Palabrotas

* Si eres cuarentón o cincuentón te encuentras situado en un singular intermedio: en tu casa, de niño, no se empleaba ese léxico; pero después -ya siendo joven o adulto- se comenzó a escuchar y entonces lo adoptaste para no quedar como antigüito. Y no hubo problema, salvo una nota: no evidencias completa naturalidad, parece que te autocomentaras en el momento de pronunciar las palabrotas: ya ven, ya ven cómo yo también estoy en la onda.

 

Marcos Winocur (especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Está en boga soltar palabrotas como parte del lenguaje corriente, fenómeno que se registra en el corte generacional.

Veamos.

Si eres sesentón o de más edad, se supone que te has enterado de la onda escuchando el léxico de tus nietos o frecuentando el cine. Y tu programación mental rechaza las palabrotas, salvo contadas ocasiones: cuando estás con los cuates o con los compas del trabajo; cuando no hay mujeres o menores delante; cuando estás muy enojado, en cuyo caso “se te escaparon”. Si fuera de esas ocasiones empleas palabrotas, se verá forzado; y si llegas a prologarlo de un “con la disculpa de los presentes”, no será difícil que escuches risitas.

Vamos a un segundo grupo de edades.

Si eres cuarentón o cincuentón te encuentras situado en un singular intermedio: en tu casa, de niño, no se empleaba ese léxico; pero después -ya siendo joven o adulto- se comenzó a escuchar y entonces lo adoptaste para no quedar como antigüito. Y no hubo problema, salvo una nota: no evidencias completa naturalidad, parece que te autocomentaras en el momento de pronunciar las palabrotas: ya ven, ya ven cómo yo también estoy en la onda.

Así, las generaciones de los abuelos y de los padres, resta la de los nietos, treintones, veintones o de menos edad. ¿Y qué vino a suceder? En tu casa, de niño, fuiste escuchando ese léxico en boca de tus padres, no hubo contradicción entre el hogar y la escuela, entre el hogar y el cine, entre el hogar y los cuates, y entonces sueltas las palabrotas con naturalidad. No piensas en el significado original de expresiones insultantes como chingar o muy cagado como algo muy malo o, al revés, algo muy bueno; igualmente el uso admirativo de pinche. Claro, todo depende del tono y contexto en que se digan pues se conservan ambivalentes, no han perdido su otro significado, el insultante o al menos negativo. Pero dentro de la conversación corriente -tal cual las emplea la generación de los nietos- se asimilan al resto, modifican su contenido al punto de querer decir lo contrario y así llegan a ser usadas sin rubor, como quien dice mesa o silla, frío o calor.

De palabrotas, se han convertido en palabras.

A este fenómeno han contribuido la literatura, los medios en ciertos países, algunos cómics, y sobre todo Hollywood. Allí el shit y el focked se disparan como fuego granado.

Tal cual el tuteo generalizado y el abreviar las palabras, se trata de una tendencia dominante dentro de la lengua y, por lo que sé de otros países, se da a nivel mundial.

Ni modo, pos qué chingaos.

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Rock and roll: grandeza y miserias

* Bastaron los escritos y poemas del tándem Allen Gingsberg–Jack Kerouacs (la Beat Generation), la devoción de ambos por Bob Dylan y el rythm and blues; la espontánea decisión de Truman Capote para acompañar a los Rolling Stones en su American Tour de 1972, el memorable recital de Jim Morrison (The Doors) declamando varios poemas de Rimbaud y Baudelaire o la debilidad de Andy Warhol para con la Velvet Underground, para que el odeón desde el que emergen los nuevos caminos expresivos del arte, abriera de par en par sus oídos, puertas y salones a los músicos de aquella década.

 

Carlos Tena/ Rebelión

En una sociedad regida por la moral cristiana (es un decir), cuya aplicación tuvo y tiene en el mundo llamado civilizado (el primero en lo económico) más de Inquisición que de defensa de las buenas costumbres, el sexo constituyó el primero de los ingredientes a combatir por las autoridades – por tanto, un pingüe negocio – que en aplicación de lo que se suele denominar libertad de expresión, se compensaba con la permisividad y promoción de publicaciones eróticas, habida cuenta de los beneficios que se obtenían gracias a las debilidades y frustraciones humanas, como con el hoy satanizado tabaco, el alcohol y otra serie de drogodependencias legales. A finales de 1965, la industria norteamericana del disco (Columbia, Crystalate, Decca Records, The Gramophone Company, Pathé, Victor), por tanto del rock and roll, potenciaba el consumo de aquellas tentaciones, generando un 500% de beneficios sobre los obtenidos en 1960.*

La influencia del R&R sobre las jóvenes generaciones allende el Atlántico, Pacífico y el Río Grande, tuvieron una decisiva importancia en el desarrollo de la música popular, desde Gran Bretaña, Centro y Sur de América, pasando por Francia, España e Italia, que hasta entonces se habían limitado a proteger su industria discográfica, con imitadores de las estrellas norteamericanas, tales como Johnny Halliday en Francia, Los Teen Tops en México, Los Estudiantes en España, Adriano Celentano en Italia o Los Llopis en Cuba.

Pero no era sólo aquella catarata de ritmo la que inundaba las ondas. Las edulcoradas canciones de decenas de solistas y grupos como los inigualables The Platters, cuyos mensajes hablaban habitualmente de amores no correspondidos, hallaron una contundente respuesta al otro lado del Atlántico, con la llegada de un tema titulado Love me do. ¡Habían llegado The Beatles!, cabeza de puente entre EU y Gran Bretaña, estandarte de la llamada British Invasion, que acabó abruptamente con el reinado del R&R yanqui, aunque las bandas de Liverpool, Londres o Glasgow fueran hijas directas de aquél.

El optimismo y la vivacidad que distinguían a los músicos jóvenes de Liverpool (inherentes a las bandas surgidas en aquel tugurio llamado The Cavern), que se dio en llamar Mersey Sound* (tomado del río que atraviesa aquella ciudad inglesa), contagiaron a millones de adolescentes, cansados por un lado de Elvis Presley, sus versiones de obras ya consagradas e impostación vocal, a lo que había que añadir su nuevo look, en el que su vestimenta habitual se hallaba más cercana a la de una luminaria circense que a la de un rockero.

El cuarteto más célebre de la historia con traje oscuro, botines negros, camisa blanca y estrecha corbata, supo cambiar radicalmente el escenario de mediados de los años sesenta, lanzando un slogan clavado en las antípodas de los temas sentimentales: ¡She loves you, yeah, yeah¡ (¡Ella te quiere, sí, sí¡…), compensaba los lamentos del She Don’t Love me Anymore (Ella no me quiere más), típico de mil canciones románticas de la época.

