Is anybody in…?

* Toluca, ciudad que alberga primitivos espectáculos a la altura de Luis Miguel, Yuri, El Tri o Café Tacaba recibe como sonámbula a aquellos amantes en dos tiempos. No hay recinto especial. Sólo se olvidarán por unos minutos los discursos de Peña, el beso de Montiel a Maude Versini y las obras de teatro que inventa Televisa.

Miguel Ángel Alvarado

Este es el final. No más convocatorias al fuego. La libertad no es un derecho, tiene un precio y la nave de cristal nunca pasará por estos puertos.

Los ácidos sueños no son para todos ni Alabama está tan cerca como los mapas dicen.

Dos fantasmas rondan la ciudad. Unos dicen que forman parte de una leyenda, cazadores en noches de tormenta. Otros, que son acólitos en la corte del Rey Lagarto, conductores a la luz de la luna, camaleones que perdieron una batalla que nunca sucedió.

Manzarek, a quien la necesidad de encender el fuego consume hace decenios, acomoda los últimos acordes en este extraño día y pregunta dónde está John. En el otro lado, tal vez, disfrazado de soldado en algún desierto helado, en un hotel de paso que no se llama Morrison ni cobra 25 centavos por noche.

Las puertas no se abren, no es 1967 aunque no hay mucha diferencia y Robbie Krieger lo sabe, mientras desempolva la guitarra, a 61 años de distancia.

Nadie recuerda al impostor Iggy Pop ni a los advenedizos Brett Scallions, Phil Chen y Ty Dennos. Nadie recuerda, tampoco, la noche americana en aquel verano indio que concluyó en la ciudad de México, en el bar La Burbuja, donde un afiebrado Douglas era incapaz de reconocer una cara en sus recuerdos.

Toluca, ciudad que alberga primitivos espectáculos a la altura de Luis Miguel, Yuri, El Tri o Café Tacaba recibe como sonámbula a aquellos amantes en dos tiempos. No hay recinto especial. Sólo se olvidarán por unos minutos los discursos de Peña, el beso de Montiel a Maude Versini y las obras de teatro que inventa Televisa.

Morelos, montado en su caballo, difícilmente recordará a aquellos dos residuos generacionales. Aquella música de carrousel no podrá atraer a los seguidores de Radiohead, a las imitadoras de Belinda o a los aspirantes a Metallica. Nadie ha sido capaz de escribir y menos de cantar desde hace 40 años. Nadie ha podido encontrar el camino a la siguiente whiskey girl. La música terminó. Ni por 750 pesos están dispuestos a reeditar los extraños días, las extrañas personas ni llegar al fin de la noche.

Mientras tanto, la venta de Sedagro se ha consumado. Un engaño más, a la vista de todos, logró prosperar. Vecinos de Metepec, amándose locamente, aplaudieron la decisión de privatizar bienes públicos. El engaño no entristecía a nadie, ni a la pequeña niña perdida que caminaba entre los autos estacionados.

Manzarek y Krieger llegan a Toluca arrastrando los temores universales, mirando con nuestros propios ojos y cuidándose del hombre de la puerta de al lado.

Sin montajes especiales, sólo el escenario liso, llano, Manzarek abordará su monstruoso teclado y ofrecerá una soft parade para los niños salvajes de más de 40 años. Krieger, siempre ausente en su silencio, no tendrá más opción que darle la entrada al sustituto del Lizard King, aquel que todo lo pudo.

La primitiva ciudad observa ahora, discretamente, pendones de plástico colgados de indecentes postes de luz. The Doors, se lee en un fondo negro con letras rojas. Manzarek y sus inefables lentes, esperando por el sol, aparece en primer término.

Debajo, profundamente debajo, Haragán y compañía se deshace en pequeños trozos de papel como un romance callejero.

Esta es la segunda gira de los Raiders on the Storm por México. La muerte no es excusa para problemas legales y las puertas no podrán ser abiertas como muchos hubieran querido.

Desde el 14 de febrero y hasta principios de marzo visitarán San Luis Potosí, Aguascalientes, Veracruz, Monterrey, Durango, Sonora, Puebla y Sinaloa, entre otras plazas. Incluso hay un sitio en Internet, Riders on the Storm (ridersonthestorm.com) que invita a la horda gringa para visitar México, donde hay gente buena onda y la cultura cool es para todos.

Toluca los recibirá el 26 de febrero pero no habrá provocaciones ni estallidos sexuales. Es como pretender ver dar la vuelta en la avenida Juárez al Porsche de James Dean o que la Hacienda de Luis Videgaray transparente los contratos por obra pública.

De cuando en cuando algún ingenuo con la cara al sol y bañado en su propio sudor cree embarcarse en alguna nave repleta de tontos o bailar con la reina de la carretera.

Faltan semanas y el Teatro Morelos acumula polvo e informes de gobierno. Sin Morrison, los Doors sólo podrán cobrar 75 dólares en los asientos de enfrente. Definitivamente sí hay algunos que somos indispensables.

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Toluca, la imperial

* La ciudad, villa hace más de 100 años, albergó a Maximiliano de Habsburgo y a su esposa Carlota Amalia, por unos días. Les ofreció sus atractivos turísticos y el emperador de México aprovechó para indultar a presos políticos liberales y ganarse la animadversión de los conservadores, quienes lo habían promocionado para el trono. Maximiliano, un emperador liberal, labraba el camino al paredón.

Miguel Ángel Alvarado

– Oye, Maxi, ¿por qué no salimos un rato? Podemos ir al cine. En Plaza Toluca está la de los aliens, ya ves que a ti te gustan mucho.

– ¿En serio ya está en cartelera? Qué buena onda. Ah, y podemos aprovechar para comprar la lavadora que dices te hace falta. La verdad, no sé si sea necesaria, yo preferiría una televisión de plasma, están en rebaja, Car, podemos pasar a ver.

