El negocio de la educación

* Para los padres de familia el pago de las colegiaturas en colegios privados les significa casi el 30 por ciento de su ingreso mensual.

 

Nuestro Tiempo

La oferta educativa en el Estado de México ha crecido indiscriminadamente en los últimos 10 años. Desde escuelas sin registro ante la SEP hasta grandes institutos se han sustentado en la poca regulación para establecer un negocio de esta categoría. Además de ser ampliamente redituables económicamente, las instituciones de educación privada se constituyen como uno de los sectores con mayor influencia en el estado.

En el caso de los jardines de niños públicos la cuota de “voluntaria” que se debe aportar depende de los acuerdos de las reuniones de padres de familia y fluctúa entre 150 y 400 pesos y en algunos casos condiciona la aceptación de los pequeños en las aulas preescolares. El horario de atención en los centros preescolares públicos son de 9 de la mañana a una de la tarde y por disposición oficial, todos los viernes el horario de atención es de 9 de la mañana a cuarto para la una de la tarde lo que deja un rango de tiempo muy corto para las madres trabajadoras, es por ello que han proliferado los Centros de Atención Infantil, Cendi.

Según datos de la Secretaría de Educación hay una población demandante de dos millones de infantes, mientras que para el próximo año se calcula que la cifra tendrá  casi seis millones de niños entre tres, cuatro y cinco años de edad. Los particulares incorporados al sistema educativo deben obtener un permiso anual para impartir preescolar y como responsable directo de los menores que asisten a su plantel, la empresa tiene la obligación de cuidar la integridad física, psicológica y social, además de seguir los principios pedagógicos establecidos en el programa de educación preescolar vigente.

Ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) pueden registrar su centro como persona física y no necesariamente como empresa. Mientras que ante las autoridades educativas el periodo para llevar a cabo los trámites de incorporación de un Cendi va de enero a marzo de cada año, aunque varía la fecha según la ciudad.

La ley señala que para ser director escolar es requisito ser normalista, tener una licenciatura en Educación Preescolar o en alguna otra disciplina universitaria vinculada. Un docente requiere estudios universitarios en Educación Preescolar, Psicología Educativa, Educación Especial, Pedagogía, Administración Escolar o Ciencias de la Educación, lo que no tienen en muchos casos y que es pasado por alto por las autoridades debido a las negociaciones entre los empresarios y los sujetos que las regulan.

De acuerdo a la normatividad en cuanto a las instalaciones, un Cendi necesita como mínimo tres aulas para impartir clases y una más de usos múltiples, módulos de sanitarios con muebles adecuados a la talla de los menores (separados para niños, niñas, docentes y personal administrativo), así como áreas recreativas, deportivas y cívicas. Sin embargo, muchas de las instalaciones de las llamadas “escuelas patito”, son ubicadas en casas-habitación de interés social que, respecto a la reglamentación de los espacios de la Secretaria de Educación Pública, no cumplen con lo estipulado.

Para albergar una matrícula máxima de 60 alumnos, la superficie total del predio no deberá ser menor a 150 metros cuadrados, mientras que la explanada cívica será de 60 metros cuadrados. El área construida podrá constar de planta baja y un nivel. Invariablemente la planta baja será destinada para alumnos de primer grado y el aula de Usos Múltiples. La colegiatura mensual que estos centros cobran va desde mil 500 hasta los 3 mil pesos.

En febrero se cobra una inscripción anual de alrededor de 3 mil pesos, la cual en el mejor de los casos cubre el seguro escolar, cuota del servicio médico de emergencias, cuota de material didáctico, convivencias y manualidades de Navidad, día del Niño, día de la Madre y del Padre. Aunque los Cendi funcionan bajo el ciclo escolar de 11 meses del jardín de niños se cobra el año completo. Los principales clientes son matrimonios jóvenes, madres divorciadas o solteras con hijos pequeños.

La inversión aproximada inicial para montar un Cendi bien equipado en una zona residencial de fácil acceso es de 250 mil pesos, considerando que la renta del inmueble oscila entre 25 y 35 mil pesos.

