Las amenazas

* En 2004 el abogado litigante Jorge Arellano Medina era director de Seguridad Pública y Tránsito de Metepec. Fue el primero en alertar sobre la presencia del narco en aquella zona, pero un día después se retractó de sus dichos bajo el argumento que no era la persona indicada para dar esa información. “Desafortunadamente, después hubo un poco de amenazas de estas gentes que ya me tenían bien identificado a mí y a mi familia, empezamos a tocar puntos muy álgidos que en realidad no me correspondían”, sostiene el jurista seis años después, en entrevista con este semanario.

Elpidio Hernández

En los últimos años el municipio de Metepec ha registrado un inusual y boyante desarrollo. En sus extensos terrenos se instalaron fraccionamientos de todo tipo, algunos más exclusivos que otros, habitados por políticos, deportistas profesionales, empresarios e incluso por la parentela de los jefes del narcotráfico recluidos en el Centro Federal de Readaptación Social del Altiplano. La bonanza económica en aquel municipio coincidió también con el desarrollo de actividades ilícitas como el propio narco.

En 2004 el abogado litigante Jorge Arellano Medina era director de Seguridad Pública y Tránsito de Metepec. Fue el primero en alertar sobre la presencia del narco en aquella zona, pero un día después se retractó de sus dichos bajo el argumento que no era la persona indicada para dar esa información. “Desafortunadamente, después hubo un poco de amenazas de estas gentes que ya me tenían bien identificado a mí y a mi familia, empezamos a tocar puntos muy álgidos que en realidad no me correspondían”, sostiene el jurista seis años después, en entrevista con este semanario. Como encargado de seguridad en Metepec, Arrellano Medina declaraba en aquellos días que el municipio era señalado por la Agencia Federal de Investigaciones como uno de los principales focos rojos por el asentamiento de las familias de narcotraficantes recluidos en la antigua cárcel de La Palma y revelaba que en el exclusivo fraccionamiento de San Carlos habitaban la madre y la esposa de Rafael Caro Quintero y de familiares de Juan José Esparragoza El Azul; reconoció que en coordinación con las autoridades federales contaban con las direcciones precisas de más personas sospechosas que estaban asentados en los fraccionamientos San Carlos, Don Adolfo, Villas Stefanía, Puerta de Hierro, La Asunción, La Virgen y Del Virrey.

Media década después, el ahora presidente de El Colegio de Abogados del Estado de México reconoce que por lo menos hasta el 2009, en el Club San Carlos seguían habitando personas ligadas al crimen organizado quienes -dijo- organizaban fiestas que duraban hasta tres días y que eran amenizadas por grupos como los Tigres del Norte o los Temerarios. “¿Qué tipo de gente organiza fiestas de tres días? Todo mundo se daba cuenta del tipo de gente que entraba y salía”, puntualizó.

Jorge Arellano Medina es un prestigiado abogado que en su foja de servicios destaca su participación como presidente del Consejo Directivo Estatal de la Barra Nacional de Abogados en la entidad, en la presidencia de la Academia de Derecho Corporativo de la Federación de Colegios Barras y Asociaciones de Abogados; asesor jurídico en diferentes alcaldías, vocal titular del Comité Estatal de Consulta y Participación de la Comunidad en Seguridad Pública del Estado de México y ex director de Seguridad Pública en Metepec. El litigante recibe en su despacho, enclavado en el primer cuadro de la capital mexiquense.

– ¿Cómo analiza la violencia que se vive a nivel nacional y en el Estado de México?

– Creo que es una situación que día a día se está incrementando. Me parece que la autoridad no ha atacado de raíz el problema; vemos cada día más incidencia en delitos del orden patrimonial: robo de vehículos, violencia intrafamiliar, asaltos, robo a casa habitación. Me parece que la falta de empleo y de oportunidades es lo que está generando que aumente este fenómeno. Creo que es muy importante que nuestras autoridades le apuesten a la prevención del delito; se están incrementando las penas en contra de los delincuentes pero eso no basta; las estadísticas indican que, de cada cien delitos que se cometen, se denuncian 20 y solamente dos o tres son sometidos a juicio. Las autoridades deben de recuperar la confianza para que la gente se atreva a denunciar, porque desafortunadamente hay bastante impunidad y corrupción. La gente que fue objeto de un robo a casa habitación dice ‘voy a pasar seis horas en el Ministerio Público, van a ingresar los peritos y los policías ministeriales a mi domicilio, van a ver cómo vivo y al final de cuentas no van a resolver absolutamente nada, ¿qué caso tiene?’. Por eso la gente ya no denuncia, porque no tiene confianza en la autoridad.

– ¿A qué podría atribuirse la violencia que vive el país, incluido el Estado de México?

– Considero que las ejecuciones se dan porque las organizaciones criminales que existen en el país se están diputando los territorios. Es cierto que todos los días vemos ejecuciones, pero es gente que está involucrada en ese tipo de negocios, en ese tipo de ilícitos, aunque en los últimos días la violencia ha alcanzado también a particulares. Lo que sucedió con los estudiantes de Chihuahua, la semana pasada en Monterrey; creo que deben de poner mucha atención las autoridades y hacer trabajo de inteligencia, no sólo hacer investigaciones como antes. Hay que apostarle al trabajo de inteligencia en forma organizada con todas las policías del país, que haya una central donde esa información se esté procesando porque vemos que hay muchísimas organizaciones criminales que están operando a lo largo y ancho del país, pero no vemos que haya una coordinación a nivel nacional. Lo que hace falta es coordinación, pero apoyada por un trabajo de inteligencia para que en el momento que esté operando el ejército, la policía estatal, la Secretaría de Marina o las policías municipales, tengan debidamente identificada el área de acción de esos delincuentes. Sabemos que está operando en tal zona el cártel del Golfo, en esta otra La Familia, en la zona centro los Zetas. Todo mundo sabe que operan pero nadie hace nada. Es un grave problema que estamos enfrentando y sólo espero que no rebase al gobierno. Creo que somos más las personas que queremos vivir en paz que los delincuentes. La denuncia ciudadana es otra alternativa, pero si yo voy a denunciar a la Procuraduría y hay policías involucrados, el día de mañana van a decir ‘él fue el que te denunció’ y al rato toman represalias.

– ¿Qué sucede en el municipio de Metepec?

– Debe de haber narcomenudistas y tal vez familiares de la gente que está detenida en el Centro de Máxima Seguridad (Altiplano) y que viven en la zona, pero considero que no es tan alarmante la situación. Es verdad que se necesita poner atención y llevar brigadas de prevención del delito, acercarse a las escuelas y dar pláticas para que los estudiantes prevengan ese tipo de situaciones. Por supuesto que hay venta de drogas al menudeo, pero no es alarmante la situación, me parece que ha crecido más la delincuencia, el robo de vehículos, robo a transeúntes. Creo que también sería conveniente que se estableciera un mapa delictivo para ver dónde están operando las organizaciones y denunciar esos negocios que muchas veces operan disfrazados de papelerías, de carpinterías y son los que distribuyen la droga en pequeñas proporciones. A través de un trabajo organizado que se pudiera llevar a cabo, como cuando yo estuve, que nos hicieron favor la zona militar y la Agencia Federal de Investigación para hacer un trabajo debidamente integrado. Hubo una coordinación con la entonces Dirección de Seguridad Pública estatal y se hizo un mapa delictivo, teníamos bien identificado qué estaba sucediendo en cada una de las zonas del municipio. Se debería de retomar ese tipo de trabajos con el apoyo de la misma Agencia Federal de Investigaciones, la misma Agencia de Seguridad Estatal y que haya una verdadera coordinación entre las policías metropolitanas de Toluca, Metepec, Lerma, Zinacantepec.

– Informes policiacos dan cuenta de que el narco está asentado en ese municipio, ¿por qué las organizaciones eligen Metepec como refugio?

– Considero que es una zona que está muy de moda, porque prácticamente todos los centros comerciales se han ido al municipio. Todo lo que es la zona habitacional, la zona residencial del valle de Toluca, está asentada en el municipio de Metepec. Es atractivo el municipio para este tipo de organizaciones asentar sus bases porque en ese lugar está la gente económicamente fuerte, la que tiene el poder adquisitivo para adquirir ese tipo de drogas. De alguna manera han asentado sus bases en el municipio apostándole a que tienen a su alcance a la gente que tiene el poder adquisitivo. 

– ¿Podría decirse que actualmente Metepec es el principal refugio de los grupos criminales en el valle de Toluca?

– No lo creo tanto, porque podemos ver zonas residenciales en Cacalomacán, donde también se ha dicho que viven familiares de la gente que se dedica a este tipo de situaciones, en algunas zonas de Metepec debe de haber familiares que radican, pero vuelvo a repetir que no es tan alarmante. Si hay venta de drogas, es al menudeo y es preciso atacarla, pero a través de un trabajo coordinado entre los cuerpos policiacos.

– ¿Qué papel juega el Centro de Readaptación Social del Altiplano con el asentamiento de los grupos criminales o sus familiares en el municipio de Metepec?

– Es muy importante y en alguna ocasión un ex delegado de la PGR lo comentó. Es como los paleteros de Michoacán, que lo único que saben hacer son paletas y tarde o temprano se dedican al oficio de paleteros. Este tipo de gente que viene de Sinaloa, de otras entidades y que sus familiares están recluidos aquí en el Altiplano, tarde o temprano se dedican a lo mismo porque es lo único que saben hacer. Vemos que ha habido mucho crecimiento económico en la zona de Metepec e incluso se han visto en la zona residencial casas que han rentado estas personas. La Agencia Federal de Investigaciones deben de tener identificados a todos los familiares que radican en la zona de Metepec, pero lo realmente importante sería conocer a qué se dedican estas personas, darles seguimiento, si efectivamente están llevando una vida normal, qué tipo de negocio tienen o de qué están viviendo, porque se supone que viven en una de las zonas económicamente más caras, a donde llegan para estar cerca de sus familiares en la zona más exclusiva en el valle de Toluca. Se debe dar seguimiento y si están involucradas en actividades ilícitas, de inmediato denunciarlas y tratar de erradicarlas. Que estén cerca de sus familiares pero que no se dediquen a actividades ilícitas.    

– Cuándo usted era director de Seguridad Pública en Metepec, ¿cómo identificó la presencia del narco en ese municipio?

– Identificamos que había algunos narcomenudistas. Sse hizo un trabajo organizado en forma conjunta con la AFI, en ese entonces encabezada por el ingeniero Genaro García Luna, que actualmente es el secretario de Seguridad Pública a nivel federal. Tuve la oportunidad de conocer al licenciado Macedo de la Concha (procurador general de la República), hicimos algunas visitas a la Agencia Federal de Investigaciones y allí coordinamos todos los operativos que se hicieron. También nos reunimos en varias ocasiones en la zona militar con el entonces director de Seguridad Pública y Tránsito de la entidad, que era Carlos Iriarte y con el delegado del Cisen. En forma conjunta hicimos un mapa delictivo para detectar dónde estaban operando esas bandas. Detectamos seis u ocho puntos donde se expendía la droga, de inmediato se dio aviso a la autoridad federal y fueron erradicados. Todos los operativos que se realizaban eran organizados por la AFI en coordinación con la Policía Federal. Desafortunadamente se ha dejado a un lado ese tipo de situaciones y habría que apostarle a retomarlos para sanear el municipio y que la gente que radicamos allí vivamos más tranquilos.

– ¿Cuáles son las zonas donde se identificó operaban los narcomenudistas?

