¿Dónde está Paulette?

* Amanda de la Rosa Friscione, la amiga de Lizette Farah, publicó un libro con la historia del suceso en Huixquilucan pero aporta muy pocos datos distintos a los que ya se habían publicado. Se vuelve más una apología de Alfredo Castillo Cervantes –encargado en aquellos días de las investigaciones y hoy procurador del Edomex- a quien en todo el texto exhibe como el héroe de la historia para finalmente terminar coincidiendo con la versión oficial presentada por la Procuraduría. 

Elpidio Hernández

La desaparición y muerte de la menor Paulette Gebara Farah fue uno de los temas más sobresalientes del 2010, amparado en una amplia exposición mediática el singular caso tocó las fibras más sensibles de la sociedad y poco a poco comenzó a tomar vida propia; hombres y mujeres se apropiaron del infortunio y en menos de una semana se había desatado un auténtico fenómeno en las redes sociales. Las primeras líneas de investigación se enfocaron hacia un posible secuestro, luego se habló de homicidio pero finalmente la muerte terminó en el terreno del accidente, según conclusiones que ofreció la Procuraduría mexiquense y que costaron el cargo de su cabeza, Alberto Bazbaz Sacal.

Amanda de la Rosa Friscione, la amiga que acompañó a Lizette Farah en un viaje a Los Cabos y que durmió durante tres noches en la cama donde fue hallado el cuerpo de la menor, cuenta su versión de los hechos que rodearon la misteriosa muerte de la hija menor de la familia Gebara Farah en el libro de reciente aparición “¿Dónde está Paulette?”, editado bajo el sello de Océano. La obra, de alta demanda en los anaqueles de las librerías metepequenses como Gandhi aporta muy pocos datos distintos a los que ya se habían publicado. Se vuelve más una apología de Alfredo Castillo Cervantes –encargado en aquellos días de las investigaciones y hoy procurador del Edomex- a quien en todo el texto la autora trata de exhibir como el héroe de la historia para finalmente terminar coincidiendo con la versión oficial presentada por la Procuraduría. 

Las intrigas, misterios, enigmas, polémicas y mentiras que envolvieron la muerte de la menor, así como el esclarecimiento de las supuestas relaciones de la familia Gebara Farah con funcionarios de primer nivel del Edomex que quedaron en el aire desde que se ventiló el tema y hasta su carpetazo, no son aclarados en el texto. La guionista de cine ponderó antes que esa información su relación personal con el “intensito” como llama a su pareja sentimental, e incluso sus encuentros con rock stars como el ex-vocalista de Soda Stereo, Gustavo Cerati, a quien conoció durante un concierto.

La información que Amanda de la Rosa pudo haber revelado en el libro como uno de los personajes cercanos al caso como el nombre de los funcionarios y personajes involucrados en esa historia, permanecieron ocultos; sin embargo, evade esa responsabilidad y así para identificar al enamorado con el que Lizette Farah estuvo en Los Cabos lo llama el “VTP”; mientras que al alcalde de Huixquilucan, Alfredo del Mazo Maza –amigo de los Gebara- lo llama “una autoridad de la zona”. Ni por descuido incluye en alguna línea el nombre del gobernador Peña o el de Arturo Montiel Rojas, que presuntamente estuvo en la funeraria donde velaron a la menor. De la Rosa omite también el nombre del funcionario, “buen amigo” suyo que trabaja en el gobierno del Edomex y que se puede deducir es un secretario de primer nivel por tener intervenido su teléfono. Lo único que se limita a decirle antes de colgarle es que se consiga “un buen abogado”. Mucho se especuló que era el secretario general de Gobierno, Luis Miranda Nava, que incluso hizo acto de presencia en el departamento de la familia Gebara Farah y cuyo nombre fue mencionado una y otra vez en aquellos días.

Amanda de la Rosa es egresada de la Universidad Iberoamericana, donde estudió la licenciatura en Comunicación con una especialización en Letras. Ha escrito guiones para programas de televisión y algunos textos periodísticos para revistas como Chilango, Marie Clair y ha publicado algunos reportajes en National Geografic Travelers. Es familiar del subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda, Domingo Pérez-Jácome Friscione y también tiene un lazo sanguíneo con Dionisio Pérez Jácome, jefe de Oficina de Programa de Gobierno de Veracruz.         

La autora cuenta desde los tiempos en que coincidió con Lizette Farah en el colegio Oxford, administrado por los Legionarios de Cristo, su paso por la Universidad Iberoamericana, el poder seductor que Farah ejercía sobre los hombres y que hacía que muchos perdieran la cabeza por ella, la campaña para conmover a millones de personas y sus peripecias para no ser detenida por las autoridades mexiquenses.        

El texto aporta algunos datos interesantes y menciona que en el afán de encontrar a la menor, la familia Gebara Farah echó mano de prácticas esotéricas, chamanes, lectoras de cartas, oraciones a San Cucufano –el santo para encontrar personas perdidas- y consultó al menos a 65 videntes, pero llama la atención un relato que narra que cuando familiares de la menor estaban colocando pósters en la calle, se frenó una camioneta a su lado para respetar la luz del semáforo. Una señora abrió la ventana y se dirigió a ellas.

– Oigan, ¿ustedes qué son de la niña?

– Somos su familia, yo soy su tía-abuela y ella es su abuela. ¿Por…?

– Es que soy vidente… la niña sigue en el interior del edificio, no ha salido. La van a encontrar pero ya no va a estar viva.

La autora narra que todas se quedaron heladas, pero que no hicieron caso pues había videntes más confiables que había asegurado que Paulette podía regresar bien.    

No sólo la familia Gebara apeló a videntes y mensajes del Más Allá, también lo hizo la Procuraduría de Justicia mexiquense a pesar de los dichos de Bazbaz Sacal, quien repetía una y otra vez que apelaría a la ciencia para resolver la misteriosa muerte. Amanda de la Rosa cuenta que una de las amigas de Arlette Farah acudió por iniciativa propia con otra vidente, quien aseguró que a la menor le habían tomado fotos desde hacia días para ofrecerla a las familias que no podían tener hijos, que estaba cerca del edificio, en “una casa azul, con geranios en la ventana”, e incluso reveló el domicilio. Que los policías estaban buscando en los lugares equivocados. Marisa dio a los policías la dirección que reveló la vidente, quienes fueron con perros-policía y encontraron el domicilio. Era una casa azul con geranios en la ventana. “Entraron pero no encontraron nada sospechoso”.  

