Mariana, Mariana

* Mariana Lima Buendía, joven de 25 años de edad y abogada de profesión, fue asesinada en 2010 en Chimalhuacán, Estado de México, presuntamente por el agente judicial Julio César Hernández Ballinas, su entonces esposo, quien denunció esta muerte como un “suicidio”. (Cimacnoticias 7 de febrero de 2012).

Anaiz Zamora Márquez/ Cimacnoticias

México, DF; 25 de marzo del 2015. En un hecho histórico, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ordenó hoy a la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) volver a investigar el asesinato de la joven Mariana Lima Buendía –perpetrado en 2010–, a fin de resarcir todas las fallas que cometió la instancia en torno a este feminicidio, y que derivó en impunidad.

A dos años de que la SCJN atrajo el caso y a casi cinco años del asesinato de Mariana Lima, por unanimidad de votos la Primera Sala otorgó el amparo directo 534/2013 a Irinea Buendía, madre de la joven, y con el cual se ordena a la PGJEM vuelva a investigar los hechos, que en todo momento fueron indagados como “suicidio”, aunque había pruebas de que Mariana había sido víctima de violencia por parte de su pareja.

En el proyecto de resolución de amparo, el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena expresó: “La justicia de la unión ampara y protege a Irinea Buendía Cortez”.

Al someterse a votación el proyecto, la ministra Olga Sánchez  Cordero tomó la palabra para decir que la resolución es de la “mayor trascendencia”, en virtud de que penaliza la cultura de la violencia en contra de las mujeres y pone de manifiesto la necesidad y urgencia de modificar los patrones que vulneran y violentan a los Derechos Humanos (DH) de las mujeres.

Sánchez Cordero agregó que la resolución también señala el impacto negativo que tiene en el acceso a la justicia la mala actuación de quienes deben procurar justicia en este tipo de averiguaciones previas, que no se han realizado desde una perspectiva de género.

“Este es el mejor regalo que mi hija pudo haber recibido el día de su cumpleaños, si estuviera con nosotros (hoy) cumpliría 34 años”, dijo con los ojos llorosos Irinea Buendía, quien vio así materializada su ardua exigencia de justicia y señaló que la SCJN se comportó a la altura de los estándares de DH.

De acuerdo con Buendía Cortez, este es un “fallo histórico” pues ayudará a que todos los casos de feminicidio sean investigados de manera adecuada y se acceda a la justicia.

“Así decimos que ya es suficiente lo que los misóginos han hecho con nuestras mujeres, cualquier mexicana puede estar en el caso de mi hija”, subrayó Irinea.

En declaraciones a Cimacnoticias, la ahora defensora de DH agradeció el apoyo que ha recibido desde diferentes sectores, y dijo que ahora más que nunca seguirá dando la batalla por acceder a la justicia, pues la lucha aún no ha terminado.

“Es como si ahora empezáramos de cero, porque con esta resolución ya tengo herramientas para reclamar en el Estado de México que mi hija necesita dos cosas: justicia y justicia, y ahora sí los ministerios públicos no me podrán decir que no se puede”, advirtió.

Rodolfo Domínguez, representante legal del caso, explicó que los efectos de este amparo mandatan a la PGJEM a investigar nuevamente la muerte de Mariana como un probable feminicidio. Además de que se le obliga a reconocer las “terribles omisiones y negligencias que habían llevado este caso a la impunidad”.

Llegó la hora

Mariana Lima Buendía, joven de 25 años de edad y abogada de profesión, fue asesinada en 2010 en Chimalhuacán, Estado de México, presuntamente por el agente judicial Julio César Hernández Ballinas, su entonces esposo, quien denunció esta muerte como un “suicidio”. (Cimacnoticias 7 de febrero de 2012).

Pese a que para entonces ya estaba vigente la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV), así como un Protocolo de actuación para la investigación del homicidio desde la perspectiva de género en el Edomex (publicado en abril de 2010), la muerte violenta de Mariana no fue investigada como posible feminicidio.

Con base en las pruebas testimoniales del policía judicial (que trabajaba en las oficinas donde inició la denuncia), las autoridades locales determinaron que se trató de un “suicidio”, pues Hernández Ballinas en su declaración dijo que había encontrado a la joven “colgada” de una viga en su habitación, aunque el cuerpo estaba en la cama, a decir de Irinea.

Pese a la denuncia interpuesta por Irinea Buendía, y sin tomar en cuenta los antecedentes de violencia de género padecida por Mariana a manos de su pareja –razón por la cual había decidido abandonarlo–, se dictó el no ejercicio de la acción penal en contra de Hernández Ballinas.

Pero gracias a la insistencia de Irinea Buendía el caso pasó por varias instancias judiciales, incluyendo la Fiscalía Especializada en Feminicidio de la entidad, y por varias solicitudes de amparo ante jueces de distrito del Edomex, aunque en ninguna se consiguió que se investigara el caso como feminicidio.

El crimen fue finalmente atraído por la Primera Sala de la SCJN en 2013 al considerar que el caso reunía los requisitos de “importancia y trascendencia”.

Apoyo ciudadano

Previo la sesión de hoy de la Primera Sala, 100 integrantes de universidades y centros de investigación como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad Autónoma de Metropolitana (UAM), El Colegio de México (Colmex), la Universidad Iberoamericana (UIA), el ITAM, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), el Colegio de la Frontera Norte (Colef), entre otras instancias académicas, enviaron a la y los ministros una carta para manifestar la importancia de que se hiciera justicia en un caso que consideraban “emblemático”.