– En aquel entonces había algunas discotecas donde los mismos valet parking y meseros eran los encargados de distribuir la droga, ahora esos sitios ya no operan pero hay espacios nuevos, pero habría que tener cuidado en esa área donde están operando los antros de moda para ver si efectivamente no hay venta de droga y, si hubiera, infiltrar gente que haga trabajo de inteligencia para ver quiénes son los que están distribuyendo los enervantes.

– Usted fue el primero en denunciar la presencia del narcotráfico en aquel municipio, pero luego se retractó, ¿qué pasó en ese entonces?

– Hubo un operativo en el cual incluso participó el ejército, para que los familiares de los narcotraficantes recluidos en el penal federal que estaban radicando en Metepec salieran del municipio. Desafortunadamente, después hubo un poco de amenazas de esas gentes que ya me tenían bien identificado a mí y a mi familia. Empezamos a tocar puntos muy álgidos que en realidad no me correspondían, puesto que le correspondían a la autoridad federal. En su momento se le dio aviso a la delegación de la PGR y la delegación hizo lo suyo, pero desafortunadamente las organizaciones que apenas iniciaban trataban de asentarse en el municipio de Metepec a cualquier precio

– ¿Salieron del municipio la madre y la esposa de Rafael Caro Quintero y los familiares de Juan José Esparragoza, a quienes usted identificó?

– Efectivamente, esas personas al menos de Metepec sí salieron. Aunque el año pasado hubo dos casas incautadas, una en la primera sección y otra en la segunda sección (del fraccionamiento San Carlos), pero desconozco de quién sean, sin duda de gente que se dedicaba a ese tipo de negocios porque la Policía Federal todavía tiene las casas en resguardo. Me tocó, por ser vecino del Club San Carlos. Hace más de un año que llegó un conjunto, no recuerdo si eran los Temerarios o los Tigres del Norte que estuvieron tocando en una fiesta que se extendió de viernes a domingo. ¿Qué tipo de gente organiza fiestas de tres días? Todo mundo se daba cuenta del tipo de gente que entraba y salía, lo más raro es que la autoridad no se daba cuenta de la situación. Si todavía había familiares de estas gentes radicando ahí, creo que a través de los operativos que hicieron el año pasado donde se incautaron los inmuebles, al menos en la zona de San Carlos, te aseguro que ya no radica ningún familiar de estas gentes… no se sí suceda lo mismo en todo el municipio.

– ¿Por qué renuncia a su cargo como director de Seguridad Pública en Metepec?

– En parte por las amenazas y por la carga de trabajo que tenía en mi despacho, donde ya tengo más de 35 años como abogado litigante. Las empresas de las que he sido apoderado me requerían con más tiempo. Como experiencia, fue muy buena para apoyar a uno de los amigos que fue alcalde. Acepté tomar el cargo de director de Seguridad Pública pero desafortunadamente el despacho requería más tiempo, además de que ya empezaban algunas amenazas porque la gente decía: ‘¡aquí está lo que habíamos quedado!’ y dije ‘no lo voy a permitir, aquí se viene a poner orden y no a extorsionar; el que quiera trabajar que lo haga’, porque la gente se quejaba de que no los dejaba trabajar. No los dejé robar… trabajar… podían trabajar pero al que agarrara lo iba a procesar. Empezaron algunas fricciones y para salir bien de esa situación decidí solicitar mi renuncia y dedicarme de lleno al despacho.

– ¿Por qué los gobiernos no pueden erradicar el problema? ¿Qué sucede con la lucha del narco en Metepec?

– Son organizaciones que tienen más poder económico que las propias corporaciones policiacas. Incluso tienen acceso a mejores sistemas de telecomunicación, a mejor equipo, armamento. Desafortunadamente, y siempre lo he sostenido, dentro de las corporaciones policiacas siempre ha habido participación en este tipo de ilícitos. Cuando sucede una situación de secuestro, narcotráfico, robo de vehículos casi siempre hay elemento en activo o ex elementos de alguna de las corporaciones. Es gente que conoce la logística, cómo opera la policía internamente y que desafortunadamente forma parte de esas organizaciones. Es muy importante que con el Centro de Control de Confianza, que acaban de inaugurar hace unos días, se esté dando un seguimiento muy puntual a este tipo de situaciones para saber que, desde el director de Seguridad, sea una persona confiable la que está al frente de la corporación y de toda la gente. Creo que eso va a dar confianza a la ciudadanía de que las cosas están cambiando.

– ¿Se ha infiltrado el narco en la política mexiquense?

– Creo que en Metepec y Toluca no. Creo que a lo mejor puede haber algunas personas de la policía estatal que pudieran estar involucradas principalmente en la zona sur, Tejupilco, Luvianos o tal vez en el valle de México, en municipios como Neza, Ecatepec o Naucalpan, ahí pudieran estar algunas de esas policías involucradas en estas organizaciones. Considero que no es para alarmarse, han de ser un número reducido los que están involucrados, le apuesto más a que estén relacionados en el secuestro o en el robo de vehículos que en las drogas.   

– ¿Cómo califica el combate de la Federación contra el narcotráfico?

– Creo que está haciendo el mejor de los esfuerzos, desafortunadamente hace falta organización entre los cuerpos policiacos, que permeara de arriba hacia abajo; lo que veo es que cada quién lleva agua para su molino; la Federal hace lo suyo, la estatal lo suyo y la policía municipal igual. Debe de existir una sola coordinación, un solo mando para que no haya fuga de información. Hace falta una coordinación en primer lugar y por otro lado apostarle a la capacitación y profesionalización de nuestros cuerpos policiacos, porque vemos que andan muy mal capacitados, no es profesional, pero también se debe apoyar con buenos sueldos a los policías.    

– ¿Podrá ser erradicado el narcotráfico?

– Creo que se puede. Si vemos cómo estaba la delincuencia hace 20 años en Nueva York o hace 10 años en Bogotá… todo mundo apostaba que no iban a cambiar las cosas pero cambiado. Hay que hacerlo a través de un trabajo organizado. Es necesario apostarle al trabajo de inteligencia.    

– ¿Es viable legalizar la droga?

– Es un tema que tiene pros y contras. Por la situación que estamos viviendo no sería recomendable legalizarla porque lejos de beneficiar, vamos a tener una serie de consumidores potenciales y no estamos preparados para la rehabilitación. Creo que lo más conveniente sería apostarle… si ahorita Estados Unidos está apoyando a través del Plan Mérida al trabajo de inteligencia y aprovechar las experiencias que ha tenido Colombia para combatir el narcotráfico y el lavado de dinero… colocar candados para que las organizaciones ya no puedan operar en el país. Pero eso es a mediano y largo plazo. Lo importante es apostarle a la capacitación y a la profesionalización de nuestras policías, ofrecerle buenos sueldos, capacitarlos y hacerlos profesionales para tenerlos del lado de la autoridad y no que se vayan al otro bando donde les ofrecen mejores sueldos.  

– ¿El gobierno estatal dejó de hacer su parte en el tema de la violencia?

– Creo que al contrario. El Estado de México ha sido pionero, con la inauguración del Centro de Control de Confianza. Se está apostando a que una de las prioridades sea la seguridad y tratar de capacitar y supervisar a los miembros de los cuerpos policiacos. Siento que la entidad es pionera en ese aspecto. Hay que hacer más cosas pero van a ser a mediano y largo plazo.

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2010: ¿al fin el tiempo del México profundo?

* Tras el fraude en las elecciones presidenciales de 2006, Calderón se marcó como objetivo lograr afianzar la legitimidad de su gobierno a través de la lucha contra el narcotráfico. La escalada de violencia no se hizo esperar. Así, desde 2006, el total de muertes violentas se eleva a 16 mil, casi 8 mil sólo en 2009, año en que la militarización se ha profundizado.

Lola Cubells y Sergio de Castro Sánchez/ Quaderns d’Illacrua / Kaos en la Red/ Rebelión

Año 2006. En las calles de Oaxaca, tomadas por el pueblo, se respira cierto optimismo. El tiempo del cambio está por llegar. Si 1810 fue el año de la Independencia y 1910 fue el de la Revolución, 2010 volverá a ver a México sumido en una lucha total contra la opresión. Y quizá, por esta vez, la historia esté de lado del “México profundo” –el de “los de abajo”, verdaderos protagonistas de una historia silenciada “desde arriba”; y el “México imaginario” ya no sólo será por fin derrotado, sino incapaz –como hizo en el pasado– de llevar a su terreno el discurso de la emancipación, la libertad y la revolución.

El año 2006 fue especialmente conflictivo en México. Finalizado el sexenio de Vicente Fox –miembro del ultraderechista Partido de Acción Nacional, PAN– Felipe Calderón llegó a la presidencia tras un nuevo fraude contra del Partido de la Revolución Democrática (PRD), representante de la izquierda institucional y que acudía a las urnas de la mano de Andrés Manuel López Obrador. El movimiento lopezobradorista tomaría por meses la capital mexicana con plantones y manifestaciones de hasta dos millones de personas mientras su “líder” desconocía al gobierno “espurio” de Calderón y creaba su propio “gobierno legítimo”.

Pero antes de que Calderón tomara posesión, Fox debía dejar limpio el panorama socio-político del país a su colega de partido. Lo haría primero en Atenco, en donde el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) había conseguido paralizar la construcción del nuevo aeropuerto capitalino en su territorio. A un mismo tiempo, era golpeada La Otra Campaña, impulsada por el EZLN como alternativa no partidista a las elecciones presidenciales y cuya caravana acababa de visitar la localidad atenquense.

Posteriormente le tocaría el turno a Oaxaca en donde, a partir de la insurrección contra el gobernador Ulises Ruiz Ortiz (PRI), la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) comenzó a construir en el discurso y en la acción formas de organización sociopolítica que, sobre la base de los “usos y costumbres” de los pueblos originarios de la región, amenazaban de forma directa al poder establecido.

El narcotráfico como excusa

Tras el fraude en las elecciones presidenciales de 2006, Calderón se marcó como objetivo lograr afianzar la legitimidad de su gobierno a través de la lucha contra el narcotráfico. La escalada de violencia no se hizo esperar. Así, desde 2006, el total de muertes violentas se eleva a 16 mil, casi 8 mil sólo en 2009, año en que la militarización se ha profundizado.

A través de la Iniciativa Mérida (también llamada Plan México por sus similitudes con el Plan Colombia), EU ha destinado mil 400 millones de dólares a la lucha contra el narco. La iniciativa, que cubre los años 2007 a 2010, ha permitido a Calderón desplegar más de 50 mil efectivos militares por todo el territorio nacional. El resultado: incremento exponencial de la violencia y violaciones constantes de los derechos humanos por parte del Ejército –que se han incrementado un 600% desde que arrancó el Plan México– y que incluso ha llegado a denunciar la institucional Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

La militarización y la presencia estadounidense en territorio mexicano encontró asimismo en la “epidemia” de gripe porcina una justificación más. Así, se creaba en marzo de 2009 el Centro Conjunto de Implementación para coordinar la acción de militares y policías de ambos países que cristalizaría en la realización, por primera vez en la historia, de maniobras militares conjuntas entre México y EU, en la que participaría la Cuarta Flota estadounidense, renacida ante la “amenaza” de Venezuela y otros países.

El acuerdo alcanzado a mediados de agosto entre Calderón y Uribe para la creación del Grupo de Alto Nivel de Seguridad y Justicia (GANSJ) con el fin de que ambos países coordinen acciones referidas a seguridad y justicia; la autorización por parte de Calderón a finales de 2006 para que la Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA) tenga presencia permanente en México; las denuncias de conexiones de grupos políticos del norte del país con los cárteles de la droga e, incluso, la posible creación, animada desde el Ejecutivo, de “grupos civiles de autodefensa”, son señales que alertan sobre el camino hacia la colombianización de México y la llegada de la “narcopolítica”.

