mil personas en el que, su lanzamiento hace 13 años, se han invertido, al menos 500 millones de dólares.

Sólo Jorge heredó la excentricidad del papá, dicen quienes conocen a la familia. Los genes resumen la raíz en este hijo cuyo animal favorito es la “domesticada mujer”, aunque, paradójicamente, le gustaría reencarnar en una. Al margen de la veracidad de la idea de patentar cinturones fabricados con la rugosa piel de falo de burro, en 2009 apareció en la casilla 49 de la lista de los 100 empresarios más importantes de México  por la revista Expansión.

Al siguiente año, se dio a conocer que Grupo Caliente ocupaba el lugar 205 en la lista de Las 500 empresas más importantes de México. Su hijo, Jorge Alberto Hank Inzunza, controla Xoloitzcuintles de Tijuana, equipo de Primera División del futbol mexicano.

Dentro del poderoso Grupo Atlacomulco que, a partir del 1 de diciembre de 2012, determinará la hora y el rumbo de todos los mexicanos, el ex gobernador mexiquense Emilio Chuayffet Chemor encabeza, al lado de su ex secretario particular Ernesto Némer Álvarez —actual secretario general de Gobierno en la administración de Eruviel Ávila Villegas—, Alberto Curi Naime, Juan José Guerra Abud, Carlos Alberto Acra Alva y Carolina Monroy del Mazo de Némer, quienes integran el llamado subgrupo libanés.

Los menos candorosos creen que, a pesar de sus desgracias desde el ascenso de Montiel a la gubernatura mexiquense en 1999, aún sigue vivo el subgrupo, que ocupa el cuarto lugar en la lista, del ex gobernador Ignacio Pichardo Pagaza, quien se mantiene cerca de sus ex colaboradores Humberto Lira Mora, José Merino Mañón, además de su hijo el ex diputado federal Ignacio Pichardo Lechuga.

El 10 de octubre de 2005, Televisa dejó al descubierto las andanzas del ex gobernador Arturo Montiel, quien, cobijado por el Grupo Atlacomulco y el poderío económico del gobierno mexiquense, logró convertirse en aspirante presidencial. Aquella mañana de lunes, Víctor Trujillo, en su programa El cristal con que se mira, difundió copias de depósitos bancarios por 35 millones 213 mil 396 pesos a nombre de integrantes de la familia Montiel Yáñez.

Los documentos exhibidos formaban parte de una investigación que el gobierno federal realizaba sobre una serie de 53 depósitos efectuados entre 2000 y 2001 a favor de Juan Pablo Montiel Yáñez, hijo del entonces gobernador Arturo Montiel. La información ampliaba que tan sólo uno de los depósitos, efectuado el 15 de mayo de 2000, acreditaba la entrega de 14 millones de pesos en efectivo al menor de los Montiel. Además se difundía un contrato de compra-venta de un predio de 14 mil metros cuadrados en el exclusivo conjunto residencial La Providencia en Metepec, a favor del mayor de los hijos.

Lo expuesto fue mortal para Montiel, quien vio desvanecerse sus aspiraciones de presidir el país. Sin embargo, el desatino no exterminó las ambiciones de aquel Arturo que logró reponerse y, aún hoy, mantiene vivo su anhelo de gobernar, sólo que ahora a través de su “delfín”, Enrique Peña Nieto.

Desde “el retiro” y para aliviar su depresión, el defenestrado Montiel rearticuló alianzas, movió hilos y acomodó a su grupo. Para septiembre de 2009, los montielistas se habían diseminado por todos los rincones del estado mexiquense y luego Peña los multiplicó en el resto del país, especialmente en el Congreso de la Unión. Sus nombres emergieron como la generación de Montiel. Así pasó  con los diputados y senadores Alfonso Navarrete Prida, Carlos Iriarte Mercado, Miguel Sámano Peralta, Enrique Jacob Rocha, Fernando Zamora Morales, Francisco Fountanet Mange, José Manzur Quiroga, Ana Lilia Herrera Anzaldo y Luis Videgaray.

Recuperado, Montiel no perdió el tiempo. Tampoco respetó las formas de su partido. Puso en marcha una maquinaria para crearle a su sobrino Peña una enorme e intrincada red de colaboradores que tendrían tres tareas principales. La primera, identificar a los rivales y enemigos priistas del Grupo Atlacomulco. Sólo así tendrían capacidad para enfrentar al grupo del sonorense Manlio Fabio Beltrones Rivera.

