Diligencias y Portales

El 6 de febrero de 1832, y con una inversión de 164 mil 500 pesos, comenzó la construcción de los Portales, hoy invadidos hasta por un globalizador pero rápido Mc Donald’s.

Miguel Alvarado
Siete horas en diligencia, desde Cuajimalpa a Toluca, hacían los viajeros hace doscientos años y la única razón que tenían para visitar a La Bella eran los negocios o el paso obligado que representaba para tierras michoacanas. Toluca era un villorio de apenas unas cuantas calles y ni siquiera había una placita para descansar. Pero la ciudad, con todo y las fealdades que de pronto obsequia, pujaba en comercio y no tardó en demandar lugares más adecuados para tales tratos.
El 6 de febrero de 1832, y con una inversión de 164 mil 500 pesos, comenzó la construcción de los Portales, hoy invadidos hasta por un globalizador pero rápido Mc Donald’s.
Y desde entonces las críticas, aunque menos amargas, le llovían al lugar. Una crónica publicada en una revista llamada Calendario de las Señoritas Mexicanas, en el convulso año del 1841, recopila las andanzas de un viajero que se atrevió a allegarse a la tierra del frío.
Y este anónimo viajero relata que “examinado con algún cuidado se notan los defectos; uno, que los arcos están algo desproporcionados, teniendo la mayor parte de ellos el mismo ancho que alto; y el otro que no pertenecen rigurosamente a un orden de arquitectura conocido, aunque con el que más analogía tiene es con el toscano. Estos defectos, sin embargo, son muy ligeros”.
Los Portales, en efecto, cumplen años este mes y fue gracias a José María González Arratia, “vecino emprendedor, activo y celoso del lustre y decoro de su ciudad natal” y apoyado por el general Melchor Muzquiz, gobernador de la entidad, que se sacó provecho de un terreno inútil en manos de los monjes franciscanos y apoyado por comerciantes, echó los portaleros cimientos.
Primero fueron 6 casas, cuenta la crónica, pero el ejemplo pegó y otros más edificaron hasta darle forma al lugar.
Según la crónica, el Portal estaba dividido en dos cuerpos. El primero tenía seis varas de alto y el segundo eran los balcones de las casas, elevados 5 varas y seis tercios. Los muros de aquellas casas eran de adobe pero los cimientos eran de piedra y ladrillo. Medía en total 459 varas y contenía 19 casas para las familias acomodadas de la época y fueron saludados por visitantes y habitantes porque proporcionó una vista agradable, un mercado semanal y la utilización de propiedades desperdiciadas en manos de la iglesia.
En aquel tiempo, la única comparación con los arcos de Toluca, eran los del portal de Mercaderes y el Agustino, en México y Guadalajara, a los que la obra de esta ciudad superó en número La superficie total de la obra de González Arratia era de 385 metros de largo por 6 de ancho pero una obra posterior, conocida como el Portal Merlín, la amplió a 560 metros.
Hoy los Portales se unificaron en estilo, pero ha sido denostado porque, junto con el resto de los edificios del centro, no tienen unidad y no corresponden a una identidad propia. La plaza González Arratia es el único recuerdo que se tiene del hacedor de los Portales y pocos conocen de su historia o cómo se hizo millonario y amigo de los poderosos de aquel tiempo.
Los 175 años de los Portales pasarán inadvertidos, no así los cumpleaños de otros entes destacados, como el gobernador Peña Nieto, el alcalde Juan Rodolfo Sánchez e incluso el senador César Camacho, quienes organizan recordatorios para que no se olviden en su efímero y empequeñecido paso por esta vida. Los Portales, tan caminados por todos, quedarán para que, poco a poco, los comercios con capital extranjero aprovechen el espacio que originalmente fue destinado para que comercio ayudara a despertar a la ciudad.
La crónica cuenta que el ilustre viajero, de quien no se da nombres ni pelos o señales más, regresó a la ciudad de México días después, luego de haber apalabrado una diligencia, pues temía quedarse sin transporte pues los cocheros de aquellos años “son casi todos unos bellacos”.

La piedad disfrazada

Pocos saben dónde paran los dineros recaudados por el Montepío. Los empresarios pueden tener algunas respuestas pero los números también cuentan: en los últimos cinco años han donado 106 millones 431 mil pesos a instancias privadas.