Como es costumbre entre los gobiernos acólitos al libre mercado, la política mexicana de seguridad encierra objetivos ocultos. Para Pablo Romo Cedano, coordinador del Reporte de la Criminalización de la Protesta, elaborado por el Observatorio de la Conflictividad Social en México (OCSM), “en nombre del combate al narcotráfico y al terrorismo figuran un campo de batalla en donde los verdaderos criminales permanecen en la impunidad, mientras los líderes sociales son perseguidos, criminalizados y encarcelados por procesos judiciales absurdos”.

Y “razones” para la criminalización no faltan. Según el OCSM, sólo entre 2006 y el primer semestre de 2008 se registraron 2 mil conflictos sociales de diverso alcance en México. Las condiciones sociales, políticas y económicas actuales no invitan a que el panorama de efervescencia social termine en 2010.

Cataclismo neoliberal

La entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el 1 de enero de 1994 requirió cambios constitucionales que ponían fin a uno de los principales logros de la revolución de 1910: la propiedad colectiva de la tierra. La reforma del artículo 27 de la Carta Magna abría las puertas a la privatización de las tierras, así como de los recursos naturales existentes en ellas. A un mismo tiempo, la apertura de mercados impedía al campesinado indígena competir con la economía agraria estadounidense, industrializada y subvencionada por el estado.

El hundimiento de la economía mexicana en ese período –incluido el nivel de endeudamiento externo que alcanzaría los 166 mil 960 millones de dólares en 1999– sólo sería superado en 2009. Según el propio Banco Mundial, el número de pobres ha ascendido en 4.2 millones en 2009 (más de diez millones desde 2006), lo cual ha provocado que, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, más de la mitad de la población del país sea considerada pobre. El aumento de precios, incluida la canasta básica, ha deteriorado en un 44% las condiciones de vida de los campesinos, especialmente afectados por el alza de los precios de artículos como el maíz a partir de la entrada en vigor del TLCAN.

Por otro lado, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el PIB mexicano se contrajo en 2009 un 6.5%, la caída más fuerte desde 1933. A un mismo tiempo, 2.76 millones de personas –el 5.7 por ciento de la población económicamente activa– está actualmente desempleada. Flexibilización del mercado laboral, superexplotación, subcontratación, y violaciones permanentes de los convenios colectivos son algunas de las medidas tomadas por Calderón para quienes han conseguido mantener su empleo.

Crisis y política de partidos

El fracaso de la política antidroga de Calderón, así como las consecuencias de la crisis económica ha hecho que Calderón y su partido hayan perdido la poca credibilidad que les quedaba tras el fraude de 2006. La consecuencia más directa ha sido su derrota en las elecciones celebradas en 2009 –en donde estaban en juego la mitad de los escaños de la cámara baja, seis gobiernos estatales y unos 500 alcaldes de once estados– en las que el PRI fue el gran vencedor con un 36’7% de los escaños y la mayoría de los puestos estatales y locales.

Así las cosas –de cara a las elecciones a gobernador que se celebrarán este año en 12 estados– el PRD y el PAN, en un pacto aparentemente “contra natura”, han comenzado a preparar candidaturas conjuntas. El nombre de Enrique Peña Nieto –miembro del PRI, gobernador del Estado de México y responsable principal de la represión en Atenco– suena como candidato con más posibilidades de cara a las presidenciales de 2012.

Ante el duro panorama electoral que se le avecina al PAN, y en un intento por recuperar su credibilidad (y la de todo el sistema político mexicano, puesto en duda por la mayoría de la población) Calderón lanzaba el 15 de diciembre pasado su propuesta de reforma política.

Una reforma que busca profundizar el modelo presidencialista (entre otras cosas, atribuye al Jefe de Gobierno la facultad de vetar parcialmente las leyes que sean aprobadas por el Congreso) a la vez que busca crear la ilusión de que –en un país en donde los movimientos sociales se distancian cada vez más de la política partidaria– la ciudadanía tiene cabida en el modelo “democrático” mexicano permitiendo que ésta presente proyectos de ley al Congreso así como candidaturas independientes a los cargos de elección popular (aunque eleva del 2 al 4% el porcentaje de votos que un partido político ha de alcanzar para mantener su registro).

2009: lucha social y represión

Con un panorama socio-político como el descrito, no es de extrañar que el 2009 haya sido período de luchas sociales y represión, alimentando aún más las expectativas sobre una agudización de la conflictividad en el presente año. Pongamos sólo dos ejemplos.

México sigue mirando con expectativa al EZLN quien, según muchos, podría en este año presentar una nueva iniciativa política que trate de aglutinar la diversidad de actores sociales del país al tiempo que profundiza el proceso de construcción de la autonomía de las comunidades chiapanecas en resistencia, actualmente en una nueva fase de guerra de desgaste integral.

A través de una nueva escalada de “desarrollismo contrainsurgente” y paramilitarización se intenta controlar el territorio y acabar con la resistencia zapatista. Para Marina Pagés, del Servicio Internacional por la Paz (SIPAZ) “los gobiernos están utilizando una doble estrategia: quitarle legitimidad a los zapatistas por las buenas (resurgimiento de instancias de diálogo, aprobación de la ley indígena, acuerdos con ONU y OIT, etc.); y por las malas (conflictos comunitarios en los que los zapatistas son presentados como los agresores o estigmatizando a defensores de derechos humanos). Se hostiga no sólo a las comunidades sino a la red de apoyo que acompaña el proceso de autonomía. Una política represora que se realiza en la más completa impunidad, como demostró la liberación, entre agosto y noviembre de 2009, por parte de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación de 35 indígenas sentenciados por la Masacre de Acteal en 1997 –donde fueron asesinadas 45 personas–, argumentando irregularidades procesales, pero sin entrar a juzgar la inocencia de los mismos.

Sin embargo, las protestas sociales más contundentes del pasado año se desarrollaron a partir del decreto aprobado por Felipe Calderón en octubre de 2009, a través del cual se disolvía la empresa pública de suministro eléctrico “Luz y Fuerza del Centro”  posteriormente tomada por el ejército– confirmándose el avance de la privatización energética en el país.

Argumentando la falta de rentabilidad –según el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), provocada por el Ejecutivo– 44.000 trabajadores fueron despedidos, lo que llevó al SME –uno de los mayores del país– a convocar, entre otras acciones, sucesivas manifestaciones en la Ciudad de México. Si bien consiguieron una amplia participación solidaria de estudiantes e intelectuales de la izquierda, no han logrado, de momento, cohesionar un proceso más amplio –como indica Dolores González de Servicios y Asesorías para la Paz (SERAPAZ)– por el escepticismo que siguen generando en la izquierda antipartidista las formas de participación de los sindicatos tradicionales.

2010: parte del proceso

Un reciente artículo publicado en la revista Contralínea revela cómo, antes de la toma de posesión de Felipe Calderón, PAN y PRI –junto a empresarios y altos ejecutivos de grandes trasnacionales– idearon el Proyecto México 2030, cuya intención sería la de privatizar por completo todos los sectores estratégicos y los bienes de la nación. Tal proyecto político profundizaría no sólo la política neoliberal en el país, sino también lo que el activista e intelectual Gustavo Esteva, define como un “estado de excepción no declarado”.

Se dan numerosas similitudes con las condiciones que permitieron momentos históricos revolucionarios, incluso agudizadas por la fase terminal del neoliberalismo en la que nos encontramos. Algo claro es la multiplicación de las resistencias y la construcción de alternativas políticas y económicas en México que retoman la necesidad de reformular el estado y conseguir de una vez por toda la emancipación de todos los sectores excluidos. Chiapas, Oaxaca o Atenco no pueden ser analizados aisladamente. Forman parte de las luchas cíclicas que surgen desde esas prácticas ocultas de resistencia tejidas a lo largo de la historia de dominación capitalista. Las condiciones para que el México profundo pueda, por fin, hacer prevalecer su proyecto socio-político, están dadas. Y, sin duda, 2010 supondrá un año quizá no definitivo, pero sí ilusionante. El futuro dirá…

* Lola Cubells es miembro del Col.lectiu Zapatista de València, “El Caragol” e investigadora social especialista en interculturalidad y derechos humanos en Chiapas.

* Sergio de Castro Sánchez es miembro del Col.lectiu Zapatista de València, “El Caragol”; coordinador de la sección México de Kaos en la Red y autor del libro Oaxaca: Más allá de la insurrección. Crónica de un movimiento de movimientos (2006-2007).

El refugio

* Ana Lilia Herrera Anzaldo recuperó la alcaldía de Metepec para el PRI. En agosto de 2009 el palacio metepequense se convirtió en refugio de políticos que con menor fortuna también se han desarrollado a la sombra de Montiel Rojas o que colaboraron en su administración.

Elpidio Hernández

El 10 de octubre de 2005 la empresa de Emilio Azcárraga Jean, Televisa, dejaba al descubierto las andanzas del ex gobernador Arturo Montiel Rojas, que cobijado por el Grupo Atlacomulco y el poderío económico del gobierno mexiquense logró convertirse en aspirante a la presidencia de la república. Aquella mañana de lunes, Víctor Trujillo, en su programa El Cristal Con Que Se Mira, difundía copias de depósitos bancarios por un total de 35 millones 213 mil 396 pesos a nombre de integrantes de la familia Montiel Yáñez. Los documentos exhibidos en aquel espacio formaban parte de una investigación que el gobierno federal realizaba sobre una serie de 53 depósitos efectuados entre 2000 y 2001 a favor de Juan Pablo Montiel Yáñez. La información ampliaba que tan sólo uno de los depósitos, efectuado el 15 de mayo del 2000, acreditaba la entrega de 14 millones de pesos en efectivo al menor de los Montiel. Además se difundía un contrato de compra-venta de un predio de 14 mil metros cuadrados, en el exclusivo conjunto residencial Providencia de Metepec, a favor del mayor de los hijos.

Lo expuesto fue mortal para el político de Atlacomulco, quien vio desvanecer sus aspiraciones por gobernar el país. Sin embargo, el desatino no exterminó las ambiciones de aquel Arturo que logró reponerse y hoy mantiene vivo su anhelo de gobernar, sólo que ahora a través de su delfín político y sobrino, Enrique Peña Nieto. Desde “el retiro”, el defenestrado Montiel rearticuló alianzas, movió hilos y acomodó a su grupo. Para septiembre de 2009 muchos de los montielistas se diseminaron por todos los rincones de la entidad. Carlos Iriarte Mercado, Miguel Sámano Peralta, Enrique Jacob Rocha, Fernando Zamora Morales, Francisco Fountanet Mange y José Manzur Quiroga se instalaron en una curul del Congreso local; Ana Lilia Herrera Anzaldo en la alcaldía de Metepec; Luis Videgaray Caso y Alfonso Navarrete Prida ocuparon un escaño en San Lázaro, mientras que Alberto Curi Naime se apostó en la Secretaría de Educación, Carolina Monroy en Desarrollo Económico y Fernando Maldonado en la del Trabajo.

