El Barco Ebrio

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En Comunicación Social del gobierno estatal hay algunos muy enojados por la aparición de los libros Negocios de Familia y Si Yo Fuera Presidente. Uno de los más desconsolados es el joven vocero Marco Garza, quien cuenta a quien quiera escucharlo que fue traicionado, pues le dijeron que Negocios… sería un librote sobre tendencias electorales aunque tocaría una parte de la historia de Peña. Este semanario, aunque muy chiquito e invisible según el propio Garza, le envía un profundo abrazo y le desea una recuperación fast track, pues todavía faltan 4 libros más sobre su jefe.

 

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Es una verdadera pena que la prensa local haya cerrado ojos y orejas a las publicaciones sobre Peña. Ni siquiera el rabioso Naim Libien publicó una línea al respecto y otros como Milenio Edomex enarbolan aún sus banderas de aguerridos reporteros mientras no les toquen sus fuentes de ingresos. Siempre lo supimos. Del resto, mejor ni hablar.

 

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Una columna en los diarios de la familia Maccise hace eco de la respuesta de Peña a los libros de Villamil, Cruz y Toribio. Peña, muy propio, dijo que forman parte de la libertad de expresión que se vive en la entidad y aunque no esté de acuerdo con ellos, forman parte del derecho a decir que cada autor tiene. Para que vean, mejor el gobernador que los propios periódicos.

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El proceso electoral llegó a su fin. No pasó nada. Nada ha cambiado. La ciudadanía sigue viviendo en la inseguridad y el desempleo. Falta que los ganadores tomen posesión, esperemos al primer año, dicen otros. Esperemos, pues, pero sentados.

 

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Jorge Toribio Cruz, coautor del libro Negocios de Familia, adelanta que habrá una nueva versión sobre el tema Peña Nieto en los próximos tres años. Otra de sus investigaciones, los nexos de empresarios y políticos mexiquenses con el gobierno de Felipe Calderón, también apunta para ser publicada. Esperamos noticias.

 

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A propósito, el gobierno del Edomex le ofreció a Toribio “negociar” un pago por el plagio que sufrió otra de sus obras, un libro sobre el pintor mexiquense Luis Nishizawa en el que están involucradas la directora del museo Nishizawa, Margarita García Luna y la poeta Guadalupe Cárdenas. Esta “negociación” se da luego de que el propio gobierno respondiera a una demanda de Toribio sobre el pago de 7 millones de pesos en compensación al hurto sufrido. La respuesta, hace unos meses, fue un categórico “no”, por lo que los abogados del arqueólogo iniciarán en breve la demanda formal. La “negociación” que propuso ahora la administración de Peña incluía aquel pago a cambio de no seguir con la promoción del libro de Planeta.

 

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Un cineasta muy mexicano compró y leyó los libros sobre Peña en una aburrida tarde de ocio. Allí se le ocurrió que podría llevar las historias de las investigaciones a la pantalla grande en un proyecto financiado por una trasnacional que ve en el personaje el ejemplo de lo que sucede en los países de América Latina. Por lo pronto, hay un cuarto de guerra organizado ya para discutir la viabilidad del proyecto. Si pasa, sólo esperemos que no sean Gael García o Diego Luna quienes interpreten al querido Patotas, mote con el que se le conocía al gobernador en su época de adolescente.

 

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Otro ínclito comunicador social que no las trae todas consigo es Marco Aguilar, el vocero del saliente alcalde panista de la ciudad, Juan Rodolfo Sánchez Gómez. A Marco, hábil catador de buenos autos, lo acusan algunos proveedores de elaborar documentos dobles y desviar algunos recursos, muy pequeños todos, para pagar las urgentes deudas de su sector. Ánimo, Marco, sabemos que saldrás adelante y estarás en otra oficina por los próximos tres años.

 

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Uno que desapareció del mapa público fue Isidro Pastor Medrano. El comandante no fue candidato de nadie pero su proyecto social en el valle de México, principalmente en Ecatepec, operó sin contratiempos. Los planes de Pastor son un misterio hasta para él mismo, aunque no se descarta que aparezca por allí en el equipo de López Obrador, rumbo a la presidencia en el 2012.

 

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El IEEM en el Edomex preparó a un grupo de apoyo para el 5 de julio. Este contingente contrató automóviles de particulares para moverse discretamente durante el día del proceso. Cada uno lleva consigo hasta 50 mil pesos, para repartir entre los jefes de casillas, comprar una torta y su respectivo refresco a los choferes y los imprevistos que se encuentren. El dinero, dicen los que lo manejan, no está en el presupuesto y proviene de un partido político muy apegado a las calles de Lerdo.

Ciudad Juárez según Jennifer López

* “La crítica no está al tanto de la realidad social, ellos van sobre la calidad del filme y sobre si actuó o no actuó bien Jenifer López; pero el filme tiene y va de una manera más apasionada, va más adentro, a tocarte el corazón, al menos a que reconozcas algo que está sucediendo”, dice una de las divas del mediático Hollywood, Jennifer López respecto a su filme Bordertown, que aborda de manera muy simple la sangrienta historia de Ciudad Juárez en México. A pesar de la frivolidad de la actriz, la cinta es un intento más por retratar los tenebrosos feminicidios que suceden en aquella localidad.

 

Aldo Rubio

– ¿Qué significa Bordertown para ti?

– Un filme sobre una realidad y sobre posibilidades, sobre esperanza, sobre un dolor que no ha parado que no termina, sobre la mujer ante el peligro, un peligro que aún persiste; la mujer ante la violación de sus derechos, de su humanidad y la falta de humanidad de las autoridades y medios. Es sobre los números en los que se convierten las personas cuando dejan de ser personas y se convierten en estadísticas, eso es ante los negocios y esto tristemente sucede en la vida real. Es el filme de un amigo muy querido, Gregory Nava, a quien debo mucho y a quien le tengo, además, un aprecio muy especial.

– La crítica en Berlín no fue muy buena sobre el filme, ¿cómo crees que sea recibido este filme en México?

– Al menos al ser visto cumplirá con su propósito, está hecha por razones esenciales y verdaderas razones, aunque este filme pueda no gustar, sus razones son lo que importa, pero creo que México lo sabrá reconocer. La crítica no está al tanto de la realidad social, ellos van sobre la calidad del filme y sobre si actuó o no actuó bien Jenifer López; pero el filme tiene y va de una manera más apasionada, va más adentro, a tocarte el corazón, al menos a que reconozcas algo que está sucediendo y que es hasta visto como una leyenda de desaparición, pero entre una realidad y la oscuridad que se crea a su alrededor esto debe dejar de suceder. La vida es hermosa, la mujer es creadora de vida, ¡por favor!

– ¿Te fue difícil participar en este filme?

– Fue difícil el saber la realidad en la que este filme está planteado. Es difícil ver las fotografías y videos reales y, sobre todo, la manera en que los medios manejan las cosas y en que las autoridades sólo dan algunas razones pero no llegan a hacer nada en realidad, porque les es mucho más barato el encubrir que encarar.

– ¿Qué opinas de tus compañeros actores del filme?

– Fue un grupo hermoso de personas, Antonio Banderas y Maya (Zapata); Kate, Sonia, Juan Diego, hay mucho talento en México, lo más hermoso es que saben y están muy apegados a sus raíces, no quisiera omitir a nadie de mis compañeros, pero todos nos trataron muy bien, como parte de una familia y hubo mucho amor. Gregory Nava hizo un gran trabajo.

– ¿Te resulto difícil contrastar entre la extrema pobreza y la vida de una diva como J-Lo?

– Yo confié plenamente en Gregory creo que para el éramos las personas correctas para esta historia, para contarla de manera correcta. De alguna manera también en nosotros se volvió una responsabilidad porque somos humanos y podemos darnos cuenta del daño que esto está causando a la mujer, porque lo que le sucede a una de nosotras en este mundo lo sufrimos todas.

– ¿Que te llamó la atención de participar en Bordertown?

– La razón social, el que de alguna manera pueda servir esta película para abrirle los ojos tal vez no a las autoridades locales, pero sí para demostrarle que nos estamos dando cuenta, fuera de ese lugar estamos poniendo atención y que los verdaderos responsables, no señalando, sino reconociendo, puedan al menos darse cuenta del daño que se está haciendo.

– ¿A qué nivel se vuelve este filme un compromiso?

– Es un compromiso porque somos parte de la humanidad. Como latinos que somos, tenemos que ver por nosotros, ayudarnos y también de esta manera incluir a todos los demás espectadores, que se cree conciencia, que analicen y sepan al menos por otro medio y a través de quienes reconocen por la música o otros filmes, que saben qué está pasando, que hagamos algo por nuestras mujeres; inspirar a un cambio, algún activismo, inspirar conciencia y que llegue a donde debe llegar.

– ¿Cuál podría ser una verdadera solución para ti ante esta realidad de Ciudad Juárez?

– Fue un viaje muy difícil, pero a pesar de la realidad y la temática fuerte, estoy agradecida. Como lo dices, la extrema pobreza y quienes saben que pueden hacer y burlarse además de la vida, deben reconocer que están dañando más de lo que se imaginan. Una solución no podría decirla porque aún no se saben las razones y aún no se sabe quién, propiamente las autoridades y las mismas empresas que están creando las maquiladoras, están haciendo uso de manos, esas manos también tienen vida, eso es lo que hay que entender, deben darles mayor protección a su gente, a sus trabajadores. Y lamentablemente se ve bonito y se escucha lindo que el mundo económicamente está creciendo y que el entorno global de los tratados es óptimo. Todo eso suena lindo pero detrás está este tipo de oscuridad donde se pierde mucho más que vidas.

– ¿A dónde querían llegar con esta historia?

– Gregory tardó ocho años en darle forma, desde el 97, que fue documentándose y en el 98 que me propuso. Yo hice mi parte, yo apoyo la causa, me volví y sigo estando muy apasionada al respecto, queremos llegar a tu corazón y mostrarte el sufrimiento de tus hermanas y hermanos porque esto a ti también te importa. Muchas gracias.

El aborto en tiempo electoral

* Información del Instituto de Salud del Estado de México señala que cada año los hospitales que atienden a población abierta y sin seguridad social registran un promedio de 7 mil 500 abortos.

 

Gladis Torres Ruiz/ Cimac/ Primera de dos partes

En Oaxaca, Estado de México,  Querétaro, Aguascalientes, Tabasco, Michoacán, Nuevo León y Zacatecas, el Partido Acción Nacional (PAN) busca limitar o abolir los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, entre ellos la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), bajo el argumento de proteger la vida desde el momento de la concepción (sic), y en Veracruz, el Revolucionario Institucional (PRI) tiene la misma intención.

Lo anterior se desprende del modo como ésos institutos políticos desdeñan, anulan o minimizan el tema de los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres en sus iniciativas de ley. En éstas brilla por su ausencia el alto índice de abortos clandestinos que ocurren, por ejemplo, en Veracruz, Oaxaca, y el Estado de México, donde los derechos humanos de las mujeres serían transgredidos de aprobarse dichas iniciativas.

Existen, sin embargo, otras iniciativas contrarias a las panistas y la priista en esas mismas entidades, que buscan la despenalización de la interrupción del embarazo antes de las doce semanas de gestación, como ocurre en el Distrito Federal desde 2007.

Una de éstas se presentó en Veracruz, donde existen otras dos iniciativas del PAN en contra de la ILE. La primera fue presentada el 8 de septiembre de 2008 por Manuel Bernal Rivera, del Partido de la Revolución Democrática (PRD), con el objetivo de despenalizar la interrupción del embarazo antes de las 12 semanas de gestación. Se encuentra, para su discusión, en la Comisión de Salud.

Esta iniciativa ocasionó debates en la sociedad porteña entre políticos, representantes de Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y representantes de la iglesia, mientras al interior del Congreso no se mostraba interés en el tema.

Sin embargo, el 13 de noviembre de 2008 el PRI presentó dos más: una para reformar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la otra para modificar la Constitución local.

De las iniciativas priistas –según información de la organización Consorcio Para el Diálogo Parlamentario– la primera es impulsada por el gobernador Fidel Herrera; la otra fue ostentada por Leopoldo Torres García. Ambas tienen como objetivo primordial “garantizar la vida desde el momento de la concepción (sic) y proteger la vida del no nacido”.

El PRI es el partido que tiene la mayoría de los espacios en el Congreso de Veracruz (24 hombres y 6 mujeres); le sigue Acción Nacional (11 hombres y 2 mujeres); el PRD (4 hombres y 1 mujer); Convergencia (2 hombres). Los partidos Revolucionario Veracruzano (PRV) y del Trabajo (PT) cuentan con un legislador cada uno, y hay un diputado Independiente.

Veracruz ocupa el quinto lugar en abortos clandestinos en el país y una de cada diez veracruzanas muere por abortos mal practicados, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

 

Oaxaca: embarazos por violación

 

La lucha de las mujeres oaxaqueñas por la despenalización del aborto lleva ya varios años. Actualmente existen dos iniciativas a favor de la interrupción legal del embarazo (ILE), la primera impulsada por el Colectivo Huaxyacac en 2004;  la segunda, presentada por el Partido Social Demócrata (PSD) el 16 de octubre de 2008. Ambas plantean despenalizar totalmente el aborto hasta las 12 semanas de gestación.

Organizaciones oaxaqueñas defensoras de los derechos humanos de las mujeres han documentado que en comunidades indígenas han encontrado casos de jóvenes de 15 años que se enfrentaron a embarazos no deseados por violación; algunos han terminado en muerte materna.

El 8 de enero de este año, la fracción del PAN decidió presentar, en voz de la diputada Perla Marisela Woolrich Fernández, presidenta de la Comisión de Equidad de Género e integrante de la Comisión de Estudios Constitucionales, una iniciativa que penaliza el aborto exceptuando los casos de violación, “imprudencia” de la mujer embarazada o en caso de peligro de muerte de la mujer.

Estos casos de excepción que plantea la iniciativa panista estaban ya incluidos en el Artículo 316 del Código Penal como aborto no punible. Y dicha iniciativa omite el aborto por causas eugenésicas graves, que estaba también incluidas en el Código Penal. La iniciativa panista fue turnada a la Comisión Permanente de Estudios Constitucionales para estudio y dictamen.

La mayoría del Congreso local está integrada por el PRI, partido al que pertenece el gobernador Ulises Ruiz: 25 curules, de las cuales sólo 6 pertenecen a mujeres. El PRD tiene 6 hombres y 2 mujeres; el PAN cuenta con 3 hombres y Woolrich, mientras que Nueva Alianza y Partido Social Demócrata (PSD) cuentan con un legislador cada uno. 

Según información de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), al año realizan alrededor de 2 mil 200 abortos indicados médicamente, sea como resultado de una resolución por violación, mal congénito del producto o por un aborto previo mal practicado realizado en clínicas clandestinas o de forma casera.

Detalla que algunos de los casos que llegan a los SSO están relacionados con hemorragias severas ocasionadas por aborto clandestino o método casero, procedimientos que pueden ocasionar  perforación de matriz y la muerte.

 

Edomex: subregistro de aborto

 

Este estratégico estado tendrá elecciones el próximo 5 de julio para renovar su Congreso y 125 ayuntamientos.

Respecto al Estado de México, el 3 de septiembre de 2008 el Partido Social Demócrata (PSD) presentó una iniciativa popular para despenalizar del aborto en las 12 primeras semanas de gestación. A juicio del instituto político, en la entidad se realizan 10 mil abortos clandestinos cada año.

En su momento, el PRD anunció que apoyaría la iniciativa, el PAN que la rechazaría y el PRI que la estudiaría.

Posteriormente, el 10 de de diciembre de 2008 el diputado panista Juan Carlos Núñez Armas presentó una iniciativa que busca reconocer el derecho a la vida desde el momento de la concepción (sic). Ésta fue turnada a Comisiones de Gobernación y Puntos Constitucionales.

Información del Instituto de Salud del Estado de México señala que cada año los hospitales que atienden a población abierta y sin seguridad social registran un promedio de 7 mil 500 abortos.

Sin embargo, organizaciones especialistas en el tema han señalado que existe un subregistro: se estima que por cada aborto legal existen tres o cuatro clandestinos, con lo cual se elevaría el número a casi 35 mil abortos anuales en la entidad.

El Edomex es gobernado por el priista Enrique Peña Nieto. El Congreso está integrado de manera equilibrada por PRI y PAN: cada uno tiene 16 legisladores (en cuanto a mujeres, 4 priístas y 5 panistas). PRD cuenta con 10 hombres y 3 mujeres; Convergencia, 3 hombres; el Verde 7 hombres y una mujer, y el PT tiene 4 hombres.

 

Albazos del conservadurismo

 

Desde octubre de 2008, la alianza coyuntural de PAN y PRI, apoyada por integrantes de otros partidos, ha realizado reformas constitucionales en los siguientes estados, pasando por encima de los derechos y decisiones de las mujeres en cuanto a su reproducción: Colima, Jalisco, Sonora, Puebla, Morelos, Campeche, Quintana Roo, Durango, Nayarit, Guanajuato y San Luis Potosí. En Chihuahua, la medida fue aprobada desde 1994.

Michael Jackson como vagabundo

* Michael no tuvo demasiados mensajes sociales. Él era el mensaje social. Por absurdos que hayan sido sus intentos de ser claro de piel, de alisar su pelo, de agudizar su nariz, de ablandar sus labios, estaba haciendo una caricatura de sí mismo. ¿Por eso ensayaba durante horas en una sala sin espejos? ¿Evitaba su propia imagen, la creación de una persona que pensaba sería considerada aceptable?

