Gastropedia Universia

Diet(ética) (1 de 3)

 Roberto Fuentes Rionda

Nuestra alimentación inscribe orden. No únicamente los ordenamientos dietéticos (aquellos de las raciones, las medidas o los pesos), sino además los morales, los políticos, los arquitectónicos, los éticos, los judiciales, los epistémicos, los religiosos, los míticos, los monetarios o los históricos, que, en suma, implican y configuran al primero. Nuestra alimentación, devenida otra cosa, edifica cierta economía de las sensaciones y de la digestión. Ese otro rango en el que se erige el simple hecho de llevarse los alimentos a la boca, lo llamamos comer.

Con esta condición precisa de las sensaciones, sin duda, aparece una radical y genuina distinción entre alimentarse y comer, entre el mero tránsito de lo consumible por las vías de digestión, el acceso a nutrientes y energía por medio de su reducción, asimilación, distribución y desecho, y la economía de la mesa, de los ingredientes, de los olores, de los colores, de las proporciones. La diferencia entre estos ámbitos recaería en la ligazón entre sus componentes (unos, aparentemente dispersos en la sucesión de sus acciones; otros, unidos por fuerzas recurrentes), en la instauración de una economía política de los alimentos.

Las fuerzas que agilizan a la comida se intercambian en la cocina (no sólo en el espacio para cocinar, sino en el tiempo; en su territorio y ritmos): “Toda cocina revela un cuerpo al mismo tiempo que un estilo, si no es que un mundo” (Michel Onfray, Le ventre des philosophes. Critique a la raison diététique). La comida, mediada por la cocina, organiza una “lógica de sentido”.

La cocina (con sus hervores, mezclas, tiempos, texturas, instrucciones, geografías) y sus variantes estilísticas, condensa ciertas disposiciones y cadencias del gusto (no sólo en tanto carácter de la lengua, sino de las prácticas corporales, de sus posiciones, alejamientos, sorpresas, deleites, micro-políticas y micro-estrategias). La cocina fragua un orden que abarca y deslíe sensaciones en tonos y atmósferas continuas, a veces desconocidas. La cocina coloca al cuerpo en un mundo distinto al habitual, recurriendo, pese a ello, a lo cotidiano. La cocina revela al cuerpo islas novedosas, pobladas de afectos.

La mesa aparece como el lugar donde se inaugura y se pone en práctica una política mínima de las sensaciones. En un pasaje de Moby Dick, Melville representa ese poder condensado en la mesa: “Sobre su mesa taraceada de marfil, Ahab presidía como un león marino, mudo y melenudo, en la blanca playa de coral, rodeado por sus cachorros, bélicos pero deferentes, Cada oficial aguardaba a ser servido en su propio turno. Estaban ante Ahab como niñitos; y sin embargo Ahab no parecía abrigar la menor arrogancia social. Con una sola mente, todos clavaban sus ojos atentos en el cuchillo del viejo, mientras trinchaba el plato principal ante él. Por nada del mundo supongo que habrían profanado ese momento con la más leve observación, aunque fuera sobre un tema tan neutral como el tiempo. ¡No! Y cuando, extendiendo el cuchillo y el tenedor entre los cuales se encerraba la tajada de carne, Ahab hacía señal a Starbuck de que le acercara el plato, el primer oficial recibía su alimento como si recibiera limosna, y lo cortaba tiernamente, un poco sobresaltado si por casualidad el cuchillo rechinaba contra el plato, y lo masticaba sin ruido, y se lo tragaba no sin circunspección. Pues, como en el banquete de la Coronación en Frankfurt, donde el Emperador germánico come gravemente con los Siete Electores Imperiales, así esas comidas en la cabina eran comidas solemnes, no se sabe cómo tomadas en temeroso silencio; y sin embargo, el viejo Ahab no prohibía la conversación en la mesa, sino que solamente permanecía mudo él mismo. ¡Qué alivio era para el atragantado Stubb que una rata hiciera un repentino estrépito en la bodega de abajo! Y el pobre pequeño Flask era el menor y el niñito de esa fatigada reunión familiar. A él le tocaban los huesos de canilla del salobre buey; a él le tocaban las patas de los pollos, pues para Flash, haberse atrevido a servirse le habría parecido algo equivalente a hurto en primer grado. Sin duda, si se hubiera servido él mismo en la mesa, jamás se habría atrevido a ir con la frente alta por este honrado mundo; y no obstante, por raro que sea decirlo, Ahab nunca se lo prohibía. Y si Flask se hubiera servido, lo probable es que Ahab ni siquiera se habría dado cuenta” (Melville, Moby Dick, Cap. XXXIV, “La Mesa de la cabina”).

Esta puesta de la mesa viene antecedida por la jerárquica llamada a comer y el sucesivo descenso a la panza del Pequod: Ahab, el capitán; Starbuck, “el primer emir”; Stubb, “el segundo emir”; Flask, “el tercer emir”: “[…] el independiente y risueño Flask entra a la presencia del rey Ahaba en el papel de Abyectus, el esclavo” (Melville, Moby Dick, Cap. XXXIV, “La Mesa de la cabina”).

En ciertas sociedades, el orden alimenticio se decide en la repartición y organización de la mesa, manifiesta en los consecutivos platos, en la importancia de las carnes o vegetales, en las porciones, en el tiempo de cocción, en los cortes o en simple lugar en la mesa. Del mismo modo, incluyendo todos los artilugios gastronómicos desplegados gracias a la mesa, el alimento se transforma en comida, en dietética o mejor, en “diet(ética)”, siguiendo un neologismo de Michel Onfray: “Diet(ética) entendida como sapiencia gustativa”. Sapiencia cuya traducción remitiría a la etimología latina “sapere” (¡piensa!), al mismo tiempo reflexión y ordenamiento afectivo.