Miguel Alvarado
Una enorme sala con una hilera de butacas de plástico, desvencijadas, abre sus puertas alas 9 de la mañana, todos los días de la semana. Aquí hay dinero y se comercia con la pobreza, las desgracia ajenas. También con el descuido, la falta de planeación y los imprevistos.
Los motivos para prestar dinero abundan pero siempre a cambio de algo. Joyas, sobre todo, recibe el Monte de Piedad de esta ciudad, ubicado en pleno centro, una cuadra antes de los Portales, en la calle de Aldama. Su fachada, de un deprimente color lila, se encarga de terminar de intimidar a los faltos de recursos.
El Monte, centenaria institución creada en la época virreinal, en 1775, subsiste en la ciudad junto con otras 20 casas de empeño manejadas por particulares y al menos30 establecimientos que compran oro y joyería incluso hasta a un tercio de su valor real.
Pero cuando uno debe o necesita comer ni siquiera el 110 por ciento de intereses que cobran estos lugares es un impedimento. Pocas veces los necesitados recuperan sus pertenencias pero sí regresan para empeñar más.
Unas 25 personas hacen fila pacientemente. Son las 3 de la tarde y el desfile de necesitados comenzó desde temprano. Dos empleados, protegidos en un mostrador atrincherado, se encargan de valuar las joyas y la pedacería de oro y plata que caen en sus manos. Como si se tratara de calentar tortillas, piden la mercancía, la pesan y obtienen una cantidad, que es multiplicada y por último dividida por la mitad para anunciar, cansados y desentendidos, la cantidad que puede ser prestada.
– ¿Por qué sólo 4 mil pesos por 8 joyas de oro? Están valuadas en más de la mitad.
– Tiene razón, señora, pero el Monte de Piedad sólo puede ofrecerle 4 mil.
– ¿Pero no me pueden dar un poco más? ¿Aunque sea mil pesos?
– No, señora. Déme una identificación si las quiere dejar. Si no, haga favor de hacer lugar para el siguiente.
Toda esa tarde unas 500 personas acudieron a empeñar algún valor o a preguntar sobre los montos en los que recibirían las prendas. Es el final de enero y las principales usuarias son mujeres, ancianos y jóvenes de menos de 30 años.
Una mujer exige al necesitado una identificación y pregunta el nombre de otra persona. Le basta sólo el nombre de pila, no pide mayores datos mientras una pequeña máquina imprime la boleta que avala la operación. Han pasado 5 minutos desde que el valuador dio a conocer su veredicto. Otra persona, más necesitada que la anterior, ocupa ya el lugar en la ventanilla y hace los mismos reclamos. El hombre de quien depende que las urgencias sean resueltas se limpia la frente y clava la mirada en el mostrador, mientras su traje marmóreo se restriega en la superficie limpia y fría donde descansa la pequeña basculita que determina cuánto vale la pobreza. La operación se repite y la boleta es impresa. En una hora, ningún necesitado rechazó la oferta de la Piedad.
Una mujer se retira sonriente del mostrador peor regresa cuando se percata de que debe revisar el contenido que le otorgará mil pesos por dos anillos de oro. Lentamente, su rostro se ensombrece pero no da marcha atrás. No puede, de cualquier modo, deshacer el trato y resignada se dirige a la caja. Allí, otra empleada entrega la cantidad acordada, con un gesto que ha sido blindado contra cualquier estrechez emocional. Ni siquiera alza la vista ni responde al saludo o la despedida.
La boleta pesa ahora más y un vistazo revela que un impagable sello con las palabras “empeño” a 45 puntos, funciona como el recordatorio de los débitos.
La tasa de interés vigente, concepto que menos de la mitad de los mexiquenses entiende por completo, marca un 4 por ciento, lo que hace 48 por ciento al año.
Por un préstamo de mil pesos, si se quiere recuperar la prenda, durante el primer se pagarán mil 40 pesos; el segundo mil 80; el tercero, mil 120; el cuarto, mil 160 y el quinto mil 200 pesos y por cada referendo se cobran 200 pesos.
La boleta está avalada un número de cuenta de Banamex e informa del valor real de los objetos, que es pagado a la mitad por el Monte, una institución de asistencia privada, es decir, que ayuda a las organizaciones de beneficencia atendidas por el empresariado y las financia en sus actividades, aparentemente altruistas.
Pocos saben dónde paran los dineros recaudados por el Montepío. Los empresarios pueden tener algunas respuestas pero los números también cuentan: en los últimos cinco años han donado 106 millones 431 mil pesos a instancias privadas.
Los ganones son los grandes monopolios, que eluden el pago de impuestos al jugar a subsanar la pobreza. La Junta de Asistencia Privada del Estado de México tiene algunos nombres: Fundación Wal Mart, A.C.; Fundación Sabritas, A.C.; Fundación Televisa; Fundación Azteca; Fábrica de Pastas y Productos Alimenticios La Moderna, S.A. de C.V.; Fundación C.I.E. (Corporación Interamericana de Entretenimiento); O Boticario; Industrias Ideal, S.A. de C.V.; Embotelladora de Toluca, S.A. de C.V.; Asociación Cruz de Malta, A.C.; Rotoplas, S.A. de C.V.; Editorial Larousse, S.A. de C.V.; Ópticas Devlin, S.A. de C.V.; Grupo Jumex, S.A de C.V.; Unión de Comerciantes de la Central de Abastos de Santiago Tianguistenco; A.C, Pescadería de los Hermanos Canchola; Bodega Aurrerá de Ixtlahuaca, Fundación Sólo por Ayudar, IAP, y Fundación Best, A.C.
La estructura operativa de los CRIT del Teletón, por ejemplo, descansa sobre los donativos del Monte de Piedad. La Junta de Asistencia de Privada, según su propia definición, “apoya a niños y adolescentes, desarrollo social, personas con capacidades diferentes, médico, adultos mayores y educación. Su objetivo es fungir como órgano promotor del desarrollo de la asistencia privada, respaldando y apoyando el trabajo profesional, eficiente y desinteresado de las organizaciones que se constituyan como IAP”.

El príncipe de Davos

* Peña recorrió, tan campante, los salones que albergaron a superestrellas pop, versiones hard core de Maná o Luis Miguel. Allí han sido utilizadas las figuras de Bono, el patético multimillonario defensor de Estados Unidos; la fascinante Jolie, pareja perfecta del perfecto Pitt. “Ya no es Vanessa Redgrave y su compromiso obrero, ni Buñuel y el comunismo o Bardot y los animales, ni escritores con un pertinaz desagrado por el mundo”, es Davos, la pequeña capital del universo.  