 

Farzana Versey/ CounterPunch/ Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Puede que nunca haya un Graceland para Michael Jackson. Fue el tipo incorrecto de Bad. No podía ser el vividor al que te encantaría odiar. No poseía el carisma que hiciera estallar de emoción el corazón de las mujeres. Si alguna vez se hubiera sacado la camisa para lanzarla al público, se hubiera visto su esqueleto cubierto de piel.

Murió hace tempo. Y nació muchas veces. Fue el renacimiento de un retardo deliberado. Oscar Wilde escribió: “”Porque el que vive más de una vida debe morir más de una muerte”.

Habrá quien diga que ni siquiera merece un homenaje porque se le acusaba de varios crímenes. La moralidad social es tan fácil como es divisiva. Los medios estadounidenses hicieron chistes trasnochados sobre su explotación que sólo probaron lo explotadores que eran.

Si fue un chiste, lo más probable es que lo haya sido, como dijera Bob Fosse, en el molde de Charlie Chaplin. Fue el héroe tragicómico por excelencia. Más peligroso para sí mismo que para algún otro.

 

El niño

 

Chaplin explicó a Mark Sennett cómo trabajó en el personaje del vagabundo con estas palabras: “Uno sabe que este individuo es multifacético – un vagabundo, un caballero, un poeta, un soñador, un sujeto solitario, siempre a la espera de romance y aventura. Te quisiera hacer creer que es un científico, un músico, un duque, un jugador de polo… Sin embargo, es muy capaz de recoger colillas de cigarrillos o de robarle su dulce a un bebé…”

Entre una infancia perdida y una adultez retardada, Jackson creó un refugio adolescente. El país de nunca jamás fue su utopía – un Shangri-La adolescente de viajes de cuentos de hadas y de burbujas que nunca reventaban y de chocolates que no se fundían; era una protección de un mundo que no crecía pero que se alejaba. No podía llegar a comprenderlo. Lo perdía. No había una greña juvenil, ni patillas, ni nómades endemoniados, ni delirios de derviches. Imagina, ningún ¡Imagina!

Jane Fonda lo entendió bien cuando dijo: “Su inteligencia es instintiva y emocional, como la de un niño. Si algún artista pierde ese parecido con un niño, pierde mucho jugo creativo. De modo que Michael crea a su alrededor un mundo que protege su creatividad.”

Se sentía bien con mujeres mayores porque reconfortaban al niño en su interior, al que se chupa el dedo.

 

El hombre

 

Fue el árbitro premeditado de su propia vida. Michael tal como era simbolizaba algo intangible. La posesión emocional se interrumpía en un cierto punto. Entonces se atrevía a insinuar que nos gustaba por sus inadecuaciones, no las nuestras. Nos hacía sentir bien respecto a nosotros mismos.

¿Cómo será sentirse hombre, mujer, niño y producto, todo en uno, moldeado en la pieza más exquisita de cristal, pero siempre temeroso del simple codazo que pueda lanzarte al suelo en mil fragmentos, cada uno con su identidad distinta y ese terrible sentimiento horadador? Como un gimnasta sobre una barra que quiere lograr un 10 perfecto, no temía demasiado la caída porque había una red de seguridad

Se sentía agraviado en la asexualidad. Chaplin había escogido por un tiempo ese camino y razonaba como Balzac quien creía que una noche de sexo significaba la pérdida de una buena página de su novela porque requería un tiempo precioso. Fue sólo natural por lo tanto que Michael, quien quería entregar mucho y hacerse con mucho, se perdiera en sí mismo. Creó insolentemente una persona andrógina que quería verse y cantar como Diana Ross en un tono agudo femenino.

Para compensar ese gesto de negación de la sexualidad, representaba el cachondo en público. Lo lanzaba a la cara de los espectadores. Según un crítico estadounidense, para “reasegurarse a sí mismo el posible Rey Virgen lo toca permanentemente en público.”

Parecería que de manera muy parecida al murmullo quedo que parecía contener secretos se elevaba por encima del cuerpo para convertirse en “alguien que se ha conectado con cada alma del mundo.”

 

El comentarista

 

Si a Chaplin lo inspiraron dos guerras mundiales y la Depresión, Michael tuvo que tener en cuenta la Guerra del Golfo y a los punks yuppies. Los artilugios que utilizó en escena eran esas cosas descaradas que atraían a la generación ‘yo-también’ de pretendidos beatniks.

Hubo una liberación orgiástica mediante el sexo y el escándalo, pero tenía la chapa de ‘fumé pero no inhalé’ y la crustácea denuncia judicial que tenía un núcleo bastante blando. Michael no tuvo demasiados mensajes sociales. Él era el mensaje social. Por absurdos que hayan sido sus intentos de ser claro de piel, de alisar su pelo, de agudizar su nariz, de ablandar sus labios, estaba haciendo una caricatura de sí mismo. ¿Por eso ensayaba durante horas en una sala sin espejos? ¿Evitaba su propia imagen, la creación de una persona que pensaba sería considerada aceptable? Se escapaba de Negro y por eso pocas veces hablaba a su favor. Era el comentario cáustico de nuestros tiempos.

No trataba de ser el Hombre Blanco; sólo llevaba una máscara. Les decía: “Me lanzáis piedras para ocultar vuestras manos.” Siempre llevaba guantes, guantes decorados con diamantes, y chaquetas con diamantes de imitación. No quería actuar como el tipo pobre con Harlem ante su puerta, con pantalones abolsados y una gorra de beisbol, caminando como si anduviera por las calles buscando despojos. Era el chico que lo había logrado. No iba a pedir disculpas por haberlo hecho.

Eligió el ‘moonwalk’, una forma sin forma, donde el piso nunca estaba demasiado cerca y tampoco demasiado lejos. “¿Quién soy yo? Pretendiendo no ver…”

Para él las chucherías eran descartables, una declaración incisiva sobre la condición del propio entretenimiento, por lo cual comenzó verdaderamente a actuar cuando estuvo libre de todos esos accesorios, castigando su cuerpo tendinoso para realizar proezas imposibles porque en algún sitio profundo sentía, “aunque no me necesitéis ahora, permaneceré en vuestro corazón.”

A diferencia de muchos iconos del pop, rompió las barreras restrictivas del nacionalismo y de la raza, y también del género. La máscara de oxígeno que llevaba tal vez no haya sido para protegerlo sino para crear una ilusión de posteridad. Su propio pequeño tributo al aliento de la vida, un obituario de su propia creación: “Decid mi nombre y ahí estaré.”

Nada puede superarlo.

 

* Farzana Versey es una columnista basada en Mumbai y autora de “A Journey Interrupted: Being Indian in Pakistan,” Harper Collins, India. Para contactos: kaaghaz.kalam@gmail.com

http://www.counterpunch.org/versey06262009.html

La “Escuela de las Américas” y el golpe en Honduras

* El presidente del Congreso, enemigo de Zelaya, Roberto Micheletti, se ha declarado presidente interino de Honduras. El viernes antes del golpe, Zelaya calificó a Micheletti de “patético congresista de segunda clase que consiguió ese puesto gracias a mí, porque le di espacio dentro de mi corriente política”.

 

Kristin Bricker/ Narco News/ Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Temprano unos 200 soldados hondureños llegaron a la residencia del presidente Manuel “Mel” Zelaya, supuestamente dispararon algunos tiros y detuvieron al presidente. Zelaya declaró a TeleSUR que los soldados lo llevaron a una base de la fuerza aérea y lo colocaron en un avión rumbo a Costa Rica.

Zelaya declaró a TeleSUR desde San José, Costa Rica, “amenazaron con dispararme.” El embajador de Honduras ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Carlos Sosa Coello, que el presidente había sido golpeado.

El presidente del Congreso, enemigo de Zelaya, Roberto Micheletti, se ha declarado presidente interino de Honduras. El viernes antes del golpe, Zelaya calificó a Micheletti de “patético congresista de segunda clase que consiguió ese puesto gracias a mí, porque le di espacio dentro de mi corriente política.”

Zelaya informó a TeleSUR que no ha pedido asilo en Costa Rica, y que volverá a Honduras como su presidente para completar su período, que expira en 2010.

 

Clausura de medios hondureños

 

Radio Es Lo De Menos, una estación de radio independiente que informa desde Honduras, emitió un comunicado de prensa antes que le cortaran el suministro eléctrico. El comunicado de prensa señala que varios miembros del gabinete han sido detenidos, y que hay órdenes de captura para otros miembros del gabinete así como para dirigentes de organizaciones sociales. Llama a la comunidad internacional a realizar protestas delante de las embajadas y consulados hondureños.

TeleSUR informa que los soldados también han detenido a los embajadores de Cuba, Venezuela y Nicaragua en Honduras, así como a la ministra de exteriores, Patricia Rodas. El embajador de Venezuela dijo a TeleSUR que los soldados lo golpearon durante el secuestro. La Prensa informa que los soldados han detenido a por lo menos un alcalde favorable a Zelaya, Rodolfo Padilla Sunseri de San Pedro Sula.

Según las informaciones los teléfonos celulares ya no funcionan en Honduras. Se ha cortado la electricidad en por lo menos algunas partes del país, imposibilitando el trabajo de medios independientes y de estaciones estatales de televisión. Antes de que las televisiones estatales interrumpieran sus transmisiones, Canal 8 logró comunicar a sus televidentes: “Parece que vienen los soldados.” Segundos antes de dejar de transmitir, Canal 8 llamó a los ciudadanos que se reunieran en la Plaza de la Libertad. Al parecer los soldados se han apoderado de Canal 8, pero sigue sin transmitir.

Los canales 12 y 11 de propiedad privada están mostrando imágenes de partidos clásicos de futbol.

 

Soldados bloquean sondeo de opinión

 

Los soldados también se han movilizado para bloquear el sondeo de opinión que provocó el golpe. Los hondureños debieran haber registrado hoy su opinión en un sondeo no vinculante que les preguntaba: “¿Piensa que las elecciones generales de noviembre de 2009 debieran incluir una cuarta urna a fin de tomar una decisión sobre la creación de una Asamblea Nacional Constituyente que aprobaría una nueva Constitución?” El sondeo no hubiera tenido un valor legal.

En Trujillo, los soldados se han apoderado de las calles y no permiten que los ciudadanos voten en el sondeo de opinión.

En Santa Rosa, soldados, supuestamente bajo órdenes de la Oficina del Fiscal Nacional, han confiscado urnas electorales de las escuelas y sitios públicos.

Los soldados también se apoderaron de urnas electorales en Dulce Nombre Copan, pero los ciudadanos han ido a la base militar para recuperarlas.

La Prensa informa que en Santa Bárbara el sondeo de opinión se desarrolló según los planes, sin interferencia de los militares, hasta ahora.

Los soldados también realizan operaciones en las principales carreteras del país, según La Prensa. La situación podría empeorar en las carreteras ya que La Prensa informa que campesinos de la comunidad Guadalupe Carney se han tomado algunas rutas.

 

Conexión con la Escuela de las Américas

 

La crisis en Honduras comenzó cuando los militares se negaron a distribuir urnas de voto para el sondeo de opinión sobre una nueva Constitución. El presidente Zelaya despidió al jefe del Estado Mayor Conjunto, Romeo Orlando Vásquez Velásquez, quien se negó a dimitir. Los jefes de todas las ramas de las fuerzas armadas hondureñas renunciaron en solidaridad con Vásquez. Vásquez, sin embargo, se negó a renunciar, fortalecido por el apoyo del Congreso y un dictamen de la Corte Suprema que lo reincorporó. Vásquez sigue controlando las fuerzas armadas.

Vásquez, junto con otros dirigentes militares, se graduó en la infame Escuela de las Américas (SOA, por sus siglas en inglés), de EE.UU. Según una base de datos de School of the Americas Watch compilada de información obtenida del gobierno de EU, Vásquez estudió en la SOA por lo menos dos veces: una vez en 1976 y otra en 1984.

El jefe de la Fuerza Aérea, general Luis Javier Prince Suazo, estudió en la SOA en 1996. La Fuerza Aérea ha sido un protagonista central en la crisis hondureña. Cuando los militares se negaron a distribuir las urnas de voto para el sondeo de opinión, las urnas fueron almacenadas en una base de la Fuerza Aérea hasta que ciudadanos acompañados por Zelaya las rescataron. Zelaya informa que después de su secuestro por soldados, lo llevaron a una base de la Fuerza Aérea, donde fue puesto en un avión y enviado a Costa Rica.

El congresista Joseph Kennedy ha declarado: “La Escuela de las Américas del Ejército de EU… es una escuela que ha producido más dictadores que cualquier otra escuela en la historia del mundo.”

La Escuela de las Américas tiene una larga, tortuosa historia en Honduras. Según School of the Americas Watch, “En 1975, el graduado de la SOA, general Juan Melgar Castro se convirtió en dictador militar de Honduras. De 1980 a 1982 el régimen dictatorial hondureño fue encabezado por otro graduado de la SOA, Policarpo Paz García, quien intensificó la represión y los asesinatos por el batallón 3-16, uno de los escuadrones de la muerte más temidos en toda Latinoamérica, fundado por graduados de la SOA con la ayuda de graduados argentinos de la SOA).”

El general hondureño Humberto Regalado Hernández está representado en la Galería de la Fama de la SOA. Como jefe de las fuerzas armadas, se negó a actuar contra soldados involucrados en el escuadrón de la muerte Batallón 3-16.

School of the Americas Watch señala que la SOA no está involucrada por primera vez en golpes latinoamericanos. “En abril de 2002, el gobierno democráticamente elegido de Chávez en Venezuela fue brevemente derrocado, y los [soldados] entrenados en la SOA, Efraín Vásquez Velasco, ex comandante del ejército, y el general Ramírez Poveda, fueron protagonistas clave en el intento de golpe.”

Según School of the Americas Watch, “durante sus 58 años, la SOA ha entrenado a más de 60.000 soldados latinoamericanos en técnicas de contrainsurgencia, pericia como francotiradores, guerra de comandos y psicológica, inteligencia militar y tácticas de interrogatorio. Colombia, con más de 10.000 soldados entrenados en la escuela, es el principal cliente de la SOA. Colombia tiene actualmente el peor historial de violaciones de los derechos humanos en Latinoamérica.”

 

* Kristin Bricker es corresponsal basada en México de Narco News. También forma parte del colectivo Rebel Imports que vende textiles, café y miel de comercio justo de las cooperativas zapatistas. Para contactos con Kristin escriba a krisbricker@gmail.com. Su blog personal es http://mywordismyweapon.blogspot.com

 

http://narcosphere.narconews.com/notebook/kristin-bricker/2009/06/coup-honduras

El nuevo Isidro Fabela

* El gobernador Enrique Peña Nieto está convertido en un ídolo que arrasa multitudes, un pie en el suelo es suficiente para ser acosado por decenas de personas que buscan por lo menos estrechar su mano; una barrera y un fuerte dispositivo de seguridad impiden el populachero momento.

 

Elpidio Hernández

La publicación de los libros “Si yo Fuera Presidente” y “Negocios de Familia” donde se desentraña lo conocido y lo desconocido de Enrique Peña Nieto no mermó su mediática popularidad. Una visita a su natal Atlacomulco así lo confirma. Cientos de personas lo esperaron en una gélida mañana de lunes donde el popular mandatario habría de conmemorar un aniversario más del natalicio de Isidro Fabela Alfaro, fundador del mítico grupo que lleva el nombre de aquel municipio.

La ciudad, cuna del grupo que se ha perpetuado en el poder de la entidad en las últimas seis décadas, recibió a su imberbe esperanza presidencial para rendir tributo mediante una ofrenda y una guardia de honor al patriarca de ese clan, conformado entre otros por los ex gobernadores Alfredo del Mazo, Emilio Chuayffet, César Camacho, Ignacio Pichardo Pagaza, Mario Ramón Beteta, Arturo Montiel y el propio Enrique Peña Nieto, quien más tarde negaría la existencia de esa cofradía al señalar que “no existe como tal, son personajes que han salido de este municipio y de ahí que lo hayan llamado Grupo Atlacomulco, pero no existe ni como cofradía, ni como grupo ni como organización política” y aseguró que “sólo se ha convertido en un mito, en una leyenda”.

Desde muy temprano elementos de la Agencia de Seguridad Estatal agilizaron el tráfico en las principales arterias que conducen al municipio. La pequeña explanada que alberga un monumento de bronce del “hijo predilecto de Atlacomulco”, como lo llama el alcalde priista Rogelio Caballero, fue insuficiente para albergar a la clase política del país que quiere sentirse parte de ese exclusivo y muy importante grupo de políticos.

Empresarios, diputados federales, diputados locales, magistrados, secretarios de gobierno, el jet set del priismo mexiquense se ha dado cita en el lugar donde todo fue sonrisas y abrazos; una hora antes de la hora pactada el lugar estaba abarrotado; cientos de atlacomulquenses se quedaron con las ganas de atravesar los arcos detectores de metal custodiados por los elementos de seguridad, donde sólo pudo ingresar un selecto sector del municipio.

Adentro las columnas laterales fueron ocupadas por estudiantes de la Normal de Atlacomulco, la Preparatoria Anexa a la Normal y el CBETIS de ese municipio, quienes fueron capacitados previamente por el maestro de ceremonias. “Cuando yo diga el nombre de su escuela, sólo los de esa escuela van a levantar su banderita, cuando diga el nombre de los integrantes del presidium, todos van a levantar su banderita,”, ensayo que no surte el efecto deseado porque alumnos y maestros se encontraban más entretenidos con el Bluetooth de sus celulares que en prepararse para impresionar al Ejecutivo estatal. 

Todos los medios de comunicación de la capital mexiquense estaban reunidos en ese lugar, medios de comunicación en su mayoría controlados con contratos publicitarios que son incapaces de proferir una crítica en contra del poderoso gobernante; sin embargo, pocos fueron los reporteros que se aventuraron a utilizar el transporte oficial y a recibir el lonche comprador de conciencias que es dispuesto por la oficina de Comunicación Social estatal.

