El necio amor

* Meraz Domínguez era reportera, con experiencia comprobable, a diferencia de Versini. Comenzó con Dolores Ayala y terminó como representante del gobierno de Durango, como titular de la oficina de Representación. Ganó un Premio Nacional de Periodismo en el 2000 y fue directora de Comunicación Social de la Secretaría de Energía del gobierno federal; subdelegada de la Delegación Miguel Hidalgo del Gobierno del Distrito Federal y directora del Sistema de Radio y Televisión Mexiquense, de 1999 a 2001.

 

Jorge Hernández

Atrás quedó el poder. Los excesos, las acusaciones de corrupción. Atrás quedó el spleen de París y las seducciones de Televisa par gobernar un país. La familia es otra, el rumbo también, aunque prepara el retorno a la vida pública. Y si esto último sucede, no lo hará solo. Llega de la mano de un tercer matrimonio, esta vez con una periodista, una de verdad, aunque el currículum de Norma Meraz incluya solamente notas para televisión en la propia empresa de Azcárraga y puestos burocráticos en Durango y el Edomex, donde incluso fue directora general de Radio y Televisión Mexiquense en la administración anterior.

Arturo Montiel casó por tercera vez, aunque prescindió del lujo y la parafernalia. Norma Meraz es su nueva esposa y el club de golf Los Encinos, en Lerma, sustituyó a Valle de Bravo como el escenario de su fracasada boda perfecta con la francesa Maude Versini.

El 8 de mayo de este año, el ex gobernador mexiquense ocupó una casa en Paseo de los Abetos para su enlace, ante pocos invitados y todos de bajo perfil. Ni siquiera se preocupó por la seguridad y tres hombres vigilaban discretos la entrada de los convidados.

Entre las ausencias destacaba la de Enrique Peña, el actual gobernador del Edomex y sobrino de Montiel pero a Meraz eso pareció no importarle.

Pocos medios cubrieron el enlace civil y todo se redujo a unas pocas notas en secciones de Sociales en periódicos del norte del país y a un chismorreo intento pero breve en columnas toluqueñas.
La primera esposa de Montiel, Paula Yáñez, una reina de belleza de la Feria de San Marcos, quedó en el olvido e incluso su anunciada participación en la contienda electoral del próximo año fue opacada por la boda de su poderoso ex marido. Maude Versini sueña en París, al lado de una nueva relación, embarazada y olvidada de sus promesas de campañas sociales en ayuda de los pobres. Sus casas de asistencia, abandonadas a lo largo y ancho de la entidad, apenas la recuerdan por las placas que mandaron poner en sus fachadas. Versini, más que una primera dama, resultó una hábil inversora y ella el producto a promover, como sucedió el 23 de junio del 2002, cuando en Avándaro la primera plana de Montiel saludaba a los recién casados. Ese matrimonio duró cuatro años. Unos señalan la pérdida de la candidatura de Montiel a la presidencia como una de las aristas que propiciaron la ruptura. Otros acuden a la violencia con la que la francesa fue tratada. Unos más, a la investigación por enriquecimiento inexplicable que el clan del ex gobernador tuvo que soportar pero del que, a final de cuentas, salió sin despeinarse ayudado por funcionarios que él mismo encumbró durante su administración.
Sobre la violencia que padeció Versini, hay un testimonio. Hoy, la moda son los libros. Todos pueden escribir uno. Todos se sienten capaces de escribir sus memorias. Prueba de ellos son el binomio Jorge Castañeda y Rubén Aguilar, colaboradores del gobierno de Vicente Fox y quienes desnudan en uno de los capítulos la relación sentimental del ex gobernador mexiquense, Arturo Montiel, con la francesa Maude Versini, de quien se ha divorciado, además de su boyante situación económica y el encubrimiento de funcionarios de la actual administración peñista, incluido el propio gobernador, Enrique, sobrino del de Atlacomulco y de Luis Miranda, ex secretario de Finanzas montielista y actual subsecretario de Gobierno.

En el libro La Diferencia y casi sin querer los malhadados Castañeda y Aguilar recuerdan que Montiel perdió la candidatura porque su situación privada no atravesaba por buen momento y eso pesó más, incluso, que la investigación en su contra.

El capítulo, incluso, ha servido de pretexto para que el ex regidor perredista

por Tlalnepantla, Josñe Luis Cortés, vuelva a presentar una denuncia relacionada con el caso de Montiel, aunque esta vez en contra del ex presidente Vicente Fox y de su procurador de Justicia, Daniel Cabeza de Vaca, pues cree que protegieron al ex mandatario durante las pesquisas.

Versini exigió a su entonces esposo, una indemnización cercana a los 300 millones de pesos, lo que representaría la mitad de los bienes de Arturo y que no corresponde con el resultado de las investigaciones seguidas sobre su patrimonio.