Miguel Alvarado

Campos de golf y montañas siempre nevadas donde exclusivas pistas de esquí surcan el paisaje dan fama a Davos, una ciudad suiza donde el idioma oficial es el alemán. Es sede de la Copa Spengler, el más prestigioso torneo de jockey y punto de visita obligado para turistas despistados que ansían conocer, aunque sea de lejos, las mieles del poder.Es una de las ciudades modelo de la ultraderecha, la globalización y prácticamente su esquema organizacional se replica en todo el mundo, incluso en el Edomex. Un ejemplo es que su aeropuerto está ubicado a dos horas, cerca de Zurich, como se pretendía con San Salvador Atenco. Hay una red de trenes que interconecta Davos con el interior suizo, tal y como se hace ahora en el valle de México.Toluca tiene un millón de habitantes y Davos apenas 10 mil. A pesar de ello, representa más que esta pobre capital, pues ofrece 100 restaurantes, 24 mil camas, entre hoteles y casas de vacaciones; 200 tiendas en las que se puede pagar con francos suizos, euros y tarjetas de crédito; tiene 300 kilómetros de pistas de esquí y una pista de 12 kilómetros; 97 kilómetros de caminos para senderismo en invierno; campo de golf de 18 hoyos y 75 kilómetros de itinerarios para esquí de fondo. Todo esto en apenas 254 kilómetros cuadrados.Pero Davos no dejaría de ser un centro turístico más, ni más caro ni mejor, si no fuera porque allí nació el concepto de la globalización y porque cada año los más poderosos del mundo y sus hierofantes lo celebran.Enrique Peña, representante mexicano, estuvo allí cinco días para cerrar una completísima agenda de trabajo que abarcó la venta de las 104 hectáreas de Sedagro, publicidad mundial para sus amigos de la iniciativa privada y la vitrina más importante de la ultraderecha. Personajes clave en la vida económica y política del país se formaron junto con el mandatario mexiquense y pasaron visado europeo: allí estaban el secretario federal de Hacienda, Agustín Carstens, quien encontró a sus amigos, el presidente del Banco Mundial, el estadounidense Robert B. Zoellick y el director general de la Organización Mundial del Comercio, el francés Pascal Lamy, en una mesa redonda que los reunió como antaño.Otro privilegiado fue el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, experto cabildero y forjador audaz de macroeconomías imposibles.El verdadero dueño de México no pudo hacer mutis y también pasó su tarjeta. El heredero del “Tigre” Azcárraga, el pequeño Emilio, habló sobre los campeones regionales económicos. Su competencia, Ricardo Salinas, dueño de la inefable TV Azteca, fue el gran ausente pero ni falta que hizo, pues su editor en jefe, un tal Sergio Sarmiento, moderó la tradicional cena latinoamericana. Al ágape no faltó el doctor Ernesto Zedillo, actual director del centro de estudios de Yale para la globalización.En el nivel de Peña, nombrado “joven líder global” y “joven promesa”, sólo Natividad González Parás, gobernador de Nuevo León.Peña recorrió, tan campante, los salones que albergaron las superestrellas pop, versiones hard core de Maná o Luis Miguel. Allí han sido utilizadas las figuras de Bono, el patético multimillonario defensor de Estados Unidos; la fascinante Jolie, pareja perfecta del perfecto Pitt. “Ya no es Vanessa Redgrave y su compromiso obrero, ni Buñuel y el comunismo o Bardot y los animales, ni escritores con un pertinaz desagrado por el mundo”, es Davos, la pequeña capital del universo. Gates, Blair y Clinton les han aplaudido. Bush los apapacha y compra discos y películas. Allí han estado el american gigoló, Richard Gere, la perversa Sharon Stone, el inteligente y cursi Peter Gabriel y el ligerísimo pero infalible vende-libros, Paolo Coelho. No importa qué se diga, cómo se haga, ni siquiera los resultados. Sólo la imagen.Aun con glamur, Davos es tenebroso: 27 jefes de Estado, 113 ministros, mil 300 directivos de grandes empresas y 340 representantes de la sociedad civil. El mundo es diferente desde allí.Para el analista Manuel Castells este foro no representa el lugar donde se toman las grandes decisiones, pero sí donde se pueden legitimar, dotarlas de moral y presentarlas a un público poco entendido e ingenuo. “La opinión dominante es que, en lo esencial, aunque sería deseable controlar la globalización, no se puede hacer sin quebrar el mercado, sin resucitar la excesiva intervención gubernamental y sin espantar a los innovadores, que crean la tecnología, y a los inversores, que ponen el dinero. La idea, en principio mayoritaria, de avanzar hacia una nueva arquitectura de regulación internacional, choca, cuando se intenta concretar, con la oposición de Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional, el rechazo de las grandes empresas financieras y de los mercados bursátiles y el desacuerdo profundo entre gobiernos y entre técnicos sobre en qué podría consistir esa regulación”.El mensaje general es que quien no está representado en Davos no está representado en el mundo, no está alineado. Faltan Cuba, los iraquíes y los enemigos del establismenth. Otro mensaje subyace: hay que aceptar al mundo como es y vivir en él lo mejor posible. Los cambios no los hace la gente.El rico escenario tiene su contraparte en el Foro Social Mundial, FSM, que se erige como un modelo de resistencia contra la globalización. El problema es que no es efectivo pues no llega a conclusiones ni resultados concretos. Al gobernador eso no le interesaba. En el marco de Davos, hace un año, se dio tiempo de tocar el tema presidencial. Desde hace 200 años, la frase “a mí no me interesa” es preludio de campaña electoral. Esta es la frase mágica que ha puesto al gobernador en la lucha formal por el control del país. Esa misma la usó cuando contendió para diputado y cuando lo obligaron a aceptar la candidatura del PRI para la gubernatura.”A mí no me interesa” resume, en cinco palabras, el futuro que vendrá. Pero el gobernador no fue invitado a Davos porque sí. Hubo una selección rigurosa, basada en la elaborada frase de que tiene la capacidad para “confrontar y atacar retos globales, con pensamiento fresco y estratégico de jóvenes talentos, y con soluciones innovadoras y verdaderamente internacionales”, según el presidente ejecutivo del Foro, Klaus Schwab. La designación no es honoraria, cada uno de los mencionados -416 personas de 90 naciones en total hasta hoy-, se comprometen “a trabajar de manera conjunta para mejorar las condiciones del mundo en que vivimos”. En el 2007, a Peña le tocó la Iniciativa 2030, una especie de estudio de ventas que tiene por objeto abrir los mercados regionales y globales. Esto es casi una carpeta como las que implementa Televisa y vende a clientes como el propio gobierno y sus satélites. Peña no asistió, pero esta vez fue distinto. Aprovechó para convocar a los gobiernos de 25 megaciudades para sumir liderazgo y promover la participación del sector privado para alcanzar la sustentabilidad. Esto, en palabras sencillas, significa la promoción de los bienes públicos entre los empresarios como único camino para el desarrollo. Las experiencias en la entidad lo respaldaban. Funcionan para unos cuantos y esos es suficiente. El significado de “liderazgo para el gobernador es, entonces, tomado de los libros de Og Mandino. Si vendes, no hay necesidad de planear. Dinero fácil, soluciones prontas pero excluyentes.En Davos, Peña repitió lo mismo que se le escucha en las ramplonas ceremonias de gobierno toluqueñas: que la meta para lograr la solidificación de estos objetivos será impulsar el uso del transporte masivo y hacer eficiente el parque vehicular; que de los 21.9 millones de viajes por día en el Valle de México, 4.5 millones son metropolitanos, que se adopten medidas más enérgicas, como una regulación más estricta del transporte y la aplicación de tecnologías más eficientes en el consumo de energía. Otra vez la sombra del engaño. A la población no le interesa Davos ni que Peña sea presidente. Tampoco quiere saber de sus afanes por estrategias para el diseño de ciudades sustentables, el resurgimiento de la clase media y las acciones contra el calentamiento global.A los 7 y medio millones de mexiquenses en pobreza les interesa la comida del día, encontrar trabajo y mantenerlo. Pero de eso no se habla, ni de las propiedades de funcionarios o del abismo que media en lo salarios de albañiles, jefes de prensa y pequeños burócratas de alta denominación.”Los expertos del Foro Económico nos han abierto las puertas y nos dicen que es importante que conozcamos ciertas experiencias, y para nosotros es una gran distinción”, farfulló el emisario mexiquense al partir, junto con el tecnócrata Videgaray y el dueño de los medios, David López.Como paradoja, Peña fue invitado a formar parte del Comité Directivo de la iniciativa Slim City, enfocada a la búsqueda de un menor consumo de energía.Peña regresó a Toluca y hoy enfrenta un próximo proceso electoral. Alfonso Navarrete Prida, el procurador que perdonó a Montiel Rojas, está de vuelta en el primer equipo de la joven promesa mundial. Sedagro espera comprador y el PRI mueve su engranaje para preparar sus procesos internos. Esta es la agenda. Nada de hambres, desempleo, corrupción, narcotráfico o represión. Eso no existe en Peña City.

Atenco y Montiel: las disparidades

* Previo también al primer aniversario del atencazo, otro hecho llamó la atención sobre el caso. El diputado federal del PRI, Gustavo Cárdenas Monroy, propuso reactivar el proyecto aeroportuario de Texcoco-Atenco, alegando que la terminal del DF es insuficiente y ni siquiera las alternativas como Toluca pueden desahogar los problemas. Esto lo dijo el 28 de abril, donde además dijo que para tal proyecto se necesitarían 2 mil hectáreas, no las 4 mil 500 que inicialmente se habían programado.

Jorge Hernández 

Las 4 mil 500 hectáreas entre San Salvador Atenco y Texcoco que serían utilizadas hace 6 años para la construcción del aeropuerto presentan características diferentes, pero a mayoría son tierras de cultivo o campos abiertos por donde pasan brechas. Lo poco que queda del lago de Texcoco dota de humedad a los terrenos, fértiles pero a los que se les aplican poco recursos para la producción.

