Aeropuertos

*

Miguel Alvarado

*

Esto es: es un frasco que alguien abre después de un año.

No tendremos nada qué decir, sólo que habrá luciérnagas

un roce o las manos apretadas.

*

O no habrá nada, nadie en el espejo.

Tal vez la ropa, los zapatos, los puños abiertos, evitando.

Hoy sólo importa pararse afuera

y no acordarse, no pensar que no has llegado.

*

El camión atraviesa las obras del nuevo tren.

Dicen los de Xochicuautla que la autopista es un asalto, una herida

y yo no lo entiendo por más que quiera y mire

los trascabos en sus jardines, cavando en sus cocinas.

Las heridas son esas, pero también las que vi en Tecomatepec:

Guadalupe se adentrará estirándose en las sombras

mirando abajo cuidadosa, violentamente contra las piedras.

Disimula que sangra tomando el agua que alguien le da.

Le queda bien la ropa blanca y no le importa la edad que tiene.

*

“Me violaron hace muchos años”, dice

cuando mira el platanar de manera que sólo hay espacio para amarla.

*

Alguien reza en el baño y ella se acuerda de los hijos

de su hermano en Canadá, que le habla una vez a la semana.

*

“El otro que tengo está en la cárcel”

dice

dice

cuando se da cuenta de la hora, que tiene que ir a trabajar o terminarán echándola.

*

II

Ella no llegó a la hora acordada.

Tampoco después.

No respondió los mensajes y a las 12 y media de la noche se descargaba el celular.

Su vuelo no existía.

No hubo Nueva York, ni siquiera Newark

Niuwark, corrigieron los maleteros del aeropuerto Benito Juárez, en la Terminal Uno.

Nadie supo nada en los mostradores

sólo el cierre del dólar y el precio del quetzal

consideración migrante de pena ajena

universo donde un Ché Guevara empuja un carrito de maletas y

Justin Bieber besa a una chica en la tienda de las artesanías.

*

Yo, la divisa en todas sus formas, el dime que muere

aún no entraba en pánico y los cigarros sabían

a un aliento de viajero, a los niños y sus vasos de leche.

Aquí Munich, recibido por una avanzada de Volkswagen.

Allá, no sé, altos rubios abrazados de mujeres tan grandes

como la entrada del 7-Eleven, giratorias y cristalinas

o japoneses reverenciando guardaespaldas.

*

En México, a las nueve y media los pasos a desnivel se inundaron y también los pasillos.

Se ahogó el cuadrante norte, donde el avión acortaba las distancias, según el mapa de las rutas.

Usted está aquí.

Todos los países caben por esa puerta.

Y Nueva York viene retrasado.

*

II

“¿Tienes hambre y poco tiempo?”, dice la publicidad del Wings

y militarmente uniforma la importancia de los que entran.

*

La pared ondula inacabada en busca de orillas.

De un lado la casa de cambio, del otro las cortinas cerradas, la sensación

de algo interrumpido, que no sucede aunque ya está en marcha.

Alguien hizo un corazón con las uñas y una flecha lo traspasa, blandamente.

Es la permanencia hasta el fin, la sexta letra del abecedario

la vida levantada con esos trazos.

*

Si no sirven pronto, la comida es gratis en el Wings.

No eres el pan, pero tengo tantas ganas de morderte.

*

III

Se detiene la sangre, el conteo de muertos, reales o figurados.

Las historias encuentran su punto al final y el dibujo que traigo

es un corazón tocado por una paloma.

En el medio metro que me toca no hay nada

sólo el reflejo del aire, los zapatos rotos desde Xochicuautla.

Porque hay un bosque donde no pasan los aviones.

*

Ella se trae a sí misma, al retrato de ella que son sus hijos.

Esto es América: la mujer amada sentada en un aeropuerto, con dos niños junto a ella.

*

IV

John Rzeznik canta en la tele que sólo quiere saber quién es

y yo tengo 400 dólares en la bolsa.

Los odio. Odio los aeropuertos, las iglesias, ay

el transporte público de capital privado

y las flores de papel

los aviones que en la distancia despegan libélulas, alambicados.

*

Antes no tenía miedo.

O no me daba cuenta.

*

Ella es así, a veces se enoja y va a Colombia con sus hijos, pero aquí están, en alguna parte.

Tienen cabellos revueltos como el mar picado, no sé si salobre.

*

cuz I know that you feel me somehow

you’re the closest to heaven that I’ll ever be

and I don’t want to go home right now

*

Dime que estás, que no es un desierto lo que me traga.

*

V

Un hombre habla de Lázaro Cárdenas y dice

que en Kenia el rugido del león espantoso.

Muestra su mapa amarillo con las carreteras marcadas.

Ha estado en medio mundo y le gustan los aeropuertos.

Dice: estoy atestiguando.

*

Al rato iré a Ecatepec.

Veré cadáveres y de regreso mediré la pobreza desde los

los ojos revueltos, sin respeto por nada ni por nadie.

Tomaré fotos con la mano izquierda, cuidando juguetes y grabados,

el ex voto que debía amanecer en Bogotá.

*

Por el pasillo vienen ellos.

Se acercan mirando, diciéndome adiós.

“No, no es cierto”, dice el viejo que ha vuelto del África y ahora sorbe una sopa.

No, no es cierto.

¿Y si lo fuera?

¿Y si ella

mirara en el

pasillo?

*

México es la ciudad más hermosa del mundo

y ella la más amada.

Ahora la ciudad es tan salvaje como Kenia porque en los arribos falta su nombre.

*

Llegamos a la Terminal Uno

al bar de 24 horas y pagamos 201 pesos

por una Coca y un café.

También pagamos el hotel

y deletreamos su nombre todo un año.

*

Ella no está, como si se hubiera ido para siempre.

Le digo que es el amor de mi vida –nunca me responde, aunque me da la mano-

mientras recorro el aeropuerto.

*

Dibujo un ratón. Primero un lobo y luego un ratón.

Al ratón llámalo como quieras, al lobo no le digas que ahí está.

*

Así durara un siglo

esta noche nosotros no nos encontraremos.

*

VI

A las cinco y media preguntaba al policía por la Sala 53, si no había otra, si era la única.

“Es la única, no puedes pasar. No hay nadie, no puedes pasar”.

Respiraba junto a la puerta de salidas, acostado en el suelo.

Los dormidos allí, al pie de las columnas, junto a los baños

soñamos esperando que alguien baje, deje de volar y sí

ponga los pies en la tierra, aunque sea ésta y se quede con nosotros.