La alcaldesa de la ciudad del barro es una de las figuras más cercanas al ex gobernador Montiel Rojas. Su trayectoria política se desarrolló -como la de ningún otro- a la sombra de aquel personaje que la encumbró en la política local. Apenas convertida en una adolescente y sin título que avalara sus estudios de Comunicación en la UNAM, Herrera pasó de redactora de boletines en la Cámara federal a la Coordinación de Comunicación Social del gobierno del Estado de México. Durante la campaña para llegar a la gubernatura, cubría con entusiasmo las actividades del candidato. Ella dio la noticia del triunfo de Arturo en las elecciones de 1999 y consiguió enlace exclusivo a un noticiero de Televisa para que el nuevo Ejecutivo contara la noticia. Ya instalada en el palacete de Lerdo, un equívoco desplegado para apagar un escándalo de espionaje obligó a Herrera a abandonar esa oficina pero, como lo narra el escritor y periodista Francisco Cruz en una crónica para este semanario, “ella se cayó para arriba” y de la Coordinación de Comunicación Social pasó a administrar el Consejo Estatal de Población y luego Arturo la nombró titular de la Secretaría de Desarrollo Social. Con el ascenso de Enrique Peña Nieto al poder, Ana Lilia fue nombrada directora general del Instituto Mexiquense de la Mujer, cargo que abandonó para ocupar la Secretaría de Programación y Acción Social del PRI; más tarde ocupó por veintinueve días la presidencia priista y en 2006 fue premiada con una curul en el Congreso local, de donde saltó para recuperar la alcaldía de Metepec. 

Pero cuando el escándalo y las acusaciones por enriquecimiento ilícito cubrían de fango la figura de su tutor político y toda su parentela, Herrera Anzaldo de inmediato se desligó de aquel personaje y negó cualquier vínculo que pudiera salpicar su imagen. Sin chistear, un día aclaró a un reportero que “montielista no soy… yo me hice aparte”. 

Años después Herrera Anzaldo recuperó la alcaldía de Metepec para el PRI. En agosto de 2009 el palacio metepequense se convirtió en refugio de políticos que con menor fortuna también se han desarrollado a la sombra de Montiel Rojas o que colaboraron en su administración.

Uno de esos personajes ligados al montielato es el síndico municipal Víctor Manuel Romero Salgado, egresado de la facultad de Derecho de la UAEM. Su foja de servicios narra que en la administración montielista fue subsecretario regional de Gobierno para la región Valle de Bravo-Tejupilco. Más tarde tomó protesta como coordinador regional de Desarrollo Social en la Región II de Atlacomulco y para 2008, con Peña Nieto a la cabeza, coordinó la Región VIII de Naucalpan en la misma dependencia. En el ámbito federal, destaca su participación como delegado estatal en el Instituto Mexicano del Seguro Social. En la esfera municipal, Romero ocupó el mismo cargo que hoy ostenta durante la administración del panista Marcos Álvarez Malo, entre 1994 y 1996.

El secretario del Ayuntamiento, Efraín Hernández González es uno de los políticos metepequenses más allegados al ex gobernador Montiel y presunto operador político en aquella zona. Hernández González cuenta con estudios en Derecho y su ficha curricular indica que con el ex gobernador ocupó la coordinación de Evaluación y Seguimiento de la Gubernatura. Su currículo agrega que de 2001 a 2003 fue coordinador de Atención Ciudadana en la misma gubernatura, periodo en que también se desempeñó como secretario particular adjunto del de Atlacomulco y antes de consumarse el sexenio fue nombrado subsecretario regional de gobierno en la región Zumpango-Amecameca.

Miguel Ángel Granados Camacho, primer regidor en el ayuntamiento, es uno más de los políticos que colaboraron en aquella administración. En 2001, Granados tomó protesta como subsecretario regional de Gobierno y “jefe b” de Proyecto. Cinco años más tarde, en el gobierno peñista, se convirtió en subdirector regional adscrito a la Secretaría de Desarrollo Social. Granados Camacho es licenciado en Derecho y cuenta con un diplomado en Estudios Electorales en la UVM. 

En Metepec, la seguridad a partir de este trienio está a cargo de Luis Rivera López, un policía experimentado, al menos en el papel. Considerado como uno de los Golden Boy’s forjados en la administración del ex gobernador Montiel, Rivera López fue director general de Previsión Social de la Secretaría del Trabajo estatal de 1999 a 2004, director general de Seguridad Pública y Tránsito en la entidad de 2004 a 2005 y director general de Protección Civil de 2005 a 2006. Es hijo de Luis Rivera Montes de Oca, un antiguo pero poderoso funcionario de la época montielista y quien ocupó el cargo de procurador estatal, magistrado y cabeza de la dirección de Readaptación Social, entre otros cargos. Luis Rivera Montes de Oca está ligado al grupo que protegió a una de las caciques más famosas del Estado de México, Guadalupe Buendía, mejor conocida como La Loba, quien se encuentra presa en “Almoloyita” junto con su esposo y otros de sus hijos. La Loba se hizo todavía más famosa en el año 2000 por protagonizar un enfrentamiento entre grupos de aquel municipio y que dejó 10 muertos y 50 heridos. En 1998 la señora era una humilde ama de casa asentada en la pobrísima Chimalhuacán, pero supo usar los recovecos que la política le ofrecía y se amparó bajo la sombra de algunos poderosos. Aquel año invadió 124 hectáreas de tierras comunales en el Bordo de Xochiaca, los notificó y los revendió hasta en cuatro ocasiones. La historia señala que Luis Rivera Montes de Oca era, por aquel entonces, el jefe de la Cresem, Comisión para la Regulación del Suelo del Estado de México, antecedente directo del actual Instituto Mexiquense de la Vivienda Social (IMEVIS). Una denuncia de aquellos tiempos del entonces regidor de aquel municipio, Raymundo Olivares Díaz, recuerda ahora que Rivera Montes de Oca, junto con el entonces edil Martín Carlos Pabello, “con papeles chuecos la acreditan como dueña de tierras comunales”. Raymundo Olivares, por su parte, también estaba involucrado en los negocios de la señora y con ella fue tres veces regidor. La acreditada era la Loba, quien además tenía el apoyo del gobernador Pichardo Pagaza. A esta lobuna familia se le acabó la suerte al entrar Montiel al poder.

La ficha curricular de Ivonne Contreras Beltrán, quien ocupa la segunda regiduría en aquella demarcación, es bastante modesta. Sus nexos con el polémico ex gobernador se remontan a su participación como activista y movilizadora durante su campaña por la gubernatura en 1999.

Marco Antonio Vázquez Nava, tesorero en el gobierno herrerista, fue director de Administración y Finanzas del Comité de Instalaciones Educativas en el montielato (2003-2005), plaza a la que renunció para ocupar la dirección de Control Contable de Organismos Auxiliares en la Secretaría de Finanzas (2005-2007).

Fernando Portilla Galán, director de Desarrollo Urbano en el municipio alfarero, laboró como jefe en el área de Control de Gestión y Apoyo Administrativo y más tarde fue nombrado secretario particular adjunto del director general del ISSEMyM, de mayo de 2000 a septiembre de 2002, cuando la cabeza de aquel instituto era Santiago Velsaco Monroy, cuyos parientes son puntales en el equipo peñista, apunta la revista Proceso: “tal es el caso, por ejemplo, del presidente de la Comisión del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural y la Soberanía Alimentaria, Héctor Eduardo Velasco Monroy, diputado por el distrito número 1, con cabecera en Atlacomulco. Él es sobrino de Leopoldo Velasco Mercado, quien fue secretario general de Gobierno en la administración de Alfredo del Mazo González; primo de Marcela Velasco, secretaria de Desarrollo Económico de Peña Nieto y hermano del director del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (Issemym), Santiago Velasco Monroy. Portador de una maestría en administración pública, Eduardo Velasco Monroy se desempeñó, hasta 2009, como secretario particular del gobernador Peña Nieto”.

Portilla Galán, que cuenta con una licenciatura en Administración Pública ocupó la coordinación de Desarrollo Urbano en la Secretaría de Desarrollo Social del Estado de México (2004-2007).  

Víctor Manuel Legorreta Vázquez, quien hasta hace unos días se desempeñaba como director de Gobernación, es otro de los personajes allegados a Montiel, pero también al ex presidente estatal del PRI, Isidro Pastor. Su ficha revela que de septiembre de 2000 a abril de 2001 fue secretario particular en la Subsecretaría General de Gobierno y más tarde fue nombrado director general de Concertación y Participación Ciudadana en la Secretaría del Medio Ambiente. Legorreta organizó y participó en los grupos priistas que recorrieron Metepec el día de las elecciones, el 5 de julio del 2009 para recabar información sobre los resultados. Enlace del ex gobernador Camacho aquella jornada, fue el encargado de dar la noticia del triunfo de Herrera en las casillas metepequenses.

Maurilio Esquivel Higuera ocupa desde agosto pasado la Dirección de Obras Públicas en el municipio. Tiene estudios de arquitectura y durante todo el sexenio montielista y algunos años más, se desempeñó como residente en la Junta de Caminos del Estado de México, además de un sinnúmero de cargos que ha ocupado en los distintos niveles de gobierno.

Los portales de Barrera

* Genaro Martínez, decimotercer regidor toluqueño y miembro del partido que gobernó el municipio durante tres administraciones, considera innecesaria la edificación de los portales; califica de regular la administración de Barrera Tapia y confía en el pronto regreso de los panistas a la alcaldía de Toluca. Su oficina, enclavada en lo más alto del palacio municipal, alberga el infaltable imagotipo panista y un cuadro con la imagen del presidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa, que dan la bienvenida.

Elpidio Hernández

La alcaldesa de Toluca, María Elena Barrera Tapia, continúa la obra del ex edil panista Juan Rodolfo Sánchez Gómez. Estos personajes no sólo comparten simpatía y obediencia al Ejecutivo estatal, también comparten la idea de que engalanar la ciudad es un factor determinante para atraer turismo. Desde los tiempos de Sánchez Gómez, la pretensión ha sido que el primer cuadro de la ciudad se convierta en parada ineludible para quien visite la capital mexiquense. Para ello, comenzó por remozar los añejos portales que datan de 1830, amplió banquetas, colocó botes de basura y bancas, unificó luminarias, retiró anuncios que malograban el entorno y remodeló la Plaza España.

La administración barrerista hace lo propio y desde febrero pasado edifica los nuevos portales que estarán emplazados sobre la calle Cinco de Febrero. La obra, que se estima en 21 millones de pesos, tendrá una extensión de 130 metros y se levantará de la calle Aquiles Serdán hasta la avenida Hidalgo. Mientras engalana la ciudad con inversiones millonarias, su gobierno desatiende necesidades esenciales en zonas rurales y marginadas del municipio, redes de agua potable y alcantarillado, pavimentación de calles, alumbrado público, tránsito e inseguridad.

Una cuadrilla de trabajadores labora sobre la calle Cinco de Febrero. En aquel espacio, donde se ubica el céntrico restaurante Biarritz, las banquetas han sido resquebrajadas, ahí lo mismo se taladra, escarba o construyen estructuras.

Genaro Martínez, decimotercer regidor toluqueño y miembro del partido que gobernó el municipio durante tres administraciones, considera innecesaria la edificación de los portales; califica de regular la administración de Barrera Tapia y confía en el pronto regreso de los panistas a la alcaldía de Toluca. Su oficina, enclavada en lo más alto del palacio municipal, alberga el infaltable imagotipo panista y un cuadro con la imagen del presidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa, que dan la bienvenida. Apenas comenzada la charla, dos sonoros estruendos, el sonido incesante de una sirena y el desalojo del edificio como parte de un simulacro obligan a aplazar por unos momentos la entrevista. 

– ¿Los portales que ya se construyen en el primer cuadro de la ciudad son una obra necesaria para el municipio?

– Antes que nada hay que decir que es una obra que ya estaba etiquetada desde la administración de Juan Rodolfo Sánchez y es resultado de la necesidad de remodelar el primer cuadro de la ciudad. Me parece que no es una obra indispensable, hay necesidades más apremiantes, sobre todo en las delegaciones, donde hace falta pavimentar calles, hacen falta drenajes, agua, banquetas, adoquines y alumbrados; hablo específicamente de las delegaciones porque conozco la situación en que viven los habitantes. He caminado por esos lugares y he visto que hay una gran necesidad de obra. Me parece que los habitantes de esas delegaciones agradecerían más que se construyeran obras que un portal en el centro de la ciudad. De que los portales van a embellecer la ciudad, me parece que eso no está a discusión, pero es una realidad que hay necesidades más importantes en las comunidades del municipio; es cierto que es una obra que ya estaba etiquetada y donde se invertirán recursos estatales, pero siento que es innecesaria.

