Catrina vs. la posmodernidad

* Un fragmento de poesía azteca ejemplifica una parte de la lógica del mundo prehispánico sobre la vida y la muerte: “Sólo venimos a dormir, sólo venimos a soñar, no es verdad, no es verdad que venimos a vivir a la tierra”.

 

Diego Garciarivas

Catrina, la Muerte, no es inmune al tiempo. Nuestra indiferencia ha hecho mella sobre su esquelética silueta. Estamos muy ocupados en mantener todos los “privilegios y ventajas” que encontramos en la vida diaria: televisión vía satélite, tarjetas de crédito, noticias manipuladas, cirugías plásticas, autos del año, créditos hipotecarios, pagos chiquitos, celulares de nueva generación, partidos de futbol, ropa de diseñador, telenovelas, corruptelas como para pensar cinco minutos en ella. Nuestro entorno es muchas veces tan inocuo, estéril, superficial y antiséptico que terminamos creyendo que “seguirse viendo joven” durará hasta la eternidad y que la huesuda es puro mito.

Olvidemos por diez minutos el concepto que tenemos sobre ella y enfoquémonos en dos reflexiones encaminadas a abordar el tema bajo perspectivas diametralmente opuestas: el pensamiento prehispánico y el griego.

Un fragmento de poesía azteca ejemplifica una parte de la lógica del mundo prehispánico sobre la vida y la muerte: “Sólo venimos a dormir, sólo venimos a soñar, no es verdad, no es verdad que venimos a vivir a la tierra”. Morir para nacer; la vida como un estado temporal, transitorio. Según los antiguos los hombres no perecían, sino que de nuevo comenzaban a vivir, se convertían en espíritus o dioses. Estos dioses eran y habían dejado de ser, estaban vivos pero también muertos, daban vida pero a la vez la quitaban.

En la Historia de los mexicanos, por sus pinturas, podemos encontrar esta idea: “nuestra morada eterna no está aquí en la tierra. Sólo por un breve tiempo, sólo el tiempo necesario para calentarnos pudimos osar venir a la tierra por la gracia de nuestros señores”.

Asimismo, la muerte era el preludio de un nuevo comienzo. No hay final; el final es principio de algo nuevo. En términos de Heidegger “el fin contiene ya oculto el principio”. Según Sahagún el alumbramiento se llamaba Hora de Muerte, pensamiento que se inscribe en una cultura con gran capacidad de observación y evidencia un conocimiento profundo de la naturaleza; de la identificación de la energía vital, de las fuerzas dinámicas del universo: la creación y la destrucción.

El mundo es perecedero pero la energía vital es indestructible. Esto se refleja en la idea de la inmortalidad, que si bien tiene rasgos comunes con la idea cristiana, difiere radicalmente en que la supervivencia después de la muerte en el mundo prehispánico no depende de un comportamiento moral, ni busca conservar un ideal ético religioso. El infierno está en la propia tierra, llena de incertidumbre que es regulada por las fuerzas cósmicas de dualidad: por una parte encontramos que Tezcatlipoca es dios de la fatalidad, pero también uno de los dioses creadores.

Como se puede derivar, las ideas del mundo prehispánico tienen una gran sobriedad, pero al mismo tiempo conllevan a un sinnúmero de manifestaciones en el pensamiento teológico y las expresiones artísticas -y conste que no mencioné el asunto del Mictlán-. Entonces, ¿por qué conformarnos con la clásica imagen y concepto de la muerte que tienen nuestras sociedades? Más aún, si gran parte de nuestro pensamiento es un producto de la convergencia, divergencia y eliminación de ideas ¿por qué desconocemos las bases del pensamiento occidental si gran parte de nuestras lógicas son occidentales?

Para muestra basta con remitirnos a uno de los pilares de la filosofía y de la concepción del mundo cristiano-occidental y que, sin embargo, en la mayoría de los casos desconocemos: Platón. En la apología de Sócrates, que forma parte de los Diálogos, Platón da una breve aproximación a la reflexión idealista sobre la muerte. A continuación dos breves párrafos:

Sócrates: “me conduciría de una manera singular extraña, atenienses, si después de haber guardado fielmente todos los puestos a que me han destinado nuestros generales en Potidea, en Anfípolis y en Delio y de haber expuesto mi vida tantas veces, ahora que el Dios me ha ordenado, porque así lo creo, pasar mis días en el estudio de la filosofía estudiándome a mí mismo y estudiando a los demás, abandonase este puesto por miedo a la muerte o a cualquier otro peligro. Verdaderamente esto sería una deserción criminal y me haría acreedor a que se me citara ante este tribunal como un impío, que no cree en los dioses, que desobedece al oráculo, que teme la muerte y se cree sabio y no lo es”.

“Porque temer la muerte, atenienses, no es otra cosa que creerse sabio sin serlo y creer conocer lo que no se sabe. En efecto, nadie conoce la muerte ni sabe si es el mayor de los bienes para el hombre. Sin embargo, se la teme, como si se supiese con certeza que es el mayor de todos los males. ¡Ah! ¿No es una ignorancia vergonzante creer conocer una cosa que no se conoce? Respecto a mí, atenienses, quizá soy en esto diferente de todos los demás hombres y si en algo parezco más sabio que ellos, es porque no sabiendo lo que nos espera más allá de la muerte, digo y sostengo que no lo sé”.