Aquella sencillez de las primeras obras del cuarteto, el fenómeno social que provocó su irrupción en el mundo de la música joven, acrecentado con la frescura de los filmes que dirigió Richard Lester (A Hard Day’s Night y Help¡), sus nuevas propuestas sonoras, asumiendo la responsabilidad de sus obras, hasta en el punto de decidir cómo debían ser las portadas de sus discos (Sargeant Pepper’s, Rubber Soul); su constante interés y profesionalidad a la hora de debatir y discutir arreglos y mezclas, la innegable evolución estética de su producción musical, no han tenido parangón, incluso en el siglo XXI.

Discográficamente, John, Paul, George y Ringo, cuarenta años después de su separación (la vida artística de los Beatles duró tan solo ocho años), detentan por derecho propio la categoría de clásicos. Sus discos oficiales, todas sus maquetas, todas las sesiones de estudio y actuaciones en directo que la compañía EMI nunca imaginó publicar, han ido apareciendo de forma paulatina, como una demostración palpable de aquello que, el 23 de abril de 1984, me comentaba Eric Burdon (The Animals), tras una memorable actuación celebrada dentro de los actos culturales del Día de Castilla y León (Villalar de los Comuneros, Valladolid): en Estados Unidos toda la buena música era negra. Los colonos se limitaron a seguir cantando música country y folklore europeo. En cualquier ciudad de los USA puedes encontrar músicos formidables pero no hay libertad para la creación, no hay debate artístico ni sentido del humor. Todo lo dirige la industria. Y en aquellos años tan esperanzadores, en Gran Bretaña es donde se desarrollaban todas las nuevas tendencias del rock: desde el glam al punk, del heavy al sinfónico… somos un país en el que los jóvenes crean estilos en la calle, en el barrio. Eso es arte popular.

Los grupos de rock emergentes entre los 60 y 70 del pasado siglo eran habitualmente tildados de provocativos e izquierdosos, de incitar a las mujeres a liberarse de sus monstruos internos, de sus viejas concepciones sobre la fidelidad, el amor, el matrimonio y la libertad. El slogan Haz el amor y no la guerra, acuñado en Woodstock por la comunidad hippie, alarmó a la sociedad yanqui con más fuerza aún que durante la etapa dorada del rock and roll, cuyos representantes más genuinos, comparados con Jimi Hendrix, The Doors, Rolling Stones, Janis Joplin o Country Joe and The Fish, resultaban personas dueñas de un tradicionalismo más que tranquilizador para aquel tipo de democracia.

Una buena parte de aquella glorias del rock and roll blanquecino no soportaban su exilio en las ondas. Elvis Presley, el más afectado por las nuevas tendencias, odiaba aquel destierro artístico aunque su público ya no era joven ni rebelde. El llamado Rey del Rock (jamás aceptaré ese pretencioso título) inició su descenso al baúl de los mediocres cuando abandonó los vaqueros en el desván. Como apunté anteriormente, sus peinados, ropas o modelos lucían brillantina, quincalla y oropel, lentejuelas y cinturones imposibles, a guisa de vedette de revista, lo que sumado a sus ademanes, repertorio y estilo le llevaron finalmente al luminoso escenario Las Vegas, conocido artísticamente como El Cementerio de los Elefantes.

Ello provocó que el 21 de diciembre de 1970, un mosqueado Presley consiguiera cumplir uno de sus sueños, gestado a bordo de un avión de American Airlines, desde donde escribió de puño y letra una carta para el entonces presidente de los EU. Elvis quería que Richard Nixon le recibiera en la Casa Blanca. Lo consiguió. La breve charla demostró que ambos coincidían en varios puntos: la preocupación por las costumbres de los jóvenes, por el consumo de drogas, la amenaza del comunismo y los conflictos raciales, generados por las demandas de igualdad de derechos de los negros*.

El plan urdido por Elvis era convertirse en una especie de agente federal para combatir las supuestas amenazas contra el régimen. Una decisión que le granjeó tantas críticas acerbas como alabanzas en el mejor estilo de John Wayne o Charlton Heston. Ofrecerse al servicio de un gobierno ultraconservador, justamente opuesto al espíritu del rock, rebelde y transgresor, no hizo más que demostrar la miseria moral, la tragedia de la estrella en declive, las contradicciones de alguien que había perdido un trono que jamás debió haber ocupado y que paradójicamente, en pleno verano del 1977, aparecía muerto en Graceland, su mansión de Memphis, por una sobredosis de drogas. Un caso con sabor inequívocamente americano.

En los años 70, comenzó otra etapa más enrevesada en las formas y fondos, que las bandas, grupos y solistas aprovecharon para lanzarse de lleno a la búsqueda de un Grial melódico, bautizado de inmediato merced a la utilización de críticos musicales, a quienes se consultaba con la misma confianza con la que los griegos consultaba al Oráculo de Delfos, a la hora de hallar un nombre determinado, para una música que parecía (debía ser) original. Las nuevas acepciones eran tantas como el número de artistas.

Esa labor de padrinazgo tenía una lógica compensación económica, a la que se añadía otra clase de obsequios en forma de viajes, lujosos hoteles y limusinas, amén de todo tipo de regalos que aseguraban a los empresarios del sector la sumisión de aquellos profesionales, melómanos en su mayor parte, corruptibles en una amplia mayoría, que acostumbraban a ser los biógrafos (hagiógrafos en definitiva) de una determinada estrella del pop, a quienes se untaba, en ocasiones especiales, cual era un debut discográfico o el lanzamiento especial de una obra, perteneciente a una estrella consagrada o próxima a serlo.

Los locutores de las emisoras en las que el Hit Parade* era básico a la hora de mantener viva a la audiencia, precisaban de fórmulas de esa clase, cuando de presentar una canción se trataba, ya se tratase de surf, soul, Detroit sound, flower pop, christian rock y otros.

Enterrado pues el otrora escandaloso meneo de pelvis (que hoy semeja en el mundo de habla sajona algo parecido al pop ye-yé para los españoles, salvando las diferencias, que son enormes), la escena del rock puro y duro, cedió su espacio a interminables variables en las que abundaban unos larguísimos riffs de guitarra, tan insoportables como los solos de batería y percusión, por muy profesionales e inspirados que fueran Robert Fripp o Jimmy Page, Ginger Baker o Nick Mason. Se trataba de un guiño infantil, un truco disculpable utilizado para demostrar genio y figura.

