Estado mexicano, otro juicio ante CIDH por abuso a una mujer

* En países como México se sigue empleando la justicia militar para investigar y juzgar delitos comunes perpetrados por miembros de las Fuerzas Armadas o de la policía, lo que produce impunidad.

 

 

Sandra Torres Pastrana y Guadalupe Gómez Quintana/ CIMAC

La vida de Inés, indígena me’phaa (tlapaneca), cambió violentamente el 22 de marzo de 2002, cuando 11 soldados del Ejército apostados en Ayutla de los Libres, Guerrero, en la zona de La Montaña, allanaron su vivienda y fue violada sexualmente.

Dos días después Inés, acompañada de su hermano Lorenzo, hizo la denuncia ante el MP de Ayutla, quien determinó que no era de su competencia investigar, porque las personas que realizaron el acto delictuoso pertenecían al Ejército y transfirió la denuncia al Ministerio Público Militar.

Representada legalmente por el Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, Inés buscó amparos para que fueran las autoridades civiles quienes juzgaran a los soldados, pero no procedieron y la justicia militar cerró el caso, porque supuestamente la víctima no respondió a los citatorios por falta de interés.

Inés no acudió porque era infundada la competencia militar, además de que cualquier investigación sería parcial.

Sin acceso a la justicia, los abogados presentaron en junio de 2004 una denuncia contra el gobierno ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, del sistema de justicia de la Organización de Estados Americanos, por la violación y tortura.

El 12 de octubre de 2007, la CIDH realizó una audiencia pública, en Washington, donde asistió Inés, junto con Valentina, otra indígena violada en 2002 por militares.

Luego de la audiencia, señala Tlachinollan, “se evidenció la responsabilidad del gobierno por las violaciones a los derechos de estas mujeres.”

El 9 de febrero de 2008, Lorenzo, hermano de Inés, integrante de la Organización del Pueblo Indígena Me`phaa, fue secuestrado, torturado y asesinado, presumiblemente, señalan Inés y Tlachinollan, por la denuncia ante la CIDH.

La Montaña de Guerrero es una de las zonas más pobres del país y con mayor presencia militar, donde la violación sexual a mujeres se ha mantenido en la impunidad debido al fuero militar, dice Tlachinollan en el texto Injusticia Legalizada.

Las autoridades justifican la militarización por la aplicación de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos y el combate al narcotráfico. Para Tlachinollan, la intervención responde a su lucha contrainsurgente.

 

Las recomendaciones

 

La CIDH emitió en 2008 un informe de fondo por el caso de violación y tortura de Inés por elementos castrenses, donde planteaba la reparación del daño, la investigación y la sanción a los militares.

Si el gobierno ejecutaba las recomendaciones, el caso concluiría. De lo contrario, el organismo remitiría el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH), máximo órgano de justicia en el Continente. Al mes siguiente, Tlachinollan envió el informe a la CIDH pidiendo que el caso se ventilara ante la corte. Y como el gobierno no respondió, enfrentará el juicio.

La CIDH señala que el uso de la jurisdicción militar obstaculiza la obtención de justicia en casos de violaciones a los derechos humanos de personas civiles. La jurisdicción militar, dice, es excepcional y debe ser utilizada sólo para delitos de militares en servicio activo que atenten contra bienes jurídicos castrenses.

La CIDH reiteró su preocupación, en marzo pasado, porque en países como México se sigue empleando la justicia militar para investigar y juzgar delitos comunes perpetrados por miembros de las Fuerzas Armadas o de la policía, lo que produce impunidad.

Es por eso que las víctimas civiles se ven obligadas recurrir a la justicia internacional, como Ana, Beatriz y Celia Pérez, indígenas tzeltales de 10, 18 y 16 años, quienes el 4 de junio de 1994, en Altamirano, Chiapas, fueron detenidas, torturadas y reiteradamente abusadas sexualmente por 10 soldados del Ejército.

Las hermanas denunciaron, pero la Procuraduría de la entidad remitió la investigación al Ministerio Público Militar, que un año después cerró el caso.

La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, representante de las víctimas, denunció el hecho ante la CIDH, quien determinó la responsabilidad de México por la detención arbitraria, tortura y violación de las hermanas, y de no realizar una investigación exhaustiva, inmediata e imparcial, será juzgado por la corte.

En 2008, funcionarios del gobierno y la representación legal de las víctimas firmaron un acuerdo ante la CIDH para remitir el caso al Ministerio Público Civil.

La Constitución mexicana no exige que sean los mismos militares quienes juzguen estos casos, deben hacerlo autoridades civiles, pues prevé la jurisdicción militar “exclusivamente para los delitos y faltas contra la disciplina militar”, señala un informe de Human Rights Watch.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación recientemente definió servicio militar como “la realización de las funciones propias e inherentes al cargo que desempeña”, por lo cual las violaciones sexuales y tortura no pueden ser consideradas sus “funciones inherentes”.

Senadores del PRD propusieron en abril reformar el Código de Justicia Militar para que en delitos contra la disciplina militar, del orden común o federal, cuando concurran militares y civiles, “conocerá del caso la autoridad civil”.

Hasta 2008 había, según informes oficiales, más de 6 mil quejas contra el Ejército, incluidos casos de mujeres abusadas y, según la CNDH, más de 500 averiguaciones previas, pero ni una sola condena penal a soldados por delitos contra civiles. El juicio contra el gobierno revelará si México no ha tomado en serio el problema de los abusos militares.

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Aprendizajes sobre la epidemia de influenza en México

* La aparición de una epidemia con alcance nacional o bien de una pandemia no es tampoco un acontecimiento inédito, hay registros de pandemias importantes a través de la historia como el virus de la influenza española 1918-1919, cuyas muertes se reportaron sobre los cincuenta millones.

 

Colmena/ Rebelión

Las últimas semanas los mexicanos hemos vivido una situación especial, una alerta de crisis sanitaria que trajo consigo una serie de circunstancias sobre las cuales vale la pena reflexionar. Pensamos que la emergencia sanitaria que acaba de ocurrir mostró sin velo algunas de las manifestaciones que suelen aparecer encubiertas. Una de ellas, desde luego, es la situación del sistema de salud mexicano, y otra es la actuación del Estado.

En este texto nos referiremos principalmente a tres aspectos: la realidad sobre el sistema de salud, el papel del Estado y los mecanismos de respuesta con los que éste cuenta para enfrentar lo que se considera situaciones críticas. Ahora nos queda más claro lo que significa para el Estado la salud de la clase trabajadora, reflejada en las condiciones de los sistemas de salud y, aunado a ello, la situación de subsistencia precaria en que se encuentra la mayoría de los mexicanos. Podemos observar que las medidas tomadas por el gobierno para tratar de salir del problema se basan en promover incentivos para la burguesía y en ignorar las complicaciones que una contingencia sanitaria trae para el resto del pueblo.

Es importante reconocer que esta situación nos tomó a todos por sorpresa, incluyendo al conjunto de la izquierda, que ha tenido una gama muy amplia de opiniones, cayendo en muchos casos en el terreno de la especulación. Cabe señalar que la poca información disponible dificulta aún más un análisis completo. Esta información está incompleta porque, por un lado, se trata de un virus nuevo y todavía falta mucho por investigar, y por otro, el gobierno se ha reservado muchos datos y los pocos que ha hecho públicos han sido contradictorios y sesgados.

Por todo esto, nos dimos a la tarea de hacer una recopilación de la información pública actual y con ello hacer un análisis que ayude al entendimiento de los efectos que se han causado y los aprendizajes del proceso de esta crisis. Por supuesto, conforme pase el tiempo y se tenga acceso a más información fidedigna, será necesario formular nuevas reflexiones.

 

La epidemia de influenza

 

Como ocurre naturalmente en estos casos, han surgido varias hipótesis que intentan dar respuesta al fenómeno de la “influenza”, todas ellas marcadas por el interés y características de quienes las promueven, las mismas van desde los aplausos celebrados por los distintos actores políticos en el poder, con el alabamiento al país y sus autoridades por su acertada y oportuna respuesta en las medidas tomadas, hasta la incredulidad total y la negación de la existencia del virus por diversos factores políticos y económicos que incluyen los intereses del Fondo Monetario Internacional (FMI), las farmacéuticas, los partidos políticos, la reactivación de la economía y un largo etcétera.

La postura desde la izquierda debe ser crítica y es correcto que ésta desconfíe de la información oficial, sin embargo, su actitud ha de destacarse por la búsqueda de la verdad. En este caso se ha demostrado por instituciones científicas reconocidas nacional e internacionalmente (Organización Mundial de la Salud, Universidad Nacional Autónoma de México, dependencias y ministerios de los gobiernos de Cuba y China, por ejemplo1) que existe un nuevo virus, se trata de una recombinación de segmentos con la capacidad de transmitirse de humano a humano y con esto el aumento en el número de casos de enfermos. La existencia del virus no debería estar en la mesa de discusión, lo que sí se debe apuntalar es lo que se evidencia con esta situación: las viejas problemáticas soslayadas, presentes en el sistema capitalista, así como sus consecuencias; a quiénes afectan y por lo tanto quién paga el costo; el papel del Estado; el sistema de salud tardío, ineficiente, dependiente e insuficiente por el desmantelamiento progresivo debido a la aplicación de las políticas de salud de corte neoliberal.