Monoaural

LUNaural

“Porque nena, sabrás que siempre estoy en la luna

y ahí seguiré, y ahí seguiré, y ahí seguiré y ahí seguiré”.

Eskorbuto

 Lorena Romero Moreno

 

Sí, estoy en la luna y, como gritaban a pulmón Iosú Expósito, Juanma Suárez y Paco Galán, ahí seguiré, lo cual no es bueno o malo, es una simple metáfora; lugar común que han usado los atolondrados de todos los tiempos. Estar en la luna implica no estar en la tierra -tan jodida por calentamientos, contaminación y acciones humanas. La realidad es que estamos pegados al suelo y lo que se va es el pensamiento lleno de lunares, sombras de luna.

¡Quiero la luna! Albert Camus puso esas palabras en la boca de Calígula, en la obra de teatro del mismo nombre. QUIERO LA LUNA, grito que reclama lo imposible.  “El mundo, tal como está hecho, no es soportable. Por eso necesito la luna o la felicidad, o la inmortalidad, algo descabellado”. Selene, Meztli, Astarté, Artemisa. En todas las culturas aparece como deidad, preferentemente femenina, la señora de la noche.

Si nos da por ahí enunciaremos que las revoluciones de la luna son la sinódica, la sideral, la trópica, la draconítica y la anomalística, aunque no sepamos explicar en qué consiste cada una, como tampoco el por qué de su fascinación. La han pintado, retratado, grabado, esculpido, tatuado, la han puesto en la música y su lenguaje.

La música, el hilo que nos conduce en esta columna, un tema y una luna multiplicada en símbolos, en contextos, en géneros, en idiomas. Canciones a la luna, por la luna, en la luna, para la luna, con la luna. La luna. Esa esfera grisácea, azul para The Marcels, amarilla para los Neville Brothers, rosa para Nick Drake, roja para Soda Stereo, negra para Emerson Lake and Palmer. Adjetivada como nueva por Carlos Vives, asesina por Echo and The Bunnymen, última por Lucio Dalla; ha sido obscura, mágica, rota.

David Haro la hizo de cristal, Alux Nahual de pana, Mastrettade de miel, ha sido de queso, de papel, de sueños; existe el rayito, la luz, la sombra, las montañas, las flores, el día, el río de luna. Luna tucumana de Jalapa, de Croacia, luna en todas las geografías terrestres y musicales. Ella sale, se pone grandota como una pelotota; mira, escucha, ignora, calla, sonríe, llora.

Están aquellos que la siguen, le cantan, cuestionan, piden, reclaman, la responsabilizan: “yo ya te iba a querer pero me arrepentí, la luna me miró y yo la comprendí, me dijo que tu amor no me iba a ser feliz que me ibas a olvidar porque tú eras así”, “Luna, ruégale que vuelva, dile que la quiero que solo la espero a la orilla del mar”, “Luna lunera cascabelera, dile a mi amorcito por dios que me quiera”.

Las criaturas nocturnas aman la luna, como el toro interpretado por Gipsy King, entre otros. El toro, como la rana, es un animal lunar y se le asocia con la forma de sus cuernos y no hay que olvidar a los lobos  aullándole como los perros y los gatos, grita Nono Tarado. Hay niños lunares en canciones de Mecano, Iron Maiden y The Rollings Stones; hermanas de la luna en las de Sting y Stevie Nicks; en otras sonoridades lunares hay rivales, enamorados, cómplices. Los licántropos y las mareas son regidos por ella. En la luna, cantan Eugenia León y Nacha Guevara, está la siguiente parada “Cuando me canse de esta tierra me mudaré a la luna rubia”. Por eso Electric Light Orchestra se refiere a un ticket a la luna, por eso Sinatra y otros solicitan Fly me to the moon,  R.E.M. canta Man on the Moon y Police, Walking on the Moon.

Bajarle la luna u ofrecerle los aretes que le faltan al astro también se ha convertido en tópico de canción. La luna también tiene ese lado oscuro enunciado por Pink Floyd, y existe el lunático -interpretado por Gazebo, Pata Negra, Wilfrido Vargas -ser enrarecido por influjo del astro, la perturbadora en cualquiera de sus presentaciones, puede ser llena, menguante, nueva, creciente.

Los poetas desde la antigüedad la tienen presente: Mesopotamia, Egipto, China, Mesoamérica. García Lorca la hace presente una y otra vez en su obra “La luna vino a la fragua/ con su polisón de nardos/ el niño la mira mira/ el niño la está mirando”. Sabines la receta como remedio para los que se han enfermado de filosofía y mejor amuleto que la pata de conejo, y por supuesto, hay un conejo en la luna, tochtli, Carmen Leñero afirma que la luna es un conejo blanco y no hay que olvidar que la palabra México significa En el Ombligo de la Luna.

Más de doscientos temas musicales, por lo menos, dedicados a la luna, un número igual de compositores y otro tanto de intérpretes; bolero, jazz, folcklor, rock, reggae, música electrónica, afrocaribeña, metal. ¿Cuáles son sus lunas preferidas? Hacer una lista es extremadamente difícil, pero traiga a la memoria los temas que recuerde y sin duda sobrepasará los dedos de sus manos.

Joker: la carcajada final de Heath Ledger

* Todos los complejos de la ciudad la proyectan al menos en tres salas. Está disponible en español e inglés y los horarios abracan todo el espectro de lo habitual. No habría razón para no verla. A tres días de su estreno, adecentadas versiones piratas se venden por 15 pesos en casi todos los puestos ambulantes. La única recomendación es que el sonido no está muy claro, advierten los púdicos comerciantes, como si temieran que el espíritu de Heath Ledger, intérprete de Joker, tome venganza desde algún mausoleo en Hollywood.