En su relato, la autora conocida también como La China, deja al descubierto la buena relación que hoy mantiene con Alfredo Castillo Cervantes, entonces subprocurador de Justicia de la región Cuautitlán-Izcalli y que aparece como el otro protagonista de la historia. Con él en los últimos días no sólo se mantenía en contacto telefónico, también cenó e incluso ambos se propusieron -en chacoteo- fumarse un churro.

Luego de aparecido el libro, la madre de Paulette declaró que a Amanda de la Rosa la Procuraduría le había encontrado mariguana en su auto y que por ello la autora habría decidido escribir el libro en la línea en la que lo hizo.

De forma sutil y a veces grotesca, Amanda exhibe a Castillo Cervantes como el “mesías” de la investigación. Así, incluye un párrafo en la que el considerado autor intelectual de la hipótesis del “accidente” se confiesa indicándole que era posible que el caso Paulette le costara su cargo y reputación, pero que sólo había una cosa de la que podía estar tranquilo; que la investigación había sido “transparente” y no iba a meter a ningún inocente a la cárcel por salvar su prestigio ni el de nadie.

Sin embargo, es en el capítulo Luminol donde la crónica se convierte prácticamente en un espacio para que Castillo Cervantes exponga las conclusiones que presentó la Procuraduría mexiquense en un portal de internet; la escritora reproduce un diálogo que sostuvo con el hoy procurador durante una cena en el restaurante La Puerta de Castilla, ubicado por los rumbos de Santa Fe. Castillo se justifica asegurando que nadie les comentó que la cama tenía un hueco entre la base y el colchón. Sobre los perros dijo que efectivamente habían guiado a los policías al cuarto de Paulette, pero que les pareció “obvio” que ladraran en la cama de la niña porque justo de ahí habían sacado la sábana para dárselas a oler. Sobre el olor que debió despedir el cuerpo, Castillo dio una explicación poco científica. “¿Has escuchado que en los pueblos cuando alguien se muere, dicen que se petatió?” y ampliaba que en tiempos ancestrales la gente envolvía a los muertos en petates precisamente para que no olieran. Según el procurador, las cobijas contienen el olor de un cadáver y el detective recordó que, además, cuando estaban en la casa de los Gebara Farah, Lizette prendió incienso para hacer una supuesta limpia. Castillo admite que la teoría del accidente sería poco aceptada para la sociedad, que pocos iban a creer que realmente el cuerpo había aparecido ahí.

Lo más que llega a decir la autora de la figura de Castillo Cervantes es que su abogada, Ana Katira Suárez, no se explicaba por qué él estaba encabezando las investigaciones en Huixquilucan si ésa no era su jurisdicción, pero abajo recompone con una frase de su también cuñada, en la que expone que el funcionario se veía diferente a los que están en la Procuraduría y que parecía un tipo honesto, que le daba tranquilidad que él estuviera llevando el caso.

La versión oficial de la Procuraduría mexiquense no sólo es expuesta en el libro por Castillo, también por Victorino Porcayo, agente presuntamente adscrito a la Fiscalía de Asuntos Especiales de la PGJEM, con quien la escritora sostuvo una conversación que reproduce en el capítulo llamado Accidente. El jefe Porcayo, como le llama la autora, aseguraba que no sólo la Procuraduría mexiquense llegó a la conclusión de que había sido un accidente sino que también las otras instituciones que participaron en las investigaciones, incluido el FBI y otras procuradurías como la del Distrito Federal.

La mujer que durmió durante tres noches en la misma cama donde nueve días más tarde apareció el cuerpo sin vida de la menor, menciona que en ningún momento notó algo fuera de lo normal o que indicara que ahí estaba el cadáver, incluido cualquier olor. Que nunca destendió la cama y que por las mañanas se limitaba a darle una “estiradita”.

Algunas de las hipótesis más descabelladas que colocaban a los padres de la niña como los autores materiales de la muerte o que involucraban al gobernador mexiquense Enrique Peña o a su secretario general de Gobierno Luis Miranda Nava y que se dejaron escuchar en aquellos días, fueron retomadas por la autora en el capítulo titulado Leyendas Urbanas, sin otorgarles un ápice de veracidad. Así, se limita a tomar de pasada el diálogo de los peritos cuando encontraron a Paulette entre la base de la cama y el colchón en el que uno afirma que “se la madrearon”. Incluye otras versiones con testimonios que aseveraban que en el ducto de la basura del edificio se encontraba el cuerpo y que fue descubierto por un empleado que fue amenazado y echado de su trabajo; otra versión expone que la menor había sido entregada a una cártel del narcotráfico como garantía por un dinero que el padre debía, mientras que otra aseguraba que la muerte tenía que ver con el supuesto cobro de un seguro. La mala fama de la madre de la menor la involucraba también en una de las teorías conspiratorias que aseguraba que la mañana del lunes Mauricio Gebara estuvo a punto de descubrirla en brazos de un amante y que para no ser descubiertos, el hombre se fue a esconder al cuarto de la menor pero para evitar que ella lo delatara le tapó la boca hasta asfixiarla.  

Amanda de la Rosa cree que durante algunos días vivió a salto de mata y niega que haya sido detenido en Veracruz, como publicaron los medios y que encontró refugio tanto en la casa de su abogada como en la de un adinerado padrino con solvencia económica para coleccionar pinturas de Frida Khalo, Kandisky y Diego Rivera y que la pone en contacto con un “legendario abogado”, al que define como el “mejor abogado de México” que sólo por recibir un caso cobraba trescientos mil dólares. Se podría especular que se referían al hoy desaparecido Diego Fernández de Cevallos o a Juan Collado. En el libro también se da espacio para revelar que, junto con sus representantes legales, espiaron a un funcionario del Edomex que participaba en las investigaciones pero no revela el nombre y la información que consiguieron se limita a decir que el espiado reveló que Amanda era buscada en Veracruz.

La misma autora, en entrevistas posteriores a la salida del libro, asegura que se preparan otros 8 sobre el mismo tema pero que el de ella es el más confiable porque vivió de cerca las circunstancias.

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Plan B

Esclavas en México

 

* Actualmente hay registradas un millón 800 mil trabajadoras del hogar en México pero el 93 por ciento no tiene acceso a servicios de salud y el 79 por ciento no recibe ni recibirá prestaciones. El salario promedio es de mil 112 pesos mensuales. Poco más del 8 por ciento del total no recibe sueldo porque sus empleadoras consideran que darles alimento y un sitio para dormir es pago suficiente.

Lydia Cacho/ CIMAC

Cristina y Dora tenían 11 años cuando Domingo fue por ellas a la Mixteca en Oaxaca. Don José Ernesto, un militar de la Capital, le encargó un par de muchachitas para el trabajo del hogar. La madre pensó que si sus niñas trabajaban con “gente decente” tendrían la posibilidad de una vida libre, de estudiar y alimentarse, tres opciones que ella jamás podría darles por su pobreza extrema.