Buscamos en las manos, en este caso en las palabras del otro una puerta, una sala

el cabo sin náufrago que nos lleve a buen puerto.

*

La vida (no) es pura. La vida (no) brilla. La vida (no) es vida.

*

Fátima fue puntual, se retrasó una hora

y esperó larga, impacientemente en la Terminal Dos.

Ella y los niños del cabello oceánico llegaron a México

sin contratiempo, a donde el arribo indicaba.

*

Estiro las manos lo más que puedo.

*

Un japonés reposa junto a los televisores curvos

la sensación tecnológica de Samsung y sonríe a las pantallas

aceptando con ojos cerrados las virtudes de la super-alta definición.

*

Despegaste a las 8:13 de la mañana, rumbo a Bogotá.

Ahora estás lejos, muy lejos y yo he estado pensando en el lado de este reencuentro que hoy me toca.

A las siete y media una mujer compró café, tomándolo a sorbos.

¿Quién te dijo? ¿Quién me dijo?

¿Dónde hemos estado toda la noche, en esta aflicción de obstáculos y aerotrenes?

A las siete cuarenta Bogotá en el tablero decía “on time” y diez minutos después cambió a “abordando”.

Algunos preguntaron al policía si allí estaba la Sala 53, si no había otra, si era la única.

“Sí, pueden pasar, es la única, allí están todos”.

A las ocho escribieron “última llamada” y era lo que era.

A las ocho y cinco algunos colombianos hablaban con alguien que estaba muy lejos.

Muy lejos, muy lejos.

Ve, ve. Iremos un día.

Yo creía que ya lo había perdido todo

(lo que más me gusta de ti es que, asomada a la ventana, no ves nubes ni castillos, sino jugadores de ajedrez que apuestan a sus dioses perdiendo gustosos).

*

Ésta es una carta de amor escrita en el piso del aeropuerto internacional de la ciudad de México.

*

Tic.

Las nueve.

Y todo al diablo.

Todo por un hueso

*

* Con esta designación se concreta el ajuste de cuentas entre las distintas facciones del PRD mexiquense expuesta en estas páginas, toda vez que la destitución de la citada Arlen Siu Jaime fue gestada por el grupo de Héctor Bautista López en el Congreso estatal, -cabeza del Movimiento Vida Digna (Movidig) con presencia en Nezahualcóyotl-  en contra del de José Luis Jaime Correa y Rocío Merlos Nájera, quienes lideran el llamado Foro Nuevo Sol que domina al perredismo de Toluca. Sucede que estos son padre y madre de la despedida comisionada.

*

Jorge Hernández

Toluca, México; 3 de julio del 2015. La LVIII Legislatura estatal designó por mayoría de votos a José Guadalupe Luna Hernández como nuevo comisionado del Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de México y Municipios (Infoem), en sustitución de Arlen Siu Jaime Merlos, despedida por el mismo Pleno el pasado 17 de junio.

La designación de Luna Hernández, quien conformó una terna propuesta por los diputados integrantes de la Junta de Coordinación Política que preside el priista Luis Alfonso Arana Castro, fue denunciada por el congresista del PRD Octavio Martínez Vargas como una violación a la Constitución Política local, ya que ésta y otros cuatro miembros del Consejo Directivo del Infoem, incluida su actual Presidenta, habían sido electos como tales apenas un año antes por esta misma Legislatura para completar una gestión de cinco años.

Martínez Vargas, quien compitió por el PRD por el ayuntamiento de Ecatepec en las pasadas elecciones sin haberlas ganado, denunció también que el secretario de Asuntos Parlamentarios del Poder Legislativo, Javier Domínguez Morales, a quien denominó irónicamente el “diputado 76”, sabía de dicha violación, pero no se atrevió a detenerla, lo que lo hace cómplice de la misma.

Sin nombrarlo, acusó también que la designación servía a los “intereses de un grupo” en particular y no a los mexiquenses en su totalidad, en cuyo beneficio se supone que trabajan los 75 legisladores.

Con esta designación se concreta el ajuste de cuentas entre las distintas facciones del PRD mexiquense expuesta en estas páginas, toda vez que la destitución de la citada Arlen Siu Jaime fue gestada por el grupo de Héctor Bautista López en el Congreso estatal, -cabeza del Movimiento Vida Digna (Movidig) con presencia en Nezahualcóyotl-  en contra del de José Luis Jaime Correa y Rocío Merlos Nájera, quienes lideran el llamado Foro Nuevo Sol que domina al perredismo de Toluca. Sucede que estos son padre y madre de la despedida comisionada.

Por otra parte, el ahora Comisionado José Guadalupe Luna se ha desempañado por varios años como asesor de la fracción legislativa del mencionado PRD en la Cámara de Diputados estatal, lo que lo convierte en un especialista en términos legislativos, no en temas de transparencia y acceso a la información.

Aunque su trayectoria es de años, no se conocen temas que haya asesorado y en los que el PRD haya salido airoso; las votaciones sobre temas espinosos en los que este partido se ha centrado siempre las ha perdido.

Además, según algunos empleados del Poder Legislativo adscritos a esta fracción y consultados de manera anónima por este medio, aseguran que Luna Hernández nunca ha ocultado sus preferencias por los hermanos Bautista López, por lo que consideraron como un premio por sus lealtades dicha designación.

Lo que no dejaron de criticar fue su oportunismo laboral, ya que siempre presumió de congruencia y ética personales para no aceptar, según él, ciertos chanchullos en el Congreso. Hoy, criticaron que, “como muchos otros perredistas del pasado también se vendió por un hueso, aunque esta vez sí mucho más grande”.

Luna Hernández completará la gestión de Jaime Merlos, por lo que será Comisionado hasta el año 2019.

Secretos financieros

*

* “Era de dominio público que el Banco Obrero lo controlaba Fidel Velázquez, quien en 1981, desde la dirección general de esa institución —con el apoyo de De la Madrid, entonces precandidato presidencial priista— se lanzó a la conquista de la gubernatura del Estado de México, a través de su ahijado Alfredo Hilario del Mazo González. Velázquez se impuso, a pesar de la reticencia del gobernador Jorge Jiménez Cantú y del profesor Carlos Hank González, cabeza del fantasmal Grupo Atlacomulco”, escribe el periodista Francisco Cruz en el libro Los Amos de la Mafia Sindical, editado por Planeta en el 2013. 