Respondiendo la pregunta de Sócrates se podría inferir y sostener que sí, es vergonzante creer conocer algo que no se conoce, pero ¿por qué nos encargamos de adjudicarle al proceso de envejecer y a la muerte misma el mote del mayor de los males? Quizá en mucho, la respuesta está frente a nosotros y a nuestra falta de autoconocimiento de prejuicios e inercias que nos embarcan en verdaderas guerras en contra de la naturaleza humana y nos convierten en soldados del consumismo. En lugar de percibir y buscar la verdad de las cosas, terminamos tratando de no tener arrugas o canas, de tener el mayor número de dinero en el banco y propiedades para mantener el “prestigio” social; cosas que al momento de que la Catrina llegue a visitarnos no nos servirá para contestar su pregunta: “¿ya te habías olvidado de mí?”.

¿Qué le responderán?

La sonrisa de Hank

Francisco Cruz Jiménez

El larguísimo paso de Carlos Hank González por la política mexiquense ha henchido la fantasía priista en relatos interminables. La muerte del patriarca suponía la caída del imperio, pero fue alucinación pasajera. La influencia opresiva permanece y algunos de sus beneficiarios lo recuerdan, desde hace años, en aquella ominosa estatua levantándose en Paseo Tollocan, conocida desde el día de su inauguración como El monumento al ladrón.

Si los acontecimientos enmarcados de 1954 a 2001 en la lucrativa carrera de este maestro normalista, empresario y magnate muerto en agosto de 2001 obedecieron a una ley natural, dilucidarlos obedecería a una mera cuestión de fe. Sin embargo, algunos pasajes ilustran y ofrecen todavía pequeñas pistas esclarecedoras de los misterios que rodearon la vida de este hombre cuya sonrisa tenía cualidades para hipnotizar, seducir y corromper. Eso hace parte del atractivo para estudiarlo y volverlo a estudiar.

Para bien o para mal, el historial de este personaje se amontona, sorprende a pocos, a poquísimos. Para nadie resulta un misterio que el apellido Hank haya quedado amarrado para siempre al municipio de Enrique Peña Nieto, de Isidro Fabela Alfaro, de Salvador Sánchez Colín, de Alfredo del Mazo Vélez o del defenestrado -eso sí, con todos los perdones y las exoneraciones de la justicia local- Arturo Montiel.

Si fue o no cierto eso es otro tema, pero por décadas se atribuyó a él ese liderazgo del inexistente, negado y siempre presente Grupo Atlacomulco. La sola mención del nombre pone en el punto de mira en el cacicazgo, el crimen organizado, el oportunismo, el tráfico de influencias, la triangulación de contratos gubernamentales, la corrupción, una espectacular fortuna forjada al amparo del poder, el abuso de autoridad, el tráfico de animales exóticos o en peligro de extinción y el comercio ilegal de piezas arqueológicas.

Para mantener asegurado el control de los destinos propios o por la complicidad partidista, todos se hicieron de la vista gorda; es decir, silentes pasaron por mucho tiempo aquellos persistente ecos de la bonanza perturbadora o de la fortuna enredadora de este humilde productor de las golosinas y conservas infantiles Terry, poderoso profesor de educación primaria y amigo de veras de José López Portillo y Pacheco, el último presidente de la Revolución.

Como herencia de los gobernantes de esa generación quedan vivas las celebradas expresiones de este seductor de trato, quien sostenía que el dinero es un recurso para hacer política aunque, como en su momento advirtieron analistas de todo el país, “su conducta desmintió su frase más famosa porque para él la política fue un recurso para hacer dinero. Política y dinero le permitieron acumular poder”.

Las lúgubres expresiones de Hank compiten con las de Gonzalo Natividad Santos Rivera (o Gonzalo N. Santos), otro de los símbolos de la corrupción, quien, pistola en mano y acompañado por una gavilla de bandoleros, sembró terror para reprimir a simpatizantes de Juan Andreu Almazán a fin de garantizar la victoria del candidato presidencial Manuel Ávila Camacho, presentándose éstos como el primer grupo organizado de mapaches en los comicios de 1940.

Bajo el mote de El Alazán Tostado, este cacique potosino inmortalizó aquella máxima sombría serpenteando todavía, y bien asentada, en los pasillos de las oficinas gubernamentales, sin importar el color partidista: “la moral es un árbol que da moras”. En el tablero de un juego de ajedrez ambos supieron moverse y colocar peones, reyes o alfiles en los cuadros más o menos fieles a su realidad, a sus intereses, pues.

De Hank es muy fácil rastrear el origen de su fortuna y aclarar algunas dudas. Y lo han hecho periodistas como José Martínez en su libro Las enseñanzas del profesor: indagación de Carlos Hank González, lecciones de poder, impunidad y corrupción, publicado por editorial Océano en 1999, pero dudas eternas hay, y habrá para siempre muerto él, sobre sus orígenes familiares paternos. Ese lugar lo ocupa todavía su abuelo Catarino González Benítez.

Excéntrico fue Hank, y atribuida su excentricidad a penurias familiares de sus primeros años de vida o hasta los 20 años de edad, así como a las interrogantes sobre su nacimiento y su padre real. Sus primeros dos años de vida son un misterio. Relegado a vivir en un pequeñísimo barrio de su pueblo, fue hijastro de Trinidad Mejía Ruiz, un zapatero remendón de Santiago Tianguistenco, e hijo de Julia González Tenorio, pero se desconoce quién fue el padre, si lo abandonó, murió o ninguna de esas dos situaciones.