– Tú porque no lavas, Maxi, pero quisiera verte batallar con tus calzones.

– Bueno, bueno, tienes razón. Entonces te invito a cenar. Podemos ir a los tacos saliendo.

– Órale, ¿pero no estará haciendo mucho frío?

– Pues un poquito, ¿eh? Pero nos abrigamos bien.

Este pudo ser el diálogo entre Maximiliano y Carlota, una pareja de clasemedieros en Toluca, planeando una visita al centro de la ciudad. Pero si se tratara de emperadores, las circunstancias cambiarían.

La ciudad, villa hace más de 100 años, albergó a Maximiliano de Habsburgo y a su esposa Carlota Amalia, por unos días. Les ofreció sus atractivos turísticos y el emperador de México aprovechó para indultar a presos políticos liberales y ganarse la animadversión de los conservadores, quienes lo habían promocionado para el trono. Maximiliano, un emperador liberal, labraba el camino al paredón.

Según la crónica relatada en el libro Datos para la Historia de Toluca, de Miguel Salinas, en agosto de 1864 el Periódico Oficial del Imperio Mexicano anunciaba el viaje del barbado austriaco al interior del país. Las razones nunca cambian. Si Peña o Calderón hicieran lo mismo, también dirían que la razón del viaje es “palpar las necesidades de las comarcas.

La diferencia con Maximiliano es que éste era un tipo ilustrado, con ideas imposibles de aplicar en el país. Advenedizo, sí, pero con buenas intenciones. El emperador salió hacia Irapuato, donde enfermó de anginas, pero como era fuerte curó pronto y se dirigió a Ixtlahuaca, de donde partió el 25 de octubre rumbo a Toluca.

Carlota no lo acompañaba pero la historia y Fernando del Paso dicen que lo extrañaba, así que decidió encontrarlo en esta ciudad. Llegó a Lerma intempestivamente, acompañada por la señora de Almonte y por el conquistador de México, el mariscal Bazaine. El 25 de aquel mes recorrió a caballo el tramo hacia Toluca pero nadie la esperaba. Al saberse que Carlota estaba en la villa, acudieron a recibirla pero era demasiado tarde. La voluble emperatriz no respondió a los halagos. Los emperadores se encontraron en un camino llamado A Morelia y el relato señala que el coche de Carlota tomó por la Calle Real, hoy Avenida Independencia, dobló por la Cortadura, un antiguo callejón y siguió por Venta de Palmillas, cercana a la hacienda del mismo nombre y propiedad de Vicente Montes de Oca, quien junto con su primo Agustín construyeron un acto triunfal para goce de la pareja. Estaba hecho de maíz y bajo él se encontraron en estrecho abrazo.

Mientras tanto, en la ciudad, el prefecto real obligó a los vecinos a engalanar las calles y un tal Luis Goríbar hasta se atrevió a lanzar un “viva” al paso del Imperio.

Cohetes y campanas saludaban al barbón y su esposa, pero hubo notas discordantes. Los liberales faltaron a toda regla de elemental etiqueta al no llevarse la mano al sombrero para saludar a su jefe máximo y Mariano Oscoz, director del Instituto de San Luis Gonzaga, le dio la espalda a Maximiliano cuando lo tuvo enfrente. Liberales, por supuesto.

Los imperiales eligieron para quedarse la casa de la familia Pliego, que no se sabe si es antecesora de los Pliego actuales, adinerados comerciantes y empresarios editoriales.

Soledad Pliego y Albarrán, aún señorita, abrió las puertas de su mansión llamada el Portal de Riscos. Ella vivía con hermanos y cuñadas y una de ellas cedió gentilmente su cama a Carlota, harta ya de tanta madre y padre.

Maximiliano visitó la cárcel y decidió otorgar algunos indultos, lo que le valió el odio de los conservadores. Pero él era así, no se fijaba en pequeñeces. Las comidas de los emperadores tenían 34 cubiertos, pues iban con sus cortesanos.

Toluca estaba de fiesta, a pesar de todo y los esposos fueron atendidos como Dios manda. Vivas, vallas humanas, flores y moda encontraban a su paso los austriacos. Maximiliano, curioso como era, quiso conocer Zinacantepec, San Buenaventura y Cacalomacán. Visitaron Capultitlán y Tlacotepec y la Carlota quiso comprar un caballo blanco, propiedad una señora Madrid, quien se negó en redondo a venderlo, pues estaba muy encariñada con el jamelgo.

A Maxi lo engañaron como se hace hoy en día con las giras de Peña Nieto. Visitó lo que quiso y lo encontró en perfecto estado. Barridos, trapeados y hasta funcionando estaban la cárcel, escuelas e iglesias. Incluso examinó a alumnos del Instituto Literario y todos merecieron su aprobación.

El sábado 29, luego de 4 días, después de la misa de 7, la comitiva salió de la ciudad y se encaminó a Cuajimalpa. Atrás dejaban Toluca y sus descortesías, las camas de cobre de los Pliego y a los conservadores chirriando los dientes. Toluca no supo más de la corte y sus dispendios, sino hasta que Querétaro retrató el principio del fin. 

Sin palomitas ni refrescos

Sin palomitas ni refrescos

* Las 6 y 10 de la tarde. El biólogo Jean Lemire suda bajo los reflectores de la sala Felipe Villanueva. Su equipo no encuentra la falla en el proyector de alta calidad, Sanyo para más detalles. Pero no se amilana. Da vueltas, todavía con un dejo de control mientras el lugar se llena.  