Según Castañeda y Aguilar, Versini habría sido golpeada por presuntos guardaespaldas de Montiel y se habría refugiado en Denver, durante un tiempo, luego de levantar una denuncia en el ministerio público de Toluca y ante el consulado de Francia en México.

Hasta allá se trasladó el avergonzado esposo y para reconquistarla, narran Castañeda y Aguilar, le compró una casa de playa en la isla francesa de Saint Barthélemy, pagada en efectivo, como señalan informes de la Inteligencia mexicana.

El libro La Diferencia ha sido catalogado como un escrito en defensa de la administración foxista pero aún así comenta chismes y cotilleos sobre personajes de filia panista, sobre la golpiza a campesinos de San Salvador Atenco y sobre un caso de espionaje al Trife por parte del PRI del Estado de México.

Pero a Montiel, de 64 años, no le apura. La lista de sus propiedades era más amplia y con ninguna de ellas pasó nada. Jalisco, Guerrero, España, Centroamérica, Francia, el Estado de México eran los territorios preferidos de Montiel para comprar y aunque su familia ya es muy amplia, dos hijos con Yáñez y tres con Versini, además de nueras, nietos, padres, hermanos y tíos y que casi todos subieron espectacularmente su nivel de vida, el ex gobernador vive plácidamente en Ixtapan de la Sal, en el fraccionamiento de la Grand Reserva, propiedad de una familia entrañable para él, los San Román, dueños del agua y el turismo en aquel municipio.

Meraz Domínguez era reportera, con experiencia comprobable, a diferencia de Versini. Comenzó con Dolores Ayala y terminó como representante del gobierno de Durango, como titular de la oficina de Representación.

Ganó un Premio Nacional de Periodismo en el 2000 y fue directora de Comunicación Social de la Secretaría de Energía del gobierno federal; subdelegada de la Delegación Miguel Hidalgo del Gobierno del Distrito Federal y directora del Sistema de Radio y Televisión Mexiquense, de 1999 a 2001.

La izquierda de Óscar González

 * El ayuntamiento de Metepec destinó 11 millones 769 mil 94 pesos para gastos de publicidad y propaganda, en lo que va de la administración petista del alcalde, 5 de los cuales corresponden a los 773 millones de pesos del actual presupuesto.

Jorge Hernández

Metepec enfrenta una de las auditorías más rigurosas de los últimos tiempos y la administración del petista Óscar González es revisada de manera exhaustiva por la Contraloría de la Legislatura.

Diversas irregularidades han sido denunciadas por proveedores y ciudadanos, quienes a cusan al alcalde de favorecer a empresas amigas o propiedad de sus propios familiares, como el caso de uno de sus hermanos, quien se lleva casi todos los contratos de impresión que necesita aquel ayuntamiento.

También denuncia la retención de pagos durante casi tres años por los conceptos de la difusión de actividades y la reticencia del director de Comunicación, Carlos Monroy, para hacer efectivos los servicios prestados, además de que favorecen a la proveedora Rosa Elena Orozco Alcaraz de ser prestanombres de uno de los parientes del alcalde de tendencia izquierdista, quien acapara los contratos más elevados en servicios de impresión.

La administración petista, sin embargo, pasa por alto los inconvenientes y aparece cotidianamente en todos los medios.

Pero el gasto global de difusión, información y ceremonial es de 23 millones 172 mil 155 pesos, desglosados en 6 millones de pesos para gastos de publicidad y propaganda; 826 mil pesos en gastos de impresión, inserción y elaboración de publicidades oficiales y de información en general, 821 mil pesos. Para espectáculos cívicos y culturales, 11 millones 338 mil pesos y 612 mil pesos para exposiciones, 612 mil 850 pesos; para congresos y convenciones, 117 mil pesos; las ceremonias oficiales y de orden social le cuestan a Metepec 3 millones 229 mil pesos y las cuotas y suscripciones le cobran 14 mil pesos a la administración. Por servicios de foto, cine y grabación, González Yáñez destina 21 mil pesos, aunque casi todo el trabajo lo realiza Comunicación Social con recursos propios.

El ayuntamiento de Metepec destinó 11 millones 769 mil 94 pesos para gastos de publicidad y propaganda, en lo que va de la administración petista del alcalde Óscar González, 5 de los cuales corresponden a los 773 millones de pesos del actual presupuesto.

Según el folio de Transparencia, marcado con la clave 00021/METEPEC/IP/2008, la cantidad anterior se dividió en tres. Para el 2006, se dispuso de un presupuesto de 3 millones 134 mil 547 pesos. Para el 2007 la cantidad subió a los 3 millones 634 mil 547 pesos, pero para el 2008 la cifra casi se duplicó al aprobarse 5 millones de pesos.

Según Transparencia de Metepec, este ayuntamiento no ha realizado ningún convenio de publicidad con medios escritos nacionales o locales ni tampoco con medios electrónicos, como consta en la respuesta DCS/016/2008, donde se especifica lo anterior, firmada por Miguel Ángel Cortez Rodríguez, jefe de la Unidad de Transparencia y Acceso a la Información.

