El príncipe de Davos

* Peña recorrió, tan campante, los salones que albergaron a superestrellas pop, versiones hard core de Maná o Luis Miguel. Allí han sido utilizadas las figuras de Bono, el patético multimillonario defensor de Estados Unidos; la fascinante Jolie, pareja perfecta del perfecto Pitt. “Ya no es Vanessa Redgrave y su compromiso obrero, ni Buñuel y el comunismo o Bardot y los animales, ni escritores con un pertinaz desagrado por el mundo”, es Davos, la pequeña capital del universo.  

Miguel Alvarado

Campos de golf y montañas siempre nevadas donde exclusivas pistas de esquí surcan el paisaje dan fama a Davos, una ciudad suiza donde el idioma oficial es el alemán. Es sede de la Copa Spengler, el más prestigioso torneo de jockey y punto de visita obligado para turistas despistados que ansían conocer, aunque sea de lejos, las mieles del poder.Es una de las ciudades modelo de la ultraderecha, la globalización y prácticamente su esquema organizacional se replica en todo el mundo, incluso en el Edomex. Un ejemplo es que su aeropuerto está ubicado a dos horas, cerca de Zurich, como se pretendía con San Salvador Atenco. Hay una red de trenes que interconecta Davos con el interior suizo, tal y como se hace ahora en el valle de México.Toluca tiene un millón de habitantes y Davos apenas 10 mil. A pesar de ello, representa más que esta pobre capital, pues ofrece 100 restaurantes, 24 mil camas, entre hoteles y casas de vacaciones; 200 tiendas en las que se puede pagar con francos suizos, euros y tarjetas de crédito; tiene 300 kilómetros de pistas de esquí y una pista de 12 kilómetros; 97 kilómetros de caminos para senderismo en invierno; campo de golf de 18 hoyos y 75 kilómetros de itinerarios para esquí de fondo. Todo esto en apenas 254 kilómetros cuadrados.Pero Davos no dejaría de ser un centro turístico más, ni más caro ni mejor, si no fuera porque allí nació el concepto de la globalización y porque cada año los más poderosos del mundo y sus hierofantes lo celebran.Enrique Peña, representante mexicano, estuvo allí cinco días para cerrar una completísima agenda de trabajo que abarcó la venta de las 104 hectáreas de Sedagro, publicidad mundial para sus amigos de la iniciativa privada y la vitrina más importante de la ultraderecha. Personajes clave en la vida económica y política del país se formaron junto con el mandatario mexiquense y pasaron visado europeo: allí estaban el secretario federal de Hacienda, Agustín Carstens, quien encontró a sus amigos, el presidente del Banco Mundial, el estadounidense Robert B. Zoellick y el director general de la Organización Mundial del Comercio, el francés Pascal Lamy, en una mesa redonda que los reunió como antaño.Otro privilegiado fue el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, experto cabildero y forjador audaz de macroeconomías imposibles.El verdadero dueño de México no pudo hacer mutis y también pasó su tarjeta. El heredero del “Tigre” Azcárraga, el pequeño Emilio, habló sobre los campeones regionales económicos. Su competencia, Ricardo Salinas, dueño de la inefable TV Azteca, fue el gran ausente pero ni falta que hizo, pues su editor en jefe, un tal Sergio Sarmiento, moderó la tradicional cena latinoamericana. Al ágape no faltó el doctor Ernesto Zedillo, actual director del centro de estudios de Yale para la globalización.En el nivel de Peña, nombrado “joven líder global” y “joven promesa”, sólo Natividad González Parás, gobernador de Nuevo León.Peña recorrió, tan campante, los salones que albergaron las superestrellas pop, versiones hard core de Maná o Luis Miguel. Allí han sido utilizadas las figuras de Bono, el patético multimillonario defensor de Estados Unidos; la fascinante Jolie, pareja perfecta del perfecto Pitt. “Ya no es Vanessa Redgrave y su compromiso obrero, ni Buñuel y el comunismo o Bardot y los animales, ni escritores con un pertinaz desagrado por el mundo”, es Davos, la pequeña capital del universo. Gates, Blair y Clinton les han aplaudido. Bush los apapacha y compra discos y películas. Allí han estado el american gigoló, Richard Gere, la perversa Sharon Stone, el inteligente y cursi Peter Gabriel y el ligerísimo pero infalible vende-libros, Paolo Coelho. No importa qué se diga, cómo se haga, ni siquiera los resultados. Sólo la imagen.Aun con glamur, Davos es tenebroso: 27 jefes de Estado, 113 ministros, mil 300 directivos de grandes empresas y 340 representantes de la sociedad civil. El mundo es diferente desde allí.Para el analista Manuel Castells este foro no representa el lugar donde se toman las grandes decisiones, pero sí donde se pueden legitimar, dotarlas de moral y presentarlas a un público poco entendido e ingenuo. “La opinión dominante es que, en lo esencial, aunque sería deseable controlar la globalización, no se puede hacer sin quebrar el mercado, sin resucitar la excesiva intervención