Treinta minutos después de la hora señalada arribó al lugar la Durango color negro que transportaba al mandatario. Cientos de vecinos se encontraban congregados bajo la carpa que un día antes albergó los cierres de campaña de los candidatos priistas Fidel Almanza, Jesús Alcántara y Emilio Chuayffet; el gobernador Enrique Peña Nieto está convertido en un ídolo que arrasa multitudes, un pie en el suelo es suficiente para ser acosado por decenas de personas que buscan por lo menos estrechar su mano; una barrera y un fuerte dispositivo de seguridad impiden el populachero momento.

Como si se tratara de una ceremonia de los premios TV y Novelas, donde es un asiduo personaje, el mandatario recorre la alfombra roja que lo llevaría al enorme presidium integrado por una veintena de políticos sentados bajo la sombra de dos enormes fotografías del que fuera en sus años mozos abogado, catedrático, escritor, diplomático, especialista en Derecho Internacional y ex gobernador de la entidad.

Al Ejecutivo mexiquense sólo le da tiempo de saludar un par de manos antes de ocupar su lugar y rendir homenaje al lábaro patrio y posteriormente entonar el himno al Estado de México. El mensaje de la secretaria de Educación, Guadalupe Monter Flores se volvió más un gesto de adulación para el gobernador de la entidad que un homenaje para la figura de Fabela. En su discurso, Monter Flores asienta que “en el proyecto de gobierno de Enrique Peña Nieto se impulsa la calidad, la equidad, la cobertura y la infraestructura educativa para que nuestros niños y jóvenes estudien en escuelas dignas y seguras y se ha perfilado a la educación media superior y superior como un instrumento para potenciar el talento de los jóvenes mexiquenses. Se han creado 116 nuevos servicios en el nivel medio superior y se erigieron dos nuevas universidades politécnicas, además de concretar el proyecto de la Universidad Mexiquense del Bicentenario, que integrará a 22 unidades académicas que se edifican en esta administración”.

Vestido de luto riguroso, Enrique Peña Nieto deposita una ofrenda floral al tiempo que monta una guardia de honor ante el monumento del autor intelectual del Grupo Atlacomulco quien, con una mano en la solapa y su rostro mirando al horizonte, parece obsesionado en que uno de sus integrantes se siente en la silla presidencial.  

No hay discurso del gobernante pero sí declaraciones en las que el mandamás mexiquense defendió a su prometida, Angélica Rivera, conocida como Mamá Gaviota, y que ha sido severamente cuestionada por presentarse en un acto proselitista en el municipio de Huixquilucan, donde apoyó al candidato priista Alfredo del Mazo; el gobernador aseguró que su asistencia al evento sólo fue como ciudadana pues en ese municipio radican familiares de su prometida y dijo que “me ha sorprendido, verdaderamente me llama la atención que la presencia de mi novia o de una artista sea motivo de hacer señalamientos y descalificaciones” y agregó que “aquí lo que no se puede conculcar son los derechos políticos de cada ciudadano, que los puedan tener unos y otros no, que por ser artistas parece que no los tuvieran”.

Cientos de admiradores del popular mandatario estaban apostados sobre la calle principal y al grito de “Enrique, papucho, Atlacomulco te quiere mucho”, lograron captar la atención del firme aspirante a la silla presidencial, personaje que no duda en poner en marcha las viejas prácticas populistas y acude al llamado de sus coterráneos, a quienes saluda de mano y les dedica un simple “cómo están, un saludo a todos”.

La escena de cámaras fotográficas y celulares que son accionados una y otra vez para captar la foto del recuerdo se repite en este municipio al igual que en todos los rincones del estado que son visitados por la estrella de los noticieros de Televisa.

Un cuarto de hora de saludos y sonrisas no son suficientes para complacer a la multitud reunida en ese lugar. Metros adelante, al grito de “que se baje, que se baje”, el mandatario fue obligado nuevamente a descender de su camioneta para repartir otra tanda de saludos y sonrisas.

El gobernador abordó la Durango para dirigirse a Tultitlán, donde más tarde entregaría la rehabilitación de la vialidad López Portillo al tiempo que hace planes para cristalizar el sueño de Carlos Hank González e Isidro Fabela, fundadores del Grupo Atlacomulco, para llevar a la silla presidencial a uno de sus integrantes, luego de varios intentos fallidos.

“Es decir, la democracia no existe”

* “Recuerdo los casos del ex gobernador Ignacio Pichardo Pagaza, del ex gobernador Chuayffet, de Jiménez Cantú, de Alfredo del Mazo González, que me tocaron vivir, pero ninguno había llegado al extremo como Arturo Montiel con todo el desmadre que hizo dentro de su administración y ahora lo que está haciendo Peña. Yo, como crítico, historiador del Grupo Atlacomulco, siento que esta agrupación ha llegado a su nivel más álgido de poder; ha llegado a su nivel extremo donde está imperando ya no la realidad, sino una especie de realidad a lo Franz Roh, ya que sobrepasa los límites de la objetividad. Espero que esta gente, que está dañada por el poder, no llegue a controlar una república”, considera el arqueólogo Jorge Toribio Cruz Montiel, coautor del libro Negocios de Familia y quien además adelanta nuevas investigaciones sobre el gobernador Peña y el grupo que lo cobija.

 

Selene Hernández

– Siempre eres una caja de sorpresas. ¿Cómo comienzas a colaborar con Francisco Cruz en el libro Negocios de Familia?

– Recuerdo que por estas fechas, el año pasado, me había separado de una sociedad empresarial con un familiar mío. Siempre me han gustado los negocios, el comercio sólo para sobrevivir, pero era muy absorbente. Así que ese motivo y otros me obligaron a separarme. De pronto me vi desempleado y había decidido emprender, por julio, una investigación de corte político pero no sobre el Grupo Atlacomulco sino sobre el actual presidente de México, Felipe Calderón, porque conozco a gente muy ligada a él en la política y la cultura, pero también a familiares. En la medida en la que la desarrollaba, me di cuenta que muchos personajes del Grupo Atlacomulco están inmiscuidos con Calderón. Hace un año hacía las investigaciones en casa de un amigo porque él sabía del tema. Me prestó parte de su archivo y su estudio. Me encerraba horas. Y una vez, saliendo, por cierto estaba muy nublado como hoy, hacía frío… tenía semanas investigando y tenía una gran cantidad de información que todavía conservo, me acordé del semanario Nuestro Tiempo. Pasé y me dijeron que “Jorge, acaba de venir un escritor, periodista, Francisco Cruz, autor del libro El Cártel de Juárez, editado por Planeta”. Me ensañaron el libro y comenté que se veía interesante. Pedí que me lo prestaran pero estaba autografiado y luego me dijeron que Francisco quería entablar contacto conmigo para que le facilitara información, pues tenía un proyecto sobre el Edomex. Siempre he sido muy “caritativo” cuando se trata de eso. Nos pusimos en contacto y así sucedió a los pocos días y también estaba lloviendo. Tengo la costumbre de llegar un poco temprano a las citas. Tenía mi carrito famoso, un Smart de dos plazas que acababa de adquirir y encuentro a Francisco Cruz afuera de la redacción de Nuestro Tiempo, que estaba cerrada porque eran más de las 8 de la noche. Y Francisco se estaba congelando. Cuando lo vi dije “seguramente es él porque no había nadie más”. Me presenté. Uno intuye por esa relación espiritual de nosotros los escritores que era un colega y al momento de verlo me dio la sensación de que era una persona extremadamente sencilla, humilde y tú sabes con esa gente hasta dónde puedes llegar y mantener ese tipo de hermandades. Pensé que era serio y responsable, cualidades que por cierto a mí me hacen falta en cuanto a la constancia. Luego llegó Miguel Alvarado y nos fuimos a tomar un café. Allí Francisco me comentó y me regaló su libro. Yo llevaba el mío, el Grupo Atlacomulco: Revelaciones y le dije que contara conmigo. Y así surgió la idea. Al tiempo nos volvimos a reunir por segunda ocasión y él llegó con un proyecto más sólido referente a políticos del Edomex y me llevé una gran sorpresa pues me dijo que quería que fuera copartícipe del trabajo. No había tenido la oportunidad de escribir con otra persona, siempre he sido un escritor solitario. Todo lo que he realizado ha sido por mi cuenta, la gran mayoría, pues algunos los editó la UAEM pero en cuestiones de política he sido independiente. Había intuido que Francisco era un escritor con una prosa y ritmo distintos a los míos, no solamente de corte periodístico sino inclinado a la novela. Mis investigaciones son muy técnicas porque construyo teorías. Es otro tipo de trabajo. Pensé que mi estilo gustaría mucho junto al de Francisco porque eran polos opuestos y, efectivamente, cada párrafo de Negocios de Familia está plagado de una gran información y también tiene prosa y ritmo. La naturaleza hizo que nos juntáramos dos personas opuestas y eso dio como fruto algo muy especial, un buen trabajo de investigación que v a gustar mucho. Así sucedió. Dejé parado mi trabajo de Felipe Calderón y sus nexos con políticos del Edomex y del mundo empresarial para posteriores investigaciones y me centré en el otro tema.

– Conoces a profundidad los grandes secretos del Grupo Atlacomulco, ¿siempre supiste lo que se encuentra en el libro o también encontraste nuevas historias?

– Fíjate que… con franqueza, yo soy muy franco en esto, puedo decir que son las historias con las que siempre he vivido. Me parece oportuno comentar que tal vez habrá otra nueva investigación y en esos nuevos trabajos revelaremos cosas distintas que últimamente h sabido y que también he tenido guardadas. Yo creo que cada cosa debe ser publicada en el momento oportuno, en las circunstancias exactas, no adelantarse, pues uno considera que por el momento no deben ser editadas. El libro aporta, definitivamente, no solamente datos sino análisis que van más allá de las especulaciones de otros periodistas que niegan muchas cosas…

– Como la existencia del propio Grupo…

– O los desmanes que hacía el mismo Isidro Fabela. Creo que estamos aportando a nivel ahora nacional, incluso internacional. Si bien los libros que había escrito sobre el Grupo Atlacomulco pasaron a algunos estados del país como lo demuestran citas de periódicos del norte en internet, no tuvieron gran difusión porque eran ediciones pequeñas, de mil ejemplares y muchas de ellas eran compradas por el mismo gobierno del Edomex. Los pocos que pudieron circular hicieron lo suyo. Pero ahora estábamos con una editorial de gran envergadura como Planeta y se está expandiendo no sólo en la república sino en América Latina.

– ¿Cuál fue el reto al que te enfrentaste al participar en el libro?

– El reto esencial, como siempre lo voy a hacer en las publicaciones que vengan, es sacar los nombres de quienes están inmiscuidos en este asunto relacionado con la política del Edomex, pero desenmascarándolos, qué hay detrás de ellos. Es la premisa fundamental y así tendrá que seguir siempre.

– ¿Cuál crees que es la mayor fortaleza del libro?

– Es el hacerle ver a la opinión pública quiénes son los “líderes” que nos gobiernan desde hace más de 70 años, enfrascados en lo que Mario Vargas Llosa decía, cuando tuve la oportunidad de platicar con él. Me acuerdo mucho de eso en la serie de conferencias que dio la revista Vuelta, en la década de los 90 y cuyo representante más importante era Octavio Paz. Y Mario Vargas Llosa había hablado de que el PRI era una dictadura perfecta que no se parecía en nada a las dictaduras que había vivido América Latina como la de Pinochet y de otros países. Recuerdo mucho que Octavio Paz comentó que “yo no estoy de acuerdo con la terminología que usó Mario Vargas Llosa. Yo me referiría al PRI como la ‘dicta-blanda”’. Por supuesto, Octavio Paz tenía sus razones para decirlo porque él estaba apunto de ganarse el Nobel de Literatura, apoyado por Carlos Salinas de Gortari y por la empresa Televisa, de tal suerte que no podía él dejar a Mario Vargas Llosa, en un país que no le correspondía, hablar de un partido… yo dejé constancia de eso porque lo viví, en un libro que escribí llamado El Ojo Perdido de Dios, sobre José Luis Cuevas. Cuando entrevisto a Cuevas y hago esta investigación le pido que hable sobre Vargas, porque eran muy amigos. Entonces me cuenta algunas de sus memorias más importantes cuando Mario se encontraba en México, hablo de la década de los 70 y yo aprovecho para meter esto que acabo de comentar. De tal suerte, a lo que vamos es que llámese dicta-blanda o perfecta, no deja de ser una hegemonía de un partido político que se llama PRI, que ha controlado por décadas al país y en donde Grupo Atlacomulco ha sido una base angular a nivel nacional y específicamente, es el que controla al partido en el Edomex. La gente se da cuenta de quiénes son sus gobernantes, de dónde han salido, por qué, cómo tienen toda una estructura bien definida para poder seguir creciendo y repartirse el botín que representa el estado. ¿En qué áreas?, pues en los poderes, el partido y el clero. Pero también los círculos intelectuales en el Edomex, a través del Instituto Mexiquense de Cultura, que pertenece al gobierno del estado. Vemos que son escritores comprados, manipulados. Ejemplos hay infinidad y tú ves su calidad literaria o sus posturas y en verdad no tienen ni dicen nada. Es una vergüenza que no digan nada. Esos son los políticos, los intelectuales que escriben para un pueblo, con franqueza, ofendido y denigrado.

– Sobre tu libro anterior recuerdo muy bien en una entrevista que yo te hice, platicábamos acerca de que te habías enfrentado a muchos cuestionamientos. Platicabas que en una segunda edición habías tenido que hacer una tesis, no sólo marcar la parte periodística sino sustentarla con esta tesis. En este caso, ¿trabajaste algo similar? ¿Podríamos recordar aquella base que te obligó a trabajar marcos?

– Hay que entender una cosa. El trabajo que se realizó, Negocios de Familia, es un trabajo de corte periodístico y en ese sentido creo que va completamente enfocado, de una manera muy distinta de lo que es un trabajo en términos académicos porque se volvería un libro tedioso. Entonces es un libro de corte periodístico, no sé si el lector alcance a entender esto. Un libro de corte periodístico es sabroso, fresco, tiene información y está bien. Hacer ciencia no es fácil, se necesita una acumulación de años de información de campo y documental y una serie de análisis para llegar a determinadas conclusiones. Podemos decir que el Grupo Atlacomulco se menciona en el libro. Están con los Sánchez Colín, con los Peña ahora, o con los Nieto. Eso no te dice que exista la confabulación conciente de una agrupación. Debes profundizar más. Lo que yo hice en El Grupo Atlacomulco: Revelaciones, fue juntar la información documental y de campo, analizarla y sacar los elementos que van formando la teoría.

– Los libros tienen vida por sí mismos y ayudan a veces al autor o al escritor a nivel humano. Tú eres un gran rebelde, eres de los pocos que conozco que sueltan todo lo que sienten. ¿Crees que en este libro, esta nueva experiencia a nivel escritor te llevó a domesticar ciertas mociones, a manejarlas de manera más intelectual o finalmente volvió a ser este mar de emociones, conocimiento y sacarlas?

– Me emocionó mucho la esencia del trabajo, el que lo digas con otras palabras o el que se maneje con una prosa diferente, eso es algo muy distinto. A mí lo que me interesó es la esencia de la información.

– En lo personal, ¿qué fue lo que te movió? Porque uno aprende con cada una de las cosas que emprende…

– Me gustó sentir la prosa. A mí me gusta la prosa poética y he hecho una… ustedes saben que me he dedicado a la poesía, a la literatura y me ha gustado mucho, por ejemplo, lo que en 1925 se dio a conocer como el realismo mágico de Franz Roh, ese realismo mágico que te pone la realidad tal cual es, pero detrás hay una realidad subjetiva. En ese contexto yo siento este trabajo así, es decir la diosa, el libro, tiene un velo que solamente la gente preparada y que quiera penetrar más en la lectura va a poder descifrar a través de la primera lectura real, objetiva, que guarda la investigación. En muchos libros de corte periodístico he visto que los autores, por naturaleza, no lo hacen de manera conciente. La escuela de Roh es a veces muy irracional o tiene que ver con la inconciencia, con el subconciente, que todos lo tenemos y lo despiertas. Tú lo lees y te queda la sensación de que hay algo más atrás, ¿qué es? Bueno, eso va  ayudar mucho a los lectores para que trate de descifrarlo, para que penetren más en otras investigaciones para que lo vayan descubriendo. A la gente no hay que darle todo de un chingadazo, o de un sopetón, porque vuelves a un libro aburrido. Algo que se maneja de este realismo mágico, en el libro de Negocios de Familia y que yo así lo he percibido porque así se plasmó, fue por ejemplo parte de la vivencia que da una pitonisa en Atlacomulco, es decir, a través de una profecía. Que la profeta dice en sus estados de trance que saldrán seis gobernadores de Atlacomulco y que uno llegará a la presidencia… creo que allí hay una metáfora extremadamente fabulosa porque en realidad no sabemos, no se ha podido investigar en términos científicos qué tan válido pueda ser eso. Si en realidad esta profeta cumple su… su… como Nostradamus o como lo señala la Biblia. Pero si tú a eso lo unes a los datos verdaderos de la realidad objetiva, tienes una bomba de tiempo.

– ¿Y sobre el aporte a la cuestión de la democracia, por dónde el ciudadano común puede empezar a trabajar y entender la democracia? No este modelo que te venden, que se vuelve a convertir en el esquema de seguir lo que se te dice y no hay manera, a veces, de participar. ¿Dónde crees que el ciudadano pueda insertarse dentro de un modelo democrático en el que los libros, la transparencia de información aportan bastante?