La segunda etapa parecía más complicada, pero igual debía cumplirse: tomar por asalto la dirigencia nacional del partido. Montiel —con un equipo al que se integraron los ex gobernadores mexiquenses Alfredo del Mazo González y Emilio Chuayffet Chemor— estaba convencido de que descuidar el control del partido le  había costado, encostó en 2005, la candidatura presidencial que, al final, le comió el tabasqueño Roberto Madrazo Pintado.

Ese fue el secreto mejor guardado. Cumplidos los dos primeros objetivos, todo fue cuestión de esperar o de amarrar alianzas estratégicas. El punto final fue menos complicado: elaborar un programa para ganar la Presidencia de la República, tomando como base la organización electoral que, a partir de 1969, puso en marcha el profesor Carlos Hank González para desplazar y aplastar a su rival interno Enedino Ramón Macedo, y que luego perfeccionaría Jorge Jiménez Cantú a través de los llamados “Ejércitos del Trabajo”, grupos de individuos a quienes se les habían encomendado ciertas labores organizativas para la producción, pero que terminaron convertidos en “un brazo electoral”.

Estamos aquí…

* Toluca es un trazo simple surcado por calles azarosas, resuelta por sinapsis incompetentes de acerados estómagos. ¿Qué más daba un semáforo aquí, la banqueta más amplia, el circuito bicicletero o la terminal expósita en una orilla menos céntrica? Las psicomagias de Jodorowsky no proponen la venganza como actos liberatorios. Mejor una pelea, porque de abajo no nos bajarán, para resolver hasta el clima crítico o la cínica programación de La Comadre, una estación radiofónica que propone el mitote aunque sea la hora de las brujas.

 

Miguel Alvarado

La luz entraba por las ventanas y los asientos, raídos y desatornillados, parecían recién lavados en la nube de claridad que los envolvía hasta hacerlos oscuros, invisibles pero presentes, máscaras enanas de hierro bajo el sol de abril y el tráfico detenido.

Toluca es un trazo simple surcado por calles azarosas, resuelta por sinapsis incompetentes de acerados estómagos. ¿Qué más daba un semáforo aquí, la banqueta más amplia, el circuito bicicletero o la terminal expósita en una orilla menos céntrica? Las psicomagias de Jodorowsky no proponen la venganza como actos liberatorios. Mejor una pelea, porque de abajo no nos bajarán, para resolver hasta el clima crítico o la cínica programación de La Comadre, una estación radiofónica que propone el mitote aunque sea la hora de las brujas.

El chofer del urbano lo ha entendido bien. No conoce al psicomago pero sabe de madrizas. Un auto del gobierno estatal, en el Paseo Tollocan, se le cierra al viejo camión, semivació a esas horas del día. El conductor, apenas más joven que Messi pero sin talento para el futbol ni el suicidio, ha decidido embarrar su unidad en el trasto gigante. Encima, desconoce que Sara Montiel ha muerto en este día terrible y que la Dama de Hierro reventó, asustada porque sus pendientes ya la han alcanzado mientras afuera, en el viejo Londres de la represión, los revoltosos se reúnen a festejar. ¿Quién es esa Margaret que inmortalizó Hollywood en retrato de mujer prominentísima? ¿Por qué desean que descanse en paz? ¿Con cuál hierro atravesaba al mundo? ¿Por qué no descuartizaba el suyo? Pero Margarte no podrá detener la pelea, este 8 de abril del 2013, entre un asoleado camionero y un chofer del gobierno del Estado de México. Defienden ellos el derecho a pasar, al tránsito libre garantizado en la Constitución, a menos que una caseta en la México-Toluca diga lo contrario.

Nada, esta es la tierra de Enrique Peña, donde todos vivimos a todo dar. O mejor, es el territorio del gobernador que piensa en grande y que hasta su logotipo oficial es un plagio. La enorme “G” que Eruviel Ávila utiliza para publicitar su administración le recuerda al resto que ya es hora de que el gobernador deje de pensar. Lo hace bien, dicen los obtusos, pero es tiempo de la acción. Y aquí, la capital donde las ejecuciones y la inseguridad son cuestión de percepción según el manual de la alcaldesa Martha Hilda González Calderón, es escenario ahora de una lucha por la defensa del trabajo, la dignidad y la razón. Las de otros, por si cabe la duda.