gubernamental y sin espantar a los innovadores, que crean la tecnología, y a los inversores, que ponen el dinero. La idea, en principio mayoritaria, de avanzar hacia una nueva arquitectura de regulación internacional, choca, cuando se intenta concretar, con la oposición de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional, el rechazo de las grandes empresas financieras y de los mercados bursátiles y el desacuerdo profundo entre gobiernos y entre técnicos sobre en qué podría consistir esa regulación”.El mensaje general es que quien no está representado en Davos no está representado en el mundo, no está alineado. Faltan Cuba, los iraquíes y los enemigos del establismenth. Otro mensaje subyace: hay que aceptar al mundo como es y vivir en él lo mejor posible. Los cambios no los hace la gente.El rico escenario tiene su contraparte en el Foro Social Mundial, FSM, que se erige como un modelo de resistencia contra la globalización. El problema es que no es efectivo pues no llega a conclusiones ni resultados concretos. Al gobernador eso no le interesaba. En el marco de Davos, hace un año, se dio tiempo de tocar el tema presidencial. Desde hace 200 años, la frase “a mí no me interesa” es preludio de campaña electoral. Esta es la frase mágica que ha puesto al gobernador en la lucha formal por el control del país. Esa misma la usó cuando contendió para diputado y cuando lo obligaron a aceptar la candidatura del PRI para la gubernatura.”A mí no me interesa” resume, en cinco palabras, el futuro que vendrá. Pero el gobernador no fue invitado a Davos porque sí. Hubo una selección rigurosa, basada en la elaborada frase de que tiene la capacidad para “confrontar y atacar retos globales, con pensamiento fresco y estratégico de jóvenes talentos, y con soluciones innovadoras y verdaderamente internacionales”, según el presidente ejecutivo del Foro, Klaus Schwab. La designación no es honoraria, cada uno de los mencionados -416 personas de 90 naciones en total hasta hoy-, se comprometen “a trabajar de manera conjunta para mejorar las condiciones del mundo en que vivimos”. En el 2007, a Peña le tocó la Iniciativa 2030, una especie de estudio de ventas que tiene por objeto abrir los mercados regionales y globales. Esto es casi una carpeta como las que implementa Televisa y vende a clientes como el propio gobierno y sus satélites. Peña no asistió, pero esta vez fue distinto. Aprovechó para convocar a los gobiernos de 25 megaciudades para sumir liderazgo y promover la participación del sector privado para alcanzar la sustentabilidad. Esto, en palabras sencillas, significa la promoción de los bienes públicos entre los empresarios como único camino para el desarrollo. Las experiencias en la entidad lo respaldaban. Funcionan para unos cuantos y esos es suficiente. El significado de “liderazgo para el gobernador es, entonces, tomado de los libros de Og Mandino. Si vendes, no hay necesidad de planear. Dinero fácil, soluciones prontas pero excluyentes.En Davos, Peña repitió lo mismo que se le escucha en las ramplonas ceremonias de gobierno toluqueñas: que la meta para lograr la solidificación de estos objetivos será impulsar el uso del transporte masivo y hacer eficiente el parque vehicular; que de los 21.9 millones de viajes por día en el Valle de México, 4.5 millones son metropolitanos, que se adopten medidas más enérgicas, como una regulación más estricta del transporte y la aplicación de tecnologías más eficientes en el consumo de energía. Otra vez la sombra del engaño. A la población no le interesa Davos ni que Peña sea presidente. Tampoco quiere saber de sus afanes por estrategias para el diseño de ciudades sustentables, el resurgimiento de la clase media y las acciones contra el calentamiento global.A los 7 y medio millones de mexiquenses en pobreza les interesa la comida del día, encontrar trabajo y mantenerlo. Pero de eso no se habla, ni de las propiedades de funcionarios o del abismo que media en lo salarios de albañiles, jefes de prensa y pequeños burócratas de alta denominación.”Los expertos del Foro Económico nos han abierto las puertas y nos dicen que es importante que conozcamos ciertas experiencias, y para nosotros es una gran distinción”, farfulló el emisario mexiquense al partir, junto con el tecnócrata Videgaray y el dueño de los medios, David López.Como paradoja, Peña fue invitado a formar parte del Comité Directivo de la iniciativa Slim City, enfocada a la búsqueda de un menor consumo de energía.Peña regresó a Toluca y hoy enfrenta un próximo proceso electoral. Alfonso Navarrete Prida, el procurador que perdonó a Montiel Rojas, está de vuelta en el primer equipo de la joven promesa mundial. Sedagro espera comprador y el PRI mueve su engranaje para preparar sus procesos internos. Esta es la agenda. Nada de hambres, desempleo, corrupción, narcotráfico o represión. Eso no existe en Peña City.