 

Miguel Alvarado

“¿Sabes?, esta situación es graciosa… Me recuerda a un chiste. Verás, estaban dos locos en un asilo psiquiátrico y una noche se percataron de que ya no querían vivir en ese lugar, en ese asilo. Así que se decidieron… ¡a escapar! Subieron a la azotea y, una vez ahí, en el borde que los separaba de los otros edificios, pudieron ver la ciudad perderse bajo la luz de la luna. Se extendía hacia la libertad. Y así, el primero saltó a la azotea vecina sin ningún problema. Pero su amigo no se atrevió a dar el salto… Y es que… tenía miedo de caer. Entonces el primer tipo tuvo una idea… dijo: “¡hey!, traje mi linterna. Iluminaré la brecha entre los dos edificios. Podrás caminar en el haz de luz y así te reunirás conmigo”. Pero el segundo tipo movió la cabeza. Él dijo: “¿Qué crees que soy? ¿Un loco? Seguro que apagarías la luz cuando estuviera a mitad del camino´”.

El cómic The Killing Joke contiene este chiste. Tétricamente, Joker se lo cuenta al borde del llanto al oscuro vigilante de la decadente Gotham. Permanece serio, casi amargado. Pero dos cuadros más adelante, una viñeta revela un torcido gesto en la boca del maniático multimillonario Bruce Wayne y suelta la carcajada. Un recital de locos es el colofón ideal para una de los mejores relatos de este dúo apenas dinámico, pero monstruosamente humano.

A pesar de sí misma, es poco conocida por el público no adepto a las historietas, que todavía ubica al legendario Dark Knight como un bobalicón enmallado de la serie televisiva de los años 60.

Pero Christopher Nolan la conoce y usó esta simbiosis como fondo psicológico de la última entrega cinematográfica del hombre de la capa y las orejas oscuras, aunque la trama se basa, en algunas partes, en otra antigua saga de los años 90, The Long Halloween, que explora el origen de otra dualidad, Two Faces.

Todos los complejos de la ciudad la proyectan al menos en tres salas. Está disponible en español e inglés y los horarios abarcan todo el espectro de lo habitual. No hay razón para no verla. A tres días de su estreno, adecentadas versiones piratas se venden por 15 pesos en casi todos los puestos ambulantes. La única recomendación es que el sonido no está muy claro, advierten los púdicos comerciantes, como si temieran que el espíritu de Heath Ledger, intérprete de Joker, tome venganza desde algún mausoleo en Hollywood.

A pesar de ser la mejor cinta del género, sólo hay un personaje. Joker, el alter ego de Ledger, que le valdrá la inmortalidad por un tiempo, víctima mortal de la cruda filosofía del rey del crimen.

Es una película de horror. Un suspiro de largo aliento es Joker, malévolo aun en su misma mención. Batman, la sombra anárquica de la justicia como la entienden los gringos, fue borrada a la primera toma. Batman no existe y Joker encarna dualidades y pesadillas. Es el más cuerdo de todos porque se sabe ganador de antemano, sin lugar en el espacio mojigato de las buenas voluntades.

“Yo no tengo un plan, como el resto de ustedes, yo sólo… hago… cosas”, dice el hombre que “pierde para ganar” al destrozado Harvey Dent, mientras lo empuja elegante, enfundado en el frac de una sabiduría específica, sin afán de lucro.

Joker demuestra que es el alma incorruptible del anti-héroe. Todos nacemos locos, sostiene bohemio Samuel Beckett, mientras sorbe su limonada sentado ante algún atardecer. Y la blanca sombra del Dark Knigth lo confirma sin poses, ni siquiera extravagancias. Joker aborda a Heath Ledger y le chupa la vida a cuentagotas, le enseña, lo equilibra y finalmente abre los brazos maternalmente y le pregunta “hey, ¿qué cuentas? Te cambio tu vida por un Óscar”. Le roba el sueño pero le ilumina los ojos. Al final le cuestiona si tiene planes o solamente hace cosas. Ledger responde como sólo una víctima del hombre que ríe podría hacerlo. Asiente, cubriéndose la cara con el largo cabello enmarañado. “No, no tengo” y, sonriente, entrega la vida a cambio de un premio.

El principio de dualidad está presente en toda la trama y fue explotado con creces. Pero la relación Joker-Ledger quedó en las sombras, cobijada por un espejo que la refleja sin ninguna distorsión y no discrimina. Y ésta desentraña el origen de toda vida. Una contraparte apenas reconocida que Ledger recogió de sí mismo.

No hay ciudad. Hay un hombre que se erige como tal porque la contiene. Los caballeros blancos y oscuros los encarna luego de chasquear la boca. El Mal, esa curiosa invención que justifica invasiones y sentencias de muerte es también el Bien que todo lo puede y que de pronto “resulta divertido”.

Como ningún otro filme, explora los recovecos de viejos cómics y acierta en la sabiduría de la calle para integrarse en una versión absolutamente coherente, creíble de Joker, no así de su eterno rival. Cientos de escritores y dibujantes, la mayoría anónimos, contribuyeron a la terrible apariencia del villano. No era necesaria la máscara blanca ni la estrafalaria vestimenta. Bastaba una carcajada, una discreta sonrisa y el andar femenino de una enfermera que detona bombas a control remoto, como si cambiara un canal de la televisión. Ledger lo consigue tierno, amoroso, exacto y mortal y uno se enamora sin remedio de aquel reflejo que cuestiona nuestras propias conductas.