Académicas como la doctora Lucía Melgar Palacios y la maestra Cynthia Galicia expusieron las irregularidades cometidas durante la investigación del caso, y la forma en que estas actuaciones iban en contra de lo estipulado en las leyes mexicanas y diversos tratados internacionales.

Enfatizaron que el caso es “emblemático de la situación de violencia de género y violencia feminicida” que enfrentan las mexicanas, así como de la omisión de las autoridades judiciales estatales ante formas de violencia que afectan específicamente a las mujeres, en el Edomex en particular y en el país en general.

Las y los académicos recordaron que el pueblo mexicano tenía la confianza de que los ministros y la ministra de la Primera Sala de la SCJN serían garantes de la Constitución, de las leyes y del marco nacional e internacional de DH, y en particular de los derechos de las mujeres.

El 26 de marzo se preveía una manifestación en Toluca, capital del Estado de México, para llevar a la entidad el reclamo de que la resolución de la SCJN sea acatada en breve.

La sesión de fotos

Fabiola Díaz

Todo es una fiesta.

Juan Manuel camina lejos, muy cerca del calor.

Miguel en su inframundo busca recorriendo lo que dice es la esencia.

Ahora vivo sobre estas piedras tragadas por el agua.

Selene trae zapatos negros, buganvilias en el pelo.

Yo, arena en la mano.

Su risa es la piel pálida de Miguel

y nosotros las abejas entre las flores.

Los ojos de Manhattan

* Al New York Times le interesan los Golden Boy’s pero también el Grupo Higa, y pronto soltará su versión, muy mundial pero muy a destiempo aunque nunca irrelevante. ¿Le interesan los muertos en Ecatepec? ¿La guerrilla y el narco del sur mexiquense? ¿La historia del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila? Quién sabe, pero que volteen a esta pequeña urbanidad por lo menos es algo. Que pregunten y miren en una ciudad donde parece no pasar nada ya es algo. Donde parece que no pasa.

Miguel Alvarado

Toluca, México; 25 de marzo del 2015. De pronto The New Times voltea a México. Pero al Estado de México, para hacer su propia indagatoria respecto a Enrique Peña Nieto. Esto, después de que formara parte de esa prensa extranjera que apostaba por el que, decía, movería a México. Luego vinieron Tlatlaya, reporteada primero por la revista gringa Esquire y Ayotzinapa, que derrumbaron el espejismo del Peña comprometido, aunque sin leer nunca un libro, con los necesitados. Es político y con ello cumple el primer requisito de la corrupción. Pertenece a la familia que por más de 70 años ha gobernado, explotado el suelo mexiquense. ¿Por qué tendría que cambiar justo ahora, desde el máximo poder público del país, cuando todo va como ellos quieren?

Peña es incapaz, sí, pero su grupo, el de Atlacomulco, no.

¿Cómo se dio cuenta la prensa extranjera de que Peña y su grupo depredan, como lo hicieron anteriormente otros mandatarios, otros clanes políticos?

Bueno, hubo muertos, algunos desaparecieron y fueron contados. Pero antes también había muertos y desaparecidos. Y estaban contados, había estadísticas, como ahora, establecidas desde los propios gobiernos y organizaciones civiles. La prensa extranjera, en ese entonces, destacaba las inversiones públicas, las reformas y los viajes de la familia de Peña pero no supo o no quiso decir de dónde le venía aquel linaje, por decirlo de alguna manera.

Luego, pues Tlatlaya y Ayotzinapa, y entonces esa prensa que lo elogió, que fue la primera en rendirse ante su televisiva imagen, tomó una conciencia o algo así, como si los medios la tuvieran. Ya detrás de los esfuerzos mexicanos que reportaban los descalabros internos, TNYT y The Wall Street Journal, ahora sí, buscan. Se dieron cuenta que deben venir o mirar, al menos, a Toluca. Y por acá andan.

Y es que Peña vivió aquí, pues, muchos, muchos años.

Al New York Times le interesan los Golden Boy’s pero también el Grupo Higa, y pronto soltará su versión, muy mundial pero muy a destiempo aunque nunca irrelevante. ¿Le interesan los muertos en Ecatepec? ¿La guerrilla y el narco del sur mexiquense? ¿La historia del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila? Quién sabe, pero que volteen a esta pequeña urbanidad por lo menos es algo. Que pregunten y miren en una ciudad donde parece no pasar nada ya es algo. Donde parece que no pasa.

La escritora Fátima Vélez dice:

“el cuerpo

“en cambio

“revela su caudal

“si yo estuviera quieta

“habría cosas que no se detendrían

“no mi sangre

“no mi aliento”.

No su sangre, no su aliento. Ella dice que en Nueva York la gente es fanática de dividir o separar las historias en ficción y no ficción. “Como si no fueran lo mismo”.

Una joven, vestida con mallones ajustados, vende en el centro de Toluca botellas de vino a los automovilistas que se detienen. Desde la cafetería alguien sospecha si es prostituta. Porque como están las cosas. Pero si lo fuera, el que la ama no dejaría de hacerlo porque entonces para qué.

Pasan las patrullas.

Nos miramos en el espejo del hotel

cuando por la ventana nada se escucha

sino un pájaro posado en la insistencia de una mano

Aquel reflejo de los cuerpos junto a la tele y los muebles vacíos de la ropa hacía juego

técnicamente hablando

con las ganas aquella mañana de ovillarse en una luz y sus descargas.

Porque, ¿quiénes son esos que nos miran, posponiendo el momento para irse?