Miguel Ángel Alvarado

No hubo palomitas ni refrescos. Tampoco una conferencia al estilo de Jaime Maussán. Los datos duros no fueron interpretados y el público se impacientó. Un error en los ensayos previos a la conferencia-espectáculo mostró caras agrias. Los tolucos no tienen tiempo. La ciudad es agreste con los extranjeros que no divierten. Las 6 y 10 de la tarde. El biólogo Jean Lemire suda bajo los reflectores de la sala Felipe Villanueva. Su equipo no encuentra la falla en el proyector de alta calidad, Sanyo para más detalles. Pero no se amilana. Da vueltas, todavía con un dejo de control mientras el lugar se llena.”Son casi todos estudiantes”, le dice uno, como para calmar los ánimos pero Lemire lo ignora olímpicamente y camina en círculos midiendo la impaciencia, el hielo de Toluca, tan diferente al de la Antártica.

Mariano López, sicólogo argentino y traductor toma agua en el improvisado set que simula el barco en el que viajaron a los hielos y mira a la oscuridad. Todavía no está lleno. En un acto muy toluco el público, impaciente, aplaude como si se tratara de una obra de teatro, apurando a los científicos para que la función comenzara.-¿Quieres un chocolate? Es francés- dice una mujer sentada en primera fila, mientras abre su bolsa y lo ofrece a su acompañante, académicas de buena presencia pero de malos gustos. El snickeer desaparece casi de inmediato y a la bolsa de mano regresa un discreto envoltorio.

Lemire mira su reloj.

Es media hora y la capital más fría del país no puede esperar más. Las luces se apagan y la función -el espectáculo, dice el científico- comienza. Los funcionarios universitarios toman asiento. Están en primera fila y parecen interesados. Los trajes grises, como uniformes ocupan apenas una pequeña porción de la Villanueva. Uno se congela al mirarlos pero se trata del protocolo, del patrocinio y hay que aguantar.

La música abre la oscuridad. No pasa nada. La pantalla permanece negra, ensimismada mientras el ambiente lo envuelve todo. Sugestiva pero feraz, el ritmo acorazonado de aquella maquinación funciona perfectamente. Todo está calculado. El efectismo, le llaman en Hollywood y los documentalistas no lo desdeñan. Saben que es una de las maneras de interesar al público.

Pero la ciudad es difícil. Un millón y medio de habitantes y sólo 700 personas. Hubo colas pero no tumultos y la mayoría pagó los reglamentarios 50 pesos para el show. Eso no basta. La introducción ofrece un panorama desolador pero poco entendible. ¿Qué importa que la cuenca del Lerma-Chapala-Santiago sea considerada agua muerta? En Toluca no pasa nada. El volcán vive, a pesar de todo. El clima, las enfermedades, cultivos perdidos en el valle de Toluca son la consecuencia del calentamiento. Pero no hubo sangre. Los datos se publican todos los días y Toluca no los lee. El inicio daba soluciones, tan gubernamentales como la Felipe Villanueva y el Centro Interamericano de Recursos del Agua apenas podía distinguirse. Los patrocinadores de la introducción eran la propia universidad estatal y Garis, aquel centro comercial con tendencia al siniestro. Los créditos, importantísmos en tiempos de Peña Nieto aparecieron sin falta. Misión Antarctique, a pesar de todo, los encabezaba.

Las luces se encendieron y Lemire, ya tranquilo y dueño del escenario advertía que no podría con el español pero que un traductor haría lo posible. Mariano López, amante del fútbol y padre de una pequeña, tomó el control. Gracias a él, la aventura en la Antártica se transformó en una vivencia que traspasó aquella pantalla gigante e hizo olvidar a los de traje gris, al propio Lemire y al público bostezante y troglodita.

Los aventureros sabían que tal foro era imposible y dividieron las explicaciones. Por la mañana, sólo académicos y por la tarde el resto y para ellos las anécdotas.

El resto es historia, nada que no se sepa. La Antártica es más grande que México y Estados Unidos juntos y se ha registrado un aumento de 2.5 grados centígrados en su temperatura, que tiene el récord de menos 89 grados.

López conoce su continente. Supo que el fútbol sería un punto común en la historia referenciada y lo incluyó en alguna parte del espectáculo. Fue lo más aplaudido.

“¿Qué fue lo más importante que sucedió en junio del año pasado?”, preguntó con una sonrisa y algunas voces se atrevieron a murmurar que el Mundial. El fútbol como terapia, como condición para trabajar en una expedición científica. El futbol antes que todo.

La largueza del espectáculo conferenciado condujo a lo inevitable. A media hora de terminar, la mitad del público abandonó el lugar. No pudo retenerlo el nacimiento de una foca ni las puestas de sol o los deshielos. Tampoco lo convenció el pingüino perdido a la orilla del mar o el oleaje que rompía los amarres del Sedna IV. Ni siquiera el recuerdo del juego más popular del mundo ni la excelente animación de López.

Los cambios climáticos de la Antártica, a Toluca le hicieron lo que el viento a Juárez. Cuatro participaciones del público, una de ellas a manera de reflexión, coronaron el esfuerzo de 430 días en el hielo y la hora de retraso por los aparatos y computadoras. Y que al mundo se lo lleve el calentamiento. 

Los motivos de Selma

* El gobierno del estado tiene que ser un actor serio y hacer las cosas como deben ser. Una consulta debe preguntar si estás de acuerdo y no que el proyecto va y que uno diga de qué color lo quiere. Ésa no es una consulta”, sostiene la diputada opositora a que el complejo Sedagro se privatice.

Selene Hernández León

La venta del complejo Sedagro reveló los planes del gobierno para privatizar áreas públicas, entregándolas a los grandes desarrolladores, con quienes se tiene compromisos desde hace años. Sólo tres diputados se opusieron a la venta de más de 100 hectáreas en Metepec pero una de ellos, la panista Selma Montenegro, ha podido aglutinar algunas voces para defender aquella región.