Las nuevas generaciones de músicos atravesaban por un período de introspección o psicoanálisis, de catarsis colectiva, de investigación exhaustiva sobre su condición de autores de una música llamada menor, ante la avalancha de opiniones de toda índole que aparecían en la prensa especializada. Las revistas Melody Maker, Musical Express, Record Mirror, Rolling Stone (que comenzó a publicarse en 1967), o incluso el Playboy, que prestaba sus páginas centrales a las estrellas de la música eran lectura básica y obligada para cualquier melómano. Algunos de aquellos profesionales, como los británicos Charlie Gillet y John Peel, criticaban en sus artículos la escasa importancia que se concedía, dentro de la industria discográfica, a la calidad de las letras, producción y renovación tecnológica.

La cultura, grosso modo, ese terreno intangible, intrincado y misterioso, generador de debates, complejos y enormes deseos de pertenencia, parecía hasta entonces un espacio vetado a los Bárbaros del Ritmo. Bastaron los escritos y poemas del tándem Allen Gingsberg–Jack Kerouacs (la Beat Generation), la devoción de ambos por Bob Dylan y el rythm and blues; la espontánea decisión de Truman Capote para acompañar a los Rolling Stones en su American Tour de 1972, el memorable recital de Jim Morrison (The Doors) declamando varios poemas de Rimbaud y Baudelaire o la debilidad de Andy Warhol para con la Velvet Underground, para que el odeón desde el que emergen los nuevos caminos expresivos del arte, abriera de par en par sus oídos, puertas y salones a los músicos de aquella década.

Fue entonces cuando algunos líderes del rock mostraron que la música clásica o culta no les era ajena a la hora de componer.

 

Notas

 

1.- Las páginas de ofertas de trabajo en la prensa de la época se llenaban de reclamos para cubrir plazas en departamentos que precisaban de personal especializado en aquellas nuevas y no tan modernas profesiones, como editores de música, productores, empleados de estudios, ingenieros de sonido, directivos de empresas discográficas, expertos en publicidad, asistentes en tiendas especializadas, en agencias de derechos de ejecución, presentadores de espectáculos de música en vivo, locutores musicales, agentes de prensa, promotores, salas de música, técnicos de equipo de sonido, de luminotecnia, managers, road-manager, periodistas especializados, fabricantes de instrumentos musicales y otros.

 

2.- Bajo ese apelativo fueron surgiendo varias formaciones que, a la sombra de los Beatles, trataban en vano de emular el éxito del cuarteto. Entre ellas figuraban The Merseybeats, Gerry & The Pacemakers, The Searchers, The Troggs, The Nashville Teens, etc.

 

3.- La carta de Elvis a Nixon (de la que ofrezco unos párrafos), decía así:

 

Estimado Sr. Presidente:

 

En primer lugar, me gustaría presentarme. Mi nombre es Elvis Presley. Le admiro y siento un gran respeto por su trabajo. Pude charlar hace días con el vicepresidente Spiro Agnew, en Palm Springs, al que expresé mis preocupaciones sobre nuestra patria. La cultura de la droga, los hippies, los Panteras Negras, etc. no me consideran todavía un enemigo (…/…) Ellos, para referirse a nuestra patria dicen establishment, y yo América, que me encanta. Si usted quisiera yo podría servir de ayuda a nuestro país. No tengo otras preocupaciones, ni motivos diferentes de los que le digo, para ponerme al servicio de la nación. (…/…) Deseo un título, un trabajo como agente federal, dado que en mi carrera tengo contactos con personas de todas las edades. En primer lugar y ante todo, yo soy un artista, pero todo lo que necesito es las credenciales federales. Estoy en el avión con el senador George Murphy y hemos estado discutiendo los problemas a los que se enfrenta nuestro país. (…/…) Estaré en este hotel siempre y cuando se me necesite para obtener ese documento. He hecho un estudio a fondo del uso indebido de drogas y del típico lavado de cerebro que suelen hacer los comunistas, y creo que soy de gran ayuda (…/…) Estoy nominado como una de las 10 personas más destacados para los jóvenes de América. Será en el 18 de enero en mi ciudad natal, Memphis, Tennessee. Me encantaría conocerle sólo para decirle hola, si no está demasiado ocupado.

 

Respetuosamente

 

Elvis Presley

 

P.D.: Creo que usted, señor Presidente, fue también uno de los diez hombres más destacados de América. Tengo un regalo para usted que me encantaría entregarle en persona.

 

4.- En la terminología de la música popular, el Hit Parade (denominado en inglés) es una clasificación permanente de canciones en boga, con relación a sus ventas de discos y frecuencia de emisión en los medios radiofónicos. Durante la década de 1960, el más importante en Gran Bretaña era el oficialista Top of The Pops de la BBC. En el continente fue Radio Luxemburgo la primera estación europea en utilizar ese método de caza y captura de audiencia. En USA, las revistas Cashbox y Billboard, ambas generosas con las editoras discográficas, publicaban su Top 100 con periodicidad mensual, ofreciendo a sus suscriptores una novedad digna de mención, como era el envío, cada 30 días, de diez discos sencillos que contenían otras tantas novedades destacadas del mes en curso. Pero el más exitoso entre los jóvenes del viejo continente, fue el ofrecido por Radio Carolina, emisora pirata desde cuyas instalaciones (dentro de un barco anclado fuera de las aguas jurisdiccionales británicas) se programaba una suerte de Anti Hit Parade, en el que sonaban los discos más interesantes del momento, fuera de los circuitos comerciales.

 

Blog del autor: http://tenacarlos.wordpress.com/2011/02/23/rock-and-roll-grandeza-y-miserias-2%C2%AA-parte/

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

Las tribus contra el búnker

* Sea lo que sea lo que emerja de este volcán, cuesta imaginar una Libia no fracturada siguiendo líneas tribales. Es justo decir que la juventud libia tribal que salió a las calles a luchar contra el régimen armado de Gadafi considera la mentalidad tribal como la peste. No desaparecerá de un día para otro. Sin embargo, la mejor esperanza posible bajo las difíciles circunstancias, con la amenaza de una crisis humanitaria y el espectro de la guerra civil, es que internet impulse al país a una era post tribal. Antes de eso, debe caer un búnker.