La aparición de una epidemia con alcance nacional o bien de una pandemia no es tampoco un acontecimiento inédito, hay registros de pandemias importantes a través de la historia como el virus de la influenza española 1918-1919, cuyas muertes se reportaron sobre los cincuenta millones. Las pandemias posteriores de gripe (la gripe asiática y la de 1968 o gripe de Hong Kong) no han sido tan devastadoras, pero también provocaron millones de defunciones. En las últimas pandemias, la disponibilidad de antibióticos ha servido para controlar las infecciones oportunistas y esto ayudó a reducir la tasa de mortalidad con respecto a la de la gripe española del dieciocho.

Diversos estudios nacionales e internacionales mostraban la posibilidad de una epidemia, por ello en 2003 se creó un Comité Nacional para la Seguridad en Salud (CNSS) que estaría preparado para responder ante una alarma sanitaria. Entonces, cómo se explica que, como se muestra en la gráfica, aunque existe un claro y alarmante aumento en el número de casos y empieza a haber un comportamiento diferente a partir de la semana seis del 2009, se ordena tipificar el virus hasta la semana diecisiete, en abril. ¿Cuáles son los motivos por lo cuales se envían algunas muestras al CDC (Control Disease Center) en Estados Unidos y Canadá? Porque no se podían hacer en nuestro país debido a que no existe la capacidad técnica para ello. Nuevamente las críticas al sistema de salud que devienen del desmantelamiento de los laboratorios en México, y la falta de presupuesto a investigación científica y desarrollo de tecnología.

Hasta el momento, las cifras oficiales acerca de los casos confirmados y fallecimientos por el nuevo virus de la influenza (se han entregado el 30% de los resultados de las pruebas) se encuentran en 3646 casos confirmados y 70 fallecimientos confirmados3. Cabe mencionar que estas cifras han sido muy inconstantes, en un principio se habló de 213 muertes por cuadros respiratorios similares a la influenza y de ellos sólo se ha confirmado los 70 mencionados, esto en vez de calmarnos, nos alarma más: ¿Cómo es posible que se mueran 143 personas, la mayoría de ellos jóvenes, de enfermedades respiratorias que son curables?

En el desarrollo de esta epidemia se pudo observar que en los primeros casos la gente acudió al médico al quinto día de presentar los primeros signos, incluso se relacionó que en los casos de la gente que murió acudieron hasta el sexto día. La muerte de las víctimas de la influenza se explica más por factores socioeconómicos que médicos. Habría que ver por qué la gente no se presentó oportunamente a los hospitales. En primer lugar, sabemos que la mayoría no cuenta con derecho a servicio en clínicas del Instituto Mexicano del Seguro Social o Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, o bien con ingresos suficientes para pagarle a un médico particular, y aunque existen hospitales públicos como el Hospital General en donde se debe atender a la población en general, cualquiera sabe que la demanda de servicio es tan saturada que a nadie en su sano juicio se le ocurre ir a hacer una fila interminable en dichos hospitales para ser atendido por un caso de aparente gripa. Por otra parte, hay que considerar que los trabajadores sujetos a contratos por honorarios o subcontratados tienen más difícil la situación, pues para poder ir al médico deben dejar de percibir el salario de ese día.

Toda esta situación nos obliga a hacer muchas preguntas, algunas que ya se han mencionado y muchas otras que seguirán surgiendo, una de ellas engloba de manera general una preocupación constante: ¿Por qué, aunque las enfermedades podrían afectar a todos por igual, en realidad se presentan en mayor número y afectan en mayor medida a las clases más desprotegidas y con peores condiciones de vida?.

 

Realidad del sistema de salud

 

La situación actual, en lo que se refiere a la alerta epidemiológica por el nuevo virus de la influenza, ha dejado aún más al descubierto que el sistema de seguridad social en salud no corresponde a las necesidades de los mexicanos y mucho menos al de las clases trabajadoras.

Cotidianamente, nuestro pueblo enfrenta diferentes problemas referentes al cuidado y atención de su salud, los cuales van directamente relacionados con la marginación y la pobreza, es decir, con la condición como trabajadores separados de sus medios de producción.

Un primer problema es contar con condiciones de vida dignas, que pueden incluir desde el acceso a la vivienda (techo, paredes y piso, con materiales de construcción), servicios básicos (como agua potable), una buena alimentación, o inclusive el acceso a información clara y oportuna sobre el cuidado de la salud, y la posibilidad real de poder ejercer esos derechos como personas y como trabajadores.

Casi once millones de personas no cuentan con agua entubada en el país, es decir, el 87.1% de las personas contaron con agua potable en el 20065, y el 11% de la población (en el 2005) cuenta con pisos de tierra en sus viviendas.

El no contar con estos servicios básicos ocasiona que la población sea expuesta cotidianamente a fuentes de enfermedades infecciosas totalmente prevenibles, como afecciones respiratorias y enfermedades infecciosas gastrointestinales, las cuales bajarían su tasa de incidencia si la población contara con una vivienda con materiales de construcción, servicios básicos como el agua, y fuentes de energía como la luz y el gas.

Las condiciones de alimentación de la mayoría de las familias mexicanas es deficiente, lo cual complica el problema. De acuerdo con un estudio de la Universidad Obrera de México, en la actualidad un salario mínimo alcanza para comprar solamente el 20.2 por ciento de una Canasta Obrera Indispensable integrada por cuarenta productos. Si somos conservadores en nuestros cálculos y fijamos en tres los salarios mínimos necesarios para comprar una canasta básica, el sesenta y cuatro por ciento de la población ocupada recibe ingresos insuficientes para acceder al mínimo de consumo. Esta situación hace más factible la recurrencia de otras enfermedades por deficiencias calóricas o nutrimentales. Como ejemplo, la gran cantidad de enfermedades que ocasionan la muerte o enfermedad en nuestra población infantil6 están relacionadas con deficiencias en la alimentación, tal es el caso de las primeras cinco causas de muerte infantil en nuestro país.

Aunado a esto tenemos las enfermedades y lesiones relacionadas directamente con los procesos de trabajo, muchas de las cuales tienen su causa fundamental en la relación de las personas con su trabajo (en nuestro país no existen estadísticas acerca de las enfermedades y lesiones en el trabajo). Cuando hablamos de estas relaciones, nos referimos no sólo a los accidentes laborales sino a toda la gama de enfermedades que tienen su base en las relaciones sociales de producción, enmascaradas en las frases que indican que dichas enfermedades se deben a: “que ahora se tiene una vida ajetreada”, “la población vulnerable”, “capas desprotegidas”, “la productividad”, “los incentivos”, etc. para evitar llamarlas por las categorías como “explotación”, “despojo”, etc. que nos ayudarían más a entender los procesos de salud-enfermedad-atención.

Es decir que, aún con los avances tecnológicos y científicos en nuestro país y en el mundo, la población sigue enfermando de patologías totalmente prevenibles y de fácil diagnóstico, y muriendo de enfermedades totalmente curables.

El segundo problema se refiere a cuando las personas ya han enfermado y se encuentran en la clase trabajadora, pues los trabajadores principalmente tienen que recurrir al sistema de seguridad social en salud del gobierno mexicano.

La población mexicana que no tiene acceso a la cobertura de salud (por ninguna institución o programa público) está cercana a las doce millones de familias7. En nuestro país, para poder obtener acceso a través de la afiliación a los servicios públicos de salud, principalmente es necesario que la persona necesitada venda su fuerza de trabajo y se vuelva un trabajador asalariado, es decir, el acceso a la salud por medio de la afiliación (que es el principal mecanismo de seguimiento de la salud de una persona por parte del Estado) está condicionado a las relaciones de producción capitalistas.

Esto implica que después de no poder prevenir de manera adecuada las enfermedades, por las condiciones materiales y objetivas de la población, una persona puede quedar incapacitada, enferma de por vida, o fallecer por la falta o la ineficiencia en los servicios de salud, que pueden incluir problemas para el diagnóstico oportuno, dificultad para la obtención de medicamentos y/u hospitalización, seguimiento adecuado de la enfermedad, etcétera.

Además, en las últimas décadas hemos enfrentado el desmantelamiento de los servicios sociales de salud, como ejemplos del desmantelamiento de la infraestructura podemos mencionar la desaparición de facto de los Institutos Nacionales de Higiene y Virología, creados en 1956 y 1960 respectivamente, los cuales, aunque producían el noventa por ciento de las vacunas requeridas por nuestro país, a partir de 1977 fueron fusionados con otras dependencias del sector salud y en 1999 quedaron reducidos a dos áreas de una paraestatal llamada Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México, S.A. de C.V. (Birmex). Esta empresa, de acuerdo con su página de internet, produce sólo dos de las doce vacunas que incluye el esquema básico de vacunación. Como otro ejemplo, en diciembre del 2007 fue desaparecido el Fondo de Fomento a la investigación del Instituto Mexicano del Seguro Social, está área tenía una capacidad en investigación superior a muchas universidades.