Sin embargo, la administración de González acepta la difusión y publicación de actividades en 53 medios, electrónicos y escritos, aunque no desglosa cantidades por las que fueron contratados. Algunos de los medios contratados son Acir, Alfa, Cambio 3PM, Chamuco, Heraldo de Toluca, Impulso, La Jornada, Ovaciones, Portal, Reforma, Sol de Toluca, El Diario, Televisa, Milenio, MVT Photo, Ultra, El Valle y TV Azteca, pero la mayoría refiere que aquel ayuntamiento mantiene adeudos desde hace más de un año con ellos.

El 50 por ciento del presupuesto total de aquel municipio es destinado a servicios para la comunidad, mientras que el 14 por ciento se gasta en educación, cultura y apoyos sociales, según el tesorero Francisco Mandujano.

El total del presupuesto es de 773 millones de pesos, de los cuales el 16 por ciento se destina a áreas normativas y el 5 por ciento a tareas administrativas y de relación política.

Para el pago de sueldos, el gobierno petista tiene 256 millones 119 mil 653 pesos; para remuneraciones al personal de carácter permanente se destinan 159 millones 404 mil 146 pesos, de los cuales 10 millones 764 mil 996 pesos se erogan en dietas y 6 millones 386 mil 644 pesos van para gratificaciones especiales; para primas especiales hay 12 millones de pesos y por aguinaldos, se erogan 30 millones de pesos.

La seguridad social le cuesta a Metepec 28 millones de pesos, mientras que para materiales y suministros hay 36 millones de pesos; para materiales y artículos de construcción hay 12 millones de pesos; para materiales de señalización, 10 millones de pesos y para productos químicos y de laboratorio, 2 millones 250 mil pesos.

En combustibles, aditivos y lubricantes, Metepec tiene asignados 10 millones 985 mil pesos, y para vestuarios, blancos, prendas de protección y artículos deportivos se contemplan 5 millones de pesos.

Para servicios generales, se tienen 91 millones de pesos, mientras que para telefonía convencional y celulares hay 3 millones 484 mil pesos, aunque para el pago de luz hay un millón de pesos, mientras que el alumbrado pública cuesta 10 millones de pesos.

Por arrendamiento de oficinas y locales, la administración cubre un millón 965 mil pesos y por el de maquinaria y equipo, 511 mil pesos. La renta de autos cuesta 31 mil pesos y equipo y bienes informáticos, 61 mil pesos.

Por servicios de asesoría, consultoría, informáticos, estudios e investigaciones, Metepec paga 3 millones 332 mil pesos y por servicios bancarios, 5 millones 940 mil pesos, aunque en seguros y fianzas, 4 millones 652 mil pesos.

Por adaptación, mantenimiento, reparación e instalación, el ayuntamiento eroga 39 millones 242 mil pesos, de los cuales 10 millones de pesos corresponden a mantenimiento de inmuebles y 6 millones de pesos a reparación y mantenimiento de vehículos, mientras que para el mantenimiento de alumbrado se van 19 millones de pesos

Los traslados y viajes oficiales del alcalde González Yáñez y sus funcionarios cuestan a la ciudadanía un millón 725 mil pesos, de los cuales 256 mil peso corresponden a gastos de viajes; 76 mil pesos a viáticos eventuales y 151 mil 900 pesos a pasajes y carreteras de cuota, así como un millón 240 mil pesos se van a gastos de representación.

Para subsidios, transferencias, previsiones económicas, ayudas, erogaciones y pensiones, hay una partida por 47 millones 180 mil pesos, de los cuales 5 millones 200 mil pesos van a subsidios y apoyos; a subsidios por carga fiscal, es decir impuestos, 4 millones 632 mil pesos; a bonificaciones, 66 mil 67 pesos; a recargos 200 mil pesos y a condonación de multas 100 mil pesos, mientras que a devolución por ingresos indebidos, 200 mil pesos.

Para el DIF hay 23 millones de pesos y 17 millones de pesos para los sectores productivos privados y sociales. Tan sólo en cooperaciones en estos campos, González eroga 5 millones 630 mil pesos, mientras que en becas destina 8 millones de pesos y para cultura, deportes y extraordinarios, 952 mil pesos, mientras que para donativos a instituciones sin fines de lucro, 2 millones de pesos.

En bienes muebles e inmuebles, Metepec destina 23 millones de pesos y para mobiliario y equipo de administración, 3 millones y medio de pesos. Para obras de arte y objetos culturales, 2 millones y medios de pesos y para equipo eléctrico y electrónico de oficina, 69 mil pesos.

Para maquinaria, equipo agropecuario, industrial, de comunicaciones, de seguridad pública, de uso informático y médico, hay 17 millones de pesos y para vehículos y equipo de transporte, 3 millones 3 millones 352 mil pesos.