– Fíjate que, y voy a regresar a Octavio Paz, en algunos momentos he dicho que muchas cosas de Octavio Paz no me gustan, me gusta más su prosa, sus ensayos filosóficos. Me gusta mucho la manera en que interpreta la realidad. Y recuerdo mucho que en aquellas reuniones, fueron pocas, que tuvimos en donde se encontraban personajes  de la talla de José Luis Cuevas; de mi querido amigo, ya fallecido, Raúl Anguiano, del poeta Sabines, el mismo Octavio… en esa época me acuerdo que todavía vivía un director eterno que fue de un suplemento cultural muy famoso, Fernando Benítez, se hablaba mucho de estas terminologías como democracia, pero lo que más me impactó fue un comentario de Octavio Paz, quien dijo que… yo en esa época era muy joven, lo digo con franqueza, y no opinaba mucho, más bien escuchaba… y recuerdo claramente que citó que la democracia es una utopía. Es decir, no hay democracia. Y si tú estudias todos los procesos históricos de todas las partes del mundo, de cualquier época… yo soy arqueólogo de profesión. Puedo decir que he estudiado casi todas las culturas milenarias de todos los continentes desde las primitivas hasta las épocas más complejas, del capitalismo, del socialismo… nunca ha habido democracia. Y en ese sentido el mundo se va a mantener así, porque la democracia implica revolución, cambiar en realidad todos los sistemas e ideologías y esto se volvería una especie de caos. Así es qua mí se me hace correcto que grupos de poder controlen a sus repúblicas. Eso para mí es fabuloso. Si te vas a los grandes filósofos griegos, ellos mismos decían que un país gobernado por filósofos sería un país de locos, de tal suerte que sí creo en los grupos políticos, en los partidos, llámese PRI, PAN, PRD; sí creo en los grupos que los forman, como en este caso el Grupo Atlacomulco y que deben controlar a su pueblo; deben, no solamente controlarlo, sino hacer que el pueblo trabajo no solamente para beneficio propio sino también para beneficio de la república. El problema está en que a estos grupos de poder se les ha salido esto de control y han abusado sobremanera de su república y del pueblo. Eso es lo que yo siento. Me recuerdan los casos de las grandes caídas de Teotihuacán, del área maya, que se deben al nepotismo de sus grandes monarcas o líderes. Me recuerda mucho a Calígula, a Nerón y a cualquier periodo de la historia en cualquier época. Estas caídas coinciden de manera curiosa con toda esa manera de ser de esos grupos que controlaban a su pueblo. El caso de Calígula es fabuloso. Un tipo que llegó a la locura extrema. Esto es lo que yo estoy viviendo en concreto dentro del PRI, con el famoso Grupo Atlacomulco, en concreto con el actual gobernador, donde esto ya se les ha salido demasiado de control. Recuerdo los casos del ex gobernador Ignacio Pichardo Pagaza, del ex gobernador Chuayffet, de Jiménez Cantú, de Alfredo del Mazo González, que me tocaron vivir, pero ninguno había llegado al extremo como Arturo Montiel con todo el desmadre que hizo dentro de su administración y ahora lo que está haciendo Peña. Yo, como crítico, historiador del Grupo Atlacomulco, siento que esta agrupación ha llegado a su nivel más álgido de poder; ha llegado a su nivel extremo donde está imperando ya no la realidad, sino una especie de realidad a lo Franz Roh, ya que sobrepasa los límites de la objetividad. Espero que esta gente, que está dañada por el poder, no llegue a controlar una república porque ese mismo juego crecerá a un nivel todavía más extremo de corrupción y pudiera llevar a una inestabilidad sin regreso. Yo no sé si Calderón sea buen o mal gobernante. Veo que estos grandes problemas que ha vivido México se han debido a estos grupos anclados anteriormente en el PRI. El caso extremo fue Salinas, donde la farsa y todo el desmadre llegaron a sus límites. Calderón es antagónico en relación con Fox, con otra visión y con su grupo, porque lo tiene, lo cual es muy sano. Pero que mantengan el nivel de equidad y control.

 

¿Quién es Jorge Toribio?

 

– ¿Dónde naciste?

– En Atlacomulco. Viví de niño en Toluca. Después, por mi padre, que fue banquero por muchos años, llegamos a Baja California Norte. Conocí muchas partes de Estados Unidos, hasta San Francisco, donde tengo familiares por parte de mi padre.

– Eres arqueólogo. ¿Cuál es tu objeto favorito?

– Ah, chingá, esa pregunta está buena. Pues no sé, creo que no tengo objetos favoritos, la verdad casi todos me gustan. Me gustan las formas, los colores de las cosas que observo. Me encanta la vibración que tienen. Me gustan los jardines. Donde vivo tengo un jardín pequeño pero me he esforzado porque sea bonito y siento la vibración de las flores, del pasto, incluso cuando lo corto.

– De acuerdo a lo que entiendes del mundo, ¿cuál es tu relación con el universo?

– Es, yo creo, por cuestiones de agrupaciones. Lo percibo de una manera muy distinta. Debemos entender que el universo es lo que realmente se denomina como Dios y que está en constante movimiento y vibración. Pero el universo tiende a controlar a la especie humana. En las estaciones del año hay cambios de todo tipo y esos cambios perjudican a la especie humana. Lo que uno debe hacer es aprender a que eso no te controle y a que las cosas que el hombre ha creado tampoco te controlen.  

– ¿Crees que todo lo que hacemos tiene una consecuencia directa?

– Por supuesto. Todo tiene una acción y una reacción, porque se maneja a través de dos polos y el universo tiene esa dualidad, el ser humano su lado masculino y femenino…

– ¿Cómo controlas tu codicia?

– Trato de ser, en términos espirituales, más equilibrado. Sí me apasiona lo que ha creado el hombre. Me gusta contemplar la naturaleza. Me ha gustado tener una casa a la orilla del mar pero también me gusta la arquitectura. Tú combinas la creación del hombre y la de la naturaleza y puedes crear espacios fabulosos. También debes entender que todo tiene un límite y hasta donde ese límite te obliga a estar… si yo no puedo adquirir algo que me guste, me contento con observarlo.

– ¿Te gustan las armas?

– Sí, cómo no. Por ejemplo, la carabina 30-30; la Magnum por el disparo tan firme, seco que produce, que lo equiparo al ruido del Mustang de los 60 o el de una Harley.

– Tu auto favorito…

– El Lamborghini, pero como es extremadamente caro, me contento en manejar los simuladores en casa de un amigo.

– Tu alimento…

– La langosta, la almeja, el ceviche.

Peña, “un celebrity” que hicieron a partir de nada”

* “Sigue siendo un títere, que lo siguen manejando. Por atrás está Montiel. Tampoco se puede olvidar del tío porque conoce todo lo que hay detrás de Peña. Él lo encumbró, lo llevó, conoce cuánto ha gastado, cuánto tiene, su fortuna. Lo sigue manejando por una parte Arturo, pero por otra están Carlos Salinas de Gortari, los poderes mediáticos, Televisa y TV Azteca. Sigue siendo una figura de teatro guiñol en un escenario controlado por otros, menos él”, opina Francisco Cruz Jiménez, periodista e investigador, quien ha publicado junto a Jorge Toribio el libro Negocios de Familia, que muestra el lado oscuro del gobernador más famoso del país, Enrique Peña Nieto.

 

Selene Hernández

Reportero toda su vida, es uno de los pocos investigadores que se atreve a indagar sobre la familia en el poder y que controla la vida de los mexiquenses desde hace décadas. Esta familia, a la que pertenece el actual gobernador, Enrique Peña, es desmenuzada en el libro Negocios de Familia, editado por Planeta y escrito junto con Jorge Toribio, uno de los pocos especialistas en el Grupo Atlacomulco. Francisco Cruz, sentado en la sala de su casa y luego de una comida que incluyó salmón y paella, habla largo y tendido sobre su más reciente libro, vierte su muy particular visión sobre el Edomex y la “pequeña monarquía” que lo gobierna, así como sus aficiones, que incluyen al Deportivo Toluca, los buenos vinos y alguna que otra ópera.

– ¿Cuánto tiempo tardaste en trabajar el libro?

– Empieza como una reflexión, en febrero del 2005. Es realmente cuando pienso en hacer algo, a partir de una entrevista que el periódico Reforma le hace a Enrique Peña Nieto y habla sobre el pasado del entonces candidato a la gubernatura. La entrevista me impresionó porque Peña desconocía no sólo su pasado sino incluso a sus abuelos y se me hace increíble que alguien no haya conocido a sus abuelos, aunque estén muertos. Tu acta de nacimiento lo establece. Lo asumí como reto cuando él dice que estaría de acuerdo si alguien elaborara su árbol genealógico, que él no se opondría. Lo asumo como un reto a partir de consideraciones que conocía y a partir de que… no sólo trabajé, por ejemplo, en El Noticiero de Toluca, en El Heraldo de Toluca, en la edición mexiquense de Unomasuno cuando éste era un periódico de referencia, a principios de los 80, en El Diario de Toluca… nunca me he separado del estado, aunque me haya ido siempre mantengo mi residencia en Toluca, siempre tengo mi vivienda, tengo familia. Asumo el reto, lo maduro pero lo dejo un poco de lado porque tenía que escribir El Cártel de Juárez, que se publicó en junio de 2008. Al mismo tiempo ya investigaba, en forma paralela. De pronto le daba a uno e investigaba al otro, pero era un reto personal sacar El Cártel por el tiempo que viví en Ciudad Juárez. Conocía parte de la problemática. En 2008 se concreta el proyecto de Negocios de Familia, que en realidad nace como Pacto de Familia primero, y partir de leyendas que conocía de personajes como los Del Mazo, Sánchez Colín, Emilio Chuayffet, de quien me tocó cubrir parte de su campaña política por la presidencia municipal y cuestiones que venía oyendo sobre Isidro Fabela, de cuando era joven, de Carlos Hank González… se empieza a concretar y en el camino tropiezo con Jorge Toribio y llegamos a un buen entendimiento, más allá del trabajo profesional, incluso de camaradería y empieza a nacer el libro, a concretizarse. Lo he estado gozando. Una cosa que me llamó siempre la atención fue que Peña nunca hablaba de su familia cuando era conocido, no muy ampliamente, que su abuelo había sido asesinado por pertenecer a una banda de abigeos y que también había sido asesinado su bisabuelo. Detalles como ésos llamaron mi atención para hacerme ver que el libro tenía que ser otra cosa, no sólo un retrato de Peña y de Montiel a partir de los grandes gastos de publicidad en la televisión, en la radio, los periódicos, sino de toda esa gran familia atlacomulquense que en 1942 había tomado forma nacional y estatal para prolongarse. En 1969 el padre de Arturo Montiel había sido considerado el alcalde más corrupto del Estado de México. Había personas que conocían eso y no se atrevían a escribirlo. Esas cosas, aderezadas con nuevas, la subida de popularidad inmediata de Peña, los misterios que rodearon su campaña política, que fue muy sucia, para lograr que se bajaran de esa precandidatura personajes como Carlos Hank Rhon y luego ganarle a su rival panista, Rubén Mendoza Ayala. Todo eso daba material para un libro que debía conocerse, que tenía que estar a disposición del público. Regularmente en este país impresiona porque, hasta hace no muchos años, conocíamos a nuestros políticos a partir de que dejaban el poder. Cuando lo dejaban decíamos “mira, es que era muy ratero, transa”. No nos daban oportunidad de conocerlo antes.

– ¿Enrique Peña se convierte en tema o personaje?

– Es el personaje. El tema es toda la familia de Atlacomulco, incluidos Carlos Hank González, que nace política y empresarialmente en Atlacomulco y desde allí le ayudan a labrar sus primeras fortunas, a transar dinero, literalmente hablando. Y Emilio Chuayffet, porque es la base para la llegada a la gubernatura de Arturo Montiel Rojas. Y en algún momento, cuando gobernador y luego secretario de Gobernación, incluso cuando estaba en el IFE, se hablaba de él como un gran líder del Grupo Atlacomulco, fuera o no, con bases o sin ellas, siempre se le mencionó como tal… a partir de allí se incluyen estos dos personajes como la gran familia de Atlacomulco. Seguirlos, descubrir qué es eso que los va marcando y que los lleva a la gubernatura.

– ¿Cuál fue el tema más difícil de abordar?

– El de Mónica Pretelini, la muerte, del que yo creo quedan muchísimas dudas que nosotros, hasta donde lo seguimos… falta mucho, creo que hay muchos huecos todavía que llenar. Nosotros llenamos algunos pero yo creo que faltan muchos. Lamentablemente las personas están desaparecidas, adonde nos llevaron las pistas que nos dio el reporteo. Detalles dispersos en un lado, en otro. Creo que esto sería un gran tema a profundizar, es el gran tema que todavía falta y luego toda la vida de Enrique Peña, que parece un misterio. Creo que hay que reconstruir sobre cómo llegan a Acambay, cómo va corrompiéndose parte de su familia. Eso es complicado.

– Se nos ha vendido el discurso de la democracia. ¿Qué aporta la aparición del libro al ejercicio de la democracia?

– Aporta para conocer a los personajes que nos toca vivir. No sé si hay democracia, yo digo que no. Lo que veo en el Estado de México es una corte real, ha gobernado desde 1942. No veo un cambio, no democrático, político en el Edomex. Ni uno. De pronto salí para trabajar en periódicos del DF, en 1984, y cuando regreso no encuentro las cosas igual. Están peor, con la misma familia gobernando. Con los apellidos cambiados pero familiares todos. En el Edomex simplemente no se puede hablar de democracia, pero sí de una familia que gobierna y controla. No hablaría de democracia. Ha habido cambios políticos en el país que en el estado nunca se han sentido porque nos gobierna la misma familia. Vemos al IEEM, quiénes lo controlan. Vemos el Congreso, aunque ha habido cambios de pronto no se sienten porque los legisladores están cercados por esta familia. Arturo Montiel y cada gobernador que ha habido los ha logrado comprar, cooptar a través de beneficios, bono, todo. Hablaría de una familia que se ha entronizado como una monarquía chiquita, iniciada por Isidro Fabela Alfaro.

– Tenemos a todos esos personajes increíbles, con esas familias de apellidos que nos encontramos en las calles, en los nombres de las escuelas, los mercados. ¿Qué tan difícil es escribir un libro sobre ellos?

– Complicado, sobre todo porque todo se te cierra. Cuando una familia controla la información todo se cierra. Pero somos reporteros y éste es el momento de reconstruir la historia del Edomex.

– Por lo tanto también la transparencia en cuanto a las informaciones públicas…

– Este gobierno, que viene desde 1942, controla todo. Afuera encuentras que quienes conocen a los políticos difícilmente quieren hablar. Los gobernantes no cambian.

– ¿Es un riesgo esta forma de gobernar si se llevase a otros niveles?

– Es un peligro para el país. Hay cosas que debemos dejárselas a los electores, pero no dudo que en la eventualidad de llegar a la presidencia de la república van a reproducir los esquemas gubernamentales del Edomex.

– Que a ellos les ha funcionado…

– Y a otros grupos en otros países. La diferencia es que aquí te encuentras al estado más rico de este país con gente viviendo en la pobreza, con desempleo, migración, en falta de escuelas, con analfabetismo. Y sólo se ha convertido en un estado que exporta su mano de obra, su fuente intelectual pues no hay alternativas de desarrollo, excepto para empleos mal pagados.

– ¿Cuál es la parte más ofensiva dentro del sistema de gobierno del Edomex?

– Es que es una monarquía donde permea la impunidad. Eso es ofensivo. Si Arturo Montiel Rojas logró entronizarse hasta casi la candidatura, es gracias a la impunidad. Todo mundo conocía los malos manejos en su administración, la corrupción, el nepotismo y así estaba a punto de ganar la candidatura presidencial. Es ofensivo cuando tú ves un estado inseguro, donde los cárteles de la droga, las mafias del crimen organizado se mueven como dueñas de este territorio. Eso debe ser ofensivo para la población. Hasta hoy han logrado controlarla a través de la tele, la radio, los medios de comunicación pero…

– ¿Cuál es el papel de la sociedad mexiquense en la permanencia de esas familias?

– De pronto da la apariencia de que no hemos madurado, que por falta de información sobre quiénes nos gobiernan… en todos los partidos… siguen en lo mismo. En algunos municipios han cambiado pero se han corrompido también. El sistema que tenemos ha permitido que la corrupción sea parte del sistema de gobierno. Parte de la culpa la tiene la sociedad, sí, pero tampoco hay alternativas. Es como un círculo vicioso que es necesario romper, ¿cómo? A partir de la apertura de investigación, de la publicación, de conocerlos. Y luego difundir la información. Es decir, a partir de dejar de tener miedo.

– ¿Puede ser que para las mismas familias que se nombran en el libro, se convierta en un punto de reflexión?

– Debía ser, porque ésa es una de las intenciones, pero como estamos, como ha sido la historia a partir del 42, nada les sirve. Todo parece resbalárseles. Están los casos de Atenco, las graves violaciones a los derechos humanos, los grandes y jugosos negocios que han hecho los gobernantes. Todos se han enriquecido y un estado donde una clase controla todo el dinero y lo tiene a partir de sólo su trabajo burócrata… no hay grandes investigadores, no hay grandes empresarios, muchos lo son a través de los dineros que obtuvieron del gobierno, los contratos públicos. Son la misma clase que gobierna.

– Sobre el papel de la prensa en el Edomex, existen muchas historias desde hace decenios. Hablas sobre la necesidad de la gente de estar informada, de conocer, ¿cuál ha sido el papel de la prensa en el estado?