*

Francisco Cruz Jiménez

En ese duelo de elogios, tanto Gamboa como Peña omitieron explicar a los más de 2 mil delegados que el Pacto por México tiene, entre otras cosas, como trasfondo una reforma laboral que favorece la contratación de trabajadores a través de terceros —outsourcing—, que nada hace por combatir la corrupción, el “coyotaje”, los bajos sueldos, la problemática que enfrentan los empleos que subsisten sin un salario base y que, por lo tanto, no cuentan con seguro social ni con prestaciones de ley; una reforma cuya prioridad es proteger a los dueños de gasolineras, grandes restaurantes e importantes cadenas de supermercados. En otras palabras, una reforma que favorece los intereses del patrón.

Y es en esto último donde se respaldan las ganancias de muchos líderes obreros. Hace tiempo dejó de ser un secreto que la fuente de algunas riquezas se encuentra en los contratos de protección. De acuerdo con señalamientos que ha hecho en su momento el doctor en Derecho Laboral, José Bouzas Ortiz, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, “de los 100 mil contratos de protección que están registrados ante la Junta Local de Conciliación y Arbitraje en el Distrito Federal, unos 40 mil llevan la firma del dirigente de la CTM y cada uno de ellos ampara a unos 30 trabajadores. Estamos hablando de 1.2 millones de obreros a los que Joaquín Gamboa Pascoe no puede ver a la cara ya que vive de ellos, de haber vendido ante las empresas sus derechos laborales”.

En la lista de los negocios que se le achacan al líder de la CTM también destaca la concesión de créditos y contratos para la construcción de más de 50 mil casas de interés social, que no es poco y, menos si se toma en cuenta que fueron construidas en terrenos de su propiedad. Las mismas que él presume como un beneficio para los trabajadores, “un conducto de justicia social, de que vivan en sus propias casas, de que no vivan en mazmorras de un tamaño que resultara risible”.

 

El comienzo; “despotismo feudal”

Apenas egresó de la UNAM, Gamboa Pascoe se dedicó a litigar. La vida y sus relaciones lo llevaron hasta Jesús Yurén Aguilar —un histórico de la CTM—, quien lo hizo asesor de la Federación de Trabajadores del Distrito Federal —la delegación capitalina de la CTM y la más importante de esa central obrera en todo el país— y siempre será un misterio el porqué, en 1958, Fidel Velázquez llevó a Gamboa como compañero de fórmula para buscar la diputación federal por un distrito de la Ciudad de México.

Fidel tenía capacidad para embelesar a mucha gente, pero cualquier cosa quedaba pequeña cuando se hacía público que la CTM, la mayor organización obrera, tenía empresas valoradas en miles de millones de pesos, manejadas por líderes sindicales; desde luego, controlados por él, que necesitaban asesores en todos los niveles. Y Gamboa Pascoe, un hombre muy habilidoso y lleno de ambiciones, encajaba bien en todos los proyectos y el futuro cetemista.

Sobre cuál era el nivel de recursos de la CTM o su poderío económico, además de la titularidad de los contratos colectivos de trabajo que controlaba, es casi imposible saberlo por las leyes que amparan la secrecía sindical, pero en 1984 —cuando ya el presidente Miguel de la Madrid tenía dos años afianzando el neoliberalismo y había decaído el poder de Fidel Velázquez— se develaron algunos secretos que mostraban a líderes obreros enquistados como patrones en el sector empresarial.

La primera semana de marzo de 1984 se dio a conocer en una rueda de prensa que “con sus 63 mil millones de pesos de activos fijos —que lo colocan en el segundo lugar de las instituciones fiduciarias en el país— el Banco Obrero se convertirá en el brazo financiero del movimiento obrero para adquirir empresas. En los próximos meses, de acuerdo con Fidel Velázquez, se invertirán los primeros 6 mil millones de pesos para la adquisición de importantes negociaciones”.

Era de dominio público que el Banco Obrero lo controlaba Fidel Velázquez, quien en 1981, desde la dirección general de esa institución —con el apoyo de De la Madrid, entonces precandidato presidencial priista— se lanzó a la conquista de la gubernatura del Estado de México, a través de su ahijado Alfredo Hilario del Mazo González. Velázquez se impuso, a pesar de la reticencia del gobernador Jorge Jiménez Cantú y del profesor Carlos Hank González, cabeza del fantasmal Grupo Atlacomulco.

Gustavo Romero Kolbeck, director general del banco, dijo aquel marzo de 1984 que la CTM se enfocaría en la adquisición de empresas estatales que, paulatinamente, se pondrían a la venta. Ése fue un indicio porque tres semanas más tarde, el 24 de marzo se dio a conocer en la revista Proceso que la CTM echaría mano de “todos sus recursos para fortalecerse. Su actividad ya no se limita a los asuntos gremiales y políticos. Está decidida a tener una participación más activa en la economía y para ello reorganiza sus empresas, que con todo y que están dispersas, representan un capital superior a 200 mil millones de pesos. […] Pero se ha encontrado con varios problemas. El principal, que la mayoría de las empresas obreras ha sido manejada, hasta ahora, como negocios privados de los propios líderes. De ahí que los obreros no sepan cuántas son, qué producen o cuánto valen. […] En la mayoría de los casos, los líderes sindicales, sobre todo los más poderosos, tienen cuidados de no informar sobre las empresas que manejan sus organizaciones. Cuando lo hacen, no dan detalles de su producción ni de sus utilidades”.

Fidel era un hombre casi arcaico —tanto que a lo largo de su vida llenó 18 tomos con los cartones que le dedicaron los caricaturistas mexicanos, de todos los periódicos—, pero se había convertido en una leyenda viviente desde que se apoderó de la confederación en la década de 1940, se deshizo de todos sus rivales, incluido Vicente Lombardo Toledano y negociaba directamente con los presidentes de la República.

La disciplina, la discreción y la lealtad al viejo líder cetemista lo recompensaron casi de inmediato. Tres años más tarde Joaquín Gamboa Pascoe llegó al Congreso de la Unión con una diputación cetemista. Lo mismo sucedió en 1967, aunque hasta entonces sus mayores ingresos provenían de las asesorías sindicales y sus negocios por fuera. Esos asuntos personales se multiplicaron con la creación del Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) en 1971, que en su primera etapa permitía a los dirigentes laborales anchos márgenes de utilidad en la concesión de créditos de vivienda y contratos de construcción.