Los Hank insistieron siempre en el nombre de Jorge Hank Weber, militar en retiro alemán, ex combatiente de la Primera Guerra Mundial, quien llegó a México y perdió la vida en un accidente de motocicleta en un paraje conocido como río Hondo.

Para algunos de sus allegados, la historia tiene una variante: Hank Weber -hijo de un empresario fabricante de radios- fue traído desde Alemania por el coronel Joaquín Amaro, hombre ávido de aprender idiomas. A su llegada, lo nombró su maestro particular de idiomas, con el grado de coronel. Al término de la Revolución, en algún momento conoció, se enamoró de Julita, para entonces cercana a los cuarenta años de edad y se mató en el accidente cuando su hijo Carlitos tenía dos años de edad.

Con el paso de los años la versión se hizo verosímil, se aceptó, pero hoy todavía existen dudas porque en el mausoleo familiar, al menos en la parte exterior, sólo tiene cabida la descendencia directa de don Catarino y de la esposa de éste, doña Francisca Tenorio González. También se dejó de lado el nombre del zapatero remendón.

Un tal Isidro Pastor

* Un quincenario, llamado El Pelón Mexiquense, es el vehículo que el ex líder estatal del PRI, Isidro Pastor, escogió para regresar a los planos públicos y se parece a las campañas que él mismo diseñó para revitalizar al tricolor hace unos años, cuando se encontraba en la lona electoral y económica.

 

Miguel Alvarado

Una publicación quincenal comenzó a circular en el valle de México el 16 de octubre. Mostraba en su portada un Número Cero como referencia de continuidad y un cabezal retacado en colores.

Este quincenario, llamado El Pelón Mexiquense, es el vehículo que el ex líder estatal del PRI, Isidro Pastor, escogió para regresar a los planos públicos y se parece a las campañas que él mismo diseñó para revitalizar al tricolor hace unos años, cuando se encontraba en la lona electoral y económica.

El cabezal, por ejemplo, muestra el título, El Pelón, en letras rojas sobre fondo amarillo, con una doble línea azul sosteniéndolo. La letra “o” del cabezal es figurada por una silueta, la de un hombre calvo y orejón, que representaría el perfil del propio Pastor Medrano.

Enseguida aparece una foto, casi al tamaño de la publicación, que muestra perros falderos apareándose y la frase “presidencia municipal” en el primero de ellos. Dentro de la foto, al lado derecho y a manera de columna, aparece una lista de 22 municipios del valle de México.

Como título principal se menciona una información llamada “Los que quieren… los que suenan”, y una frase explica que el lector debe ubicar a los políticos más rechazados o aceptados de su municipio. El precio para las 16 páginas del medio pastorista es de 10 pesos, el mismo que se paga por Reforma, más caro que el deportivo Récord y que cualquier medio del Estado de México, pero una pequeña advertencia reza en la parte inferior derecha de la misma portada: “Para mayores de 18 años”, mientras que el eslogan escogido refuerza lo anterior: “Ni de más ni de menos, lo que es, es”.

La publicación del ex líder del PRI no contiene, sin embargo, ninguna información. Tampoco hay ninguna referencia sobre los encargados, pues el directorio está formado con nombres en doble sentido. Así, “El Jefe” resulta ser “Aquiles Castro”, mientras que “El que le sigue” es “Sandra Dávalos Bustos”.

La línea editorial escogida para el retorno de uno de los hombres más poderosos hace unos años es el albur, el doble sentido. Y éste mismo impera en todas las páginas. Según el propio quincenario, la publicación aparece en 6 zonas del Edomex. La primera es llamada Apaxco-Huixquilucan; la segunda se llama “Norte”, donde se ubica Atlacomulco, Acambay, Aculco y Temascalcingo, entre otros 12 municipios.

Otra más se denominó “Del Centro”, para engoblar al valle de Toluca y 22 municipios; una más es “De Neza-Ecatzingo”, donde Pastor asigna 18 municipios; la siguiente se llama “Del Sur”, con aparente influencia en 28 municipios. La última es “De Tultitlán a Texcoco”, con 19 municipios. Si la publicación circula como lo informa en sus páginas, tendría presencia en toda la entidad, pero como no hay responsables, es imposible saberlo.

El Pelón Mexiquense maneja una dirección, pero también incluye el albur, aunque un teléfono, que nunca contestó nadie, se pone a disposición de los lectores: 722 2282678.

Una pequeña editorial desmarca al medio de cualquier influencia política y social, pero es, de paso, un retrato que el propio Pastor usa a manera de presentación: “El Pelón Mexiquense no es un medio más de comunicación. No. Es el primer medio egresado de la escuela de la vida. De tonto no tiene un pelo. Pícaro como cualquier mexicano, más amigable que cualquier carnal, donde se para echa chispas. El Pelón pone a cada quién en su lugar y es tan abierto de mente que les da entrada a todas las expresiones sociales que hay y que puede haber”. Las líneas continúan y de pronto toman la expresión de un discurso político, que es cortado abruptamente  por el remate de la Editorial: “El Pelón te dice: escupe, Lupe, no te aguantes, te va a hacer mal. A jalones y empujones conquistemos nuestra libertad para decir las cosas como son, con nuestro lenguaje mexicano”.

