Los pupitres de don Porfirio

* La enseñanza durante el Porfiriato se caracterizó por ser un sistema pequeño y de lento adelanto; las cifras indican que de 1877 a 1907 sólo se fundaron en el territorio nacional 162 escuelas, lo que representa un raquítico crecimiento del dos por ciento en 30 años.

Elpidio Hernández

El gobierno de Porfirio Díaz estaba por extinguirse en 1910, luego de 32 años de dictadura militar. Su respaldo a la construcción de vías férreas fue decisivo para que el ferrocarril llegara a poblaciones de difícil acceso, conectando a las comunidades y haciendo más cortos los trayectos. Sin embargo, otros sectores parecían estancados, como el educativo que no alcanzó el mismo desarrollo. La enseñanza durante el Porfiriato se caracterizó por ser un sistema pequeño y de lento adelanto; las cifras indican que de 1877 a 1907 sólo se fundaron en el territorio nacional 162 escuelas, lo que representa un raquítico crecimiento del dos por ciento en 30 años. Los mismos indicadores señalan que de 1878 a 1890 el país registró un desarrollo anual en la escolaridad del 3.2 por ciento, cifra que disminuyó en los albores del siglo XX, pues de 1900 a 1907 se registró un crecimiento del 2.6 por ciento.

En el Estado de México la situación fue diferente. El gobierno de José Vicente Villada dio un gran impulso a la educación. Se dedicó, si no a construir, sí a fundar escuelas en los pueblos y haciendas de la entidad pues afirmaba que no se podía hablar de progreso mientras no se integrara la población indígena al resto de la civilización. La labor del gobierno villadista, que duró hasta su fallecimiento en 1904, sería continuada por el del general Fernando González, aunque no con el mismo furor que su antecesor. La consigna de ambos mandatarios sobre educar a la población no se ajustó a las condiciones de pobreza extrema en que vivía un gran porcentaje de las familias mexiquenses de aquellos días, para quienes era más importante sembrar y cultivar la tierra que educar a los hijos, situación que se convirtió en uno de los principales obstáculos, pues durante los periodos de siembra y cosecha los planteles escolares se encontraban prácticamente semidesiertos: el estudiantado tenía que auxiliar en las labores agrícolas familiares.

Cien años después el contexto que se vive en el Estado de México encuentra otras características. Con un presupuesto abundante y holgado, cercano a los 130 mil millones de pesos anuales, el gobierno de Enrique Peña ha dedicado gran parte de su agenda a inaugurar y dotar de equipo a escuelas de distintos niveles, acciones que se suman a los trabajos de los 125 ayuntamientos de la entidad para mejorar la infraestructura de las escuelas. Hasta noviembre de 2009 la administración peñista reportaba que se habían edificado 146 preparatorias y anunciaba que para este año se contaría con 26 planteles más; se habían inaugurado nueve colegios de Estudios Científicos y Tecnológicos y se había beneficiado a seis mil escuelas con equipo inmobiliario. La menuda figura del gobernador se ve prácticamente cada semana inaugurando una escuela con el nombre de bicentenario o entregando vales para equipo inmobiliario.

Durante los gobiernos de Vicente Villada y Fernando González la tarea de educar a la población mexiquense encontraba sendos obstáculos, principalmente en el aspecto económico, pues en aquellos días no se contaba con un presupuesto que permitiera la expansión de la oferta educativa, por lo que en 1891 el general Villada aplicó un gravamen especial llamado “impuesto para la instrucción”, para dotar a las escuelas de mobiliario y material que requirieran. Otro de los inconvenientes a los que se enfrentaron fue que en la entidad mexiquense, en los tiempos del Porfiriato, estaba integrada por distintas etnias que hablaban diferentes dialectos. De acuerdo a datos del Consejo Estatal de Población estatal, en 1900 el 13 por ciento de la población mexiquense hablaba algún dialecto. Para 1910 el porcentaje había aumentado uno por ciento, por lo que 14 de cada cien habitantes mexiquenses hablaban algún dialecto. Un tercer factor que incidió en el lento desarrollo educativo fue la enorme distancia que tenían que recorrer los estudiantes para llegar a los colegios, pues en aquellos días las comunidades marginadas no contaban con una escuela propia y los escolapios tenían que caminar a otras para recibir la enseñanza escolar.

Aunque la constitución ya indicaba que la educación debía ser gratuita, en el Porfiriato ese punto se enfocó más al reparto de útiles y libros de texto, por lo que los edificios que albergaban las escuelas debían ser construidos con fondos de los habitantes de las propias comunidades, para luego tener derecho a solicitar la fundación de una escuela. Sólo que la pobreza hacía que en las comunidades se edificaran auténticas chozas como recintos educativos, con pisos de tierra, ventanas sin vidrios y piedras en las funciones de una banca. Las condiciones de los planteles tenían mucho que ver con el capital recaudado por el impuesto de instrucción; entre más personas vivieran en una comunidad, habría mejores colegios.