Por último, podemos agregar algunos datos que nos pueden ayudar a entender la salud de los mexicanos en términos de indicadores internacionales referentes a la salud (acceso a los servicios de salud, indicadores del estado de salud, contexto socioeconómico y gasto en salud), para esto utilizaremos la comparación de México con dos países que son paradigmas contrastantes en lo que se refiere al cuidado de la salud.

 

Tasa de mortalidad en infantes menores de 5 años de edad (2003) por cada 1000 nacidos vivos*

 

*Se entiende como la probabilidad de morir (después de nacer) antes de los 5 años de edad.

 

LUGAR PAÍS AMBOS SEXOS

14° México 28.0

33° Estados Unidos 8.0

34° Cuba 7.0

 

Médicos por cada 100 000 habitantes (2003)

 

LUGAR PAÍS Número

1° Cuba 596

4° Estados Unidos 279

11° México 156

 

Camas de hospital por cada 1000 habitantes*

 

*Dato con el año más reciente durante el periodo 1995-2002.

 

LUGAR PAÍS AMBOS SEXOS

3° Cuba 5.1

11° Estados Unidos 3.6

33° México 1.1

 

Población con acceso sostenible a medicamentos esenciales*

 

* Los medicamentos esenciales se definen como aquéllos de importancia vital que deben estar disponibles, en todo momento, en las dosis adecuadas y en cantidades suficientes para satisfacer las necesidades fundamentales de salud de todos los segmentos de la población.

 

PAÍS Porcentaje Nivel

Cuba 95%-100% Óptimo

Estados Unidos 95%-100% Óptimo

México 80%-94% Medio

 

Gasto en salud como porcentaje del PIB (2002)*

 

* El PIB es el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos por una economía en un período determinado.

 

País Porcentaje Público Porcentaje Privado

Estados Unidos 6.6 8.0

Cuba 6.5 1.0

México 2.7 3.4

 

Con estos cinco indicadores se evidencia la gran diferencia que existe entre los sistemas de salud cubanos y estadounidenses con respecto al mexicano. Es muy importante resaltar que el pueblo de Cuba cuenta con un sistema social en salud sobresaliente, aún con el bloqueo económico instaurado por el imperialismo norteamericano, el cual evita de una manera muy importante la compra de medicamentos, equipos, insumos y tecnología de otros países.

Aún con el gran porcentaje de gasto en salud (sumando el gasto público y privado) por parte de EU, los cubanos se encuentran en mejores condiciones generales de salud que la población estadounidense, lo que refleja que aumentar el gasto público en salud mejora las condiciones de vida de la población, y que la política neoliberal de privatizaciones repercute de manera directa sobre la calidad de vida de nuestro pueblo. Sin embargo, no siempre un mayor gasto en salud implica un mejor servicio para la población, resulta muy significativo el enfoque y la orientación que se da al presupuesto destinado a la salud; pueden destinarse, por ejemplo, a comprar equipo y medicamentos costosos a las grandes farmacéuticas y sin embargo no resolver ningún problema de salud significativo; por ello hablar de una política integral de salud tiene que ver con alimentación, atención médica, deporte, desarrollo científico propio, etc. Por esto hemos puesto el ejemplo cubano, cuyo pueblo cuenta con una cobertura de salud pública que constantemente intenta romper con las formas capitalistas. Los avances en salud, vinculados a su política educativa, deportiva, de reducción de impactos de los desastres, ciencia y tecnología, etc., están directamente relacionados con la construcción del socialismo.

Esto implica que los problemas que tenemos en lo que se refiere a salud están directamente relacionados con que nuestro pueblo no cuenta con condiciones de vida dignas y justas, estas condiciones han sido creadas fundamentalmente por las relaciones de producción existentes en el capitalismo y agudizadas en las últimas décadas por las políticas neoliberales capitalistas de la clase dominante y sus representantes del Estado mexicano.

 

El papel del Estado

 

Las crisis agudas reclaman la inmediata actuación del Estado, lo que impide la planeación y por lo tanto el enmascaramiento total de sus acciones. Es de suma relevancia destacar las acciones económicas emprendidas por el estado con respecto a la epidemia y el evidente carácter de clase que manifiesta con ellas.

Desde hace varios años el nivel de vida de la clase trabajadora se ha venido deteriorando, y con la actual crisis económica esta situación se ha acentuado. Ante esta situación, la burguesía siempre opta por la conservación del capital aún a costa del deterioro de la fuerza de trabajo; ante la imposibilidad de alcanzar la tasa de ganancia deseada, los capitalistas prefieren congelar su capital y despedir a una parte importante de los trabajadores sin importar lo que esto represente para ellos y sus familias. Conservar el valor y el buen estado de maquinaria, equipo e insumos resulta más importante para los capitalistas quienes confían en la capacidad de la clase trabajadora de sobrevivir aún sin que ellos se preocupen en garantizar las condiciones de su conservación, para ellos es preferible la muerte de un trabajador al colapso de una máquina. La epidemia ha hecho notorio el estado de desprotección en materia de salud en la que se encuentra el pueblo, si bien es posible detectar en la cotidianeidad que un sin número de enfermos no son atendidos correctamente, la condensación en tiempo y lugar de la demanda de servicios de salud ante una epidemia como la actual ha mostrado lo grave de la situación.

Las medidas sanitarias han dificultado la acumulación de riqueza de algunos sectores de la burguesía que se vieron afectados por las disposiciones extremas que el gobierno se vio forzado a tomar, como los dueños de restaurantes, bares, cines y hoteles; incluso se llegó a parar la producción de algunas fábricas. Ante esta situación, el gobierno resolvió aprobar medidas para contrarrestar esos efectos, que al final de cuentas son sólo a favor del capital. Por ejemplo, la STPS planteó que los días que por disposición oficial no se laboraron, podría pagarse o no a los trabajadores dependiendo del acuerdo sostenido entre patrones y empleados, dejando en realidad completamente el asunto al criterio del patrón, caso que se agrava en los trabajadores por día o por obra determinada, a los cuales definitivamente no se les pagará nada9, mientras tanto la Secretaria de Hacienda anuncia varios incentivos, extensiones y exenciones fiscales para los empresarios. “El tope para el beneficio bimestral implica que más del 95 por ciento de las empresas del país, recibirían el descuento completo de 20 por ciento, con un beneficio total para todas las empresas, cercano a dos mil 200 millones de pesos10”por citar sólo un ejemplo de las numerosas medidas tomadas a favor de los empresarios, quienes además de todo se han inconformado, argumentando que es muy poco para ellos. Los dueños de hospitales privados también resultaron beneficiados y no sólo por el aumento de demanda de servicio sino porque el gobierno los dotó gratuitamente de los antivirales necesarios para tratar la influenza11, mismos que obviamente no fueron otorgados gratuitamente por dichos hospitales, los cuales cobraron por lo que no habían pagado.

En otros casos, como ha optado el gobierno del Distrito Federal, se elige la simulación del apoyo a los trabajadores. Como ejemplo está el anunciado subsidio de cincuenta pesos a meseros y empleados cuyo ingreso depende en buena medida de propinas; decimos que es una simulación porque en nada cambia la situación de esos meseros el recibir cincuenta pesos por cada día que cerró su centro de trabajo, aunado a esto, es preocupante que la propina se ha vuelto un mecanismo muy a modo de los empresarios del sector servicios para evadir su responsabilidad de asignar un salario digno a sus trabajadores, pasando la cuenta directa al consumidor. Medidas como esta no sólo no alivian la situación de esos trabajadores sino que representan más bien un espaldarazo para sus patrones. Además, dichos subsidios, provenientes del gasto público, aunque aparentemente se otorgan al trabajador, en realidad se les están dando a los mismos empresarios quienes así se ahorran la necesidad de pagar a sus empleados por los días en que no laboraron por razones ajenas a su voluntad.

Otra consecuencia es el aumento en la explotación de los trabajadores de la salud (médicos, enfermeras, personal de limpieza y administrativos), quienes en muchos casos han tenido que laborar horas extras o en condiciones inseguras, estos días su jornada de trabajo se vio alargada e intensificada sin que esto haya representado para ellos algún cambio en su percepción salarial12. Lo mismo se puede decir de los empleados de limpieza de algunos servicios públicos y privados; como los trabajadores de limpieza del Servicio de Transporte Colectivo-Metro, quienes son contratados indirectamente a través de una empresa de trabajo temporal, cuyos dueños ganan una cantidad por cada trabajador que el metro contrata. En cambio, ni el gobierno federal ni alguno de los estatales o del Distrito Federal han considerado, cuando menos públicamente, la posibilidad de abrir nuevas plazas para personal de base en materia de servicios públicos de salud o de limpieza.