En el primer mes de funcionamiento se tiene contemplado que en promedio del ingreso total de percepciones por colegiaturas sea de 138 mil 150 pesos por concepto de inscripciones: 2 mil 500 de cuota por 50 alumnos del kínder y 13 mil 150 pesos equivalentes al 30 por ciento de ganancias por la venta de uniformes (donde cada uniforme costaría 750 pesos).

Así, bajo un escenario que supone abrir con 52 alumnos inscritos (dos en guardería; 50 en kínder y 15 en talleres vespertinos), para el sexto mes se llegaría a 62 matriculados y al culminar el primer año, el número cerraría en 75 alumnos.

Con base en estos datos, la escuela generaría ingresos mensuales promedio de 85mil 754 pesos y  una vez posicionado, el Cendi alcanzaría ingresos por un millón 29 mil 50 pesos acumulados al primer año de operaciones, una vez descontados los 460 mil pesos por concepto de pago anual de salarios de los docentes. Además de estos gastos, anualmente se desembolsan otros 508 mil 326 pesos en rubros como la renta del local, pago de servicio de luz, teléfono y jardinería, quedando ganancias acumuladas por 520 mil 724 durante el primer año.

En el nivel de primaria los números se disparan al doble, porque en nivel preescolar se cuenta con tres niveles y la primaria supone la permanencia del menos durante 6 años.

En Toluca existe una gran variedad de escuelas con relativa recién apertura y otras, como en el caso de la Paideia se han hecho de gran tradición para la clase pudiente toluqueña. Su lema es “Alumnos triunfadores desde 1981”. El caso del Instituto Simón Bolívar mantiene la frase “Crecer pensando” y su misión es “formar líderes, mexicanos orgullosos de serlo que fomenten su pensamiento crítico y reflexivo”. El colegio Argos se define como “el lugar donde los más capaces acuden a entrenar su inteligencia y a fortalecer sus valores”. Los contenidos de sus emblemáticos eslóganes cuentan con un afán aspiracional de los padres, quienes impulsados por el deseo de pertenencia a otro sector de social de niveles más altos, en muchos de los casos ingresan a los estudiantes en instituciones privadas como éstas, de las cuales sus mensualidades oscilan de entre 3 mil a 4 mil 200 pesos en el caso de la Paideia.

En nivel secundaria y preparatoria los costos de inscripción y mensualidades se incrementan en de 3 mil 200 pesos a 3 mil 800 pesos respectivamente, sin incluir materiales didácticos. Los padres de familia destinan casi el treinta por ciento del total de  su ingreso mensual en la educación de sus hijos, según datos de la Profeco.   

Una de las más altas cifras de erogación del Estado va a la educación pues el presupuesto destinado es de 19 mil 830 millones 529 mil 829 pesos. Sin embargo, en la operación las escuelas públicas son insuficientes pues la demanda de calidad no cumple con las expectativas de la mayoría de los padres de familia; por otra parte, durante una prueba reciente de actualización magisterial a nivel nacional tan sólo se alcanzaron los niveles de suficiencia entre el magisterio.

Para los padres de familia el pago de las colegiaturas en colegios privados les significa casi el 30 por ciento de su ingreso mensual. Los padres de aquellos que asisten a escuelas públicas han visto algunas irregularidades como libros de texto gratuitos rasurados en pasajes de la historia como la Conquista y la Independencia de México y han sido entregados incluso con datos incompletos.

En el caos de la educación pública también aparecen las escuelas que ofrecen carreras técnicas con bachillerato y que han tenido un crecimiento del 20 por ciento en el Estado de México, según información de la Secretaría de Educación.

La oferta de educación superior ha quedado reducida a la UAEM como alma mater de la mayoría de los profesionistas del estado y por otro lado, también están los CBTIS y el Instituto Tecnológico de Toluca como instituciones de carácter público.

Por otro lado se encuentran los centros de enseñanza como el Tecnológico de Monterrey, cuyos costos semestrales oscilan de entre 30 y 36 mil pesos que la mayoría de los mexiquenses no pueden pagar, y por lo que la institución subsana una parte del costo de la carrera de éstos jóvenes para al término de la carrera firmar un convenio de adeudo que será liquidado en cuanto el alumno comience a ejercer su carrera.

Por último se encuentran las licenciaturas a distancia que oferta la UNAM y algunas otras instituciones privadas vía internet.

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