– ¿Qué ha pasado con el proyecto Sedagro?

-La gente ahora empieza a conocer lo que pasa con ese proyecto. Es un gran avance despertar la conciencia ciudadana. Sedagro no es una cosa mínima, puede afectar incluso la sustentabilidad del propio municipio.

– ¿Y la consulta que prepara el gobierno?

– Ésa no es una consulta. Eso es querer validar la opinión de los vecinos bajo el argumento de que se diga cómo quieres el proyecto, qué quieres de él pero no te voy a pelar. El gobierno del estado tiene que ser un actor serio y hacer las cosas como deben ser. Una consulta debe preguntar si estás de acuerdo y no que el proyecto va y que uno diga de qué color lo quiere. Ésa no es una consulta.

– ¿Realizarán ustedes una en paralelo?

– Sí, estamos planeando, pero si visitan la página http://www.salvemossedagro.org ahí hay opiniones de toda la gente, no está censurada. Sobre los movimientos ciudadanos, Metepec no es un municipio de mítines, pero sobre Sedagro ya van varias reuniones de vecinos que están levantando la voz, preocupados porque quieren ser escuchados. Los habitantes de Metepec estamos pensando en ser ciudadanos.

– ¿La diputada priista Ana Lilia Herrera es un elemento de desgaste para Selma Montenegro?

– Lo que haga Ana Lilia no me interesa. Que pague su costo político y yo pago el mío. Tuvo una oportunidad, todavía la tiene y ha preferido ir por los intereses de su jefe, la trato de entender pero no seré yo quien diga quién lo va a pagar.

– Se criticó al ayuntamiento de Toluca por no buscar un proyecto similar…

– No culparía al ayuntamiento porque el propio Luis Videgaray, el secretario de Finanzas, nos comentó que el terreno más caro que tienen en todo el estado es el de Sedagro. Ya ni siquiera hubo la oportunidad de que Toluca opinara. Ellos decidieron que fuera en Sedagro, viendo la posibilidad de que tuviera más apoyo de empresarios. Nosotros se los hicimos ver. Con esa cantidad de dinero podrían comprar un terreno más grande en otra zona, en la misma Toluca, para desarrollar un buen proyecto y entonces se gana un área de reserva. Pero cuando todo apunta a que tiene que estar aquí, porque no hay otra opción… no hay ningún argumento que nos diga por qué es causa de utilidad pública. No hay ninguna causa de utilidad pública en los proyectos que nos están mencionando, si acaso el centro de convenciones y la otra área de Sedagro que divide la avenida del Libramiento Sur.

– ¿Y sobre la postura del ayuntamiento de Metepec?

– Óscar González no había hecho pronunciamientos, hasta ahora que Andrés Manuel lo obligó a definirse -y qué bueno que lo hizo-, me preocupa que Óscar se califique como desinformado, cuando la principal obligación de un presidente municipal sería levantarse en la mañana y ver qué dicen los periódicos o que sus asesores le dijeran las problemáticas. Pero cuando un alcalde de un municipio como Metepec dice que no conoce, no sé dónde anda. Hay una irresponsabilidad muy grande. Se me hace desvergonzado.

– Existe otro proyecto comercial para el centro de Metepec, que lo modificaría, pues tirarían el kiosco…

– Está el proyecto de hacer un estacionamiento subterráneo pero tiene que sustentarlo en la Legislatura. Hay una necesidad de estacionamientos, pero hay muchos solares en los alrededores. Hace muchos años está el proyecto. Me extraña que el alcalde no valorara eso si realmente quiere ayudar a la población. Quiere hacer su proyecto, pero debe cumplir algunas cosas.

– ¿Es zona protegida por el INAH?

– Ni siquiera el cerro.

– ¿Hay alguna campaña de Selma Montenegro en contra de Ana Lilia Herrera?

– En todo el municipio no he visto una sola manta en contra de Ana Lilia, pero si ella se siente aludida porque la gente diga “no a Sedagro”… pues ella no se llama Sedagro. Está tan casada con eso que lo hace suyo, pero no hay una sola manta. Lo que haga Ana Lilia me vale. Lo que tenía que haber hecho no lo hizo y si busca reivindicarse y sale como la princesa de Blanca Nieves y yo como la bruja del cuento… tengo bastantes ocupaciones como para ver qué opina ella.

– ¿Qué sigue en el caso Sedagro?

– Se presenta un recurso de inconstitucionalidad y un amparo contra el decreto de la Legislatura.

– ¿Cuál ha sido la mayor aportación de la gente?

– La voluntad. Se decía que era una cuestión elitista pero en una reunión había gente de San Carlos, La Virgen, La Asunción y de condominios, del tianguis y los de Metepec. Eso los está uniendo.

– ¿Qué preocupa más a los vecinos?

– Que en cada desarrollo urbano hemos perdido áreas verdes. En Metepec no hay parques públicos y si bien como dijo Videgaray, nadie va a acampar a Sedagro, todos sabemos que ahí estaba y que aunque tuviéramos la presión de los desarrolladores, esa zona ya estaba protegida, porque así se manejó desde el gobierno de Arturo Montiel. Aceptamos que nos dejen sin áreas verdes, que no cumplan lo que prometen pero que se vayan contra lo único que tenemos, no.

– ¿Cuál será la desarrolladora?

– Se habla del Grupo Carso y Carlos Slim; el constructor sería Juan Armando Hinojosa.

Los dueños del asfalto

* En promedio, cada media hora un automovilista debe pagar peaje al transitar por carreteras concesionadas. La red terrestre de comunicaciones está controlada por empresas constructoras que garantizan la operación y mantenimiento de las mismas, lo que en apariencia ahorra millones a los estados y la Federación porque ni siquiera participan en las obras.