Para obras públicas, se destinan 230 millones 90 mil 84 pesos, pero para la deuda pública, 47 millones 362 mil 113 pesos, de los cuales 31 millones de pesos van para la deuda pública consolidada, 18 millones de pesos para amortización de capital y 13 millones de pesos para el pago de la deuda pública. Debe además 15 millones de pesos por ejercicios fiscales anteriores.

En contraparte, Comunicación Social de Toluca, que dirige Marco Aguilar, marcó la información sobre convenios publicitarios y medios contratados como clasificada y se negó a proporcionarla, lo que lo convierte en la única dependencia pública que maneja de tal forma los gastos sobre difusión.

El Barco Ebrio

En Atizapán de Zaragoza, Gonzalo Alarcón ya tiene “negociada” la gubernatura del Edomex. Esto se comenta entre su equipo luego del apoyo que le dio su partido, pero más marcado fue por todo el aparato que mandó Enrique Peña Nieto a la cena que ofreció dicho alcalde. ¿Dónde sucedió esto?  

Por los rumbos de la Zona Esmeralda para ser exactos. En la propia residencia del edil.

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Esta cena, para 2 mil 500 personas y que se hizo con pretexto de dar a conocer los avances de su gobierno, costó al alcalde 2 millones 500 mil pesos, que pagó puntualmente el ayuntamiento.

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Dicen que encontró el pretexto justo y a la medida para mostrar realmente que es uno de los candidatos por parte de su partido, pero cuenta también con las simpatías del Revolucionario Institucional.

Para muestra un botón. Felipillo mandó al coordinador de Asesores de la

Presidencia de la república como representante personal, Antonio Vivanco Casamadrid.     

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Por su parte, Enrique Peña mandó  su propio secretario general de Gobierno, Humberto Benítez Treviño; a su secretario del Trabajo, Ignacio Rubí Salazar; al flamante secretario de Desarrollo Metropolitano, Alfonso Navarrete Prida; Al director del DIF estatal, Pedro Xavier Lazcano Díaz como representante personal.

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También estuvieron el líder de la bancada priista en el Legislativo, Eruviel Ávila Villegas; el secretario de Desarrollo Económico, Enrique Jacob Rocha.

Hubo representantes del sol azteca, ninguno de relevancia para mencionarlos.

Todo este apoyo le hace creer que es el “bueno” para el próximo 2011, pues perfila, incluso, una lista la campaña que lo llevará a tener su domicilio en Lerdo 100, en Toluca, pero se le olvida que del plato a la boca se cae la sopa.

Incluso ya hay una frase que identificará a esta campaña.

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Gonzalo está madrugando a José Luis Durán, de Naucalpan y a Marco Antonio Rodríguez, de Tlalnepantla, ya que también andan en busca del hueso.

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En Coacalco el priismo prepera una expedición electoral a Guerrero, para ayudar a su partido en esas tierras durante los comicios. Al menos dos gruesos grupos son entrenados para poder distribuirlos en los municipios que más necesiten de su ayuda. Nada nuevo y justa retribución, pues desde Guerrero acogieron también a grupos similares en municipios del sur del Edomex, que ayudaron a Peña a ganar las anteriores elecciones.    

*

Una tenebrosa historia en Acambay está a punto de ser develada e involucra a la familia en el poder en aquel municipio. Con un muerto de por medio, los Peña se preparan para afrontar un nuevo escándalo, que vienen encubriendo desde hace más de dos años.

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Una durísima auditoría a la administración del petista Óscar González le ha quitado el sueño. Cotidiano consumidor de pepitas y toda clase de chabacanerías en las calles de su municipio, González ahora no sale ni a comer, mientras la Contraloría le revisa sus facturas. A tal grado ha llegado su paranoia que sus empleados se fijan incluso en el color de los sellos en cotizaciones de impresiones. González teme también que el periódico de su comunicador social de cabecera, Carlos Monroy Hermosillo, de próxima aparición, termine por hundir la precaria contaduría que presenta irregularidades en contratos asignados a las empresas de uno de los hermanos del petista. A pesar de las advertencias de su equipo, el alcalde se empecinó en promover el negocio familiar. El de su familia, claro.

*

El programa Festiva en Toluca, organizado por el alcalde panista Juan Rodolfo Sánchez y cacareado por toda la ciudad, tuvo sus bemoles. Los empleados del ayuntamiento fueron obligados a armar el entramado para las presentaciones de los artistas contratados, pero además tuvieron que quedarse a los espectáculos para garantizar los llenos. Ni falta que hacía, pero so pena de perder un día de salario, allí aparecieron desde los barrenderos hasta los directores de departamentos. Todos cumplieron la orden.

*

Las auditorías a municipios pueden convertir en cacería de brujas las usuales componendas entre proveedores y autoridades. En Toluca, el periódico semanal Toluca 2660, órgano oficial que informa de las actividades de la administración actual, tiene otro contratista que lo imprime, pues los anteriores incumplieron con algo que molestó al alcalde y decidió quitárselos. A pesar de ello, ése semanario es mucho más digno que la mitad de los diarios que circulan en la ciudad.