Anuncios

Atenco y Montiel: las disparidades

* Previo también al primer aniversario del atencazo, otro hecho llamó la atención sobre el caso. El diputado federal del PRI, Gustavo Cárdenas Monroy, propuso reactivar el proyecto aeroportuario de Texcoco-Atenco, alegando que la terminal del DF es insuficiente y ni siquiera las alternativas como Toluca pueden desahogar los problemas. Esto lo dijo el 28 de abril, donde además dijo que para tal proyecto se necesitarían 2 mil hectáreas, no las 4 mil 500 que inicialmente se habían programado.

Jorge Hernández 

Las 4 mil 500 hectáreas entre San Salvador Atenco y Texcoco que serían utilizadas hace 6 años para la construcción del aeropuerto presentan características diferentes, pero a mayoría son tierras de cultivo o campos abiertos por donde pasan brechas. Lo poco que queda del lago de Texcoco dota de humedad a los terrenos, fértiles pero a los que se les aplican poco recursos para la producción.

Estos terrenos serían pagados a 7.20 pesos el metro cuadrado, en aquella expropiación que realizó el gobierno federal y que costó un conflicto de casi un año con los ejidatarios del lugar, descendientes de tlahuicas y dispuestos a hacer frente a cualquiera que se entrometiera con sus propiedades. Finalmente el proyecto se cayó. Se perdió la inversión inicial de 3 mil millones de pesos que llegarían a la entidad y que el ex gobernador Montiel esperaba con ansia, pues representaba el mejor negocio que hubiera podido conseguir; también se perdería la derrama económica por 77 mil millones de pesos y los ingresos adicionales por 300 mil millones, cuando la terminal aérea se completara. Los grupos atenquistas triunfaron y su municipio, uno de los más pequeños del Estado de México, se transformó en un símbolo de la lucha por los derechos de los pobres.

Los líderes principales, Ignacio del Valle, Héctor Galindo y Felipe Álvarez abanderaron entonces otras causas e incluso se trasladaban a otros estados para apoyarlas. Los macheteros, como se les conoció por llevar sus machetes a las manifestaciones y enfrentar a la policía con esas armas, se hicieron de poder y con ello llegaron los abusos. A pesar de que la razón asistió desde un principio a los ejidatarios de Atenco, también es cierto que incurrieron en ilegalidades, como la retención de funcionarios y el cierre de vías de comunicación para conseguir que sus demandas, no peticiones, fueran cumplidas.

El gobierno estatal y federal, primero con Montiel y Vicente Fox, no pudieron hacer nada por el proyecto del aeropuerto pero tampoco se quedarían de brazos cruzados y esperarían la oportunidad. Ésta llegó el 3 de mayo del 2006, precisamente en el municipio perredista de Texcoco, gobernado por Higinio Martínez, hoy un cómodo legislador que todo le aprueba al gobierno de Enrique Peña Nieto. Los enfrentamientos se originaron debido al desalojo de 14 vendedores ambulantes de flores en la explanada del mercado municipal de Texcoco.

Algunos de ellos pertenecían al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, la organización de Ignacio del Valle y justamente ellos acudieron en su defensa. La policía municipal intervino y el zafarrancho creció. Se extendió por la carretera Texcoco-Lechería, hasta donde llegó la SE y algunos elementos de la policía federal.

