El Barco Ebrio

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Los dueños de Milenio encontraron un cliente que no los defraudará, ni siquiera si fracasa en su intento por gobernar México. El gobernador Peña Nieto concedió, el domingo 30 de mayo, una entrevista a Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda sobre sus supuestos proyectos presidenciales. Habló de casi todo, hasta del presidente Felipe Calderón y de qué haría él si fuera presidente. Allí presentó un adelanto de lo que será la plataforma política en su campaña por venir. Tapetes, pero tapetes inteligentes, de Temoaya, Camín y el otro dejaron lucir a Peña Nieto como en los últimos días no había podido.

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Milenio garantiza a Peña una serie de entrevistas en sus espacios, la elaboración de encuestas que le darán ventaja en los estados del país y la trasmisión de las mismas meses antes de las elecciones. Además representan el plan B en cuestión mediática si Televisa decide que el mexiquense no es el candidato de Azcárraga para la presidencial.

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De cualquier manera, al gobernador no lo olvidan en la Federación. La PGR resguarda tres investigaciones, algunas de más de 10 mil hojas donde se le relaciona con grupos criminales en la entidad. Lo mejor de todo es que estos expedientes son públicos desde ya y se pueden pedir vía Transparencia. Pretelini, narcotráfico y Paulette representan la primera andanada en serio que sufrirá el político más guapo. Otra parte de las campañas negras serán elaboradas a partir de las propiedades del mandatario, la relación de parentesco entre él y Montiel y su red de proteccionismo y la presencia de Carlos Salinas en el Edomex. Los casos de represión como Atenco serán la puntilla. Para contrarrestar estas campañas, el equipo que administra la imagen de Peña trabaja ya en una serie de publicidades en medios incómodos como Proceso, Carmen Aristegui y algunos diarios nacionales. Creen poder comprar líneas editoriales, pero además aprovecharán los yerros del presidente Calderón para incrustar allí lo que habría hecho Peña en caso de ser ya el mandamás.

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Algunos ya hasta ven que Peña comienza a sacar sus cosas personales de las oficinas y casas que ocupa, propiedad del gobierno, pues aseguran que no terminará su ciclo en la administración estatal. También miran a Luis Miranda Nava como el sucesor, pero los tiempos electorales alcanzan para que el Ejecutivo termine tranquilamente, como lo hizo Montiel Rojas.

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El 28 de mayo del 2007, el ex delegado de la PGR, José Manzur Ocaña recibió el expediente sobre el asesinato del profesor Edmundo Nava Mota, activista de la UPREZ y quien fue literalmente cazado por narcomenudistas que controlaban la preparatoria Emiliano Zapata en Ecatepec. Director de aquella escuela, denunció a los dialers ante el ayuntamiento, que a su vez entregó la información a Manzur. El expediente, sin embargo, se perdió al llegar a las manos del delegado, quien era el verdadero jefe del narcomenudeo en el Edomex.

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Los amantes de teorías de complot aseguran que no todo está dicho en el caso de la niña Paulette y por las redes sociales se filtran nuevas versiones sobre aquel asesinato. Las últimas narran que el esposo, Mauricio, es dueño de las jugueterías Ara pero el negocio no iba como él deseaba pues los manejos poco inteligentes y otros factores habían desembocado en una irreversible quiebra. Así que el joven Mauricio decidió una salida desesperada, junto con su familia. Secuestrarían a la niña Paulette, a quien hacía un tiempo habían protegido con un seguro y lo cobrarían, además de un rescate.

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Así que armaron la escena. Enviaron a la niña a un departamento contiguo, en el edificio de Hacienda de los Ciervos allá en Interlomas. Contrataron a una enfermera para que se hiciera cargo de la niña y dieron aviso. La situación no la pudieron controlar pero el colmo llegó cuando la niña lloraba con el departamento de los padres lleno de policías. La enfermera recibió la orden de acallarla a cualquier precio pero se le pasó la mano y la asfixió. Así nomás.

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Para tratar de arreglar las cosas, la familia decidió enviar a la enfermera a Europa en un viaje sin retorno y aprovechar un apagón de dos horas en el edificio para meter el cadáver, lo que derivó en lo que ya se conoce.

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En esta realidad alternativa, el ex gobernador Arturo Montiel estaría involucrado porque sería amigo íntimo de la madre y su presencia en aquellos funerales no sería casualidad, por más que se cubra con la muerte de un miembro de la familia Rello y que coincidió en lugares y fechas con lo de Paulette.

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El último dueño de las Jugueterías Ara fue Ara Arakelian, desde hace más de 50 años y no hay datos que demuestren que Mauricio Gebara tenga algo que ver con aquella empresa.

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Pero la versión más disparatada de todas es la oficial, la que la Procuraduría difunde ahora en un sitio web llamado http://www.transparenciapaulette.com/sitio/. Las versiones allí son de risa y ponen en duda la capacidad mental de quienes tienen en sus manos la procuración de Justicia. Allí, por más que quieran responder las dudas de la ciudadanía, la Procuraduría no hace sino enredar más el caso con respuestas que son verdaderas joyas de la literatura. “No hay ningún indicio de que Paulette hubiera solicitado auxilio. Por el contrario, su postura, con los dedos dentro de la boca y sin signos de lucha, sugieren que Paulette cayó al hueco encontrándose dormida, paulatinamente perdió el conocimiento y posteriormente la vida” es una de ellas. El ex procurador Bazbaz, por su lado, partió en placentero viaje de descanso alrededor del mundo para reponer las fuerzas perdidas que el caso le provocó. Serán meses de idílicos paisajes y noches de valium para que el ex funcionario consiga reinstalarse primero en sus cabales y luego en la sociedad funcional del país, donde es el hombre más famoso del momento.

Alineados

* El gobernador Peña ha sabido apoderarse del cascarón priista, clave para las aspiraciones de cualquier político; además de controlar la entidad más poblada del país, tiene el respaldo de un bloque de gobernadores priistas que impulsan su candidatura presidencial, de la Asociación de Municipios de México (AMMAC), de la Federación Nacional de Municipios de México (FENAMM), de un amplio número de diputados en el Congreso de la Unión y de la cúpula priista nacional encabezada por la también aspirante Beatriz Paredes, quien no dudó en blindar la figura del gobernante mexiquense durante la firma del oscuro pacto de colaboración entre priistas y panistas para evitar alianzas.

Elpidio Hernández

Héctor Aguilar Camín disipaba dudas en Milenio Televisión. Jorge Castañeda, aquel ex secretario de Estado, le hacía valla y en medio el gobernador del Edomex, Enrique Peña, hablaba con mediana soltura sobre su proyecto presidencial, con la advertencia, de “si yo estuviera en el lugar de Felipe Calderón”. Abordó al país con varita mágica y olvidó sin dificultades al Estado de México. Allí los intelectuales habituales de todos los regímenes mostraron la foto que todos anticipan.

Pero el camino aún es largo para el gobernador, para panistas, perredistas y para sus propios correligionarios del PRI, en especial para Manlio Fabio Beltrones, Fidel Herrera y la tlaxcalteca Beatriz Paredes Rangel, triada que también aspira a gobernar el país. Peña se ubica como el político más aventajado, amparado en un aparato de mercadotecnia y el cobijo de personajes como Arturo Montiel Rojas, Carlos Salinas, Emilio Azcárraga y el Grupo Atlacomulco.