Estas semanas, las familias trabajadoras tuvieron que agregar nuevos gastos a su consumo básico, pues el consumo de artículos tales como el gel antibacterial, los tapabocas y demás artículos de limpieza se volvieron indispensables, incluso para poder enviar a los niños a la escuela. Esto no significaría algún problema si es que la mayoría de las familias tuvieran cubierto el consumo de la canasta básica, pero resulta que la mayoría no lo tiene resuelto sino que por el contrario, suele prescindir da algunos artículos de la misma, por lo que estas semanas tuvieron que escoger entre adquirir los artículos de protección ante la posibilidad de contagio, o bien seguir consumiendo lo que hasta ahora podían consumir. Indudablemente quienes hicieron el gasto de los tapabocas, gel, vitaminas, etc. tuvieron que sacrificar el consumo de otros artículos indispensables.

En otras palabras, el desmantelamiento de un sinnúmero de dependencias y empresas estatales y paraestatales hacen que ante una situación crítica como ésta, el gobierno carezca de instrumentos para enfrentarla y que tenga que contratar servicios privados para hacerlo, transfiriendo así, una vez más, dinero y recursos públicos al capital privado, esto porque el precio que paga el gobierno por artículos y servicios incluye las ganancias de las empresas privadas a quienes se los compra.

Así pues, podemos ver cómo el Estado ha desnudado una vez más su carácter de clase, en todo momento su preocupación ha sido mantener su capacidad de control de la situación social, por un lado, y por el otro, el reducir al mínimo los costos para el capital. Mientras tanto, los trabajadores siguen en el sacrificio cotidiano y nunca reconocido, con mayores pérdidas y la desesperanza de que el Estado no se preocupará por sus condiciones de vida o de salud si no hay una situación extraordinaria que lo indique y únicamente en lo estrictamente indispensable.

 

La respuesta del Estado

 

El Estado en su conjunto reaccionó ante la alarma de un peligro real que ponía en juego su estabilidad. Analizar esta reacción es muy importante porque nos muestra de manera más transparente cómo es que puede responder el Estado ante otras situaciones que se considere vulneran la Seguridad Nacional o, mejor dicho, su seguridad.

La aparición de una epidemia está considerada un asunto de seguridad nacional y por lo tanto se atiende como un asunto de Estado, y no porque le preocupe si viven o mueren personas del pueblo, sino porque puede presentarse una serie de circunstancias que dificulten el control social, puede provocar inconformidad, ira masiva, o cualquier otra situación que lleve a una parte importante del pueblo al límite de su paciencia, pues al verse completamente desprotegido puede caer en actos desesperados y violentos.

Por esto hay que entender que, en el lenguaje del Estado, la seguridad Nacional no es la seguridad de la población sino del Estado mismo, lo cual implica al mismo tiempo la seguridad de la clase dominante. Es por ello que, ante situaciones similares, el Estado responde de manera unívoca, como lo hizo en este caso: Fue evidente el perfecto alineamiento de los gobiernos estatales y municipales con el gobierno federal, el ejército, las secretarías de estado, los partidos políticos, los medios de comunicación; todos ellos se presentan como un todo unido en defensa de un interés común: mantener las ganancias del capital y evitar que los sectores populares se organicen y rebasen a las instituciones. Es por ello que evitan exhibir las contradicciones que existen entre ellos, y aprovechan para presentarse como los únicos garantes de la seguridad, el orden y la paz social. Incluso podemos decir que, en esta ocasión, los componentes básicos del Estado que son la burocracia política y el aparato represivo (ejército y policía) fueron claramente los llamados a asumir el control total de la situación, de hecho, el ejército desempeñó funciones desde el patrullaje de calles y vigilancia, hasta labores propagandísticas de su institución como la repartición de cubrebocas. Se ensayó la situación de facultar al ejecutivo con poderes extraordinarios e incluso con la posibilidad de suspender las garantías individuales e incluso se le confirieron al Secretario de Salud poderes extraordinarios mediante decreto presidencial, con lo que, como varios grupos atinaron a advertir, el Secretario de Salud quedaba facultado para disolver manifestaciones, allanar casas, aislar gente, etcétera.

Estos días, el Estado mexicano no sólo evidenció muchos de sus procedimientos y mecanismos, sino también algunas de sus debilidades, las cuales se han hecho notorias en puntos importantes. Un buen ejemplo es la pérdida de credibilidad que tienen sus instituciones, entre ellas las de comunicación social y los medios de comunicación, pues ni con todo su actuar conjunto, los cortes informativos, conferencias de prensa diarias de los secretarios, mensajes a la Nación, ni la carencia de contraste de la información oficial, evitó la desconfianza de la gente y de los gobiernos extranjeros que no creen que la información que está dando el gobierno mexicano sea cierta. Una reciente publicación en Science13 afirma que en México son diez veces más el número de enfermos que lo que reportan las cifras oficiales de la Secretaría de Salud y presenta datos que públicamente ponen en duda el oportuno actuar de las autoridades mexicanas.

 

Reflexión para los compañeros de izquierda

 

Indudablemente la situación nos tomó por sorpresa a la mayoría de nosotros y esto no debía ocurrir, esto significa que muchas de nuestras organizaciones no contábamos con información de primera mano que nos permitiera adelantarnos a lo anunciado por el gobierno. Asimismo, seguimos careciendo de fuentes propias de información que nos permitan contrastar, cuando menos en parte, la información oficial.

Ante la falta de información, reina la especulación, es lógico que presintamos desconfianza de la información oficial, pero hace falta tener mecanismos concretos para verificarla, revisarla y discutirla, debemos evitar caer en elevar suposiciones al grado de verdades descubiertas.

Por esta vez, todo indica que el estado de emergencia sanitaria no fue utilizado, cuando menos en general, para aumentar el número de hechos represivos, o bien, no se han documentado hasta ahora casos en que se hayan allanado domicilios de luchadores sociales o se les haya detenido con el pretexto de la contingencia sanitaria. Sin embargo, si así hubiera sido, lo más probable es que nuestras condiciones actuales de coordinación y organización nos hubieran complicado significativamente hacer frente a tal situación. Esto es claro porque aún en situaciones normales hemos podido valorar que aún tenemos carencias en nuestra capacidad de frenar los actos represivos del Estado.

Es muy importante analizar detenidamente este tipo de coyunturas, pues esto nos permitirá tener una idea más clara de cómo puede y piensa responder el Estado ante una contingencia de carácter social, entendida por ejemplo, como una oleada de protestas y movilizaciones sociales que empiecen a afectar efectivamente las ganancias del capital y amenacen con desestabilizar su poder.

El Estado probó muchos de sus mecanismos y sus fuerzas, y seguramente hacen un balance de lo hecho; nosotros debemos hacer lo mismo.

 

* Comité de Lucha por el Movimiento de Emancipación Nacional

Las pandemias olvidadas por la prensa y la OMS

* Si en 2003 la gripe aviar ya representó un amago de escenificación global de una situación de crisis inducida, con la gripe A muchos grandes medios de comunicación han llegado al ridículo de magnificar un problema que no lo era.

 

Miguel Jara/ Rebelión

La ventaja de analizar los hechos “a toro pasado” es que pueden contemplarse desde otra perspectiva, más sosegada y descontaminada. Se ha publicado mucho, muchísimo sobre la gripe A o porcina. Sin duda esta ha sido la “pandemia” de los medios de comunicación y ello sí que me parece una noticia destacable sobre dicho acontecimiento. Como comentaba el 1 de mayo en el diario La Vanguardia Marc Siegel, especialista en la gripe y profesor de Medicina en la Universidad de Nueva York:

“La gripe porcina este año es benigna en todas partes menos en los medios, que sí contagian una epidemia de miedo más virulenta que nunca”.

Sabia visión del asunto en medio de la crisis provocada por la inducción de temor entre la población. Si en 2003 la gripe aviar ya representó un amago de escenificación global de una situación de crisis inducida, con la gripe A muchos grandes medios de comunicación han llegado al ridículo de magnificar un problema que no lo era (es), al menos de las dimensiones que se le atribuía. Es que hay “pandemias” que no lo son y que resultan muy interesantes para los medios de comunicación de masas y otras que sí lo son y en su lento transcurrir no consiguen manchar las páginas en blanco de los periódicos.

Una estudiante de Medicina y activista de temas de salud me escribía hace unos días “harta de la gripe porcina, de la alarma social y tras llegar al aeropuerto de Frankfurt y encontrarme con el 90% de la gente con mascarillas” y con unos datos interesantes provenientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la misma en publica en su página web el número de afectados y de muertes producidas por la gripe A. El día 10 de mayo, en plena “fiebre” global se habían producido 45 fallecimientos en México y dos en Estados Unidos. El número de personas infectadas ese día en todo el mundo era de 4 mil 379.