Estos terrenos serían pagados a 7.20 pesos el metro cuadrado, en aquella expropiación que realizó el gobierno federal y que costó un conflicto de casi un año con los ejidatarios del lugar, descendientes de tlahuicas y dispuestos a hacer frente a cualquiera que se entrometiera con sus propiedades. Finalmente el proyecto se cayó. Se perdió la inversión inicial de 3 mil millones de pesos que llegarían a la entidad y que el ex gobernador Montiel esperaba con ansia, pues representaba el mejor negocio que hubiera podido conseguir; también se perdería la derrama económica por 77 mil millones de pesos y los ingresos adicionales por 300 mil millones, cuando la terminal aérea se completara. Los grupos atenquistas triunfaron y su municipio, uno de los más pequeños del Estado de México, se transformó en un símbolo de la lucha por los derechos de los pobres.

Los líderes principales, Ignacio del Valle, Héctor Galindo y Felipe Álvarez abanderaron entonces otras causas e incluso se trasladaban a otros estados para apoyarlas. Los macheteros, como se les conoció por llevar sus machetes a las manifestaciones y enfrentar a la policía con esas armas, se hicieron de poder y con ello llegaron los abusos. A pesar de que la razón asistió desde un principio a los ejidatarios de Atenco, también es cierto que incurrieron en ilegalidades, como la retención de funcionarios y el cierre de vías de comunicación para conseguir que sus demandas, no peticiones, fueran cumplidas.

El gobierno estatal y federal, primero con Montiel y Vicente Fox, no pudieron hacer nada por el proyecto del aeropuerto pero tampoco se quedarían de brazos cruzados y esperarían la oportunidad. Ésta llegó el 3 de mayo del 2006, precisamente en el municipio perredista de Texcoco, gobernado por Higinio Martínez, hoy un cómodo legislador que todo le aprueba al gobierno de Enrique Peña Nieto. Los enfrentamientos se originaron debido al desalojo de 14 vendedores ambulantes de flores en la explanada del mercado municipal de Texcoco.

Algunos de ellos pertenecían al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, la organización de Ignacio del Valle y justamente ellos acudieron en su defensa. La policía municipal intervino y el zafarrancho creció. Se extendió por la carretera Texcoco-Lechería, hasta donde llegó la SE y algunos elementos de la policía federal.

Allí los de Atenco se enfrentaron sin miramientos, consiguieron repeler a las fuerzas públicas, retuvieron a algunos policías, agredieron a otros y se atrincheraron en el centro de San Salvador Atenco. La madrugada del 4 de mayo, Wilfrido Robledo, el oscuro jefe de la ASE, entró en el pueblo y detuvo a 211 personas, aunque de manera oficial fueron 189; no discriminó a nadie y se llevó a  estudiantes, reporteros, extranjeros, habitantes y compañeros de Del Valle en una jornada que aún no ha terminado.

La golpiza, trasmitida como los hechos del 3 de mayo, en cadena nacional, puso en evidencia la obviedad de una revancha por parte del gobierno. Durante el traslado de los detenidos al penal de Almoloyita, se registraron violaciones y abusos, que no fueron investigados debidamente y que a la fecha permanecen impunes. A la fecha permanecen presos 25 atenquenses, de los cuales a 3 se les dictó una sentencia de 67 años y 6 meses; el resto está en libertad al pagar una fianza de 14 mil pesos y enfrenta su proceso desde afuera.

Sin embargo las sentencias dictadas no se refieren a los hechos violentos relatados, sino a una retención de funcionarios, realizada por Del Valle y sus seguidores, en febrero y abril, contra funcionarios de Gobierno y Educación, lo que fue considerado como secuestro por los jueces. Esta condena podría ser ampliada si la apelación que la procuraduría estatal prospera, y podría aumentar hasta 90 años y dejar a los atenquenses en el penal federal del Altiplano, donde se encuentran a la fecha. Esta condena equivale prácticamente a la cadena perpetua, pues ninguno podría salir con vida. Esta condena se dio a conocer apenas un día después de que se conmemorara el primer aniversario de los enfrentamientos, en voz del juez Blas Hernández.

Estos tres atenquenses comparten prisión con delincuentes como dos de los secuestradores más famosos, Andrés Caletre y Daniel Arizmedi, El Mochaorejas; con presos considerados políticos como Flavio Sosa, dirigente visible de la APPO; también estaba el narcotraficante Osiel Cárdenas Guillén, extraditado recientemente a Estados Unidos para enfrentar cargos en aquel país y algunos de sus brazos ejecutores; está también el ex gobernador de Quinta Roo, Mario Villanueva Madrid, primo del ex director de la ASE, Wilfrido, preso por narcotráfico. Previo también al primer aniversario del atencazo, otro hecho llamó la atención sobre el caso.

El diputado federal del PRI, Gustavo Cárdenas Monroy, propuso reactivar el proyecto aeroportuario de Texcoco-Atenco, alegando que la terminal del DF es insuficiente y ni siquiera las alternativas como Toluca pueden desahogar los problemas. Esto lo dijo el 28 de abril, donde además dijo que para tal proyecto se necesitarían 2 mil hectáreas, no las 4 mil 500 que inicialmente se habían programado. Sostuvo que se necesita una infraestructura que atienda más de un millón de operaciones al año, 50 millones de pasajeros y que ofrezca operaciones simultáneas en pistas paralelas dentro del aeropuerto, y el actual no tiene esas condiciones.

Consideró que la inversión necesaria para la construcción del aeropuerto alterno es de aproximadamente 10 mil millones de dólares y sería mixta, es decir, pública y privada. Gustavo Cárdenas ha sido diputado federal y local por el Edomex, además de funcionario de primer nivel en la época de Arturo Montiel, precisamente en la época final del conflicto por el aeropuerto. Cárdenas fue también aspirante en la elección interna del PRI para la gubernatura del Edomex, en el 2005, que perdió precisamente con Enrique Peña.

Este rigor en la aplicación de la ley por parte del gobierno contrasta con otros casos, en especial con la investigación del caso Montiel, al cual se le exoneró cuatro veces y a pesar de las pruebas físicas como sus propiedades y su tren de vida, no se le pudo o no se le quiso juzgar por enriquecimiento ilícito. Tampoco su familia ni sus colaboradores fueron investigados debidamente. Incluso el contralor interno de Montiel, Eduardo Segovia, fue propuesto por Peña y nombrado por la Cámara magistrado del Tribunal de lo Contencioso hace menos de tres semanas.

En este caso, todo el Congreso se ha doblegado y nadie, absolutamente nadie, le ha pedido cuentas al gobierno sobre Montiel, tampoco sobre los gastos de publicidad con Televisa ni mucho menos con temas como el manejo de la deuda pública, las inversiones extranjeras y el desempleo, tampoco, por supuesto sobre el caso Atenco. Aún falta la sentencia para los 174 atenquenses por los hechos del 3 y 4 de mayo, que se dará en los próximos 4 meses.