Con la protección absoluta e incondicional de Yurén y de Velázquez, amistades como las de López Portillo y Echeverría, y su bien desarrollado sentido del oportunismo político, su carrera despegó. El 6 de diciembre de 1998, en el suplemento Masiosare del periódico La Jornada, Jesusa Cervantes advirtió que tras la modificación de la Ley del Infonavit en 1980 “Gamboa Pascoe tuvo manga ancha para hacer negocios en forma legal, pues como líder obrero tenía la facultad de formular proyectos, hacer presupuestos, comprar terrenos, contratar constructores y conseguir licencias.

”Así, Gamboa —quien desde entonces era el presidente del Consejo Consultivo— favoreció al grupo constructor Araña, encabezado por Jesús Yurén Guerrero, hijo de su antecesor en la Federación de Trabajadores del Distrito Federal. El Grupo Araña estaba conformado por seis empresas que llegaron a construir, entre 1974 y 1988, 60 mil casas. Después de ese año Gamboa Pascoe los hizo a un lado y optó por la constructora Capra de Yamil Karam”.

Cuando fue cuestionado sobre los malos manejos que se hacían con los contratos del Infonavit, Gamboa sólo acertó a decir: “Lo que se dio entre las sábanas ya no es asunto mío, aquí en el Infonavit lo que hicimos fue verificar que todo fuera legal, y así fue”.

Moratoria

*

“Quedan recuerdos que no borraré de mi mente por más que enloquezca”

Christian Hernández

*

“Suave Patria: te amo no cual mito,

sino por tu verdad de pan bendito;

como a niña que asoma por la reja

con la blusa corrida hasta la oreja

y la falda bajada hasta el huesito.”

Ramón López Velarde

*

Ezequiel Reyes

Toluca, México; 17 de junio de 2015. Conocí a Christian Hernández en 1999, en el cineclub de animación japonesa organizado por Pedro Camelo, en el Tec. de Monterrey Campus Toluca. Christian era uno de los externos del Tec. de Monterrey que asistían a este cine-club (yo era otro). Allí vimos Evangelion por primera vez. También vimos varias películas y animaciones japonesas antes de que las emitiera la televisión abierta. Recuerdo asistir a la función de una de las películas de Evangelion en la Facultad de Humanidades de la UAEMex, con su entonces amiga Dinorath Ramírez (otra famosa toluqueña que entró a la escuela de cine del Centro de Capacitación Cinematográfica antes que yo lo hiciera en el año 2008). Sin embargo, conocí verdaderamente a Christian en una reunión de amigos, con bebidas alcohólicas y una muy buena charla, en una comunidad de “freaks del comic, los videojuegos y el manga”, llamada “Comunidad X”, cerca de la iglesia de “El Ranchito”, durante mi año sabático, en 2004, cuando ya había salido de Ingeniería y estaba escribiendo mi tesis, leyendo como desquiciado a Philip K. Dick. Durante ese año, asistí a más reuniones etílicas en “La Comuna”, el espacio de venta de cómics que en toda la carrera de Ingeniería. Christian ya había entrado a la maestría de El Colegio de México en estudios asiáticos y descubrí su pasión por la literatura de lolitas (Nabokov, García Márquez, etc.) y, particularmente, por el fenómeno del rorikon, que yo no conocía, y que Christian me detalló. En esas reuniones también conocí a Héctor, que aparece en el poema “Rewind”, y también a Valeria, una de las mujeres a las que Christian dedica “Del Eros al Logos”, uno de los poemas más intensos de su libro:

“Soy un loco y he visto más vaginas que planetas,

más mujeres que vaginas,

y dos lunas con su escolta de cometas”.

Al año siguiente, en 2005, asistí por primera vez a una TNT, convención de cómics y animación japonesa, una experiencia que tardé en asimilar, siendo un veterano de las Conque y las Mecyf, convenciones de cultura pop gringa. Las TNT’s eran eventos completamente distintos: reuniones donde culturas diferentes se encontraban y los mexicanos podían convivir con una gran parte de la cultura pop japonesa, de esa cultura pop que Christian utiliza como tema en sus poemas: evasión y objeto de estudio, a la vez.

“Lamento haber perdido tantas tarde frente al televisor

ahora que puedo mirar el mundo que está afuera.”

“Sayonara”.

Conocí a su novia japonesa, Motoko, no recuerdo en qué año. Asistí, junto con él y Héctor, a algunas reuniones del Aki Matsuri, el festival de otoño que organiza la Asociación Japonesa en México, en la calle Fujiyama 144, colonia Las Águilas, en la Ciudad de México. Allí, es el escenario en el que se ubica el final del poema “Rewind”:

“Reunidos en un círculo concéntrico,

los otaku de Toluca y del D.F.

brindamos con un bote de Sapporo,

y al final, Héctor se tragó las babas.”

Tiempo después, en una TNT, en 2006, presenté un cómic que autopublicamos en un colectivo al que pertenezco: “4 vientos”, y volví a encontrarme con Christian y Héctor, y compartimos algunas aventuras ese año. Conocí a sus compañeras de la maestría, quienes estudiaban otras regiones de Asia y que asistieron disfrazadas de personajes de animación japonesa a una TNT.

En 2006, Christian vivió en un cuarto en una casa de huéspedes. La misma donde vivió por unos meses mi hermano, quien también estudió en la ciudad de México, en la facultad de Ciencias de la UNAM. Yo mismo llegaría a estudiar en México una maestría patrocinada por Conacyt, y a finales del 2007 viajaría también a Japón, a un congreso de optimizacion y técnicas de ingeniería, y sería Christian mi asesor para entender mejor los lugares, los comportamientos, y darme ciertos tips, ya que él había viajado varias veces antes a ese país, tal como consta en su libro.

En 2007 asistí con mi novia de aquel entonces a un desfile en Metepec y me encontré con Christian. Dimos un recorrido y vimos a un niño, apartado de los demás, leyendo un libro o escribiendo en su libreta, y Christian me comentó que le recordaba a cuando él era niño, cuando se retiraba a leer y a dibujar en la soledad. Recordé ese momento cuando leí el segundo poema de Moratoria:

“Primer Amor”

“En la escuela siempre creyeron que estaba loco.

A la hora del recreo, me apartaba en una banca a almorzar,

mientras miraba al horizonte.

No me gustaba jugar, ni convivir  mis compañeros.

Prefería aislarme, mientras soñaba despierto…”

Recuerdo alguna otra reunión, en su casa en Metepec, mirando jugar a la selección mexicana de fútbol, mientras tomábamos cerveza mexicana, y él tomaba cerveza japonesa. Fue, al final de la noche, cuando Christian nos programaba, a Héctor, a Ángel y a Erick las famosas Morning Musume, entre otros grupos de Idols japonesas.

