Derrumbes

A lo lejos, la enorme planta de Bonafont, propiedad de la trasnacional Danone, domina el paisaje. Está ubicada junto al metanfetamínico laboratorio del chino Zhely Ye Gon, hoy abandonado hasta por las autoridades. Bonafont resulta peor que las drogas sintéticas made in China, pues según los vecinos del lugar, es una de las culpables de los hundimientos en la zona, pues ha desecado los mantos freáticos dejando cavernas insalvables y que se abren un poco más cada día.

Miguel Alvarado
Una placa de metal, herrumbrada y desportillada, se mueve con el viento afuera de la casa de Ventura Torres, en San Pedro Totoltepec. Le recuerda todos los días que su casa se desmorona en pedazos, pues está asentada en una zona de grietas y cavernas que afectan a más de 500 viviendas, desde hace más de 5 años.
A lo lejos, la enorme planta de Bonafont, propiedad de la trasnacional Danone, domina el paisaje. Está ubicada junto al metanfetamínico laboratorio del chino Zhely Ye Gon, hoy abandonado hasta por las autoridades. Bonafont resulta peor que las drogas sintéticas made in China, pues según los vecinos del lugar, es una de las culpables de los hundimientos en la zona, pues ha desecado los mantos freáticos dejando cavernas insalvables y que se abren un poco más cada día.
Ventura Torres abre la puerta y suspira. Recorre con una mirada la primera habitación, decorada con un enorme altar donde vírgenes y santos conviven en una fiesta de colores y veladoras. Alumbran apenas una pared agrietada, pintada de verde, que se inclina en la penumbra.
Torres enciende la luz y el pequeño cuarto, de unos 20 metros cuadrados, se puebla de grietas. Recorren incluso el suelo y han separado las paredes del piso y el recubrimiento de yeso se contrae, cae. No hay opciones. Hace cinco años la casa no estaba así y a pesar de que se ha n subsanado algunos desperfectos, el deterioro continúa.
A la familia de Ventura, el futuro se les vendrá encima, tarde o temprano.
“Hemos hablado con el alcalde de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez, aunque solamente cuando viene a giras, pues nunca nos recibe. Nos dice que sí, o nos manda con otras personas, pero desde el 2002 no hemos recibido ayuda, excepto la del programa Pie de Casa, aunque eso no detiene las grietas”, sostiene.
La casa de los Torres es un pequeño laberinto de cuartos, con un patio interno donde se agolpan muros y un lavadero. El patio sirve de unión para el resto de la casa, que amenaza con derrumbarse si no se apuntala. El suelo de cemento del siguiente cuarto es una oscilación. Rajado en enormes pedazos se comba hacia el centro y sus dueños resbalan, como en una rampa cuando pasan por allí. Una de las grietas permite ver el otro lado del cuarto, donde se almacena algunos muebles y costales. Nadie habita allí, al menos temporalmente.
Torres acusa que Protección Civil municipal se ha limitado a poner pequeñas marcas de yeso, para medir el avance de las grietas, sin hacer nada más, y asegura que la dependencia sostiene que no hay peligro alguno y nos dicen que si la Cámara de Diputados está peor, no debemos tener miedo
– No puedo salirme de aquí, no tenemos dónde ir. Nosotros estuvimos caminando con el panista Sánchez Gómez cuando su campaña, y también con el diputado local Gerardo Pliego. Ganaron y nos dijeron que no hay recursos. Pliego dice que en cuanto haya, seré la primera en saberlo pero aún no sé nada.
El esposo de Torres trabaja como chofer y obrero en la zona industrial de Toluca y la familia no puede comprar otra propiedad, pues carece de recursos. Afirma que el gobierno municipal no ha hablado con ellos de reubicación ni tampoco de algún tipo de auxilio, pese a que las grietas se ensanchan.
“La mañana en que tembló salimos de la casa corriendo, pues se escuchaba cómo tronaban las paredes, como si estuvieran aplastando cacahuates. Las grietas se acentuaron y ahora tenemos más preocupación”, dice, mientras recorre con la mirada una salita, de donde cuelgan retratos de sus familiares, surcados por grietas de hasta tres metros de largo y 5 centímetros de separación. La casa, en su totalidad, está dañada pero es sólo una casa en 9 colonias de la ciudad, que desde hace 15 años presentan fracturas.
La zona de riesgos, según el propio ayuntamiento, incluye a la colonia Morelos, San Pedro y Santa María Totoltpec, Buenaventura, Independencia, Los Ángeles y La Mora.
Un reporte municipal, Análisis de Peligros por Remoción en Masa de la propia Protección Civil culpa a la extracción de agua por los hundimientos, pero el fenómeno se agudiza en la zona industrial y el nuevo aeropuerto internacional, según la Universidad de Québec. La ciudad ha perdido 46 millones de litros por extracciones.
Los vecinos de Ventura padecen lo mismo. Una casa vecina está abandonada totalmente porque las grietas separaron en más de 15 centímetros paredes, techos y suelos.
Con el rostro adusto pero resignado, el dueño de la propiedad observa que las casas construidas con material nuevo no resisten, pues casas de adobe no tienen fracturas.
De cualquier manera, las propiedades han sido modificadas para poder vivir sin peligro. Otro vecino cambió la entrada de su hogar porque el suelo se hundió.
El río Totoltepec, contaminado desde hace años por aguas negras, pasa a 10 metros de las viviendas. Algunos trabajadores descansan y una cubierta de concreto espera paciente para cubrir parte del río. Totoltepec es un pueblo marginado. Sobrevive con peqños comercios y por las zonas semirurales que todavía existen, pero está encerrado. Por una parte están las empresas de la avenida Miguel Alemán, donde el aeropuerto funciona como poderoso imán. Por el otro, la creciente zona industrial avasalla campos, terrenos ejidales, pero no reparte la riqueza, que se queda en manos de los dueños como lo atestiguan exiguas casas de lámina, madera y negocios a punto de caerse como talachas y puestos de comidas que apenas subsisten entre polvo y agua sedimentada.
Los afectados señalan que la ubicación de empresas en la zona ha provocado la desecación de los mantos y culpan a Bonafont y Coca-Cola, entre otras.
Respecto a Bonafont, la marca cuenta con la certificación de la NSF, un organismo internacional, no gubernamental, líder en el mundo en el desarrollo de los estándares y certificación de producto para la salud pública y la seguridad. Se distribuye en toda la república y fabrica siete presentaciones de botellas.

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