El engaño

* Peña, inmaculado en su traje azul, sonreía a las más de 400 personas reunidas bajo un enorme toldo porque nadie le preguntó dónde sería trasladado Sedagro ni por qué Atlacomulco ha sido el destino elegido en oscuros cabildeos. Tampoco se le cuestionó quién comprará ni cuánto dinero hay de por medio. Por arte de magia, Carlos Slim y Juan Armando Hinojosa desaparecieron de Sedagro. Tampoco nadie cuestionó que el Edomex perderá el complejo. La euforia daba terror.

Miguel Alvarado/ Jorge Hernández

“Para hacer posible este conjunto ambiental y  privilegiar el desarrollo del parque ecológico se cancela la construcción de viviendas y oficinas para empresas privadas”.

Esta frase bastó para que el gobernador Peña librara, con pasmosa facilidad, la venta del terreno más grande que el Estado posee.

Los pudientes vecinos del ex Rancho San Lorenzo estallaron en aplausos. Les tiene sin cuidado que se venda la propiedad pública. Su postura era simple. Proteger áreas verdes, aunque no sean para todos.

Las voces se elevaron. “Le ganamos”, dijeron unos. “Lo logramos, ahora hay que protegerla para siempre”, decían otros.

Peña, inmaculado en su traje azul, sonreía a las más de 400 personas reunidas bajo un enorme toldo porque nadie le preguntó dónde sería trasladado Sedagro ni por qué Atlacomulco fue el destino elegido en oscuros cabildeos. Tampoco se le cuestionó quién comprará ni cuánto dinero hay de por medio. Por arte de magia, Carlos Slim y Juan Armando Hinojosa desaparecieron. Y nadie cuestionó que el Edomex perderá el complejo. La euforia daba terror.

El equipo de Peña supo montar bien la obra. Gastó un millón de pesos en una consulta de antemano decidida. Doce mil 322 acudieron a las urnas en una burla de ejercicio que involucró tres municipios con una población aproximada de 2 millones de habitantes. Doce mil ni siquiera significa el uno por ciento de esa población y no es representativa.

Luego la expectativa. El gobierno que escucha, nuevo eslogan del presidenciable, aplazó dos días el conteo. Por último, la apertura y el mensaje de valor al dar la cara. Atrás entonces quedaron Atenco, las cuentas públicas, los gastos en imagen, la entrega de contratos a un reducido grupo de empresarios y el perdón a Montiel fueron olvidados por los aplausos de 40 personas de clase media alta, fuera también de las estadísticas del Inegi sobre los 7 millones y medio en pobreza que habitan el Edomex.

Hace calor y Sedagro está rodeado por al menos mil policías estatales, diseminados en las más de 100 hectáreas. Peña está por llegar. No se arriesgaría en ningún acto público para desairar a los pudientes vecinos de la zona, por pocos que sean, pero tampoco se arriesgará a decir no a sus patrocinadores. Sedagro se venderá, lo de menos es qué se hace en el complejo.

La privatización de los bienes públicos no es cosa nueva y puede seguirse en la página http://www.legistel.gob.mx, que alberga la Gaceta Oficial de Gobierno.

Pero en Sedagro no hay paso. Incluso los caminos secundarios fueron rodeados con vallas y amables policías armados informan que la entrada es por la puerta principal.

Un enorme congestionamiento antecede la llegada del gobernador, quien eligió arribar por tierra en lugar del helicóptero. A 500 metros del complejo, un grupo de mujeres pregunta a los automovilistas sobre su destino.

– Buenos días, ¿nos acompaña al evento? Más adelante podrá encontrar lugar, gracias.

Adentro, cuatro puestos de control resguardan la seguridad. Los requisitos son mínimos pero los guardias eficaces. Sólo prensa y algunos elegidos. Al menos 200 personas no pudieron acceder y para cualquier contingencia estaba la policía. El cuerpo de seguridad del gobernador llegó antes. Catorce camionetas sin placas rodeaban el templete, discretamente estacionadas bajo las arboledas y sus ocupantes se apostaban en el perímetro.

Allí estaban la diputada que quiere ser alcaldesa de Metepec, Ana Lilia Herrera, quien llegó en su camioneta Dodge Nitro de 290 mil pesos; el secretario de Desarrollo Social, Ernesto Némer, quien buscará la gubernatura; el procurador Abel Villicaña y su aparato de prensa y seguridad. Apareció Gerardo Ruiz Esparza, secretario de Comunicaciones y una gruesa de funcionarios mayores, empequeñecidos en sus trajes, sumergidos en sus séquitos particulares.

Son las 11 y media de la mañana. Peña tiene 30 minutos de retraso pero el público es educado. Comprende y no hay rechiflas ni caras largas.

Un invisible hombre al micrófono del templete, parecido a un foro de teatro y adornado sin el ostento de costumbre, sólo con un pendón que garantiza escuchar, anuncia que “nuestro gobernador, el licenciado Peña Nieto, está por arribar”.

Tiene razón. A 300 metros del entoldado, un presuroso grupo se encamina a él. En el medio aparece Peña, caminando como si tuviera preocupaciones, pero al llegar su semblante se transforma. Levanta la mano, la cara y entonces sonríe. Los asesores de imagen saben la importancia del acto circense y lo recomiendan siempre. Una sonrisa, aunque vayan a lincharte.

No se entretiene en nimiedades. Adelanta al cortejo un tecnócrata. Bien peinado, bien bañado, vestido de gris, con una inmaculada corbata verde. Es el secretario de Administración y Finanzas, Luis Videgaray, quien se asume como brazo derecho del Ejecutivo. Él puede ser el próximo gobernador. Conoce los secretos financieros y sabe los oficios de tinieblas.

Escueto como es, Videgaray se autocalifica como mensajero. Inútil aclaración. “Conforme a las instrucciones del gobernador, procedo a informar los resultados de la consulta que se llevó a cabo el pasado domingo”, alcanza a balbucear en el tono más burócrata que encuentra.

“En primer lugar, informar que se instalaron en los lugares previstos y en los horarios anunciados las 20 mesas receptoras de opinión, donde se recibieron 12 mil 322”.

Para Videgaray esto significa respeto a la libertad de expresión. “Los resultados completos están disponibles en la página electrónica del gobierno. Las opciones que tuvieron el mayor amplio respaldo fueron, en primer lugar, un parque público, con 73.7 por ciento; espacios para hacer deporte al aire libre, 71 por ciento; por cada opinión en contra de un parque público se recibieron 10 opiniones a favor. En contraste, la opción que recibió el menor respaldo fue la vivienda, con el 13 por ciento”.

Los aplausos interrumpen al secretario, quien esboza una indiscreta sonrisa. Peña voltea a verlo y sus miradas se cruzan cómplices. El público está en sus bolsas. Lo que viene es, nada más, el corolario.

Videgaray, más tranquilo y dueño de sí, continúa. “Las oficinas para empresas privadas, también con solamente el 12.5 por ciento”. Otra andanada de aplausos calla la tenebrosa voz.

Hay campesinos presentes pero no entienden bien de los números. Sólo atinan a decir que “ése chaparrito es el gobernador; mira, siempre sí vino, como nos dijeron”.

