La increíble y cierta historia del falso extraterrestre de Metepec y su creador asesinado

* Dice el filósofo y sociólogo alemán Herbert Marcuse que “el poder de la imaginación excede en mucho a Alicia en el País de las Maravillas en su manipulación de las palabras, en su habilidad para darle sentido a las tonterías y convertir en tonterías lo que tiene sentido”. Y así pasó en Metepec.

Miguel Alvarado

Terrenos olvidados pasados por agua guardaron por años cuerpos sombríos buscados por dioses menores, mortales, engañados por sus pares a punta de bala. Exploradores del futuro, usaban a veces alquímicas ciencias para comprenderse a sí mismos, ponerse a mano con navegantes planetarios expulsados para siempre de libros ficticios y anatemas contra el fin del mundo.

Metepec, laboratorio al aire libre de hedonismos y placebos, se daba tiempo para competirle al tráfico de armas y mansiones cocaínicas con experimentos de exociencia y profetas furibundos incubados en programas de televisión de bajo presupuesto.

Antiquísimas religiones y sectas de tecnológica vanguardia se disputaban con fervor los favores de extraterrestres contactados y buscaban en planos siderales al misterioso planeta Niburu, portador de ingratas noticias para la raza humana. Aquel libro extraño de los sicodélicos años 60, El Retorno de los Brujos, había grabado en la mente de los soñadores una oportunidad para desvelar la realidad verdadera, única, incompartida. El texto, un tabique escrito por Jacques Bergier y Louis Pauwles, vendió 2 millones de ejemplares al salir a la venta y pintaba una historia alterna del ser humano con extraterrestres, alquimistas, nazis místicos y algunas estrellas de la literatura universal incluidos. El compendio fue una de las semillas que germinó en algunos el gusto por lo inexplicable.

Era el 11 de mayo del Año de Gracia del 2007. Uno de estos cazadores de mitos, el popular pero cuestionado por imposible Jaime Maussán, era contactado por un hombre de Metepec, en el Estado de México, quien le informaba que había encontrado en las tierras de su rancho una criatura a la que no podía identificar y la ofrecía para su examen. Luego de breve inventario, Maussán reconoció al hombre con el que hablaba como un compañero de la infancia, por lo que no desconfió.

Acostumbrado a fulleros de todo tipo, Maussán había desarrollado empatías por aquellos y de pronto no sabía cómo detenerse ante las tomaduras de pelo. El hombre de Metepec se escuchaba, sin embargo, cuerdo y hasta allá se trasladó el presentador del programa Tercer Milenio. Se encontró con un hombre de mediana estatura y cierta edad, vestido con sombrero y ropa de campo y que dijo dedicarse al negocio del transporte en Toluca y Metepec. Era Mario Moreno López, un afable empresario y líder de los radiotaxistas agrupados en la compañía Excelencia, pero con gusto por el protagonismo. Continuamente visitaba las redacciones de periódicos locales en busca de convenios que le permitieran anunciar sus flotillas. Es recordado como un hombre con el que se podía conversar y llegar a rápidos acuerdos que beneficiaban a las partes. Se hacía acompañar de su entrañable amigo, Alam Demetrio Zermeño Velázquez, quien además era socio en aquella empresa de transporte.

Moreno tenía sus debilidades y una de ellas era la apuesta en carreras de caballos. Decidido, había forjado una fortuna mediana que le permitía vivir con cierta holgura no exenta de preocupaciones que abarcaban toda clase de actividades, entre las que destacaba una abnegada vocación por la argucia y la apariencia.

Vio en Maussán a un hombre imaginativo, aventajado alumno de los postulados de la abducción y decidió probar suerte, al fin y al cabo era apostador nato. Le presentó a Jaime una criatura blancuzca, con cola, despellejada, de enormes cuencas y cara semihumana que medía unos 28 centímetros de altura. Maussán quedó fascinado.

Un grupo de hombres había encontrado a la criatura en una trampa de acero, en alguna de las propiedades campiranas de Moreno en Metepec, a eso de las cinco de la tarde. Estaba viva y gritaba asustada pero el grupo la llevó consigo para tomarle fotografías. Luego decidieron matarla por razones que nunca se esclarecieron y la sumergieron durante horas en agua, ahogándola hasta la muerte.

Dice el filósofo y sociólogo alemán Herbert Marcuse que “el poder de la imaginación excede en mucho a Alicia en el País de las Maravillas en su manipulación de las palabras, en su habilidad para darle sentido a las tonterías y convertir en tonterías lo que tiene sentido”. Y así pasó en Metepec. Mario Moreno, aquel líder de radiotaxistas tuvo que enfrentar junto a su socio, Demetrio Zermeño, una prueba mortal que ninguno de los dos superó.

Apenas tres meses después de aquel contacto planetario, Moreno y Zermeño morían abatidos por las balas de un tipo muy terrestre en un paraje de la carretera Toluca-Ixtlahuaca, donde los cuerpos de los taxistas fueron hallados junto a una camioneta de lujo, quemada totalmente. El escándalo en la capital mexiquense fue mayúsculo, pues se trataba de un personaje público que lideraba más de 500 unidades en el valle de Toluca. Las investigaciones condujeron a un sobreviviente que proporcionó el nombre faltante en el rompecabezas. A pesar de todo, todavía tardó dos años para ser armado en su totalidad. Toluca olvidó el incidente tan pronto como se enteraba del siguiente asesinato pero el 23 de septiembre de 2009 la policía de Jalisco anunciaba la captura de aquel olvidado homicida, Cristian Alejandro Castil Zavala, de 29 años, arraigado por necesidad en Tala, en aquel estado.