Los blogs de Christian se volvieron más polémicos y politizados en 2006, año del fraude electoral en las elecciones presidenciales de ese entonces. Sin embargo su actitud crítica hacia las instituciones y la política mexicana tienen antecedentes que no conocía, como indica su poema “Tadaima” que termina con unas líneas que hacen referencia a la fiesta patria del 16 de septiembre del 2012:

“Los mexicanos cantan

me invitan a vivir la guerra

me invitan a morir por mi país

me invitan a desear dentro de mí

no haber nacido jamás en esta tierra.”

He leído algunos poemas de Christian en la revista La Colmena de la UAEMex, pero su libro de poesía podría leerse como una pequeña autobiografía del dolor y la pasión de un hombre que siempre quiso ser un niño y seguir las cosas que más lo apasionaban: el amor, el sexo, la cultura pop japonesa, el karaoke, las cervezas japonesas, las letras de canciones y las Idols.

“Tadaima”

“De nuevo en México

busco a la chica que me hizo feliz antes de salir de viaje

(no está disponible) por eso enfurezco, corro, lloro,

termino por aceptar que tiene novio

y grito con desesperación la letra de alguna canción en japonés

para que los hablantes hispanos

no sepan de mi dolor, de mi tristeza…”

“En México no hay karaoke

por eso enloquezco

me salgo de clases y bebo tequila

acompañado de personas a las que termino por llamar amigos.”

Falta que alguien (con conocimiento del idioma japonés) le diga a Christian “okaeri” (“bienvenido”), ahora que presenta su libro de poemas. Tal vez cuando lo presente en Metepec, alguien que lo conozca y que también hable japonés, se lo diga. Y tal vez Christian responderá, cuando termine su presentación, “itte kimasu” (“ya me voy”). Entonces, Christian regresará a Chilpancingo a seguir escribiendo poemas y dando clases, después de haber estudiado y trabajado en esta ciudad de Toluca tan bipolar.

Creo también, como lo hacen Christian Hernández y Alejandro Jodorowsky, que el arte es sanador, catártico. Las manifestaciones artísticas nos ayudan a liberar nuestros demonios internos, a expiar nuestros pecados (para aquellos que son católicos), a sanarnos como individuos y como sociedad. Yo mismo lo he tratado de hacer en un par de cortometrajes que he escrito y dirigido, y con “Moratoria”, el poema que da título al libro.

Christian escribe un homenaje que a veces suena a confesión y juicio de defensa (señores del jurado), pero es también una recapitulación de lo que fue, de lo que pudo ser, y de lo que ya no fue:

“Hoy,

ya no puedo soñar contigo,

nuestra hija falleció,

y con ella, ese futuro:

adiós a nuestra relación,

adiós a nuestro viaje a Japón,

            adiós a nuestra vida en común,

y adiós a la bebé

que cuidaríamos juntos.

Todavía tengo la cama que compré para los tres.

Tienes, aún, las cenizas de mi hija.

[…] Hoy no somos más que un par de animales

heridos: el cuerpo cubierto de llagas, los ojos

cubiertos de lágrimas, las bocas abiertas,

sedientas de amor y de sangre, diciéndote

adiós, amor mío, en éste, tu único funeral.”

Notificación maldita

*

* Quizá ya nadie recuerde, pero este gobierno se comprometió a no proponer nuevos impuestos y mucho menos incrementar los existentes en el 2015, esto lo dijo el supuesto responsable de Hacienda., Luis Videgaray, el 26 de agosto de 2014, pero como cae más pronto un hablador que un cojo, he aquí la realidad, fue otro engaño al sufrido pueblo de México.

*

Luis Zamora Calzada

“No puedo respirar, me falta el aire, ayúdenme por favor”, decía angustiada la maestra Petrita, mientras se ponía pálida y su cuerpo se desvanecía. Su compañera, al lado, alcanzó a tomarla del brazo y la sentó en la silla más cercana.

“Petrita se está poniendo muy mal por la noticia, qué hacemos, mire qué pálida se puso, se nos va a desmayar”, dijo a la subdirectora la profesora que la estaba auxiliando. Otra compañera se acercó con un frasco de alcohol y algodón, que mojaron para pasársela por la frente y la nariz. “¿Por qué a mí? ¿Por qué a mí? No quiero el examen, no lo quiero”, repetía Petrita casi inconsciente.

Minutos antes del desvanecimiento, había llegado el supervisor para avisar que en esa escuela primaria habían sido seleccionados tres docentes para presentar el examen de permanencia que implementa el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE). Se metió a la dirección y en la oficina  de la subdirectora mencionó que “ya tengo una lista, ya está la lista de los afortunados para presentar el examen (no se omite mencionar cierto tono de dolo y mala fe en el pronunciamiento), tienen que leer, que se metan al internet para ver qué se necesitaba, yo no tengo más información y no sé nada más, que los maestros estén al pendiente de sus correos electrónicos porque a través de ese medio llegará toda la información”. Sin despedirse, se retiró de manera inmediata, llevaba mucha prisa, a su decir, su tarea de ese lunes de la semana pasada fue avisar en todas las escuelas la notificación, calificada por muchos como maldita.

Otro de los calificados como “afortunados” de esa escuela, al día siguiente, angustiado comentó: “maestra, ¿qué hago? No pude dormir, me dio insomnio, en mi mente está que debo presentar el examen, la verdad es que tengo miedo, yo vivo del magisterio, no sé hacer otra cosa, ¿qué hago? no sé qué hacer, ayúdenos por favor, esta preocupación me va a matar, qué va a pasar si repruebo…”, denotando una inestabilidad emocional pocas veces expresado en el profesor.

Así se encuentra muchos integrantes del profesorado, con miedo de perder el trabajo, lo que no ocurrirá porque la ley establece que de reprobar el tercer examen serán reubicados en funciones administrativas y la misma contempla medios de  defensa administrativas, el nuestra entidad incluso es viable la demanda laboral por la adición del artículo 93 bis a la ley burocrática local.

Adiós a la Vitamina T del mexicano

Desde el miércoles primero de julio el SAT ordena, en la tercera resolución de modificaciones a la miscelánea fiscal 2015, que los mexicanos paguemos el 16 por ciento de IVA por los alimentos preparados que se compren en locales de tiendas de conveniencia como Oxxo, 7-Eleven, minisúper, autoservicios, supermercados y en “cualquier establecimiento” en donde se vendan (ellos llaman “se enajenen”) y que se encuentren en los refrigeradores o en el área de comida rápida o fastfood.