Las siguientes páginas siguen al pie de la letra el mensaje. Con fotos humorísticas pero groseras, ilustran la mayoría de los escenarios gráficos presentados. Los únicos textos que tiene la publicación aparecen en la página 5 y son firmados por Los Corruptos de Siempre y El Pibe Mexicano. Los artículos se llaman “Despensas o becas alimentarias” y “En el lenguaje del pueblo”. Allí se usa una escritura basada en frases como “no nos den ni madre” o “sus pinches playeras chafas”.

A pesar de que así escriben al menos la mitad de las publicaciones que circulan en el valle de México, el medio de Pastor intenta una apuesta por lo gracioso basado en lo vulgar y dedica 7 planas a una lista de personajes políticos para que el lector los califique, y propone términos como “chaquetero”, “pedote”, “impuntual”, “honesto”, “trabajador”, “responsable”, “meteparientes”, “ojete” y “culero”, entre otras adjetivaciones.

EPM no tiene anunciantes, lo que significa que el equipo de Pastor paga la hechura en su totalidad, aunque en la impresión muestra dos pequeños espacios, con mujeres desnudas, que invitan a pagar un lugar. Una página web apuntala los esfuerzos informativos del ex priista en la dirección www.elpelonmexiquense.com.mx, donde un fondo amarillo recibe al visitante, mientras el cabezal con la silueta de Isidro Pastor avanza en la pantalla. Su eslogan es “bienvenido al sitio web de la revista política más divertida del Estado de México”.

Debajo de éste, aparece la caricatura de un tendedero con una playera, calzones y un pantalón, que significan los accesos para las secciones que propone EPM. Allí se ofrecen espacios electrónicos a la venta y se reproduce la información publicada, aunque es difícil buscarla. Como gancho, hay videos de carácter bromista o chistoso. Hay secciones que permanecen vacías y no hay un contador visible de visitas pero el sitio ofrece un registro o una contraseña para ingresar, donde se advierte que es un espacio para mayores de edad.

En algunos municipios el medio de Pastor corrió con mala suerte. Por ejemplo, en Cuautitlán Izcalli los puestos de periódicos escondieron la publicación, pues se quejaron de las imágenes y el lenguaje, y en el ayuntamiento de ese municipio escondieron retiraron el quincenario bajo el argumento de que era “vulgar”. El repartidor fue desalojado del lugar y se le impidió repartirlo.

La pobre Toluca

* El caso de la capital es singular, pues el discurso oficial incluso desde los gobiernos priistas del siglo pasado, insiste en considerarla una ciudad en desarrollo con problemas de todo tipo, menos de pobreza.

 

Antonio Benítez

De acuerdo con datos del gobierno federal relacionados con su principal programa de corte social, Oportunidades, casi 90 mil personas residentes de la capital estatal, Toluca, entre adultos, jóvenes y niños, son beneficiarios en este 2008 de dicho programa, que se supone fue creado para combatir la pobreza extrema en el país.

Esto significa que la ciudad cuenta con alrededor del 12 por ciento de sus habitantes, que actualmente se estiman en 748 mil, en esa condición. Nada extraño si se consideran los varios millones de pobres en todo el territorio nacional y los cerca de dos millones que se concentran en esta entidad.

A la luz del discurso oficial, no obstante, el dato muestra una realidad muy lejana del pretendido desarrollo y crecimiento económicos que gusta citar el presidente municipal, Juan Rodolfo Sánchez, y muy lejana también de los planes de obra pública que deberían dirigirse a la dotación de infraestructura y equipamiento urbano donde hace falta antes que las obras de relumbrón y menos urgentes, como las recientemente emprendidas para “rescatar” el centro histórico toluqueño.

La cifra ubica a este municipio como el primero en el estado por el número de familias beneficiarias, con un promedio de 18 mil, por arriba de otros como San Felipe del Progreso, Villa Victoria o San José del Rincón. Lugar inexplicable si se toma en cuenta que, según el Consejo Nacional de Población, Conapo, que mide la pobreza y marginación de los estados y municipios, esta entidad ocupa por este concepto el lugar 21 entre los 32 del país, mientras que Toluca el 113 entre los 125 municipios de la entidad.

 

Resulta menos justificable que a partir del año 2002, cuando el programa antecedente, Progresa, se transformó en Oportunidades, tanto el estado como el municipio se mantengan prácticamente en la misma posición, recibiendo montos de recursos más o menos constantes, atendiendo al mismo número de beneficiarios, codeándose con las mismas entidades y demarcaciones sumidas en el atraso y marginación. Como si los recursos y beneficios simplemente no hubieran impactado en modo alguno luego de casi seis años de ejercicio.

Siempre con datos de la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno federal, cuando en 2002 inició operaciones dicho programa, el Estado de México empezó como quinto lugar en la relación de estados beneficiados, por debajo de Veracruz, Chiapas, Guerrero y Puebla, posición que mantiene hasta hoy.

Toluca se colocó en la sexta posición, por debajo de San Felipe del Progreso, Villa Victoria, Ixtlahuaca, Almoloya de Juárez y San José del Rincón. Un año después subió al segundo sitio, por debajo de San Felipe y desplazando a los otros citados. Para 2005, Toluca sube a la nada honrosa primera posición, superando a los mencionados y otros recién inscritos al programa como Ecatepec, Nezahualcóyotl o Chimalhuacán, que se había integrado un año antes.