– La prensa no ha cambiado. Cuando era jovencito y empezaba a reportear en El Noticiero de Toluca, se decía que en el Edomex la libertad era tanta que uno podía comprar el periódico que quisiera en el puesto de revistas que más le gustara y que a la prensa no había que creerle. Hoy creo que sigue siendo lo mismo. La gran mayoría de los medios de comunicación está controlada por la publicidad gubernamental. Los periódicos basan su existencia y su futuro en los contratos gubernamentales. Eso te da la idea de que siguen controlados por el gobierno, sometidos y entregados, porque muchos periodistas también han hecho un gran negocio de eso.

– Actualmente hay varios periodistas y directores de periódicos participando en campañas electorales…

– Es porque están bien integrados al sistema gubernamental, al de la familia que los gobierna. Su éxito, prestigio entre comillas, como quieran llamarle, lo basan en eso, en estar bien con el poder.

– ¿Cuál es el daño a la sociedad?

– Que no tenemos información. Los periódicos informan lo que el gobierno quiere y si el gobierno quiere que callen, callan. Y luego lo defienden. El ciudadano no tiene de dónde y ya es lo mismo los medios electrónicos que los impresos. Su política informativa está basada en el gobierno y eso pasaba cuando yo era jovencito. Sigue pasando hoy. Hay algunos intentos de pronto, pero son mínimos y pequeños porque no se permite aquí nada. Los mismos empresarios poco los apoyan porque están bien absorbidos por el sistema. Lo que pretenden es que nadie dé problemas mientras la sociedad sigue empobreciéndose y ellos enriqueciéndose. El Edomex se quedó anclado hace muchos años y en algunos casos retrocedió. Cuando hubo oportunidad de tener una Legislatura diferente, los diputados se vendieron, se dejaron corromper. Estamos sumidos en el control gubernamental de la gran familia priista, que nos ha hecho creer otras cosas porque suelta las grandes cantidades de dinero a los medios en general, para sostenerse en aras de controlar este país.

– ¿Cuál es la parte más nauseabunda de las historias que encontraste?

– Muchos hablan hoy de la corrupción de los Montiel pero nadie miró al pasado y vio que la gran corrupción empezó con el mismo Isidro Fabela, comprando legisladores, presidentes municipales, colocando a su familia en los puestos principales, la Tesorería, la Secretaría General, la presidencia de la Gran Comisión de la Cámara, la Procuraduría. Además de la corrupción de dinero, el nepotismo para controlar todo el estado. Hoy sigue lo mismo. A la Secretaría que vayas, al poder que vayas, está controlada por la familia. Eso debe dar miedo.

– ¿Qué sensación te queda después de haber encontrado estas historias? ¿Cuál es tu reflexión acerca de la naturaleza humana?

– La humana es que no hemos sabido encontrar los caminos para mejorar todos, para ayudarnos. Cada quién ve por lo suyo. No hay buna política humana. Parece que somos seres irracionales donde tratamos de ganarle a todo mundo, aprovecharnos de todo y como los que tienen el poder tienen mayores recursos, son los que se quedan con todo. Eso me asusta. En la política ya no digo por qué da miedo. Verdaderamente es impresionante. De pronto digo “me apanico”. No hay posibilidad de cambio. No hay nada, no veo futuro. Lo veo muy negro.

– ¿Es mejor tener conciencia o ser inconciente?

– De pronto da la impresión de que si eres inconciente… pero es importante que estemos concientes de lo que está pasando. Y eso, aunque nosotros no tengamos los medios, debemos buscarlos. Hoy está internet, hay otras cosas. Como parte de la sociedad tenemos la culpa, estamos sentados en una mediana comodidad y ahí nos vamos. Con que nos esté medio manteniendo lo que tenemos, con que tengamos qué comer, la tele, un carrito y nuestra casita, ya. Pero cómo le dices a una familia que tiene que buscar otras cosas cuando su prioridad es buscar de comer.

– Busca de comer desesperadamente porque arriba de ella está…

– Claro, el entorno que nos está controlando. Tu riqueza es cuando tú vez todo lo que manejan y todo lo que se quedan. Y la gente debía ver eso. ¿Qué va a pasar? No sé. Yo soy optimista, pero de pronto veo todo negro.

– Has viajado, vivido en otros lugares. Como ciudadano, ¿cuál es la sensación más profunda que te haya marcado acerca de México.

– La terrible desigualdad. Y que nuestra Revolución no sirvió para nada. Fue encabezada por caciques, hacendados y hoy estamos igualito, como si nada hubiera pasado. O todo cambió para seguir peor.

– Las teorías budistas dicen que no somos ni buenos ni malos, que hemos sido víctimas y verdugos en algún momento y que incluso escogemos las situaciones, las personas de las que nos vamos a rodear. ¿Cuál es tu reflexión acerca de Peña? ¿Crees que lograste conocerlo? ¿Cuál es la parte positiva, humana, de Enrique Peña?

– No creo que haya llegado a conocerlo. Llego a conocer las circunstancias en las que asciende al poder y no veo nada positivo, rodeado de personajes como Carlos Salinas de Gortari, Jaime Serra Puche, Arturo Montiel Rojas. No me da ninguna buena sensación.  A veces las circunstancias hacen al hombre pero creo que ellos se han hecho solo. Han buscado su propio provecho, aunque de pronto ha habido alguna movilidad en la escalera política pero es por conveniencia de ellos. En este momento, por lo menos, no veo el lado humano. Está gobernando para intentarlo más adelante con el país a través del dispendio enorme de recursos públicos, que hacen falta aquí. ¿Por qué un gobierno tendría que difundir su obra con recursos que son de la sociedad si su obligación primaria es trabajar por ella? Me parece increíble que destinen millones para lavarse la cara, para decir “mira qué limpios somos, mira cómo trabajamos”.

– Algunos están en el poder tres años y cuando van de salida se avientan estas enormes obras…

– Son obras de campaña. Aquí es impresionante porque al último hacen algo pero siempre tienen un objetivo. Véanlo con Montiel. ¿Qué buscaba? Imponer a su sobrino y llegar a la presidencia de la república. Hoy, Enrique Peña gasta centenas de millones. ¿Para beneficiar a los mexiquenses? No, para ser presidente.

– ¿Consideras que en el diccionario de Enrique Peña se encuentran palabras como perdón, compasión, empatía…?

– No, pero claro que no. Creo que ellos han dado muestras de lo que son y de cómo y hacerse obedecer. Veo a una persona que tiene la fuerza pública en las manos y la va a usar contra todos. No admiten un céntimo de crítica, aunque estén mal.

– Al principio se consideraba que Peña era un títere. ¿Crees que él ya tiene su propio código político?

– Sigue siendo un títere, que lo siguen manejando. Por atrás está Montiel. Tampoco se puede olvidar del tío porque conoce todo lo que hay detrás de Peña. Él lo encumbró, lo llevó, conoce cuánto ha gastado, cuánto tiene, su fortuna. Lo sigue manejando por una parte Arturo, pero por otra están Carlos Salinas de Gortari, los poderes mediáticos, Televisa y TV Azteca. Sigue siendo una figura de teatro guiñol en un escenario controlado por otros, menos él.

– ¿Es Peña un producto comercial dirigido a las amas de casa?

– Y a jóvenes. Yo le llamo un “celebrity” que hicieron a partir de nada, justamente como un producto. Como tú puedes comprar un papel de baño, un Nescafé. Es producto de la publicidad, no de la política o del gobierno.

– ¿Qué futuro político le ves a Peña?

– Como están el país y las cuestiones políticas, no dudo que pueda negociar con los otros grupos para imponerlo como presidente de la república. Estamos muy lejos del 2012 pero hay muchos grupos de poder, incluidos internacionales que le están comprando este producto, que va con lo mismo. Hay que explotar este país. Esos barones del dinero y la política ya apostaron por él y van a negociar con los otros dentro del PRI, del PAN para imponerlo como sea. Ese es el futuro que veo, que es peligrosísimo.

– Negocios de Familia es un libro para saborearse. ¿Cuánto de ti está allí?

– Uno no es sino lo que escribe. Aspiro a que Negocios… se convierta en un punto de reflexión para conocer a una familia y que haya otros, buenos, malos, a favor, lo que haya, que se conozca lo que tenemos. Espero que se convierta en lectura obligada.

– ¿No te pareció que era como escribir un libro en la Edad Media?

– No quiero pensar en eso. A pesar de lo negro que parece el panorama, seguiré optimista. He intentado divertirme, dentro de la seriedad del tema, que es muy duro, pero…

– Me refiero como escritor…

– No quiero verlo todavía, aunque ha habido ciertas señas. Hubo por ahí dos asaltos, varias cosas que quiero pensar que son casualidad, no intimidación, pensar que la decisión que tomé al hacer los libros, El Cártel de Juárez y éste… no soy una víctima de nada, quiero aportar, no quiero ver atrás, hacia lo que van a hacer ellos, sino lo que pueda hacer yo y ofrecer a esa sociedad que tanto le debo.

– Estamos hablando de intolerantes…

– Absolutamente, pero no quiero ver eso porque luego uno se victimiza, que es lo que menos intento en este punto. Quiero que el libro valga por sí mismo. Yo no soy escritor, quiero seguir viéndome como reportero, pero quiero decir que se pueden hacer las cosas.

– ¿Con qué te sientes ya complacido?

– Ahora, con el libro en la calle, algunos me han llamado para decir que les gustó, otros dijeron que le faltó. Eso, que se comente, se discuta y que me cuestione. Tengo una parte de la verdad, quiero que me critiquen.

– ¿Cuál es la parte humorística del libro?

– Me he divertido investigando. El libro es muy duro como para… hay un poco de ironía…

– ¿Cómo ha sido recibido el libro en el sector periodístico?

– Con indiferencia en el Edomex, donde el gobierno controla todo. Es absoluta pero no me sorprende. Otros lo han recibido muy bien. Pero con lo que me quedo no es con lo que digan los periodistas sino con lo que diga la gente.

– El libro de Jenaro Villamil, Si Yo Fuera Presidente, que sale prácticamente en la misma semana etapa que éste…

– Fue divertido. Me dio gusto que saliera otro libro. No lo he leído pero espero que sea bueno. Jenaro es un excelente periodista, alguna vez tuve contacto con él. Ya lo decían otros, son enfoques distintos aunque tengan conclusiones similares. Toribio y yo hablamos sobre la familia, sus intrigas, los crímenes, los acercamientos al ala conservadora de la iglesia católica.

– ¿Qué tan importante es esa relación?

–  Te va marcando muchas cosas. Parte de lo que rodea a la gran familia atlacomulquense es la iglesia católica, a través de sus antepasados, como Maximino Ruiz y Flores, tres veces obispo; el obispo Arturo Véles, a quien José López Portillo tuvo pero toda la intención de meter a la cárcel por corrupción, malos manejos. Peña, quien no conocía sus abuelos, los va a conocer al menos en parte. Se fundamenta el parentesco con los Montiel, que no había quedado claro y las relaciones de Peña con los otros cinco gobernadores originarios de Atlacomulco.

– En el árbol genealógico, ¿cuál es el punto clave para ubicar las relaciones de las familias?

– El árbol lo muestra muy bien, va dando la herencia de sangre a través de José Vicente Montiel, personaje llegado a Atlacomulco en el siglo XVIII. Allí empieza la familia.

– ¿Tenemos un gobernador ilegal?

– No diría que ilegal, porque según el sistema controlado por ellos, ganó las elecciones. Tenemos un gobernador que sale de una familia real que ya fue llevado por esa monarquía… no producto de la democracia ni de circunstancias políticas, producto de la monarquía que nos controla. Pasó lo que la familia quería que pasara y lo entronizaron. Es un tema pendiente al que todos debemos entrarle.

– ¿Es el Edomex un estado de vasallos?

– Hasta ahora, parece que sí. Todos somos su servidumbre.

 

El otro Francisco

 

– Hagamos un perfil rápido. Naciste en…

– Nací en el DF pero por razones de familia, los primeros meses los viví en Metepec. Fue mi casa siempre, es el lugar donde estudié, viví mi primera juventud, donde empecé como reportero. Toda mi familia es de Metepec, del barrio de San Lorenzo, desde mis tatarabuelos.

– ¿Cuál es tu comida favorita?

– Los bisteces en chile pasilla.

– ¿Eres bueno cocinando?

– Fíjate que sí. Tengo buena sazón.

– ¿Qué vino prefieres?

– Todos los de mesa, pero la champaña. Tampoco me privo de nada.

– Sé que te gustan las carreras de autos…

– Soy fanático de la F1. Ahora mismo, a pesar de todo, de que nació para ser un segundo lugar, soy fanático de Barrichelo, es mi ídolo. Donde vaya lo sigo como seguí a Ralf Schumacher, a Fangio. Me gusta el futbol, le voy al Toluca, algún defecto dicen que debía tener. Me gusta la ópera dese hace mucho.

– ¿Qué géneros literarios te gustan?

– Siempre voy por la novela. Algo que me distraiga, que me saque de la realidad. Yukio Mishima, el que tú quieras, me gusta. Soy muy mal crítico pero un excelente lector.

– ¿Cuál es tu idea del amor?

– Siempre he pensado vivir un amor de película de Hollywood.

– ¿Con final feliz?

– Con final feliz, rosa y lleno de mucha miel.

– Tu parte favorita de una casa es…

– La sala. Que pueda tener para mí. Mi casa del DF, viejísima, de más de 150 años, de adobe, con paredes gruesísimas.

– Tenis o zapatos de vestir…

– Depende de la comodidad de los pies. No estoy peleado con la vida.

– ¿Qué disfrutas más?

– Manejar. Que no sea en la ciudad. En la carretera hasta Chiapas. Lo que sea carretera, en un buen auto.

– ¿Tu mayor defecto?

– Aprendo demasiado lento. Mi memoria de corto plazo es muy mala.

Negocios de Familia

* Los escritores Francisco Cruz y Jorge Toribio recogen testimonios olvidados y conocidos para integrar una figura real, de carne y hueso, alejada de los reflectores de la mercadotecnia de Televisa y los convenios pagados por el gobierno del Edomex y situar al gobernador mexiquense Enrique peña en el contexto de la realidad histórica que lo ha llevado a ser considerado uno de los principales aspirantes a la presidencia de México. El libro, editado por Planeta, es una apuesta para que los ciudadanos conozcan y reflexionen acerca de quienes detentan el poder en el país y la manera, a veces sangrienta, en la que retienen en sus manos esta herencia que otros como ellos han ido tejiendo en las entrañas del gobierno mexiquense. La siguiente versión pertenece al último capítulo, La Vida Después de Mónica, que revela de manera sobrecogedora el lado oscuro del gobernante más guapo de los últimos tiempos. 

 

CON UN ROSTRO CUIDADO para la televisión, obra maestra de la mercadotecnia, la persistente imagen de Enrique Peña Nieto en la pantalla ha empezado a redituar en las encuestas de opinión, las cuales lo ubican a la cabeza de sus posibles rivales priistas Beatriz Paredes Rangel, Manlio Fabio Beltrones, Enrique Jackson Ramírez, Emilio Gamboa Patrón o Eduardo Bours. Y, aunado a esa reiterada estrategia de promoción en los medios, el gobernador mexiquense se ve como una realidad presidencial desde febrero de 2007, cuando el Foro Económico de Davos, Suiza, lo incluyó en la lista de líderes mundiales juveniles, distinción similar a la del presidente Felipe Calderón.

Los priistas mexiquenses se llenaron de esperanzas luego de esa nominación. Sin embargo, en los primeros días de febrero de aquel año, el gobernador mexiquense negó cualquier augurio futurista para la carrera presidencial de 2012: “No, de ninguna manera; más bien representa una designación muy honrosa, comprometedora. […] Exigirá trabajar con mayor compromiso y responsabilidad con los mexiquenses”.

Fue la primera señal firme de que el sexto gobernador atlacomulquense iba por buen camino. Fue el día de su legitimación real, avalada por una pequeñísima comunidad internacional. En ese momento tenía cuarenta años de edad.

Convertido en los primeros meses de cada año en la capital de la globalización, el opulento escenario suizo lo ratificó en enero de 2008 como líder mundial juvenil. Se presentó ante veintisiete jefes de Estado, al menos ciento trece ministros, mil trescientos directivos de grandes empresas y trescientos cuarenta representantes de la sociedad civil.

Todos conocieron en persona al gobernante mexiquense. Esa presentación le dio un valor agregado, cuyo verdadero significado se notará en los siguientes años.

Arropado en su atractivo físico, pelo cuidado y bien peinado, una disimulada risa juvenil y una seguridad reforzada, en ese enero de 2008 el gobierno del Estado de México destinó poco más de seiscientos mil pesos para una comitiva de cinco días, encabezada por los secretarios de Finanzas, Luis Videgaray Caso; Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza; Desarrollo Urbano y Vivienda, Marcela Velasco; Turismo, Laura Barrera, y Desarrollo Económico, Enrique Jacob Rocha, que atestiguaría la entronización definitiva de Peña como el único y real Golden Boy.

El periodista José Gil Olmos escribió en septiembre de 2008: “Montado en una campaña mediática de costos multimillonarios, el gobernador del Estado de México ofrece una imagen moderna e impoluta, colocándose entre los principales aspirantes a la nominación presidencial del PRI. […] Peña Nieto cuenta con el apoyo de sus padrinos y recurre a las tradicionales componendas y mañas priistas.

[…] Además, es impulsado por el Grupo Atlacomulco y por personajes como [el ex presidente] Carlos Salinas de Gortari y [la líder magisterial] Elba Esther Gordillo Morales, quien lo considera como uno de sus favoritos para 2012 e incluso trabaja en ese proyecto”.