Allí los de Atenco se enfrentaron sin miramientos, consiguieron repeler a las fuerzas públicas, retuvieron a algunos policías, agredieron a otros y se atrincheraron en el centro de San Salvador Atenco. La madrugada del 4 de mayo, Wilfrido Robledo, el oscuro jefe de la ASE, entró en el pueblo y detuvo a 211 personas, aunque de manera oficial fueron 189; no discriminó a nadie y se llevó a  estudiantes, reporteros, extranjeros, habitantes y compañeros de Del Valle en una jornada que aún no ha terminado.

La golpiza, trasmitida como los hechos del 3 de mayo, en cadena nacional, puso en evidencia la obviedad de una revancha por parte del gobierno. Durante el traslado de los detenidos al penal de Almoloyita, se registraron violaciones y abusos, que no fueron investigados debidamente y que a la fecha permanecen impunes. A la fecha permanecen presos 25 atenquenses, de los cuales a 3 se les dictó una sentencia de 67 años y 6 meses; el resto está en libertad al pagar una fianza de 14 mil pesos y enfrenta su proceso desde afuera.

Sin embargo las sentencias dictadas no se refieren a los hechos violentos relatados, sino a una retención de funcionarios, realizada por Del Valle y sus seguidores, en febrero y abril, contra funcionarios de Gobierno y Educación, lo que fue considerado como secuestro por los jueces. Esta condena podría ser ampliada si la apelación que la procuraduría estatal prospera, y podría aumentar hasta 90 años y dejar a los atenquenses en el penal federal del Altiplano, donde se encuentran a la fecha. Esta condena equivale prácticamente a la cadena perpetua, pues ninguno podría salir con vida. Esta condena se dio a conocer apenas un día después de que se conmemorara el primer aniversario de los enfrentamientos, en voz del juez Blas Hernández.

Estos tres atenquenses comparten prisión con delincuentes como dos de los secuestradores más famosos, Andrés Caletre y Daniel Arizmedi, El Mochaorejas; con presos considerados políticos como Flavio Sosa, dirigente visible de la APPO; también estaba el narcotraficante Osiel Cárdenas Guillén, extraditado recientemente a Estados Unidos para enfrentar cargos en aquel país y algunos de sus brazos ejecutores; está también el ex gobernador de Quinta Roo, Mario Villanueva Madrid, primo del ex director de la ASE, Wilfrido, preso por narcotráfico. Previo también al primer aniversario del atencazo, otro hecho llamó la atención sobre el caso.

El diputado federal del PRI, Gustavo Cárdenas Monroy, propuso reactivar el proyecto aeroportuario de Texcoco-Atenco, alegando que la terminal del DF es insuficiente y ni siquiera las alternativas como Toluca pueden desahogar los problemas. Esto lo dijo el 28 de abril, donde además dijo que para tal proyecto se necesitarían 2 mil hectáreas, no las 4 mil 500 que inicialmente se habían programado. Sostuvo que se necesita una infraestructura que atienda más de un millón de operaciones al año, 50 millones de pasajeros y que ofrezca operaciones simultáneas en pistas paralelas dentro del aeropuerto, y el actual no tiene esas condiciones.

Consideró que la inversión necesaria para la construcción del aeropuerto alterno es de aproximadamente 10 mil millones de dólares y sería mixta, es decir, pública y privada. Gustavo Cárdenas ha sido diputado federal y local por el Edomex, además de funcionario de primer nivel en la época de Arturo Montiel, precisamente en la época final del conflicto por el aeropuerto. Cárdenas fue también aspirante en la elección interna del PRI para la gubernatura del Edomex, en el 2005, que perdió precisamente con Enrique Peña.

Este rigor en la aplicación de la ley por parte del gobierno contrasta con otros casos, en especial con la investigación del caso Montiel, al cual se le exoneró cuatro veces y a pesar de las pruebas físicas como sus propiedades y su tren de vida, no se le pudo o no se le quiso juzgar por enriquecimiento ilícito. Tampoco su familia ni sus colaboradores fueron investigados debidamente. Incluso el contralor interno de Montiel, Eduardo Segovia, fue propuesto por Peña y nombrado por la Cámara magistrado del Tribunal de lo Contencioso hace menos de tres semanas.

En este caso, todo el Congreso se ha doblegado y nadie, absolutamente nadie, le ha pedido cuentas al gobierno sobre Montiel, tampoco sobre los gastos de publicidad con Televisa ni mucho menos con temas como el manejo de la deuda pública, las inversiones extranjeras y el desempleo, tampoco, por supuesto sobre el caso Atenco. Aún falta la sentencia para los 174 atenquenses por los hechos del 3 y 4 de mayo, que se dará en los próximos 4 meses.