 

José Escobar/ Asia Times Online/ Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens/ Rebelión

La revolución en Libia es una revolución tribal. No fue, y sigue sin ser, dirigida por jóvenes intelectuales urbanos, como en Egipto, o por la clase trabajadora (que en su mayoría está compuesta, de hecho, por trabajadores extranjeros). Incluso a pesar de que los protagonistas del levantamiento contra Muamar Gadafi pueden ser una mezcla de libios de a pie, juventud educada y/o desocupada, una sección de las clases medias urbanas y desertores del ejército y los servicios de seguridad, lo que los traspasa a todos es la tribu. Incluso internet, en el capítulo libio de la gran revuelta árabe de 2011, no ha sido un protagonista absolutamente decisivo.

Libia es tribal de la A a la Z. Hay 140 tribus (qabila), 30 de ellas clave: una de ellas, Warfalla, representa a un millón de personas (de una población de 6,2 millones). A menudo, llevan el nombre de las ciudades de las que provienen. El coronel Gadafi dice ahora que el levantamiento libio es un complot de al-Qaida impulsado por hordas drogadas con leche y Nescafé mezclados con drogas alucinógenas. La realidad es menos lisérgica: es un concierto de tribus que terminará por derribar al rey de reyes africano.

Un inmenso grafiti en la Bengasi liberada dice: «No al sistema tribal». Es una vana ilusión. Los oficiales del ejército libio son una colección de notables tribales seducidos o sobornados por Gadafi, que sigue una estricta estrategia de dividir para gobernar desde el nacimiento del régimen en 1969. Tanto en Túnez como en Egipto, el ejército fue crucial en la caída del dictador. En Libia, es mucho más complicado. El ejército no es tan importante en comparación con las milicias paramilitares, privadas y mercenarias, dirigidas por hijos y parientes de Gadafi.

Gadafi y su hijo «modernizador», Saif, ya han jugado las únicas cartas que les quedan, a falta del genocidio: sedición (fitna) e islamismo, muy al estilo de Hosni Mubarak, como cuando dice «soy yo o el caos». En el caso del clan Gadafi, es como sigue: sin mí, es guerra civil (en realidad fabricada por el propio régimen) u Osama bin Laden (invocado como deus ex machina por el propio Gadafi). La mayoría de las tribus no se tragan ese guión del «dios surgido de la máquina».

Las perspectivas de Gadafi son sombrías. La tribu Awlad Ali, en la frontera egipcia, está en su contra. Az Zawiyya se le ha opuesto desde principios de esta semana. Az-Zintan, a 150 kilómetros al sudoeste de Trípoli, está centrada en Warfalla; todos están en su contra. La tribu Tarhun, que, crucialmente, incluye más de un 30% de la población de Trípoli, se le opone. El Jeque Saif al-Nasr, ex jefe de la tribu Awlad Sulaiman, habló por al-Jazeera para llamar a los jóvenes tribales del sur a sumarse a las protestas. Incluso, algunos de su pequeña tribu, Qadhadfa, ahora está en su contra.

 

Matando a la sociedad civil

 

La tribu, con sus clanes y subdivisiones, es la única institución que ha regulado durante siglos la sociedad de esos árabes que han vivido en las regiones de los colonizadores italianos a principios del siglo XX, llamadas Tripolitania, Cirenaica y Fezzan.

Después que Libia llegó a la independencia en 1951, no hubo partidos políticos. Durante la monarquía, la política sólo tuvo que ver con tribus. Sin embargo, la revolución de Gadafi del 1969 replanteó el papel político de las tribus: sólo se convirtieron en garantes de valores culturales y religiosos. La ideología de la revolución de Gadafi giraba alrededor del socialismo, con el pueblo, teóricamente, como sujeto de la historia. Los partidos políticos también fueron descartados. Fue la hora de los comités populares y el congreso popular. La vieja elite, los ancianos de las tribus, fue aislada.

Pero el tribalismo devolvió el golpe. Primero, porque Gadafi decidió que los puestos en la administración debían ser distribuidos por afiliación tribal. Y luego, durante los años noventa, Gadafi renovó las alianzas con los dirigentes tribales; los necesitaba «para librarse de la creciente oposición y de diversos traidores». Y aparecieron los «comandos sociales populares», que combatieron la corrupción, solucionaron disputas locales y terminaron por consagrar a la tribu como protagonista político.

Gadafi se aseguró de tener una alianza impenetrable con los Warfalla y, mediante una estrategia centrada en una consigna «pueblo armado», logró domar al ejército. Los puestos clave en el servicio secreto fueron entregados a su tribu, Qadhadfa, y a uno de sus compañeros revolucionarios, Maqariha. Esto significó esencialmente que esas dos tribus obtuvieron el monopolio todos los sectores clave de la economía, y eliminaron, literalmente, toda oposición.

El resultado inevitable de ese sistema político tribal fue el desgajamiento de una sociedad civil basada en instituciones democráticas. La clase media educada se quedó sin nada. Luego vino el embargo de las Naciones Unidas, que duró una década. La economía, que ya estaba en mal estado, cayó en picado; nunca hubo una redistribución decente de la riqueza del petróleo y del gas. La inflación y el desempleo se dispararon. La retórica fue siempre de «democracia directa»; la realidad era que los pocos «ganadores» formaban parte de una burguesía estatal reaccionaria, ya fueran reformistas, dirigidos por Saif; conservadores (fieles al Libro Verde de Gadafi); o tecnócratas (los que disciernen jugosos tratos con corporaciones extranjeras).

 

Año cero en Cirenaica

 

No es sorprendente que el levantamiento haya comenzado en Bengasi, que quedó fuera de toda estrategia de desarrollo, en una región, Cirenaica, con una infraestructura absolutamente pésima en comparación con Tripolitania.

Ahora el oficialmente llamado Jamahiriya, «el Estado de las masas», está a punto de derrumbarse. Es año cero en Cirenaica. Es imposible dejar de recordar los primeros días de Iraq «liberado» en abril de 2003. El Estado ha desaparecido. Comités populares, grupos islámicos, y bandas armadas controlan ahora territorios enteros. Nadie sabe cómo se desarrollará esto o lo que pueda suceder después de la batalla de Trípoli (suponiendo que la oposición pueda obtener algún armamento pesado serio). Una fuerte posibilidad es la emergencia de territorios tribales auto-gobernados controlados por las tribus, como en Afganistán y Somalia o, de hecho, que regiones enteras se independicen, a pesar de los esfuerzos de la oposición en el exilio por disipar esos temores.

Antes de eso, como ha advertido Gadafi, correrá la sangre. La fuerza aérea está controlada directamente por el clan Gadafi. Además, dos de sus hijos están en posiciones clave: Moutassim es jefe del Consejo Nacional de Seguridad y Khamis es comandante de una brigada de fuerzas armadas. El ejército tiene 150 mil soldados. Los máximos comandantes militares tienen todo que perder si no apoyan a Gadafi. Según los mejores cálculos, Gadafi todavía podría contar con 10 mil soldados. Para no hablar del ejército mercenario «africano negro» pagado en oro, en su mayoría insertado en Libia a través de Chad.