Miguel Ángel Alvarado

Un auto compacto Derby se detiene en una gasolinera, a medio kilómetro de la primera caseta de peaje en la Toluca-Atlacomulco.

La opción es buscar las vías libres, pero no están anunciadas en ninguna parte de los más de 500 kilómetros a recorrer. Si bien no se paga nada, las 4 horas de recorrido aumentan a 8 y el consumo de gasolina se duplica. Las carreteras de cuota no son para todos e impiden el libre tránsito por el país. Usurpan el elemental derecho al paso y condicionan la formación de ghettos o conglomerados pobrísimo a lo largo y ancho. Cierran la información y promueven el monopolio.

En promedio, cada media hora un automovilista debe pagar peaje al transitar por carreteras concesionadas. La red terrestre de comunicaciones está controlada por empresas constructoras que garantizan la operación y mantenimiento de las mismas, lo que en apariencia ahorra millones a los estados y la Federación porque ni siquiera participan en las obras.

La privatización es un fenómeno normal en los países industrializados, que garantizan el acceso a servicios con ofertas de empleo atractivas para los ciudadanos. Esto se repite en México, con la diferencia que el acceso y beneficios están restringidos a unos cuantos. Las opciones, al menos en el sector carretero se acaban. Si no se paga, no se traslada. En el mejor de los casos, carreteras secundarias al borde de la desaparición conectan en enorme zigzag a las poblaciones; los gobiernos las abandonan paulatinamente, como sucede con la Toluca-Atlacomulco, que con una hora y media de recorrido suple a la autopista, que conecta en menos de 40 minutos.

Otro ejemplo de privatización es el complejo Sedagro, y es también paradigma de las posturas políticas. Se soslaya el tema de fondo, la entrega de bienes públicos y se desvía la atención a situaciones secundarias, que no por ello dejan de ser importantes, como los ecológicos.

Para el diputado perredista Domitilo Posadas, la privatización beneficia a unas cuantas familias y algunas de ellas ni siquiera son mexiquenses, en cambio afecta a millones de habitantes del Estado de México, con necesidad de circular por estas autopistas para llegar más rápido y con seguridad a su destino, “México, es de los pocos países en el mundo, en donde existe el mayor número de concesionarios de carreteras”.

Sin embargo, sólo son palabras y las concesiones siguen entregándose.

No sólo el Edomex privatiza. La Federación también entra en el negocio. El año pasado, so pretexto de la inauguración del tramo carretero Venta de Bravo-Atlacomulco, y con Peña Nieto y Cárdenas Batel, dos presidenciables, el panista Felipe Calderón anunciaba que “la estabilidad económica que alcanzó ahora el país permite que la iniciativa privada invierta a largo plazo en infraestructura carretera, ahora las carreteras se construyen con capital privado, para que el presupuesto se destine a obras y acciones prioritarias para la sociedad…”.

La privatización de la que habla Calderón comenzó hace 24 años, en el sexenio de De la Madrid y desde entonces no ha encontrado freno.

En el Estado de México, dos viejos conocidos se han convertido en los dueños de las carreteras. Carlos Slim, el más rico del mundo y Carlos Hank Rhon

Sus empresas operarán autopistas al menos durante los próximos 15 años y si consiguen los contrataos por Prestación de Servicios, que abre a la iniciativa privada la obra pública sin trabas, el plazo se extenderá a 25 años.

En este sexenio, cinco carreteras de cuota eran proyectadas y construidas.

Una de ellas es el Libramiento Noriente, que comunica la México-Toluca con la Toluca-Atlacomulco. Inaugurada hace más de un año por el gobernador, la pista costó mil 200 millones de pesos y fue construida por SFC Concesiones, de Inbursa, propiedad de Slim. El tramo, que se recorre en 15 minutos, tiene tarifas de 35 pesos para automóviles y 141 pesos para tráileres de 9 ejes. La justificación para la obra es la de siempre: aliviar el flujo vehicular, pero esto no impacta en la circulación que entra a Toluca por Tollocan y sale a Atlacomulco por la vialidad Del Mazo. Si un automovilista necesita llegar a Atlacomulco, deberá pagar 50 pesos de ida y otros 50 de vuelta. Lo que pagan más son los tráileres de 10 ejes, pues la tarifa es de 464 pesos.

Hank levantó la autopista Tres Marías, que une la México- Toluca con la México-Cuernavaca. Son 48 kilómetros y empieza en Lerma, con un valor de mil 300 millones de pesos. Esta pista podrá ramificarse y cobrar a destinos como Malinalco, Tenango del Valle y hasta Chalma.

La Toluca-Zitácuaro, a punto de terminarse, atraviesa de tajo la zona nororiente y se une al nuevo Libramiento. Coconal es la constructora, que invirtió 700 millones de pesos. La red carretera se unirá a la Zitácuaro-La Venta, otro tramo de cuota que sustituye ya a la antigua vialidad entre el Edomex y aquella ciudad michoacana. El costo total para ir a Zitácuaro será de 100 pesos, aproximadamente.
El Circuito Exterior Mexiquense, de mil 200 millones d e pesos, fue construida por la española OHL, que también hace obras en el aeropuerto de Toluca.

Los nuevos conquistadores cobrarán 90 pesos a cada auto que intente circular y hasta 221 pesos a tráileres de 9 ejes.

La Toluca-Naucalpan tiene un costo de 3 mil millones de pesos.

La carretera Peñón-Texcoco cobra 29 pesos a autos por recorrido completo y hasta 119 pesos a tráileres de 9 ejes.

La Venta-Chamapa tiene una tarifa de 47 pesos para autos y 354 pesos para tráileres.