Además de la halagadora realidad, ese enero de 2008 fue de resultados espectaculares porque, después de su presentación ante los hombres más poderosos del mundo, empezó a ser visto como el nuevo y joven jerarca de todos los priistas del Estado de México, líder de la vieja clase hegemónica de Atlacomulco. Su porvenir político no puede separarse de Arturo Montiel, por los intereses que los han unido por décadas y que ahora se atribuyen al sector de la construcción, pero, con todos los resortes del poder en mano, Peña contará con el glamour de la clase política mexiquense, aun a costa de su antecesor.

Montiel no tenía una personalidad arrolladora, pero se manejó con indudable astucia y eficacia en asuntos personales y políticos. Puso en marcha un método muy acomodado a sus intereses. Estaba sobrado de ambiciones. Desde su llegada a la gubernatura en septiembre de 1999, su agenda pareció concentrarse en tres objetivos fundamentales: consolidar su bienestar material, borrar el avance del PAN y preparar a su sucesor. A éste lo escondió para luego encumbrarlo. Desde que su paisano Isidro Fabela impuso en 1945 a Alfredo del Mazo Vélez, ningún mexiquense había tenido tal poder y ninguno había podido usarlo en toda su expresión, excepto por su descarrilada campaña por la candidatura presidencial.

Mediante una costosa publicidad en televisión y la aparición en algunas revistas del corazón y otras del jetset, a Enrique Peña Nieto le construyeron una imagen comercial vendible, lo hicieron celebrity y así lo han proyectado para proseguir el camino trunco de Fabela, Del Mazo Vélez, Sánchez Colín, Del Mazo González y Montiel: cumplir con la profecía y darle a su Atlacomulco un presidente de la República.

Al lado de esos apellidos y de sus estilos de gobernar, destaca una herencia familiar aún más directa y que desde principios del siglo XX fue moldeándose y buscando hacerse más cotidiana: la de la familia Peña. Durante su gobierno de 1969 a 1975, Carlos Hank González respaldó a los caciques Peña de Acambay, un municipio colindante con Atlacomulco. Hank impuso y protegió a Roque Peña Arcos, alcalde para el trienio 1970-1973. Apenas en el trienio anterior, 1967-1970, su pariente de sangre Rafael Peña y Peña había dejado la presidencia municipal. El hermano de Roque, Alberto Peña Arcos, había sido alcalde de 1952 a 1954.

Si hoy Enrique se dirige al palacio presidencial, es porque nació en Atlacomulco, sólo su familia materna (Nieto) es originaria de este lugar. De Acambay llegaron los Peña. Insertados en la sociedad atlacomulquense, los apellidos se fusionaron: su padre fue Enrique Peña del Mazo, y su abuelo materno, Enrique Nieto Montiel. A Enrique le tocó la fortuna de tener ocultos, sin proponérselo, sus orígenes montielistas llegado el tiempo de su imposición en la gubernatura y de sortear acusaciones por abusos y corrupción contra su antecesor Arturo Montiel. Sin tanta estridencia, no muy lejos de Atlacomulco, los Peña prosperaban.

La historia de “Despeñadero”, significado prehispánico de Acambay, carece de grandes personajes, a no ser por dos: en 1938 el médico Maximiliano Ruiz Castañeda desarrolló una vacuna contra el tifus exantemático, aplicada en la Segunda Guerra Mundial. En 1948 obtuvo el Premio Nacional en Ciencias. Como merecido tributo a sus investigaciones en el sector salud, ocupó un escaño en el Senado de 1958 a 1964, cortesía del presidente López Mateos. El otro personaje fue Ernestina Garfias, que durante los primeros años del siglo XX se convirtió en la soprano más destacada de México y una de las consentidas en el mundo. Se presentó en Nueva York y en París.

En la historia de Acambay se desliza el nombre de Febronio Peña, presidente municipal en 1918 y 1920; sin embargo, siempre vivió más preocupado por consolidar el desarrollo de sus ranchos. También destacan Bernardo Peña Arcos, periodista, fundador y editor de Tezón o Acambay Gráfico, y cronista municipal; el ferrocarrilero Samuel Peña, ideólogo de la Liga Acambayense; Néstor Peña, empresario minero, socio de generales y coroneles revolucionarios.

El más recordado es el impulsivo Severiano Peña, alcalde por ministerio de ley en 1914, 1916, 1921 y 1923, y en 1925 por elección, pero no llegó a ocupar la alcaldía en este último periodo porque en ese año murió asesinado por rencillas políticas y ejidales. Los Peña dieron otros presidentes municipales: Salvador Peña, en 1929; Alberto Peña Arcos, en 1952; Rafael Peña y Peña, en 1955 y 1967, ambos periodos por voto del pueblo, y Roque Peña Arcos, en 1970. Entre los españoles llegados a Despeñadero después de la Conquista destacan los apellidos Peña, Arcos, Alcántara, Castañeda y, al último, los Del Mazo. Los Peña terminaron por emparentar con los

Montiel durante el siglo XX —son los casos de Rafael y Maximino Montiel Flores, hijos de Maximino Montiel Olmos, quienes se casaron con las primas hermanas Blanca Peña y María Elena Peña, descendientes de Néstor Peña—; los Del Mazo lo hicieron con los González y los Vélez de Atlacomulco, así como con los Peña.

Pese a su fortaleza municipal, hasta hoy nadie se explica la desaparición de los Peña de la vida pública, su reclusión y la salida de algunos para asentarse en Atlacomulco. No resurgieron sino hasta la llegada de Enrique a la gubernatura. Lo mismo pasó con el apellido Nieto, de participación mínima en la vida atlacomulquense. Los viejos recuerdan a Rafael Nieto, integrante de la Junta Patriótica en 1877, 1883 y

1892; Guadalupe Nieto, regidor tercero en 1879 y quinto en 1882, o Vicente Nieto, cuarto regidor en 1886, juez conciliador en 1890, tercer regidor en 1892, integrante de la Junta Patriótica en 1894, tercer regidor en 1895 y en 1896, su regreso a la Junta Patriótica en 1900, 1901 y 1902 o su tercera regiduría en 1896; Francisco Nieto, en la Junta Patriótica de 1902, y Marcelino Nieto, también en la Junta Patriótica de 1920 y 1921.

Hay muy pocas referencias de este último como regidor en 1925 o de su paso por la Junta de Mejoras Materiales en 1930. Hubo otros Nieto, como Enrique Nieto Montiel, abuelo del actual gobernador, segundo regidor en 1942 y primero en 1952, de donde pasó a la alcaldía por ministerio de ley, cuando su cuñado Salvador Sánchez Colín despachaba como gobernador. Sin embargo, su gobierno terminó en forma inesperada, acusado de desvío de fondos.

Con las puertas abiertas desde que aceptó la candidatura en enero de 2005, Enrique Peña Nieto ha sido protagonista de innumerables anécdotas relacionadas con su apariencia física. Candidato todavía, en junio de 2005 lo presentaron como “el político más guapo del momento”.

Aunque sólo el tiempo permitirá conocer si lo apuesto le será útil a la hora de negociar la candidatura en 2012, antes de mostrar su preparación política y administrativa para gobernar una entidad de dieciocho millones de habitantes, la revista Caras lució las otras cualidades del joven atlacomulquense: “Estaba molesto por algún asunto de trabajo, pero así de serio se veía más guapo todavía”. Por su lado, Peña habló sobre su piropo favorito: “Enrique, mi amor, que seas gobernador”. Tentador fue el encanto e imposible sustraerse a las páginas de sociedad.

Le gustara o no, llegó como un playboy. Con el “¡Peña, aunque tenga dueña!” y “¡Papacito, te doy mi voto pero dame un hijo!”, el tímido ex diputado local sacó de su álbum familiar recuerdos en fotografías de la niñez: la de su primera comunión a los siete años de edad, al lado de sus padres y el señor cura, así como la de su piñata a los dos años. Terminó por lucir la del idilio de su boda por la Iglesia con Mónica Pretelini Sáenz en febrero de 1994.

Los misterios en la relación temprana del binomio Montiel-Peña son muchos, pero el encuentro de ambos fue providencial y algunas celebraciones rutinarias y en apariencia irrelevantes se convirtieron en decisiones de trascendencia política y actos de gobierno. En aquel año, Montiel ya estaba transformado en el guía del joven Enrique. Del brazo de su esposa Paula, le sirvió como testigo en la boda civil con Mónica.

Años más tarde, la pareja sería elegida para apadrinar el bautizo de uno de los hijos del matrimonio Peña-Pretelini. La amistad y el parentesco quedaron sellados con el lazo del compadrazgo.

La promoción de Peña Nieto fue ilimitada, “hasta en el papel del baño, si era preciso”, diría él. El sábado 12 de febrero de 2005 en Toluca, tomó protesta como candidato con el apoyo de una inflada “marea roja” de doce mil entusiastas acarreados transportados en trescientos autobuses. Repitió la dosis el sábado 16 de abril cuando se fue a meter a Tlalnepantla, la tierra de su rival panista. Hubo semanas en las que en la enriquemanía se contaron más de cincuenta camiones diarios para transportar a los acarreados.

Disfrutando de una renovada sensación de reposo, su equipo, ensamblado por Arturo Montiel, acató las disposiciones de presentarlo como factor cohesionador en un PRI disperso entre las dudas sembradas desde suelo mexiquense sobre su líder nacional, el tabasqueño Roberto Madrazo Pintado, la “debilitada” seducción azul de un panismo golpeado en forma sistemática por la gubernatura y el irreconocible pero persistente avance amarillo perredista de la mano de Andrés Manuel López Obrador.

Había que mostrar éxito en la campaña. No importaba rellenar mítines para que el apoyo fuera completo. Arturo hizo todo lo posible por incrustar en la televisión una gallarda y varonil figura de su sobrino, llena de atributos y cualidades. Lo impulsó y lució en programas de variedades y entretenimiento, pero lo acercó un poco más, hasta quemarlo casi, a la imagen chabacana de Galilea Montijo y la ordinaria de Tere, la secretaria. Lo convirtió en un guapo en la extensión de la palabra. Y la televisión atestiguó la efervescencia inusitada que provocó su nuevo personaje.

Cuando se descubrió su inseguridad para improvisar y las crónicas de los diarios exhibieron esa debilidad como una incapacidad, el maquillaje se encargó de vencer la timidez endureciéndole las inexpresivas líneas de expresión; desde luego, también contó con la tranquilidad de los discursos escritos. Eso redituó en una amplia popularidad televisiva.

Su equipo estampó su nombre en playeras rojas, calcomanías para automóviles, cuadernos, llaveros, dulces, plumas, sombreros, globos, parabuses, anuncios espectaculares y en casi catorce mil bardas de ciento veinticinco municipios.

Esto último no fue un asunto menor: tan sólo en la precampaña se asignaron recursos para pintar un millón y medio de metros cuadrados en bardas. La misma cantidad de metros serían repintados para la campaña formal, con especial énfasis en treinta y cuatro municipios prioritarios por la presencia de la oposición o por su riqueza material, cuyos votos había que atraer. Entre ellos se encontraban Huixquilucan, La Paz, Lerma, Valle de Chalco, Toluca, Ciudad Nezahualcóyotl, Naucalpan, Ixtapaluca y Metepec. Aquélla fue la escuela de Montiel. Una calca de su precampaña y de su campaña.

Como toda la publicidad impresa —espectaculares, lonas, gorras o encendedores, así como el programa de credencialización—, la pinta de bardas estaba en manos de Arturo Montiel Yáñez, junto con Jorge García Robles y Moisés Vázquez Castillo, quienes delegaron funciones operativas a las empresas Rótulos Niche, con sede en Toluca y propiedad de Víctor y Fernando Mancilla; Supra Visual, Empresa de Propaganda y Publicidad, de los hermanos Rosario y Benjamín Monroy Díaz, también en Toluca; Roberto Ortiz y José Muñoz también recibieron contratos. Y para la campaña de credencialización del 29 de enero al 30 de marzo de 2005 se destinaron recursos por al menos seis millones de pesos, a través de la empresa Telemark, a fin de identificar a un mínimo de dos millones de electores.

“El PRI dentro de sus recursos propios tiene la capacidad para hacer este contrato, que se realizó en noviembre”, dijo a la prensa en febrero de 2005 Jorge Torres, secretario de Organización estatal priista.

Y el diario Reforma lo recordó el jueves 3 de febrero: “El 28 de enero, empleados de la Secretaría de Educación estatal fueron citados en la Plaza España de Toluca —a un costado del Palacio de Gobierno— para tramitar su credencial en una unidad móvil del PRI, y afiliarse al partido a sugerencia de sus jefes”.

Como si el tiempo se hubiera detenido y nada hubiera cambiado, fue una campaña al estilo del viejo PRI, con todo y la entrega de despensas, materiales de construcción, los sueños cargados de promesas y sus voces de pregonero. Por sus limitados avances, también llevaron la imagen de Peña a los partidos de futbol. Inofensivo y suave de trato, se dejó querer por esta ola roja priista. Del grupo Rebelde se tomó la música para la página de Internet, aunque él dio como su favorita Yo no te pido la luna, de Daniela Romo. Y recordó la última vez que lloró: cuando su padre cayó enfermó. Don Enrique Peña del Mazo quería a su hijo fuera del juego sucesorio gubernamental y algunas veces la externó con sus amistades cercanas. Nunca se sintió cómodo con Enrique hijo en esos círculos ni en esas alturas. Arturo Montiel siempre se preocupó por cuidar a su sobrino Enrique.

Cuando en los noventa a Enrique lo rechazaron como dirigente juvenil en el PRI estatal, Montiel lo hizo su asistente. Con tiento y cuidado, Enrique encajó en el gusto de Arturo. Mostrando un claro sentido de paternidad partidista, Arturo guió esos primeros pasos desoyendo voces que los caricaturizaron o los hicieron blanco del humor ácido, porque “uno aprendió los gestos del otro y al otro le dio por vestir y adoptar los ademanes y las manías del otro”, señaló Miguel Ángel Alvarado, uno de los periodistas locales que más ha escrito desde 1999 sobre el ascenso de Peña.

Hacia 1993, a Peña Nieto se le veía a la sombra de Montiel, compartiendo secretos con él, cuando —quizá incubando un proyecto personal en forma inconsciente—, Arturo influyó para que lo nombraran tesorero del Comité de Financiamiento del Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI en 1993, durante la campaña de Chuayffet. En ese nuevo gobierno, que empezó el 16 de septiembre de 1993, Montiel llegó por primera vez al gabinete. Lo designaron titular de la Secretaría de Desarrollo Económico, y hasta allá lo acompañó su sobrino como secretario particular. Posteriormente, cuando Montiel se fue con Lira como subsecretario de Acción Electoral, se cuidó de blindar a Enrique y mantenerlo en la nómina del Estado de México. La protección a Peña Nieto no fue casualidad.

 

LA MEJOR COLABORADORA

 

En marzo y abril, y todavía en mayo, Mónica Pretelini estaba convencida de la necesidad de promover la campaña de su marido. El cuadro familiar lucía sereno. Expuso sus cálculos sobre las seguidoras a la candidatura de Peña y le puso números redondos de cinco mil promotoras en los ciento veinticinco municipios de la entidad. Con la imagen impecable del candidato guapo, así como la importancia focalizada en la televisión, Mónica quería ayudar a darles a las concentraciones políticas el toque de showman y hacer de las arengas políticas de su marido un eterno concierto al estilo de Luis Miguel. El llamado al voto por su marido recibió un caudal de respuestas femeninas.

Pero no resistió tanto. Aglutinadora y promotora del club de admiradoras, Mónica se fue apagando en las giras y antes del final aparecía distante, cansada y melancólica cuando en los acarreos creció el ensordecedor “¡Enrique, mi amor, serás gobernador!” De pronto daba la impresión de que no encontraba la fórmula para cambiar situaciones que la incomodaban como la aparición de las estrellas del elenco de Televisa. Le robaron a Enrique, y algunos asombrados reporteros aún tienen fresco aquel día en que le recordó a su marido que ella no era Paula.

Si hizo alusión a los conflictos de sus compadres Arturo y Paula por el engaño, divorcio y el matrimonio Arturo-Maude, Mónica se la guardó y se la llevó. Si fue alguna otra alusión, igual se la llevó. También quedaron en el aire algunos señalamientos sobre advertencias familiares de no casarse con Enrique. La información se filtró a la prensa y eso fue un descuido extrañísimo en una entidad donde las noticias se maquillan hasta el punto final.

Aunque Mónica fue el alma inicial de la campaña, para algunos resultó inexplicable que la ola roja la fue haciendo huraña; y se presentaron situaciones incómodas con el “¡Enrique, bombón, te quiero en mi colchón!” En algunos mítines escuchó con molestia el “¡Enrique, mangazo, contigo me embarazo!” Nadie dijo una palabra sobre el estado anímico o las depresiones de Mónica mientras se halagaba y encumbraba a Enrique. Su esposo apareció un día con el pelo engominado, con otra personalidad, más estudiada y ampulosa. Lo convirtieron en un vendedor publicitario con el “¡Te lo firmo y te lo cumplo!”.

El día de la toma de posesión lucía cambiada. Se alzaron rumores sobre una posible separación y se recordó la solidez económica de los Pretelini Sáenz. Él también era otro, más duro y más confiado en el futuro.

Como nuevo producto en el mercado, se allegó de una corte de cronistas. Además de los millonarios contratos publicitarios, el encarcelamiento y persecución de líderes sociales, la represión en San Salvador Atenco, el despido de maestros disidentes y su cercanía incurable a la industria del espectáculo, en la legislatura se aprobó una ley para darle el control de los procesos comiciales a través del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) y reposicionar a un maltrecho PRI que, ya con Enrique Peña en la gubernatura, perdió todo. El control del PRI le permitirá negociar con Manlio Fabio y Beatriz Paredes y, si éstos ceden, hacerse de la candidatura presidencial. La meta no es 2009. El peligro es llegar debilitado y sin amarres a 2012.