A la par de la popularidad, el gobernador Peña ha sabido apoderarse del cascarón priista, clave para las aspiraciones de cualquier político; además de controlar la entidad más poblada del país, tiene el respaldo de un bloque de gobernadores priistas que impulsan su candidatura presidencial, de la Asociación de Municipios de México (AMMAC), de la Federación Nacional de Municipios de México (FENAMM), de un amplio número de diputados en el Congreso de la Unión y de la cúpula priista nacional encabezada por la también aspirante Beatriz Paredes, quien no dudó en blindar la figura del gobernante mexiquense durante la firma del oscuro pacto de colaboración entre priistas y panistas para evitar alianzas.

El Estado de México, con el padrón más grande del país está pintado de rojo. Treinta y nueve curules locales y casi un centenar de alcaldías amparan el proyecto de Peña Nieto; cuenta también con el respaldo abierto del bloque de gobernadores encabezados por el mandatario neoleonés Rodrigo Mediana; de Yucatán, Ivonne Ortega; de Hidalgo, Miguel Osorio Chong; de Puebla, Mario Marín; de Quintana Roo, Félix González y de Coahuila, Humberto Moreira. Por medio de Azucena Olivares, alcaldesa de Naucalpan, Peña controla la Asociación de Municipios de México (AMMAC), que le garantiza el manejo político de más de 700 alcaldías en el país y millones de pesos que no están sujetos a ninguna auditoría, mientras que a través de Eruviel Ávila Villegas maneja la Federación Nacional de Municipios de México (FENAMM), que agrupa a más mil 500 ayuntamientos de la república mexicana. Pero el bastión peñista se encuentra en las curules del Congreso de la Unión donde el priismo mexiquense aportó 45 legisladores, que representan el veinte por ciento de la bancada, incluido el coordinador parlamentario Francisco Rojas, identificado con el grupo político de Peña, que colocó a sus operadores políticos en cinco presidencias y 28 secretarías de comisiones legislativas.

Para conquistar sus objetivos, el llamado Golden Boy no dudó en viajar por el mundo para entrevistarse con líderes mundiales. También se placea por el país apoyando candidatos, organiza foros para promocionar su imagen, asiste a todo tipo de eventos, incluidos encuentros futboleros, se deja fotografiar y se reúne lo mismo con empresarios que con políticos que afiancen su proyecto; pero lo que más sorprende es su presencia en los medios de comunicación, principalmente en la gubernamental Televisión Mexiquense y en el Grupo Televisa, que lo promueve hasta en revistas del corazón.

En el Congreso local, Peña no encuentra resistencia para dictar preceptos desde el palacio de Lerdo, pues los 39 diputados priistas, los seis de Nueva Alianza, los tres ecologistas y el socialdemócrata son suficientes para concretar cualquier proyecto. Ellos son coordinados por Ernesto Nemer Álvarez, personaje de todas las confianzas del político de Atlacomulco y parte de su gabinete en la Secretaría de Desarrollo Social hace poco.

La estructura más fuerte del peñismo se concentra en las curules del recinto de San Lázaro, ahí se encuentran asentados operadores políticos de la triada Montiel-Salinas-Peña que ya operan por todo el país. Francisco Rojas, Luis Videgaray Caso, Andrés Massieu, Emilio Chuayffet Chemor, Humberto Benítez Treviño, Héctor Velasco Monroy, Héctor Hernández Silva, Ignacio Rubí Salazar, Manuel Cadena, José Luis Velasco, Alejandro del Mazo Maza, Alfonso Navarrete Prida y Miguel Ángel Terrón; fuera de las curules mexiquenses Peña también encuentra cobijo en congresistas como el regiomontano Felipe Enríquez Hernández o el guerrerense Héctor Aguirre Herrera. Muchos de aquellos asambleístas formaron parte del staff peñista como asesores, consejeros o secretarios y en 2009 fueron incorporados a la bancada de la Cámara de Diputados. Con ellos el gobernador encuentra al menos dos denominadores comunes: coincidencia generacional y prosapia política.

Francisco Rojas Gutiérrez, coordinador de los priistas en la Cámara de Diputados, es considerado uno de los hombres fuertes del salinismo y afín al gobernador mexiquense, a quien se le atribuye obediencia; nacido en Tenango del Valle, representa desde aquella posición una de las piezas claves en el proyecto peñista; Rojas Gutiérrez, un contador público formado en la Universidad Nacional Autónoma de México, se dedicó largo tiempo al ejercicio privado de su profesión en el despacho Casas Alatriste, que antaño era el predilecto del gobierno para la realización de sus auditorías. De ahí dio el brinco a la administración pública en el gobierno de Miguel de la Madrid, donde se le confió la recién creada Secretaría de la Contraloría, hoy de la Función Pública y en los dos últimos años del sexenio madridista ocupó la dirección de Petróleos Mexicanos, cargo en el que fue ratificado durante todo el salinismo. La experiencia política de Rojas se fortaleció durante su cargo como Congresista en la LIX Legislatura.

Luis Videgaray Caso, presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados, es uno de los principales operadores políticos y financieros del mandatario mexiquense. Adquirió cierta fama por operar la renegociación de la deuda pública de la entidad en los tiempos de Montiel Rojas a través de la firma Protego, propiedad de Pedro Aspe y de aquella empresa saltó a la administración pública del Edomex como secretario de Finanzas en el sexenio montielista. Fue ratificado en la administración de Peña. Era apoderado legal de la citada Protego Asesores Financieros de Banca de Inversión, es licenciado en Economía por el ITAM con doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. En su trayectoria profesional destaca su cargo como asesor del secretario de Hacienda y Crédito Publico y su labor al frente de la Secretaría de Finanzas del Estado de México de 2005 a 2009, al mismo tiempo que era Presidente del Consejo Consultivo del ISSEMyM y coordinador general del Comité de Planeación para el Desarrollo del Estado de México. Llegó a San Lázaro como diputado plurinominal por la quinta circunscripción.

Andrés Massieu Fernández es otro de los congresistas alineados al político de Atlacomulco, aunque su trayectoria en la administración pública se ha desarrollado siempre al cobijo de las administraciones panistas. Su historial detalla que en el 2000, durante el gobierno foxista, fue nombrado jefe de Departamento en la Secretaría de Gobernación. De 2001 a 2003 fue subdirector de Control de Respuesta, en la presidencia de la república; en 2006 fue coordinador de Asesores de la Presidencia adscrito a la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión y ese mismo año fue nombrado director general de esa dependencia. Massieu Fernández cuenta con una maestría en Administración Pública y es secretario en la valiosa Comisión de Radio, Televisión y Cinematografía de San Lázaro.