Entre los productos gravados dados a conocer en su lista se encuentran: sándwiches, emparedados, lonches, chapatas, pepitos, baguetes, paninis, así como gorditas, quesadillas, flautas, sincronizadas, gringas, burritos, croissants, cuernitos, empanadas, volovanes, pizzas, guisos, hotdogs, banderillas, hotcakes, alitas, molletes, hamburguesas, bocadillos, sushi, sopas instantáneas, nachos y los de alto contenido de vitamina “T”: tortas, tacos, tamales, con la clara intención quizá de tener una población menos obesa, ¡qué noble gobierno!

Para fortuna del pueblo, se les olvidó cobrar un impuesto por las ventanas o las puertas de las casas. La pretensión gubernativa es clara: todos deben aportar para la recaudación fiscal, los altos sueldos de la burocracia lo requieren, así como el pago de uno que otro gustito de la familia que gobierna, como la fiesta de egresados de la prepa, de una de las hijas de los habitantes en turno de Los Pinos.

Desde esa mañana el señor de los tamales, la señora de las quesadillas, el de los hotdogs, entre otros, tendrán una nueva responsabilidad, la facturación de cada uno de los productos que vendan, por aquello de que en el término “cualquier establecimiento”, será aplicable el criterio de la autoridad fiscal, sin complicación alguna y al notar que el carrito tamalero siempre se ubica en un sitio determinado, adquirirá el carácter de establecimiento, con la obligación de entregar al SAT el 16 por ciento determinado.

Quizá ya nadie recuerde, pero este gobierno se comprometió a no proponer nuevos impuestos y mucho menos incrementar los existentes en el 2015, esto lo dijo el supuesto responsable de Hacienda., Luis Videgaray, el 26 de agosto de 2014, pero como cae más pronto un hablador que un cojo, he aquí la realidad, fue otro engaño al sufrido pueblo de México.

Este gobierno va de mentira en mentira, la gasolina no ha bajado como lo prometieron, tampoco tiene poder adquisitivo el salario, no hay educación de calidad y, por lo que se intuye seguirán dando plazas docentes a sus recomendados, a quienes pidieron que presentaran el examen de ascenso (aplicados los días 20, 21 y 22 de junio) implementado por el INEE. Muchos de ellos, con soberbia sobrada, dijeron que era un requisito, sus padrinos o palancas así se los requirieron, les darán la plaza por la que concursaron, pero necesitan su folio de examen, sea de director o supervisor escolar. ¿Será? ¿la corrupción seguirá? ¿Qué garantiza que el INEE no altere resultados? ¿Emilio Chuayffet está de acuerdo?

Una mañana soleada

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* Ese tres de octubre de 1968, en la historia de Zabludovsky había un zafarrancho en Tlatelolco y parecía que había lesionados. En Tlatlaya, el 30 de junio del 2014, parecía que había una bodega llena de narcos, que fueron atacados, en la madrugada, por una partida de militares. Luego hubo otras cosas. Nadie salió vivo de ahí. O casi nadie, porque dos hombres, los jefes de aquel grupo pudieron escapar en las narices del ejército y hasta abordar una camioneta que ya los estaba esperando.

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Miguel Alvarado

Toluca, México, 2 de julio de 2015. Hoy es jueves 2 de julio del 2015. Es una hermosa mañana soleada. Eso diría Jacobo Zabludovsky si le tocara reportear su propia muerte, tal como lo hizo el 3 de octubre de 1968, martes soleado desde un programa llamado Diario Nescafé.

Mientras Enrique Peña muere de cáncer, dicen los que lo quieren matar, el soleado dos de julio transcurre. En Toluca, la estudiante atropellada por un camión perderá todavía un poco más de su pierna, amputada después del accidente. Diana, se llama, y es sólo un número más para las empresas camioneras, controladas por políticos como Fernando Maldonado, el panista Núñez Armas o el propio Isidro Pastor, vaso comunicante de los prominentes negociantes de apellido Alcántara. Hace años, en la calle de Lerdo esquina con Sor Juana, en el centro de Toluca, mientras uno comía, un camión atropelló a una anciana, que barría el frente de su fonda. Después de atender las mesas se dedicaba a barrer la acera de su negocio. El camión la arrolló sin más, y siguió su marcha, Pero la mujer no estaba muerta, había quedado tan malherida que apenas podría sobrevivir. El chofer de aquella unidad se dio y cuenta y detuvo su fuga con brusquedad. Luego se echó en reversa, porque la vio moverse y le volvió a pasar por encima. La segunda vez fue mortal y la mujer murió. El chofer ni siquiera se tomó la molestia de escapar y cuando los policías llegaron, le preguntaron por qué la había matado.

– Sale más barata muerta que herida –dijo, mientras lo subían a una patrulla.

Mientras Enrique Peña muere de cáncer, dicen los resentidos, la empresa de pinturas Comex le entra a la memecracia con un montaje, subiendo en una cubeta al mandatario, para darle altura aunque sea así. Luego despediría a seis personas y se disculparía, “porque en Comex no somos así”. Nada se le perdona a Peña, ni siquiera su estatura. Esto, la burla, es un reflejo de no poder hacer nada contra las políticas internas y reformistas, que serán el último legado del sobrino de Arturo Montiel. Círculos militares lo indican, Peña puede no llegar al término del año y hay que tener dinero en efectivo y documentos en la mano. Para esa muerte no habrá Jacobo que la embellezca ni con su prosa engolada de intelectual adulterado. Así como Paz, a veces don Octavio, la perversa copia de Borges desde su envidia sartresiana. Porque Jacobo estuvo en La Habana, cuando el Ché entró a la ciudad. Porque entrevistó a Chabuca Granda, a Salvador Dalí. Estuvo en los mundiales futboleros y pasó por Televisa, el 19 de septiembre de 1985, con una cámara de video, pidiendo en voz alta por sus compañeros atrapados. Al estilo de Raúl Velasco, quien llamaba a Morrison y sus Doors sórdidos y angustiosos, narró el Tlatelolco más sangriento. Jacobo se hizo famoso por no decir. Y dejó escuela.  Al Ché le preguntó y el Ché le respondía: “estamos aquí luchando contra un ejército sanguinario y bien pertrechado, y lo que a usted le preocupa es que nos rasuremos”.