Sea lo que sea lo que emerja de este volcán, cuesta imaginar una Libia no fracturada siguiendo líneas tribales. Es justo decir que la juventud libia tribal que salió a las calles a luchar contra el régimen armado de Gadafi considera la mentalidad tribal como la peste. No desaparecerá de un día para otro. Sin embargo, la mejor esperanza posible bajo las difíciles circunstancias, con la amenaza de una crisis humanitaria y el espectro de la guerra civil, es que internet impulse al país a una era post tribal. Antes de eso, debe caer un búnker.

 

* Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su último libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com.

 

(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

 

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MB26Ak05.html

 

Mesa para dos

* La falta de acuerdos entre dos figuras excepcionales del perredismo -una que gobernó y otra que gobierna la capital del país-, ambas con aspiraciones presidenciales, llevan al PRD al desfiladero. El saldo final de esta lucha, cuya batalla se libra en territorio mexiquense, en el preámbulo de la elección de gobernador, será una derrota anticipada a nivel local, la división del PRD en el país y en su plaza más importante: el Distrito Federal, así como otra derrota en la elección presidencial.

 

Juan Manuel Mejía Martínez

Todo indica que la “madre de todas las alianzas” –PAN e izquierdas- no tendrá lugar en el Estado de México y, probablemente, tampoco alguna otra alternativa opositora competitiva. Como ya alguien había advertido, la elección del 3 de julio del 2011 podría ser un “día de campo para el tricolor” y su triunfo le colocaría a un paso de recuperar el poder presidencial.

La falta de acuerdos entre dos figuras excepcionales del perredismo -una que gobernó y otra que gobierna la capital del país-, ambas con aspiraciones presidenciales, llevan al PRD al desfiladero. El saldo final de esta lucha, cuya batalla se libra en territorio mexiquense, en el preámbulo de la elección de gobernador, será una derrota anticipada a nivel local, la división del PRD en el país y en su plaza más importante: el Distrito Federal, así como otra derrota en la elección presidencial.

Otra posibilidad real en ese oscuro escenario que amenaza al PRD ya la anticipó Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, líder moral de ese instituto político: “Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard tienen que resolver el conflicto que se vislumbra” en el PRD, puesto que “para el 2012 pueden surgir otras figuras que se conviertan en factor de unidad de una fuerza política más amplia y progresista”.

Todos los anteriores son escenarios lamentables para un partido que gobierna el Distrito Federal desde 1997, que mantienen un bastión importante en Michoacán y que ha ganado posiciones con los triunfos aliancistas en Oaxaca, Puebla y Guerrero. Es decir, de un partido con posibilidades reales de disputar nuevamente el poder presidencial, pero que está en vías de dilapidar otra oportunidad para dar el gran salto.

 

Todo es cuestión de acordar

 

Hacer a un lado intereses personales por un objetivo mayor es posible. Hoy se puede advertir que Lázaro Cárdenas Batel declinó participar en el relevo de la dirigencia nacional perredista para no generar más ruido interno y dejar abiertas opciones para acuerdos internos y la conciliación. Falta que las partes en conflicto muestren madurez para un establecimiento de acuerdos.

Cuauhtémoc Cárdenas también abonó –además de reducir a dos los términos de la ecuación-, poniendo sobre la mesa una salida –que no la única- para terminar con las diferencias internas y con la cual la alianza PAN-Izquierdas no sería ya necesaria: “si Andrés Manuel quisiera, podría hacerse cargo del partido, de la designación del candidato a la gubernatura del Estado de México y de designar al candidato presidencial en 2012”.

Más simple no podría ser. Es un llamado a no perder el árbol por las ramas. Nadie pueda pasarla luchando contra el PRI, contra el PAN y, de paso, contra la otra mitad de su partido.

Habrá que esperar acuerdos y respuestas de Ebrard y Obrador; ambos saben a la perfección que ninguno tendría posibilidad de ganar la presidencia de la república sin apoyo del otro y menos aún si cancelan la posibilidad de hacer lo correspondiente en el Estado de México. La posición de todo o nada no es conveniente para ninguno. Tienen que acordar.

Esto último es precisamente lo que distingue a los priistas de los perredistas y panistas: los acuerdos internos. Mientras que los primeros accionan políticamente y en conjunto con una visión de largo plazo, los perredistas –y aun los panistas- manejan estrategias basadas en individualismos y políticas cortoplacistas, de coyuntura. Su mirada está centrada en el 2012, no más allá, no hacia el futuro y como se ve hasta ahora, tampoco en el presente.

Y mientras esto ocurre, la maquinaria del PRI viene trabajando, mueve sus estructuras; lo hace desde hace meses, en forma sigilosa pero efectiva, igual que lo hizo en la pasada elección intermedia cuando arrebató a panistas y perredistas todos los bastiones que tenían en el Valle de México.  El tricolor tendrá un largo trecho recorrido cuando panistas o perredistas puedan por fin tener alguna definición.

Al final, con poco tiempo para prepararse para los comicios, con los tiempos electorales encima y con un periodo para campaña muy corto, la oposición no tendrá más opción que continuar empleando la estrategia de la descalificación y los ataques, lo que también han venido haciendo con magros resultados.

 

 

Reciclagua en entredicho

* En 2009 la Comisión Nacional del Agua detectó que una de las empresas que más contaminan el río Lerma es la gubernamental Reciclagua, creada a mediados de la década de los setentas para prevenir y controlar la contaminación en la zona de Toluca, Lerma y el corredor industrial. Aunque fue creada para reducir la contaminación, en diversas ocasiones el funcionar de la paraestatal ha sido puesto en entredicho.   

 

Elpidio Hernández

Por décadas el río Lerma fue uno de los más importantes y limpios del país donde lo mismo se podía pasear en canoa que pescar o nadar en sus tranquilas aguas, recuerda Guadalupe Gutiérrez, una de las antiguas pobladoras del municipio a la que todavía le tocaron –dice- aquellos años maravillosos donde algunos habitantes se dedicaban a la pesca y la recolección de tule.

A setenta años de aquellos años el paisaje alrededor del afluente es desolador. El olor insoportable que se percibe a cincuenta metros de distancia se ha vuelto cotidiano para quienes habitan, transitan o trabajan en las márgenes del río. La estampa común a la entrada del municipio es un interminable flujo negro e inactivo, a veces espumoso y siempre plagado de gruesos mantos de lirio, botellas y una capa de heces.