La información es contundente contra el discurso oficial, nuestro estado tiene tantos pobres como las entidades más paupérrimas del país, aunque se ubica en el quinto lugar entre las más pobres, no tan lejos de ellas. Podrá competir en producción, inversiones directas, empleos, calidad de vida y otros indicadores de “desarrollo y progreso” con las entidades del norte, Nuevo León o Aguascalientes, por ejemplo, pero en pobreza lo hace con el mismo empeño con las del centro-sur, las mencionadas entre otras, pero superando a Michoacán y Oaxaca, por citar algunas.

Lo mismo se puede decir de Toluca, cuyos últimos gobiernos se afanan en presentar como modelo de ciudad y administración pública. Lo único cierto es que a pesar de contar con menos habitantes que Naucalpan, Tlalnepantla, Ecatepec, Nezahualcóyotl o Chimalhuacán, los supera en número de familias pobres.

De nada sirve que el Conapo la considere como de baja marginación y la sitúe en el lugar mencionado, sus casi 90 mil marginados son suficientes para hacerla merecedora del mayor número de recursos de origen federal destinados al combate a la pobreza.

Enfoques recientes de este flagelo social, mismos que han venido compartiendo los dos últimos gobiernos federales de signo panista, estiman que la pobreza extrema ha “migrado” del campo a la ciudad, concentrándose sobre todo en las zonas semiurbanas y periféricas de las urbes grandes y medianas.

Una de las explicaciones más recurrentes tanto de autoridades como de estudiosos del tema, es la permanente migración del campo a las ciudades, que se manifiesta en el creciente aumento de cinturones urbanos de miseria caracterizados, precisamente, por la falta de servicios públicos, infraestructura y equipamiento.

Es el caso de nuestra entidad y su zona metropolitana, además de la capital, Toluca, aunque oficialmente sólo se reconoce la pobreza rural y de la región oriente, donde se asientan los municipios más populosos. 

El caso de la capital es singular, pues el discurso oficial incluso desde los gobiernos priistas del siglo pasado, insiste en considerarla una ciudad en desarrollo con problemas de todo tipo, menos de pobreza. Ese lugar 113 entre los municipios mexiquenses que la ponen al lado de Coacalco, Metepec, Atizapán y otros con elevados índices de calidad de vida es engañoso. La pura verdad es que ocupar el primer lugar entre los 125 beneficiados por el programa Oportunidades sólo puede entenderse de una manera. Toluca es el más pobre de todos los municipios mexiquenses.

Un dato adicional es que estos 90 mil pobres se extienden por todo la demarcación y no sólo, como pudiera pensarse o creerse, por sus zonas rurales y semiurbanas. Según el último listado de localidades y número de familias por cada una beneficiadas en el municipio, en lo que es propiamente la ciudad, se ubican 3 mil 900 familias pobres que se integran, en promedio, por cinco miembros, lo que da una suma de casi 20 mil personas en esta condición.

Las restantes 70 mil se distribuyen por el resto de la demarcación, destacando San Pablo Autopan, con casi 10 mil personas o dos mil familias en situación de pobreza extrema.

Ante este escenario, no está por demás preguntarse si la actual administración hace bien en ampliar las banquetas, remodelar los jardines citadinos y de paso maquillar el centro histórico a un costo de varios millones de pesos que ni siquiera tenía, sino que los pidió a crédito con la venia del Legislativo.

En el 2002, Toluca aparecía en el sexto lugar dentro del cuando de ayuda de Oportunidades. La superaban San Felipe del Progreso, Ixtlahuaca, Almoloya de Juárez, San José del Rincón y Villa Victoria.

Al año siguiente, en el 2003, San Felipe del Progreso seguía en el primero lugar, pero Toluca ya ocupaba el segundo. Había superado a Ixtlahuaca, Almoloya de Juárez, San José del Rincón y Villa Victoria.

En el 2004 las posiciones no se movieron, pero se integró Chimalhuacán como el séptimo con más ayuda recibida.

Para el 2005 Toluca fue primer lugar, sitio que no ha soltado hasta la fecha.

Otra vez, los pobres tendrán que esperar.

El Barco Ebrio

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Isidro Pastor regresó a la actividad pública con un medio de comunicación. Sueño de años, el Comandante por fin vio realizadas aquellas añejas ilusiones. Este medio, llamado El Pelón Mexiquense, circula cada quincena desde el 16 de octubre. Es tal su impacto que muchos puestos de periódicos y dependencias públicas lo han retirado. Y tienen sus razones.

 

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A punto de concluir el año, un grupo de empleados de los tres poderes, el Judicial, el Ejecutivo y el Legislativo, que confiaron sus ahorros de todo 2007 en uno de sus compañeros del Ejecutivo, se han convencido de que fueron víctimas de un gran fraude, pues a la fecha no han visto un solo peso de esos ahorros. Incluso el presunto culpable, desde enero no se presenta a laborar, amparado en un supuesto permiso de un año.

 

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Aunque los defraudados han confiado en los buenos oficios de la PGJEM para ver si logra aprehenderlo y recuperar el dinero que algunos estiman en varios cientos de miles de pesos, desesperados afirman que no ven avances de ningún tipo.

 

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En cada dependencia donde se presentó esta situación, el defraudador tenía un enlace que, sin embargo, no han sido llamados a declarar. Lamentablemente el asunto ha sido llevado en la más absoluta discreción y ninguno de los afectados acepta hacerlo público para no, aseguran, “entorpecer las investigaciones y crear un conflicto en la administración pública”.