Los pudientes sonríen. La carne de cañón que era Videgaray se transformó en un moderno Juan Evangelista, anunciando la nueva. Era inútil proteger más a Peña, quien no hizo lo mismo en San Salvador Atenco. Allí el templete se llamó Almoloya y la explicación tuvo a bien venir con violaciones a mujeres y dos muertos. Ése fue uno de los mensajes que Sedagro desgranó.

Luis recita más números. Oficinas rechazadas por el 62 por ciento y 64 por ciento contra viviendas. Más aplausos, lastimosos, cobijaron estos números, que no eran lo importante y que el Colegio de Notarios avaló.

La jornada de la consulta no fue como la pintó el gobierno. De aquellos 12 mil participantes, al menos un tercio eran acarreados. Ana Lilia Herrera, una de las principales defensoras de este proyecto, se encargó de repartir calcomanías con la ambigüa leyenda de “no dejes que decidan por ti”. Selma Montenegro, la contraparte panista de Herrera tuvo razón. Ana pagará el costo político.

Aquella votación no fue libre, pues los funcionarios de casillas recogieron aquellas boletas que descalificaban todas las opciones pero que además señalaban que eso no era una consulta. Al menos una de cada tres boletas llevaba estas características, como constató este medio en la casilla de Sedagro, durante dos horas.

“Son las reglas”, dijeron los encargados del lugar. “Estas boletas no pueden ser contabilizadas”.

El dueño del dinero arrojó más cifras. “El 21 por ciento de los votantes apoyó algún punto a favor del proyecto y el 14 por ciento desea que Sedagro permanezca como está”. Para Videgaray, ese 14 por ciento es una minoría, aplastada por endebles estadísticas. El 14 por ciento del uno por ciento ni siquiera merece mención. El burócrata bajó del escenario entre aplausos. La misteriosa voz en off anunciaba de nuevo al número uno.

Con voz que denotaba seguridad, acento perfecto y mirada penetrante como la tienen los que saben, Peña comenzó la perorata. Si bien su acento es impecable su dicción no, pero los detalles menores se le perdonan cuando se trata de Sedagro y sus opulencias.

– Si me permiten, quisiera hacer un breve recuento de lo que significó la determinación que tomó el gobierno sobre el destino de estas tierras, que son parte del conjunto al que se le ha denominado Sedagro. Peña calificó a ese conjunto como “una reserva adquirida por el gobierno en los años setentas”.

Confiado, recordó cómo la Legislatura avalaba su iniciativa para desincorporar el terreno en cuestión. Al mismo tiempo que Peña decía que los diputados analizaron de manera rigurosa, Domitilo Posadas, del PRD, aceptaba que se equivocaron con Sedagro y que no debió pasar. Demasiado tarde. Posadas lo sabía hace semanas y ahora tendrá segura una candidatura para la alcaldía de Toluca y también se llevó la gratitud del Ejecutivo. 

También presumió de sabio. “El gobierno observó que había grupos que legítimamente expresaron preocupación o inquietudes sobre el desarrollo del proyecto”.

Varonil, como artista de novela, el gobernador mostró su lado mesiánico y sostuvo que “algunos de ellos con desinformación, otros con falta de orientación, lo que nos llevó a instruir para que el gobierno del Estado llevara a cabo eventos que permitieran a la sociedad estar debidamente informada de cuál era el proyecto que se pretendía llevar en estos terrenos y conociera los alcances del mismo. Se llevaron a cabo diversas reuniones con vecinos de las zonas de Toluca y Metepec para que conocieran de este proyecto y finalmente, porque consideramos que era la zona más cercana y más fundamental, donde se necesitaba pulsar el sentir de la sociedad, extendimos la consulta ciudadana”.

Para el gobernador los resultados fortalecen y enriquecen el proyecto Sedagro y contundente, como si se tratara de una declaración de guerra, anunció que el gobierno, no él, decidió “primero, construir un parque público de 80 hectáreas de superficie, 4 veces más grande que en la propuesta original”.

Aplausos. Una vez más la tecnología Televisa al servicio de El Hombre. Otra sonrisa iluminaba el rostro del atareado Ejecutivo, quien de paso mencionó las bondades que el arte encontrará en ese espacio.

“Segundo, incluir como parte integral de este conjunto un centro de educación ambiental para la generación de proyectos ecológicos. Tercero, limitar la construcción de oficinas públicas y ahora se diseñarán bajo un concepto ambientalista para convertirlas en las primeras oficinas verdes del Edomex. Y cuarto… cuarto… para hacer posible este conjunto ambiental y privilegiar el desarrollo del parque ecológico se cancela la construcción de viviendas y oficinas para empresas privadas”.

– No mames- dijo uno de los guardias que custodiaban el perímetro pero él, su impertinencia y el gobernador fueron empequeñecidos por un millar de aplausos. La clase media alta de Metepec está con Peña y sus iniciativas porque los escucha.

– Nos dijo desinformados, pero le ganamos, comentaría luego una de las luchadoras ambientales, al final de todo, enfundada en su guardarropa Liverpool y al borde de las lágrimas.

Peña hizo un esfuerzo, engoló la voz y prosiguió. “A efecto de cumplir con lo señalado, he instruido para que se desarrolle el proyecto”, que por cierto estaba listo desde la administración de Arturo Montiel, y que se llamaba Ciudades de Gran Visión, incluido en el Foro Permanente de Gran Visión, creado en el 2001 y que involucraba obra pública para carreteras y desarrollos urbanos.

La administración de Fox se refería a este plan, interestatal, de esta manera: “en lo que se refiere a infraestructura carretera, existe un proyecto de gran visión muy interesante que es conectar las principales ciudades de nuestros estados, para generar un circuito alrededor del Distrito Federal. Fue aprobado por unanimidad de los gobernadores, que se inicie con la construcción del arco norte, es decir, una vía de comunicación que conecte Tlaxcala, Estado de México y Puebla a través de diferentes ciudades. Por supuesto, para no tener que llegar o atravesar por el Distrito Federal para comunicarse hacia la ciudad de Puebla. No se descarta la conclusión de todo el proyecto que es generar todo un circuito que pasa -por supuesto- por Morelos y hacia el poniente de Morelos que se conecta con el Estado de México”, el 14 de marzo del 2002 en un comunicado oficial, donde se firmó el acuerdo por el que se creaba Fidecentro.

Y con “un muchísimas felicidades” el más guapo dejó el escenario. Caminó entre los eufóricos y clasemedieros colonos, quienes lo obsequiaron con parabienes y palmadas en la espalda.

Los funcionarios y diputados siguieron el ejemplo del gobernador y abandonaron presurosos el lugar. Un desfile de camionetas de lujo de todas las marcas se escenificó en el nuevo libramiento Bicentenario.

Unos cuantos vecinos se quedaron para congratularse. Un aplastante número de 13 personas hacía planes para perpetuar el anuncio.

Un ambulante, instalado a las afueras del complejo, preguntó, después del circo:

– ¿Y ahora dónde voy a despachar mis dulces?

La venta de Sedagro, el verdadero negocio, se consumó en las narices de todos.