La autopista Ixtapan de la Sal-Tenango cobra 25 pesos por auto y hasta 179 pesos a tráileres de 18 ruedas.

En la entidad, el 90 por ciento de los nuevos 550 kilómetros de pistas son de capital privado, según el secretario de Comunicaciones y lo justifica porque “no habría dinero que alcanzara para construirlas”.

Según él, si se usaran 5 mil millones de pesos para las carreteras, no se podría dar mantenimiento a vías por 5 años ni tampoco habría obras secundarias.

Pero si la obra carretera es realizada por la IP, ¿en qué gasta la Secretaría de Comunicaciones su presupuesto?

Según el gobierno del Edomex, Comunicaciones recibió 128 millones 547 mil 69 pesos, de los cuales habría utilizado 97 millones 337 mil 107 pesos hasta octubre del año pasado. 
El secretario en turno, Gerardo Ruiz Esparza, gana 181 mil 492 pesos mensuales brutos; tiene derecho a 60 días de  aguinaldo, una prima vacacional por 25 días, una gratificación especial por 20 días y un seguro en caso de remoción.

El año pasado, Comunicaciones destinó 55 millones 132 mil 569 pesos al pago de salarios. Para materiales y suministros, gastó un millón 689 mil 100 pesos; para servicios generales tuvo que aportar 14 millones 800 mil 400 pesos y en transferencias se movieron 56 millones 925 mil pesos.

Gastó más de 681 mil 835 pesos en lonas para difundir las obras de su sector, que cobró la imprenta Vélez, propiedad de Luis Manuel Vélez, el 13 de mayo del 2005, por Invitación Restringida.

Diego Tinoco Ariza Montiel cobró a la Secretaría 700 mil pesos por asesorarla en las obras de ampliación del aeropuerto de Toluca.

Emilio Valero Pérez, otro asesor, cobro 790 mil pesos por una consultoría jurídica sobre la preparación y asignación de las licitaciones para la adjudicación de estudios de factibilidad técnico financiera de corredores de transportación masiva en la entidad.

Esperan su turno al menos 53 proyectos de vialidades, entre las que destacan la adecuación geométrica de la Av. Las Torres y ampliación de las laterales de la carretera Toluca-Tenango; la gestión para la rehabilitación y modernización de la carretera México-Pachuca a 6 carriles y reubicación de la caseta de cobro; la conclusión del bulevar San Felipe del Progreso-Atlacomulco; la construcción de la primera etapa de la carretera Amatepec-El Puerto-El Sitio; la rehabilitación de la carretera Atlacomulco-Villa del Carbón; la primera etapa de la ampliación a 4 carriles de la carretera Toluca-Temoaya; la interconexión con el Libramiento Sur de Toluca y la prolongación de la Avenida Solidaridad Las Torres, en sus extremos oriente, San Mateo Atenco y poniente, Zinacantepec. 

La red carretera de México es una de las más extensas de América Latina. Según la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), la longitud total de esta red de vías terrestres fue de 352 mil 72 kilómetros. De ellos, la mayor tercera parte corresponde a brechas revestidas, y poco más de diez mil kilómetros corresponde a carreteras de cuatro carriles.

Las carreteras en México se clasifican en federales, que están a cargo de la SCT; estatales, construidas por los gobiernos de los estados (ambas son gratuitas); y autopistas de cuota, administradas por un consorcio denominado Caminos y Puentes Federales (CAPUFE), que recauda los recursos provenientes del peaje, que son reinvertidos en el mantenimiento de las autopistas. Algunas de estas vías de alta velocidad se encuentran entre las más caras del mundo, como la que une la ciudad de México con Toluca, capital del estado de México; o la Autopista del Sol, que enlaza el Distrito Federal con el puerto de Acapulco.

El terreno de la abundancia

* El desalojo de los vendedores y su posterior reubicación costó al gobierno municipal 27 millones 636 mil 137 pesos, lo que representó más de la mitad del dinero gastado en obras públicas en16 meses, entre enero del 2006 y abril del 2007.

Miguel Alvarado/ Jorge Hernández

Es un páramo yermo, rodado apenas por una cerca de malla metálica que con trabajos se sostiene. Nadie atraviesa el terreno de unos tres mil metros cuadrados y que un 18 de diciembre fue destruido por el ayuntamiento de Toluca para impedir la instalación de 22 mil ambulantes que por más de 38 años usaron la explanada para trabajar sus mercancías.

Hoy, divididos entre Autopan, Metepec y Toluca, los ambulantes olvidaron la explanada del Juárez, que está irreconocible. Al fondo una toma de agua con publicidad de la Coca-Cola recuerda a los comerciantes establecidos que el orden mundial no puede ser violentado tan fácilmente. Los mejores momentos no están en comercial del refresco más dañino del mundo y los estragos de su consumo se pueden comparar al abandono del terreno.

Una serie de postes de luz, sostenidos milagrosamente son los únicos vestigios del mercado más grande del país. El asta bandera luce totalmente destrozada y llena de basura y dos árboles apenas sobreviven en el desierto de lozas levantadas y concreto invadido por la maleza.

El desalojo de los vendedores y su posterior reubicación costó al gobierno municipal 27 millones 636 mil 137 pesos, lo que representó más de la mitad del dinero gastado en obras públicas en16 meses, entre enero del 2006 y abril del 2007.

El gasto total de obras públicas en Toluca es de 51 millones 478 mil 679 pesos entre el año 2006 y hasta abril del 2007, donde se adjudicaron 42 contratos a 29 empresas y contratistas, pero 19 corresponden a las obras del nuevo mercado y las reparaciones de las calles aledañas a la zona del Juárez y la terminal camionera, que no pudo ser reubicada porque los dueños de las líneas se opusieron.