Cristina y Dora vivieron en el sótano, oscuro y húmedo, con un baño improvisado en una mansión construida durante el Porfiriato, cuyos jardines y ventanales hablan de lujos y riqueza. Las niñas aprendieron a cocinar como al patrón le gustaba. A lo largo de 40 años no tuvieron acceso a la escuela ni al seguro social, una de las hermanas prohijó un bebé producto de la violación del hijo del patrón. Les permitían salir unas horas algunos sábados, porque el domingo había comidas familiares. Sólo tres veces en cuatro décadas les dieron vacaciones, siendo adultas, para visitar a su madre enferma.

Actualmente hay registradas un millón 800 mil trabajadoras del hogar en México pero el 93 por ciento no tiene acceso a servicios de salud y el 79 por ciento no recibe ni recibirá prestaciones. El salario promedio es de mil 112 pesos mensuales. Poco más del 8 por ciento del total no recibe sueldo porque sus empleadoras consideran que darles alimento y un sitio para dormir es pago suficiente.

Un 60 por ciento de las trabajadoras del hogar son de origen indígena y comenzaron a trabajar desde los 13 años. Estas cifras no  incluyen a las niñas y mujeres que viven encerradas en condiciones de esclavitud doméstica extrema.

El trabajo del hogar pone a niñas y mujeres en gran vulnerabilidad de violencia sexual, embarazos no deseados, explotación, racismo y malos tratos.

Durante mi investigación sobre trata en el mundo encontré a mujeres de Kuwait que mandan comprar niñas esclavas domésticas en Uzbequistán.

El Parlamento Europeo recientemente admitió que aumenta el problema de la trata doméstica de mujeres indocumentadas. En México la mayoría de esclavas domésticas son mexicanas, se calcula que un 15 por ciento es originario de Guatemala y El Salvador y su condición de indocumentadas permite a quienes la explotan impedir que salgan de casa, estudien o tengan vida propia. Lo mismo sucede con latinas en Estados Unidos y Canadá.

Durante siglos nos acostumbramos a mirar la esclavitud doméstica como algo normal para “ayudar” a niñas y mujeres indígenas. Bajo el hipócrita argumento de que explotándolas se les saca de la pobreza extrema, millones de mujeres, adolescentes y niñas viven sometidas a condiciones de trabajo humillantes y violentas que les impiden tener educación, salud y goce de vida social.

Todas y todos somos corresponsables de avalar esta forma de esclavitud, de utilizar un lenguaje despectivo para referirnos a las trabajadoras del hogar. Al igual que otras formas de trata de personas, la esclavitud doméstica  es un producto cultural.

Este oficio es indispensable para que millones de mujeres puedan trabajar. Debemos mejorar las condiciones del trabajo del hogar reconocido legalmente y asegurar que en nuestro entorno no haya explotación disfrazada de rescate de la pobreza.

Lavar planchar, cocinar y cuidar niñas son trabajos tan dignos como cualquiera; reivindicar esa dignidad y el acceso a una vida mejor es el primer paso para erradicar la trata doméstica. La mejor manera de cambiar al mundo, es cambiándolo en nuestra propia casa.

Ausencias pagadas

* La actividad en el Congreso mexiquense se desarrolla casi siempre sin dificultades; así, sin importar que algunos asambleístas no promuevan iniciativa o decreto alguno, todos reciben cada mes 79 mil pesos de salario neto; además de 55 mil para atención legislativa y doce mil pesos más para atención ciudadana que manejan sin tener que comprobar su aplicación. Montos que se suman a los 2.5 millones de pesos que manejan cada año a través del Programa de Apoyo a las Comunidades (PAC) para realizar obras y entregar materiales de construcción en sus comunidades.

Elpidio Hernández

La mañana del martes 20 julio del 2010 las curules del Congreso local se poblaban por sonrientes asambleístas que regresaban luego de un receso de dos meses y medio. En ese espacio sólo se dieron tiempo para ratificar a Alfredo Castillo Cervantes como Procurador de Justicia y nombrar quince nuevos magistrados que despachan ya en el Poder Judicial.

Los menos aprovecharon la larga pausa para trabajar en comisiones legislativas o recorrer sus distritos, mientras que otros como el coordinador de los diputados panistas, Oscar Sánchez Juárez, ocupó el receso para viajar a tierras sudafricanas y ver perder a la selección mexicana, aunque para suavizar las críticas por haber dejado botado el trabajo sostuvo que su viaje lo pagó con recursos propios y que era una oportunidad para descansar, pues no lo había hecho desde que tomó el cargo en septiembre del 2009. “Ustedes saben, porque me han visto aquí diario, que desde que inicié mi actividad como legislador no me había separado de la Cámara un solo día; la verdad lo vi como una oportunidad de tomar un descanso”, decía. Otro que también viajó pero a Europa fue el panista Gustavo Parra Noriega, quien a finales de junio -cuando se votó la ratificación de Castillo Cervantes- estaba en Madrid supuestamente participando en una conferencia internacional sobre Transparencia y Privacidad de Datos, aunque algunos medios lo ubicaron en futboleros encuentros.

La falta de temas para debatir hizo que la presencia de los asambleístas en el Pleno durara escasa media hora, suficiente para elegir la mesa directiva que llevará el control y que estará presidida por la diputada panista Mónica Mondragón, quien abrió formalmente los trabajos del tercer periodo ordinario de sesiones que ese primer día no tuvo temas a tratar.

La actividad en el Congreso mexiquense se desarrolla casi siempre sin dificultades; así, sin importar que algunos asambleístas no promuevan iniciativa o decreto alguno, todos reciben cada mes 79 mil pesos de salario neto; además de 55 mil para atención legislativa y doce mil pesos más para atención ciudadana que manejan sin tener que comprobar su aplicación. Montos que se suman a los 2.5 millones de pesos que manejan cada año a través del Programa de Apoyo a las Comunidades (PAC) para realizar obras y entregar materiales de construcción en sus comunidades.

Todos los congresistas disfrutan también de las bondades de una camioneta, propiedad del Parlamento mexiquense, así por ejemplo, el panista Óscar Sánchez se transporta todos los días en una Tahoe blanca 2007 de 445 mil pesos; Gustavo Parra en una Dodge 2006 Nitro de 245 mil pesos y Florentina Salamanca hace lo propio en una Nitro color vino del mismo precio. Los legisladores tienen además un bono trimestral de cien mil pesos; bonos navideños, aguinaldo equivalente a sesenta días de salario, vales de gasolina, gastos médicos, de alimentación, celular y pago de asesores.   