La posibilidad

* Espera una llamada desde hace horas. Está tranquilo. Sabe que llegará. Mira por la ventana y se pregunta cómo reaccionaría si él tuviera encima a la PGR. Ya la tuvo, pero nada le sucedió. Se convirtió en un experto esgrimista, capaz de jugar con dos floretes a la vez.

Miguel Alvarado

De Desarrollo Metropolitano sabe poco o casi nada. De cualquier manera acude casi todos los días a su oficina. Se reúne con sus asesores y opina por encima sobre planes y trabajo. Lo delega todo, aunque siempre está ocupado.

Hce dos años le negaron una oportunidad, a pesar de la estrecha relación con la mujer más poderosa del estado. Hoy, ella vive en otro país y su emblemática figura casi se ha olvidado. Dilapidó fuerzas en busca de una silla más alta para su marido y perdió. Uno de los daños colaterales de esta derrota lo sufrió él, quien supo mantenerse al margen, incluso cuando más se le necesitaba. Fue fiel a ambos e hizo acopio de sus reservas, que bien le alcanzaron para regresarlo a los planos públicos.

Espera una llamada desde hace horas. Está tranquilo. Sabe que llegará. Mira por la ventana y se pregunta cómo reaccionaría si él tuviera encima a la PGR. Ya la tuvo, pero nada le sucedió. Se convirtió en un experto esgrimista, capaz de jugar con dos floretes a la vez.

Mira el celular y lo examina bien por primera vez desde que lo compró. Le gusta. No es complicado usarlo y puede cambiarlo sin dificultades cada vez que lo satura. Recuerda Londres, aquella casa que le recomendaron para descansar y liberarse de algunas tensiones. Recuerda bien los protocolos. Una casa enorme, pero vacía. Nunca vio a nadie, ni siquiera supo cómo abrían las puertas, cómo lo guiaban a las extrañas salitas de espera. El celular vibró y se sobresaltó. Un poco, nada más y sonrió para sí. Tantos años y todavía no puede acostumbrase a las llamadas. Le causan un complicado hueco en el estómago, como si en ese momento alguna esperanza terminara por agotarse.

– Sí, dime.

– ¿Qué estás haciendo?

– Aquí en mi oficina, terminando unos encargos.

¿Ya viste lo de Luis?

-Sí, lo leí hace rato, ¿qué cosas, eh? Puede costarle caro si se sigue investigando.

– No, no creo, ya paró todo. Nada más espera que sean los tiempos. Pasará como con el otro caso. Ya vez que todo le salió bien al cabrón.

-Ajá.

– Mira, Alfonso, de todas maneras hay una posibilidad muy seria de que te cambiemos a su cargo. Te hablo para que te vayas preparando, yo ya hablé con mi sobrino y me pide que lo decida yo. Le digo que lo estoy valorando, porque se van a venir otra vez los chingadazos y creo que Humberto no nos ayudará mucho. Le dije a Luis que no se apure, pero está muy tranquilo y le dije que no lo moveríamos si no sucede algo más.

Alfonso mira el celular otra vez. Le distraen las luces y los curiosos iconos que representan el colmo de las complicaciones para una simple plática. Al principio le azoraba ver cómo se pueden representar de tantas formas las llamadas. Y se preguntó qué comería hoy, pues no tiene cita con nadie.

– Sí, te escucho.

Pero no escuchaba. Volvió a acordarse de aquella cena, hace dos años, casi tres, cuando se reunieron en privado para celebrar su designación. “eres tú”, le dijo, con una enorme sonrisa y una botella en la mano, mientras su amiga lo felicitaba.

Nunca creyó del todo pero esa noche no pudo dormir, aunque decidió desde el principio que aquello no era sino una salida política ante un compromiso que no podía eludirse. Cenaron felices y el estuvo muy atento, cordial. Hasta parecía otro. Ella le dijo que sus dos hombres tenían la oportunidad de ganar y qué mejor que tenerlos de su lado. Él coincidía con ella, pero le vio un brillo distinto en los ojos, que le previno para después. Su instinto no le falló y días más tarde, en el mismo lugar pero con la mesa llena, sin vino ni viandas, con el rostro transformado, comunicó su decisión final, aunque ya todos la sabían. No Se molestó en protestar. No estaba en sus cabales pero tampoco habría marcha atrás. Decidió salirse antes y dejarlos allí, escuchando lo inevitable.

– La idea es que Humberto nos deje, porque además ya está harto, según me cuentan. Se ha convertido en un pequeño estorbo, aunque muy poderoso, así que mejor se vaya a donde sirva mejor. Dice que está muy cansado.

– Pero Luis querrá…

– Luis quiere muchas cosas. Ya le dije que no puede seguir comportándose así. Es enemigo de medio mundo y ahora esto.