Sólo dos meses antes de que tantos ciudadanos cubrieran su cara con la característica mascarilla Zimbabue “remontaba” una epidemia de cólera: El 23 de marzo de 2009, la OMS informaba en su página que la situación con el brote de cólera corriente que se había producido en el país africano mejoraba. En la semana del 14 de marzo de 2009 se había relatado “sólo” 2 mil 76 casos, en una semana y en un sólo país. Cifra “positiva” si se compara con los 3 mil 812 casos de la semana precedente a la citada y los más de 8 mil por semana que se producían a principios de febrero. El brote de ese cólera “corriente” comenzó en agosto de 2008. Desde el 17 de marzo se habían contabilizado 91 mil 164 casos con el resultado de 4 mil 37 muertes.

Como continuaba en esa entrevista que les citó Marc Siegel:

(…) Y la están alimentando [la pandemia de gripe A] los estados: ¿Por qué tiene que salir todo un jefe de Estado a hablar por la tele de una vulgar gripe? (…) Ese pánico irresponsable alimentado por las autoridades está causando mucho más daño que ningún virus (…) Les pido que utilicen su circuito humano neuronal de la razón y el sentido común y bloqueen el centro neuronal del miedo que compartimos con los animales (…) la propagación instantánea del virus del miedo a través de los medios nos está perjudicando más que la gripe. Lo realmente nuevo en este virus es esa cobertura que internet ha convertido en instantánea (…) Esta gripe, la del 2009, durará lo que dure en las teles, radios y portadas de internet y de diarios. Poco a poco los programadores y directores verán que no da audiencia y la relegarán a espacios secundarios y al final no darán nada sobre ella”.

Esta gripe, similar a una de tantas gripes comunes ha sido la más mediática. Pero pienso que una de las razones por las que también ha desaparecido de los grandes medios con tanta rapidez es porque por Internet –el medio de comunicación más grande del planeta, además del más libre, por el momento- miles y miles de ciudadanos han divulgado informaciones -de diferente credibilidad y calidad, claro- que cuestionaban a los poderes establecidos y sus responsabilidades en la expansión del fenómeno. El peor virus es la desinformación.

Así que no cometamos el error de olvidar ni las “pandemias” cíclicas que sirven para crear nuevos mercados, ni las pandemias auténticas que son la señal perenne del fracaso de la OMS y del modelo sanitario global (quizá porque tal modelo no existe, lo que hay es un mercado inmenso en el que se crean necesidades sanitarias y se satisfacen -entre quienes puedan pagarlas-).

Vargas Llosa, Castañeda, Krause y compañía… mediocridad de “exquisitos”

* Hoy está clara la náusea generalizada que provocan los discursos y las alianzas delincuenciales de los sabihondos mercantilizados.

 

Fernando Buen Abad Domínguez/ Rebelión/Fundación Federico Engels/Universidad de la Filosofía

La burguesía intelectual, cuando se asusta, se vuelve nazi-fascista. 

Una vez más, ellos anuncian su desesperación organizando ofensivas nazi-fascistas culteranas. Se dicen “demócratas” y agitan sus banderas conspirativas para fundamentar, con eufemismos a granel, los golpes de estado que sus jefes les encargan. Los apoya la oligarquía mediática, la santa iglesia, los usureros bancarios, los industriales depredadores y no pocos terratenientes traficantes de armas. La ilustración neoliberal quiere dar cátedra de canalladas golpistas.

Presentan libros, dictan conferencias, asesoran a delincuentes, cobran dividendos y se aplauden entre ellos. Son la mano armada, con sofismas y demagogia, encargada de maquillar las monstruosidades del capitalismo. Cobran con su mano “fina” las canonjías cultas y las propinas de vanidad mediática que su patrón les maicea. Y después… se premian entre sí, se citan mutuamente en sus tratados y se erigen monumentos de jactancias sin pudor. Vividores culteranos incubados en la ignorancia de los jefes que pagan para esconder su idiotez. (La de todos ellos).

¿Tiene sentido seguir denunciándolos? ¿Hay alguien que no sepa el calibre obsceno de los lebreles intelectuales cultivados para la lisonja docta? ¿Hay alguien que se trague sus cuentos? Si. Ellos mismos y sus congéneres. Y por eso los denunciamos. No por intelectuales, no por ser de derecha, no por reaccionarios, no por sus limitaciones ideológicas. No sólo, por eso, pues. Si especialmente por su mansedumbre mercantil ante los criminales que saquean, explotan y asesinan a los trabajadores que de verdad trabajan y producen la riqueza. Si por su complicidad sabihonda y cínica, su coautoría demagógica con represores, golpistas y saqueadores. Si los denunciamos por su impudicia y sus petulancias letradas, puestas al servicio de poderes que financian ideólogos para hundir a los pueblos en la ignorancia, la hambruna y la tristeza. Los denunciamos por serviles, por asociación criminal y por desvergüenza… entre otras monerías burguesas. Los denunciamos, se reúnan donde se reúnan.

La batalla de las ideas, la guerra simbólica y la lucha contra la alineación

Al otro lado de ese reino de estulticia “culta”, en oposición y en combate histórico, la clase trabajadora sabe, bien que sabe, de qué serán capaces los lacayos con grados -y posgrados- fanfarrones y lambiscones en simultáneo. Sabe esa clase que sabe mucho, que se debe estar atento, en guardia teórica y metodológica, atentos a la cantidad y a la calidad de las agresiones burguesas, con un ojo al gato y otro al garabato. Sabe que esto es una guerra, incluso de “cuarta generación”, en la que no hay punto de reposo ni en la lucha emancipadora de la conciencia ni en la tarea de construir lenguajes y herramientas filosóficas nuevas. Es decir socialistas. No hay descanso ni en la sintaxis ni en la síntesis, ni en la escuela ni en la cama, ni en la panza ni en el espíritu.

Ese saber de la clase trabajadora ya deja sentir sus resultado s más fortalecedores, por ejemplo: ya se sabe que, por cultos que se presuman los lacayos intelectuales del dinero, su payasada conceptual tiene por finalidad aplicar golpizas intelectuales (y no sólo) al quien se atreva a razonar la explotación y oponerse a ella. Ya se sabe que la servidumbre de los académicos -que se bajan los pantalones frente al jefe- tiene por meta sacrosanta la supresión de la libertad intelectual para los pueblos y la eternización del capitalismo trasvertido de “humanista”, de “culto”, de “científico”, de “culto”. Ya se sabe que en su infinita lambisconería los intelectuales burgueses harán hasta lo imposible por ganarse palmaditas del patrón en sus cabezas “geniales”. Son mercenarios que ofertan charlatanería útil para secuestrar conceptos como “democracia”, “libertad”, “justicia”… cómo les encantan estos términos… cómo gozan tergiversándolos, cómo se esmeran en arrebatárselos a la historia, a la lucha de clases y a los triunfos de los pueblos para ofrecerlos, en la bandeja de plata de su estupidez, a sus amos.

Hoy está clara la náusea generalizada que provocan los discursos y las alianzas delincuenciales de los sabihondos mercantilizados. Su distancia galáctica de las bases sociales, su patanería academicista, su verborrea snob y su “buen vivir” parasitario, son sellos de clase indelebles en una lucha revolucionaria hacia el socialismo que ya identifica con claridad la clase de metralla que soltarán en cada sitio donde se encuentran.

Es fácil rastrear los orígenes y peripecias que cada uno de estos señoritos y señorones de la servidumbre intelectual ha debido cumplir para hacerse “notables” entre la inmundicia burguesa. Unos herederos directos, otros trepadores burócratas, algunos mezcla de todo… ninguno luchador social entre las bases, ninguno trabajador de la cultura en combate por la emancipación de la conciencia, de la panza, del estado del ánimo… ninguno crítico verdadero de la monstruosidad capitalista y neoliberal, ninguno, en fin, vinculado con las luchas justas de los pueblos. Todo lo contrario. De cada uno en la lista de los intelectuales serviles es posible cuantificar repertorios nutridos de canalladas, traiciones, componendas y negociados para calumniar, perseguir, reprimir y criminalizar toda lucha social, toda fuerza liberadora, todo proyecto de sociedad sin amos y sin esclavos.

Hay que ver el calibre inmundo de las estupideces que “teorizan”. El jefe de Krause, Octavio Paz, santón de todos los payasos intelectuales neoliberales, sólo como ejemplo, rezaba a los cuatro vientos, sin pudor alguno, arrodillado ante su dios Salinas de Gortari, artífice también del TLC: “ El mercado libre es el sistema mejor -tal vez el único- para asegurar el desarrollo económico de las sociedades y el bienestar de las mayorías. Así como las libertades políticas, en regímenes democráticos, implican el respeto a los derechos de las minorías y de los individuos, el libre juego de las fuerzas económicas –liberado de la voluntad arbitraria del Estado tanto como de los monopolios privados- de be estar regido por la ley y por la sociedad misma, es decir, por los productores, los intermediarios y los consumidores. El mercado no puede ser un simple y ciego mecanismo sino que es el resultado de un acuerdo colectivo… ”, son las palabras de Octavio Paz pronunciadas en: “El siglo XX: La experiencia de la libertad”.