Privatizaciones

* Para el especialista Alfredo Vargas, de la Universidad Autónoma Metropolitana, la privatización puede asumir una gama de formas como pueden ser el cambio de estatus de la propiedad y la transferencia de la autoridad de la toma de decisiones, desde el sector público y privado y la desposesión total o parcial, que es la venta o el cierre total de empresas de propiedad estatal.

Jorge Hernández

La privatización de bienes públicos en la entidad no es cosa nueva y los beneficiados son la Iglesia, el ejército, las instituciones federales, Televisa e incluso Mc Donald’s.

El ejemplo de Sedagro, que será vendido representa la operación más grande de los últimos 14 años, avalada por la Cámara de Diputados local.

Esta operación es, además, la primera de una serie de al menos siete y que tiene por objeto la implementación de ciudades inteligentes de alto nivel.

Este fenómeno se presenta a nivel nacional y ha sustituido las expropiaciones que se realizaban a principios del siglo XX. Poco a poco, particulares y empresas privadas recuperaron lo que la Revolución les quitó y ahora son dueños de los principales servicios. Explotación de agua, alimentos y la industria petroquímica pasan por intermediarios antes de venderse; lo mismo sucede con la obra pública estatal y federal. La vivienda es lo mismo y la energía se encamina a ello.

Para el especialista Alfredo Vargas, de la Universidad Autónoma Metropolitana, la privatización puede asumir una gama de formas como pueden ser el cambio de estatus de la propiedad y la transferencia de la autoridad de la toma de decisiones, desde el sector público y privado y la desposesión total o parcial, que es la venta o el cierre total de empresas de propiedad estatal.

Elliot Berg la llama “desposesión raptante”, en la cual se han implementado de manera progresiva: primero, los recursos presupuestarios se suspenden, en seguida se franquea el acceso al crédito bancario central o comercial, sigue el recorte de personal y, finalmente, el cierre.

Otra de las estrategias es el arrendamiento o contratación. Aquí se otorgan contratos, ya sea de administración o ejecución para dar impulso a las empresas que no han tenido éxito y cuya salvación puede ser factible.

La otra es la independencia corporativa, en la cual se da un carácter corporativo y privado a una organización pública, pero conservando la influencia del gobierno.

La “donación” correcta es otra de las técnicas, ya que una venta puede ser inapropiada. Las personas recibirán una acción específica, lo que implica que podrían venderla o disponer de ella.

En México, la intervención estatal se explica por la incapacidad del sector privado para impulsar y sostener el crecimiento económico. Difícilmente podemos explicar el desarrollo de las fuerzas productivas en México sin la intervención del Estado. Por lo tanto, a la empresa pública se le ha considerado la base material con que cuenta el Estado para la regulación e impulso de la actividad económica y social de todos los sectores. Pero al sector privado le ha parecido que la intervención estatal en la economía es excesiva. Ello, aunado a que ese sector cuenta con el apoyo de los países desarrollados y que se busca la reestructuración del capitalismo, se ha propuesto eliminar, lo más posible, aquellas instituciones que obstaculizan el funcionamiento de las fuerzas del mercado, lo que está acorde con sus intereses.

Los ejemplos en el Estado de México abundan. El 31 de octubre del 2000, Arturo Montiel decretaba la desincorporación del parque estatal Sierra de Tepozotlán, en Tepozotlán y Huehuetoca, como consta en la Gaceta de Gobierno de aquella fecha. El Ejército también participó de las bondades de las desincorporaciones, y el parque estatal Sierra de Tepotzotlán corrió la misma suerte el 14 de diciembre del 2001. Trece mil 175 hectáreas son ahora usadas por los militares.

Otro terreno, éste de 28 mil 975 metros cuadrados, fue desincorporado el 12 de septiembre del 2001 el parque estatal Alameda Poniente en La Pila, Metepec, donde se construyó el C4, el SITE estatal y las oficinas de la Secretaría Ejecutiva del Consejo Estatal de Seguridad Pública.

El primero de julio de 1994 se desincorporaron inmuebles del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, de diferentes municipios con las medidas y colindancias que se mencionan, y se autoriza al SDIFEM, donar dichos inmuebles de los Organismos.

El 9 d enero de 1996 un edificio en Toluca corrió la misma suerte. Estaba ubicado en los números 420 y 422 de la calle José Vicente Villada.

Los ayuntamientos reciben autorización de parte de la Cámara de Diputados para hacer lo mismo. El 28 de enero de 1996 Cuautitlán Izcalli, desafectó y enajenó, que significa ceder los derechos sobre una propiedad, fuera de subasta pública, dos inmuebles de su propiedad.

Las donaciones que menciona Alfredo Vargas tienen su ejemplo el 3 de marzo de 1997, cuando se autorizó al Ejecutivo desincorporar la fracción “C” del lote “E”, ubicado en el Parque Cuauhtémoc, de Toluca, autorizando al Ejecutivo donarlo a título gratuito el inmueble descrito a favor de la Suprema Corte de la Nación.

También Metepec desafectó un lote de 26 mil 860 metros cuadrados para donarlo al Centro de Bachillerato Tecnológico, Industrial y de Servicio (CBTIS) Número 203.

El 11 de septiembre de 1998, Tultitlán trasmitió un inmueble a favor del ISSSTE, para un hospital regional.

El 13 de enero de 1999 el gobierno estatal desafectó un inmueble y lo permutó por otra propiedad de la empresa denominada Terrenos Industriales de Toluca, involucrada en el desarrollo del Parque Industrial Toluca 2000.

El ayuntamiento de Toluca desafectó y permutó otro inmueble a la empresa Grandes Superficies de México, que no es otra que la desaparecida Carrefour, el 18 de octubre de 1999 y el 25 de enero del 2000 un inmueble llamado San Ramón fue desafectado por el Ejecutivo.

Ixtapan de la Sal desincorporó y permutó un inmueble por otro particular, de Ángela Dzul de Jacobo, el 23 de octubre del 2000. A ella le invadieron un predio con la construcción de una vialidad y logró indemnización por 840 mil pesos.

El 27 de noviembre del 2000, 4 mil 314 metros cuadrados de la comunidad de El Salitre, sobre la carretera federal Ixtapan de la Sal-Tonatico, fueron permutados a  Embotelladora de Toluca, ubicado en la calle de Independencia número 23, esquina con Juárez, en aquel municipio.

El 25 de junio del 2001, el Ejecutivo donó un inmueble a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El ayuntamiento de Toluca enajenó, fuera de subasta pública, un inmueble en favor de la profesora Hermelinda Mondragón García, el 31 de octubre del 2001.

Atlacomulco, el 12 de noviembre del 2002, también enajenó fuera de subasta pública, dos inmuebles.

Tepotzotlán permutó un inmueble a la empresa Vis Constructora, desarrolladora de vivienda de interés social y zonas hoteleras en el sur mexicano, el 13 de noviembre del 2002.