La belleza del río fue tal que el municipio contaba con un pequeño paradero exclusivo para los botes que llegaban al lugar y que servían también para transportar a los lugareños que querían ir a los poblados de San Mateo y Tultepec. Todavía en la década de los setentas –recuerda Gutiérrez- existían ciénagas que daban refugio a una gran cantidad de vida silvestre. Pero fue en los años cuarentas y cincuentas –recuerda- cuando las personas vivían del río, pescaban carpas o cazaban patos, sin olvidar las ranas abundantes y sabrosas. “Por eso nos quedó ese apelativo”, afirma. Mientras que los pobladores de Tultepec, antes de fabricar muebles, utilizaban el tule como materia prima para la elaboración de petates, aventadores, cestas y otros productos de uso doméstico.  

Según especialistas una de las causas por las que se ha agravado la contaminación del río es porque en las márgenes se han asentado más de tres mil 500 empresas que vierten aguas residuales en él. Y es que a lo largo de sus 700 kilómetros de extensión el cauce, que nace en Almoloya de Juárez y desemboca en el lago de Chapala, atraviesa complejos industriales asentados en el Estado de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán y Jalisco. 

El corredor Toluca-Lerma, considerado la segunda zona industrial más importante del país y que comenzara a operar desde la década de los cuarentas pero que alcanzara su mayor desarrollo entre 1960 y 1970, deterioró el caudal. Así, el costo por contar con fuentes de trabajo y una aparente mejor calidad de vida para los habitantes de la región fue demasiado alto.

De acuerdo con el director de Comisión Nacional del Agua (Conagua) en el Estado de México, Santiago González Martínez, la parte más dañada del río es el tramo que va de Metepec a Ixtlahuaca, donde la demanda de oxígeno es mayor por la presencia de metales, tintes, materia orgánica, sólidos, grasas y aceites quemados, entre otras sustancias que lo convierten en uno de los ríos más contaminados del país.

De acuerdo con el funcionario, en 2009 la Comisión Nacional del Agua detectó que una de las empresas que más contaminan el río Lerma es la gubernamental Reciclagua, creada a mediados de la década de los setentas para prevenir y controlar la contaminación en la zona de Toluca, Lerma y el corredor industrial. Aunque fue creada para reducir la contaminación, en diversas ocasiones el funcionar de la paraestatal ha sido puesto en entredicho.   

Muestreos físicos y químicos realizados por la Conagua para medir la calidad del agua del río arrojaron que los picos más altos de contaminación son donde esa empresa arroja sus aguas. La paraestatal que trata, entre muchas otras, las aguas residuales de las compañías químicas que utilizan materiales pesados en sus procesos como Dupont, Nalco, Polioles, Rexcel, Aceites especiales, Sealed Air de México, Signa, Curacreto, Acuario Pinturas e Industrias Químicas de Lerma ha sido multada en diferentes ocasiones por incumplir con las normas establecidas.

En 2008 el gerente de Ciencias Ambientales Nucleares del Instituto de Investigaciones Nucleares, Pedro Ávila Pérez, advertía que la empresa incumple con el tratamiento de aguas residuales y que si bien cumplía con la norma 001 no lo hacía con otros parámetros. Al asegurar que el Lerma aún se puede revivir, Ávila Pérez cree que es bueno que existan plantas tratadoras como Reciclagua pero aseveró que el esfuerzo resulta insuficiente. 

La paraestatal mantiene también, desde hace una década, un proceso judicial abierto al ser demandada por presuntos daños al ambiente y contaminación del río. La denuncia fue interpuesta ante la Procuraduría General de la República por un habitante del municipio de San Mateo Atenco por presuntas afectaciones a uno de sus predios.

Pero no sólo las empresas son responsables de la contaminación de la cuenca en el Valle de Toluca, también lo son diez afluentes que desembocan en el Lerma y que arrastran lo mismo aguas negras que animales y basura, según se ha documentado, como la Zanja Real; los canales Gaspar, Las Jaras, Zapata y Totoltepec; los ríos Ocoyoacac, Solanos y Verdiguel; el arroyo San Isidro y los drenes Ameyalco y San Faustino.

En el corredor industrial de Lerma hay asentadas poco más de 300 empresas que si bien generan recursos, empleos y una aparente mejor calidad de vida para los habitantes del municipio, también han deteriorado el río. Un estudio elaborado por la Facultad de Geografía, de la Universidad Autónoma del Estado de México, firmada por el doctor Delfino Madrigal, afirma que la contaminación es crítica y que hay zonas donde encuentran hasta 200 partes por millón de plomo, mil de cromo y siete de cadmio. El estudio, que se realizó únicamente en la franja del parque industrial Toluca-Lerma, documentó que, durante el invierno, metales como cromo, cadmio y plomo alcanzan concentraciones de 8 mil, 2 mil 250 y 27 mil partes por millón; y en primavera 7 mil partes de cromo, 900 de cadmio y 18 mil de plomo; y es que de las más de 300 empresas instaladas en zona, al menos 176 utilizan metales pesados en algunos de sus procesos y cuyos desechos son arrojados al río.

Tan sólo en 2009 la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y la Comisión Nacional del Agua abrieron ochenta procesos judiciales contra igual números de empresas y ayuntamientos por presuntamente arrojar descargas contaminantes y sustancias químicas al afluente; siete de las denuncias fueron interpuestas contra empresas del corredor industrial de Lerma.

La contaminación de las empresas al afluente no es exclusiva de la zona industrial del Valle de Toluca, el problema se va repitiendo a lo largo del caudal como en la colonia Nativitas de Salamanca, Guanajuato, donde las huellas de la refinería Pemex se dejan pulsar a cada tramo del río. Los habitantes de aquel asentamiento han denunciado en múltiples ocasiones que la refinería vierte sus aguas residuales, lo que ha ocasionado que además de que los pobladores sufran la degradación ambiental, las aguas se vean negras, las orillas estén desnudas de vegetación y la poca que exista luzca moribunda.

Los habitantes de la colonia Arturo Montiel, asentada a cuarenta metros de la orilla del río en el municipio de Lerma, también han padecido por la contaminación del afluente y es que durante más de dos años los pobladores se abastecieron del agua de los pozos que cavaban ellos mismos y que utilizaban lo mismo para el aseo personal que para lavar trastes y ropa. Por aquellos días, narra una de las vecinas, eran comunes las enfermedades respiratorias y los granos en el cuerpo.     