Acusado de homicidio calificado, homicidio calificado en grado de tentativa y daño en los bienes, a Castil no le quedó más remedio que recordar aquella noche que cambió su vida y contó a los ministeriales que el 3 de agosto del 2007 tomaba algunas copas junto a Moreno, Zermeño y Benigno Vargas Velázquez, aquel pasmado sobreviviente.

Los cuatro estaban en Toluca pero decidieron seguir la juerga en Ixtlahuaca. En el camino, se detuvieron unos momentos en un paraje pero allí Castil “sacó un arma de fuego con la que disparó en contra de sus invitados, a dos de los cuales dio muerte, mientras que el tercero se echó a correr y se perdió entre los matorrales”. Luego incendió el auto de los fallecidos y se dio a la fuga.

Charro de oficio, a Castil no le quedó de otra que reconocer los homicidios y culpó a una impagable deuda por 20 mil pesos que uno de los muertos tenía con él. Añadió burlas y desplantes que nadie está dispuesto a soportar como detonantes de la balacera pero negó hasta con la cabeza haber incendiado el auto de sus rivales. Moreno moría dejando una gigantesca empresa al borde de la extinción y un extraterrestre guardado en algún lugar de su rancho en Metepec. Este ser pasó a manos de la viuda, quien allí lo conservó como una curiosidad hasta que el propio Maussán reapareció en la escena a finales del 2008, picado hasta el tuétano en la curiosidad. Enterado de la situación, lamentó caballerosamente las muertes pero logró que la señora le entregara la criatura para, ahora sí, realizar una serie de pruebas, todas ellas muy científicas.

En febrero del 2009, Maussán anunciaba con discretos bombos y platillos que tenía en sus manos la prueba definitiva de la vida en otros planetas. Estaba en un congreso internacional sobre OVNIS en Laughlin, Nevada, uno de los mayores en el mundo.

Allí mostró fotos y dio algunos detalles sobre el misterioso ser y reveló que los estudios científicos avalaban la veracidad. La vaguedad del asunto había llevado lejos a Maussán, que prestó su relato, su monstruo y sus pruebas al prestigiado canal de televisión The History Channel, que presentó el caso en un programa llamado Monster Quest, en cadena mundial.

Maussán, por su parte, dictaminó que las pruebas científicas arrojaban que el ser tenía partes de animales de diferentes especies, lo cual tenía asombrados a los estudiosos del tema, pues no se explicaban cómo podía suceder tal cosa. No era un mono, pero tampoco reptil y una de las secciones de un tobillo parecía humana totalmente y la historia de Maussán involucró a respetables profesionales como Jesús Higuera, jefe del Departamento de Imagen en el Instituto Mexicano de la Nutrición. El ufólogo mexicano no olvidaba tampoco que en Metepec se había grabado un supuesto extraterrestre en 1994, por lo que no dudó en calificar a la región como “una zona muy caliente”.

Y tenía razón. Las cosas ardieron, pero para él, cuando un misterioso invitado saltó a la sideral escena. Se trataba de Ángel Palacios Núñez, nombre falso de Urso Moreno Ruiz, un joven pero hábil taxidermista que en sus ratos libres construía imaginativos seres ensamblando partes de animales que “tenía cerca de mí”. Urso confesaba el engaño en foros de internet donde se discute la taxidermia: “que conste que yo no dije que era de a verdad. Eso lo inventó Maussán, que conste que se lo creyó y fue a hacer todo un show. Fue una broma que se salió de control pero después de cuatro años me da gusto ver que una de mis creaciones le ha dado la vuelta al mundo y ha pasado por varios científicos y pruebas y no han dado con lo que es. Entonces, ¿qué onda con la ciencia? La he burlado. ¿Será? Ja, ja, ja”.

Urso se hizo pasar como el ayudante del veterinario Marco Antonio Salazar, quien trabajaba para el infortunado Mario Moreno. Dijo que en realidad era el cadáver de un mono titi curtido, unido a pelambre y fluidos de otros animales. Por eso “cada muestra de ADN saldrá distinta”, dice el taxidermista. Según el propio Urso, Maussán pagó por el supuesto extraterrestre unos 300 mil pesos a la viuda de Moreno que luego desquitó en conferencias acerca de su misterioso descubrimiento.

La pedacería de esta historia se encuentra en el sitio http://alcione.org/00_CASO_SER_METEPEC1.html. El ser de Metepec fue un señuelo más, artísticamente diseñado por un hombre que no le tuvo miedo al ridículo pero que sucumbió a sus propias tretas en un paraje enlodado, dejando huérfana una criatura proteica, debidamente pulimentada por el equívoco oficio de Jaime Maussán, el verdadero hacedor de monstruos.

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4 comentarios

  1. te dignaste a escribir esto pero no a verificar las cosas?
    incluso Marco Antonio Salazar se contradice
    Amarrilista

  2. No se si el ser este, es real o es una farsa, sera un tema cientifico, lo que si observo, por lo menos para mi gusto, es que este largo relato lleno de redundancias, esta cargado en demasia de subjetividades…

  3. CIERTO O FALSO ESTA DIVERTIDA ESTA MAMADA JAJAJA

  4. Rachael

    blog topic


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