Tlalnepantla enajenó 5 inmuebles fuera de subasta pública y a título oneroso, que significa que puede disponer de los bienes como le plazca, el 12 de diciembre del 2002.

Igualmente, el gobierno estatal transfirió los inmuebles que conforman el aeropuerto internacional de Toluca, Adolfo López, el 23 de mayo del 2003, y enajenó 25 inmuebles, el 27 de mayo de ese año.

El Ejecutivo donó 7 inmuebles más, enajenó dos más en subasta pública y transfirió 4, el 22 de julio del 2003, en pleno montielato.

El 23 de junio del 2003, el ayuntamiento de Toluca regaló dos terrenos a la diócesis de Toluca y Tlalnepantla enajenó un inmueble, fuera de subasta pública, el primero de agosto del 2003.

Los penales de Tenango del Valle, Ixtlahuaca y Tenancingo eran predios municipales que consiguió el gobierno estatal, el 31 de diciembre del 2003. Los penales serán construidos con dinero de la iniciativa privada.

El 21 de abril del 2004, el Ejecutivo enajenó diversos inmuebles estatales; el 17 de agosto Tultepec hizo lo mismo y Tlalnepantla concesionó la fracción de un terreno para la construcción y operación de un centro de convenciones.

El 28 de octubre Metepec donó parte de un terreno al IMSS.

También se desincorporó una fracción de terreno, Las Tablas o Cantarados, de Fertimex en Cuautitlán, enajenada fuera de subasta pública a favor de Max Elmann Arazi, director del Grupo Holding   el primero de diciembre del 2004.

Mc Donald’s fue beneficiado con un terreno de 2 mil 818 metros cuadrados, donde se supone construiría un albergue, el Ronald Mc Donald’s, el 12 de noviembre del 2004.

Televisa también se llevó lo suyo. El 27 de septiembre del 2005 el Instituto Mexiquense de la Vivienda Social donó un inmueble a la Fundación Teletón, de la empresa de Emilio Azcárraga.

En Ixtapan de la Sal 9 mil 500 metros cuadrados fueron desincorporados de un inmueble y cambiados a Carlos Zendejas López, el 13 de diciembre del 2004 y Texcaltitlán donó un terreno a la Comisión de Electricidad para construir oficinas en 3 mil 363 metros cuadrados.

El Ejecutivo donó al IMSS otro inmueble, el 5 de agosto del 2005, al igual que San Mateo Atenco, mientras que Metepec donó 19 lotes, 17 días después.

La fundación Un Mundo Mejor recibió gratis dos inmuebles, uno en Ixtapan de la Sal y otro en Atlacomulco, el 22 de septiembre del 2005, que presidía Raúl Solalinde Guerra, presidente la prepa particular ITAHT y hermano del empresario Víctor Manuel Solalin de Guerra, quien en el 2002 acusó a Montiel de jinetear recursos destinados a obras sociales.

Dos inmuebles más fueron enajenados por el Ejecutivo, a título oneroso, en Neza, el 14 de noviembre del 2005.

El ICATI cedió gratuitamente un inmueble a la Asociación de Universidades e Institutos de Enseñanza Superior de la República Mexicana, el 1 de junio del 2006

Nuevamente el Instituto de la Vivienda desincorporó diversos inmuebles para enajenarlos a título oneroso el 13 de junio de hace dos años.

El Ejecutivo desincorporó y regaló al gobierno del DF un inmueble en Ixtapaluca y el ICATI regaló a la Asociación Nacional de Actores un inmueble de su propiedad.

La Fundación Teletón obtuvo gratis, por segunda vez, otro inmueble y el 27 de diciembre del año pasado el gobierno desincorporó diversos inmuebles para un proyecto inmobiliario.

Cabaret 50

Para Amelia, mi abuela: quien se regodeaba con la vida sin alardear de ello. 

Diego Garciarivas 

Seré austero. Pasé algunos días navegando sobre la indiferencia que existe en las sillas de acrílico desgastado de los hospitales públicos; lo que mermó un poco mi juicio y frases domingueras. Por lo tanto, sólo les telegrafiaré breves referencias del lugar preferido para retozar cuando el mutis se hace presente en mí por largos periodos: el Cabaret 50. Para los que no lo conocen, basta sacar cualquier mapamundi –sí, esos mapillas mal trazados e impresos en papel bond que nos pedían en la primaria– y recorrer con el dedo de oriente a poniente y viceversa la  zona que delinea el Trópico de Cáncer para ubicar la tierra y el mar que contienen las paredes de aquel lugar. Es un palacio nocturno que hace a manera de epicentro, de imán de las diosas de ébano, de los dioses de la composición e interpretación de la rumba, chachachá, danzón, mambo, guaguancó, conga y cuando el apreciable público lo apetece, de  desequilibrados boleros de Celio González, Flaco de Oro y Toña la Negra. Lo frecuentan de ocho por ocho: pérfidos, virtuosos, damas con y sin caché, zarrapastrosos, dandis, incautos, intramusculares, temerarios y crepusculares sin importar el santoral, la semana nacional de vacunación, el día de la bandera o el cumpleaños de la Virgencita de Guadalupe. Tal constancia se debe a su excelente programa, a que la entrada es libre, los daiquiris sobre la barra de caoba abundan, la poesía fluye a pasto y las manifestaciones del deseo se contienen a límites salvajes. Para muestra, les comparto íntegramente el programa de la próxima semana que incluye dos estrenos formidables “Noches de Primavera” y “La Fiebre del Mambo” a cargo del cara de foca Dámaso Pérez Prado, acompañado de su orquesta bajo la dirección de Chano Urueta, con veintidós solistas y veinticuatro Mamboleras en escena, en un mano  a mano con Beny More y el negrito Chevalier; así como un elenco totalmente nuevo que incluye la actuación especial de las grandes vedetes de México y América: Rosita Arenas, Meche Barba, la mamita linda Rosa Carmina, Yolanda Montes Tongolele, Ana Bertha Lepe, Silvia Pinal, Regina Torné, Yolanda Varela, la cubanísima Ninón Sevilla, Rosita Quintana, Zulma Fayad, Mapy Cortés, Fanny Cano, Kitty de Hoyos, Antonieta Pons, la sensual Evangelina Elizondo, Amalia Aguilar, Rosita Fornés, Su Mui Key, Lilia Prado, Paloma Sosalle –¡uuufff!–, Martha Roth, Lupe Vélez, Ana Luisa Peluffo, Lorena Velázquez  y la Kalantán. ¡Alá, Buda, Tezcatlipoca Rojo, Gran Chuchín, Shiva, Diego Armando Maradona, denme fuerzas! 

Entenderán ahora por qué el Cabaret 50 ha sido mi remanso; la trinchera contra la metralla de la afonía, contra la guerra sin tregua que se libra entre la ausencia de un ser humano y el hambre de crear. Cuando gusten, los puedo invitar, al cabo soy dueño y administrador del multiétnico changarro. Sólo deberán traer cierta suma de nostalgia, tolerancia, diversidad y el último electrocardiograma firmado al calce por su médico de desconfianza. Los espero, serán bienvenidos.