Si a Batman lo hubieran eliminado en los primeros minutos, nada habría pasado. Es un accesorio, una trivialidad, un pretexto sin importancia. Batman no es Joker porque Ledger se interpone. El vínculo se rompe, ya no es simplemente una película, el payaso siniestro la recategoriza como “un experimento social” y se burla de la democracia como el instrumento de asesinato más usado en la vida real.

Joker es la conciencia colectiva que pasea miedos y miserias todos los días. Pero él tiene todo qué ganar y lo consigue. La locura para él no es un término siquiátrico o legal, ni tampoco significa la licencia letal que le permite todo. A diferencia de los grandes personajes del cine, incluidos los glamorosos asesinos seriales como Hannibal Lecter, éste reflexiona y se autoconcede la razón porque no hay manera de rebatirlo.

No hay callejones oscuros pero están los ojos de Ledger. Negras cuencas profundizan en las simas y la codependencia de los personajes centrales. Joker es todopoderoso pero necesita una razón para no dejar de serlo. No es el caos ni el asesinato simple. Es Batman. Con él platica y planea futuros encuentros. Lo obliga a reaccionar. Hace que lo busque en edificios abandonados o en una persecución de tráileres y patrullas. Incluso allana la doble identidad del supuesto héroe y lo olfatea en fiestas donde se presenta como “el entretenimiento”.

Batman no es un héroe, eso ya se sabe. El verdadero villano es el Dark Knigth y el ejemplo de vida que sigue es el de Joker. Lo alienta a continuar. La vida no tiene sentido para ninguno si el otro muere y se cuidan las espaldas, son sus propios guardianes. El cuadro clínico no deja lugar a dudas. Joker propone. Batman acepta. Los codependientes molestan, dan sermones, suplican, gritan, dan alaridos, acusan, escapan, fuerzan conversaciones, ponen ultimátum, seducen, atrapan, verifican. Demuestran cuánto les han herido, hieren, amenazan con hacerse daño, se hacen daño, hacen cosas por los demás, no hacen nada por los demás, hurgan el pasado, dan lecciones, aclaran, insisten, ceden, provocan, se cogen la cabeza y amenazan con volverse locos. Si una parte falta, la otra desaparece y Batman lo sabe. Mira por unos segundos la herida de Joker y éste se da cuenta. Se relame la boca, pasa saliva como si tuviera atorado un trozo de alimento y pregunta, casi al descuido. “¿Quieres saber cómo me hice estas cicatrices?”.

Las personalidades de ellos se potencian al doble con Harvey Dent, un fiscal de distrito obsesionado por hacer lo correcto, aunque a veces trasgreda leyes. Dent inventa la suerte con una moneda de cara duplicada, pero es el ejemplo del político corruptible, con su propia máscara que al final, como todos los de su oficio, termina por desaparecer. Joker le demuestra a Gotham que todo tiene su precio y se puede conseguir. Dent tenía todo qué perder y al final lo perdió todo. Y todo esto no es sino el espejo de cualquier realidad social, como la Mafia, ocupada en hacer dinero a cómo dé lugar. Fiel reflejo de delincuentes de cuello blanco y de otros colores, los mafiosos desdeñan la capacidad mental de Joker, hasta que acaba con todos, pero el ejercicio en su objetivo más lejano refuerza aquella codependencia tan manida.

Joker, personaje de ficción creado en 1938, mató a todos. Le quitó la capucha al acartonado Batman de Christian Nolan. Desconectó al Lucius Fox de Norman Freeman y se encontró danzando sobre despojos de una producción de más de 180 millones de dólares. Sin embargo, revivió al único muerto de verdad. Y Heath Ledger nunca más podrá descansar en paz.

El Barco Ebrio

El PRI recuperará algunos municipios. Pero la mala noticia para ellos es que ninguno es importante, sin peso electoral o económico. Algunos de los rurales, pequeñitos todos, regresarán a manos del tricolor, lo que significará una pírrica victoria.

 

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Peña, el gobernador, está preocupado. Recibió una propuesta de boda por parte de la familia Slim. Sus asesores le aconsejan que acepte, pero él lo duda. Significaría el apoyo económico para su carrera política que necesita, pero también corre el riesgo de hundirse, una vez más, en la legión de peones que sirven a intereses específicos. De cualquier forma, lo sigue pensando. Pero todas las hijas del magnate Carlos Slim de Gortari ya están casadas.

 

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Peña Sigue apostando por la publicidad en revistas del corazón. Cada entrega de Caras o Quién, el funcionario aparece aunque sea en breves recuadros. El último número de Quién lo incluye en la lista de los políticos más guapos. En contraparte, una revista nacional de análisis político prepara una lista que también lo incluye, aunque entre los menos capaces del país.

 

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Pero el gober no es el único mexiquense que sólo cuenta con el atributo de la guapura. En la lista de Quién aparecen Alfredo del Mazo Maza, candidateado para la alcaldía de Huixquilucan y amigo del jet set desde joven. Otro es el secretario del Medio Ambiente, peón de Jorge Emilio González, Guillermo Velazco González.

 

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Un agente inmobiliario ubicó la casa de la animadora de Televisa Galilea Montijo en Metepec. Señala que vive allí al menos desde hace dos años y medio, aunque desconoce si todavía la habita. Asegura que sus visitas eran muy frecuentes en aquellos tiempos.

 

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Hasta 10 mil pesos cobran las policías municipales en el valle de México a los inocentes automovilistas que ignoran la restricción del programa Hoy No Circula. Los abusos son frecuentes y no hay manera de detenerlos.

 

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Unos dicen que fue un éxito. Otros, una evidencia más de la debilidad del PRD. Lo cierto es que la consulta sobre la reforma energética no pasará de eso. La inutilidad del ejercicio se debe a la inhabilidad de los negociadores en el Senado, no a la falta de voluntad de los mexicanos, quienes sabemos perfectamente que el petróleo está desde hace mucho en manos de particulares.