 

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Hace ya un mes y medio que el alfil del PRD en el Consejo General del IEEM, Sayonara Flores, fue designada por la Legislatura como tal; un mes hace que tomó posesión, el mismo tiempo que su designación fue impugnada tanto por el PAN como por un militante del propio PRD y el Trife, una de las instancias competentes para resolverlas, aún no lleva la del PAN a discusión.

 

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Este tribunal había anunciado su deliberación en la sesión pública del 26 de septiembre pasado, pero un anuncio de último momento la dejó fuera del orden del día. Apelando a sus atribuciones legales, simplemente se retiró sin justificación de por medio.

 

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Apenas este 14 de octubre volvió a sesionar la sala regional con sede en Toluca del tribunal, donde está radicada la impugnación de los blanquiazules, pero tampoco se incluyó. En el PAN, mientras tanto, evaden responder si ya fue retirada.

 

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Aunque lo fuera retirada no terminarían ahí sus preocupaciones. Apenas el pasado 10 de octubre, el perredista Lucio Arturo Moreno Vidal presentó recurso contra la Cámara de Diputados local mediante el cual impugnó la designación no sólo de Flores Palacios como consejera, sino de Marco Antonio Morales y Jesús Castillo Sandoval.

 

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Será el magistrado Carlos A. Morales Paulín quien conozca del caso bajo el número de expediente ST-JDC-0032-2008, radicado en la sala regional de Toluca del Trife. Hasta ahora, no hay fecha para su deliberación.

 

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Poco ruido hizo la denuncia del perredista Hilario García, en contra de David Korenfeld, secretario del Agua y Obra Pública y ex edil de Huixquilucan, por presuntamente usurpar el título de Doctor en Administración.

 

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Claro que al presidente del Frente contra la Corrupción eso no le importa. Según sus cercanos lo único que pretende es publicidad gratuita en su estrategia por hacerse de la candidatura del partido a una de las diputaciones del Valle de México, que pudiera ser por un distrito de Tlalnepantla o el de Huixquilucan.

 

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Por cierto, sigue en pláticas con la gente del diputado federal Mario Enrique del Toro, del PRD, y de Rubén Mendoza, ex candidato a gobernador del PAN, para ver si amarran una alianza a su favor, la cual es casi un hecho. 

 

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Sin decir agua va, el frustrado candidato a diputado federal por el distrito 35 de la coalición Por el Bien de Todos durante las elecciones nacionales del 2006, se fue a la yugular de sus antiguos amigos Luis Sánchez Jiménez y los hermanos Héctor y Víctor Manuel Bautista, capos los tres del Movimiento Vida Digna, con sede en Nezahualcóyotl.

 

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“Gran parte de los dirigentes del PRD sólo son empleados del PAN y el PRI”. “Por fin es claro y público el modo en que un grupo de perredistas vendían los procesos electorales”, “Sencillamente su candidato es Enrique Peña Nieto”, “Son el claro ejemplo de la degradación a la que pueden llegar cuado se carece de ideología y se divorcian de los electores y los gobernados”. “Está claro su juego, pactar con el PRI la venta de candidaturas a cambio de debilitar a la izquierda”, fueron algunas de las acusaciones que Edmundo Cancino les lanzó en las páginas de su semanario.

 

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Aunque muchos perredistas de a pie le aplaudieron la osadía, los de mediano y alto nivel dictaron ya su sentencia: ningún apoyo más a su medio y mucho menos la candidatura a diputado federal por el mismo distrito en 2009.

 

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La alcaldía de Cuautitlán-México enfrenta un grave desfalco por más de 600 millones de pesos en el área de Comunicación Social. Incluso han tenido que correr a algunos de los encargados del área y seguirles investigación para deslindar responsabilidades. Ellos, los corridos, aseguran que Tesorería está inmiscuida pero los contralores están a punto de cerrarles los argumentos.

 

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La nueva obra vial que se prepara en Paseo Tollocan a la altura de El Seminario, está detenida desde hace más de 10 días. Ningún trabajador se ha presentado porque, aseguran, no hay dinero para pagarles. La fiebre por las obras públicas alcanza a casi todos los municipios importantes en cuestión de votos. Toluca, con sus obras en el centro; Metepec, con la famosa nueva plaza central; Tlalnepantla, con la suya. Estarán listas en unos 9 meses, no hay que desesperar.

Visión del Opus Dei

Francisco Cruz Jiménez

* El Opus Dei encontró una resistencia mínima para descifrar y asimilar a los mexicanos. Al año siguiente se extendió a las ciudades de Guadalajara, Monterrey y Culiacán. Luego, la prensa lo ha documentado muy bien: San Luis Potosí, Hermosillo, Querétaro Aguascalientes, Chihuahua, León, Puebla, Torreón y algunas zonas del Estado de México como Toluca y Atlacomulco.

En el buen gusto, muy pocos periodistas logran sustraerse a la tentación de regresar a un tema que, visto desde la óptica informativa, tiene su impacto en todas las perspectivas del interés social. Es el caso del Opus Dei o la Obra de Dios de San José María Escrivá de Balaguer, y cuya presencia real se hizo notoria a partir de la difusión de aquel libro cuyo título se convirtió en un fenómeno mundial de ventas: El código Da Vinci.