Hoy, semejante idiotez probó, además de su condición de ideología rastrera, cuál sería el rumbo, el desempeño y las tareas de todos lo s discípulos y los discipulitos que hoy andan, por todo el mundo, exhibiendo sus mansedumbres y sus canalladas al servicio de golpes de estado nuevos… en todos los sentidos. Aquí estaremos para denunciarlos e impedírselos, al lado de los pueblos dignos, como en Venezuela, como en Cuba, como en Bolivia, como en Ecuador… como en cualquier lugar donde florece el socialismo desde abajo.

El caso de la bomba termonuclear desaparecida

* En la noche del 5 de febrero de 1958 un bombardero B-47 Stratojet que llevaba una bomba de hidrógeno en un vuelo nocturno de entrenamiento frente a la costa de Georgia chocó con una caza F-86 a 11.000 metros de altura.

 

Jeffrey St. Clair/ CounterPunch/ Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Las cosas se pierden. Así es la vida. Incluso en el Pentágono. En octubre pasado, el inspector general del Pentágono informó que los contadores de las fuerzas armadas habían traspapelado un destructor, varios tanques y transportes blindados de personal, cientos de ametralladoras, balas, lanzagranadas y algunos misiles tierra-aire. En total, desertó armamento por un valor de casi 8 mil millones de dólares.

Esas anomalías son bastante malas. Pero lo que es verdaderamente escalofriante es que el Pentágono haya perdido la pista de la madre de todas las armas, la bomba de hidrógeno. El arma termonuclear, concebida para incinerar Moscú, ha estado por ahí en algún sitio frente a la costa de Savannah, Georgia durante los últimos 40 años. La Fuerza Aérea hizo más por ocultar el incidente que por ubicar la bomba y asegurarla.

En la noche del 5 de febrero de 1958 un bombardero B-47 Stratojet que llevaba una bomba de hidrógeno en un vuelo nocturno de entrenamiento frente a la costa de Georgia chocó con una caza F-86 a 11.000 metros de altura. La colisión destruyó al caza, dañó gravemente un ala del bombardeo y desencajó parcialmente uno de sus motores. Instruyeron al piloto del bombardero, mayor Howard Richardson, para que se deshiciera de la bomba H antes de intentar un aterrizaje. Richardson lanzó la bomba a las aguas poco profundas de Wassaw Slough, cerca de la desembocadura del río Savannah, a unos pocos kilómetros de la ciudad Tybee Island, donde pensaba que la bomba sería recuperada rápidamente.

El Pentágono registró el incidente en un memorando de máximo secreto al presidente de la Comisión de Energía Atómica [AEC]. El memorando ha sido parcialmente desclasificado: “Un avión B-47 con un arma nuclear [palabra eliminada] a bordo fue dañado en una colisión con un avión F-86 cerca de Sylvania, Georgia, el 5 de febrero de 1958. El avión B-47 intentó aterrizar tres veces sin éxito con la bomba. El arma fue entonces descargada visualmente sobre la desembocadura del río Savannah. No se observó una detonación”.

Equipos de búsqueda y rescate fueron enviados rápidamente al lugar. Warsaw Sound fue misteriosamente acordonada por soldados de la Fuerza Aérea. Durante seis semanas, la Fuerza Aérea buscó sin éxito la bomba. Buzos submarinos buscaron en la profundidad, los soldados pisotearon las salinas cercanas, y un dirigible sobrevoló el área tratando de encontrar un agujero o un cráter en la playa o el pantano. Luego, sólo un mes después, la búsqueda fue abruptamente detenida. La Fuerza Aérea envió sus fuerzas a Florence, South Carolina, donde otra bomba H había sido accidentalmente arrojada por un B-47. Los 90 kilos de TNT estallaron en el impacto, dispersando desechos radioactivos por el área. La explosión causó considerables daños a la propiedad y varios heridos en tierra. Por suerte, la bomba nuclear no detonó.

Los equipos de búsqueda nunca volvieron a Tybee Island y el asunto de la bomba H desaparecida fue discretamente encubierto. El fin de la búsqueda fue señalado en un memorando parcialmente desclasificado del Pentágono a la AEC, en el cual la Fuerza Aérea solicitó cortésmente una nueva bomba H para reemplazar la que había perdido. “La búsqueda de esa arma fue discontinuada el 16 de abril de 1958 y se considera que el arma ha sido irremediablemente perdida. Se solicita que un arma [frase eliminada] sea puesta a disposición del Departamento de Defensa para reemplazarla.”

Era un problema de envergadura, por cierto, y el Pentágono lo sabía. Sólo en los primeros tres meses de 1958, la Fuerza Aérea tuvo tres accidentes de importancia que tuvieron que ver con bombas H. (Desde 1945, EU ha perdido 11 armas nucleares.) La bomba de Tybee Island siguió siendo una amenaza, como reconoció la AEC en un memorando confidencial del 10 de junio de 1958 al Congreso: “Existe la posibilidad de descubrimiento accidental del arma no recuperada mediante dragado o construcción en el área de probable impacto… Se ha solicitado al Departamento de Defensa que monitoree todas las operaciones de dragado y de construcción.”

Pero los magos del Armagedón lo vieron menos como un problema de seguridad o medioambiental, que como un desastre potencial de relaciones públicas que podría volver a una población ya paranoica contra su ambicioso proyecto nuclear. El Pentágono y la AEC trataron de sofocar el interés de los medios por el asunto dosificando un bocado de candor y mucha desinformación. En una declaración conjunta a la prensa, el Departamento de Defensa y la AEC admitieron que radioactividad podría ser “esparcida” por la detonación de los altos explosivos en las bombas H. Pero la carta minimizó la posibilidad de que eso llegara a ocurrir: “La probabilidad de que un accidente en particular pueda involucrar a un arma nuclear es extremadamente limitada.”

En los hechos, esa posibilidad ya había ocurrido y volvería a ocurrir.

Es donde se quedó el asunto durante más de 42 años hasta que una compañía de rescate en aguas profundas, dirigida por antiguo personal de la Fuerza Aérea y un agente de la CIA, reveló la existencia de la bomba y ofreció ubicarla por un millón de dólares. Junto con documentos recientemente desclasificados, la revelación produjo miedo e indignación entre residentes de la costa y llamados a una investigación por el Congreso del incidente en sí y por qué el Pentágono había dejado de buscar la bomba desaparecida. “Nos horrorizó porque parte de esa información ha sido encubierta durante años,” dijo el representante Jack Kingston, republicano de Georgia.

El encubrimiento continúa. La Fuerza Aérea, sin embargo, ha dicho a residentes locales y a la delegación del Congreso que no hay motivos para preocuparse.

“Hemos considerado este tema en particular desde todos los puntos de vista y nos sentimos muy confiados,” dijo el general de división Franklin J. “Judd” Blaisdell, jefe adjunto del estado mayor para operaciones aéreas y espaciales en la central de la Fuerza Aérea en Washington. “Nuestra principal preocupación es la contaminación localizada de metales pesados.”

La Fuerza Aérea incluso ha sugerido que la bomba propiamente tal no estaba armada con un disparador de plutonio. Pero esta afirmación es contradicha por una serie de factores. Howard Dixon, ex sargento de la Fuerza Aérea quien se especializaba en la carga de armas nucleares a los aviones, dijo que en sus 31 años de experiencia no recuerda un solo caso en el que una bomba que no estuviera totalmente armada haya sido colocada en un avión. Además, un testimonio de 1966 recientemente desclasificado de W.J. Howard, en aquel entonces secretario adjunto de defensa, describe la bomba de Tybee Island como “un arma completa, una bomba con una cápsula nuclear.” Howard dijo que la bomba Tybee Island fue una de las dos bombas perdidas hasta entonces que contenía un disparador de plutonio.

Documentos recientemente desclasificados muestran que la bomba descargada era una bomba de hidrógeno “Mk-15, Mod O”, de un peso de cuatro toneladas y que contenía una fuerza explosivos 100 veces superior a la que incineró Hiroshima. Fue la primera arma termonuclear desplegada por la Fuerza Aérea y tenía el diseño relativamente primitivo creado por el genio maligno de Edward Teller. La única seguridad de esa arma era la separación física de la cápsula de plutonio del resto del arma.

Aparte de la cápsula nuclear primaria, la bomba también incluía un explosivo nuclear secundario, o bujía, diseñado para convertirla en termonuclear. Se trata de un obturador ahuecado de un diámetro de cerca de una pulgada hecho de plutonio o de uranio altamente enriquecido (el Pentágono nunca ha dicho de cuál se trata) repleto de combustible de fusión, con gran probabilidad litio-6 deuteride. El litio es altamente reactivo en el agua. El plutonio de la bomba fue fabricado en la Hanford Nuclear Site en el Estado de Washington y sería el más antiguo en EU. Es una mala noticia: el plutonio se hace más peligroso a medida que envejece. Además, la bomba contendría otros materiales radioactivos, como ser uranio y berilio.