Así, lo que aparentaba una medida que serviría para descongestionar el tránsito de los viernes en la ciudad, se convirtió en un negocio redondo para las empresas que participaron directamente en las obras del mercado, y que son Pentágono, Constructora Dalaro, Constructora y Edificadora Aries, Alfredo Álvarez Nieto, Grupo Constructor Mygae, Gigce Construcciones, Constructora e Inmobiliaria Klaus, Noé Álvarez Baena, Naima Construcciones, Constructora Karmex, Diseños Inmobiliarios, Construcciones e Ingeniería de Calidad, Dehonor Gómez Constructores, Tayde, Constructora Dalaro, Tolotzin, Automanufacturas, Ingeniería y Sistemas y Constructora Valo, quienes reconstruyeron la zona dañada por la maquinaria que desalojó a 11 mil ambulantes y adecuaron el nuevo mercado de la Aviación en San Pablo Autopan.

El ayuntamiento de Toluca tiene hasta la fecha 40 obras públicas contratadas con empresas particulares por un monto de 51 millones 478 mil 679 pesos  entre el año 2006 y hasta abril del 2007.

Las obras relacionadas con el desalojo de los ambulantes fueron, todas, por Adjudicación Directa y ninguna entró a concurso. Las cifras señalan que el tema del mercado Juárez costó a la ciudadanía 56 mil 981 pesos todos los días, desde el inicio de la reubicación hasta abril del 2007.

En las 42 obras el gobierno municipal se gastaron 106 mil 141 pesos diarios y según el reporte de Transparencia para Toluca, ya fueron entregadas y deben estar en funcionamiento

De los contratos, 25 fueron por Adjudicación Directa, es decir, el ayuntamiento eligió a la empresa sin celebrar un concurso; 3 fueron por Licitación Pública, donde sí hubo una selección de la mejor propuesta y las 12 restantes fueron por Invitación Restringida, donde las autoridades abrían la convocatoria solamente a las empresas que ellos consideraban pertinente.

Las empresas más beneficiadas fueron el Grupo Jayán, con un contrato por 11 millones 747 mil 146 pesos, por la introducción de drenaje, guarniciones y banquetas en San Andrés Cuexcontitlán. Esta obra fue pagada entre los gobiernos estatal y de Toluca, donde la inversión municipal fue de 3 millones y medio de pesos.

La Constructora Karmex obtuvo tres contratos en 16 meses por un monto total de un millón 489 mil 492 pesos. Hizo, entre otras cosas, pavimentación, guarniciones y banquetas en San Pedro Totoltepec y participó de las obras del mercado Juárez.

La Constructora Tolotzin también obtuvo tres contratos por un monto total de 3 millones 987 mil 653 pesos por pavimentaciones y banquetas en la colonia Parques Nacionales y también tuvo contrato para obras derivadas del desalojo.

Todavía unos cuantos ambulantes merodean los alrededores, pero nadie se acerca ni siquiera un metro a la ominosa frontera. Vendedores de paletas y señoras con la antojaría más mexicana se apiñan en los pasillos externos del mercado. No hay el mar de gente. Los discos piratas desaparecieron, a nadie le interesa Paulina Rubio ni Alejandro Fernández. Desde lejos el rostro de un soldado de Televisa, Ernesto Laguardia, intenta la venta de una tarjeta de crédito desde un espectacular de Coppel y metros abajo, a la altura de la realidad, los vendedores de pepitas intentan la acometida diaria por la comida.  

La explanada, en donde se anuncian jardines, obra pública y tal vez un estacionamiento duerme por lo pronto en el sueño de los justos. Al despertar se encontrará con el rostro de un centro comercial. Tal vez Aurrerá o Walt Mart.

Los más de mil policías que custodiaron esta zona de guerra se redujeron a sólo 6, quienes acordonan dormilonamente los accesos y vigilan, pero sólo de lejos y con las radios en la mano. Una sola patrulla se detiene esporádicamente y bromea con los de a pie. “Sin novedad”, dice el más educado pero lo distrae un taxi estacionado en doble fila. 

Un año antes la administración del alcalde Juan Rodolfo Sánchez anunciaba una inversión de 16 millones de pesos en más de 17 mil metros cuadrados de las calles Isidro Fabela, Felipe Berriozábal, Pasaje Terminal y Tollocan, 5 de Mayo, Diana Laura Riojas y Presa de la Amistad. Todo eso fue destrozado en los desalojos. De los 16 millones de pesos, sólo la alcaldía conoce sus beneficios.

La vida después de Mónica

* Para el gobernador Peña la vida sigue. Realiza giras al extranjero, aparece en entrevistas y toda clase de espacios pagados, atiende a los empresarios con los que su administración está comprometida. Activa iniciativas para vender bienes públicos, atiende al presidente panista Felipe Calderón y reparte su tiempo libre entre su casa de Ixtapan de la Sal y su familia.

Miguel Ángel Alvarado

Ha pasado un año. Casi nadie se acuerda de ella, fuera de los círculos gubernamentales. Sólo queda un albergue, que lleva su nombre y que atiende a 250 niños, inaugurado un mes después de su muerte y que costó más de 24 millones de pesos.

Para el gobernador Peña la vida sigue. Realiza giras al extranjero, aparece en entrevistas y toda clase de espacios pagados, atiende a los empresarios con los que su administración está comprometida. Activa iniciativas para vender bienes públicos, atiende al presidente panista Felipe Calderón y reparte su tiempo libre entre su casa de Ixtapan de la Sal y su familia.

Mónica Pretelini, la ex primera dama del Estado de México encontró por fin la paz, pero su historia está sumida en interrogantes.

