As bajo la manga

* Hace dos años los comités estatales panistas en el país sabían de la preferencia sobre este hombre, en aquel tiempo de “bajo perfil mediático y vestir impecable, casi siempre con trajes oscuros y la infaltable corbata”, publicaba este semanario al dar a conocer al “tapado”, también hace dos años. A continuación, el relato de esta publicación.

Nuestro Tiempo

El presidente panista Felipe Calderón juró no entregar el poder presidencial al priismo. Lo hizo ante la tumba de su padre, Luis Calderón, revela la columna de El Universal, Serpientes y Escaleras. Pero mientras la izquierda mexicana se ha perdido hace años en simulaciones y subordinaciones a los poderosos en turno, la derecha no es más una opción, como parecía serlo chabacanamente en el año 2000 con Vicente Fox.

El calderonismo tiene el poder en sus manos y sabe utilizar. El poder político y económico, además de las armas, pero no cuenta con el respaldo de la población. Puede intervenir, una vez más, en el IFE pero esta vez será mucho más riesgoso que en los comicios del 2006. De cualquier manera entregará uno de los países más destrozados de los que se tenga memoria e inaugura una nueva forma de gobierno, al lado de las poderosas organizaciones criminales que mueven una economía, formal e informal, de 40 mil millones de dólares cada año.

Hace dos años, con Mouriño todavía como el principal aspirante a sucederlo, el calderonismo tenía, sin embargo, un as bajo la manga que prepara todavía para suceder a Felipe. Se trataba de Ernesto Cordero, hoy secretario de Hacienda pero en el 2008 en Desarrollo Social. Hace dos años los comités estatales panistas en el país sabían de la preferencia sobre este hombre, en aquel tiempo de “bajo perfil mediático y vestir impecable, casi siempre con trajes oscuros y la infaltable corbata”, publicaba este semanario al dar a conocer al “tapado”, también hace dos años. A continuación, el relato de esta publicación.  

“El rostro de Ernesto Cordero refleja pocas emociones, pero no es duro ni truculento, como el de Juan Camilo Mouriño o el del propio Peña Nieto. Como en ellos, la juventud se convierte en una baza de peso, pero tiene la ventaja de no tener pasado turbulento. Aparentemente no tiene negocios sucios en Pemex ni lo unen lazos sanguíneos a sospechosos de enriquecimiento ilegal. Apenas este año ha sido expuesto en medios y sigue, inevitablemente, el camino publicitario de los presidenciables. La revista Líderes Mexicanos se ocupa de él en un texto intimista. Incluso Wikipedia da cuenta de una biografía oficial y todos los diarios destacaron su llegada a la Secretaría de Desarrollo Social. Algunos lo destacan del resto del equipo calderonista e incluso promueven, aunque someramente, la casa de Los Pinos para él. Su trayectoria académica incluye prestigiosas universidades del extranjero y el ITAM, colegio privado con más renombre que la Panamericana. Si se le pudiera comparar con algún personaje, tendría un dejo a Luis Miranda, subsecretario de Gobierno local, pero sin la mirada maquiavélica ni las poses de riqueza y abolengo. De rostro discreto, a fin de cuentas, Ernesto Cordero Arroyo es, según el CEN del PAN, el as bajo la manga de Felipe Calderón rumbo a la presidencia del 2012 y se convierte desde ahora en el contendiente a seguir por Enrique Peña, Marcelo Ebrard, el propio Mouriño, López Obrador y cualquiera que piense gobernar México.

A diferencia del gobernador del Edomex, Cordero logró por méritos propios escalar en el mundo de la política y si bien fue apoyado por Calderón, sus logros no se limitan a ser pariente de alguien.

Este nombre, junto con el del secretario federal de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Montes, se maneja con discreción en todas las sedes del panismo, y con mayor fuerza en el PAN estatal, donde su sola mención produce torceduras de boca y murmullos inaudibles.

La carrera de Cordero es como la de Peña, con la salvedad de que ningún pariente lo ungió como su delfín. Conoció a Calderón en el ITAM, pues fueron compañeros de clase en 1992. Cordero nunca imaginó que aquel afable chaparrito, buen estudiante y tomador de café en las horas ahorcadas del programa de estudios llegaría a la presidencia. Tampoco imaginó que ayudaría al hoy mandamás de México a intercambiar el apoyo de la bancada panista a Héctor Tinoco por la dirigencia de Banobras, junto con Agustín Carstens. Esto le valió la incondicionalidad de Felipe, quien lo reconoce en eventos públicos y privados como uno de sus invaluables brazos, pero produjo desacuerdos con el equipo de Agustín, pues errores cometidos detuvieron ejercicios presupuestales vitales.

Cuando Calderón fue diputado federal, Cordero entró a la Secretaría de Energía; luego decidió seguir estudiando en Estados Unidos pero nunca perdió contacto con su poderoso amigo. En entrevista que la revista Líderes Mexicanos elabora, recuerda nostálgico que se mandaban mensajes por Internet, pero Calderón era ya presidente del PAN.

Estudioso como era, Cordero terminó un doctorado en la Universidad de Pennsylvania y aceptó la invitación de su amigo para dirigir la fundación Miguel Estrada, que se usa para asesorar a la bancada en la Cámara de Diputados. 

Como Enrique Peña, es también accesible para contar su vida, pero no tanto como para inmiscuirse en escándalos sentimentales y procesos funerarios. Tampoco ha acudido a la compra de espacios en revistas de socialitès como Caras o Quién, clientes habituales del llamado Golden.

Relata, en tono tranquilo, que su padre es médico y su madre enfermera, detalle que Calderón recuerda cada vez que acude a algún acto sobre salud pública. 

“Creo que fui muy feliz, jugaba futbol, futbol americano, salía mucho con mis amigos a andar en bicicleta y a jugar tochito en la cuadra y carreterita en la calle, que eso todavía se podía en el DF de los 70″, rememora.

Decidió estudiar actuaría en el ITAM, una de las escuelas más caras y prestigiosas del DF. En Energía, fue “aprendiz” por Georgina Kessel. “Era mi maestra y era terriblemente exigente”, dice y reconoce el estatus de aquella en el aprendizaje del mando.

Como los Golden en su momento, Cordero pertenece a una generación de jóvenes que se preparan para extender la influencia del PAN en el poder del Ejecutivo federal, pero eso no le preocupa y recuerda que muchos políticos llegaron jóvenes al poder, a los puestos decisivos, como Carlos Salinas.

El verdadero rival de Peña en la carrera por el poder nació el 9 de mayo de 1968 en el DF y es un miembro relativamente reciente del blanquiazul. Es un tipo premiado por su capacidad intelectual y el Premio Edwin Mansfield así lo demuestra

Su currícula es corta pero impresionante y supera con mucho la del sobrino de Montiel. Inició en la Dirección de Prospectiva Económica en la Dirección General de Análisis Económico y Sectorial de la Secretaría de Energía. Fue director de Administración Integral de Riesgos en el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras), donde participó en el proceso de financiamiento de la infraestructura productiva nacional y preparó la campaña que colocaría a Calderón en la presidencia. En 2006 fue nombrado subsecretario de Egresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Profesor e investigador de Economía, Cordero relata que no tiene hijos, pero la casualidad quiso que diera clases en la misma universidad de donde egresó Peña, la Panamericana. El 15 de enero de 2008 el Presidente Felipe Calderón Hinojosa lo nombró titular de la Secretaría de Desarrollo Social en sustitución de Beatriz Zavala Peniche”.

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