 

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Una extraña efervescencia se apoderó de casi todos los diputados en la Cámara local. La razón es simple. Se mueven para salir en la foto, pero no sólo ellos sino sus propios asesores, quienes están que trinan por quedar aunque sea de delegados municipales.

 

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El PRD formalizó una alianza con el PRD y Convergencia e irán juntos para las próximas elecciones. La supuesta izquierda está más que lista y algunos precandidatos ya fueron ventaneados, como en el caso de Metepec, donde sólo los chicharrones de Óscar González truenan.

 

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Muy enojados los masones de cepa se encuentran por el circo que organizaron algunos de sus compañeros al develar una pintura de Benito Juárez en la Legislatura estatal. Dicen que han convertido en circo a las logias.

 

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Las bibliotecas públicas de Metepec serán cerradas en los próximos meses. Allí se planea abrir centros de rehabilitación y sedes para atender a la tercera edad. La razón, según la política de izquierda de González, es que es demasiado caro mantenerlas y el público usuario no justifica el presupuesto. Un bibliotecario gana 4 mil pesos al mes en aquel municipio.

 

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Hasta 10 por ciento subirán las colegiaturas en colegios particulares. No es nada nuevo y se trata del ajuste obligado de todos los años. Pero en Toluca, salvo por el Tec. de Monterrey, el resto de los planteles de cualquier índole presentan un bajo nivel educativo que raya en el escándalo. Los mismos maestros que dan clases en las escuelas públicas lo hacen en las privadas, sólo que algo sucede en el proceso que los alumnos tienen aprovechamientos más bajos que los que optan por lo “barato”.

 

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El ejército patrulla las carreteras del Estado de México. Muy gallardos, recorren autopistas y algunos caminos secundarios como se de verdad buscan plantíos o detectaran a capos de la droga. Toda una farsa los operativos.

 

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Todo amarrado en el IEEM. Ahora sólo resta esperar los cheques multimillonarios para quienes se van.

¿ Y ahora?

* Sólo en las oficinas del comité electoral del PRD comunicaron la instalación de 3 mil 300 mesas aproximadamente, de 3 mil 360 programadas, y una expectativa de participación de 350 mil personas, “más o menos la misma que tuvimos en nuestra elección de marzo”, según una de las pocas personas ahí presentes.

 

Antonio León

No pintaba mal si se considera que las constantes descalificaciones de la consulta ya sugerían una escasa concurrencia a las mesas de opinión. Pero la lluvia terminó jugando en contra de un ejercicio que en otras circunstancias hubiera sido ejemplo de verdadera democracia, civismo y responsabilidad.

Si hasta media tarde en algunas casillas se habían recibido hasta 200 votos, con el chubasco la gente prefirió ocuparse de otros menesteres que salir a responder si quieren o no que Pemex se privatice. Así fue en la zona urbana de la capital estatal, que cubre también amplias áreas de los municipios aledaños de Lerma, San Mateo Atenco, Zinacantepec y Almoloya de Juárez.

Caso aparte fue Metepec, cuyo presidente Óscar González Yáñez, volvió a jugar el juego que sólo él comprende: abierto y pleno respaldo a las acciones del ex candidato presidencial de la izquierda oficial, PRD, PT y Convergencia, Andrés Manuel López Obrador.

Toluca, esta ciudad mojigata y azul, sólo vio la instalación de unas 35 mesas, pronto despachó el trámite. Y eso que, como en otras ocasiones, cuando el PRD llama a “elecciones internas” para seleccionar candidatos a puestos populares, o delegados a sus consejos o congresos estatales y nacionales, o como la última vez que intentó elegir dirigentes de ambos ámbitos, se concentró en las colonias y delegaciones más populares.

Por la Nueva Oxtotitlán, El Seminario, San Buenaventura, la Retama, Zopilocalco, Santa Cruz y anexas, Moderna de la Cruz, Capultitlán, San Pablo, San Cristóbal y alrededores, el perredismo trató de salvar el día con una votación decente, pero las caras largas y poco amables de sus voluntarios en las mesas dejaba ver que la afluencia no era la esperada.

En Lerma, la instalada en el quiosco de la cabecera municipal, lucía poco concurrida y sus cuatro responsables incluso demostraron poca disposición a comentar el desarrollo de la consulta acusando que la prensa que la cubría “está vendida. No van a decir la verdad, sino lo que les conviene”.

Lo más que aceptaron comentar fue que se programaron otras nueve en las diferentes delegaciones de la localidad, y “hasta donde sabemos, todas se pusieron”.  

En San Mateo Atenco, una que ubicaron frente a la sede del gobierno, se veía desolada. Pese a que es zona de gran movilidad entre sus habitantes y los compradores de artículos de piel y cuero, pocos buscaron acercarse a participar. Los encargados de la mesa pretendiendo un entusiasmo a leguas forzado, aseguraban que se habían instalado desde las nueve de la mañana, lo mismo que otras 8 mesas en los diferentes barrios del municipio. Y aunque juraban que tenían “como doscientos votos”, la escuálida urna dejaba ver apenas un puñado.

Escenas semejantes se repitieron en Zinacantepec y Almoloya de Juárez. En el primero, pese a que los responsables aseguraban contar con el apoyo de los diputados el PT Antonio Guadarrama y Joel Cruz, éstos nunca se vieron por ahí. “Pues es que andan coordinando y supervisando”, justificaron sus leales. Lo cierto es que igual que en otras partes, las urnas se veían raquíticas y las pilas de boletas en blanco eran todavía grandes.