Un año después, la muerte de 22 personas en Tlatlaya por el ejército mexicano está todavía lejos de aclararse. Lo único que se sabe es que los militares dispararon pero no a quiénes. Narcos jovencitos. O guerrilleros jovencitos. O ambas. O civiles inocentes. Entregados por el jefe de La Familia Michoacana, Johnny Hurtado, “El Pez” o “El Mojarro” en una versión no aceptada por ninguna entidad oficial.

Ese tres de octubre de 1968, en la historia de Zabludovsky había un zafarrancho en Tlatelolco y parecía que había lesionados. En Tlatlaya, el 30 de junio del 2014, parecía que había una bodega llena de narcos, que fueron atacados, en la madrugada, por una partida de militares. Luego hubo otras cosas. Nadie salió vivo de ahí. O casi nadie, porque dos hombres, los jefes de aquel grupo pudieron escapar en las narices del ejército y hasta abordar una camioneta que ya los estaba esperando. A un año, y con la mayoría de la información reservada desde la discreción del gobierno del mexiquense Eruviel Ávila, se ha detenido a cuatro funcionarios de la Procuraduría estatal acusados de torturar a testigos y sobrevivientes de aquella masacre. Otros 20 son investigados. Como si actuaran por su cuenta.

El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro entrega, cumplido el año, una investigación sobre Tlatlaya y declara que hubo contubernio entre el gobierno del Estado de México y los militares para ocultar. La PGR acepta que sólo 8 personas fueron ejecutadas extrajudicialmente, pero los documentos y las investigaciones indican que son entre 12 y 15.

Que hubo un conjunto de ejecuciones extrajudiciales. Una masacre a partir de los testimonios de testigos como “Julia”, una de las mujeres que quisieron denunciar. “Julia” no solamente da testimonio. También da la cara y en una conferencia cuenta lo que le tocó vivir. Clara Gómez González, es su verdadero nombre, la testigo “Julia”, de unos 40 años, con el rostro preocupado.

“Tlatlaya, a un año: la orden fue abatir” es el título del informe de aquel centro de derechos humanos. Por medio de un amparo, el Agustín pro tuvo acceso a documentos oficiales militares cobre Tlatlaya, la Orden General de Operación y la orden de Relevo y Mando.

– ¿Quiénes más fueron víctimas de un homicidio cuando ya se encontraban rendidos o estaban inermes? -pregunta Santiago Aguirre, del Centro Prodh. Entre estas víctimas destaca Érica, la hija de 15 años de edad de Clara Gómez, quien estaba allí contra su voluntad, en la bodega del poblado de San Pedro Limón en Tlatlaya. Ella no es una víctima reconocida por el Estado mexicano en los juicios penales que se han iniciado… Érica no forma parte de ese grupo de personas”, apunta Aguirre.

A la niña se le ubica muerta por el fuego cruzado, pero los cuerpos de ella y otros fueron movidos, manipulando las escenas en aquella bodega. En el cuerpo de Érica se aloja una bala que proviene del arma con la que también se ejecutó al denominado “Cadáver 17”, Jorge González Bolado.

El 11 de junio del 2014 se expidió una orden, incluida en los expedientes militares y civiles de la investigación, de Mando y Relevo, emitida por el Batallón 102 de Infantería de la 22 Zona Militar del Ejército. Esa orden instruye al teniente a cargo de la base de operaciones de San Antonio del Rosario –que participó en los hechos de Tlatlaya- la serie de actividades que realizará.

La orden número 7 indica actuar por las noches de forma masiva “y en el día de manera reducida a fin de abatir delincuentes en horas de oscuridad”. Abatir significa la privación de la vida humana, dice el Agustín Pro, que recuerda que el primer radiograma del teniente de San Antonio del Rosario contestó sobe la bodega, menciona, como resultado “que fueron abatidos 21 civiles”.

Sobre la testigo sobreviviente, el Agustín Pro sostiene que “el Estado mexicano ha regateado los derechos de Clara como víctima, como principal testigo”. A ella no se le permitió el acceso a sus propios expedientes desde los fueros militares y civiles. El Juzgado Sexto Militar no le reconoce su calidad de víctima y debe promover un juicio de amparo, pendiente de resolverse, y una queja contra el Juzgado decimocuarto federal, en el DF, que le ha negado reclamar la extensión del reclamo del propio fuero militar y que también le dice que no es una víctima. Clara tiene medidas cautelares ordenadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y que no se han cumplido o cumplido parcialmente. Tampoco sus familiares reciben alguna protección.

Luego recuerdan las declaraciones del gobernador Eruviel Ávila, un día después de las ejecuciones.

Felicitamos al ejército. O “el Ejército mexicano, allá en Tlatlaya, tuvo una valiente presencia y acción al poder rescatar a tres personas que estaban secuestradas, lamentablemente un militar salió herido, pero el ejército en su legítima defensa actuó y abatió a los delincuentes”.

El gobierno del Estado de México está de luto por la muerte de Zabludovsky. Lo hace oficial en redes sociales y Eruviel Ávila envía el pésame a la familia de aquel conductor.

Pero hoy es un día soleado en la colonia Las Vegas, de Ecatepec. El avión de Fátima ha despegado a las 8:13 rumbo a Bogotá, después de la peor de las noches. Ella arriba, otros abajo en el trayecto del Metro que atraviesa el río de Los Remedios y sus desagües, las bombas que drenan la ciénaga del tiradero más grande de cadáveres que existe en el Estado de México.

Allí, en Las Vegas, que además colinda con el Distrito Federal, hay una zona libre, territorio con dueños pero excluido de cualquier sistema legal en ese municipio. Es sólo una cuadra o menos, es algo que parece una cuadra, unos 200 metros por lado formando un bloque amorfo, sin lados iguales: una fortaleza, un pedazo de la miseria más profunda donde, asegura el guía, se vende de todo. Armas y drogas también.

– Pero es importante saber quiénes controlan el negocio –dice, mientras maneja encontrando calles libres. Minutos después lo rebasa una tanqueta Pit – Bull acorazada de la policía federal, patrullando las avenidas de Ecatepec, la tierra natal de Eruviel Ávila. Imposible que aquel animal pase desapercibido. La tanqueta, por otro lado, es un mensaje que no tiene necesidad de grafías. Basta que alguien la vea para entender de qué tamaño es el miedo. Junto a las vías del tren está Cartolandia, una colonia al margen, aproximación a los límites y al mismo tiempo del otro lado, en el inicio de nuevas fronteras depauperadas.