Todos los asambleístas -sin excepción- reciben las prebendas a pesar de que una revisión al sentido del voto de los diputados en las leyes y decretos aprobados hasta la última semana de junio revela que algunos diputados como el petista Francisco Barragán Pacheco reporta hasta 73 ausencias a la hora de votar, seguido de los perredistas Víctor Manuel Bautista López con 47 y Crisóforo Hernández Mena con 46.

Los datos que ofrece el portal de internet el Congreso mexiquense son limitados pues el link que debería dejar al descubierto el registro de asistencias de los asambleístas mexiquenses se encuentra desactivado; sin embargo, la información se puede seguir a través del sentido del voto en las leyes y decretos aprobados en la Cámara local. La página de internet detalla que hasta el 24 de junio se han votado 86 decretos, aunque algunos incluyen hasta ocho votaciones en lo particular.      

De acuerdo a datos que se pueden consultar en el apartado de la Secretaría de Asuntos Parlamentarios, en la bancada priista el que más ausencias reporta a la hora de las votaciones es el diputado Enrique Jacob Rocha, con 44, seguido de Jesús Alcántara Núñez con 29. Édgar Castillo Martínez tiene 25, Vicente Martínez Alcántara 22, Francisco Flores Morales 16, Francisco Osorio Soberón tiene 13, Isidro Moreno Arcega 12 e Isabel Rojas de Icaza 10, mismo dígito que registra Armando Reynoso; mientras que el coordinador de la bancada y presidente de la Junta de Coordinación Política, Ernesto Nemer Álvarez, tiene sólo una ausencia.

En las curules panistas el que más ausencias reporta es la congresista Mónica Fragoso con 45, le sigue Gabriela Gamboa con 28, Gustavo Parra tiene 24, Óscar Sánchez 21, Carlos Madrazo Limón 16, Florentina Salamanca 13, Alejandro Landeros 10, misma cantidad que contabiliza el diputado David Domínguez, e incluso Daniel Alvarado Martínez quien ocupó dos semanas un escaño, registra dos faltas.

En las curules perredistas quien más ausencias registra es el diputado Víctor Manuel Bautista López con 47, Crisóforo Hernández Mena tiene 46, Constanzo de la Vega 30, Francisco Veladiz Meza 28, mismo que registra Angélica Linarte. Arturo Piña García tiene 18 y su coordinador, Ricardo Moreno Bastida, reporta 14. Antonio Franco Romero, quien tomó protesta del cargo el dos de marzo pasado al suplir en el cargo a Veladiz Meza tiene 6 y en el fondo Juan Hugo de la Rosa contabiliza cuatro.

En los escaños del Partido Verde Ecologista quien más ausencias de voto reporta es el empresario Francisco Funtanet Mange con treinta; el ex-alcalde de Huixquilucan Adrián Fuentes, tiene seis y el coordinador parlamentario Miguel Sámano Peralta sólo tiene una.

En el Partido Nueva Alianza quien más faltas reporta es el congresista Víctor González García con 21, seguido muy de lejos por Antonio Hernández Lugo con cuatro. Eynar de los Cobos tiene una y Yolietz Ramírez, dos.

En Convergencia el que más ausencias registra es el coordinador Juan Ignacio Samperio Montaño con 19, Miguel Ángel Xolapa tiene 13 y Horacio Jiménez, dos. El diputado Antonio García Mendoza del Partido Social Demócrata reporta sólo una.

El sentido del voto también revela a qué intereses responden los asambleístas mexiquenses, así los diputados ecologistas, neoaliancista, socialdemócrata y en menor medida petistas y convergentes, están alineados casi siempre al gobernador mexiquense Enrique Peña. La mayor parte de sus integrantes son de extracción priistas. Francisco Funtanet Mange del PVEM fue secretario de Desarrollo Económico en el gobierno de Arturo Montiel, más tarde coordinador de Asuntos Internacionales y en la administración de Peña fue presidente del Consejo Coordinador Empresarial en el Edomex, Miguel Sámano Peralta fue el secretario particular del ex-gobernador Montiel, mientras que Adrián Fuentes fue alcalde de Huixquilucan abanderado por los colores priistas. En el Panal, Víctor Manuel González fue candidato del PRI a una diputación en Tlanepantla; mientras que Lucila Garfias y Eynar de los Cobos son dos figuras muy cercanas a la maestra Elba Esther Gordillo con quien Peña ya mantiene acercamientos Por su parte, Antonio García Mendoza del Partido Social Demócrata fue regidor priista en Naucalpan y Secretario general del SUTEyM –sindicato siempre al servicio del gobernante en turno- y llegó al Congreso estatal presuntamente con el impulso peñista; en el PT está el diputado Óscar Hernández Meza, formado en las filas priistas, mientras que en Convergencia se encuentra Juan Ignacio Samperio, quien fue coordinador de la zona oriente y subsecretario adjunto a la Presidencia del CDE del PRI; en el gobierno del Edomex ha sido asesor del director del Consejo de Seguridad Pública, asesor del subsecretario de Gobierno, subdelegado de la Secretaría del Transporte y delegado de la Secretaría de Desarrollo Social estatal antes de emigrar a las filas del Partido Convergencia.

El contrapeso que debiera representar la Cámara local es una simulación. Los “diputados aliados” -ecologistas, aliancistas y socialdemócrata- por ningún motivo, ni siquiera por error u omisión han votado diferente de como lo ha hecho la bancada priista. Así, el 19 de enero pasado se votaba la autorización de un crédito al ayuntamiento de Coacalco de Berriozábal por 250 millones de pesos y el decreto era aprobado por unanimidad por los 65 asambleístas presentes en el Pleno; sin embargo, la propuesta de la diputada panista Karina Labastida para modificar el artículo dos de ese decreto que fue votado en lo particular encontró el rechazo de los 51 diputados priistas, ecologistas, petistas, convergentes y socialdemócrata presentes y sólo fue avalado por los 14 diputados perredistas y panistas que acudieron a la sesión. Una nueva propuesta de la misma Labastida para modificar el articulo uno de ese decreto prácticamente tuvo los mismos resultados, 50 votos en contra y sólo 14 a favor. 

Pero Peña también ha contado con el apoyo petista y convergente en momentos cruciales como en la designación de Fernando Baz Ferreira como titular del Órgano Superior de Fiscalización, cuando ambas bancadas votaron a favor; en el nombramiento del maestro Marco Antonio Morales Gómez como titular de la Codhem y más recientemente durante la ratificación de Alfredo Castillo Cervantes como procurador de Justicia en el que Convergencia votó a favor del nombramiento, al igual que el petista Hernández Meza, quien ya lo había hecho un día antes en comisiones pero decidió no asistir a la votación en el pleno.   