Pero Metepec fue otra cosa. Claro que se sintió la mano del alcalde Óscar González, quien no ocultó su respaldo a la consulta destinando, según él mismo declaró, 40 mil pesos para gastos. Promovió la instalación de 60 casillas y en cada una pequeña lona anunciando su presencia. Por si no bastara, las mantas color blanco y magenta con el logo del ayuntamiento en un extremo.

Aquí se vio mayor estrategia, pues algunas se colocaron, por ejemplo, en la zona de Pilares y San Jerónimo Chicahualco, justo frente a tiendas de corte popular y la iglesia que aportaron buen número de opinadores.  En los Infonavit también se colocaron más de una, y así en las delegaciones y el centro del municipio, pero ni por equivocación en las zonas VIP o chic.

Lo mismo que en el resto de este valle, en Metepec el aguacero hizo estragos y mandó a los potenciales encuestados a su casas temprano. A las cuatro de la tarde, las mesas de Pilares ya habían sido levantadas.

 

El panismo al acecho

 

El panismo juró vigilar con lupa el proceso. Recoger testimonios de compra de votos, reparto de despensas, acarreo de electores, recursos de los ayuntamientos, públicos, intervención de funcionarios, en fin, elementos que les pudieran servir para demostrar que la consulta resultó un fiasco o fue hecha con trampa.

No se sabe qué testimonios habrán recogido, pues sus vigilantes, jóvenes en su mayoría, de esos que asisten a escuelas privadas y visten con pulcritud, se negaron a hablar. De hecho, se negaron incluso a admitir que eran panistas y estaban recorriendo las casillas para reportar las trampas y desarrollo de la votación.

A veces de manera discreta, otras abiertamente, la joven guardia del blanquiazul monitoreó la consulta sobre todo en Metepec. A pie o en automóvil, en pareja o solos, observaron. Unos tomaron notas, otros fotos y algunos más video. Pero ninguno hizo por intervenir, provocar o molestar. Y al descubrir la presencia de los medios sigilosamente se retiraban.

Sólo una pareja, que omitió sus nombres, aceptó comentar que su presencia obedecía a instrucciones del partido, que esperaba documentar la participación de funcionarios y uso de recursos públicos. Pero “queremos confirmar el ridículo de estos cuates”.

– ¿Es ridículo consultar a la gente sobre temas como Pemex o el sector energético?

– Eso es populista.

– ¿Consultar es populismo?

– Eso dije -respondió el varón.

– El PAN ha promovido consultas…

En otras circunstancias y en otros temas -ataja no sin cierto enfado.

– Entonces cuando otros consultan es populismo.

– No, cuando lo hacen como lo hacen estos cuates.

– ¿Y cuál es la diferencia?

– Pues… ¿qué no ves? -corta de tajo y ya de franco mal humor.

– ¿Cómo ves esta consulta?

– Perdón, nos tenemos que ir.

-Sin novedad en el frente amarillo

Al clima veraniego con rostro otoñal, se unió el inesperado fallecimiento de Irma Cerón, diputada local por Ecatepec, quien colaboraba en la organización de la consulta desde las filas del perredismo. Su deceso orilló a la dirigencia a atender sus funerales y la consulta al mismo tiempo. Diputados y líderes que debían estar en sus distritos coordinando el trabajo, las brigadas, los encargados de las mesas, el reparto de la papelería, la instalación de las mesas, los centros de recepción de resultados y demás faenas, pasaron gran parte del día en los homenajes luctuosos que se le hicieron en las sedes legislativa y del partido. Lo que se reflejó en el desconcierto de muchos voluntarios que no supieron informar sobre detalles del ejercicio ni datos básicos ni estadísticos.

Sólo en las oficinas del comité electoral del PRD comunicaron la instalación de 3 mil 300 mesas aproximadamente, de 3 mil 360 programadas, y una expectativa de participación de 350 mil personas, “más o menos la misma que tuvimos en nuestra elección de marzo”, según una de las pocas personas ahí presentes.

Agregó que no tenían registro de incidentes salvo que “en los municipios del norte del estado parece que fue donde no se instalaron todas las casillas, porque ha estado lloviendo”. Pero en la zona metropolitana de la ciudad de México y “aquí en Toluca se instalaron todas. Hasta mañana será que demos a conocer resultados, no antes, porque nuestros compañeros de los municipios lejanos no podrán llegar hoy aquí. Y si bien pueden mandar resultados por internet o teléfono, preferimos tener la documentación probatoria para no equivocarnos en un asunto de tal importancia”.

– ¿Y el presidente del partido?

– Más tarde emitirá un comunicado oficial, y seguramente mañana martes 29, dará a conocer los resultados.

– ¿Podría comunicarme con él?

– No sabemos dónde está y no contesta su celular.

– ¿Alguien del comité directivo?

– Tampoco, es que creo que todos se fueron a Ecatepec.

Ni qué decir que jamás emitió el comunicado ni ofreció la conferencia de prensa. Con razón la consulta les salió como salió.

Según el propio PRD, el 60 por ciento de los votantes en el Edomex no acepta la reforma energética

Zapata no vive en Temascalcigo

* En seis meses nadie se había plantado ante un alcalde exigiendo lo que todos carecemos. Escuelas dignas, encementados, servicios. Hoy los reclamos son lo de menos. La UPREZ, de filia izquierdista, reclama a un gobierno del PRD y desnuda sus carencias políticas. El alcalde no sale. No saldrá al menos esta ocasión. La zona norte del Edomex, desacostumbrada a los movimientos sociales, sólo se mueve por razones festivas y religiosas.

 

Miguel Alvarado

Las elecciones municipales comenzaron. En todos los ayuntamientos los reclamos públicos se organizan a las puertas de la oficina del alcalde y no hay manera de soslayarlos. Contesta a los reclamos o el inmueble es tomado por los manifestantes.