Mónica se apagó más al protestar como presidenta del DIF. Haber donado su salario para la beneficencia fue un detalle admirado, porque estaban presentes los más de ciento veinte mil pesos mensuales que cobraba su antecesora Maude. Su desencanto fue palpable porque descubrió cómo desde la gubernatura empezaban a desmantelarse la mayoría de los programas de la niñez mexiquense y de los adultos mayores del DIF para transferirlos a la Secretaría de Desarrollo Social, controlada por Ernesto Némer Álvarez, esposo, como se dijo antes, de una prima del gobernador. Sin recursos, ella sería una figura decorativa.

Sintió su puesto como un castigo que la condenaba a representar el papel sumiso de la esposa del gobernador. Aún hay quienes recuerdan una reunión celebrada con la mayoría de las presidentas de los ciento veinticinco comités municipales del DIF y las palabras de la señora Pretelini: “No dejen que les quiten recursos, no permitan el desmantelamiento de los programas de apoyo, porque así no se puede ayudar”. Fue allí donde también le metieron de nueva cuenta o un poquito más, los nombres de Galilea Montijo y de Maritza Díaz. Fuera verdad o no lo de las supuestas relaciones extramaritales, el caso había estallado.

Peña también tuvo un arranque difícil por la exposición pública y documentada del compadrazgo, el nepotismo y el reparto de cuotas grupales en su gabinete, las demandas judiciales contra su antecesor y su negativa inicial para abrir los contratos de publicidad, pero eso sólo fue el preludio de una tragedia mayor.

Lo que estaba por ocurrir ni siquiera se igualaba a los chismes sobre la supuesta relación con la Montijo y con la hacedora de imágenes Jessica de la Madrid, ni los fastidiosos rumores de sobremesa de un oculto hijo con una ex empleada de la Secretaría de Finanzas, ni su supuesta cercanía romántica con una mujer de la Procuraduría General de la República, con la productora regiomontana Rebecca Solano, con la actriz Patricia Manterola o con Nora Soto Campa González. Angélica

Rivera vendría mucho después.

El jueves 11 de enero los priistas mexiquenses despertaron con un sobresalto. Muy temprano en la mañana se involucró a Peña en un fatal accidente aéreo, reportado supuestamente entrada la noche del miércoles, en el helicóptero de la gubernatura, cuando regresaba de una gira de trabajo. Se decía que había perdido la vida. Sumido el estado en la confusión y pegados los priistas a la radio, hacia las diez de la mañana del jueves la versión cambió. Se habló de la muerte fulminante de Mónica y Enrique.

Los rumores fueron incontrolables por la falta de información y porque médicos indiscretos hicieron comentarios sobre un traslado de Mónica, durante las primeras horas de la madrugada del jueves, a la Cruz Roja, cuyas instalaciones se encuentran a tres cuadras de la Casa de Gobierno y donde no la recibieron porque ya iba muerta. Pero en esa institución nadie conocía el nombre de la rechazada. Y luego al Centro Médico de Toluca, que en realidad está en Metepec, a donde había llegado muerta, y luego a un hospital del ISSEMyM.

Pasadas las diez y media intentó aclararse la confusión. Se supo a través de portavoces que la presidenta del DIF estatal y primera dama mexiquense estaba grave, internada en el hospital ABC de Santa Fe, en la Ciudad de México, por complicaciones de una crisis epiléptica. Hacia las once había sido trasladada a terapia intensiva. Y a la una de la tarde se confirmó: atendida por un grupo de médicos encabezados por el neurólogo Paul Shkurovich Bialik, Mónica presentaba muerte cerebral. Al filo de las tres y media de la tarde se rompió el silencio para oficializar el fallecimiento.

Atribuida su muerte al brote de la epilepsia tónica generalizada que le ocasionó un derrame cerebral y un paro respiratorio, la noticia cimbró a la clase política estatal. La ola expansiva le dio otros contornos a la tragedia porque a través de esta defunción, con tintes de un negado suicidio, el electorado de todo el país se condolió de la figura frágil del joven y apesadumbrado político viudo con sus tres hijos huérfanos. Habían estado juntos casi catorce años.

Fue auténtico el sentimiento generalizado de compasión solidaria y se hizo mayor porque, al morir, Mónica todavía era joven. Tenía cuarenta y cuatro años. Nacida el 29 de noviembre de 1962, vivió casi siempre en la zona residencial Lomas de Tecamachalco, en el municipio más panista del Estado de México, Naucalpan. Mónica y Enrique se conocieron en julio de 1993 mientras comían en El Mesón del Caballo Bayo. Hubo un flechazo. Él empezaba a foguearse trabajando para el exigente gobernador Chuayffet. Ella era presidenta de la Asociación de Colonos de Tecamachalco.

Aquel año sellaron su destino de la manera más simple, en una comunión plena de futuro, y ella fue su mejor colaboradora. Finalmente decidieron casarse el 12 de febrero de 1994 en la iglesia de Santa Teresita, en Lomas de Chapultepec. Ella era una mujer atractiva, de barba partida, simpática, de carácter recio, exigente y mandona, de ojos pequeños, muy expresivos, y frente amplia. Era independiente. Él tenía veintiocho años, pero representaba menos. Parecía adolescente y todavía no se engominaba el pelo. Ella tenía autoridad.

Se instalaron en una casita en Toluca, muy cerca de la XXII Zona Militar, del ingeniero Enrique Peña del Mazo. Fueron años de felicidad, tenían todo en común. Más tarde se mudaron al fraccionamiento residencial La Asunción, uno de los más exclusivos de Metepec.

Aunque la televisión hizo una cobertura discreta de las exequias, los centenares de esquelas publicadas en los diarios durante los tres días posteriores reflejaron la impresión por el duelo. Hubo quienes consideraron que muchas de ellas se insertaron para hacerse presentes a los ojos del gobernador con fines políticos, pero otras tantas apelaron a la pena real. Se hicieron familiares las imágenes de Paulina, Alejandro y Nicole, los tres hijos de la pareja, de doce, diez y seis años de edad, respectivamente. La popularidad del gobernador se afianzó en su figura doliente.

La desventura sedujo a un país lleno de esperanzas y necesitado de personajes. En medio de corrupción, matanzas del narcotráfico, secuestros, asaltos y pobreza, en este país la muerte de aquella mujer, al margen de las extrañas circunstancias, levantó una reacción de solidaridad.

Como una caja de resonancia, las noticias sobre la decisión familiar de respetar la voluntad de la difunta Mónica de donar sus órganos para salvar o mejorar la calidad de vida de personas en lista de espera fueron un bálsamo para los atribulados mexicanos.

Aun a riesgo de parecer prosaicas, en el mismo dolor brotaron sospechas y dudas por lo inusual de una muerte atribuida a la epilepsia. Eso dio lugar a una ola de otros rumores que desvanecieron la imagen de una pareja perfecta y feliz. Y apenas empezaba a comentarse sobre las honras fúnebres en un mausoleo familiar de Toluca o Atlacomulco, cuando se filtró la revelación de una desacostumbrada ceremonia de cremación de los restos de Mónica.

También se desconocían los orígenes de la excepcional enfermedad, el llamado gran mal, del que nunca nadie habló y que aquejaba a Mónica desde 2005. Proliferaron asombradas versiones sobre su estado físico y emocional. Hubo quienes advirtieron que llevaba una vida normal y que no presentaba signos de la enfermedad mortal. Incluso, se destacó que nunca nadie se enteró de la existencia de medicamentos ni de tratamientos especializados. En una nota enviada a Milenio sobre la muerte de Mónica, la reportera toluqueña Claudia Hidalgo escribió: “Con frecuencia cancelaba a última hora su asistencia a los actos públicos por problemas de salud, pero siempre se le vio con buen semblante”. “Lo que sí se conocía al interior del gabinete estatal es que entre la señora y el gobernador había algunos conflictos que presuntamente se complicaron al ampliarse las relaciones de Peña con algunas estrellas de Televisa”, escribió Elvia Andrade en un amplio análisis para Reportajes Metropolitanos.

Según colaboradores de la esposa del gobernador mexiquense, precisó Andrade: “Su finada esposa llevaba una vida normal y no mostraba signos de la enfermedad que, se asegura, le provocó la muerte. Nunca nos enteramos que haya tomado medicamentos o que estuviera en tratamiento neurológico. No seguía ninguna dieta especial. […] Incluso tenía una intensa vida social, comía de todo y eventualmente consumía bebidas alcohólicas. […] El pueblo tendrá la respuesta a su incógnita, y los adversarios políticos del atlacomulquense una arma muy poderosa para destruirlo”.

A sus cuarenta y cuatro años, todavía en diciembre, su aspecto en público distaba de ser el de una mujer frágil, asustada y enferma. Y porque, en todo caso, desde hace muchísimo tiempo la epilepsia dejó de ser mortal. Las estadísticas muestran que es rarísimo el deceso de un epiléptico si éste tiene buena atención médica, a menos que sea negligente en su cuidado. Las dosis de medicamento pueden reducirse en forma paulatina y, a la larga, las crisis pueden controlarse. Verdad o no, salieron a la superficie el enfado de ella en la campaña, la frialdad de las últimas semanas, la crisis depresiva y una sobredosis de barbitúricos que obligó al gobernador, en diciembre de 2007, a declarar a la revista Quién: “Mónica no se suicidó”.

En esa entrevista, publicada el 21 de diciembre, confirmó versiones surgidas la mañana de aquel jueves en Toluca: su esposa murió la noche del mismo miércoles o durante las primeras horas de la madrugada del jueves en la capital del estado, y no al mediodía del jueves en la Ciudad de México. Palabras más, palabras menos, le dijo al reportero Alberto Tavira Álvarez que en el Centro Médico en Metepec intentaron reanimarla y reactivar sus signos vitales, aunque ya iba con muerte cerebral.

Si debe o no ventilarse en público el tema del deceso de su esposa, él mismo se ha encargado de llevarlo a la prensa y mantener el impulso. Aprovechó las páginas de Quién para hablar de una conspiración de aquellos periodistas que plantearon interrogantes en la extraña muerte de su esposa: “Cuando estás en la política, cualquier tema que pueda ser aprovechado por tus adversarios para golpearte, lastimarte o desgastarte se va a utilizar. Lamentablemente, ésas son las reglas de la política”. Para él, las dudas sembradas sobre el caso fueron una barbaridad ofensiva y lastimosa. “Después del fallecimiento de mi mujer, comenzaron a decir mentira y media.”

El jueves 19 de diciembre de 2008, a través de la Coordinación General de Comunicación Social, se emitió una aclaración oficial para desmentir que el gobernador haya pensado contraer matrimonio con la actriz Angélica Rivera. En su número del 3 de octubre de 2008 Quién le dio de nueva cuenta la nota principal para confirmar el vínculo sentimental “de cuatro meses” con su nueva “dueña”, la actriz Angélica Rivera Hurtado. “El hombre que da la última palabra en territorio mexiquense palomeó el nombre y, a principios de abril de 2008, Angélica Rivera estaba llegando a la Oficina de Representación que tiene el gobierno del Estado de México en la calle Explanada, en las Lomas de Chapultepec. […] El gobernador, entonces de cuarenta y un años, y la Gaviota, de treinta y siete, nunca se habían visto personalmente.

La cita era, en primer lugar, para conocerse y, en segundo, para que él explicara a la que fuera El Rostro de El Heraldo en 1987 la campaña de publicidad que ella iba a realizar, con el objetivo de que entendiera y se comprometiera de lleno con el proyecto del verdadero góber precioso”.

Al día siguiente del fallecimiento, otra versión atizó las contradicciones de las últimas horas. En su columna “En privado”, publicada el viernes 12 de enero en Milenio Diario, Joaquín López Dóriga —quizá el periodista más escuchado e influyente en el gobierno mexiquense— reconstruyó algunas de las escenas: “Un poco después de la medianoche, a las 0:50 ya del jueves, Enrique Peña llamó por teléfono [a su esposa Mónica Pretelini] para decirle que ya iba de regreso. Estaba por Santa Fe, volaría en helicóptero y en veinticinco minutos estaría con ella en casa. […] Así fue. Llegó, entró a su cuarto sin encender la luz, le susurró al oído que le hiciera un lugar en la cama y no le respondió. […] Le insistió y nada. […] Alarmado encendió la luz y la vio muerta. Intentó respiración artificial al tiempo que pedían las urgencias médicas. […] Inconsciente, llegó a un hospital de Toluca, desde donde, a las tres de la mañana, la trasladó al ABC de Santa Fe, en el que era atendida por su médico, el neurólogo Paul Shkurovich Bialik, quien a las once de la mañana diagnosticó la muerte cerebral provocada por un paro cardiorespiratorio a las dos de la mañana, a causa de un evento convulsivo, mal del que venía atendiendo a Mónica desde hace dos años”.

Sin embargo, el doctor Shkurovich dijo en enero de 2007 a José Gil Olmos y Ricardo Ravelo, reporteros de Proceso, que al filo de las once de la mañana del jueves la paciente se agravó y fue internada en el área de terapia intensiva. Luego se le colocaron varios catéteres para regular algunas funciones. “Poco después el médico logró restablecer su respiración por medio de un ventilador y, tras una pausa, Pretelini fue sometida a un encefalograma y en ese momento, según Shkurovich, se determinó su muerte cerebral por falta de oxigenación, lo que técnicamente se conoce como encefalopatía anóxica —daños al tallo cerebral por falta de oxígeno— y se tradujo en la verdadera causa de su fallecimiento.” Mónica obró el milagro de morir dos veces.

 

FANTASMAS EN VERACRUZ

 

Las cuidadosamente ocultas y enredadas circunstancias que rodearon la enfermedad, la medicación y los tratamientos de Mónica proporcionaron los ingredientes necesarios de un caso que rebasó los límites de la curiosidad por los asuntos del sector público y el funcionario de mayor peso en la entidad. Si los problemas de la pareja se pudieron ocultar y el alejamiento en campaña quedó inscrito en el ámbito familiar, las interrogantes sobre el fallecimiento ejercieron una poderosa atracción.

¿Qué pasó aquella noche? Eso sólo lo sabe Enrique Peña. ¿Por qué la cremación? También él tiene la respuesta.

La muerte de Mónica arremolinó todas las aguas de la política mexiquense. El infortunio íntimo y personal lo plasmaron los dos periodistas de Proceso: el alcance político del caso Pretelini se pudo medir con el número de esquelas que aparecieron en nueve periódicos nacionales. “Tan sólo el viernes 12 aparecieron publicadas cuatrocientas sesenta y nueve de condolencia y pésame. El sábado siguieron apareciendo por decenas. Un número que no alcanzó en su muerte Carlos Hank González, el legendario profesor y guía político del Grupo Atlacomulco, pues sólo setenta y cuatro esquelas recordaron su fallecimiento. […] Principal figura en este escenario, Peña Nieto rebasó en condolencias incluso a Juan Sánchez Navarro, dueño del Grupo Modelo y el líder moral por décadas de la clase empresarial mexicana: sólo aparecieron cincuenta y seis.”

Las versiones familiares concuerdan en que un ataque epiléptico fue el origen de su muerte y desmienten que la esposa del gobernador tomara pastillas para dormir o antidepresivos. Sin embargo, Claudia, su hermana, declaró a una revista que Mónica no tenía epilepsia, aunque sí una especie de crisis nerviosa, pues estaba sometida a una gran tensión por su trabajo en el DIF. Desmintió cualquier infidelidad de Peña Nieto y defendió su integridad moral.

Al margen de las conjeturas, se supo que, desde al menos ocho meses antes de las convulsiones fatales, Mónica era atendida por el doctor Shkurovich, pero en Toluca se habló de un trastorno surgido en 2005. Si es exacta la versión, la campaña política supuso un gran sacrificio, aun si hubiera aprendido, como la experiencia lo ha demostrado en el caso de otros epilépticos, a controlar las crisis y canalizarlas.

Si desde ese 2005 apareció en forma repentina el gran mal, se lo ocultaron al público y a los funcionarios cercanos a Peña. Y el equipo de colaboradores de Mónica supo guardar un silencio sepulcral durante dos años, aunque estaba en peligro la vida de su jefa. Entonces, fue arriesgado involucrarla en la campaña, conociendo la enfermedad, porque provocar un ataque epiléptico es sencillo. Basta un pequeño susto para alterar el sistema nervioso central, por ejemplo, lo que desarrollaría un aura y el posterior ataque. Se ha documentado ampliamente que también tiene relación con los estadios del sueño, sobre todo las fases profundas en el inicio de los ataques. A los médicos les queda claro que el REM “es una fase anticonvulsiva, pero el resto del sueño no. Y por eso muchas crisis se presentan de noche”.

Y allí surgieron otras dudas y nuevas interrogantes. Si se conocía la enfermedad y sus riesgos, ¿por qué no hubo nadie para atenderla en ese instante concreto del inicio de la crisis aquella noche del miércoles, con los recursos materiales y humanos a disposición de la gubernatura? Poquísimas evidencias públicas quedaron sobre ese problema personal de la primera dama; física y anímicamente, Mónica parecía una mujer saludable y con muestras de entereza. Pero hay otro acontecimiento que parece sumarse a las interrogantes que aún continúan abiertas. El jueves 10 de mayo de 2007, en un ilógico asalto en las calles de Veracruz, asesinaron a cuatro escoltas de los hijos del gobernador mexiquense, todos elementos de élite y de confianza comisionados por la Agencia de Seguridad Estatal (ASE).