Para 1890 en Toluca había alrededor de 18 mil habitantes. Aquí estaban asentados los mejores colegios de la entidad, sin embargo en comunidades donde había escasos 200 habitantes, el impuesto recaudado sólo alcanzaba para escuelas de tercera categoría, pues el gobierno villadista había decidido instaurar tres tipos de escuelas, de primera, segunda y tercera clase.

Para 1907, en el territorio que comprendía el distrito de Toluca había 48 escuelas de primera o segunda clase y 43 de tercera; 15 de los mejores planteles estaban en la capital mexiquense: seis eran para hombres, seis para mujeres y había tres escuelas mixtas. Las crónicas de aquellos días narran que en Toluca la mayoría eran apropiadas y la asistencia de los estudiantes era regular.

Donde se registraban las mayores dificultades era en las comunidades toluqueñas. Para finales del siglo XIX, seis pueblos de la capital mexiquense con alrededor de dos mil habitantes, San Lorenzo Tepaltitlán, San Pedro Totoltepec, San Mateo Otzacatipan, Santa Ana, Calixtlahuaca y San Pablo Autopan sólo contaban con dos escuelas mixtas de tercera clase donde asistían, en promedio, 130 estudiantes a cada una y una para mujeres con matrícula de 50 alumnas. Mientras que en las comunidades de Miltepec, San Marcos, San Cristóbal, Tlachaloya, Santa Cruz, San Andrés y San Martín, donde había cerca de 500 habitantes, sólo había un plantel mixto de tercera clase. Allí estudiaban 80 niños y 30 niñas a cargo de una maestra que se encargaba de impartir todos los años escolares.

En otras seis comunidades toluqueñas, Tecaxic, Atzcapotzaltongo, San Buenaventura, Capultitlán, Cacalomacán y Tlacotepec había una escuela para niños y una para niñas, mientras que en Oxtotitlán, Buenavista, Tlaxomulco, San Juan Tilapa y San Felipe Tlalmimilolpan existía una escuela mixta para los estudiantes de las cinco comunidades, según lo describen los investigadores mexiquenses Guadalupe Zamudio y José Aranda, en su texto Valle de Toluca, Sociedad y Territorio.  

Durante el Porfiriato la mayoría de los gobiernos estatales se dedicaron a darle un gran impulso a la educación superior, que otorgaba fama y prestigio a los gobiernos estatales, olvidándose casi siempre de la instrucción primaria destinada a la población indígena; en el Estado de México el Instituto Científico y Literario le había dado un prestigio cultural que pocos estados tenían y que durante el Porfiriato se logró acrecentar; a pesar de ello, Villada dio un amplio apoyo a la educación básica. Uno de los primeros decretos que expidió el Congreso del Estado de México, poco después de su nombramiento como gobernador (1886), fue que la Educación Pública Primaria debería ser gratuita, laica y obligatoria para todos los menores de 5 a 14 años. El apoyo villadista no sólo se extendía a la educación en primarias, secundarias y preparatorias, además se preocupó por mejorar las condiciones físicas y académicas del Instituto Científico y Literario y la preocupación del gobernante alcanzó también a las clases desprotegidas como niños huérfanos, mujeres y obreros.

Para 1900 en el Edomex había 957 escuelas de instrucción primaria, la matrícula escolar ascendía a 50 mil 594 alumnos y el 19.36 por ciento de la población de 12 años en adelante era alfabeta. Los esfuerzos de los gobiernos villadistas y gonzalistas se empezaron a reflejar en 1910, año en que el 25.13 por ciento de la población de 12 años en adelante ya sabía leer y escribir, mientras que para 1921 la cifra de personas de 10 años en adelante que habían recibido educación era del 32 por ciento.

El sector educativo en nuestros días parece consolidado. Prácticamente todos los mexiquenses tienen acceso a la educación básica en casi todas las comunidades, mientras que las preparatorias y bachilleratos van avanzando en número y calidad. Donde se tiene el mayor déficit es en la educación superior, pues hacen falta espacios que están siendo ofertados por escuelas de paga. 

Para 2010 la cifra de personas de 15 años en adelante que saben leer y escribir se estima en 96 por ciento. En 2005, seis de cada cien personas no tenían ningún grado de escolaridad; 10 contaban con primaria incompleta y 18 la concluyeron; 4 no finalizaron la secundaria, 27 la concluyeron, 7 no finiquitaron sus estudios de educación media superior, 15 la completaron, 4 no concluyeron la educación profesional, 8 finalizaron su licenciatura y una de cada cien tiene un posgrado.

Estadísticas de la Secretaria de Educación del gobierno estatal indican que en el ciclo escolar 2005-2006 había en la entidad cuatro millones 483 mil 360 alumnos que estudiaban en 22 mil 547 escuelas. Para el ciclo escolar 2006-2007 el número de alumnos descendió a cuatro millones 293 mil 195 educandos en 22 mil 880 escuelas. De los cuatro millones 293 mil 195 alumnos inscritos, 3 millones 294 mil 204 estudiaban el nivel básico; 443 mil 154 alumnos estaban inscritos en el nivel medio superior; 255 mil 562 cursaban el nivel superior y 300 mil 275 estudiantes estaban adscritos a una educación no escolarizada.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s