Controvertido por la forma de promover la autoflagelación o el sacrificio corporal, así como la de imponer la separación de géneros en la enseñanza religiosa, estimular la fe de los jóvenes a través de la virginidad y sus máximas de obediencia ciega para llegar a Dios, el Opus Dei asumió el liderazgo católico -desplazó a carmelitas, dominicos, jesuitas, franciscanos, Caballeros de Malta y cualquier otra denominación- para reposicionar a la iglesia.

Aunque el impulso definitivo y la aprobación para expandirse se dio a través de un papa muy ortodoxo de la doctrina católica, pero también político y carismático, como fue el polaco Karol Wojtyla, mejor conocido como Juan Pablo II, ya antes Pío XII le autorizó en los hechos o bendijo, como una milagrosa aparición, para cumplir los designios del Señor, del padre Escrivá de Balaguer en 1928.

Santo o villano, según se le quiera ver, Escrivá fue un visionario para hacer crecer su secta extremista e imponerla como un obispado ambulante o una Prelatura Personal, por arriba de la jurisdicción de cualquier arzobispado u obispado local. Es decir, sólo el papa Benedicto XVI está por arriba de la autoridad del excelentísimo Álvaro del Portillo, sucesor natural (desde su muerte en junio de 1975) de Escrivá de Balaguer.

Considerado como culto perturbador, el Opus Dei perfeccionó sus instrumentos y sus métodos de flagelación personal. Las duchas con agua helada, los ayunos o los fuetazos en la espalda se hicieron obsoletos en la nueva fe. La naturaleza de la búsqueda de Dios aceptó e impuso en secreto otros tormentos, castigos degradantes de “ofrenda al Señor”. Por eso autorizó el regreso de las coronas con espinas, mejoradas por el alambre de púas, para dar entrada a la nueva espiritualidad.

Si bien es cierto que la Obra es una organización nueva dentro de la iglesia, si se toman como referencia otras denominaciones, jesuitas o franciscanos, la perspectiva de Escrivá estaba fuera de España. Los católicos del resto del mundo se convirtieron en una tentación. Sin embargo, la Guerra Civil Española (de 1936 a 1939) y de inmediato el estallido de la Segunda Guerra Mundial, prolongada hasta octubre de 1945, frenaron los ambiciosos proyectos de expansión, cuyo paso primero se daría a la vecina Francia.

Los efectos de la guerra en suelo galo alteraron los planes del Opus Dei, pero ese mismo 1945 dieron el salto a Portugal. Al año siguiente hubo condiciones para entrar a Gran Bretaña y, con la anuencia de El Vaticano, a una Italia que luchaba en forma desesperada por deshacerse de los recuerdos ominosos de Benito Mussolini. Eso le abrió las puertas en Irlanda en 1947 y, entonces, sí, las ansiadas calles de la cultura parisina

Empezando el segundo trimestre de 2008, un periodista lo resumió de la siguiente manera: “desde 1946, Escrivá tiene puestos los ojos en el Continente Americano, y manifiesta ese deseo a Pedro Casciaro, un arquitecto que ese mismo año recibió la ordenación sacerdotal. Dos años después, el joven sacerdote realizó un primer viaje por tierras americanas para estudiar en qué países convendría iniciar la labor apostólica”.

Los designios de Dios, según las visiones del fundador del Opus Dei, empezaron a cumplirse en forma muy puntual: “el 18 de febrero de 1949 quedó canónicamente erigido el primer Centro del Opus Dei en la Ciudad de México, donde monseñor Luis María Martínez, arzobispo de México, celebró la primera misa el 19 de marzo del mismo año, justo en las fiesta de San José”.

Amparado en imágenes de adoración pulcra a la Virgen de Guadalupe -porque fervientes guadalupanos fueron Wojtyla y Escrivá o el cura Miguel Hidalgo y Costilla- el Opus Dei encontró una resistencia mínima para descifrar y asimilar a los mexicanos. Al año siguiente se extendió a las ciudades de Guadalajara, Monterrey y Culiacán. Luego, la prensa lo ha documentado muy bien: San Luis Potosí, Hermosillo, Querétaro Aguascalientes, Chihuahua, León, Puebla, Torreón y algunas zonas del Estado de México como Toluca y Atlacomulco.

A la muerte de Escrivá, el Opus Dei entendió que su apuesta de futuro estaba en los jóvenes estudiantes mexicanos. A través de ellos puede darse muy bien un encuentro inducido de Dios. Por eso decidió abrir escuelas de educación superior e instituciones de desarrollo, para reclutar a profesionales preparados en otras instituciones establecidas y de prestigio.

Después de 1978, cuando Juan Pablo II la colmó de bendiciones y la aprobó como el brazo de la reconquista cristiana-católica en el mundo, la joven Obra de Dios consolidó sus programas de expansión para convertirse en una fuerza geopolítica. Y, por eso mismo, le concedieron la gracia de la Prelatura Personal, y en 2002 El Vaticano le otorgó la dispensa de trámites, que toman hasta décadas, para conceder la santificación de Escrivá de Balaguer.

El Barco Ebrio

La semana pasada, en San Lorenzo Tepaltitlán, cuatro alumnas del Quinto A de la primaria Héroes de la Independencia intentaron suicidarse. Identificadas como niñas “emo”, usaron navajas escolares para abrirse las venas de los brazos. Aunque fueron atendidas oportunamente y la cosa no pasó a mayores, el grado de esquizofrenia en la población ha alcanzado niveles que rebasan cualquier control.