La bomba también está cargada con 181 kilos de TNT, hecho para causar que el disparador de plutonio implosione e inicie así la explosión nuclear. A medida que pasan los años, esos altos explosivos se hacen escamosos, quebradizos y delicados. Es probable que la bomba esté enterrada a entre 1,5 y 4,5 metros de arena y que esté filtrando lentamente radioactividad hacia los ricos terrenos de caza de cangrejos del Warsaw Sound. Si el Pentágono no puede encontrar la bomba de Tybee Island, otros podrían hacerlo. Es la conclusión de Bert Soleau, un ex agente de la CIA quien ahora trabaja con ASSURE, la compañía de rescate. Soleau, ingeniero químico, dijo que no sería difícil que terroristas ubicaran el arma y recuperaran el litio, berilio y uranio enriquecido, “las piedras de base esenciales para armas nucleares.” ¿Qué hacer? Los residentes de la costa quieren que se encuentre y elimine el arma. “El plutonio es una pesadilla y su propia gente lo sabe,” dijo Pam O’Brien, activista contra las armas nucleares de Douglassville, Georgia. “Se puede meter por todas partes – en tus ojos, tus huesos, tus gónadas. Nunca te sobrepondrás. Tienen que sacar esa cosa de ese lugar.”

La situación recuerda el incidente de Palomares. El 16 de enero de 1966, un bombardero B-52, que llevaba cuatro bombas de hidrógeno, se estrelló mientras trataba de reponer combustible en el aire sobre la costa española. Tres de las bombas H cayeron cerca de la aldea agrícola costera de Palomares. Una de las bombas cayó en el lecho de un riachuelo seco y fue recuperada, estropeada pero relativamente intacta. Pero el TNT de dos de las bombas estalló, excavando agujeros de 3 metros de profundidad en el suelo y derramando uranio y plutonio sobre una vasta área. Durante los tres meses siguientes, se removieron más de mil 400 toneladas de tierra y vegetación radioactivas, fueron colocadas en barriles e, irónicamente, fueron enviadas al Laboratorio de Armas Nucleares de Savannah River, donde permanecen. Los campos de tomates cercanos a los cráteres fueron quemados y enterrados. No cabe duda de que debido a los fuertes vientos y a otros factores gran parte del suelo contaminado simplemente se quedó en el lugar. “Nunca se conocerá la dimensión total de la contaminación,” concluyó un informe de 1975 de la Agencia de Defensa Nuclear.

La limpieza fue una operación conjunta de personal de la Fuerza Aérea y miembros de la Guardia Civil española. Los trabajadores estadounidenses llevaban ropa de protección y eran monitoreados por posible exposición a la radiación, pero sus homólogos españoles no tuvieron semejantes medidas de precaución. “La Fuerza Aérea no estaba preparada para proveer una detección y monitoreo adecuados para el personal cuando un accidente aéreo tenía lugar involucrando armas de plutonio en un área remota de un país extranjero,” testificó posteriormente ante el Congreso el comandante de la Fuerza Aérea a cargo de la limpieza.

La cuarta bomba cayó a 13 kilómetros de la costa y no fue encontrada durante varios meses. Terminó por ser ubicada por un mini-submarino a 870 metros de profundidad, donde se encuentra hasta hoy.

Dos años después, el 21 de enero de 1968, ocurrió un accidente similar cuando un B-52 se incendió en vuelo sobre Groenlandia y se estrelló en North Star Bay cubierta de hielo, cerca de la Base Aérea Thule. El impacto detonó los explosivos en las cuatro bombas H del avión, que esparcieron uranio, tritio y plutonio sobre un radio de 600 metros. El intenso fuego fundió un agujero en el hielo, que luego se volvió a congelar, encapsulando gran parte de los restos, incluida la ensambladura termonuclear de una de las bombas. La operación de recuperación, realizada en una oscuridad casi total a temperaturas que cayeron a menos 57 grados C, fue conocida como Project Crested Ice. Pero los equipos de trabajo la llamaron “Dr. Freezelove.”

Se cortaron más de 10 mil toneladas de nieve y hielo, fueron colocadas en barriles y transportadas a Savannah River y Oak Ridge para ser eliminadas. Otros restos radioactivos fueron simplemente abandonados en el lugar, y se fundieron en la bahía con el deshielo primaveral. Más de 3 mil trabajadores ayudaron en el esfuerzo de recuperación de Thule, muchos de ellos soldados daneses. Como en Palomares, la mayoría de los trabajadores estadounidenses recibieron algunos equipos de protección, pero no los daneses, quienes hicieron gran parte del trabajo más peligroso, incluido el llenado de los barriles con los desechos, a menudo a mano. Los procedimientos de descontaminación fueron primitivos, por decir lo menos. Un informe de la Fuerza Aérea señaló que fueron limpiados “simplemente escobillando la nieve de la ropa y de los vehículos”.

A pesar de que más de 38 barcos de la Armada fueron llamados para que ayudaran en la operación de recuperación, y que era un secreto abierto que se habían perdido las bombas, el Pentágono siguió mintiendo sobre la situación. En un controvertido intercambio con la prensa, un portavoz del Pentágono expresó el siguiente ejemplo clásico de doble habla militar: “No sé nada sobre una bomba desaparecida, pero no hemos identificado positivamente lo que pienso que usted anda buscando.”

Cuando los trabajadores daneses en Thule comenzaron a sufrir una serie de enfermedades, desde raros cánceres a trastornos sanguíneos, el Pentágono se negó a ayudar. Incluso después que un estudio epidemiológico de 1987 por un instituto médico danés mostró que los trabajadores de Thule tenían un 50% más probabilidades de desarrollar cánceres que otros miembros de las fuerzas armadas danesas, el Pentágono siguió negándose a cooperar. Más tarde en ese año, 200 de los trabajadores demandaron a EU bajo la Ley de Demandas Militares Extranjeras. La demanda fue descartada, pero el proceso de descubrimiento reveló miles de páginas de documentos secretos sobre el incidente, incluyendo el hecho de que los trabajadores de la Fuerza Aérea en el lugar, a diferencia de los daneses, no han sido sometidos a monitoreos sanitarios a largo plazo. A pesar de ello, el Pentágono sigue manteniendo en secreto la mayor parte del material sobre el incidente de Thule, incluida toda la información sobre la extensión de la contaminación radioactiva (y otra tóxica).

Esos esfuerzos de recuperación no inspiran mucha confianza. Pero la bomba de Tybee Island presenta una situación aún más delicada. La presencia del inestable deuteride de litio y de los altos explosivos en deterioro hacen que la recuperación de la bomba sea una propuesta muy peligrosa – tan peligrosa, en los hechos, que incluso algunos ecologistas y activistas contra la bomba nuclear argumentan que podría representar un riesgo menor que se deje la bomba dondequiera esté.

En breve, no hay respuestas fáciles. El problema es exacerbado porque el Pentágono no ha realizado un análisis exhaustivo de la situación y es renuente a revelar enteramente lo que sabe. “Creo que hay una cápsula de plutonio en la bomba, pero que una detonación nuclear es poco probable porque los generadores de neutrones utilizados entonces eran de polonio-berilio, que tienen una vida media muy breve,” dijo Don Moniak, experto en armas nucleares en la Liga de Defensa del Medioambiente en Blue Ridge en Aiken, Carolina del Sur. “Sin neutrones, el plutonio de grado de armas no estalla. Sin embargo, podría haber una fisión o un evento crítico si el plutonio fue colocado de alguna manera en una configuración incorrecta. Podría haber un infierno considerable si los altos explosivos estallaran y si el deuterio de litio reacciona como se espera. O podría haber una explosión que esparciera uranio y plutonio por doquier.”

 

……..

 

Este ensayo aparece en el próximo libro: “Loose Nukes” publicado por Count Zero Press.

 

Jeffrey St. Clair es autor de: “Been Brown So Long It Looked Like Green to Me: the Politics of Nature and Grand Theft Pentagon.” Su libro más reciente: “Born Under a Bad Sky,” acaba de aparecer en AK Press / CounterPunch books. Para contactos, escriba a: sitka@comcast.net

 

 

http://www.counterpunch.org/stclair05152009.html

El encanto mexicano de Won Kar Wai

* Dentro de la industria honkonesa este director ha conseguido alzarse entre un cine mayoritariamente comercial. Es un director con una visión poética de la vida, llamado el “poeta de la imagen” quien -junto con su inseparable director de fotografía, el australiano Christopher Doyle- ha devuelto al panorama una revisión postmoderna y oriental de aquel estilo que ya practicó en los sesenta la Nouvelle Vague francesa.

 

Aldo Rubio

– ¿Fue premeditado traer a Estados Unidos “In the mood of love”?

– Sí, ¿por qué no decirlo? Surgió directamente la idea de ahí. Primero fue un corto y lo quería y lo podría llevar a todo el mundo. Ahora, imagínalo de esta manera: un mercado mexicano donde converge todo tipo de labores, así como los hay en Hong Kong. Enfrente hay un pequeño garito que vende lonches, puede ser lo que quieras, tendría que ir a alguna parte de México y probar algo ahí. En ese lugar converge la gente para comer y la amabilidad del tendero hace que algunas personas cuenten su vida, no toda, obviamente, sino lo que pasa en el momento. Los lugares urbanos y la convergencia de gente te avientan cantidades de historias, podría llevarla ahí y, sobre todo, la podría volver en extremo musical. La musicalidad la dan los lugares, su gente, por eso puedo decirte abiertamente que sí es premeditado. Conozco México y sé que podría también funcionar ahí.