Los intentos para sanear el afluente han sido muchos pero todos insuficientes. Trienio tras trienio los alcaldes en el municipio llegan con nuevos y entusiastas proyectos que al paso de los años son olvidados. Para sanearlo el gobierno mexiquense cuenta con una Comisión Coordinadora para la Recuperación de la Cuenca del río Lerma, que aunque en su portal de internet exhibe decenas de acciones realizadas, en el apartado de “Logros” no enumera uno solo.

Especialistas e investigadores que han estudiado el fenómeno han referido la necesidad de construir y operar varias plantas de tratamiento, una por municipio (pues son 33 los del Edomex que arrojan aguas negras al afluente), modernizar algunas de las que actualmente existen, además de ampliar la red de alcantarillado de municipios como Toluca, lo que permitiría reducir la contaminación sin necesidad de entubarlo y “tapar el problema”.

Los pronósticos que hacen las autoridades mexiquenses para sanear el río Lerma son poco alentadores. La encargada de la Unidad de Investigación y Difusión de la Comisión Coordinadora para la Recuperación Ecológica de la Cuenca, Cecilia Olivera Martínez, estimó que si se continúan construyendo plantas de tratamiento en el Lerma al ritmo que se ha venido haciendo, puede estar limpio en dos décadas, aunque refirió que el río Rhin en Alemania se limpió en 45 años.

 

El Barco Ebrio

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El reciente retiro de publicidad de Carlos Slim a las televisoras TV Azteca y Televisa vislumbra el enfrentamiento entre los millonarios intereses de aquellos frentes. Mientras los papás de El Chavo del Ocho y La Academia son los dueños de la conciencia mexicana educada con la programación más absurda, Slim busca competir “sanamente” y abrir una tercera opción. Pero también hay otras lecturas, aunque llevan a lo mismo. El hombre más rico del mundo destina a la  casa de Azcárraga 2 mil 200 millones de pesos por anuncios de sus empresas pero Dish, la del plato rojo que compite por señales satelitales, es bloqueada por la familia del Tigrito, que en su oferta no incluye novelas ni los juegos del América ni ninguno de los que tienen el valor y les vale. Algunos analistas como Jenaro Villamil consideran que Dish ha arrebatado 2.6 millones de clientes en dos años a Sky y que Carmen Aristegui es un factor comercial muy importante allí.

 

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Pero Slim no sólo quiere una empresa televisora, que bien pude instalar en otro país y se quita de problemas. El hombre más rico del mundo sabe que un medio de comunicación gigante, incluso igual de ruin que los que existen, incluye en el paquete el control gubernamental, una Secretaría de Estado debidamente instalada que genera dinero pero, sobre todo, poder. Falta saber qué es lo que dice Salinas de Gortari, quien se ha apuntado para hacerle competencia a los chufleteros Dóriga y Alatorre.

 

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Por otro lado, una alianza Calderón-Peña-Televisa se prevé en el horizonte, pero más cantada no podría estar. ¿Significa que Calderón se ha vuelto fan de Enrique Peña o que Peña se ha convertido a la religión azul y usarán el espacio de Televisa para promocionarse uno a otro? Nada. Algo a cambio de otra cosa, nada más. Entonces, ¿quién es el que chantajea?

 

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Slim es el más previsor y aunque camine muy despreocupado por calles y avenidas seguido de 50 guaruras, sabe que la presidencia la puede ganar la izquierda, su izquierda pues, representada por Marcelo Ebrard y hasta López Obrador. ¿Y si uno de ellos gana?, se pregunta en Televisa, quienes se creen con el deber hasta moral de hacerle contrapeso al hombre más rico según Forbes. El contrapeso que Televisa aplica a todo lo que toca termina inevitablemente en desgracia pero el imperio Telmex es otra cosa. Televisa y Telmex son como la FIFA o la Coca-Cola, entidades independientes por encima de las leyes de los países que las albergan y que siguen sus propias leyes. De todas maneras, gane quien gane, el ciudadano común siempre perderá.

 

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Así, los 4 mil 500 millones de dólares para una concesión televisiva que aparentemente se otorgaría a MVS decidieron muchas cosas pero no las de fondo. Los dueños de México se disputan lo que queda de él, como si hacer televisión en este país estuviera revestido de honor espartano o convicción pavesiana. Peña podría tener alguna oportunidad ante el maloso pero efectivo Manlio Fabio Beltrones, que aparece ahora como el “buena onda” o la figura que puede amistar a dios y al diablo católicos, aunque son la misma cosa al final del día, pero el mexiquense debe tener siempre en cuenta que el peor enemigo de él es él mismo.

 

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El resultado del enfrentamiento Televisa-Telmex determinará el resultado de las elecciones en este democrático país, pendiente siempre de la enérgica limpieza electoral que cada seis años se observa en los comicios presidenciales. Los dueños de México pelean en un ring con igualdad de condiciones mientras los presidenciables, vestidos en decorosos bikinis y minifaldas, anuncian entre episodio y episodio la continuación de la batalla.

 

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Aquel mercado de La Pulga, ubicado sobre Paseo Tollocan, en la zona industrial de Toluca, es un negocio que mueve 10 millones de pesos al año. Así, el 5 de enero del 2011, un enfrentamiento entre policías y comerciantes dejó saldo de un muerto y la clausura de semibasura que allí se vende. Los locatarios, quienes pagan derechos de piso a quienes les arriendan, debieron desalojar y ubicarse en otro predio, allí junto nomás, pero dejando mercancía y pertenencias en el sitio del delito. Los locatarios creen que el negocio lo manejan personajes muy familiares y que el incumplimiento de algún contrato con jefes policiacos desató aquella balacera. De cualquier manera la venta de chácharas sigue a todo lo que da.

 

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La guerra sucia electoral contra el gober Peña incluye una curiosa colección de anécdotas místicas, que se pueden leer en la dirección teatrevesadespertar.wordpress.com/…/illuminati-planean-golpe-maestro-en- mexico-edgar-mucino-habla/, en internet. Allí, un gracioso PDF cuenta sin empacho las razones del grupo mexiquense en el poder para hacer lo que hacen con la bendición de un misterioso conglomerado llamado Illuminati, oscura organización vinculada con horrores históricos alrededor del mundo. Parecen tonterías, pero al menos se agradece la buena ortografía y el estilo a lo Ellery Queen que el autor, un tal Édgar Muciño, le imprimió. Que Hermes los ayude.

 

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Las obras desquician Toluca. Cuarenta minutos para recorrer la avenida Comonfort y otros 50 para transitar desde Las Torres hasta El Seminario. Pero nadie tiene la culpa, ni siquiera los Illuminati.