Los choferes se miden. Airados, exclaman su parecer a los cuatro vientos mientras atraviesan las unidades en la calle, para tener más cancha en caso del madrazo artero. Ya informados de alturas y pesos y con un “¿muchos güevos, muchos güevos”?, dejan la comodidad de sus asientos, fortaleza y confort al mismo tiempo, y se miran con ojos de muerte, narices dilatadas. Un rozón en un auto, invisible además, puede conseguir más reacciones que un ataque nuclear a Washington.

En otro lado de la ciudad, Guillermo Fernández, el poeta asesinado, cumple un año archivado en los legajos de la PGJEM, mientras sus poemas son leídos a la espera de que los policías resuelvan el caso. ¿Cuál caso? ¿Acaso hay un caso? preguntan las autoridades, escandalizadas porque no sabían nada. A Fernández no le gustaba aparecer en público pero lo hacía gustoso cuando el espacio era propicio. Ahora está, sin más, en las palabras de otros, el reclamo de sus amigos, la lectura de sus lectores. Puede que la justicia tenga un costo, pero lo único seguro es que la ley ha encontrado tarifas y a Guillermo, como a tantos otros, todavía no le alcanza.

Así comienza ese round de sombras. El chofer del autobús amaga con bajar, pero apenas pisa el escalón, se regresa y recompone aquel gambito. El del coche, abajo, abre la puerta con el gancho imposible de su mano y la ciudad de Eruviel se estremece. Nada es aquí lo que parece. Aquí la gente se accidenta en grande y se rompe la madre, también en grande. De nada valieron los nuevos espots comerciales del sucesor de Peña. El camión y el auto son los macrocosmos pequeñísimos que dan forma a la mentira oficial y más, la integran sin sonrojo ni vergüenza al dogma, a los artículos de fe de la Liturgia de las Horas. Dichosos los pobres, infelices que no saben que no hay por qué sufrir.

El del auto revienta un “chinga tu madre” que escupe en los espejos retrovisores del rival y recorre el pasillo y la cabina, instalándose en la sordera de los pasajeros, que asisten gustosos al palenque gratuito asomados nomás en aquellos cristales luminosos. ¿Cómo llegamos a esto? Íbamos tranquilos, pasamos la Facultad de Química y estacionamos, todos un solo cuerpo, como lo dicta el Tao, frente a la escuela de Medicina. Allí nos entretuvimos con los aspirantes a doctores y su güeva fatal, en las escalerillas de la entrada, cuando todo se nos vino encima. Recordamos, con ese regusto bienintencionado por la tragedia de otros, al policía dirigiendo el tráfico y que se hizo de la vista gorda cuando el roce fatal sucedía. Vimos al hombre de las papas, que se volteaba sonriendo en cámara lenta, al escuchar el primer “..üevos”.

Y ahora estamos al borde del primer jab, en el epílogo casi muerto de una danza que enfrenta primero gritos y manotazos y luego la valiente cobardía que hace pensar en llaves de tuercas y pistolas, hospitales y panteones, cárceles, ministerios públicos.

El jab se negó a salir. Nunca apareció el juego de piernas del campeón de boxeo de los choferes de gobierno. La imagen de Cassius o de perdida Materazzi, dando el cabezazo mortal al argelino Zidane vivirá para siempre en nuestras cabezas, la febril imaginación, pero nunca en aquel camión que recorre el Circuito Tollocan todos los días, hasta que la chatarrización, el herrumbre lo alcance.

Los contendientes regresaron a sus lugares, decepcionados de su rival, creyéndose vencedores en la retórica estirada del albur, que esta vez salió marchito del puro espanto de la boca de los afrentados. Cada uno arrancó su nave al mismo tiempo. El del camión todavía tuvo la gentileza de echársela encima, cosa que agradeció el otro con una mentada desde el claxon, antes de dar la vuelta y dejar que el destino pasara de largo. Dos kilómetros adelante, en La Comadre se anunciaba que el Boca Juniors jugaría contra el Toluca en la Bombonera mexiquense.

- Pinches diablos, ya pa qué, dijo el chofer, quien encontraba la sonrisa en la mano de su compa, recién subido en la esquina de Fabela.

“Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la Iglesia, el Estado y nuestro sistema educativo. Estamos aquí para tomar cerveza. Estamos aquí para matar la guerra. Estamos aquí para reírnos del destino y vivir tan bien nuestra vida que la muerte tiemble al recibirnos”, escribió Charles Bukowski y difundió la embustera interfase de Facebook.

Pero sí, para eso estamos.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 475 seguidores