El doctor en Derecho Humberto Benítez Treviño es una de las cartas fuertes del gobernador. Preside la Comisión de Justicia y es integrante de la Comisión de la Defensa. Figura forjada en la época de Carlos Hank González pero actualmente inscrito en el grupo salinista, en septiembre de 2005 ingresó al gabinete de Peña donde se desempeñó como secretario general de Gobierno, cargó al que renunció a principios de 2009. En la administración pública destaca su cargo de procurador general de la república en 1994. El 12 de diciembre de 1990, Tejupilco recibía las vistas de Heberto Castillo y Samuel del Villar, del PRD, que participarían en un acto de protesta contra el “fraude electoral”. Allí, mientras ellos hablaban en una tribuna, granaderos golpeaban y dispersaban a los allí reunidos. A esto se le llamo “Tejupilcazo” y aunque el caso llegó a Derechos Humanos, nunca se sancionó a Benítez, ene se entonces procurador de Justicia, quien entorpeció las investigaciones según la misma CNDH. Hubo tres muertos, dos policías y un civil. La versión gubernamental señala que 200 mujeres intentaron tomar el palacio municipal y atacaron a los municipales y se adjudicó a miembros del PRD el uso de armas de fuego. En 2007 fue responsable de los operativos en San Salvador Atenco. El 12 de mayo del 2007 se encargó de difundir que el asesinato de los 4 escoltas de la familia Peña Pretelini en Veracruz se trataba de una confusión, pues los matones creyeron que se trataban de criminales de un grupo rival. En 2008 uno de sus guadaespaldas, Víctor Rodríguez Solís, fue ejecutado en Toluca El 9 de marzo destapó a Peña anunciando que el gobernador sería presidente de México.

Uno de los peñistas de cepa se encuentra en la figura de Héctor Eduardo Velasco Monroy, maestro en Administración y Política Pública y que preside el Comité del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural y la Soberanía Alimentaria de San Lázaro. Es uno de los políticos más apreciados por el gobernador y uno de los rostros jóvenes del Grupo Atlacomulco. En su trayectoria política destaca su cargo como presidente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Edomex, fue regidor en Atlacomulco durante la administración 97-2000, diputado local en la LVI Legislatura estatal y secretario particular adjunto de Peña hasta 2009. Algunos creen ver en él un aspirante a la gubernatura del estado.

Emilio Chuayffet Chemor es uno de los personajes legendarios del Grupo Atlacomulco y malogrado aspirante presidencial. En 1993 alcanzó la cifra de votación más alta para un aspirante en la historia del Edomex, sin embargo sólo gobernó la entidad durante dos años al ser llamado por el presidente Ernesto Zedillo para ocupar la Secretaría de Gobernación; Emilio siempre tendrá sobre sus espaldas la sombra del caso Acteal, aquella matanza de chiapanecos ocurrida el 22 de diciembre de 1997. Es integrante de la Comisión de Puntos Constitucionales y cuenta con un capital político importante en todo el territorio mexiquense.

Héctor Hernández Silva, licenciado en Educación Media Básica, cuenta con el respaldo de 86 mil profesores afiliados al Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México, que dirigió del 2006 al 2009. Es secretario de la Comisión de Educación Pública y Servicios Educativos.

Alfonso Navarrete Prida, integrante de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos en la Cámara de Diputados es uno de los operadores políticos más cercanos al montielismo y actualmente alineado al proyecto peñista. Navarrete cobró relevancia por haber exonerado al exgobernador Montiel de los delitos de peculado y enriquecimiento ilícito. Es licenciado en Derecho con una maestría en Derecho Penal, se desempeñó como subsecretario de Seguridad Pública en el primer año del gobierno montielista, después de que fuera sometido a una investigación por parte de la UEDO por presuntos vínculos en la venta de plazas cuando laboraba como subprocurador de la PGR; en dicha averiguación también se investigó su presunta relación con el cártel de Juárez; fue procurador de Justicia mexiquense del 2001 al 2006 y secretario de Desarrollo Metropolitano de 2008 a 2009;  en su currícula también destacan sus cargos como secretario particular del procurador general de la República en 1993, subsecretario de Gobernación en 1994 y asesor jurídico de Morelos en 1996. Ahora se le ubica como rival del propio Peña pues aceptaría ser candidato a gobernador en una alianza PRD-PT-Convergencia-PAN.

En la presidencia de la Comisión de la Cuenca del Sistema Cutzamala, Peña encuentra el respaldo del pasante en Comunicación, José Ignacio Pichardo Lechuga, hijo del exgobernador Ignacio Pichardo Pagaza. Se ha desempeñado como subprocurador de Protección al Ambiente, delegado de la Secretaría de Desarrollo Social en Valle de Bravo y asesor en Mercadotecnia y Comunicación del gobernador Peña. Era propietario de un diario, Liberación, que cerró al no poder pagar a sus empleados los sueldos correspondientes durante la administración de Montiel.

En la Comisión de Desarrollo Metropolitano el gobernador tiene dos secretarías: la primera, con el exalcalde de Coacalco, Héctor Guevara Ramírez y la otra con Alejandro del Mazo Maza, diputado suplente en funciones del Partido Verde Ecologista e integrante de una de las familias con mayor abolengo en la política mexiquense. Es hermano de Alfredo, alcalde de Huixquilucan y uno de los mejor posicionados para suceder a Peña.

En la comisión que vigila Recursos Federales, Estatales y Municipales en los Procesos Electorales, Peña encuentra a Manuel Cadena Morales, ligado al salinismo y salpicado de montielismo. Ingeniero agrónomo de profesión, aspiró a la gubernatura estatal en 1999 pero declinó en favor de Montiel, quien lo convirtió en secretario general de Gobierno. Más tarde acompañó al ex mandatario mexiquense en su aventurada precandidatura presidencial donde fungió como coordinador general de la precampaña. En la trayectoria política del egresado de la Universidad Autónoma de Chapingo destaca su cargo como director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde construyó una estrecha relación con Carlos Salinas, quien lo impulsó como senador de la república para el periodo 1994-2000. Fue el único funcionario de alto nivel que no fue cambiado por Montiel.

Ignacio Rubí Salazar ocupa la presidencia de la Comisión de Comunicaciones y es integrante de la Comisión de Hacienda y Crédito Público. Formó parte del gabinete peñista en la Secretaria del Trabajo y a la que renunció en 2009. Ha sido alcalde de Ixtapan de la Sal.

En la Comisión de Economía, Peña dispone de José Luis Velasco Lino, ex dirigente de la Coparmex en la entidad; en la Comisión de Desarrollo Social está Maricela Serrano, dirigente de Antorcha Campesina y en la Comisión de Función Pública su grupo logró colocar a Cirino Valdés Hueso.

Entre los congresistas ajenos al terruño mexiquense están Felipe Enríquez Hernández, quien ocupa la secretaría de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, abogado regiomontano, diputado del Congreso de Nuevo León y secretario particular del subsecretario de Desarrollo Político de Gobernación, Natividad González Parás, en los tiempos en que Chuayffet despachaba en la Secretaría de Gobernación. En 2005, Enríquez se colocó como coordinador de Planeación Estratégica de la campaña de Peña Nieto por la gubernatura.