En el portal electrónico del Congreso mexiquense también se puede observar que los congresistas arrancaron el tercer periodo ordinario de sesiones con al menos 135 iniciativas y acuerdos pendientes de resolución. De ese número, 96 son iniciativas de ley o decretos, 21 fueron presentadas por la bancada priista, 17 por panistas, quince por el PRD, doce por el Ejecutivo estatal, diez por Nueva Alianza, seis por los ayuntamientos, cinco por ciudadanos, cuatro por el PSD, dos por Convergencia, mientras que el PVEM, PT y la Comisión de Derechos Humanos tienen una cada uno. Los restantes 36 se trata de puntos de acuerdo pendientes de votarse: ocho fueron presentados por la bancada panista, ocho por el PRD, siete son de la Cámara, seis del PRI, cinco por Nueva Alianza, dos por Convergencia, dos son de las comisiones legislativas y una de los ecologistas.

“Proyecto Juvenil, buenas tardes”

* Una mirada al diario de la Organización Editorial Mexicana fechado el miércoles 21 de julio, muestra al menos cuatro anuncios de Proyecto Juvenil: “Solicito archivistas, 16 a 45 años, medio tiempo $1400 semanales. Contratación inmediata, señorita Karen Montero. Isidro Fabela 720, 2do piso esquina Tollocan. 318-44-93”, “Auxíliame personal para oficina, no importa experiencia, $1400 semanal, doy contrato, 277-32-04, Yolanda”, “Ayúdame a contestar líneas telefónicas, contrato inmediato, 277-31-94 Linda” y “Urgente solicito telefonistas y archivistas, medio tiempo $1400 semanal, contrato fijo, srita Wendy, Isidro Fabela sur #720 casi esquina con Tollocan, tel: 2-77-32-04”. La ilusión de un empleo fácil y bien remunerado hace que estudiantes, amas de casa y profesionistas desempleados acudan a la cita.

Elpidio Hernández

Las 290 mil personas sin empleo que hay en el Estado de México, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, se han convertido en carne de cañón para decenas de empresas que son acusadas de engañar con promesas de trabajo; lo mismo se anuncian en diarios que internet o volantes y en su mayoría incluyen ofertas con atractivos salarios y muy poco esfuerzo.     

Consultar los anuncios clasificados se ha vuelto una práctica común para quien busca colocarse en el mercado laboral. Así, en las páginas de El Sol de Toluca todos los días se ofertan decenas de ocupaciones aunque en la última década se han disparado los anuncios que ofrecen el “trabajo ideal” como secretarias, archivistas, oficinistas, supervisores o telefonistas que prometen salarios que alcanzan hasta los tres mil pesos semanales por cuatro horas de trabajo “en horario flexible” y de lunes a viernes, una maravilla en tiempos adversos. Sin embargo, aquella ilusión se desvanece apenas los nuevos “supervisores” son lanzados a vender perfumes y otros productos en las calles.

Una de las agencias más famosas que se han asentado en la capital mexiquense encuentra el nombre de Proyecto Juvenil y tiene su centro de operación en Isidro Fabela sur 720, casi esquina con Paseo Tollocan, en la colonia Américas. Maneja al menos tres distintos números de teléfono: 2-77-32-04, 2-77-31-94 y 3-18-44-93 y decenas de seudónimos que utilizan los empleadores en sus anuncios. Otra es Liexca, ubicada en Monte Everest 1523, casi esquina con Cinco de Mayo.   

Una mirada al diario de la Organización Editorial Mexicana fechado el miércoles 21 de julio, muestra al menos cuatro anuncios de Proyecto Juvenil: “Solicito archivistas, 16 a 45 años, medio tiempo $1400 semanales. Contratación inmediata, señorita Karen Montero. Isidro Fabela 720, 2do piso esquina Tollocan. 318-44-93”, “Auxíliame personal para oficina, no importa experiencia, $1400 semanal, doy contrato, 277-32-04, Yolanda”, “Ayúdame a contestar líneas telefónicas, contrato inmediato, 277-31-94 Linda” y “Urgente solicito telefonistas y archivistas, medio tiempo $1400 semanal, contrato fijo, srita Wendy, Isidro Fabela sur #720 casi esquina con Tollocan, tel: 2-77-32-04”.

El salario, muy por arriba del que ofrece el grueso de las empresas asentadas en la zona industrial, se vuelve un atractivo irresistible para grupos sociales con la necesidad inmediata de trabajar, peor también para amas de casa y adolescentes sin empleo. El engaño empieza a tomar forma desde que una voz amable que se identifica con el nombre de Maricela contesta cualquiera de los números. Con un discurso bien ensayado, asegura que Proyecto Juvenil es una empresa que por expansión solicita asesores, seleccionadores de personal y ayudantes para ejecutivo que contesten teléfonos, “todos de medio tiempo”. En tono cordial ofrece tres horarios distintos para concretar una entrevista: una, cuatro y cinco de la tarde y “sólo hay que llevar una solicitud elaborada y algo en dónde apuntar”. Para reforzar la cita hace cuatro rígidas preguntas: nombre, edad, medio por el cual se enteró el solicitante se enteró y nombre del contacto. Termina ofreciendo detalles de cómo encontrar el edificio y subraya que no se debe olvidar el nombre del contacto y el empleo que se busca.

Las oficinas encuentran espacio en un enorme edificio de cuatro niveles muy cerca de la terminal de autobuses. En su fachada no expone ningún rótulo o manta que ofrezca la mínima pista de que ahí está instalada y operando una empresa, sólo en la puerta de cristal flanqueada por una sucursal de Empeños Mexicanos y una franquicia de Telcel se exhibe una cartulina que indica que ahí es el número 720 de la calle Isidro Fabela. 

Rocío, una adolescente que apenas cumplió la mayoría de edad es una de las tantas que acudió. Hace poco menos de dos meses llegó a esas oficinas con la ilusión de conseguir empleo. Cuenta que en la primera cita no ofrecen nada fuera de lo ordinario, salvo por “las pésimas condiciones en que se encuentran sus oficinas y el sospechoso interés del entrevistador para que te quedes en el puesto”. La entrevista, dice, es como cualquier otra. Cotejan algunos datos como el nivel de estudios o la experiencia laboral y antes de aceptar a alguien preguntan si se estaría dispuesto a participar en un curso de capacitación. Si se responde afirmativamente, se agenda una cita para iniciar el curso.