Tomamos la decisión de no aceptarnos,

de espaldas al espejo, recelando de la cama aún tendida

donde nadie ha dormido

y ese charco de sábanas blancas nos parece ahora el otro lado de la puerta

donde alguien mete las llaves.

¿Qué va a encontrar el New York Times en Toluca? Probablemente nada, sólo la certeza de que algo pasa pero invisible para los que no viven aquí, como sucede en las ciudades, cada uno de los sitios, pues. O las historias que ya están pero que esta vez se leerán desde la cultísima cultura norteamericana.

Entonces la prensa extranjera, que cuenta cosas.

Porque el periodista Francisco Cruz, especialista en narcotráfico y la politiquería de Peña, afirma que sí hay historias, pero no tantas porque la prensa local, la de Toluca en general, está pagada o al menos tiene compromisos económicos con los gobiernos mexiquenses, así como los de MVS, que corrieron a Aristegui porque. Por muchas razones. Y que no entra a Radio UNAM porque a la Universidad no le alcanza para pagarle.

Porque nunca sabremos si Peña y Eruviel son buenos políticos. Se equivocan y no les pasa nada, Nadie los despide pero tampoco esos yerros, que lastiman sólo a la ciudadanía, sirven como aprendizaje. ¿Qué busca la prensa extranjera, con su pulcra redacción, aséptica, que no huele? Quizás una historia que explique por qué Peña es como es, aunque el presidente no represente a su país, ni siquiera desde lo legal.

Porque la jerga que utiliza la prensa incluye premisas como “grupos políticos” donde sólo hay grupos canallas, de bribones. O “proyectos de desarrollo” que confunde las vallas de una autopista con mejores condiciones de vida. O el desempeño del presidente. Él aprueba porque ha conseguido los negocios de la vida para su grupo de amigos. Peña, ni ningún otro político mexicano, trabaja para ajenos.

Pero la historia es sobre una chica de mallas ajustadas y camisa de escote vendiendo vino en los portales de Toluca, que sabe de Peña porque enfrente hay un quiosco con la foto del tipo, levantando la mano, él sí, en una camisa verde sin escote, muy arremangada. Es donde sale diciendo que Julión Álvarez, un cantante que derrotó a Ricky Martin en un concurso de televisión, como si se tratara de vencidas, de fuerzas desde los brazos. Julión le canta a las chicas en pantalones ajustados vendiendo vino en los portales. Las considera. Las vuelve heroicas sólo porque en Toluca se mata porque sí, como en otros lados, dice Fátima sin hablar con su voz de madrugada sin dormir.

La chica va y viene de la vinatería cercana, El Gallito, ¿no?, a los autos que se estacionan. Un policía la observa, creyéndola prostituta porque al policía lo vemos acercarse y darse cuenta de que es una edecán. Entonces se acerca más pero sólo para ahuyentar a los autos mal estacionados. Son mujeres las de los coches, dice el que observa, que vuelve a decir que qué tal que fuera prostituta, porque las cosas no son tan fáciles. Luego, mueve su café, sumergido en esa cuchara desleída, que ya todos hemos usado pero no lo toma porque si no, entonces qué.

Los autos se van y también la chica, vestida ahora como una edecán, salvaguardada de aquella otra afirmación. Vende algo, como todos, incluso como el más prostituido, como ése de los periódicos, el que le aplaude al Julión, sonriente con su sonrisa, ésa que (que) ya ni siquiera es Colgate.

No

* Rimbaud no se ocupaba de los narcos. Su principal problema era que le pagaran a tiempo o que, de cuando en cuando, no lo asaltaran. Al final se murió, como en las malas películas. Le dio gangrena pero quedaron sus inexcusables poemas, algunos que son como las gangrenas etiópicas.

 

Miguel Alvarado

Toluca, México; 18 de marzo del 2015. No hay futuro pero sí presente. O eso que se ve sucede sin necesidad de los instantes. Es como con Sprite o sin Sprite. De todas maneras pasa. O de todas formas no.

Así que están las carreteras escondidas de Toluca y por otro lado el edificio del PRI estatal, muy al estilo cíclope para que hasta los dinosaurios entren –pero sobre todo para que salgan-, preparándose para las elecciones. Ganen o pierdan en lo electoral, el negocio siempre es muy bueno y a veces hasta reparten. Pagan publicidad, recompensan a las bases, a los acarreados, a la militancia.

Sí, así. También los otros, pero sus edificios no son mayúsculos. Como si eso fuera una disculpa. Por ejemplo, una oficina. La del PT, en Metepec. Municipal, ajá. Una oficina en el centro del Metepec narco-bonito. La oficina, de izquierda y roja con amarillo, en los altos de un edificio que también ocupa Comunicación Social de la alcaldía de Carolina Monroy, pero ellos sí, al menos barridos y trapeados.

Porque la oficina del PT. Es que no tenemos presupuesto. No necesitamos una oficina a todo lujo ni tampoco secretarias ni asistentes. Tampoco sillas. Y entonces. Y el presupuesto. Y las ideas. Y los proyectos. Y los resultados. Y los informes. Tenemos al oficina, ya con eso.

No, pues ya se acabó.

Entonces, esas recompensas que son mayores cada que uno escala en ese entramado derramándose el dinero, deberían explicar que las casas de Óscar González o de Fernando Zamora no son sino producto de algo que no puede ser la capacidad en ese servicio público que algunos llaman alcaldía o presidencia municipal. Porque, de alguna manera, la mayoría singularizada estaría mejor.