– Si se trata de engalanar el entorno, ¿es más viable remodelar espacios abandonados y maltrechos como la Plaza González Arratia o la Concha Acústica?   

– Los que recorremos el centro de la ciudad nos damos cuenta de que hay muchos detalles que se necesitan corregir. Entre esos, efectivamente, está el domo de la Concha Acústica que presenta algunos deterioros. Valdría la pena y no representaría un gasto mayor. El Centro Histórico se está remodelando por etapas y más adelante tocará el turno de remodelar la Concha y la Plaza González Arratia, que presentan algunos detalles.

– ¿Cuál es la obra pública que de verdad necesita el municipio?

– En estos momentos ya es necesario una que ayude a descongestionar el tránsito de la ciudad. Es un tema que ya se ha manejado desde hace una o dos administraciones y que ha sido retomado por la presidenta. Toluca es pequeña y tenemos tráfico que se agudiza en las horas pico. Es triste ver cómo otras ciudades del país con más habitantes no tienen estos problemas. Me parece que una obra urgente tendría que ir relacionada con reducir el tráfico de la ciudad, tal vez una avenida que nos permita cruzar toda la ciudad con pasos a desnivel, tal vez segundos pisos.

– ¿Cuáles son los principales problemas del municipio que no han sido atendidos por esta administración?

– La seguridad pública, no lo podemos negar, lo vemos y lo vivimos todos los días. La seguridad representa uno de los retos más importantes y donde se requiere de una gran inversión. Ahí es donde debe poner el punto la presidenta. Hoy en día vemos diariamente robos a casa-habitación, asaltos. La seguridad es uno de los problemas que, más que verlo, lo vive la gente. La ciudad ha crecido y si hace seis años se mantenían cuerpos policiacos con 800 ó 900 elementos… este número debe incrementar paulatinamente, los recursos deben ir bien dirigidos y este tema debe ser una de las prioridades para esta administración.

– ¿Coincide con la alcaldesa y con la secretaria de Desarrollo, Urbano Marcela Velasco, en que los Portales atraerán turismo al municipio?

– Tanto como atraer el turismo, no lo creo. No me parece un factor para que la gente visite la ciudad. Volvemos a lo mismo, nunca estará en duda que el embellecer Toluca será  importante, pero para atraer al turismo se requiere de una mayor infraestructura y de la difusión correcta de lo que ofrece la ciudad. El municipio, como capital del estado debe, por sí solo, atraer turismo. La ciudad tiene mucha historia y eso es lo que se debe explotar. Con el centenario de la revolución y el bicentenario de la independencia se deben dar a conocer los puntos históricos que incluso se plantearon en la Comisión del Bicentenario.

– ¿Hay una diferencia entre los gobiernos panistas y ahora el priista de Barrera Tapia?

– Claro que sí. Siempre va a haber una marcada diferencia ideológica. Los gobiernos panistas son humanistas. Hoy vemos que a este priista no le importó despedir cientos de personas, fue una cantidad impresionante la que despidieron por el simple hecho de ser panistas. Así lo hizo la presidenta municipal, quien fuera panista tenía que salir de la administración pública. Hay esa diferencia: los gobiernos de Acción Nacional siempre hemos tratado de ver por el bienestar de la sociedad, gobernamos con espíritu humanista, estamos formados en ese sentido y para nosotros hablar de humanismo es hablar de una forma de vida.

– Había una nómina abultada…

– Algunas de las personas que salieron sí se podían justificar porque se trataba de mandos medios, lo que es el personal de confianza, pero no se puede justificar cuando se trataba de quien hacía el aseo, personal de mantenimiento, los que ayudaban a bajar las cajas en el departamento de Servicios Generales. Del personal operativo, es cierto que se tiene que liquidar a algunos de ellos, pero no a todos y menos por pertenecer a determinado partido político.

– ¿Tiene alguna injerencia el gobernador del Estado o Luis Miranda Nava en la administración de la alcaldesa?

– No podría afirmarlo pero tampoco negarlo, porque no tengo los argumentos y las pruebas, pero esa pregunta valdría la pena hacerla a la presidenta.

– ¿Cómo califica la gestión de Barrera hasta este momento?

– Yo creo que regular, me parece que sigue en esa etapa de conocer la administración; tampoco puedo decir que ha sido mala o que es pésima, porque veo esfuerzos en algunas áreas, no en todas. Califico de regular su administración porque están aprendiendo, lamentablemente en las administraciones municipales aprendes rápido o te vas.

– ¿Qué está haciendo el PAN para recuperar el municipio?

– Nosotros, como grupo edilicio, hemos estado en coordinación con las diputadas de Acción Nacional para hacer algunas campañas de salud, estamos haciendo un trabajo dirigido a las comunidades para que la sociedad vea que en Acción Nacional -no obstante que no hay elección- seguimos trabajando. Estamos acercando las diferentes comisiones de las que somos titulares a las delegaciones y acercamos a las personas a las dependencias federales para bajar los programas que tienen. No es fácil, cuando se es gobierno se tiene una administración a la disposición, ahora tenemos que buscarle y hacer gestión con el gobierno federal, con las diputadas, con las dependencias federales. Pero creo que el trabajo más importante es recibir a la ciudadanía, acercarnos a ellos, asesorándolos en la medida de nuestras posibilidades. En esta oficina contamos con un área de asesoría legal, contable y de gestión. Estamos saliendo a las comunidades, programando trabajos en ellas. Recientemente estuvimos en San Juan, en San Mateo Otzacatipan y en San Antonio Abad. Cada ocho días estamos tratando de llegar a una comunidad. Desde esa parte seguimos trabajando, nueve años donde fuimos gobierno no pasaron de noche, creo que la gente recuerda esa parte. Lo más importante es que valoren el trabajo que hicieron las administraciones panistas y que comparen con el trabajo de esta priista.

– ¿Confían en recuperar la alcaldía en el próximo proceso electoral?

– No lo veo imposible. La ciudadanía tendrá esa capacidad de decisión y así como están las cosas creo se dará cuenta que los gobiernos panistas, que si bien tiene errores como cualquier persona… puedo asegurar que tuvimos más virtudes y más aciertos.

– ¿Está a favor de las alianzas entre PAN-PRD?

– Creo que tanto en el PRD como en el PAN hay buenos hombres, ideólogos, gente con visión de Estado y si podemos empatar esas capacidades, esos talentos, sería muy bueno para la ciudadanía.

– ¿Ve una alianza el próximo año?

– Es factible que se pueda dar, hay buenos hombres en ambos partidos y aquí lo importante es que esos talentos se unan para tener un cambio en el Estado de México, que ha estado gobernado por cacicazgos, que se lo han heredado por generaciones.

El Yemen infeliz

*El Yemen es un país de verdad, a diferencia de las gasolineras imperiales que salpican otras partes de la Península Arábiga, donde las elites gobernantes viven en rascacielos construidos apresuradamente, diseñados por arquitectos célebres y flanqueados por centros comerciales en los que se exhibe toda la parafernalia consumista de Occidente, atendidos por trabajadores con salarios esclavistas procedentes del sur de Asia y Filipinas.

Tariq Ali/ London Review of Books/ Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Salí hacia el Yemen cuando Obama estaba insistiendo en que “grandes trozos” del país “no están totalmente aún bajo el control del gobierno”, después que el senador Joseph Lieberman hubiera anunciado triunfalmente que el Yemen era un objetivo propicio para la guerra y la ocupación. El triste terrorista del calzoncillo que intentó hacer explotar una bomba en el vuelo de Amsterdam el día de Navidad había desencadenado un nuevo interés por el país y por la presencia de Al-Qaida en la Península Arábiga (AQPA), alegando que aunque se hubiera convertido al islamismo de núcleo duro en Gran Bretaña, su intensiva carrera en el terrorismo suicida, afortunadamente infructuosa, había sido sufragada por AQPA en algún lugar del Yemen.

El Yemen es un país de verdad, a diferencia de las gasolineras imperiales que salpican otras partes de la Península Arábiga, donde las elites gobernantes viven en rascacielos construidos apresuradamente, diseñados por arquitectos célebres y flanqueados por centros comerciales en los que se exhibe toda la parafernalia consumista de Occidente, atendidos por trabajadores con salarios esclavistas procedentes del sur de Asia y Filipinas. Sanaa, la capital del Yemen, se fundó cuando aún se estaba escribiendo, corrigiendo y recopilando el Antiguo Testamento. Es verdad que el nuevo hotel Mövenpick, situado en el corazón del enclave diplomático de la ciudad, es una reminiscencia de lo peor de Dubai –cuando me encontraba allí tenían en promoción un menú de la cena del Día de San Valentín-, pero en el Yemen las elites son cuidadosas y no hacen ostentación de sus riquezas.

La Unesco (y más tarde la Fundación del Aga Khan) rescató de la extinción, vía modernización, la antigua ciudad amurallada a lo largo de la década de 1980, reconstruyendo los viejos muros. En la actualidad un equipo de expertos italianos, en colaboración con arqueólogos locales, se está encargando de restaurar la Gran Mezquita del siglo IX y está sacando a la luz objetos e imágenes de un pasado pre-islámico. Todavía está por ver si conseguirán localizar una pequeña estructura, al parecer construida en ese mismo lugar durante la vida del Profeta Muhammad. La arquitectura de Sanaa es fascinante, como en ningún otro lugar de Arabia o del mundo. Sus edificios –rascacielos con una altura de ocho o nueve plantas- se construyeron en el siglo X y se renovaron seiscientos años después en el mismo estilo: ladrillos ligeramente cocidos, decorados con motivos geométricos en yeso y piedras talladas de forma simétrica (no se disponía de madera o era más bien escasa). Lo que se ha perdido son los jardines colgantes que en cada una de sus plantas cautivaron la imaginación de los viajeros medievales [*].

El resultado neto de las preocupaciones de Occidente sobre la AQPA es que EU va a enviar este año 63 millones de dólares en ayuda al Yemen. Una quinta parte está destinada a armamento, gran parte del resto irá a parar al presidente y sus compinches y un poco más a los bolsillos del alto mando del ejército. Los mandamases de las diferentes regiones se pelearán por lo que quede. (La suma no incluye el dinero para contraterrorismo, que el pasado año ascendió a 67 millones de dólares). Un hombre de negocios yemení me contó que hace unos cuantos años se había quedado perplejo cuando el primer ministro de entonces, al parecer un hombre moderado y respetable, le pidió una tajada del 30% de los contratos que se habían estado negociando. Al ver el estado de shock que mostraba el rostro del hombre de negocios, el Primer Ministro se apresuró a tranquilizarle: el 20% de la cantidad era para el presidente.