 

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Ya saludan a Alfredo junior como si fuera gobernador en Huixquilucan. Ojalá no les falle a los que no se les puede fallar.

Carestía de alimentos

* Según los últimos reportes de la Sagarpa, los siniestros agrícolas por las fuertes heladas en el norte del país afectan principalmente al maíz, sorgo, tomate, chile, frijol, papa y productos de hortalizas; esto incide en las exportaciones agrícolas pero también en el nivel de producción de alimentos para el mercado interno.

 

Carmen R. Ponce Meléndez/ CIMAC*

La carestía en alimentos afecta obviamente a la población más pobre, pero también aumenta el número en condiciones de pobreza, específicamente en el sector urbano que depende exclusivamente del “mercado” para abastecer su despensa, muy concretamente a las mujeres jefas de hogar, en familias monoparentales, donde se ahondan las brechas sociales y de género. De cada 100 hogares monoparentales 37.6 están en pobreza extrema y en pobreza alimentaria los jefaturados por mujeres superan al de hombres.

 

¿Cómo están la balanza comercial agrícola y los alimentos?

 

Básicamente cinco productos (maíz, trigo, leche y sus derivados, soya y sorgo) constituyen más del 40 por ciento de la importación en esta materia. Los tres primeros -particularmente el maíz- tienen una tendencia creciente; en el caso de la soya ha disminuido considerablemente su producción.

En diciembre de 2010 la suma por importación de maíz fue de 109 mil 693 millones de dólares, pero el año crítico fue 2006, con una importación de 244 mil 99 millones de dólares. Respecto al año 2000 las importaciones de este grano prácticamente se duplicaron creciendo 94 por ciento. Se puede afirmar que en el maíz -eje de la alimentación en México- sí hay una dependencia importante del mercado externo y, por tanto, de los precios internacionales, lo que es altamente preocupante, ya que “desde febrero de 2009”, apuntó el Banco Mundial, “el precio internacional de alimentos ha subido en promedio 30 por ciento y, en particular, los bienes agrícolas lo han hecho 65 por ciento” (La Jornada 17 febrero 2011). Mientras, en la Unión Europea los precios de los cereales suben 120 por ciento.

En el mercado del Chicago Mercantil Exchange, el precio de la tonelada del maíz alcanzó 280.11 dólares por tonelada (aproximadamente 3 mil 380 pesos) y registra un aumento acumulado de 13.12  por ciento (18 febrero, El Universal).

Por su parte, las exportaciones agrícolas de la economía mexicana se componen fundamentalmente de seis productos: ganado vacuno, flores, frutas, legumbres y hortalizas frescas, así como aguacate.

Hay una balanza agrícola deficitaria que asciende a 149 mil 74 millones de dólares, en la que predominan las importaciones (dic. 2010, Inegi). El país no es exportador de alimentos y su balanza comercial es negativa.

Claro que si se miden las exportaciones por el valor agregado que generan, resulta que el Sector I (agricultura, ganadería y pesca), representa menos de la cuarta parte del valor agregado que producen las manufacturas (Sector II).

Según los últimos reportes de la Sagarpa, los siniestros agrícolas por las fuertes heladas en el norte del país afectan principalmente al maíz, sorgo, tomate, chile, frijol, papa y productos de hortalizas; esto incide en las exportaciones agrícolas pero también en el nivel de producción de alimentos para el mercado interno.

De acuerdo con información de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), de 2000 a 2007 el índice de producción de alimentos por habitante creció 15 por ciento, la producción de maíz, 34 por ciento y el trigo únicamente 0.6. Los precios de exportación del maíz aumentaron 37 por ciento y el arroz tuvo un alza del 90.4 por ciento.

Los precios al mayoreo crecieron 8.4 por ciento en 2008, justo cuando la producción agrícola mostró un sustantivo incremento del 22.2 por ciento y el alza en los alimentos fue histórica.

Posteriormente, de 2008 a 2010, el índice de precios al consumidor de los alimentos aumentó 12.5 por ciento. Desde el punto de vista de la producción de alimentos por habitante, México tiene un nivel bajo, su índice es menor al de países como Argentina, Brasil, Guatemala o Nicaragua.

Indicadores internacionales sobre nutrición como “malnutrición infantil, bajo peso y talla para la edad” fijados por la OMS y Unicef, muestran que el nivel de la niñez mexicana es muy inferior al que tiene esta población en países como Chile o Cuba.

Evidentemente este fenómeno está directamente vinculado con los niveles de pobreza y se muestran en una primera instancia en el comportamiento del PIB por habitante.

A precios del año 2000, el PIB/habitante creció 3.59 (1970-80). Sin embargo para 2000-2009 prácticamente no creció, ya que éste fue de 0.23 por ciento; 2009 fue un año crítico y el indicador mostró el nivel registrado en 2004 (6 mil 518.1 dólares), cinco años de retroceso a niveles muy bajos.

Este proceso de pauperización está altamente feminizado, pues refleja la incidencia de la pobreza en las mujeres, pobreza extrema o indigencia, entendida como el porcentaje de mujeres cuyo ingreso es inferior al costo de una canasta básica.

Para 2008, por cada 100 hombres en situación de indigencia había 112.4 mujeres en el área urbana y 104.8 en la rural (cifras de la CEPAL). Hay evidencia empírica de que la pobreza alimentaria en las mujeres decreció menos que en los hombres durante 2000-2008, en ellas se redujo un punto, mientras que en los hombres cuatro puntos porcentuales (cifras del Conapo).

Esto es particularmente grave porque más de la mitad de los hogares con menores de edad está compuesto por mujeres. De 2008 a 2009 se duplicó el porcentaje de estos hogares con inseguridad alimentaria severa, en contraste se redujo 10 puntos porcentuales los que cuentan con seguridad alimentaria.

Como broche de oro destaca que dentro de las estrategias para enfrentar la falta de dinero o recursos, el puntaje más alto (66 por ciento) lo tiene “comprar menos comida o buscar más barata”, lo mismo para mejorar la situación económica del hogar (datos de Unicef/Coneval), lo que coloquialmente se conoce como amarrarse la tripa. Bueno, eso era en 2009, ahora con la nueva carestía en alimentos ¿qué sigue? Así las cosas es mejor no invocar a Casandra. Sólo hay que recordar que uno de los grandes motivos de Tahrir es justamente ese, la carestía en alimentos. 

 

* Economista especializada en temas de género

 ramona_meléndez@yahoo.com