La reforma electoral que viene

José Antonio León 

Dentro de poco, probablemente en marzo según estimaciones de los partidos Acción Nacional y la Revolución Democrática, se decretará una nueva reforma electoral para el Estado de México.

Así será si ambos institutos hacen valer su peso y presencia políticas en la entidad, aunque por ahora ya se vea que son los tiempos del mandatario Enrique Peña y su partido los que vienen imponiéndose, lo que significa que la reforma podría prolongarse hasta junio o el último tercio del año que corre.Parece improbable, en cambio, que esta reforma se frustre al igual que pasó con la última promovida por la legislatura anterior, debido a que ahora las modificaciones constitucionales en materia electoral a nivel federal son un imperativo, y el Congreso mexiquense se encuentra obligado a realizar los ajustes respectivos a la Constitución estatal en consonancia con dichas reformas y adiciones.Pero si bien es inminente, la ciudadanía debería dudar de sus alcances y fines. La historia política y electoral de la entidad muestra que, contra los buenos deseos y propósitos de los diferentes actores políticos, al final los intentos por redefinir las reglas del juego electoral y democrático se han quedado cortos.Aunque no pocos analistas e investigadores locales han pretendido que cada una de las seis reformas electorales que hemos conocido en territorio mexiquense desde que se creara el Código Electoral en 1996, representan avances notables para la consolidación democrática, en realidad el entusiasmo es excesivo. Falta aún por documentarlo, pero una mirada menos indulgente a la evolución de nuestro sistema electoral arroja que estas modificaciones han obedecido sobre todo a la coyuntura política y los intereses particulares de los partidos.En cada ocasión desde octubre de 1998, cuando por primera vez se reformaron y adicionaron diversos artículos de este código, ha prevalecido el cálculo político de la coyuntura y no una visión de estado integral y de largo plazo. Movidos por la experiencia de la elección anterior, los actores políticos de la entidad han elaborado sus propuestas de cambio. En su visión inmediatista han mirado a la elección siguiente y no a 10, 15 o más años. Han pretendido mejorar las condiciones de competencia para la siguiente justa electoral, no para las generaciones por venir.El caso más claro y reciente fue el intento de modificar el código electoral en agosto del 2005, cuando el PAN y el PRD aprobaron en el Congreso estatal por mayoría de votos una reforma electoral que habría de aplicarse en las elecciones locales de marzo de 2006. Contraria a los intereses del PRI y sus satélites, fue vetada por el aún gobernador Arturo Montiel, impidiendo su entrada en vigor.Ésta pretendía, entre otras transformaciones, que esas elecciones se movieran de marzo a julio y empataran con la presidencial. En el interés de sus promotores estaba aprovechar el ‘efecto’que cada uno de sus candidatos presidenciales había provocado. Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón Hinojosa habían polarizado la contienda, y parecía inevitable que, como sucedió, se repartieran los votos casi a partes iguales, dejando muy lejos al candidato tricolor, Roberto Madrazo Pintado.De haber empatado ambos procesos, seguramente el mapa electoral de la entidad fuera otro. PAN y PRD hubieran ganado más municipios y diputaciones de las que ahora tienen, y el PRI, si bien en el tercer lugar, se ubicaría aún más distante de ellos que ahora.Prevaleció una visión de corto plazo. El cálculo inmediato. La experiencia cercana y el peso de la coyuntura. Esta vez no difiere tanto de las anteriores. Un dato nos respalda. En este proceso de reforma se avanza al ritmo del PRI, son sus tiempos los que dominan y marcan los plazos. Ante esta situación, ¿podrán los otros actores romperlos y fijar los propios?      

La India de Brody

* Es uno de los más extraños actores. Pero también es uno de los más emblemáticos de los últimos años y a pesar de oponerse al estándar estético que la meca gringa impone desde el siglo pasado, es considerado como galán, adjetivo que a Adrien Brody le resulta del todo indiferente. Su nuevo trbajo, Daarjeeling Limited, aborda traiciones y sacrificios, algo a lo que los gringos están acostumbrados, siempre por las malas.

Aldo Rubio

– ¿Quién es el “Frotasienes”?

– Es mi personaje, un chico flemático, uno de los tres hermanos problemáticos de Darjeeling limited, el mediano, carga con las dos partes, la autoridad del grande y la falta de tesón del chico, y con su inseguridad.

– ¿Por qué participar en este filme?- Si Nueva York es un lugar impredecible, cuando vas a la India la historia es totalmente distinta, la llave es dejarse ir e integrarse con la corriente, es cuestionarse vida y realidad de la India. Las locaciones te hacen conectarte fácilmente.