Cómo mejor, sin comer.

No, sí ya comimos. Nos invitaron, como a Rimbaud, que lo invitaban a llevar armas de aquí para allá.

Una biografía de Arthur Rimbaud intenta narrar las desventuras de su exilio en el África y reproduce algunas líneas de las cartas, secas y hasta duras pero no desprovistas del grito de auxilio a la madre y hermana, ellas en suelo francés. Y entonces allí va Rimbaud, por el desierto, con sus cajas de rifles y pistolas, casi siempre a la sombra de algún traficante de a deveras, hasta que un día regresa a su pueblo, de vacaciones y le pide dinero. A su mamá. Pues ni modo que a Verlaine. Y su temporada en el infierno se parece tanto a salir de su habitación, calzarse. Ir por un convenio.

“No puedo” no debe ser parte del vocabulario. No.

¿No?

No, pues no. No puedo.

Tampoco quiero. No quiero. Porque hay cosas que no se pueden. Otras que no se quieren, como Rimbaud. No quería nada más vender armas. Quería que le sucediera un poema para no escribirlo, una cosa así, que se le metieran las arenas, si las hubo, de sus desiertos más escabrosos, sin espejismos, pues.

Porque uno va al PRI. O ahí, afuera, y observa a la gente. Se para uno, en el mood discreto de la gorra roja y la playera de Ernesto Nemer, con la ente pasando, metiéndose al PRI. Unos cuentean con los guaruras de la puerta. Otros cargan cajas, salen de las oficinas y se compran sus botanas, la torta y las frutas. O caminan. Las chicas, casi todas con sus pantalones ajustados y oliendo a algo como perfume, bien bonitas, ignoran esa playera de Ernesto Nemer y casi pasan a través de uno. O los fulanos, trajeados. Este día no está Iriarte, el presidente estatal (su nombre, no sé, no puedo. No recuerdo), pero afuera hay algunos que llegan y también observan, como uno. Nomás que esos que llegaron luego y que no entran porque no se sabe por qué, llaman desde un celular. Así, todo, y ponen sus caras de enojados, como si aquello fuera importante.

Qué manera monumental de perder el tiempo, como el Messi haciendo trizas la defensa del City pero si poder anotar. A qué hora es el partido del Madrid.

Ah, y otro que dice que ya está. En el PRI, pues.

Ah, es que van a hacer un desmadre. En el PRI, también.

Total que llegan, como quiso llegar Rimbaud a las plazas que compraban las armas haciendo un desmadre. Disparando, pues, y cobrando sin entregar la mercancía. Así llegan estos, que se paran en las puertas, ya cerradas -obvio, güey- y de paso la avenida. El tráfico llega hasta la autopista a Atlacomulco. A la salida a Ixtlahuaca, donde Fernando Zamora, el candidato por Toluca para la alcaldía, tiene su casa blanca.

Pero esa casa es lo de menos. A nadie le interesa su casa. Y qué tal que no es su casa. O es de un amigo, Juan, Pedro. Por decir algo. Omar. Es que (qué, qué) esa casa es todas las casas de ese rumbo. No, no todas, porque la casa del secretario de Gobierno del Estado de México, José Manzur, está más chinguetas. Tiene hasta iglesia privada porque las cosas de dios son cosas muy íntimas. Pero no las cúpulas, amarillas y azules, recortadas contra el cielo encapotado de la colonia Aviación, en el pueblo más pobre de la ciudad.

Ya, ya

resentido

pero es que las otras casas sí están bien jodidas. Que el abismo existe.

Pero llegaba el Rimbaud a los pueblos etíopes, por decir un país, y se encaminaba en una caravana o solo. Esos caravaneos los vimos hasta en cómic’s de la Heavy Metal de los años 90. Allí lo ponían solo, a caballo, llevando cajas en medio de la borrasca o el simún. ¿Sí, simún? Pero también lo ponían nunca llegando, errabundo en un espacio de indeterminación que ya ni Lacan podría decir eso de que el deseo existe en cuanto lo deseado sea imposible. Inconseguible, como las revistas de la antigua Heavy Metal, todavía en blanco y negro. Cómo les encanta Lacan a los ilustradores para hacer sus tesis y calificar licenciaturas. ¿Cómo que nunca llegando? Pues sí, que desaparecía de pronto, en una viñeta estaba y luego en la otra ya no. Y pues eso.

Ah! la poudre des saules qu’une aile secoue!

Les roses des roseaux dès longtemps dévorées!

Mon canot, toujours fixe; et sa chaîne tirée

au fond de cet œil d’eau sans bords,—à quelle boue?

Hasta aquí, todo bien. No hay indicios de Rimbaud y afuera del PRI ya va a empezar el desmadre. Ya empezó, que por la imposición de candidatos. O sea, todavía protestan. Pero si se ve que son puros acarreados desde Temoaya. Indígenas de allá, o de otros lados, casi todos. ¿Qué hacen aquí? ¿Ya por la torta? Y es que Apolinar Escobedo es un abusivo, Cómo logró que descalificaran a 16 de sus rivales. A todos sus rivales, pues. Y él se queda solito, en los procesos internos. Ni modo que pierda. Bueno, pues así en el PRI como en Temoaya, donde todavía 16 ilusos, 17, se apuntan creyendo tener el poder, que un día no servirá ni para ir al baño.

Porque hay unos que se mueren. No todos, aunque sí la mayoría.

¿Cuántos narcos hay en la política local toluqueña? Se pueden contar con los dedos de los pies o de las manos. O hay que pedir dedos prestados.