– ¿Entonces?

– Nada, le dije que no lo movería, pero también que no podría seguir en busca de sus propios caminos. Si no quiere, se queda solo, no lo vamos a hundir, pero tiene que enfrentarlo solo.

– Algo me dijeron, sí.

– Olvídate de lo que te hayan dicho. Te lo digo yo y punto. Ahorita nada más está la posibilidad, pero y estamos sobre eso. tE quedas en el lugar de Humberto, cuando sea el momento, y Luis en lo que está.

– Como tú digas.

– Bueno, nada más quería decírtelo yo.

Otra vez Alfonso se acuerda de la cena. También le dijo lo mismo.

– Muy bien, ya sabes que estamos en lo mismo.

– Bueno, entonces tranquilo.

– Sí, estoy tranquilo.

– ¿Y qué pasó con el encargo? Ya no tengo nada, mano.

– Te lo anduve hoy en la mañana, de seguro llega en un rato, nada más que ahora me pediste mucho.

– No, qué va. Es lo de siempre. Luego quiero que te des una vuelta, este fin de semana, para acá. Ya supe que le dijiste a ella que primero se calme. Hiciste bien, como si lo hubiera hecho yo.

– Ya sabes que con los dos tengo amistad.

– Sí, pero de todas formas. No he estado muy claro con todos estos problemas, pero te agradezco que estuvieras con ella, para que le aclares.

– No hay problema. Entonces el fin de semana nos vemos por allá. Llego por allí el viernes en la noche.

– Acá nos vemos.

Cuelga, más bien cierra el aparato y se queda en silencio. Abre el cajón de su escritorio y revisa por enésima vez el expediente. No le falta nada, ya está completo. Lo revisó personalmente y hasta dictó algunas cosas que no se entendían en lo legal. Lo cerró y buscó el auricular.

– Dígame, señor…

– ¿Tengo cita con alguien para comer?

– Con nadie, señor.- Entonces pídame una de esas comidas chinas, que me la traigan en una hora.

– ¿De donde siempre, señor?

– No, yo creo que busquen en otro lado, la otra que trajeron no me gustó.

– Muy bien.

Tranquilo, pensó en la comida. Le encantaba comer en su oficina, sobre todo cuando tiene tantos informes para divertirse.

La sucesión en la UAEM

* Desde alguna Secretaría han salido los últimos rectores. Uriel Galicia, quien recaló en la ANUIES y la Universidad Tecnológica de Ecatepec, fue secretario de Administración y el químico Rafael López, hoy también en la ANUIES, ocupó la Secretaría de Investigación.

 

Jorge Hernández

Faltan seis meses para que se publique la convocatoria para las elecciones de rector en la Universidad estatal. Pero a tres meses los acomodos en esa institución ya comenzaron.

El retorno de Maricruz Moreno Zagall a la estructura administrativa de la Universidad estatal significa también el regreso del llamado grupo de Los Químicos, que a un año de las elecciones en esta institución busca posicionar al equipo que los representará.

Rafael López Castañares, el anterior rector, pertenece a este grupo y ahora se desempeña como secretario general de la Asociación Nacional de Universidades de Educación Superior.  

Hace unas semanas, Moreno Zagall encabezó una serie de cambios en el organigrama universitario, en donde también se incrustó a Guillermina Díaz Pérez, una ex directora de la facultad de Ciencias Políticas y a Graciela Suárez, ex directora de la Facultad de Planeación Urbana y Regional.

De ellas, sólo las dos primeras tienen posibilidades reales de acceder a la rectoría, aunque deberán contender con los candidatos naturales, como Eduardo Gasca, secretario de Rectoría y hermano de un ex secretario de Educación estatal, Agustín Gasca.

Desde alguna Secretaría han salido los últimos rectores. Uriel Galicia, quien recaló en la ANUIES y la Universidad Tecnológica de Ecatepec, fue secretario de Administración y el químico Rafael López, hoy también en la ANUIES, ocupó la Secretaría de Investigación.

El actual rector de la UAEM, José Martínez, también estuvo en ese puesto, pero sus aspiraciones son más políticas que académicas y se le menciona en la búsqueda de la alcaldía de Metepec, pero también en una curul local.

Actualmente, en la Secretaría de Rectoría está Eduardo Gasca, el aspirante natural al cargo.

En las elecciones del 2005, dos mujeres se posicionaban para contender por el cargo, Melody Huitrón y Maricruz Romero. Huitrón, una ex directora de la Facultad de Derecho, perdió las elecciones por el segundo distrito local en Toluca, contra el panista Juan Carlos Núñez armas, hombre fuerte de los azules a nivel estatal y optó por dirigir al Consejo estatal DE Población por un breve periodo. Huitrón está retirada de la escena política, pero su cercanía con el gobierno de Peña la colocan de nuevo en la mira, ya que pertenecen al mismo partido y son de la zona norte de la entidad. La familia de Huitrón ha ocupado cargos políticos en los últimos 30 años pero Melody siempre ha expresado la intención de dirigir a la UAEM, que nunca ha tenido una rectora.