En la secretaría de la Comisión de Transporte, Peña cuenta con las simpatías del congresista Guerrerense Héctor Aguirre Herrera, hijo del ex gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre Rivero. A él se destinó el puesto de jefe de departamento de Vinculación y Organizaciones Políticas en la Subsecretaría de Desarrollo Político en la secretaria general de Gobierno estatal.

Los que se mueven sí salen en la foto

* Se manejan muchos nombres con posibilidades de representar al tricolor; ninguno alza la mano pero tampoco se descarta. Hay quienes hacen trabajo intenso con el ánimo de posicionarse mientras que otros, más relajados, esperan pacientes a que una decisión superior les favorezca. La suerte de unos u otros, en todo caso, dependerá de cómo se presente la coyuntura electoral.

Juan Manuel Mejía Martínez

Durante la presentación del Programa 2010 del Grupo Político Estado de México, efectuada el primero de enero de este año, el presidente del Comité Directivo Estatal del PRI, Ricardo Aguilar Castillo, expresó una postura respecto del proceso de sucesión gubernamental: “el tema de la sucesión estatal tiene su tiempo y éste no ha llegado.

En política el tiempo no es un tema adjetivo; es un tema sustantivo cuyo compás lo define única y exclusivamente nuestro líder político, el gobernador Enrique Peña Nieto.

Aquí no caben futurismos, cofradías, cavilaciones, cálculos sucesorios, ni candidaturas anticipadas. En el PRI, quien promueve estas prácticas, de buena o mala fe, está tan desorientado como desautorizado. Aquí, la lealtad no sólo es de palabra, se demuestra en los hechos”.

La advertencia fue una y fue clara: ¡que nadie se mueva!

Sin embargo, el tiempo ha transcurrido y a estas alturas del partido se antoja difícil que otro llamado a la mesura pueda contener las aguas agitadas por los ánimos sucesorios. Los priistas han comenzado a alinearse y vibrar con el aspirante de su interés o preferencia.

Se manejan muchos nombres con posibilidades de representar al tricolor; ninguno alza la mano pero tampoco se descarta. Hay quienes hacen trabajo intenso con el ánimo de posicionarse mientras que otros, más relajados, esperan pacientes a que una decisión superior les favorezca. La suerte de unos u otros, en todo caso, dependerá de cómo se presente la coyuntura electoral.

Si bien el escenario del proceso interno apunta a tener las mismas características que la ocasión anterior, el marco de la elección de gobernador se perfila complicado. No es lo mismo una elección cómoda que una incomoda y tampoco los requisitos que el candidato deberá reunir para enfrentarla.

De allí la necesidad de preparar las cosas para elegir al candidato, permitiéndole éste espacio de tiempo suficiente para prepararse y trabajar de cara a la elección.

Cabe recordar que el 17 de octubre de 2004 ya se había iniciado formalmente el proceso interno del Partido Revolucionario Institucional para la designación de candidato a gobernador del Estado de México en el que Peña Nieto fue precandidato junto con Gustavo Cárdenas Monroy, Jaime Vázquez Castillo, Eduardo Bernal Martínez, Guillermo González Martínez, Fernando Alberto García Cuevas, Cuauhtémoc García Ortega, Isidro Pastor Medrano, Enrique Jacob Rocha, Carlos Hank Rhon y Héctor Luna de la Vega.

Hasta el lunes 31 de mayo estaríamos a tan sólo 141 días de poder reproducir aquel hecho político, es decir, de realizar otro proceso interno tricolor que se plantea con las mismas características y similitudes, pues todo parece indicar que el número de tiradores será igualmente numeroso esta ocasión. Esto hace necesario montar un mecanismo de elección con la debida anticipación.

Tal previsión permitió a Enrique Peña Nieto registrarse como candidato único el 14 de enero de 2005, luego de un diálogo entre aspirantes generado en la etapa previa al proceso interno. También le permitió rendir protesta como candidato de su partido el 12 de febrero de 2005 y como candidato del Partido Verde Ecologista de México -que formó una coalición con el Partido Revolucionario Institucional- el 2 de abril de 2005. La elección sería en el mes de julio.

En síntesis, el próximo candidato a gobernador debería contar con el mismo margen de maniobra de cara al proceso electoral. Finalmente los tiempos del candidato a la gubernatura no pasan necesariamente por los del aspirante presidencial Enrique Peña.

La del estribo

Tan ocupado estaba el director general del ISSEMyM, Osvaldo Santín con los preparativos y organización del Foro Compromiso por México en el rubro económico -de los cuales fue directamente responsable- que aparentemente se olvidó del Informe de Actividades que la Ley de Seguridad para los Servidores Públicos del Estado de México y Municipios le obliga a rendir cada año a más de 910 mil derechohabientes del Instituto.

Ese ordenamiento nos dice que el director general del ISSEMyM tiene entre sus atribuciones: informar al Consejo Directivo en el primer trimestre de cada año del estado que guarda el patrimonio del instituto, del cumplimiento de las obligaciones a cargo de éste, así como de las actividades desarrolladas durante el periodo anual inmediato anterior.

La omisión no es menor y ya algunos diputados de oposición están pensando seriamente llamarlo a comparecer.

comvital@hotmail.com

Secretos y mentiras

* A cien años de distancia, si se aceptan las sumas y las restas del gobierno de Enrique Peña Nieto, que se empeña en revivirlo, la carta de presentación del considerado el único presidente que ha dado el Estado de México, es el asesinato del luchador social Rubén Jaramillo Némez, con todo y su familia, a través de órdenes salidas del ejército mexicano.

 

Francisco Cruz Jiménez

Como una vuelta de tuerca, cada año reaparece en los dominios del Grupo Atlacomulco la figura del ex presidente Adolfo López Mateos, aunque cada día haya más certezas de que éste nada tuvo de mexiquense y sus orígenes lo acerquen cada día más a tierras y sangre guatemalteca.

Hoy el resurgimiento se da con mayor fuerza. Por eso, a cien años de su natalicio, según las cuentas oficiales, es imposible dejar de echar una mirada al gobierno de este político –adoptado mexiquense por la cúpula priista mexiquense– que se encargó de imponer una violencia sistemática caracterizada por la violación a los derechos humanos, de corrupción a través de su hermano Mariano, de represión, de arrestos injustificados y de matanzas arbitrarias.

A cien años de distancia, si se aceptan las sumas y las restas del gobierno de Enrique Peña Nieto, que se empeña en revivirlo, la carta de presentación de este considerado el único presidente que ha dado el Estado de México, es el asesinato del luchador social Rubén Jaramillo Némez, con todo y su familia, a través de órdenes salidas del ejército mexicano, pero ejecutadas puntualmente por agentes de la Policía Judicial del estado de Morelos y de la policía política de la Secretaría de Gobernación, que encabezaba el poblano Gustavo Díaz Ordaz.

Inmersos en el endurecimiento político y la cerrazón del PRI, los movimientos guerrilleros en México deben en mucho su origen a las revueltas campesinas encabezadas por Jaramillo, entre 1944 y 1946, en los estados de Guerrero, Morelos, Puebla y México. Famoso por su rebeldía, este líder realizó actividades proselitistas a favor del general Miguel Henríquez Guzmán, adversario de Adolfo Ruiz Cortines en la elección de 1952, año en que la lucha jaramillista se radicalizó.