 

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Estados Unidos prepara una intervención militar en México debido a la inseguridad que la guerra entre narcos ha provocado. “O se rinden o se mueren”, fue el mensaje de los gringos En Huixquilucan, políticos y empresariado tiemblan al imaginarse a los feroces “marines” quedándose con todo el botín.

 

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Anuncios en periódicos locales y volantes pegados en las calles ofrecen una solución para quienes quieren dinero rápido y fácil. Los volantes en cuestión invitan a los ciudadanos a invertir dinero en su empresa, de la que no se da mayor información, con la promesa, firmada para mayor seguridad, de que el monto se duplicará cada mes. Así sucede, pues otorgan al usuario una clave para checar sus finanzas en un portal de Internet. Allí los números son boyantes. Pero todo cambia cuando alguien decide retirar lo invertido. Las cuentas, por supuesto, están vacías.

 

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No sólo Huixquilucan teme. Ahora sí, en Lerdo, un cisma amenaza las pretensiones presidenciales del joven Peña. Pero hábil como es el equipo que lo respalda, ya entabla pláticas para quedar del lado de los vencedores, ya sean narcos extranjeros o compadres de huarache y manta.

 

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El Sindicato estatal de Maestros es una fuente inagotable de riqueza. Con más de 81 mil afiliados, es uno de los órganos más poderosos del país, lo que ha permitido apuntalarlo como uno de los mayores proveedores de votos duros para los gobiernos priistas.

 

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En ese laboratorio de prometeos políticos han sido creadas las figuras de Trinidad Franco, Fernando Zamora y Héctor Hernández, entre los más recordados.

 

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La maestra Franco, versión de quesadilla de Elba Esther Gordillo, es uno de los ejemplos de abuso de poder que el SMSEM enseña fuera de las aulas. Consentida de Arturo Montiel en un principio, fue castigada por su desmesurado apetito por el poder y se le negó una diputación local, paso natural que casi todos los dirigentes de ese sindicato dan. A ella ni siquiera se le tomó en cuenta para algún cargo dentro del PRI o en alguna oscura dependencia de gobierno, como pasó con su sucesor, Fernando Zamora.

 

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La Elba mexiquense se enredó en un peligroso juego con su sucesor, Fernando Zamora, que le costó su carrera política. En las elecciones gubernamentales del 2005, Trinidad le apostó a Rubén Mendoza, por orden del ex presidente, Isidro Pastor. Al final los tres perdieron, aunque conservaron un resto de su poder.

 

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Trini no tuvo más remedio que apechugar la derrota, pero siguió en el SMSEM y todavía compitió en las últimas elecciones de aquel sindicato. Aunque perdió, demostró que controla a miles de profesores. Su jefe, Isidro Pastor, le pidió que mantuviera la calma y hoy es una adherente fiel en la campaña social que el Comandante gestiona en el valle de México. Sobre todo en Ecatepec.

 

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Jóvenes maestros ayudan a Pastor en una campaña, pretendidamente social. Pero allí también se ha involucrado Luis Zamora, el perseguido fundador del sindicato magisterial alterno, SUMAEM, al que Luis Miranda y el propio Fernando Zamora han intentado aplastar por todos los medios, legales e ilegales.

 

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Fernando Zamora, hoy en la CNOP, brazo político del PRI estatal, aguantó vara. Le dijeron que no podría ser diputado local y por ello perdió las últimas elecciones para el Congreso. Era plan con maña. Había una negociación previa con los panistas, que impulsaron al ahora aspirante al ayuntamiento de Toluca, Gerardo Pliego Santana. Hace mes y medio, a Zamora le confirmaron que este periodo es el bueno para él y despachará desde la Plaza de los Mártires, de cara a procesos electorales de capital importancia para el novio de La Gaviota.

 

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Héctor Hernández, el actual líder del SMSEM, recibe órdenes de Zamora, quien mantiene públicamente la hegemonía entre los maestros, pues lo reconocen como el único dueño del pastel.

 

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Para detener a Trini hubo de todo. Amenazas de publicar los números en su gestión, revelar la vida privada de sus colaboradores y un largo etcétera que convencieron a la maestra de mantenerse serena.

 

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A pesar de que han pasado los años, a Trini no la perdonan ni lo harán por la cercanía que mantiene con Luis Zamora y el creador de la Huevomanía. Los gastos de la maestras están allí, a la espera del mejor momento.

 

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Al margen de los pleitos por el poder, los jefes sindicales han abusado históricamente de sus cargos. En el SMSEM no se salva nadie y Trini es un ejemplo de ello.

 

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En el último año de su gestión al frente de los maestros, pagó a todos los diputados un viaje a Cancún, donde tuvo que alquilar tres pisos completos del hotel Royal Palace.

 

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Franco alquiló 40 autobuses que salieron de Atzcapotzaltongo, pero también pagó pasajes de avión, donde gastó más de 300 mil pesos, de aquellos pesos.

 

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En la auditoría que le practicaron al SMSEM en el 2003, tuvieron que dar dinero a los interventores, pues había motivos de sobra para temer, como la casa de descanso para maestros que construyeron en Barra de Coyuca, de donde todos obtuvieron prebendas.

 

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Un caso extremo fue la jubilación de uno de los sindicalistas, socio del restorán Ciro’s, a quien el SMSEM le rindió honores públicos por su trayectoria… a cambio de que regresara la quinta parte de lo que se había llevado de las abiertas arcas.