– ¿Las campañas de imagen contrastan con la pobreza de la India?- Es un halago cuando una compañía se acerca y pide que seas su imagen. En el caso de la ropa, es todo un cumplido poner tu fotografía por todos lados, viéndote guapo. De cierta manera opaca tu imagen como actor serio, pero no tengo nada en contra de hacerlo. Es un trabajo respetable, claro, siempre y cuando te guste o apruebes la marca o producto, como contraste creo que hace pensar muchas cosas y valorar lo que tienes.

– ¿Qué pasó con Manolete? ¿Por qué no ha salido?- Están ultimando detalles, la filmación tiene un año, estaba rodando Manolete cuando Wes me mandó el guión. Volé a Nueva York a encontrarme con él, almorzamos y discutimos la posibilidad de hacer esta película. Estábamos interesados en el poder que tiene el sentido del humor.- ¿La India cambia la vida?

– Es algo muy especial. Me ha hecho más abierto, siento que me acepto mejor en mi vida, he aprendido a dejar entrar el caos y la naturaleza impredecible de la India, su sabor se ha colado en mi apartamento de Nueva York. Una vez que vas a la India siempre quieres regresar, es un lugar muy espiritual donde no hay energía negativa.

– ¿Cómo es el trabajo de Wes?

– Es todo un personaje, un hombre muy inteligente, con una calidad única en su trabajo, muy joven. A su lado uno siente que trabaja en familia. Él, Roman, Coppola, Owen Wilson y Jason Schwartzman son como una auténtica familia, me sentí como el cuarto o quinto hermano invitado al grupo, todos juntos en una misión.

– Y todos tienen una nariz familiar…- Es el rasgo que nos une a todos, hasta nuestro director es del mismo molde. Siempre he dicho que soy muy afortunado, pero alguien me dijo que la suerte llega cuando se encuentra con el terreno abonado, y ésa es una buena explicación. Hasta ahora he estado muy enfocado en mi trabajo. La confianza es importante ya que te hace arriesgarte cuando todo te obliga a rendirte. En ese momento yo prefiero mostrar mis emociones, lo cual es muy difícil siendo un hombre joven, especialmente americano.

– ¿Es improvisación o parece improvisación lo que hacen?

– Con Wes uno siente que es libre, que improvisa, pero todo está coreografiado, el diálogo es muy específico y el tiempo está medido. La naturaleza de la historia nos permitió a los actores cierta improvisación. – ¿Harías un sacrificio por tu familia?Sí, toda tu vida está llena de sacrificios.

– ¿Qué tan difícil fue la secuencia del río?

– Difícil. Representó un reto en el tono de la película, un hecho con una naturaleza dramática, fue interesante, peligroso, estar dentro de un río en India, no quieres ni imaginarte qué hay dentro de esta agua.

– ¿Qué representa no poder salvar a tu niño en el filme?

– Es la verdadera carga emocional de mi personaje, la mayoría de los errores no son por culpabilidad y que tienes que entender y dejarte ir, llevar por la corriente de la vida, la gente en India entiende esto muy bien porque la vida va de la mano con la muerte.

– ¿Hubo unión?

– Fue un poco menos específica que en el filme, porque al terminar, casi cuando decían corte, Owen corría y gritaba que vamos todos a comer a tal lado, son tipos magníficos y muy graciosos, muy leales, todo lo que ha creado Wes es como una tropa teatral, una familia teatral, me sentí muy honrado de ser bienvenido y entrar en esta familia.

– ¿Cómo construiste esa pérdida para tu personaje?

– Un amigo pasó por una situación similar, tenía mucho dinero pero nunca conoció realmente a su padre y desapareció por años en la India. Hasta el momento en que pisé la India pude entender todo, lo que dijo posteriormente en sus cartas y cómo pudo despedir a alguien que nunca conoció. También existe el tema de la traición pero es parte de su relación disfuncional, no es algo en lo que se enfocan mucho, es parte de las relaciones que tienes con tus hermanos.

– ¿Te gusta trabajar fuera de tu país?

– Me encanta. Es difícil cuando tienes que estar seis meses o más fuera de tu casa porque pierdes contacto con todo lo que te acostumbras, pero así es mi vida. Paso mucho tiempo rodando en el extranjero, por ejemplo, de España me fascina la luz, los colores, es un país maravilloso y mi novia actual es de ahí.

– ¿Y pronto sonarán campanas para ti y Elsa Pataki?

– No por el momento.