Rimbaud no se ocupaba de los narcos. Su principal problema era que le pagaran a tiempo o que, de cuando en cuando, no lo asaltaran. Al final se murió, como en las malas películas. Le dio gangrena pero quedaron sus inexcusables poemas, algunos que son como las gangrenas etiópicas.

Ah, demasiado harto estoy de eso: -Pero, querido

Satán, te conjuro: ¡una pupila menos irritada!

Y, en espera de algunas pequeñas infamias que se

Demoran, para ti que prefieres en el escritor la ausencia

De facultades descriptivas o instructivas, desprendo

Estas horrendas hojas de mi cuaderno de condenado.

Ah, sí, el del PRI. Carlos. Carlos Iriarte.

Pasta de Conchos

* “Ni el gobierno federal, encabezado por Vicente Fox Quesada, ni los propietarios de la mina supieron cómo reaccionar o, simplemente, decidieron, con una soberbia infinita, desdeñar, no a los deudos de las víctimas —63 viudas inicialmente, al menos 300 familiares directos y 165 huérfanos—, ni a un pueblo empobrecido, sino a un país entero que reclamaba explicaciones y pedía respuestas inmediatas. Hubo un pasmo institucional peligroso, o un silencio descarado”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013.

 

Francisco Cruz Jiménez

El exceso de confianza del gobierno foxista contrastaba con sus incapacidades. Fox, Martita, Foxilandia y el foxismo eran comidilla de todos los días. Las torpezas y ambiciones desmedidas de Salazar Sáenz habían permitido que el procedimiento, burdo e ilegal, para derrocar al líder minero e imponer a Morales Hernández se filtrara a toda la cúpula sindical. Si fue o no un desliz premeditado, sería cuestión de analizar los resultados, pero los napistas sabían todo, y quizás hasta mucho más. Era un juego de espías contra espías. Y, lo mejor para ellos, ya esperaban el golpe de timón.

La soberbia panista era notoria. Nadie se había preocupado por disimular siquiera la relación de Salazar Sáenz con los barones de la minería mexicana, enemigos declarados de Napoleón Gómez Urrutia. Los napistas, por ejemplo, de alguna manera se habían enterado, y así lo difundían, que la arremetida se había planeado en diciembre de 2005. Y como centro de lo que llamaron una conspiración ubicaban una de las residencias del empresario Julio Villarreal Guajardo, del Grupo Villacero. Como nunca, se evidenciaron los lazos del Grupo Industrial Minera México con la Presidencia de la República y, en concreto, con la Fundación Vamos México de la primera dama Marta Sahagún de Fox, Martita.

La prisa de las autoridades por encarcelar a Gómez Urrutia los orilló a cometer yerro tras yerro. Si bien es cierto que los agentes e investigadores federales tenían en la mano información bancaria y fiduciaria privilegiada, también lo es que nunca supieron qué hacer con ella. Para justificar la investigación por lavado de dinero, por ejemplo, sólo presentaron una prueba. El equipo de abogados de Napito no tuvo problemas para desacreditar toda clase de acusaciones, como la de la supuesta procedencia ilícita de los recursos. La magistrada Herlinda Velasco Villavicencio le concedió la razón. Por su parte, la Suprema Corte de Justicia la Nación tampoco pasó muchos trabajos para, literalmente, tirar de la dirigencia sindical a Elías Morales Hernández y obligar al gobierno a que se la regresara a Napito.

Bueno o malo, justificado o injustificado, todo lo que pasó antes y lo que pasó después se murió la madrugada del domingo 19 de febrero de 2006 con una explosión en la mina 8, Unidad Pasta de Conchos, de San Juan de Sabinas, Coahuila. En el percance murieron 65 humildes mineros. Ni el gobierno federal, encabezado por Vicente Fox Quesada, ni los propietarios de la mina supieron cómo reaccionar o, simplemente, decidieron, con una soberbia infinita, desdeñar, no a los deudos de las víctimas —63 viudas inicialmente, al menos 300 familiares directos y 165 huérfanos—, ni a un pueblo empobrecido, sino a un país entero que reclamaba explicaciones y pedía respuestas inmediatas. Hubo un pasmo institucional peligroso, o un silencio descarado.

La situación de los mineros de Pasta de Conchos no había cambiado mucho desde el porfiriato, con salarios que oscilaban entre mil 500 y 3 mil pesos mensuales, además de la subcontratación para algunas labores, un mecanismo aceptado por los dirigentes gremiales, pero al margen de las leyes laborales. El lunes 27, en un gran desplegado de prensa en el Distrito Federal, Gómez Urrutia y su esposa Oralia, ya seguros y cómodos en Vancouver, se unieron “a la gran pena, dolor e impotencia que embarga a las esposas, hijos, padres y demás familiares de los trabajadores mineros, sindicalizados y contratistas que lamentablemente perdieron la vida en la explosión de la mina 8, Unidad Pasta de Conchos, de San Juan de Sabinas, Coahuila. Elevamos nuestras oraciones para que, en estos momentos de inmenso dolor, su fe espiritual en el Señor les ayude a sacar fuerzas para seguir adelante. Descansen en paz”.