El comprobante del grado de estudio, cartas de recomendación y la experiencia de trabajo sobran, pues aseguran que se trata de actividades sencillas en una empresa que está en proceso expansión. Así, la solicitud de empleo es suficiente para conseguir un puesto de “supervisor” o “archivista”.

La ilusión de un empleo fácil y bien remunerado hace que estudiantes, amas de casa y profesionistas desempleados acudan a la cita. En una descuidada sala de juntas llena de solicitantes de todas las edades se habla de superación, motivación y un supuesto “análisis transnacional” que –dice Rocío- nunca llega a conocerse.

Al principio los ejecutivos de la empresa encabezados por José Galván se muestran cordiales para ganarse la confianza pero poco a poco las cosas van cambiando. El discurso de convertir a los aspirantes en exitosos empresarios se mezcla con autos, viajes y todo lo que se desee, pero aseguran que sólo se logra según el esfuerzo que cada uno le dedique a su actividad.

La supuesta capacitación no es sino tres sesiones de dos horas cada una con discursos de superación personal basadas en principios de “alcanzar el éxito gracias a un espíritu emprendedor”. Las charlas motivacionales están plagadas de porras, aplausos, frases y concursos que intentan hacer mas creíble la situación. Los ejecutivos hablan de lo que es capaz de hacer el ser humano cuando se lo propone, siempre con actitud positiva, pues “sólo así se tiene éxito en lo que uno haga” y fingen evaluar a los postulantes para analizar comportamiento y disposición al trabajo.

En la última sesión la oferta de empleo se transforma poco a poco en una de inversión, aseguran que son una filial de una empresa de fragancias, pero que no los van a poner a vender sus productos pues ellos están ahí para trabajar en el área administrativa. Al final, sin embargo, dicen que quien quiera firmar el contrato “mañana mismo” tendrá que superar el desafío impuesto por el señor Galván que consiste en el “desplazamiento” de veinte perfumes, con lo que se demostrará “que tienes una actitud positiva”. Impulsados por los gritos de otros ejecutivos, los aspirantes piden que reduzca el desafío y se accede a dejar en diez el reto, pero el entusiasmo en los gritos de ¡menos, menos! hace que el “alma de la empresa” lo deje cinco. Nuevos gritos obligan al señor Galván a dejar finalmente el desafío en cuatro fragancias de cuatrocientos pesos cada una que deberán vender en una tarde. Aclara que será la única vez que van a vender pero esa es la forma de comprobar que podrán superar cualquier obstáculo que se le presente en la vida. Los perfumes sólo son entregados a los aspirantes hasta que llevan el dinero de la venta, mientras sólo se les entrega cuatro muestras que dejan al descubierto la calidad del producto.

Para los que superen el reto el único trabajo que obtendrán será reclutar más aspirantes y seguir vendiendo fragancias, al menos hasta que se cansen o no puedan seguir colocándolos. Nunca verán un contrato y tampoco los mil 400 pesos prometidos en el anuncio. 

Los miles de anuncios con los que las que esas firmas cautivan comparten siempre cinco características en común: la paga es buena –casi siempre ronda los dos mil pesos-, se trabaja medio tiempo, no es indispensable la experiencia, la edad no importa si se es mayor de 16 años y tampoco el nivel de estudios.

El único antecedente formal que ha emprendido una autoridad para intentar frenar estas prácticas fue presentado por el ex-congresista federal Gerardo Octavio Vargas, quien en marzo de 2009 presentó ante el Pleno de la Cámara de Diputados una iniciativa para castigar a las empresas que –dijo- lucran con la necesidad de quien busca una fuente de trabajo. La iniciativa presentada intentaba modificar los artículos 386 y 387 del Código Penal Federal para que se tipificara esa conducta como “fraude especifico” para dotar de mayor protección de las personas afectadas y se establezca una mayor sanción para este tipo de ilícitos.

El asambleísta intentaba endurecer las sanciones y aumentar la pena de prisión hasta una mitad de la máxima señalada, basándose en la premisa de que con los mismos hechos se perjudica no sólo a una persona sino a familias. Pero en el texto presentado por el legislador planteaba además la posibilidad de que el sujeto activo del delito de fraude pudiera devolver la cantidad de lo defraudado obteniendo el beneficio de una disminución en la pena. Aquella iniciativa sólo quedó en eso pues los Congresistas nunca modificaron los artículos y la iniciativa presentada en marzo de 2009 permanece en reserva.

Esperan justicia las mujeres violadas en San Salvador Atenco

* Hoy son 11 mujeres quienes continúan en la búsqueda de justicia y castigo para los responsables, esta vez a través del sistema interamericano.

Anayeli García Martínez/ CIMAC

Aunque ya cesó la persecución contra algunos integrantes del Frente de los Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT), que participaron en los hechos del 3 y 4 de mayo de 2006, en Texcoco y San Salvador Atenco, 11 de las 26 mujeres violadas sexualmente durante esos “operativos” siguen esperando  justicia.

La libertad de América del Valle, Ignacio del Valle, Adán Espinoza y otros 11 presos políticos no fue una concesión de las autoridades, fue una conquista del movimiento social, sin embargo para que exista una verdadera justicia los responsables deben ser sancionados. “La cadena de mando que orquestó los operativos debe ser evidenciada”.

Así lo consideró en entrevista con Cimacnoticias, Bárbara Italia Méndez, una de las 47 mujeres detenidas hace más de cuatro años y una de las 26 que fueron violadas sexualmente. Cabe mencionar que de ellas, sólo 14 denunciaron ante la entonces Fiscalía Especial para la Atención de Delitos relacionados con Actos de Violencia contra las Mujeres (Fevim).

En el proceso y ante la falta de resultados, tres de ellas desistieron, es así que hoy son 11 mujeres quienes continúan en la búsqueda de justicia y castigo para los responsables, esta vez a través del sistema interamericano.

Para Bárbara Italia, una de sus principales demandas es evidenciar a los responsables intelectuales y materiales de la detención de 207 personas, la muerte de dos civiles, las lesiones de decenas de manifestantes y la tortura sexual ejercida contra mujeres.

 Hasta hoy el Estado mexicano no ha mostrado voluntad política para investigar estos hechos, dice Bárbara Italia, quien relató que desde 2006 su caso permanece en la impunidad junto con el de Mariana Selvas, Georgina Edith Rosales, María Romero, Norma Aidé Jiménez, Claudia Hernández, Ana María Velasco, Yolanda Muñoz, Cristina Sánchez, Patricia Torres y Suhelen Gabriela Cuevas.

Recordó que en julio de 2009 la Fevim declinó su competencia en favor de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México. Desde entonces no se han realizado las diligencias necesarias para ubicar a los responsables. Aunado a ello las denunciantes “sabemos muy poco de lo que ocurre con la investigación”, denunció.