Temascalcingo. Once de la mañana del lunes 28 de julio. Un pequeño grupo de campesinos de la UPREZ, Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata se aglomera a las puertas del palacio municipal. Dispersos y sonrientes al principio, esperan al líder, quien aparece rodeado por ayudantes con un altavoz en la mano. Los campesinos son conminados a juntarse y la arenga, un ejercicio heredado desde los tiempos de la Independencia, se refresca 200 años después entre vetustos edificios y autos con placas de Michoacán pintarrajeados con las siglas zapatistas. Estacionados, esperan a sus ocupantes bajo el tibio sol y sus placas extranjeras resaltan entre la multitud de destartalados coches mexiquenses.

Ni siquiera son ruidosos. Ancianos y niños en su mayoría, son apoyados en el despliegue de mantas por algunos jóvenes, quienes medrosos esconden el rostro como pueden y murmuran apenas las consignas. “Zapata vive, la lucha sigue…” es la más socorrida.

En seis meses nadie se había plantado ante un alcalde exigiendo lo que todos carecemos. Escuelas dignas, encementados, servicios. Hoy los reclamos son lo de menos. La UPREZ, de filia izquierdista, reclama a un gobierno del PRD y desnuda sus carencias políticas. El alcalde no sale. No saldrá al menos esta ocasión. La zona norte del Edomex, desacostumbrada a los movimientos sociales, sólo se mueve por razones festivas y religiosas. Pero esta vez ni los 9 millones de pesos invertidos en pequeñas obras en las desperdigadas delegaciones de aquel municipio extraviado en los mapas convence a los campesinos. La zona rural luce el abandono colgada al cuello. La miseria a pie de carretera no permite interpretaciones pero el panorama es el mismo en casi toda la región. Incluso El Oro, tan pregonado como uno de los destinos turísticos más importantes del estado, sobrevive en el empleo informal, la venta de aves exóticas y puestos de macetas, a 35 pesos la pieza en la fantasmal estación ferroviaria de Bassoco.

Los ciudadanos de a pie pasan sin inmutarse, casi riendo, entre la desorganizada manifestación. Adentro, los empleados no toman en cuenta gritos ni consignas y la vida sigue como todos los días, tal vez más lenta debido al calor que se asoma entre nubarrones.

Paletas y helados ocupan ahora la labor de los manifestantes. El alcalde, Sebastián Gerardo Lezama, está en una reunión, avisan los gritones y la sempiterna comitiva de 5 personas se alista para recibir a unos cuantos y negociar en corto. Pero mientras eso sucede, no puede evitar la denostación. No cumplió, le gritan. Hubo un cambio en el gobierno pero las mejoras no llegan a los más necesitados. Andrés Manuel, aquel señor de apellido López y Obrador por obra de su madre, opaca por momentos el objetivo. “Aprendan de él”, piden los oradores, entre los que se incluye un niño de 8 años, quien revela espasmódico la situación de la escuela donde estudia. Olvida palabras y gestos, pero nadie lo nota. Ha hablado por el altavoz y hace efectiva la manida frase que aconseja que el medio es el mensaje.

Una hora transcurre, líquida y cansada. Las paletas no son suficientes y vencidos por el cansancio, los de la UPREZ buscan abrigo en las jardineras del parque público a sus espaldas. Les piden compactarse, una vez más, mientras las granas banderas se convierten en parasoles.

“Compañeros, el alcalde no saldrá. Así que vamos a tomar el palacio”. No hay más palabras. Una pequeña turba se libera del lazo disciplinario y avanza resuelta a la entrada. Tres policías municipales, carontes enmascarados, cierran los accesos automáticamente. Nadie entra. Nadie sale. Los 20 metros que separan a los pobres de las puertas son cubiertos en tres zancadas pero el milagro sucede. Uno de los gritones toma el altavoz y contiene a los molestos campesinos. “Esperen, compañeros. Todavía no. Vamos a dejar a la gente que arregle sus asuntos, no tomaremos el palacio, esperemos a que vengan más contingentes y denunciemos ante la prensa estatal los hechos”.

Los oficiales, en medio del bostezo, abren otra vez las puertas y la gente sale sonriendo, como si nada sucediera. La vida sigue, una vez más, inútil, implacable. Pasan los vendedores de papas, los duleros en improvisadas tiendas con ruedas de plástico. Están los paleteros y los boleros, que aprovechan para hermosear botas y zapatos. Hoy no pasará nada. Y el gritón lo corrobora. “Una hora más, compañeros. Y si no, le seguimos mañana hasta que nos atiendan”.

La prensa estatal, 17 periódicos y tres semanarios que apenas valen la mitad de su precio marcado, dedicarán un pequeño espacio al tema. No pasará nada, tampoco, porque el poder social de la prensa en el Edomex está aniquilado hace centenas de años. La farsa de la libertad de expresión alcanza todos los lugares pero explota sólo cuando hay tres litros de sangre o más.

Las 34 obras que anuncia aquel municipio en lonas por el libramiento se mueven al compás de la tormenta de tierra que presagia lluvia. Pero para este grupo de la UPREZ las puertas estarán cerradas, incluso si se logran acuerdos que lleven a alguien, tal vez los mismos gritones, a un mejor puesto político y con el paso del tiempo se olviden del asunto.

Cola de camaleón

Francisco Cruz Jiménez

El impacto pasó de largo como vendaval. Y lo hizo porque los resultados de la encuesta de opinión pública que levantó y difundió la firma especializada de Liébano Sáenz -el vicepresidente con cartera de secretario particular en el sexenio de Ernesto Zedillo- seguramente asustó y puso a pensar a los asesores de imagen y a los publicistas de Enrique Peña Nieto, esos hombres responsables de conducir al señor gobernador sobre senderos seguros hacia la residencia oficial de Los Pinos en 2012.