Me preguntaba a mí mismo acerca de lo seria que podía realmente ser la amenaza de AQPA. ¿Cuántos miembros de la organización estaban en el país y cuántos entraban de visita desde el otro lado de la frontera saudí? Abdul Karim al-Eryani, un ex primer ministro de 75 años de edad, que todavía ejerce como asesor del presidente, me recibió en la gran biblioteca instalada en el sótano de su casa. Me contó cosas muy interesantes y en profundidad sobre la historia yemení, subrayando la continuidad entre la cultura pre-islámica e islámica en la región. Se quejó de que el dialecto árabe que hablan los beduinos del Nejd (una zona que ahora forma parte de Arabia Saudí) hubiera sido la única y más importante fuente para el diccionario árabe moderno a expensas de las raíces auténticas del lenguaje, el dialecto utilizado por los sabeanos (que vivían en lo que hoy en día es el Yemen), del que excluyeron 5 mil palabras quienes elaboraron el diccionario. Más tarde me dijo que, gracias a la historia del terrorista nigeriano, había recibido la visita de Thomas Friedman, el columnista del New York Times. Friedman, tras plantear sus preguntas, se volvió a Estados Unidos y le dijo a sus lectores que la ciudad “no era Kabul… aún”, pero que AQPA era un “virus” que necesitaba de urgente atención antes de que la extensión de la enfermedad se volviera incontrolable. No entró para nada a especular sobre las causas de la infección. Pero cuando le pedí a Eryani que me diera una estimación del tamaño de los efectivos de AQPA, su respuesta fue una pícara sonrisa. “¿Trescientos, cuatrocientos?”, le presioné. “Cómo máximo”, me contestó, “como muchísimos. Los estadounidenses exageran en gran medida. Tenemos otros problemas, que son reales y mucho más importantes”.

Ese mismo punto de vista me fue reiterado por Saleh Ali Ba-Surah, ministro de Educación Superior, un pez gordo educado en Alemania Oriental, como muchos otros de lo que hasta 1990 fue la República Democrática Popular del Yemen, la parte sur del actual estado. Las dos partes de lo que ahora constituye la República –gobernada durante los últimos veinte años por Ali Abdullah Saleh, quien, como Mubarak y Gadafi, está preparando a su hijo para que le suceda- fueron durante gran parte del pasado siglo representativas de sociologías notablemente diferentes. Mientras las tribus armadas dominaban las tierras montañosas del norte donde se ubica Sanaa, trabajadores, intelectuales, sindicalistas, nacionalistas y, más tarde, comunistas, se hacían fuertes en Aden y sus territorios interiores.

El país había estado unido siglos antes bajo el liderazgo de los imanes chíes zaidíes, cuyo poder temporal dependía de la lealtad tribal y aquiescencia campesina. El Sur del Yemen se separó en 1728; un Imperio Británico en expansión ocupó después Aden y su costa en 1839 (el mismo año en que comenzó a ocupar Hong Kong). El titubeante Imperio Otomano arrebató poco después un pedazo del norte del Yemen, pero tuvo que dejarlo tras la Primera Guerra Mundial. Bajo la mirada benévola de los británicos, los imanes de la familia Hamid-ed-Din volvieron a controlar el norte. En 1948, el gobernante Yahya Muhammad fue asesinado por uno de sus guardaespaldas y su hijo Ahmad, un feroz aislacionista, tomó el poder. Para él, la elección era sencilla: su país podía ser dependiente y rico o pobre pero libre. Como se iba convirtiendo en un tipo cada vez más excéntrico –se drogaba con morfina y pasaba la mayor parte del día con sus compinches en una habitación con luz de neón jugando con los juguetes que había estado acumulando desde que era un niño-, el descontento aumentó. No había ni un solo colegio moderno ni una estación de tren o fábrica en el país y muy pocos médicos.

Se hicieron apuestas sobre si el hermano exiliado del imán volvería y se lo cargaría o si los partidarios de Naser en el ejército perderían antes la paciencia. Ahmad se oponía al nacionalismo árabe de Naser y, en 1960, a instigación saudí, la emisora de radio estatal acusó a Naser con tales términos que obligó a Egipto a dar una respuesta. Radio El Cairo declaró la guerra pero antes de que la cuestión pudiera decidirse, Ahmad murió. En una semana, el jefe de los guardaespaldas, Al-Sallal, se unió a los oficiales del ejército nacionalista para hacerse con el poder. El imanato se había acabado. En Aden, miles de personas se manifestaron en apoyo del nuevo régimen, dejando claro al mismo tiempo que en el Sur se iba a resistir frente a la continuada ocupación colonial británica. Temiendo tanto al nacionalismo radical como a sus posibles partidarios comunistas, Washington y Londres decidieron que había que restaurar a los imanes en el poder. Los británicos, desesperados por dar una lección a Naser que vengara la humillación de Suez, llegaron mucho más lejos con las armas que Estados Unidos. La principal preocupación de los estadounidenses era que la infección yemení pudiera extenderse al resto de la península y que, si la intervención saudí fracasaba, las corrientes nacionalistas pudieran barrer a la misma Arabia Saudí, dañando severamente a la monarquía. Los saudíes empezaron a cultivar a los seguidores de los imanes y a buscar el apoyo de los conservadores miembros de las tribus del norte en una combinación de islamismo primitivo y dinero.

Los dirigentes políticos y militares del nuevo estado del Norte eran débiles y estaban confusos. Los intelectuales naseristas en el gobierno aprovecharon esa indecisión y finalmente persuadieron al ejército para que apelara directamente a Naser. Los egipcios, con apoyo chino y soviético, enviaron una fuerza expedicionaria de 20 mil soldados. Así se desencadenó una larga guerra civil en la que combatieron los apoderados de la Guerra Fría –expresado de forma sencilla: saudíes frente a egipcios- y que costó 200 mil vidas yemeníes e hizo que el Norte quedara convertido en una ruina total. Los egipcios eran hombres del Valle del Nilo y el terreno montañoso era extraño para ellos. Convencidos de ser invencibles, no se molestaron en pedir consejo, tratando a sus aliados locales como seres inferiores e irrelevantes; y como la guerra civil llegó a un punto muerto y aumentaba la oposición a los métodos egipcios, que incluían el uso de armas químicas, se aplastó brutalmente el descontento de las clases trabajadoras en Sanaa y Taiz. La guerra acabó con un compromiso insatisfactorio en 1970. Los egipcios habían emulado a los saudíes tratando de sobornar a las tribus, con el resultado de que su poder aumentó en gran medida en el nuevo orden, al igual que el de diversos teólogos y predicadores. La guerra le costó a Egipto un millón de dólares al día y las vidas de 15 mil soldados, siendo tres veces superior la cifra de heridos. La consiguiente desmoralización del ejército pudo bien haber contribuido a su derrota en la Guerra de los Seis Días. En cualquier caso, la guerra relámpago de Israel en junio de 1967 hizo sonar la sentencia de muerte del nacionalismo árabe.

La guerra civil hizo que muchos nacionalistas de izquierdas y comunistas del Norte del Yemen escaparan a Aden. Allí, la compañía del coronel David Stirling, Watchguard International Ltd., reclutó a soldados británicos, veteranos franceses de Argelia y mercenarios belgas para llevar a cabo operaciones tras las líneas enemigas. En el Sur, se dividieron también los nacionalistas, con El Cairo apoyando el Frente para la Liberación del Sur del Yemen (FLOSY, por sus siglas en inglés) y los grupos más radicales agrupados bajo la bandera del Frente por la Liberación Nacional (NF, por sus siglas en inglés). Ambos grupos estaban determinados a expulsar a los británicos, mientras que éstos, dispuestos a aguantar mientras pudieran con tal de mantener una base estratégica importante, cada vez recurrían más al encarcelamiento sin juicio y a la tortura.

El plan fracasó de mala manera después de que la RAF bombardeara brutalmente pueblos enteros. Como señaló Bernard Reilly, un veterano funcionario colonial que había pasado la mayor parte de su vida en Aden: “la pacificación de un país poco acostumbrado a un gobierno metódico no podía llevarse a cabo sin un castigo colectivo de actos colectivos violentos, como el bandolerismo”. Los líderes de esas tribus no querían que los pacificaran. Entonces empezó una feroz lucha en las calles de Crater, una de las zonas más antiguas de Aden. En 1967, el NF estaba utilizando bazukas y morteros en Aden y atacando las bases y el ejército de la RAF. El gobierno laborista decidió poner fin a sus pérdidas y retirarse. “Lamentablemente”, en una carta de la Oficina Colonial se informaba a los colaboradores nativos que la “protección no podía prolongarse ya más”. La victoria israelí de junio de 1967 no ayudó a los británicos ya que el NF no era un peón de Egipto, a diferencia del FLOSY, que quedó gravemente debilitado. Una huelga general promovida por el NF paralizó Aden y los ataques de la guerrilla obligaron a la administración colonial a cancelar las celebraciones fijadas para celebrar el cumpleaños de la reina. Seis meses después, el 29 de noviembre de 1967, el cierre del Canal de Suez hizo que Aden perdieran gran parte de su valor para los británicos por lo que finalmente se marcharon del país después de 128 años. Como Humphrey Trevelyan, el último alto comisionado, hizo un gesto apresurado de despedida desde los escalones del avión que le devolvía a Londres, la Banda de la Marina Real de los Eagle de Su Majestad tocó “Las cosas ya no son lo que eran”.

El Frente de Liberación Nacional había ganado pero no tenían plan alguno para reconstruir el país. Sus miembros procedían de diferentes corrientes de la izquierda: pro-Moscú, maoístas, seguidores del Ché Guevara, unos cuantos trotskistas y nacionalistas ortodoxos. Todos estuvieron inmediatamente de acuerdo en establecer relaciones diplomáticas con la Unión Soviética y así se hizo el 3 de diciembre de 1967. Pero pronto empezaron las disputas. El Congreso del NF aprobó una moción impulsada por los radicales que pedían reformas agrarias, poner fin al analfabetismo, la formación de una milicia popular, una purga en el aparato civil y militar, apoyo a la resistencia palestina y cooperación estrecha con Rusia y China. En el nuevo liderazgo elegido dominaba la izquierda. Un intento de golpe de Estado del ejército casi lleva a la guerra civil mientras destacamentos armados de la guerrilla rodeaban los campos del ejército y desarmaban a los oficiales. En mayo de 1968 estaba claro que el ala derechista del NF no tenía intención de llevar a cabo las resoluciones de la conferencia. Se creó un Movimiento del 14 de Mayo para movilizar apoyos hacia las reformas. Se produjeron enfrentamientos con el ejército seguidos por un extraño momento-reminiscencia de los días de julio de 1917 en Petrogrado. La derecha pensó que había ganado y se jactó de que “los organizadores del Movimiento del 14 de Mayo, que habían leído mucho a Régis Debray, se imaginaban que estaban llevando a cabo una ‘revolución dentro de la revolución’”. Pero un año después la izquierda había triunfado.

La constitución de 1970 proclamó una república socialista para el país –la República Democrática Popular del Yemen (RDPY)- en contra del consejo tanto de China como de la Unión Soviética. (En octubre de 1968 el ministro de asuntos exteriores chino, Chen Yi, él mismo bajo asedio de los Guardias Rojos, le había dicho a una delegación del Yemen del Sur que “todas sus afirmaciones sobre construir el socialismo y proclamar eslóganes que, por su propia naturaleza, no pueden llevarse a la práctica y que suponen una oferta provocativa, lo que están consiguiendo es armar a sus adversarios”). Lo que siguió era, trágicamente, de prever. Un país económicamente atrasado se embarcó en crear estructuras que institucionalizaron la austeridad y universalizaron la escasez. Promover la industrialización a través de empresas estatales podía haber ayudado de no haber sido porque se impuso una prohibición total a la pequeña producción de artículos. A esto se le añadió un monopolio estatal de todos los medios de comunicación, un control estricto de lo que se podía y no se podía decir o publicar, y la exclusión de todos los partidos que no fueran el Socialista Yemení. Fue una especie de parodia tanto del socialismo como de las promesas hechas durante la lucha anticolonial. Lo que no se puede negar es que el nuevo sistema de educación y sanidad universales, así como el avance en la situación de la mujer, representaron un paso adelante para la región. Pero Arabia Saudí no se sintió muy complacida por ello.