Consideró que a partir de ese momento los retrocesos fueron importantes. En este panorama, el 29 de abril de 2008, las 11 mujeres -acompañadas por el Centro de Derechos Humanos “Miguel Agustín Pro Juárez” y el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional- pidieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) tomar su caso a fin de encontrar justicia y reparación del daño.

De acuerdo con información difundida por el Centro Prodh, la CIDH comunicó el 10 de diciembre de 2009 que se le había dado al gobierno mexicano dos meses para que presentara un informe sobre las mujeres agredidas en Atenco; el 10 de febrero de este año el plazo venció sin ninguna respuesta.

El 26 de febrero, en una nueva comunicación de la CIDH, se informó que el organismo internacional concedió otra prórroga solicitada por el Estado mexicano para responder a las partes pertinentes de la petición. Hasta ahora no se sabe si México presentó su informe, dijo Bárbara Italia.

“Creímos que la CIDH apresuraría los pasos para admitir el caso, sin embargo, aún espera que el Estado mexicano responda”, consideró.

Finalmente declaró que aunque el júbilo por la libertad de sus compañeros es muy grande, precisó que “hay cosas pendientes que no podemos dejar al olvido”. Entre ellas -señaló- el uso faccioso de la ley para encarcelar por más de cuatro años a los integrantes del FPDT, por lo cual ahora sólo queda continuar en el largo camino de la  transformación social.

Sin 2011 no hay 2012

* Las fricciones entre quienes demandan definir cuanto antes las reglas del proceso de elección del candidato del PRI a gobernador del estado y los que estiman conveniente dejar esta dinámica para el 2011, son evidentes. Entre los primeros hay figuras con legítimas aspiraciones políticas y en el segundo grupo asoma la cabeza el presidente estatal del PRI, Ricardo Aguilar Castillo.

Juan Manuel Mejía

Sería difícil que el CDE del PRI contuviera los ánimos sucesorios de la militancia priista. La actividad se está dando. Los resultados electorales en Oaxaca, Puebla y Sinaloa y el anuncio institucional en el sentido de enviar el proceso de elección interna hasta enero del 2011, caldearon la situación. La dirigencia tricolor está siendo rebasada y existe riesgo de fractura.

Las fricciones entre quienes demandan definir cuanto antes las reglas del proceso de elección del candidato del PRI a gobernador del estado y los que estiman conveniente dejar esta dinámica para el 2011, son evidentes. Entre los primeros hay figuras con legítimas aspiraciones políticas y en el segundo grupo asoma la cabeza el presidente estatal del PRI, Ricardo Aguilar Castillo.

La dirigencia priista de la entidad ha “demandado” de los aspirantes priistas –con pocos resultados- inmovilidad y fe ciega en un proyecto presidencial que aún no termina de cuajar, dejando de lado el hecho de que el proceso de sucesión local se mueve en pista y con tiempo propios. Ante las presiones, el mando priista podría verse obligado a recapacitar.

Pero los tiempos de la elección interna no son el único problema; la definición del método de elección augura una confrontación mayor, por cuanto hay quienes se inclinan por un proceso horizontal, abierto y transparente y los que están a favor de una definición cerrada y vertical. Cada uno de los aspirantes encuentra en uno u otro esquema su mejor oportunidad.

El proceso de definición del candidato priista a la gubernatura requería oxigenación. Enviar el asunto a principios del año entrante sólo somete las cosas a una presión mayor. El resultado final podría ser desagradable.

La inminente alianza electoral PAN-partidos de izquierda constituye un riesgo real para el partido tricolor y exige de éste postular a su mejor carta y mantener la unidad interna. En ello coinciden hoy muchos analistas. Una definición en enero dejaría poco tiempo para posicionar al candidato y también para restañar heridas.

Al parecer el CDE del PRI está apostando a conjurar la citada alianza. Si es así, la dirigencia tricolor estaría pecando de exceso de confianza, situación que seguramente no será bien vista por grupos de priistas locales y de otras entidades. No es deseable repetir aquí los actos de soberbia dados en los procesos internos de Oaxaca y Puebla. Es jugar con fuego.

Otra estrategia que estaría siguiendo el tricolor es tratar de incrustar como cabeza de la alianza un candidato a modo. Ya se ha hecho antes, pero también esto es incierto. Si el PAN y los partidos de izquierda deciden postular a un candidato externo, el PRI tendría serias complicaciones.

En el peor de los casos, el PRI sólo está bailando al son que le tocan los pro-aliancistas, quienes determinaron tomar una decisión respecto a su candidato común hasta fines de año. Es decir, estará esperando la definición de los de enfrente antes de tomar la propia.

En cualquier caso, atender tres situaciones que se empalmarán los primeros meses del año entrante (el proceso interno, dar continuidad al proyecto presidencial y un creciente golpeteo enemigo), constituye un arriesgado acto de malabarismo.

Habría que hacerle notar estas cuestiones al presidente estatal del PRI, Ricardo Aguilar Castillo y recordarle palabras que el mismo pronunció: “sin 2011 no hay 2012”.

La Pulga de Hierro

* Un recorrido por el mercado toluqueño de La Pulga descubre miles de productos de segunda mano y fayuca. Ahí, lo que para algunos representa basura para otros es una pieza de utilidad y entre olores a fritangas, los acordes del grupo Intocable, pócimas para la bilis y el reumatismo se pueden encontrar ofertas irresistibles como un tripié de “medio cachete” en 140 pesos, diminutas fuentes para engalanar la decoración de la sala en cien pesos el par, mientras que un vetusto disco de acetato del mundial de México en 1986 cuesta cincuenta pesos.

Elpidio Hernández

En la última década los mercados de chácharas han ganado popularidad extendiéndose por todo el país. En la capital mexiquense el más famoso encuentra el nombre del mercado de La Pulga y está ubicado en la lateral de Paseo Tollocan, a dos cuadras del puente de Pilares; miércoles, sábados y domingos congrega a cientos de personas para comercializar toda clase de objetos nuevos, seminuevos, usados y muy usados; aunque la ropa, perfumes, electrodomésticos, herramientas, celulares, autopartes, libros y ornamentos es lo que más se vende.

El mercado, que inició hace más de veinte años en San Jerónimo Chicahualco, muy cerca de la vialidad Las Torres – hoy se encuentra formalmente constituido como una asociación civil que paga impuestos a pesar de que la mayoría de los productos que ahí se comercializan no pueden justificar su procedencia.