Con las autoridades pisándole los talones, el accidente le dio a Napito los medios para posicionarse en la conciencia de los comunicadores y los hacedores opinión, cuando calificó a esa explosión como un “homicidio industrial”. Gómez Urrutia también se dio el lujo de ponerle nombre y apellido al responsable de ese homicidio: el magnate Germán Feliciano Larrea Mota-Velasco, accionista mayor del Grupo México. Más adelante, consolidó el control de la agenda cuando sus contactos se encargaron de difundir ampliamente reportes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que mostraban que la Secretaría del Trabajo, con Francisco Xavier Salazar Sáenz a la cabeza, tenía un “conocimiento claro”, antes del accidente, de las condiciones de la mina que provocarían la explosión.

Aquel 19 de febrero de 2006 ningún reportero recordó que, en los hechos, a través de la toma de nota, Salazar Sáenz había derrocado a Napoleón Gómez Urrutia e impuesto a Elías Morales Hernández en la Secretaría General del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana. Todos, y eso incluye el país entero, buscaron a los responsables de la explosión de Pasta de Conchos.

Indirectamente, Napito recibió apoyo de casi todo el mundo. El estudio De Pasta de Conchos al 1 de mayo, la coyuntura de una movilización obrera, de Abel Pérez Ruiz, sicólogo de la UAM-Iztapalapa, y Sergio Sánchez Díaz, profesor-investigador del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores de Antropología Social (CIESAS) de México, encontró que “el accidente ha permitido evidenciar las serias limitaciones del aparato gubernamental en mostrarse como una entidad capaz de negociar y resolver con atingencia las consecuencias de este suceso coyuntural. Frente a la catástrofe de la mina, la respuesta fue la parálisis, la negligencia y la búsqueda fácil de un chivo expiatorio en la persona de Napoleón Gómez Urrutia”.

Trepado en la nube más alta de foxilandia, controlado por Martita y ya más con ganas de irse a su rancho, Fox, sus funcionarios y amigos empresarios mineros jamás entendieron la envergadura del problema de Pasta de Conchos. Como se plasmó en el documento concluyente del foro El conflicto minero de Cananea a Pasta de Conchos: “El grueso de los accidentes tiene su origen en las violaciones a las normas de seguridad industrial y a los contratos colectivos de trabajo. En todos los casos, estos ‘accidentes’ deben ser catalogados como crímenes industriales. Los responsables tienen nombre y rostro, abarcan tanto a los dueños de las empresas como a los funcionarios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Germán Larrea, del Grupo Minero México, y Javier Lozano, titular de la STPS, son los principales rostros de la impunidad”.

Cuestionado y mal recibido durante su breve aparición por Nueva Rosita, la zona del accidente en Coahuila, aquel 19 de febrero, porque los mineros y los obreros de la metalurgia viven en plena esclavitud, Napito tomó sus providencias y desapareció de México con todo y familia. Desde Vancouver, Gómez Urrutia contrató a excelentes abogados, puso en marcha una campaña de defensa y, desde marzo de 2006 es, en los hechos, un perseguido del gobierno mexicano y goza de la protección de los sindicatos mineros de Canadá y Estados Unidos. Al margen de su muy dudoso pasado, aprovechó todos los atajos para convertirse en héroe por una explosión, la de Pasta de Conchos, que exhibió el nivel de los empresarios mineros y mostró el rostro cínico del foxismo.

Si los panistas lo querían o no preso, una breve declaración del gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, el domingo 18 de febrero de 2007, un año después de la tragedia de Pasta de Conchos, aclara la situación. Según dijo, el entonces presidente Vicente Fox Quesada le pidió encarcelar a Napoleón Gómez Urrutia. Como un acto de contrición, reconoció que si lo hubiera denunciado (a Fox) en su momento, muchas de las tensiones políticas, incluidas algunas muertes, posteriores por el conflicto minero, se habrían ahorrado. Según Moreira, Fox le pidió encarcelar a gente inocente para encubrir a funcionarios de la Secretaría del Trabajo en torno a la tragedia de Pasta de Conchos: “En mi cara, en Los Pinos, me pidió que hiciera cosas que no tienen moral, inventar delitos para otras personas. Yo no me voy a callar, se equivocaron de gobernador. […] Estábamos en la oficina de Fox, si quieres se lo digo enfrente del ex presidente. […] Le digo eso y le digo también las llamadas que le hice en tono suplicante para que acudiera a mi estado, y él me dijo que tenía que ir a Chihuahua, y efectivamente, mientras estábamos en la tragedia, él estaba acampando en la sierra de Chihuahua”.

Socarrones, los reporteros le recordaron las versiones en el sentido de que Gómez Urrutia fue uno de los contribuyentes a su campaña por la gubernatura de Coahuila, el mayor estado minero.

El Barco Ebrio

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Fernando Zamora Morales es el candidato del PRI a la alcaldía de Toluca. Nadie tiene que ser inteligente para saberlo, aún cuando todavía ese partido no lo oficializa y a pesar de que hay otro aspirante, Guillermo Molina, calificado como “independiente”, en el mismo tricolor.

 

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A Zamora no lo hubiera enviado el PRI si mediaran otros tiempos políticos. El ex líder del Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México, el oficial, y que tiene cerca de 80 mil agremiados, tiene una sólida carrera política, de muchísimos años, basada en la militancia, una de las cualidades que los partidos políticos confunden con lealtad.

 

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Esa sumisión le ha permito hacer una fortuna y obtener poder político, muy local pero interesante y que en la zona norte de Toluca, una de las más pobres, se expresa en muestras de afecto, saludos, algunas calles pavimentadas en San Pablo Autopan y una casa enorme, al estilo de los Peña-Rivera, que se alza en medio de la nada, en la colonia Aviación. Por lo pronto aquella casa es lo de menos. Zamora deberá ser elegido formalmente por su partido y, gane o pierda, explicar de dónde salió aquel modesto reflejo de su fortuna. Ése y otros.