La mañana del 11 de enero del 2007 comenzó con rumores de toda clase. Primero se involucró al propio gobernador en un accidente de helicóptero, en el cual habría perdido la vida. Para las 10 de la mañana la versión había cambiado y ahora eran los dos, Mónica y Enrique, quienes habían fallecido. Minutos después se supo, de manera oficial, que la presidenta del DIF estatal estaba internada en el hospital ABC de la ciudad de México. A la una de la tarde se confirmaba que Pretelini presentaba muerte cerebral y alas tres de la tarde se oficializaba su muerte.

Son cuatro las versiones sobre las horas finales de la mujer. Dos de ellas fueron publicadas por la revista rosa Quién. Una proviene de la propia hermana, Claudia Pretelini, y coincide en casi todo con la del gobernador.

“Cuando llegué, fue muy fuerte para mí ver a mi hermana toda entubada y conectada al aparato de resonancia. Entraban y salían doctores y enfermeras que le hacían toda clase de estudios para salvarle la vida”, recuerda Pretelini, y añade que el propio Peña y ella fueron en la ambulancia. El gobernador tomaba la mano de su esposa y le rogaba que no lo dejara.

Claudia recuerda que “a las once de la mañana del jueves, el doctor Shkurovich fue muy claro con Enrique: “Ella ha entrado en un estado de muerte cerebral y no hay nada que la pueda salvar.” Peña Nieto, inconsolable, se negaba a aceptarlo. La ciencia ya había agotado lo humanamente posible, pero él aún tenía esperanza”.

Las versiones de los familiares de Mónica concuerdan en que un ataque epiléptico fue el origen de los males mortales y desmienten que la esposa del gobernador tomara pastillas para dormir o antidepresivos.

Sin embargo, para Claudia, su hermana no tenía epilepsia pero sí una especie de crisis nerviosa, pues estaba sometida a una gran tensión debido a su trabajo en el DIF. También desmintió cualquier infidelidad de Peña y defendió la integridad moral del Ejecutivo.

“Lo más difícil fue darle la noticia a los niños”, relata Claudia, quien comenta que de eso se encargó su cuñado: “Mientras yo me ocupaba de los trámites de la funeraria, Enrique fue por sus hijos a mi casa. En el camino de Tecamachalco a Toluca los fue preparando. Fue algo trágico para ellos. Adoraban a su mamá. Tienen muy presente que ella había estado una noche antes con ellos, en su cuarto, dándoles el beso de las buenas noches… que se convirtió en su despedida. Para mí también ha sido muy fuerte. Mi única hermana… ¿Por qué ella? Una mujer tan íntegra, humana y con grandes proyectos. De verdad no he conocido a alguien tan enamorada de la vida como Mónica”.

Pero a un año el caso está casi olvidado. Las entrevistas, por las que la revista Quién cobra para publicarlas, tienen más el fin de envolver en una verdad oficial el caso de Pretelini.

Otra razón para aceptar tles entrevistas es desvincular una supuesta relación amorosa de Peña con la animadora de Televisa, Galilea Montijo, y por la cual supuestamente Pretelini se habría enfadado. Tanto Peña como Claudia califican de ridícula la versión, que por otra parte es la que circuló en las calles de la capital días antes del fallecimiento. Ocho meses después del fallecimiento, Claudia se decidió a hablar y a principios de diciembre Peña haría lo mismo en esa revista.

Aunque los testimonios son de primera mano, hay otro, el tercero, recogido por la Agencia Proceso y el reportero Ricardo Ravelo.

Para el semanario más prestigioso del país, Mónica tenía separada de Peña varios meses. Esta versión podría encontrar sustento por los constantes disgustos que en público escenificaba la pareja y que están registrados en fotos.

Proceso asegura que Pretelini tenía alteraciones nerviosas y consumía medicamentos para dormir. Una versión extraoficial manejó que la víctima habría fallecido desde el miércoles por la noche y, según los datos de la autopsia, a causa de una sobredosis de somníferos.

El reporte médico oficial sostuvo que Mónica Pretelini sufrió muerte cerebral, detalló el jefe del Departamento de Neurofisiología Clínica del Hospital ABC, Paul Shkurovich.

El mismo jueves del fallecimiento de Mónica, la carroza fúnebre transportó su cuerpo del hospital ABC a la Funeraria López en Toluca, donde fue velada durante dos horas. Más tarde, los restos de la esposa de Peña Nieto fueron llevados a la casa de gobierno del Estado de México, donde se dieron cita amigos y familiares para despedirse de ella.

Según la propia revista Quién, Peña y Mónica se conocieron en el restaurante El Mesón del Caballo Bayo en 1993, cuando él trabajaba para Emilio Chuayffet Chemor. Ella era la presidenta de la Asociación de Colonos de Tecamachalco.

Duraron ocho meses de novios y se casaron el 12 de febrero de 1994 en la iglesia de Santa Teresita en las Lomas de Chapultepec. La recepción fue en el hotel Nikko. Los Peña-Pretelini se instalaron en una casa en Toluca que les regaló el papá de él, Enrique Peña del Mazo, y tiempo después se cambiaron al fraccionamiento La Asunción, en Metepec. Llegaron los hijos: dos niñas y un niño.

A Mónica Pretelini se le vinculó con campañas de donación de órganos. Ella misma donó 6 al momento de morir.

Los participantes en este drama siguieron sus vidas. Peña permanece soltero y trabaja para la presidencia del país. La hermana cuida a los niños y fue testigo de la masacre de los guardaespaldas de los hijos de Peña en Veracruz, cuando un enfrentamiento no aclarado con narcos estuvo a punto de liquidarlos.

Galilea Montijo dejó la televisión por un tiempo y se le vinculó en relaciones sentimentales de casi cualquier tipo. Los hijos del gobernador siguen su vida normal y viven a su lado. Mónica tiene un albergue de 24 millones de pesos con su nombre y el recuerdo de muy pocos.

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