Entre octubre de 1953 y mayo de 1954 encabezó ataques contra defensas rurales en Metepec y Teteacalpa, pero su acto más trascendente fue la expropiación de terrenos comunales en El Guarín y Michipán, Morelos. La figura de Jaramillo se hizo mitológica y sus leyendas traspasaron los nombres de cada general revolucionario inserto en el partido oficial porque entró a una lucha muy desigual.

Un día, con la intención de realizar nuevas expropiaciones en la región limítrofe de Morelos y Guerrero, el líder rebelde se enfrentó a varias patrullas bien apertrechadas de la XXIV Zona Militar.

En mayo de 1963 fue detenido por agentes de la Policía Judicial de Morelos, quienes un día después lo asesinaron a sangre fría. López Mateos y el ejército ya no lo querían vivo. Conocida la posición de las fuerzas armadas y del señor presidente, los judiciales solos no se habrían atrevido someterlo a ese juicio sumarísimo, encontrarlo culpable y ajusticiarlo, además de ejecutar a su familia.

Ese movimiento puede considerarse el último con raíces revolucionarias de 1910, pues en 1914 Jaramillo se incorporó en Morelos a la guerrilla del Caudillo del Sur, Emiliano Zapata y llegó a tener bajo su mando a por lo menos a setenta y cinco rebeldes. Las injusticias en ese estado y el anhelado reparto de tierras nutrieron la rebelión jaramillista. Su movimiento aparece como eslabón entre los rescoldos del zapatismo —el de Emiliano Zapata— y las modernas teorías revolucionarias mexicanas, surgidas en las décadas de 1960 y 1970.

Para algunos estudiosos, “el caso Jaramillo –originario de Tlaquiltenango, Morelos– representa todavía uno de los ejemplos más dolorosos de impunidad” en el país.

“En 1958 –recuerdan– López Mateos le brindó amplias garantías para que dejara las armas y cuatro años más tarde, el 26 de mayo, la Judicial y el Ejército lo hicieron prisionero, con su esposa Epifania Zúñiga y sus hijos Enrique, Filemón y Ricardo. La familia entera fue asesinada en Xochicalco”.

En mayo de 2007, la doctora en Historia Tanalís Padilla, profesora de la Universidad de Dartmouth, escribió: “si bien su asesinato se convertiría en un símbolo de la suerte que corren los grupos que bajan la guardia y confían en la palabra del gobierno, Jaramillo deja también como legado una fértil tradición de lucha”.

Si la ola represiva impulsada por López Mateos se dejó de lado en forma deliberada, fue sólo porque su sucesor, Gustavo Díaz Ordaz y el sucesor de éste, Luis Echeverría Álvarez, sustituyeron los recuerdos con una represión aún más cruenta: el asesinato de estudiantes universitarios, la persecución, la detención, la tortura y la invención de delitos a escritores, matemáticos, poetas, filósofos, ingenieros o activistas estudiantiles a través de la Dirección Federal de Seguridad y de grupos represores o de choque como Los Halcones.

Según el ex gobernador y actual diputado federal Emilio Chuayffet, López Mateos fue un auténtico político, no un cautivador de pequeñas o grandes maniobras ni un empecinado del poder, sino un político inscrito en el sentido y la dirección del humanismo mexicano: el poder al servicio del hombre y su dignidad.

En realidad, Adolfo López Mateos le imprimió sentido a la violencia de Estado, hizo de la persecución política selectiva una norma de gobierno. Aunque parece ya un recuerdo remoto, algunos de sus principales críticos resintieron el exceso y el atropello. Fueron proscritos por el régimen. Se encargó de hostigar y encarcelar al pintor David Alfaro Siqueiros, al periodista Filomeno Mata, al líder magisterial Othón Salazar y al líder izquierdista Arnoldo Martínez Verdugo.

Vanos fueron los esfuerzos de López Mateos por mostrar a un México justo. Muy enfermo, lo pudo constatar a finales de la década de 1960. Para entonces, el autoritarismo de su régimen, las imposiciones revolucionarias, la desigualdad social que permeaba el país y las demandas insatisfechas de participación política, entre otros factores, dieron origen al movimiento guerrillero mexicano moderno.

El gobierno lopezmateísta arraigó, también como política de Estado, la persecución contra los ferrocarrileros, hostigó a los obreros, acalló a trabajadores de Telégrafos y, en su lenguaje belicoso, transgredió la libertad sindical para castigar, más, a los trabajadores de Pemex: les impuso como secretario general del sindicato a un personaje que formaría su propia leyenda negra, para terminar encarcelado en el régimen de Carlos Salinas de Gortari: Joaquín Hernández Galicia, La Quina.

El cúmulo de atropellos se complementó cuando Mariano López Mateos sentó las bases para lavar la fortuna inicial de un profesor que con el tiempo se alzaría como uno de los símbolos del poder corruptor del PRI: Carlos Hank González.

Por si algo faltara, la muerte de este ex presidente, con sus cinco aneurismas, se atribuyó a una golpiza ordenada en 1928 por el militar, político y cacique priista Gonzalo Natividad Santos Rivera (conocido como Gonzalo N. Santos, amo y señor de San Luis Potosí) y el entonces presidente Plutarco Elías Calles.

Los charros del transporte

* Mientras los líderes del transporte en el Edomex exigen hasta cancelaciones de órdenes de aprehensión y toda clase de concesiones al gobierno estatal, en la Casa de Gobierno ubicada sobre Paseo Colón, Peña Nieto atendía asuntos más relevantes. Era anfitrión de una pequeña recepción para agasajar a los campeones Diablos Rojos del Toluca que arribaban allí encabezados por el portero Alfredo Talavera. En uno de los salones de la casona jugadores, directivos, invitados y gobernante compartían amenos, hubo espacio para autógrafos e incluso para que la actriz Angélica Rivera y los hijos de la feliz pareja posaran para la gráfica del recuerdo.

Elpidio Hernández

El Edomex, habitado por quince millones de habitantes, se ubica como el segundo mercado más grande del país para los transportistas con un promedio de nueve millones de usuarios diarios, que generan una derrama económica de cinco mil 500 millones de pesos anuales, según datos del vocal ejecutivo de la Secretaría del Transporte en la entidad, Guillermo Calderón Vega. Otras versiones indican que las ganancias para el transporte público de la entidad superan los 140 millones de pesos diarios, poco más de 51 mil cien millones de pesos anuales.

El negocio de las dejadas es próspero, al menos para líderes y permisionarios del transporte público que han construido sus emporios respaldados en una red de complicidades y relaciones de poder con el gobierno en turno; los menos son propietarios de múltiples concesiones con capital económico suficiente para incursionar con mayor o menor fortuna en el terreno de la política como alcaldes, funcionarios, operadores políticos o malogrados aspirantes a puestos de elección popular. Uno de los transportistas más exitosos en el Edomex es el empresario Axel García Aguilera, alcalde de Cuautitlán Izcalli en el trienio 1988-1991, subprocurador en el gobierno de Montiel Rojas y propietario de la línea Izgaza, que recorre la ruta Cuautitlán-Atizapán. Otro es Roberto Alcántara Rojas, heredero del Grupo Toluca, imperio forjado por el ex senador mexiquense Jesús Alcántara Miranda, que incluye una obesa flotilla de autobuses. También están los empresarios Vicente Coss Ramírez, Guadalupe Uribe y Román Dávila, considerados caciques del transporte en la entidad.