 

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La exhibición pública de Zamora, que incluye una fotografía, hace años, con el narcotraficante Albert González Peña, “El Tigre”, líder de Los Zetas en Luvianos, hacen del profe un caso digno de atención. Todavía en los hechos, es en ese gremio magisterial donde descansa su poder político, precisamente en esas bases. Aún no se sabe si en verdad es un buen político, pues siempre ha actuado desde encargos que no exigen una postura pública dura, aunque sí acatar órdenes. ¿Todos los encargos públicos, las dirigencias sindicales exigen eso? Zamora y su dilatada carrera en esas sombras conocen la respuesta mejor que nadie.

 

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Nadie sabe si esa forma de ser popular le alcanzará a Zamora, que por otro lado operará como tradicionalmente lo hace el PRI. Fernando es en realidad un aspirante cortado al estilo de la Nación Peña Nieto y un mes de campaña no será suficiente para comprobar lo contrario, luego de años en esa dinámica. El candidato tricolor pues, revivirá la historia de aquella foto, tendrá que volver a explicar por qué estaba sobre un caballo, con un rifle en su mano y qué estaba haciendo “El Tigre” con él. También deberá explicar sus propiedades y hacer un recuento de sus bienes particulares. Hacerse transparente, pues y atender muy bien a los consejos de sus amigos, magistrados y jueces que desde ya lo asesoran en esa campaña iniciada hace meses.

 

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Resulta que Fernando Zamora no debiera temer por sus rivales en la elección que viene, porque su principal enemigo es él mismo. El panista Juan Rodolfo, “que viene con todo”, ya fue alcalde una vez en la ciudad y su paso fue poco menos que gris, mediano, apenas recordable. Porque, fuera del desalojo de los tianguistas del antiguo mercado Juárez –otro caso para reportaje-, no se recuerda nada. Claro que tuvo sus puntos buenos. Imposible no tenerlos, hasta por inercia, pero habrá que recuperarlos. Por el PRD va la diputada local Ana Leyva, encaminada en lo público por manejar temas como los feminicidios en el Edomex, pero a quien le ha tocado un bastión que rechaza al perredismo y las izquierdas de manera genética. La verdadera capital de Peña Nieto en México se llama Toluca, chiquita, discreta, pero eso sí, muy Atlacomulco trendy. De Morena, ni hablar, o luego, mejor.

 

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Pero Zamora.

El panista Sánchez Gómez y hasta Ana Leyva tienen sus chances, ellos solos. Y Zamora, entonces ha sido enviado para perder. Su partido lo ha usado como carnada para que, precisamente no estorbe en las elecciones. ¿Desde dónde se pactan los resultados, los candidatos? ¿Existen los momentos políticos en un país donde la democracia es una empresa privada de capital público? ¿Qué significa que Juan Rodolfo “vaya con todo”? Tal vez la diferencia esté en los desayunos. A quién se desayuna uno. O quién se desayuna con uno.

 

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Y Zamora, enviado para perder, se trasforma en el caballo negro nada más por ese perverso jueguito de los políticos de mentirse con la verdad. En fin. Sabido es que, pierda quien pierda la capital del Estado de México, el único que gana es Peña Nieto, nuestro brillante presidente. Zamora, ganando, se somete. Sánchez, ganando, le resta poder al señor doctor Ávila Villegas, así como para que no se le vaya por la libre al Grupo Atlacomulco para las elecciones presidenciales. Además, dicen que es compadre del sobrino de Montiel. Eso no se sabe. Si un tipo como Peña puede encabezar el máximo poder público en un país, Ávila Villegas entonces ganará las próximas presidenciales pero barriendo a los que le pongan. Por Morena, ya se sabe, irá López Obrador.

 

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Zamora inició su campaña hace meses. Salía en diarios como El Sol de Toluca hasta moviendo piedras. “Se levanta Fernando Zamora”. “Paga su refresco el profesor Zamora”. “Pese a boicot, triunfa Zamora en las canicas”. Y así. Sánchez, en redes sociales, envía mensajes buena onda, energéticos, cargados de los mejores deseos. Ana Leyva ya aparece en discretos espectaculares, como el de la esquina de Heriberto Enríquez y Tollocan. Y de Morena, ni hablar. Bueno, luego.

 

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Don Fernando no es un Ferrari, como los dos que circulan por la avenida Venustiano Carranza, a la altura del Sanborn’s de Colón, por allí. Dos superautos rojos a toda velocidad, seguidos por un Avenger repleto de guaruras que se deleitan siguiendo a aquellas máquinas, se dejan ver. Qué lástima que las obras de arte estén en manos, también, de la barbajanería. Qué tal que sean ferraris clonados. Los demás apenas, en su camión Mercedes-Benz, para 40 pasajeros.

 

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Hace años, la concesión de Ferrari para México, una de ellas, al menos, la tenía la familia Cadena. ¿Manuel Cadena? ¿Secretario de Gobierno con Arturo Montiel? ¿Aspirante, siempre aspirante a la gubernatura del Edomex? ¿Amigui de Salinas? ¿Ya? Bueno.

 

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Que a David López lo hayan sacado del reparto los convenios publicitarios federales y le digan que va para una diputación, aunque sea plurinominal, es poco menos que inconveniente para el hijo, otro David López pero de Metepec, y que se ha registrado por la alcaldía de aquel pueblote y mágico, además. López, el papá, dicen los chismosos, se quedó fuera del círculo que decidía las publicidades y de pronto se vio convertido en figura de adorno. López, el hijo, fue ubicado por debajo del aspirante panista Alfonso Álvarez, en la carrera por la presidencia municipal. Otra vez, mintiendo con la verdad.