Después de los millonarios gastos que se hacen para crearle una imagen nacional -trece centavos por cada peso del presupuesto de 2004; once centavos en 2005 y catorce centavos por cada peso que se gastó en general durante 2006 y luego de los más de 200 millones de pesos en 2007- no llamó la atención que el gobernante mexiquense fuera el más nombrado como eventual candidato del PRI para los comicios presidencial de 2012, muy por encima de la ex gobernadora tlaxcalteca Beatriz Paredes Rangel y todavía más arriba de Manlio Fabio Beltrones.

Lo que realmente puso en el candelero la llamada Encuesta Nacional 2008 de Buen Gobierno y Sociedad es que aquellos hombres que ocupan algunas oficinas de palacio en Lerdo y rondan otras en la Casa de Gobierno en Paseo Colón no han logrado en tres años crearle a su jefe una imagen de hombre honesto y trabajador a carta cabal. Si el asunto es por el nepotismo, el caso espinoso de su tío Arturo Montiel, el asesinato de los guardaespaldas de la familia en Veracruz o la llama viva sobre la muerte de Mónica Pretelini, vaya usted a saber, el punto central es que los mexiquenses desconfían de Peña Nieto.

Si a nivel nacional el gobernante mexiquense capitalizó los gastos millonarios en publicidad, porque incluso los resultados mostraron que supera a sus  posibles rivales los panistas Juan Camilio Mouriño y Santiago Creel Miranda, así como a los perredistas Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrad Casaubon, a nivel local tiene serios problemas con aquella ciudadanía a la que está obligado a rendir cuentas.

Los electores encuestados literalmente le restregaron a Peña Nieto en su propia casa, o lo hicieron sentir en carne propia, que no está haciendo su trabajo. Veamos. La pregunta fue concreta: “Si su gobernador fuera su vecino y usted tuviera que ausentarse de su casa por unos días ¿le confiaría las llaves?”. La respuesta fue contundente: La gran mayoría o 58. 4 por ciento no lo haría. En el nivel de confianza sobre esa pregunta el Estado de México cayó hasta el lugar número 22 de las 32 entidades. Los gobernadores más confiables aparecieron en la Sonora de Eduardo Bours, Coahuila y Colima. Hasta mal le fue cuando la pregunta incluyó sólo a sus homólogos priistas. Sólo superó a los de Puebla y Oaxaca.

La situación empeoró cuando los electores fueron interrogados sobre cuánto conocen al partido de Peña Nieto. El Estado de México se ubicó en el penúltimo lugar, apenas arriba de Chiapas. La misma pregunta entre los priistas fue una catástrofe: ocupó el último lugar.

Los electores no le dieron la espalda a Peña Nieto, si los resultados de la encuesta son fiables -Liébano explica en el documento que, de acuerdo con la metodología tienen un nivel de error de (+) (-) 4.38 por ciento y que su nivel de confiabilidad es de 95 por ciento- sólo respondieron con su verdad sobre asuntos que realmente les interesan y a los que el gobierno estatal no puede eludir.

Por eso, el día que respondieron a los encuestadores advirtieron que Peña Nieto no tiene conocimiento sobre problemas reales de la entidad. En ese rubro el estado de México apareció en el lugar 31, mientras que en el de respuesta a la solución de los problemas lo empujaron al 18, mucho muy lejos de los gobernadores de Coahuila, Veracruz y Sonora. Con tal de complacerlo, los días en los que se difundió el documento Peña se ubicó en primer lugar de la sucesión, pero leído más a profundidad o con más calma, también mostró que el gobierno mexiquense reprobó en todo el rubro de seguridad. El 41.2 por ciento de los habitantes fue (o tiene un familiar) víctima de algún delito. Sólo fue superado por el Distrito Federal

En ocasiones, muy a menudo, la ciudadanía cierra los ojos para complacer a sus gobernantes… o calla por temor. Por eso, pocas veces son tan propicias, como las encuestas, para abrir la boca y hacer a un lado los problemas. El día que los encuestadores le sacaron unas palabras o unas respuestas, el electorado vio hacia otras entidades y dijo que los gobernantes con mejores cualidades viven en Coahuila, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Veracruz, Durango o Nayarit. Al inquilino de Paseo Colón lo reprobaron con 5.9 puntos. Es decir, no le dieron el pase ni de panzazo.

Triunfante, Peña Nieto cambió en julio su imagen por la de la actriz Angélica Rivera para promocionar los logros de su administración, sin que haya voces sobre las omisiones o la famosa encuesta coordinada por otro priista, pero ésta encontró que, en cuanto cumplimiento de sus deberes, el atlacomulquense reprobó con 52.8 por ciento. Quedó muy por abajo de Coahuila, Sonora, Nayarit Tamaulipas, Veracruz, Durango, Tabasco o Chiapas. Las respuestas lo echaron hasta el lugar 22.

Como se ven las cosas, Peña Nieto está afianzado en la percepción de un electorado fuera del estado de México, que en mucho se lo debe al Tigrito Emilio Azcárraga Jean y a la jugosas negociación de contratos de publicidad. Los asesores de imagen y los publicistas debieran tomar el ejemplo Montiel. Esa tendencia familiar muy suya de trabajar en la televisión puede resultar una tentación harto peligrosa, un terreno minado por esa autopista que lleva directo hasta Chapultepec. Al final, Arturo Montiel no perdió… los dineros para sus onerosas e inútiles campañas publicitarias -porque las ratas siguen libres y gozan de cabal salud- jamás salieron de su bolsillo. Si hablaran, las arcas públicas algo podrían decir. Su caída desordenada arrastra todavía una inocultable cola de camaleón.