En tiempos electorales los transportistas no dudan en ofrecer su capital político y nutrido aplauso a todo aquel aspirante que prometa respetarles o ampliarles el negocio; ponen al servicio las inagotables flotillas de autobuses para el acarreo de candidatos, comitivas y simpatizantes. Uno de esos personajes es el abogado y titular de la notaría pública 3 de Cuautitlán Izcalli, Axel García Aguilera, presidente de la Asociación de Alianza de Autotransporte de la República Mexicana, quien ha logrado consolidar un monopolio a través de la línea de camiones y taxis Izgaza, aunque también se le atribuyen participaciones importantes en las Líneas Unidas 13 de Junio y Cuautitlán Izcalli y Anexas.

García Aguilera, emparentado con el extinto profesor Carlos Hank González por contraer matrimonio con una de sus sobrinas, es famoso por su capacidad para comprar voluntades pero también por la violencia utilizada para invadir derroteros ajenos. Amparado en el transporte público, ha logrado forjar una carrera política que tuvo su punto más alto en el sexenio de Arturo Montiel Rojas. En 1988 pasó de transportista a alcalde de Cuautitlán Izcalli, luego a subprocurador general de Justicia y más tarde a fiscal especial para combatir los delitos cometidos por fraccionadores; en 2006 el líder de los ruleteros intentó malogradamente repetir en la alcaldía de Cuautitlán, ahora abanderado por los petistas tras ser expulsado de las filas tricolores. 

Durante años García fue señalado por abrir impunemente rutas para sus unidades y las de sus incondicionales, incluso desde hace unos meses taxis de su propiedad son señalados por invadir la base del Metrobús Cuautitlán, apoyados por golpeadores y solapados por las autoridades del transporte mexiquense. A principios de la década de los noventas se recuerdan manifestaciones de protesta de los transportistas encabezadas por el ex alcalde, que en las peleas por rutas y por incremento a las tarifas cerraban calles y bloqueaban los principales accesos a la ciudad de México. La movilización más recordada del líder de los ruleteros se registró en enero de 1995, cuando bloqueó los accesos al Distrito Federal en demanda de cien por ciento de incremento en la tarifa del transporte. En aquellos días y para evitar mayores infortunios, el gobierno estatal le concedió la condonación de multas atrasadas y subsidios en la revista y refrendo vehicular. García Aguilera fue también dirigente de la Alianza de Autotransporte Autónomo del Edomex, organización que durante décadas se caracterizó por facilitar camiones para el traslado de simpatizantes a los mítines de los candidatos del PRI a puestos de elección popular.

Roberto Alcántara Rojas es un acaudalado empresario acambayense dedicado al transporte de largo alcance. Heredó de su padre el Grupo Toluca, que incluye una flotilla de camiones de las líneas Flecha Roja; Flecha Amarilla; Herradura de Plata y Turismo Triángulo Rojo. Es accionista mayoritario y presidente del consejo de administración del consorcio Iamsa -Inversionistas en Transportes Mexicanos- que controla Ómnibus de México, Enlaces Terrestres, Primera Plus y Autobuses del Noreste; además es socio en las aerolíneas Viva Aerobús -que fundó en 2006 en sociedad con el extinto Anthony Ryan, fundador de la irlandesa Ryanair- y Volaris, al lado de Emilio Azcárraga y Pedro Aspe Armella.

El empresario, aliado del Grupo Atlacomulco, participa en el mundo de la política, aunque no lo ha hecho de manera directa como su padre, Jesús Alcántara Miranda, quien fue alcalde, diputado y senador en el Edomex. En 1994 Alcántara Rojas costeó el ineficaz aparato de seguridad que escoltaba a Luis Donaldo Colosio y en la campaña de 2006 fue nombrado por el candidato Roberto Madrazo presidente de la Comisión Nacional de Financiamiento del PRI –cargo que tenía la encomienda de “pasar charola” entre los dueños del dinero para financiar la campaña presidencial-.

Respaldado en su poder económico el político de Acambay intentó en 1992 incursionar como banquero y al lado de otros empresarios adquirió Bancrecer, en 125 millones de dólares; mal administrado, fue uno de los bancos fallidos en la crisis de 1995 y por lo tanto beneficiario del rescate bancario. A finales de los noventas el Ipab -Instituto de Protección al Ahorro Bancario- lo rescató para luego venderlo. “Fue una operación carísima, toda ella con cargo a los contribuyentes”, referían los diarios especializados en finanzas. Para fortuna del acambayense e infortunio del país, en septiembre de 2001 el Ipab vendió el banco, saneado con más de cien mil millones de pesos, en sólo mil seiscientos millones al magnate Roberto González, propietario también de Banorte.

El priista Vicente Coss Ramírez es considerado el mayor concesionario de las líneas de autobuses y vagonetas de Ecatepec-San Pedro-Santa Clara; Periféricos Guadalupanos y Nezahualpilli. Detentador de un poder que le ha alcanzado durante más de tres décadas para controlar la política interna del municipio más poblado del país, Coss ha ocupado la alcaldía municipal durante dos periodos distintos: 1973-1976 y 1991-1993, aunque el primer trienio no logró completarlo al postularse a una curul en el Congreso local. Se le vincula con el extinto Hank González, a quien le facilitó su flotilla cuando el político de Tianguistenco era aspirante a la gubernatura del Edomex. Las decenas de unidades también son administradas por su hijo, Vicente Coss Tirado, el presidente de los transportistas en el Edomex y quien ocupa una curul en el Congreso local; es un personaje inconfundible en el pleno de la Cámara de Diputados por su enroscado y afilado bigote y su vestimenta a la usanza charra. 

José Guadalupe Uribe Guevara, presidente del Consejo Nacional del Transporte, es otro de los caciques del transporte. Originario del puerto de Acapulco, inició como vendedor de tacos y trailero. Se le atribuía la propiedad de un negocio de lavado de autos y un salón de fiestas. Personaje corpulento que en la década de los ochentas se adhirió a la CTM creando un grupo de choque, no tardó mucho en utilizar las prácticas que lo caracterizan. En 1987 participó en el enfrentamiento por la titularidad del contrato en la empresa Babcock & Will Co., en el municipio de Ecatepec, donde murieron dos personas; un año después, los grupos de choque de Alberto Juárez Blancas, la CROC y Uribe, en apoyo al líder del Sindicato de Músicos Venus Rey, se enfrentaron en el lobby del Hotel Presidente, zafarrancho transmitido en vivo por la empresa de Emilio Azcárraga. En 1991, con el respaldo económico cetemista obtuvo un financiamiento bancario para comprar sus primeras unidades de transporte y más tarde fundó la Unión de Crédito del Transporte del Estado de México. A partir de ese momento se dedicó por completo a liderar a los transportistas locales. A principios del 2000 su poder era tal que controlaba 40 mil de las 73 mil unidades de transporte que circulaban en la entidad.