Porque, ¿qué mejor arma en México que un convenio? Ahí está el caso de Aristegui.

El otro precandidato del PRI para Toluca

* Guillermo Molina Carbajal, prestigiado litigante, señala que él también es precandidato a la presidencia municipal de Toluca por el PRI,  dice que cubrió en tiempo y forma los trámites establecidos en la convocatoria para el proceso interno de selección y postulación de candidatos a miembros propietarios del ayuntamiento del municipio de Toluca, por el procedimiento de Convención de Delegados para el periodo 2016-2018.

 

Luis Zamora Calzada

“…Dile a la gente que no hay candidato del PRI para el ayuntamiento (de Toluca), la convención es hasta el 23 de marzo, es mentira que ya sea el diputado federal con licencia, el de San Cristóbal, él quiere engañar, hombre, pero no es cierto…”, dice el otro precandidato a la presidencia municipal, mientras pasa una a una las hojas de la convocatoria de fecha 19 de febrero de 2015.

Guillermo Molina Carbajal, prestigiado litigante, señala que él también es precandidato a la presidencia municipal de Toluca por el PRI,  dice que cubrió en tiempo y forma los trámites establecidos en la convocatoria para el proceso interno de selección y postulación de candidatos a miembros propietarios del ayuntamiento del municipio de Toluca, por el procedimiento de Convención de Delegados para el periodo 2016-2018.

El documento que enseña, de cuarenta páginas, contiene procedimientos y fundamentos del Consejo Político Nacional; llama la atención el apartado que hace hincapié en las “medidas para blindar al partido, sus aspirantes, precandidatos y candidatos en contra de la delincuencia organizada y del uso de recursos de procedencia ilícita en los procesos electorales federales y locales…”, así como la fecha de la convención y su lógica de desarrollo.

El otro precandidato, durante la entrega de documentos en el Comité Municipal de dicho partido, comenta: “me acompañé de dos notarios públicos para dar fe de los hechos. El elemento legal no puede hacerse a un lado, sobre todo cuando mi participación rompe el esquema del candidato único, que quiso hacer creer a la gente el presidente estatal del partido. ¡Qué unidad ni qué unidad, están equivocados! Si no querían que hubiera más participante, ¿para qué sacaron la convocatoria? Ahora se tienen que ajustar a lo que marca la Ley”.

Señala que “no hay candidato aún, lo que se realizó el 3 de marzo fue la simple entrega de documentos, eso da el carácter de precandidato, jamás de candidato, para ello se tiene que cumplir con las otras etapas que marca la convocatoria”.

Con el rostro serio, indica que superará los candados que le han impuesto, la presentación de 16 mil firmas el diecisiete de marzo, no serán un impedimento, por lo que hace un llamado a sus amigos, simpatizantes, ex clientes, entre otros, para que le sigan ayudando y, seguro, reta: “vamos a llegar con más firmas”.

 

Tareas inmediatas

 

El recién nombrado secretario de Educación del Estado de México, Simón Iván Villar Martínez, tiene un contexto complicado inmediato. El panorama educativo de la entidad requiere del cumplimiento de mandatos nacionales diversos, que a la fecha quienes administran a las escuelas públicas han sido omisos en realizar. Incluso, en algunos casos, son quienes provocan con sus acciones que no se lleven  a cabo.

Es del conocimiento de padres de familia y alumnos que el último viernes de cada mes no hay clases, porque los maestros asisten a los llamados Consejos Técnicos Escolares, reuniones con una agenda rígida, con escasas aportaciones a los estilos de docencia de las aulas escolares de las instituciones educativas.

Lo más novedoso de estos consejos ha sido la llamada Normalidad Mínima, enfocada a la parte operativa de la escuela con ocho obligaciones que llaman rasgos, y son, entre otros, cumplir con el servicio educativo durante todos los días establecidos en el calendario escolar, iniciando puntualmente los maestros sus actividades, ocupando todo el tiempo en actos de aprendizaje, garantizando además que todos los grupos cuenten con sus maestros todos los días.

En abierta contradicción a los rasgos señalados, el director general de Educación Básica de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de México, en  actividades que no son de su competencia desde lo establecido en la Ley Orgánica de la Administración Pública Estatal y del Reglamento interior de la Secretaría en comento, viene realizando tareas con su grupo político impidiendo el cumplimiento de lo señalado en el párrafo que antecede.

Ocupando tiempo del horario laboral, hay una estructura de maestros que han llamado “Reparte-despensas”, pertenecientes al grupo citado -con la anuencia, por supuesto, de directores escolares, supervisores, así como subdirectores regionales participantes, dependientes de la dirección general de Educación Básica- quienes con un estatus de “intocables”, abandonan a los alumnos a su cargo para recoger, organizar y entregar a las personas de sus listados, los enseres encomendados.

Nadie puede ni debe oponerse a estas salidas, tienen el respaldo de los “jefes”, sin importar que vulneren con su actuar la organización y administración escolar, se sienten protegidos pero no son los mejores maestros, aseguran muchos docentes que se han negado a incorporarse en estas tareas.

Esta es una de las primeras tareas que tendrá que resolver el actual secretario de Educación a menos que no esté en disposición de cumplir con la política educativa nacional y no tenga mayor interés en el asunto educativo.

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