A su debido tiempo, las potencias vecinas –Yemen del Norte, los estados del Golfo, Arabia Saudí-, con el estímulo de Reagan, se pusieron a trabajar en una contrarrevolución desde dentro, de la misma índole de la que se intentó en Nicaragua con la Contra. Y encontraron un instrumento adecuado en Ali Naser, un rudo burócrata medio analfabeto obsesionado con el poder absoluto, que se convirtió en presidente de RDPY en 1980. Durante más de un año, el presidente estuvo conspirando contra el carismático Abdul Fateh Ismail, su predecesor como presidente y líder de la lucha contra los británicos, quien había dimitido por “razones de salud” y se había tomado un largo descanso en Europa Oriental. Ismail tenía todavía muchos seguidores entre el liderato cuando volvió de Moscú en 1985 y pronto fue reelegido para el Politburó de la RDPY, donde dirigía a una mayoría.

El 13 de enero de 1986 se vio el coche de Ali Naser fuera del edificio del Comité Central (una réplica de las monstruosas estructuras de Europa Oriental), donde se había programado una reunión del Politburó. Pero Ali Naser no apareció por tal reunión. En su lugar, su fornido guardaespaldas, ahíto de drogas y llevando una metralleta Scorpion, entró en la habitación y mató a tiros al vicepresidente, Ali Ahmed Antar, antes de disparar a todos los que se encontraban en la habitación. Cuatro miembros clave del Politburó, incluido Ismail, murieron asesinados junto con ocho miembros del Comité Central. Los hombres de Ali Naser fueron creando el caos por muchos lugares: la casa de Ismail fue destruida por impactos de mortero y por toda la ciudad se produjeron salvajes enfrentamientos. A las 12:30 pm, las emisoras de radio y televisión de Aden informaron que el presidente había impedido un golpe de Estado de la derecha y que Ismail y sus colaboradores habían sido ejecutados. Tres horas después, el Servicio en Árabe de la BBC anunciaba que el “moderado y pragmático” presidente del Yemen había frustrado un intento de golpe del ala dura de los comunistas. Esa fue la línea adoptada por la mayoría de los medios occidentales, que escribieron sobre el suceso como la derrota de un intento de golpe apoyado por Moscú para radicalizar aún más el país, y esto a pesar del hecho de que en aquel momento era Gorbachov quien estaba en el poder. Mientras las noticias de los asesinatos se extendían por Aden, las muchedumbres empezaron a congregarse y las tropas volvieron a capturar el Ministerio de Defensa y el centro de operaciones de los hombres de Ali Naser. Las batallas se extendieron durante toda la noche. Numerosos miembros desarmados del partido, sindicalistas y líderes campesinos fueron asesinados por las tropas de Naser: las listas se habían preparado con bastante anticipación. Pero después de cinco días de duros combates, los “pragmáticos moderados” fueron derrotados. Ali Naser huyó hacia el Norte de Yemen y más tarde a Dubai. Ahora dirige un “centro cultural” en Damasco, donde tiene diversos intereses de negocios.

El tiroteo de la reunión del Comité Central fue el comienzo del fin para la RDPY. Los apoderados de Occidente en la región, que habían organizado todos los sucesos, se pusieron a hablar ahora de los gángsteres socialistas que gobernaban el país. Como la Unión Soviética se estaba viniendo abajo, empezaron a negociar con el Norte y el país se unificó rápidamente en mayo de 1990, con un consejo presidencial de cinco miembros que representaban a ambas partes. Al año siguiente, una nueva constitución levantó todas las restricciones sobre la libertad de expresión, prensa y asociación.

La unificación no funcionó bien. Los yemeníes del Sur sentían que se habían traicionado sus intereses y las constantes riñas no auguraban nada bueno para el futuro de la coalición de gobierno creada tras las elecciones. Los socialistas del Sur acusaron a las bandas que apoyaba Ali Saleh, el ex presidente del norte del Yemen, ahora presidente del unificado país, de atacar a sus seguidores en Sanaa y en otros lugares. Las relaciones se deterioraron velozmente y se produjeron escaramuzas en el Sur entre algunos vestigios del ejército de la RDPY y las tropas del Norte. En 1994 estalló una guerra corta pero a escala total, con la participación de todos los grupos yihadistas y Osama bin Ladin, que prestó su apoyo a Ali Saleh. Aplastaron a los sureños, no sólo militarmente, sino también su cultura y su economía. Se apoderaron de las tierras, robaron propiedades urbanas, obligaron a las mujeres a velarse de la cabeza a los pies (“Si no lo hacíamos nos llamaban prostitutas y se perpetraron muchas violaciones. Nos brutalizaron”, me dijo en Aden una mujer con la cara descubierta).

Cuando llegué a Aden comprendí que AQAP era el menor de los problemas del país. La mayor parte de la gente en el Sur del Yemen está desesperada por recuperar la independencia respecto al Norte. “Esto no es una unificación, es una ocupación”, se me dijo en numerosas ocasiones. La gente no tiene líderes y hay fuertes rumores en Sanaa de que Ali Saleh, que se ve a sí mismo como un “personaje unificador”, está preparando el retorno político del viejo asesino Ali Naser. Mientras tanto, las manifestaciones en pueblos y pequeñas ciudades muestran la bandera yemení y los retratos de Ali Saleh pintarrajeados, poniendo a ondear en cambio los viejos estandartes de la RDPY. Inevitablemente estos hechos se ven seguidos de represión, que incrementa aún más la rabia y la amargura. El 1 de marzo, las fuerzas de seguridad rodearon y destruyeron la casa de Ali Yafie, que había quemado públicamente una efigie del presidente el día anterior. Yafie y ocho miembros de su familia, incluida su nieta de siete años, fueron asesinados. La propaganda del gobierno le acusó de ser miembro de AQPA.

En la noche del 4 de enero, las fuerzas de seguridad en Aden rodearon la casa de Hasham Bashraheel, el editor de Al-Ayyam: el periódico, fundado en 1958, había informado con regularidad y publicado fotografías de las atrocidades de Estado. Había mostrado, por ejemplo, las fotos de los muertos después de que las fuerzas de seguridad abrieran fuego contra antiguos soldados que reclamaban sus pensiones. El periódico se prohibió en mayo de 2009, aunque sus oficinas continuaban siendo lugar de encuentro de periodistas, intelectuales y activistas por los derechos humanos. Cuando las fuerzas de seguridad rodearon el edificio, los seguidores del periódico se congregaron delante del mismo y hubo tiros al aire con intención de dispersarles. Después se hicieron lanzamientos de mortero: el editor y su familia, incluidos dos nietos pequeños, se encontraban dentro del edificio. Pudieron sobrevivir milagrosamente al refugiarse en una habitación del sótano. A la siguiente mañana, Bashraheel y sus dos hijos se rindieron delante de la gente para dificultar que el ejército les matara. Un activista local me informó que “amigos en la policía” le habían contado que las fuerzas de seguridad tenían dos cadáveres sin identificar en el maletero de un coche sin matrícula. Si hubieran asesinado a Bashraheel y a su familia, hubieran metido los otros cuerpos dentro de las oficinas y los habrían identificado como los miembros de AQPA que dispararon durante el asalto. Mataron de un tiro a un guardia al servicio de la familia cuando intentaba rendirse. Su padre fue arrestado en el funeral pocos días después. El mismo editor fue acusado de “formar un grupo armado”. Al parecer, el embajador británico, Tim Torlot, ha enviado una nota al Foreign Office sugiriendo que el problema era fruto de los irresponsables medios independientes. Mi informante en Sanaa afirma haber visto ese documento. Torlot es célebre en Yemen por haber abandonado a su mujer por una glamorosa estadounidense que trabajaba para el Yemen Observer, propiedad del secretario de prensa de Ali Saleh.

Viajé por el Sur, desde Aden a Mukalla, y al contemplar Shibam me olvidé de la política por un momento. Esta amurallada ciudad de rascacielos de adobe, algunos de más de treinta metros de alto, es un museo viviente. No es extraño que Pasolini filmara aquí sus “Noches de Arabia”. Pero hizo algo más. Al volver a Italia, removió Roma con Santiago hasta que consiguió que la UNESCO declarara la ciudad como Patrimonio de la Humanidad. El pasado año, cuatro turistas surcoreanos, mientras estaban fotografiándola desde una colina situada frente a la ciudad, fueron asesinados por un terrorista suicida del Norte. Le pregunté a los locales por AQPA. Uno de ellos se me acercó y me susurró: “¿Quiere saber dónde tiene Al-Qaida su base?”. Asentí con la cabeza. “En una oficina cercana al presidente”. Tanto en Sanaa como en Aden encontré puntos de vista similares. La víspera de Navidad, el régimen lanzó bombas y soltó aviones no tripulados (guiados por EU) sobre dos pueblos del Sur donde afirmaron que Anwar al-Awlaki, el predicador yemení-estadounidense que entrenó al terrorista del calzoncillo, se escondía. No dieron con él pero asesinaron a más de doce civiles.

El régimen se ha enfrentado también a una rebelión en la norteña provincia de Saada, que bordea Arabia Saudí. La población de las zonas interiores de allí está indignada por la invasión wahabí y, como no consiguen ayuda alguna por parte gobierno de Sanaa, han decidido defenderse ellos mismos. Las milicias tribales capturaron a unos cuantos soldados saudíes, lo cual hizo que el 5 de noviembre del pasado año, el mundo alcanzara a ver por vez primera a las Fuerzas Árabes Saudíes en acción (debería ser la fuerza aérea más poderosa de la región después de EU e Israel, pero sus aviones se oxidan normalmente en almacenes del desierto). Ali Saleh describe servicialmente la revuelta como una rebelión chií apoyada por Teherán que había que sofocar con la fuerza. Pero muy pocos se creen eso. El ejército yemení se embarcó el pasado agosto en la Operación Tierra Quemada, que destruyó pueblos y expulsó de sus hogares a 150 mil vecinos de la zona. Debido a la censura de la información y a la proscripción de las organizaciones de ayuda, no está clara la escala de las atrocidades cometidas por el gobierno. Muhammad al-Maqaleh, un dirigente del Partido Socialista Yemení y editor del periódico del partido, El Socialista, logró conseguir algunos informes de testigos y los publicó en su web el pasado septiembre. Describió un ataque aéreo del ejército que había asesinado a 87 refugiados en Saada, acompañando la información de fotografías. Se le retuvo sin juicio durante cuatro meses, torturándole y amenazándole con ejecutarle. Finalmente, cuando le llevaron a juicio reveló todo lo que le habían hecho. Desde luego que Sanaa no es Kabul, pero si el régimen continúa utilizando la fuerza a ese nivel, no es nada improbable que se desencadenen nuevas guerras civiles.

[*] Véase “The Architecture of Yemen: From Yafi to Hadramut”, de Salma Samar Damluji (2007).

Fuente: http://www.lrb.co.uk/v32/n06/tariq-ali/unhappy-yemen

El Barco Ebrio

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La enorme fábrica que nunca terminó de construir el narcoempresario chino Zhenli Ye Gon, justo enfrente del aeropuerto internacional de Toluca, está a la venta. Una manta anuncia al público interesado un teléfono para informes y detalles. Nadie sabe si es el gobierno estatal o federal el que puso en marcha esta idea o son los intereses de aquel chino metanfetamínico al que tan bien le iba con su negocio.

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Uno de los voceros consentidos del gobierno de Peña Nieto en la empresa Televisa se llama Joaquín López-Dóriga. Formado a la sombra de otro clásico de al lectura de notas en voz alta, Jacobo Zabludowsky, Joaquín entendió pronto la esencia empresarial de la investigación periodística. Mexicano pero de origen español, este López-Dóriga Velandia es un ejemplo siempre fresco de lo acomodaticio que puede ser alguien que trabaja en medios de comunicación. “No es que diga cosas que no son. Le falta decir otras que están ahí y que no se dicen”, explica la investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, de la División de Ciencias de la Comunicación, Alma Rosa de la Selva, publica la revista Contralínea en una benévola semblanza sobre Dóriga.