Transportistas en Toluca

La mañana del lunes 24 de mayo las céntricas calles de la capital mexiquense fueron inundadas por cientos de taxis y vagonetas pertenecientes a por lo menos medio centenar de organizaciones de la zona norte y oriente de la entidad, representadas por el Frente Revolucionario de Organizaciones del Transporte y la Confederación de Trabajadores Campesinos.

Al menos mil choferes provenientes de Cuautitlán, Coacalco, Zumpango, Cuautitlán Izcalli, Acolman, Tecámac, Atizapán de Zaragoza, Naucalpan y Chicoloapan se instalaron desde las primeras horas del lunes en los portones de la gubernatura mexiquense para exigir la destitución del secretario del Transporte en la entidad, Luis Felipe Puente Espinosa y su asesor Santiago Rocha, a quien acusaron de “hacer y deshacer” en aquella dependencia.

En su pliego petitorio los transportistas exigían al gobernador Peña que concluya el programa de reordenamiento de transporte público iniciado hace siete años por el transexenal Fernando Maldonado –instalado hoy en la Secretaría del Trabajo- para que se regularicen las concesiones, se les otorgue una prórroga de concesión a los colectivos, reconozcan sus bases y liberen sus trámites; pero principalmente para que se termine el hostigamiento por parte de los funcionarios de la dependencia en contra de las unidades adscritas a esas organizaciones.

Los operadores del transporte público intentaban como podían eludir los embates de los treinta grados centígrados de temperatura que se registran a las doce del día en la capital mexiquense; las carpas donde los integrantes del Sindicato Mexicano de Electricistas llegaban al día 26 en huelga de hambre fueron utilizadas por los choferes como parapetos, los más se refugiaron en los arcos del palacete de Lerdo mientras el resto se dio tiempo para curiosear en los aparadores de los vetustos portales. A unos kilómetros de ahí, en la Casa de Gobierno ubicada sobre Paseo Colón, el gobernador atendía asuntos más relevantes. Era anfitrión de una pequeña recepción para agasajar a los campeones Diablos Rojos del Toluca que arribaban allí encabezados por el portero Alfredo Talavera. En uno de los salones de la casona jugadores, directivos, invitados y gobernante compartían amenos, hubo espacio para autógrafos e incluso para que la actriz Angélica Rivera y los hijos de la feliz pareja posaran para la gráfica del recuerdo.  

Mientras, en la cercada Plaza de los Mártires una comitiva de manifestantes que buscaban dialogar con el gobernador tuvieron que conformarse con ser atendidos por Alfredo Martínez Belio, coordinador de asesores de la Secretaría General de Gobierno, con quien acordaron cuatro puntos a cambio de no alterar el orden: que se detengan los operativos contra las unidades que no han completado los trámites de concesión, una reunión de trabajo para el jueves 27 de mayo en la sede de la Delegación del Transporte en Naucalpan para tratar los asuntos relativos al concesionamiento y la liberación de unidades detenidas, además de liberar los trámites y que se retiraran las órdenes de aprehensión contra algunos de sus dirigentes, aunque el gobernador asevere que en el Edomex la ley no se negocia.

El Barco Ebrio

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El diario Milenio es la fábrica de encuestas preferida por los gobiernos priistas durante las elecciones próximas y las de los próximos dos años. Con Milenio escriben las plumas de quienes los ciudadanos han llamado textoservidores. Los columnistas Ciro Gómez, Joaquín López y Carlos Marín, también trabajadores de Televisa, han creado en los diarios de Multimedios el espacio ideal para la empresa GCE y la propia televisora.

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Para Milenio Estado de México preparan desde ya las encuestas que ubicarán al gobernador Peña Nieto como el favorito para la presidencia de México. Ya lo es, creen algunos, pero el camino todavía es largo y perderá puntaje conforme se acerquen los días clave. Las encuestas a la medida son diseñadas por Liébano Sáenz, uno de los jefes del cuarto de guerra de Peña Nieto y por Alejandro Quintero, de GCE, Gabinete de Comunicación Estratégica, cuyo principal negocio es ofrecer paquetes políticos a quienes aspiran a un cargo d elección popular y necesitan ser populares.

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En aquellos esquemas se insertan Televisa y los diarios de Milenio. Las empresas hacen negocio, para ello fueron creadas, pero las encuestas publicadas y que avalan Televisa y Milenio pasan por buenas, verídicas y libres de compromiso.

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Peña y Liébano han caminado juntos por largo tiempo. Ya desde el 2008 el trabajo del segundo ubicó al gobernador mexiquense en los primeros lugares de aceptación con aquellas preguntas tipo reality show como dejar las llaves de nuestra casa al Ejecutivo en caso de ausencia y si éste fuera el vecino.

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Liébano y sus socios Berrueto y Olabuenaga tienen el mejor de los trabajos. Sus clientes todos salen satisfechos, Pues ellos dictan el guión que deberán seguir las encuestas que, por supuesto, no necesariamente coinciden con los resultados electorales.

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Una que no quiso entrarle a este tipo de trabajos fue María de las Heras, que el pasado abril renuncio a Milenio como soportadora de las encuestas que allí s epublican. Ella, en una carta dirigida al director general, Francisco González, en la que le explicaba que Carlos Marín le propuso “que acepara la coautoría de una encuesta elaborada por Liébano Sáenz y que fue dada a conocer en Milenio Televisión por Ciro Gómez Leyva en la que se da a conocer las tendencias electorales sobre los candidatos a la gubernatura de Oaxaca y en la que el abanderado del PRI, Eviel Pérez Magaña, lleva la delantera en la preferencia de los ciudadanos”.

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“Tú sabes, porque tuve la oportunidad de comentártelo personalmente, que antes de que la empresa del Sr. Liébano Sáenz quedara como la encuestadora oficial de Milenio Televisión -y por supuesto sin sospechar que así sería-, hice públicas mis reservas sobre la calidad y profesionalismo de su trabajo, críticas que visto su desempeño en el último año, se sostienen. Es por eso que me parece entenderás por qué me es imposible aceptar las condiciones de trabajo que me propusiste, por lo que me permito informarte que dejo en libertad a la empresa para que tome las decisiones que estime convenientes”, aducía María de las Heras al director de Milenio.

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La encuesta en cuestión aparece en el portal del citado diario en la dirección electrónica http://www.milenio.com/node/441441. Allí se lee que Eviel Pérez Magaña, abanderado del PRI para la gubernatura de Oaxaca recogería 36.8 por ciento de las votaciones si la elección se realizara “hoy” y se ubica en primer lugar, por encima de Gabino Cué, Irma Piñeyro Arias y María de los Ángeles Abad.

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Allí también se publican las encuestas para otros lugares y en todos lleva delantera el PRI, excepto Tlaxcala. Los lugares involucrados son trece, Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Mérida, Oaxaca, Puebla, Quinta Roo, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. Las elecciones en estos lugares determinarán quién puede ganar la presidencia del país, aunque el resultado dependerá también de los comicios en el Estado de México.