Édgar, uno de los comerciantes que oferta ropa de segunda mano en el tianguis, narra que junto con su familia llegó hace más de catorce años cuando el mercado ya estaba bien establecido, afirma que la venta de ropa usada se ha convertido en un buen negocio y recuerda que en los primeros años la mayor parte de los compradores eran gente humilde pero hoy se puede ver incluso a chavos y chavas nice que arman su guardarropa con las prendas salidas de las pacas americanas.

Al hurgar entre los cientos de prendas apiladas en camastros se pueden encontrar ropajes de marca que se ofertan muy por debajo del precio en que se cotizan en los aparadores de los grandes centros comerciales; por ejemplo, una sudadera Starter, que en cualquier local alcanza 300 ó 400 pesos, en La Pulga se puede encontrar en cincuenta; con suerte y madrugando también se puede adquirir un pantalón Levi’s, Hollister o Abercrombie en sesenta pesos, mientras que en otro de los tantos puestos los tenis del afamado basquetbolista Michael Jordan –modelo 1994- se pueden encontrar “casi nuevos” en 400 pesos, la cuarta parte de lo que se pueden conseguir en cualquier tienda Nike del país.

Sobre el popular mercado pesa la sombra de que ahí se comercializan productos robados, principalmente teléfonos celulares y autopartes, incluso a mediados del año pasado los transportistas del Valle de Toluca, encabezados por Odilón López Nava, delegado de la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo en el Estado de México denunciaron que muchas de las autopartes de los vehículos que son robados en la zona “son vendidos en el tianguis conocido como La Pulga”.

En el último lustro el mercado ha tenido un inusual y boyante desarrollo, el enorme predio ubicado en las calles de Santa Teresa y Francisco I. Madero, en la colonia Pilares parece ser insuficiente para los miles de comerciantes que han encontrado en la informalidad su único sustento. La demanda ha crecido tanto que los puestos han tenido que expandirse a la lateral de Tollocan encontrando espacio, incluso, a un costado de las vías del tren y arriba del puente peatonal.

Caminar entre aquellos pasillos colmados de compradores y vendedores es prácticamente una odisea. Ahí, lo que para algunos representa basura para otros es una pieza de utilidad y entre olores a fritangas, los acordes del grupo Intocable, pócimas para la bilis y el reumatismo se pueden encontrar ofertas irresistibles como un tripié de “medio cachete” en 140 pesos, diminutas fuentes para engalanar la decoración de la sala en cien pesos el par, mientras que un vetusto disco de acetato del mundial de México en 1986 cuesta cincuenta pesos.

Lugar especial guardan los libros, rematados hasta en treinta pesos. Títulos como Derecho de réplica y El Cártel de Sinaloa de Carlos Ahumada y Diego Osorno respectivamente, bien conservados, se pueden comprar en ochenta pesos, mientras que Secuestrados, de Julio Scherer García se puede adquirir en sesenta “varos”, además de otros cientos de títulos olvidados sobres cajones de plástico.         

La ropa junto con los teléfonos celulares son los productos más comercializados. Es común encontrar puestos con cartulinas fluorescentes con las leyendas de “vendo, compro o cambio celulares”, mientras que en pequeñas mesas descansan hasta una veintena de teléfonos de todas las compañías. Los precios en que se venden se ajustan a todos los bolsillos y van desde el “tostón” y hasta los tres mil pesos, pero si se intenta vender o cambiar los hábiles mercaderes devalúan el teléfono considerablemente. En los puestos también se puede adquirir prácticamente cualquier accesorio: multicargadores, cargadores, fundas, baterías, memorias y chip’s de 75 pesos que reembolsan 300 pesos de tiempo aire.

Los puestos más visitados son los que ofrecen la ropa de segunda mano. Cerros de prendas importadas de países como Estados Unidos o China son escudriñados una y otra vez por compradores diferentes estratos sociales. Ahí convergen lo mismo familias acomodadas que personas de bajos recursos. “El chiste es identificar las marcas buenas”, dice uno de los vendedores, sólo basta con meter la mano para buscar la talla y el tipo de prenda.

Hombres con vientres en proceso de expansión anuncian con megáfono en mano las mejores ofertas: “bara, bara, pásele, pásele, sí hay”, son las arengas más comunes para promocionar ropa de niños que se puede conseguir desde cinco pesos la pieza, blusas y camisas en veinte pesos. Sudaderas de cincuenta y pantalones de sesenta pesos también se pueden encontrar, mientras que las chamarras y gabardinas son exhibidas en ganchos a precios mayores. En el tianguis también se comercializa ropa nueva que encuentra el mismo precio que en cualquier aparador, por ejemplo, un pantalón Honigman se consigue en 300 pesos y un suéter en 180.        

Los discos mp3 y dvd´s “calados y garantizados” encuentran alta popularidad entre los compradores, principalmente en uno de los locales donde cuesta cinco pesos la pieza. Ahí se pueden encontrar desde los estrenos del cine hasta los clásicos de Mario Moreno Cantinflas y Mario Almada, a la vista no se dejan ver las películas para adultos que si se pueden encontrar en otro puesto guardadas bajo la leyenda XXX.

Las fragancias y perfumes de reconocidas marcas como Hugo Boss o Polo Sport se cotizan en no más de 300 pesos cuando su precio original es de más del doble. Un cachorro French Pood se vende sin regatear en 350 pesos, una cámara fotográfica de 7.2 megapixeles en setecientos pesos; los tatuajes diseñados por cholos alcanzan 200 pesos, también se pueden encontrar las añejas películas “beta”, desconocidas para las nuevas generaciones.  

Los productos nuevos de fayuca encuentran alta presencia en esa zona y se pueden encontrar laptops desde tres mil hasta ocho mil pesos con lector de huella incluido, además televisiones, pantallas, autoestéreos, modulares, refrigeradores, hornos de microondas, camas y colchones. Mientras que de segunda o tercera mano se pueden encontrar refrigeradores, computadoras de escritorio, zapatos, enseres domésticos, juguetes y planchas a precio de “ganga”, aseguran los vendedores.   

Las autopartes se pueden encontrar prácticamente de cualquier marca y modelo, tan sólo en uno de los puestos se encuentran apilados decenas de parrillas, calaveras y faros de autos o camionetas. Otro comerciante ofrece “gallos” y rines de todas las rodadas, mientras que a unos metros se encuentran apostadas dos camionetas de la Agencia de Seguridad Estatal con sus respectivos uniformados.   

Cualquier exitosa compra no puede dejar de coronarse con una comida de las que se expenden en los puestos: humeantes caldos de pancita, barbacoa de borrego, tacos de carnitas, sopes, quesadillas, aguas de temporada, cerveza y cocteles de fruta se pueden disfrutar en el mercado de La Pulga.