– ¿La llevarás entonces a México?

– No lo sé, sólo es una idea. Sería algo así. A lo que voy es que como proyecto quería tener la historia que funcionaría en cualquier parte en ciertos lugares de Estados Unidos y tener como central a alguien como Norah Jones, con toda esa carga de sentimientos y de inocencia para contar una historia de amor, llevarla a Memphis, llevarla a Las Vegas a ese gran set de grabación que es y llenarte la pantalla de colorido, encaminar a la chica con problemas para escuchar los de los demás, llevarla por la legendaria Ruta 66 y adentrarla en un mundo como lo es América.

– ¿Te gusta México?

– Me encanta, podría sacar miles de historias de ahí, cada rincón puede contarte alguna. Oaxaca, la misma ciudad de México… tan sólo puedes quedarte un momento desde el aeropuerto y observar todo lo que sucede, desde la gente que habla y no habla, los que trabajan ahí, esa parte de los aeropuertos me intriga. Luego pasar a los lugares de transporte, las plazas, los callejones, los garitos de comida, es un lugar en el mundo donde todo lo que comes te puede maravillar. Hay tanto que decir de su gente y gracias a Cannes he conocido algo de su cine desde el clásico hasta lo que hacen recientemente, hay una gran calidad. No soy nadie para juzgar pero sí para reconocerles, me encanta lo que hacen, me gusta su calidez humana que rápidamente te llama con una sonrisa. Tengo muy buenos amigos mexicanos, es un país que me encanta, ojalá algún día pueda hacer algo, contar alguna historia.

– ¿Por qué la decisión de tener a Norah Jones en el papel central?

– Es muy cinemática, muy rítmica, con mucha vida, todo para ella resulta tan casual. Ella sobre los escenarios es una experiencia de romanticismo, de música. Para mí fue más que suficiente. De hecho sería como minimizarlo. Es natural, ella es sorprendente, es una gran intérprete actuando y en la música. Además es un experimento interesante porque puede llevar fácilmente la carga central de la película sin necesidad de haber actuado antes, es muy especial.

– ¿Por qué Cannes?

– Es la plataforma perfecta de todo tipo de cine. El lugar, el clima y he hecho muchos amigos. Aquí siempre me hace regresar, presentar mis filmes, aquí me brinda cierta seguridad porque ya conozco cómo funciona este festival. También me gusta mucho Toronto pero para su apertura siempre tuve en mente Cannes. Al terminar el festival del año pasado casi de inmediato comencé la filmación de Blueberry Nights, así que inmediatamente terminada, la traje para que abriera aquí.

-¿Tus personajes qué representan?

– Traté de demostrar varios personajes. Un Gary Cooper en David Stratahim; la pareja de Rachel Weitz. Para Rachel era liberar su temperamento, azotarse, liberarse. Para ella fue como abrirse, abrirse mucho, explotar. Me gusta adentrarme en texturas y capas, no sólo de las personas sino también de los objetos, de los lugares, eso es lo que me gusta representar, eso son los personajes, un chico con un pasado sórdido, una chica madurando sentimentalmente, una relación destruyéndose por dentro y por fuera y una chica con demasiada libertad.

– ¿Ahora qué tema latino escucharemos en esta película?

– Ah, esta vez no tendré temas de mi colección personal como Siboney o alguna de Nat King Cole. Siempre me gusta utilizar temas latinos porque son los que mejor encierran la temática romántica y anímica, además de gozar de texturas musicales únicas. Me gustan muchos temas mexicanos también. Soy fanático de Quizás, Quizás. La tengo en la cabeza todo el tiempo, para esto es bueno saber del ritmo. Siempre les pido que me sugieran algo para sus personajes. Por ejemplo, en este filme les pido sugieran temas porque ya conocen para entonces a sus personajes o a través de la música los podemos demarcar. Norah, por ejemplo, que está siempre en el viaje, sugirió fugas. Tuvimos una plataforma musical interesante desde Ry Cooder hasta un tema precioso de Gustavo Santaolalla y obviamente temas de Norah Jones.

– ¿Qué puedes decirles a los nuevos talentos que están por surgir en el mundo del cine?

– Que sigan adelante, que confíen ciegamente en sus sentimientos, eso los guiará. Este filme, en parte, fue de esa manera experimental. Es un filme sobre la distancia física entre dos personas, pero también de la distancia emocional, de la distancia del verano al invierno, del calor al frío, y también se refiere a la perseverancia, eso no debe faltar, siempre ser perseverantes.

De La Mariposa a villano de James Bond

* Mathieu Amalric es francés y estaba acostumbrado a un cine diametralmente opuesto a las producciones de Holywood. Pero sus trabajos en La Mariposa y La Escafandra lo catapultaron al mundo de las superproducciones y las historias de James Bond le abrieron un mundo del que apenas había escuchado.

 Aldo Rubio

– Eres el nuevo villano de James Bond…

– Así es, nunca me imaginé que llegara esto, me encantan los filmes, todo lo que le rodea y pues ahora les tengo mucho más gusto a los villanos. Creo que ahora mis héroes son los villanos, no James Bond, debo tener mi razón.

– Como actor francés, ¿qué encuentras diferente en una producción primero norteamericana, con “La Escafandra” y después con James Bond?

– Muchas diferencias. Cada filme es independiente, una situación distinta. Su ritmo, su horizontalidad. Con la Escafandra fue inolvidable, con mucho trabajo interno, es algo difícil de explicar, pero como producción, con un cast y un equipo de ensueño. Los actores europeos soñamos con esto, no sé si así sea en Hollywood, pero aquí somos así, algo profundo, algo no sólo divertido y tal vez no que venda, sino que funcione como historia. Soy algo aventurado, me siento inexperto, claro, y quiero aprender más. Con James Bond es distinto, estoy en locaciones hermosas, únicas y todo es como una danza.

– ¿Esperabas el éxito de La Escafandra y La Mariposa?

– No, no sabía cómo funcionaría, no me gusta pensar en eso. La historia merece respeto, el filme ahora gana su respeto propio y eso me gusta.

– ¿Puede afectarte de alguna manera la vida de este personaje?

– Claro, primero negativamente, pero si en verdad lo entiendes, es de manera propiamente positiva.

– ¿Cómo te preparas para un personaje así?

– Mira, estuve rodeado de mujeres muy bellas, eso lo hizo fácil y yo era el centro de atención, pero más que sólo la belleza cada uno de los miembros, tanto del cast como de la producción son talentosos, profesionales del cine, es como un grupo elite de gente demasiado profesional, esto te prepara para tener mucha confianza pero a la vez para contraponerte a mucho talento con una historia de manos de un director, artista, escritor, multifacético un artista, Julián es por mucho un visionario. A veces no podía entender su visión concretamente porque dentro de su cabeza las cosas deben verse de una manera distinta. Me refiero mucho a las escenas que dependían de la mirada al horizonte, pero se metió mucho y algo inaudito, por lo menos en mis facetas de trabajo, fue que me hizo tan partícipe que pude sentirme exprimido, me hizo tan pequeño, tan grande y tan miserable en un solo viaje que tardé mucho en recuperarme. Este viaje de La Mariposa es un recurso de vida, un grito por vivir pero que nadie puede escuchar, te sumerge y te demuestra cuán preciosa es en esas orillas y en esas zonas de sombra y nunca nos damos cuenta. Fuera y lejos del derroche, de la belleza de la que estaba supuestamente rodeado Bauby, la verdadera belleza estaba dentro, en su memoria, en sus recuerdos en su cabeza y en la manera de sacar todo eso de su mente, de una mente atrapada en un cuerpo y que sólo por un orificio podía salir a través de los ojos. Por Dios, los ojos reciben pero el los usó como el medio. Es único, es perfecto. ¿Quieres aprender realmente sobre la vida? Vuela y no te pierdas el filme.

– ¿Cómo te has integrado con tus compañeros villanos mexicanos en la filmación de James Bond?

– Ah, Joaquín (Cosío) es todo un personaje, es tan amable, tan sencillo y cuando actuamos es denso, es muy duro, es como el puño de mi brazo, suave, la propia protección, es un gran actor, me gusta mucho el “timing” que tienen los actores mexicanos. Están llenos de vida y sin miedo. Hemos pasado muy buenos momentos en Panamá, aunque la historia toma lugar en Bolivia.

– ¿Tuvieron problemas en la producción?

– Hubo algunas dificultades, pero no sé mucho al respecto, eso es parte de EON Produccions. Por mi parte he disfrutado mucho y conocido más a fondo Chile y Perú, tengo buenos momentos en este trabajo.

– ¿Qué es Quantum?

– Además del nombre de la película, es y soy la pesadilla de James Bond, no te diré más.

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