– Orita está tranquilo aquí  -dice el guía, cuando observa, él mismo asombrado- lo que rodea a la fortaleza que es entrada o salida para Cartolandia. Porque incluso eso amedrenta cuando basura, láminas y cartón prefiguran las habitaciones de los que allá viven. Son los más abandonados de los abandonados. Primero llegaron de paso y luego se quedaron, cada quién instalado en sus razones, sin abordad a La Bestia, el tren que se lleva a los migrantes.

– Por acá cotorreó un rato el Eruviel Ávila. También el Peña conoció la zona, cuando andaban en la campaña. Les vale madre.

Les vale madre los 10 kilómetros de vías, un poco más en los que se asientan los refugiados, Porque los primeros llegaron de Centroamérica pero luego se les unieron oaxaqueños y de otros lados hasta que la comunidad creció, desarrolló su propia estabilidad combatiéndose a sí misma pero al mismo tiempo invitando a irse. Porque quién quiere estar allí, dormir allí, esperar a La Bestia haciéndose a un lado, como todo es allá, a un lado.

Por ahora se ve poco. Afuera, en el acceso de Las vegas, grupos de adolescentes en shorts observan las maniobras del auto. Esa minicuadra está rodeada por una alambrada que en parte ha sido absorbida por matorrales y basura. Las láminas que le dan forma al cuadro aquel también ahuyentan.

– Ora está tranquilo –dice el guía, pero aquí hace poco tiraban a los ejecutados, un chingo de ellos.

Cartolandia se sumerge en aguas negras cada año. Calderón, el ex presidente de México, reflexionaba sobre eso y concluía que ponerse en los zapatos de los afectados ayudaría mejor que el Túnel Emisor Oriente de residuos. Una crónica del reportero Fernando Camacho apunta que allí viven 50 mil personas, o están o van pasando.

Ecatepec, todo, está cuidado por militares y la policía federal. ¿Cuántos años cumple Cartolandia o Las Casitas, su nombre oficial, pero no el verdadero? Nadie sabe, más de 40, eso sí.

Por ahora así, por encima.

El rostro de Julio

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* El caso de Julio César Mondragón está fragmentado y distribuído en varios Estados de la República. El único policía acusado por el asesinato de Julio César Mondragón, fue exonerado de este cargo, aunque continúa privado de su libertad acusado de delincuencia organizada.

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Elrostrodejulio.org/

México. DF; 24 de junio de 2015. Acorde a las diligencias contenidas en la averiguación previa realizada por la Procuraduría General de Justicia del estado de Guerrero, fue “fauna nociva” la que devoró el rostro a Julio César Mondragón Fontes, estudiante normalista torturado y ejecutado extrajudicialmente en Iguala, Guerrero, el pasado 26 de septiembre de 2014. Según el mismo documento, la causa de muerte fue edema cerebral, múltiples fracturas en cráneo producidas por agente contundente.

Esta afirmación, validada por agentes ministeriales de la Procuraduría General de Justicia de Guerrero, constituye una absoluta falta de respeto y de profesionalismo, además de que muestra el desinterés para resolver el caso de Julio César Mondragón Fontes. Es evidente que el rostro de Julio no fue devorado, sino que esas lesiones fueron provocadas por personas adiestradas para infligir esta clase de tormento, igual que se han visto otros casos de desollamiento en América Latina durante las dictaduras militares y en México en los últimos meses.

A propósito, Luis Francisco Martínez Díaz, el policía municipal señalado por la Secretaría de Gobernación como único agente responsable de asesinar a Julio César Mondragón, fue liberado de esta imputación a finales de marzo pasado, apenas un mes después de ser detenido. No obstante, permanece privado de su libertad, pero acusado por otros delitos, incluyendo el de delincuencia organizada. Nada de esto le fue informado a la familia de Julio César Mondragón, a pesar de los acuerdos firmados por Enrique Peña Nieto con los familiares de las víctimas de la masacre de Iguala. Hoy sabemos todo esto porque recién obtuvimos el expediente, luego de vencer los absurdos obstáculos que la dinámica burocrática ha impuesto.

Cabe destacar que el expediente permanece en Iguala, Guerrero, pero una decena de causas penales que mencionan el caso fueron enviadas a Tamaulipas, Nayarit, Veracruz, Toluca y Cuernavaca. Fragmentar los expedientes es una práctica dolosa de la justicia mexicana que dificulta la investigación y la reconstrucción de lo que en realidad sucedió el 26 de septiembre de 2014 en Iguala.

A 9 meses de los crímenes de Estado cometidos contra los estudiantes normalistas y contra otras 2 personas que resultaron asesinadas en Iguala Guerrero, seguimos preguntando ¿quiénes torturaron y ejecutaron a Julio?, ¿por qué lo trataron con tanta saña?, ¿por qué no han hecho nada serio las distintas procuradurías para investigar el caso de Julio?, ¿en dónde están los 43 estudiantes normalistas desaparecidos forzadamente el 26 de septiembre?

El Estado mexicano dijo que dedicaría todas sus fuerzas y recursos para resolver el caso de los 43 normalistas desaparecidos el 26 de septiembre de 2014, sin embargo, se ha dedicado a fabricar una versión a modo de exonerarse a sí mismo. Su “verdad histórica” se resume ahora en que los normalistas desaparecidos fueron quemados en un basurero y en que a Julio César le comieron el rostro las ratas y los perros. Esta versión de los hechos es una burla que se desmorona al menor análisis. Particularmente en el caso de Julio César son evidentes los esfuerzos para enturbiarlo y nulos los que buscan esclarecerlo.

Exigimos que se realice una investigación profesional y conforme a derecho, en la que se indague quiénes cometieron los crímenes contra los normalistas y quiénes los protegen desde el propio Estado, en la que se deslinden responsabilidades de los funcionarios de todos los poderes y niveles que por acción u omisión han obstaculizado nuestro acceso a la justicia y a la verdad.

Como parte de nuestra lucha por la justicia, participaremos en la jornada 43 x 43 con las familias de los normalistas que han sido desaparecidos forzadamente, así como todas las víctimas del Estado Mexicano. Seguiremos buscando que la muerte de Julio César Mondragón Fontes no quede en impunidad.

Por último, condenamos el allanamiento y robo de equipo en contra del Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos) ocurrido el 22 de junio pasado. Agresiones como esta nos demuestran que vivimos en un país de impunidad en el que en el mejor de los casos las autoridades son omisas y, en el peor, son quienes cometen las violaciones a los derechos humanos.

* Colectivo El Rostro de Julio

Familiares, compañer@s y amig@s de Julio César Mondragón Fontes.

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