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Peña se sabe protegido en lo mediático, al menos hasta hoy, por su cuarto bélico, pero también tiene más opciones. Ya es una realidad que si no logra la candidatura por el PRI, la buscará con cualquier partido. Con cualquiera.

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En una visita reciente a Oaxaca, Peña fue criticado aun por los propios priistas porque se le pasó la mano al alabar al gobernador de aquel territorio, Ulises Ruiz. Peña, a quien los electores llaman cariñosamente “Gelboy”, vio disminuir un tanto su popularidad luego del caso Paulette. Sobre su nick name, otros menos católicos lo han derivado en Hellboy.

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Los policías de la Procuraduría estatal del Edomex regalan, con una gran sonrisa, fotos privadas de la madre de la niña Paulette. Ellos las tienen en sus celulares y dicen que las sacaron de la computadora de la familia. Las fotos circulan en correos y algunos sitios y poco a poco inundan ya el ciberespacio. La señora, por supuesto, está desnuda. Los agentes creen que quienes comenzaron la cadena fueron los empleados de Comunicación Social de aquella dependencia. Otros creen que las fotos son falsas y pertenecen a otra persona pero igual salieron de aquel ordenador.

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El ex procurador del Edomex, Alberto Bazbaz, era panista y el ahora encargado del Despacho en la PGJEM, Alfredo Castillo Cervantes, estaba presente en Calimaya, en una reunión de subprocuradores que algo festejaban en una animada comida. Aquel Alfredo formaba parte del grupo que comentaba que el gobierno nunca tuvo un plan B y que las cosas delicadas no se le pueden dejar a segundos, Hay que hacerlas uno mismo, decían, refiriéndose a la siembra de un cadáver fugitivo que apareció un buen día debajo de un colchón.

Bajo control del narco

* El significado real de la presencia de los familiares de los narcotraficantes y su calibre se pulsó la noche del viernes 1 de junio y la madrugada del sábado 2 de junio de 2001, cuando Karla Andrea Rico Fonseca, nieta del capo Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto, fue levantada al salir de un restaurante de Metepec y asesinada, de un tiro en la espalda, en el aledaño municipio de Calimaya.

Francisco Cruz Jiménez

Metepec vive en una modernidad particularmente trágica. Las muy exclusivas zonas residenciales de alto nivel de su cabecera municipal –una especie de espejo impúdico en el que puede reflejarse una doble moral– separan a un país rico de un pueblo rústico, pobre y marginal.

La ostentación y la alta plusvalía de fraccionamientos como La Virgen, Don Adolfo, Villas Stefanía o San Carlos Primera Sección, que han encerrado a esa cabecera municipal, desafían recuerdos de un pasado que neciamente se niega a morir y de viejos habitantes que resisten a ser desplazados.

El martes 25 de mayo, las calles de algunos de sus barrios viejos –San Francisco Coaxusco, San Miguel, Espíritu Santo o Santa Cruz– vieron pasar, una vez más, las cuadrillas que participaron en el tradicional Paseo de los Locos, en honor al milagroso San Isidro Labrador.

Pero desde cualquier puerta en esas mismas calles uno descubre un clima sombrío que muy poco o nada tiene que ver con los festejos a ese religioso que quita el agua y pone el sol. Las fiestas a este santo patrono no pueden ocultar lo que allí mismo sucede y uno sabe que, en la rutina, algo anda mal.

Como se sabe, antes de convertirse en Ciudad Típica, Metepec fue alguna vez un pequeño y apacible pueblo campesino y artesanal. Pero a escasos metros del palacio municipal las calles abren antiguos caminos para mostrar la realidad de la ostentación.

El desarrollo de algunos de esos residenciales llamado de triple “A” se relaciona con la llegada de los viejos capos –Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo o El Azul Juan José Esparragoza Moreno– al penal de máxima seguridad de Almoloya de Juárez, que se inauguró con su primer paquete de reos peligrosos en noviembre de 1991.

En términos financieros, con la llegada de capos a ese reclusorio VIP el valor del fenómeno expansivo del narcotráfico no tuvo límites en Metepec. Este pueblo dio a los capos una muestra de que, a pesar de los horrores de las guerras internas por el mercado de las drogas, sus esposas, familiares, pistoleros y operadores de dinero habían encontrado un santuario a donde podían vivir y convivir en paz.

Luego llegarían al penal otros capos –Joaquín El Chapo Guzmán, Oliverio Chávez Araujo, Óscar Malherbe de León; Vicente Zambada Niebla, Jaime González Durán, Víctor Magno Escobar Luna, el secuestrador Andrés Caletri López, el pederasta Jean Succar Kuri, o los narcojuniors Vicente Carrillo Leyva, Vicente Zambada Niebla, hijo de El Mayo Zambada y El Chapito Archivaldo Iván Guzmán Salazar.

Y desde los sólidos miradores de esa primera cárcel de máxima seguridad se volcaron las miradas al impresionante desarrollo de Metepec o Narcotepec, como se le empezó a llamar. Este mayo, en su desfile de locos estallan los rayos de un sol quemante que muestran, en otro Metepec, la agonía de las costumbres de una región.

Poco a poco los nuevos residenciales y el viejo pueblo acumulan historias trágicas. Desde sus puertas se divisa la desconfianza mutua. A cambio de tanta riqueza, todos se hicieron de la vista gorda cuando entre 2007 y 2008, por ejemplo, viviendas típicas en los barrios del pueblo artesano sirvieron como base para administrar una red de casas de seguridad que el cártel de La Familia Michoacana acondicionó en el valle de Toluca.

En agosto de 2008, operadores de La Familia habían acondicionado casas de seguridad en Pilares, La Asunción y la colonia Lázaro Cárdenas. Este último narco-refugio metepequense sirvió para esconder a un comando encabezado por el matón René Calderón López o Comandante Enero, que en la primeras horas de la madrugada del 12 de julio de 2008 cazó y asesinó en Toluca al comandante Braulio Nicolás Hernández Zúñiga, responsable de una escolta integrada por una decena de agentes que se encargaba de la seguridad personal del comandante Cuitláhuac Ortiz Lugo.

Después de los primeros capos, las narcoesposas, los narcojuniors y otros narcofamiliares se convirtieron en un atractivo que nadie podía desdeñar. En Metepec se abrieron modernas estéticas, clínicas de belleza, spas, boutiques, tiendas de regalos, gimnasios, centros de yoga o spinning.

Y, día tras día, representantes de los personajes más reconocidos del hampa incrustaron poco a poco peculiares diálogos que empiezan con la palabra levantón seguidos con las ráfagas de un cuerno de chivo.

Sin embargo, el significado real de la presencia de los familiares de los narcotraficantes y su calibre se pulsó la noche del viernes 1 de junio y la madrugada del sábado 2 de junio de 2001, cuando Karla Andrea Rico Fonseca, nieta del capo Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto, fue levantada al salir de un restaurante de Metepec y asesinada, de un tiro en la espalda, en el aledaño municipio de Calimaya.

Desde entonces, el pueblo cambió. Se asentaron, para siempre el narcomenudeo, el tiro de gracia, los narcoempresarios, los narcoprofesionistas, los narcodólares, el rafaguear, el entambar y el encostalar.