Moreno Zagall, una licenciada en Turismo, era secretaria de Docencia en la misma Universidad, con Rafael López, pero la designación de Martínez opacó sus esperanzas. Moreno estuvo comisionada, durante casi tres años, en el área Académica de la ANUIES, junto con su anterior jefe, hasta que la propia UAEM decidido reactivarla.

Hoy, Moreno se convierte sin mover un solo dedo, en una de las aspirantes con mayor fuerza, debido al apoyo de su grupo y a que ocupa la Secretaría de Extensión y Vinculación.

A estas dos mujeres se les agrega Guillermina Díaz Pérez, desde hace unos días secretaria de Administración, como Uriel Galicia.

Para Díaz “deberá valorarse la trayectoria que hayan tenido en la institución y la capacidad que tengan para desarrollar un cargo como ese”. Licenciada en Ciencias Políticas y maestra en Estudios para la Paz y el Desarrollo, ambas por la Universidad Autónoma del Estado de México, fue directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública y fungía como secretaria de Extensión y Vinculación.

Eduardo Gasca, secretario de Rectoría, que ocupara José Martínez, es otro de los aspirantes. Hermano del ahora director del Mexiquense de Cultura, ha desarrollado su carrera como funcionario en la Universidad. Maestro en Ciencias, toma la sucesión como algo prematuro todavía.

Otro que buscará el cargo es Luis Alfonso Guadarrama Rico, secretario de Docencia, quien junto con Juan Arturo Ocaña Ponce, director de la faculta de Arquitectura, tienen menos opciones que los anteriores, aunque preparan terreno para el futuro.

Ocaña, un arquitecto que ha vinculado a su escuela con la ciudadanía mediante obras públicas en diferentes municipios, intenta atraer la atención de los profesionistas y los alumnos, desde donde partiría su base.

La incorporación de mujeres a los primeros planos de la Universidad indica que el próximo rector sería una mujer. Otras que se mencionan, aunque con posibilidades mínimas hasta hoy son Laura Leticia Heras, ex directora de la facultad de Ciencias Políticas; Lucila Cárdenas Becerril y Graciela Suárez Díaz, ex directora de Planeación y hoy secretaria de Difusión Cultural.

El resto de las secretarías están ocupadas por Carlos Arriaga, en Investigación y Estudios Avanzados; y Felipe González Solano, en Planeación y Desarrollo Institucional. En las pasadas elecciones participaron Alberto Saladino, Jesús Salgado Vera y Martínez Vilchis.

Las elecciones arrancan cuando la convocatora para los interesados sea publicada. Un año después, a mediados de mayo, se recibirán solicitudes en la Comisión Electoral universitaria, que darán paso a jornadas de promoción y campañas ante la comunidad de aquella universidad. Luego, la Comisión Especial Electoral entrevista a los aspirantes y analiza propuestas de trabajo y por último se realiza una auscultación entre los universitarios. Los aspirantes deben tener un apoyo del 10 por ciento de la comunidad para poder ser candidatos.

La caja del tráiler

* Una camioneta Ecovan y un Peugeot compacto aguardan su suerte. Penden de dos grúas y los policías intentan descifrar quién manejaba los vehículos. Pero todo tiene su tiempo. Primero son los diez. Todos vestidos con pantalón de mezclilla, algunos con chamarras de plástico y otros con sudaderas, son recargados contra cualquier muro, alejados entre sí lo suficiente para que no se hablen. Les ordenan cruzar las piernas y un hombre pasa con una hoja, apuntando los nombres.

 

Miguel Alvarado

Son las siete de la mañana. Es lunes. Las instalaciones de la PGR en Toluca son tomadas por agentes de la ASE y de la propia Procuraduría.

Un tráiler ha sido robado y los culpables detenidos. Un destacamento de 36 policías cuidan a los ladrones, quienes permanecen hincados a las puertas de la delegación, con la cara cubierta con sus propias ropas, arropados también por un par de agentes armados, algunos con pasamontañas y con las armas listas, como si hubiera posibilidad de escape.

Una camioneta Ecovan y un Peugeot compacto aguardan su suerte. Penden de dos grúas y los policías intentan descifrar quién manejaba los vehículos. Pero todo tiene su tiempo. Primero son los diez. Todos vestidos con pantalón de mezclilla, algunos con chamarras de plástico y otros con sudaderas, son recargados contra cualquier muro, alejados entre sí lo suficiente para que no se hablen. Les ordenan cruzar las piernas y un hombre pasa con una hoja, apuntando los nombres.

– Nombre…

– Arellano Álvarez… Y el resto se pierde entre la bulla de los comandantes, quienes se reúnen en el centro de aquella explanada con un ensarapado, quien rinde su declaración y detalla cómo fue el asalto.