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Dóriga da clases con el ejemplo. Está allí, para quien quiera aprender algo. El riesgo es repetirse en este madrileño que lo mismo pasea en yates de lujo que viste trajes Zegna o calza la costosa marca Rockport y que igual atiende a funcionarios y gobernadores que obsequian palos de golf, como informan los empleados de la Secretaría de Gobierno del Edomex, quienes han sido comisionados para tales menesteres. Pero no hay queja que valga, pues si los comunicadores locales reciben en Navidad cestas de viandas, arbolitos recién cortados y a veces hasta espadas templadas en Toledo, nada tiene de extraño que el reportero más visto del país obtenga, de vez en cuando, implementos para practicar el deporte que elija.

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Los denostadores de este hábil empresario lo ubican también como hábil facturador de los gobiernos afines a su camaleónica presencia. Hasta un millón de pesos llega a cobrar por su trabajo, tarifa que los que pueden pagan sin chistar.

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El perfil de este hombre fue el elegido por los patrocinadores del gobernador Peña para apuntalar su aspiración presidencial. En esa televisiva arena se desarrollará la parte cool de la campaña presidencial peñista hasta que Calderón se canse o Salinas sepa que no ganará y cambie de aparador. Por lo pronto, uno de los encargados de llevar a cabo las tareas de promoción rumbo a Los Pinos es el director de Comunicación Social del gobierno estatal, David López, a quien se le nota un ánimo a prueba de todo y su dinamismo alcanza, incluso, para atropellar sin querer queriendo a reporteros y fotógrafos que siguen a su jefe. David Epifanio, como le gusta que le digan, cuenta también a sus amistades y a las que no lo son que de esto ya conoce un rato. Y entornando los ojos, recuerda cómo vivió aquel periodo en el que otro de sus jefes, Alfredo del Mazo González, confió en él para un proyecto idéntico al que se trae Peña entre manos. Aquellos días en la refriega por obtener la candidatura priista, dieron a Del Mazo una de sus mayores derrotas políticas, aunque en público se abstuvo de señalar culpables y se sumó lo mejor que pudo a un candidato llamado Carlos Salinas de Gortari.

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Allí estaba este David López cuando a Del Mazo le avisaron, el 4 de octubre de 1987, que no sería el elegido por el entonces presidente de México, Miguel de la Madrid. Preguntó, pues, a su equipo de información comandado por un tal David, sobre el ganador y le contestaron que “el bueno” era Sergio García Ramírez, en aquel tiempo procurador federal.

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Del Mazo era político antes que perdedor y sin confirmar la especie, tomó el primer teléfono que encontró, llamó a los medios de comunicación y felicitó públicamente a García Ramírez.

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Una carcajada generalizada fue lo único que cosechó. Mientras Del Mazo se desvivía en elogios para el señalado, en el mismo momento el maquiavélico Salinas obtenía la nominación por el PRI. Esto hizo mella en el ánimo de don Alfredo del Mazo, quien al enterarse de la involuntaria trastada de su equipo de precampaña, se negó en redondo a felicitar a Salinas y dejó por mucho tiempo de aparecer en público. Bélgica lo acogería un año después, para tratar de olvidar su pesaroso andar.

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Del Mazo se fue y regresó años después. David López también. Descansó un tiempo de los siniestros aquelarres que los encargados de la publicidad de un gobierno deben vivir y fue llamado por el equipo de Peña, quien ahora es aliado de aquel Salinas que provocó el ridículo del señor Del Mazo. En fin.

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Antonio Ixtláhuac Orihuela salió por fin de la prisión en donde estaba recluido para tratar de reconstruir su carrera política. Joven a fin de cuentas, el ex presiente municipal de Zitácuaro y sobrino de Asensión Orihuela, un operador priista en supuestas relaciones con el narco michoacano, era hasta antes de su detención, un aspirante a la gubernatura por el estado preferido de La Familia. Incluso algunos lo llamaban el Enrique Peña purépecha debido a las similitudes entrambos. En parecidos, apenas para eso alcanza.

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Televisión Mexiquense abre también su muy particular temporada electoral a favor del gobernador local. Raúl Cremoux, respetable periodista con años en el oficio y de quien Vicente Leñero, fundador de la revista Proceso tiene un perfil exacto para describirlo en el libro Los Periodistas, recibió en el programa Barra Libre al diputado priista Ernesto Nemer, colocado él mismo como sucesor natural de Peña en la gubernatura del Edomex, el 20 de marzo del 2010.

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Nemer, un impetuoso mago de la retórica, de inmediato se instaló en el papel que siempre ha representado. Oficioso en el hacer y decir, alabó de cabo a rabo la administración del Ejecutivo estatal. Años trabajando en el aparato burocrático y un ejercicio cotidiano de repetición hicieron olvidar al diputado que ya no trabaja, al menos en lo formal, para Peña.

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El programita tuvo cosas interesantes. Dejó ver cómo opera la televisión estatal en aras de proyectos personales. Es entendible, pues el gobierno es el dueño del canal y dicta contenidos y líneas. Raúl Cremoux, por otro lado, cobra 87 mil 50 pesos, aunque Transaprencia no aclaró si mensuales, quincenales o por programa, por aparecer en las pantallas de aquella empresa. Para los participantes Calderón resultó ser el malo, aunque es imposible defenderlo. Un comentario de Cremoux resumió todo: “…este panista, ayúdame Ernesto, ¿cómo se llama? Ah, sí, César Nava, este hombrecito que busca hacer alianzas con quien se deje…”. Nemer, más centrado, respondió con una sonrisa.

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Pero hasta para un tipo como Cremoux resultó sospechosa la actitud del diputado priista, que insistía en traer a cuento al Ejecutivo. “¿Eres vocero del gobernador, Ernesto, o por qué tanto lo mencionas?”. La sorpresa se apoderó de Nemer pero, viejo zorro, apenas unos segundos le duró el rostro de malvado y recompuso el escenario.

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Un sobrino de la alcaldesa priista de Metepec, Ana Lilia Herrera, tuvo un percance automovilístico en una de las avenidas de aquel municipio. Diligentes, algunos policías acudieron ala escena y se percataron de la culpabilidad del familiar, a quien intentaron detener. Pero el interfecto, con justa razón, espetó al primero que le puso las manos encimas que “yo soy sobrino de quien gobierna este municipio”. Por supuesto, nunca fue detenido pero la historia dio para más, al igual que otra que involucra una entrevista entre la alcaldesa y su director de Seguridad, Luis Rivera López, que será narrada en la siguiente entrega.

En los años 60, “si eras Cabañas, te ponían contra la pared”

* Después de asistir a las reuniones donde su primo, Lucio Cabañas, hablaba a los campesinos sobre la necesidad de organizarse y luchar contra las injusticias que padecían, Guillermina se decidió por la lucha para defender sus derechos.

Laura Romero/ CIMAC.

Mi infancia transcurrió en el campo, “mi papá cultivaba arroz, frijol y maíz, fue muy apegado a nosotros, nos hacía columpios en los árboles, y nos amarraba con  un rebozo arriba de un burro para llevarnos a pasear”, así recuerda la ex guerrillera Guillermina Cabañas Alvarado su niñez en el pueblo de San Juan de las Flores, municipio de Atoyac de Álvarez, Guerrero.    

“Mis padres fueron Aris de Alvarado Zamora y Felipe Cabañas Ocampo, él era músico, tocaba el violín, y con otros dos señores tocaban en las fiestas del pueblo. Formó una orquesta con mis hermanos, primos y sobrinos… animaban todas las fiestas”, añade con nostalgia Guillermina Cabañas en el foro De Niñas a Guerrilleras, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). 

Atrás quedaron la niñez y la adolescencia pacífica, las fiestas y las mañanas en el campo dedicadas a la cosecha. A finales de los años 60, Guillermina Cabañas de apenas 18 años de edad, se sumó a la lucha guerrillera en la sierra de Guerrero.

Después de asistir a las reuniones donde su primo, Lucio Cabañas, hablaba a los campesinos sobre la necesidad de organizarse y luchar contra las injusticias que padecían, Guillermina se decidió por la lucha para defender sus derechos.

Recuerda también con orgullo su contacto con Lucio Cabañas. “Era maestro y allá en la sierra empezó a organizar a la gente de los pueblos para que no dejaran que hubiera tanta tala de madera, porque después iban a venir las consecuencias”.

Lucio Cabañas le decía a la gente que “había que pedir centros de salud, agua potable, carreteras. Mi papá iba a las reuniones con mis tíos y así fue como lo conocí”.

El primer acto violento contra su primo ocurrió en la primaria de Atoyac de Álvarez Guerrero donde la directora, dice la ex combatiente, pedía cooperaciones muy altas a los padres de familia.

“Lucio empezó a organizar la protesta  por esas medidas, hicieron un mitin en la escuela y en esa movilización los balacearon porque querían matar a Lucio, pero la gente lo cubrió y resultaron muertas otras cinco personas”.

Después de ese suceso salió del pueblo y empezó a organizar grupos clandestinos. Mandaba cartas a la familia para prevenirlos de posibles persecuciones. Y a Guillermina le pidió que hablara con los jóvenes para que tomaran conciencia de la situación y lucharan por mejorar las cosas.

Muchos siguen desaparecidos

“Ahí empecé indirectamente, pero luego vino la persecución, llegaban helicópteros y sacaban de sus casas a la gente. La llevaban a las canchas de basquetbol y colocaban a las mujeres de un lado y a los hombres del otro, anotaban nombres, apellidos y si eras Cabañas, te ponían contra la pared con las manos para atrás. Las mujeres empezábamos a gritar, nos lanzábamos contra ellos pero nos replegaban a culatazos. Y así se los llevaban sin tener ninguna orden de aprehensión. Los militares cometieron muchos atropellos, muchos familiares siguen desaparecidos”.

Como su familia ya no podía estar tranquila, los padres de Guillermina y sus hermanos se fueron del pueblo y sólo ella se quedó para hacerse cargo de los trabajos del campo.

“Le pedí a mis papás que me permitieran quedarme y fue cuando me integré a la guerrilla. No fue fácil, tenía mucho miedo de las armas pero empecé a practicar, a aprender y pues aquí estoy todavía, contando esa historia”.

Cinco años permaneció en la lucha, escondida en la sierra, comiendo muchas veces sólo raíces y frutas, y empapados por la lluvia. “Todos compartíamos lo poco que teníamos, éramos como hermanos”. 

A los 23 años, en 1974 Guillermina dejó la batalla, dos meses antes de que mataran a Lucio porque tenía cinco meses de embarazo y su esposo, también guerrillero, le pidió que se retirara.

“Logré salvarme pero todavía tenemos un hermano desaparecido, lo agarraron acá en la Ciudad de México. Mucho tiempo tuvimos que ocultar nuestra identidad, no podíamos dar nuestros nombres verdaderos.

Hasta principios de los años 90, cuando mis hijos entraron a la escuela, a la secundaria, les expliqué por qué en algunas colonias me conocían con otro nombre.

Para Guillermina ese movimiento valió la pena porque ahora la gente exige más y defiende sus derechos, a pesar de que aún persisten muchas injusticias, incluso adelantó que desea escribir un libro para relatar toda esta experiencia. “Ya tengo más de 60 años y no me vaya a sorprender la muerte”.

El foro, organizado por la dirección de Antropología Social de la ENAH, forma parte del Seminario Permanente sobre Movimientos Armados en América Latina.