En el atentado, también lleno de contradicciones, murieron los agentes Roberto Delgado Nabor, Erick Rey López Sosa, Guillermo Ortega Serrano y Fermín Esquivel Almazán (de veinticuatro, treinta y siete, treinta y cuatro, y treinta y cinco años de edad, respectivamente). Hubo intentos de crearles imágenes de soberbios, abusivos y ostentosos.

La historia empezó para la familia Peña Pretelini por la noche, después de una cena en el tradicional café La Parroquia del malecón. Aquélla era la primera celebración de las madres sin Mónica. Según los informes oficiales, pasadas las diez y media, los comensales abandonaron el restaurante. Paulina, Alejandro y Nicole, los hijos del gobernador, subieron a una camioneta Suburban negra acompañados por su tía Claudia Pretelini Sáenz y otros dos adultos. Atrás, en una Durango gris plata, los escoltaban los cuatro agentes, encabezados por el experimentado Esquivel Almazán, armados con las reglamentarias armas cortas y, como apoyo, rifles de asalto R-15. Fuera de Delgado Nabor, ninguno carecía de experiencia. Minutos más tarde, al veinte para las once, cuando se dirigían al hotel Galerías Plaza sobre el bulevar costero Manuel Ávila Camacho y apenas cruzando la esquina con Simón Bolívar, frente a la Plaza de la Soberanía, el corazón de la zona turística del puerto, otras cuatro camionetas (hubo quienes vieron dos Mitsubishi) se unieron a la comitiva oficial mexiquense. En lo que pareció una acción agresiva y violenta, una de las nuevas compañías intentó rebasar por la derecha a la Durango para colocarse atrás de la Suburban de la cuñada y los hijos de Peña, pero lo impidió una maniobra efectiva de los guardaespaldas.

En otro rapidísimo movimiento, una de las Mitsubishi emparejó a la Durango y, ahora por el lado izquierdo, volanteó y golpeó al vehículo mexiquense, que terminó por impactarse contra la banqueta. Pero (y es necesario hacer un alto), con dos acciones violentas, con la encomienda de cuidar a los hijos del gobernador Peña, ninguno de los cuatro escoltas supuso que eran víctimas de una agresión. Ninguno sospechó. ¿Acaso pensaron que jugaban a los autos chocones o que los conductores de las otras camionetas jugaban a los cerrones o pretendían practicar arrancones? En forma sorprendente, todavía uno de ellos se dio su tiempo para tomar el celular, marcar, comunicarse con Claudia Pretelini y pedirle:

—Siga usted al hotel, señora, tenemos un incidente, en seguida los alcanzamos.

Más asombroso resultó que los cuatro agentes responsables de vigilar por la seguridad de la familia del gobernador mexiquense hayan tomado la decisión de detenerse para arreglar lo del incidente con los conductores de las Mitsubishi. La Suburban se adelantó “a toda velocidad” y se perdió calles adelante, hasta llegar al Hotel Galerías Plaza, donde se hospedaban los Peña Pretelini. Todavía dos de los escoltas mexiquenses tuvieron tiempo de bajar de la Durango, mostrar sus credenciales, identificarse como policías y descubrir, en ese momento, que algo andaba mal. Recibieron una lluvia de disparos. Entre las calles Simón Bolívar y Valencia, sobre el bulevar, fueron recogidos más de doscientos casquillos percutidos. Los dos guardaespaldas que se quedaron arriba de la Durango, en el asiento posterior, tampoco notaron ninguna irregularidad en el percance. Y tampoco tuvieron tiempo de sacar sus armas.

Los guardaespaldas cayeron muertos al instante, a unos metros de su propio vehículo. Los otros dos murieron dentro de la camioneta. Inútiles fueron las escuadras y los rifles de asalto R-15. “Fue una agresión sorpresiva y violenta, y cuando la cuñada del gobernador escucha los disparos, la camioneta iba adelante, imprime mayor velocidad para huir y llegar hasta el hotel”, comentaría casi de inmediato Humberto Benítez, secretario general de Gobierno del Estado de México. Sin ninguna prueba, se apresuró a declarar que los agentes murieron en una confusión de narcotraficantes.

Muertos los cuatro escoltas, los asesinos abordaron sus camionetas y se perdieron en la zona turística del puerto. Minutos después llegó la policía veracruzana al lugar de la masacre e identificó a los muertos. Eran agentes al servicio de los hijos de Peña. Un comunicado emitido durante los primeros minutos del 11 de mayo dio cuenta del

hecho, omitiendo la identidad de las víctimas. Sin embargo, la información de Veracruz no coincidió en algunos detalles.

En su boletín, la Procuraduría veracruzana, que tampoco tenía ninguna prueba, atribuyó la muerte de los policías mexiquenses a una confusión de las luchas de poder entre bandas del crimen organizado y descartó cualquier atentado contra los hijos de Peña, porque éstos “ya se encontraban hospedados en su hotel” al momento del ataque. Luego surgió la otra versión: los custodios de los hijos de Peña viajaban solos y no escoltaban a nadie.

En ese ambiente enrarecido, el procurador de Justicia veracruzano, Emeterio López Márquez, informó de inmediato que el caso había sido atraído por la PGR, aunque ésta lo negó. La Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada sólo pidió una copia certificada de la averiguación previa. Antes que los veracruzanos, el gobierno mexiquense deslindó las razones del “incidente”. No fue intento de secuestro, dijo un pálido gobernador; tampoco fue acción de los narcos, informaba apresurado el secretario de Gobierno, quien con ningún elemento se atrevió a decir que una banda había confundido a los escoltas con un grupo rival y había disparado. No dijo qué banda ni por qué los escoltas parecían miembros de una organización delictiva.

Un día después, en el Valle de Chalco, Peña descartó que el homicidio de los escoltas asignados a sus hijos fuese un ataque dirigido a su persona o a su familia. Con base en las primeras investigaciones, señaló que el tiroteo (pero nunca hubo un tiroteo, sino una matanza) había sido una confusión de grupos relacionados con el narcotráfico, quienes habrían visto en los guardaespaldas a los rivales de una banda organizada. “No hay la más mínima sospecha de que se trató de un ataque personal; realmente las primeras investigaciones y conclusiones a las que llegan las autoridades son que, presumiblemente, se trató de una confusión de grupos de sicarios. Dejaré que las autoridades competentes realicen las investigaciones correspondientes.” En parte tenía razón. Por la forma, al parecer los guardaespaldas conocían a sus agresores. Tal vez por eso no intentaron defenderse. Los cuatro agentes fueron sepultados en panteones de Zinacantepec y Toluca. A los familiares les entregaron trescientos sesenta mil pesos por los seguros de vida y una compensación. Se les ofreció apoyo y se les pidió la discreción requerida del caso. Todos callaron. Muy pocos repararon en que Fermín Esquivel era de las pocas personas que conocían detalles de la vida matrimonial de Enrique Peña y Mónica Pretelini, porque su comisión oficial con la pareja no había comenzado el día de su asesinato; llevaba varios años trabajando como escolta de la familia.

La imagen de Esquivel se fue difuminando hasta desaparecer, y el asesinato terminó por perderse en una maraña burocrática judicial a partir del lunes 20 de mayo de 2008, cuando un comando de encapuchados irrumpió en un domicilio sobre la avenida 16 de Septiembre en Luvianos —un pequeño municipio al sur del estado, sumido en la pobreza y controlado por el imperio de El Chapo Guzmán— y ejecutó al maestro Ranferi González Peña, un supervisor escolar de zona de cuarenta y cinco años de edad, considerado hasta ese momento cabecilla de los asesinos a sueldo de La Familia, una de las dos organizaciones que controlan el crimen organizado en el Estado de México. El homicidio fue perpetrado con al menos una decena de descargas de armas de fuego de alto poder, los asesinos encapuchados —quienes vestían uniformes negros con las siglas de las Agencia Federal de Investigaciones (AFI) y de la de Seguridad Estatal (ASE)— abordaron dos camionetas que los esperaban y huyeron. Y cuando la familia de la víctima aún no salía del estupor, regresaron, levantaron el cadáver y lo metieron en uno de los vehículos. Luego enfilaron por una de las calles en dirección a una casa de materiales, donde secuestraron al arquitecto Ranferi González Rodríguez, hijo de González Peña.

Aunque sólo se habló de dos camionetas, vecinos de la familia Ranferi recuerdan que, a las ocho y diez de la mañana, por la 16 de septiembre apareció un convoy, instaló un retén en dos esquinas sobre la cabecera municipal y, en un par de minutos, unos cinco sicarios descendieron de dos camionetas con vidrios polarizados, irrumpieron en el domicilio de los Ranferi y asesinaron al maestro, frente a su madre y dos de sus hermanas, de nueve y diez años de edad.

En las calles de Luvianos nadie habla. Se respira el miedo, pero todavía se recuerda que, en los días previos a la ejecución y al secuestro, allegados al maestro Ranferi —hermano de Alberto González Peña, El Coronel, presunto lugarteniente de una célula de Los Zetas en la zona— abrieron la boca y alardearon sobre algunas propiedades “liberadas” luego de una incursión al puerto de Veracruz para silenciar a un grupo de agentes del Estado de México.

Hay algo estremecedor en los recuerdos. Han pasado dos años del revuelo. En las calles de Toluca y Naucalpan la vida es previsible, siempre fría y siempre igual. Como pasó con los Del Mazo, Chuayffet y Montiel, el estado respira anticipados aires presidenciales. Atrás han quedado resquicios de incertidumbre y, fuera de los círculos gubernamentales, muy pocos recuerdan a doña Mónica. Queda un albergue con su nombre y con capacidad para atender a doscientos cincuenta niños. Fue inaugurado un mes después de su muerte y su costo promedió veinticuatro millones de pesos.

Aunque el caso atrajo una poderosa atención general, la propia voracidad de la información en un país en el que pasa de todo hace la vida marchar por inercia. Peña es un foco de atención; con mucha regularidad, en entrevistas y toda clase de espacios pagados, atiende compromisos políticos y empresariales, y activa iniciativas para controlar procesos electorales. Gracias a la publicidad pagada, su imagen se prodiga profusamente, a veces hasta la exageración, y le han ido forjando la personalidad avasalladora de un hombre cuyo tiempo libre se reparte entre su residencia en Ixtapan de la Sal, sus tres hijos y ahora Angélica Rivera, la Gaviota.

Mónica, la primera dama, encontró la paz. Hace mucho inició el olvido popular, pero su historia sigue manchada de interrogantes.

El gobernador de los anaqueles

* El popular mandatario que encabeza prácticamente todas las encuestas en las preferencias electorales para el 2012 se ha convirtiendo en el personaje más solicitado en los anaqueles de las librerías de la entidad mexiquense.

 

Elpidio Hernández

Los libros sobre temas políticos en México son el pan de cada día. Pero no todos tienen el impacto deseado por las editoras y los investigadores, que buscan personajes frescos que en el momento de la publicación sean de interés nacional.

Muchos personajes han desfilado en aquellas páginas con mayor o escasa suerte. El tiempo se encarga, en casi todos los casos, de enterrar los secretos revelados en esos libros. Hoy es el turno del gobernador del Edomex, Enrique Peña, pues aparece en dos publicaciones de las editoriales Planeta y Grijalbo. Allí se narra lo conocido, lo desconocido y lo supuesto en torno a su vida y sus parientes, miembros del Grup Atlacomulco. Y Peña, como aspirante en plena campaña no oficial rumbo a la presidencia de México, es un tema de amplia vigencia. Las investigaciones en torno  su persona  no morirán ni siquiera en meses y ya se anuncia que hay 6 libros más en proceso, aunque dos serán a favor del gobernador. La aparición de los libros, por otra parte, ha exacerbado las apariciones en medios de comunicación de cualquier corte de Enrique Peña. La ofensiva que contrarrestaría los contenidos investigados por los autores Francisco Cruz, Jorge Toribio y Jenaro Villamil tiene su respaldo en la empresa Televisa, que desde el 2005 hace la promoción del sobrino de Arturo Montiel. Antes que Peña o su propia administración, la propia Televisa fue la primera en reaccionar ante la obra de Villamil, Si Yo Fuera Presidente, descalificando al reportero de Proceso y a la conductora Carmen Aristegui, tachándolos de mentirosos y calumniadores. En Toluca los dos libros son inencontrables.

El popular mandatario que encabeza prácticamente todas las encuestas en las preferencias electorales para el 2012 se ha convirtiendo en el personaje más solicitado en los anaqueles de las librerías de la entidad mexiquense.

La gerencia de Gandhi en Toluca, una de las librerías más prestigiadas a nivel nacional, reportó que hasta el martes al filo del medio día ya se habían vendido en la sucursal de Metepec las 150 piezas disponibles de la obra “Si yo Fuera Presidente” del escritor y reportero de Proceso, Jenaro Villamil, editado bajo el sello de Grijalbo.

Sobre el libro “Negocios de Familia” de los escritores Francisco Cruz y Jorge Toribio editado bajo el sello de Planeta, la tienda señaló que era un libro muy solicitado por los clientes, pero que hasta el momento –martes al medio día- no se encontraba disponible.

Una mirada a la pantalla de la computadora le permite afirmar que seguramente el jueves en la tarde “Negocios de Familia” se encontrará en esa sucursal.

En la librería Morelos, ubicada en el corazón de la capital mexiquense, tampoco se puede encontrar ninguno de los dos trabajos editoriales; lo mismo sucede en la Librería Universitaria de la UAEM y en el centro comercial Sanborn´s, donde hay gran demanda pero nula existencia.  

Los dos textos de reciente aparición donde se documenta el lado oscuro del aspirante a la silla presidencial se suman a la larga lista de publicaciones que documentan las tropelías, excesos y abusos de la clase política mexicana.

En el libro “Derecho de Réplica”, también de Grijalbo y publicado hace un par de meses, el empresario argentino Carlos Ahumada Kurtz afirma que recibió 35 millones de pesos como pago por los videos que fueron difundidos en marzo del 2004 y que muestran actos de corrupción que involucran a funcionarios del Gobierno del DF y del Partido de la Revolución Democrática.

El empresario afirma que el dinero le fue entregado por Manuel Andrade, entonces gobernador de Tabasco; Arturo Montiel, entonces gobernador del Estado de México; Enrique Peña Nieto, entonces diputado del PRI en el Estado de México; Elba Esther Gordillo y Jorge Kahawagi, por órdenes de Carlos Salinas de Gortari.

“Los Brujos del Poder”, del también escritor y reportero de Proceso, José Gil Olmos, da testimonio de las creencias y pericias esotéricas de personajes relevantes en la historia nacional desde Francisco I. Madero hasta Marta Sahagún, pasando por Elba Esther Gordillo, los Salinas, Plutarco Elías Calles, Miguel Alemán Valdés, el subcomandante Marcos, Francisco Barrio y otros más. 

“Crónicas Malditas”, de la periodista argentina Olga Wornat, bajo el sello de la editorial Grijalbo pone al desnudo los entresijos psicológicos de quienes gobernaban a México y cuestiona la inexplicable riqueza de los hijos de la primera dama Marta Sahagún quienes prosperaron económicamente al amparo de negocios nada transparentes.

“La Jefa”, de Olga Wornat, narra la relación entre el presidente Fox y Marta Sahagún, su ex vocera, actual esposa y primera dama: cómo se conocieron, dónde y cuándo se originó el romance. Cuenta quién es Marta y quién es Fox, sus historias personales e intimidades en la relación política y amorosa, su ascenso al poder y los primeros tiempos en Los Pinos. Además el papel y la influencia de las hijas de Fox.

“Simplemente Martita”, de la escritora Guadalupe Loaeza, proyecta la imagen de un presidente débil, saboteado por la oposición y manipulado por su mujer. Narra cómo, hace diez años, Marta no era nadie y ahora es la mujer más conocida de México. Cada día parece más glotona y menos generosa, más terca y menos teresiana, más cantinflesca y menos coherente. Lo peor es que no se da cuenta de ello, o prefiere no hacerlo.  

“La Traición”, de Roberto Madrazo para Planeta hace un recuento puntual del proceso electoral del 2006 y de cómo Elba Esther Gordillo negoció con la “pareja presidencial” las elecciones; de cómo la maestra pasó de ser militante del PRI a pieza clave de Vicente Fox y Marta Sahagún para que Felipe Calderón llegara a la presidencia de México.

“Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo”, del periodista Arturo Cano reconstruye la vida de la poderosa dirigente de los maestros; narra la historia de una niña que enfrenta a su adinerado abuelo y años más tarde inventa una herencia que nunca recibió para justificar su propia y desmedida de riqueza. Documenta la historia de una “vendedora” de votos que se atribuye haber hecho la diferencia en los comicios más competidos de México.

“Los Intocables”, de Jorge Zepeda, bajo el sello de editorial Planeta documenta las historias de diez personajes que gracias a su poder, fama o riqueza viven al margen de la justicia: Juan Sandoval Iñiguez, líder espiritual de la derecha ultraconservadora; José Luis Soberanes, presidente de la CNDH, aliado del gobierno y garante de algunos intocables; Jorge Hank; Rohn, miembro de uno de los clanes políticos más poderosos además de ostentoso propietario de casinos; Diego Fernández, millonario abogado gracias a su doble carácter de miembro del Estado y litigante en exitosas demandas contra el erario público; Marta Sahagún y los Bribiesca quienes hicieron del tráfico de influencias su fuente de enriquecimiento; Víctor González Torres, el “doctor Simi”, dueño de un oscuro imperio farmacéutico; Pati Chapoy y Julio César Chávez, celebridades amparadas tras la fama y el poder mediático y gobernadores como el Góber Precioso (Puebla), el Góber Piadoso (Jalisco), el Góber Bailador (Coahuila), entre otros, grandes beneficiarios de la fragmentación del Estado mexicano