– Nombre…

– Arturo…

– Nombre…

Cada uno intenta descifrar qué está pasando. Apenas en la madrugada habían obtenido un contacto, con el cual haría tratos.

El impresentable Arellano pide permiso. No puede más. Se derrumba sobre sí mismo mientras los guardias lo observan, sin ninguna emoción en el rostro.

También Daniel, quien cercano a la puerta de acceso y cubierta la cara con una sudadera café, pide permiso para respirar.

– Nada más tantito, oficial, déme chance- murmura el delincuente, mientras su custodio lo mira, como si no entendiera la petición.

Daniel se incorpora un poco, pero es detenido de inmediato.

– ¡Qué te pasa! Siéntate como estabas, rápido, rápido.

– Es que no puedo respirar, jefecito, nomás que me entre el aire.

El plan había fallado. Una bodega de abarrotes fue el objetivo y hasta allí todo iba bien. Luego el tráiler cargado con 20 toneladas circulaba por la México-Toluca, con rumbo a Santiago Tianguistenco, custodiado por los autos, donde iban los hombres, armados con como si fueran del ejército. O narcos, casi lo mismo.

Pero no contaban con el localizador satelital. Una obviedad que hasta un niño de diez años, instruido por las series policiacas conoce. Así, el tráiler jalaba un enorme mapa digital que condujo a la policía hasta ellos. El resto es fácil. Localizaron incluso la bodega donde descargarían

Arellano no soportó mucho. Luego de media hora hincado, pidiendo perdón al muro de la PGR, confesó a la primera pregunta. Un oficial, gallardo y alto, afeitado y desayunado, no tuvo problemas y ni siquiera un empujón mereció Armando. Pequeño y con sobrepeso, la posición había estragado sus fuerzas. Toda la noche manejando le volvió lento. Arellano dijo sí a todo.

– Yo manejaba el Peugeot. Iba detrás del tráiler, pero se iba amarrando. Conseguimos a alguien. Le íbamos a cobrar 800 pesos. Más o menos como a la una de la mañana.

Eso fue suficiente. El oficial, flamante en una buena mañana, pasó el reporte. Rápido, sin equívocos. El resto de sus compañeros festejó la facilidad y se dieron palmadas. Luego se acercaron al ensarapado. Era el velador, golpeado y asustado, aunque no había marcas en su rostro. Su sarape, sonrosado a esa hora inapropiada, volaba con el aire frío y obligaba a maniobras imposibles. El hombre, pequeño, moreno y anciano, respondía pausadamente.

Mientras, los custodios despojaban a los detenidos. Todos los cinturones dejaron su lugar, junto con las agujetas y los mismos zapatos, que les fueron quitados para facilitar las maniobras. Las pertenencias fueron guardadas en una miserable bolsa de plástico, exhibida en el centro del patio como prueba del robo. Junto a ella, hojas rosas y amarillas, tal vez el plan o solamente una carta para alguien. También una cartera, pequeñita, justa para guardar una credencial de elector. Allí, en el centro, impúdicamente libres, las pertenencias resistían las ráfagas.

– ¿Puedo ponerme los tenis? Es que tengo las uñas enterradas. Gimió uno.

Los policías dieron permiso y el ladrón movió sus manos congeladas, ateridas, pero no atinaba, hasta que recibió una reprimenda. Apuró los dedos y pudo ponérselos. Los tenis, de una marca inquietante por lo desconocida, descansaron los dedos del hombre, quien regresó a su posición original, sollozando.

Otro de ellos, derrumbado por completo, esperaba paciente la maniobra que los llevaría a los separos y a la consabida rueda de prensa, donde se difundiría la foto y los motivos. Mientras, los empleados llegaban y, como si nada, paseaban entre los detenidos. Secretarias ya afanadoras platicaban de la noche anterior y ni siquiera los volteaban a ver, como si hubieran estado siempre allí, postrados contra una pared.

Una de ellas salió de las oficinas y preguntó, al encarase con la espalda de Arellano:

– ¿Tiene detenidos?

– Sí -dijo alguien que miraba.

La secretaria se acomodó la blusa, afinó los tacones y esperó a su acompañante. Juntos atravesaron el patio, sonriendo y encontraron a su jefe. Intercambiaron bromas y caras de disgusto para luego regresar, sin mayor preámbulo.

Todo estaba allí, excepto la caja del tráiler con el traidor dispositivo. Si no conocen a nadie, Arturo Luna García, Arturo Aguirre Martínez, Enrique Sandoval García, Esteban Fernández Torres, Luis Antonio Castro Contreras, Eliseo Borja Flores, Edgar Luna García, Armando Arellano Álvarez, Eduardo Ruiz Martínez y Germán Morales Méndez, podrán estudiar mejor su siguiente golpe, cuando la burocracia o una manita los dejen salir, luego de intentar su readaptación en alguna cárcel modelo.

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