Eslavos esclavizados

*Más de 200 obreros extranjeros trabajaron desde inicios de este año en las lujosas villas que ocuparían los gobernantes que asistieran a la cumbre del Liga Árabe, pero la construcción se detuvo en abril por la Primavera Árabe que conmociona a toda la región y que obligó a suspender el encuentro. Pero 35 trabajadores se quedaron.

 

Rebecca Murray/ IPS

Bagdad. Trabajadores ucranianos y búlgaros acampan en una lujosa obra en construcción de la Zona Verde de Bagdad –un recinto seguro que alberga oficinas gubernamentales y diplomáticas– en reclamo de salarios impagos antes de que los embarquen de vuelta a sus países.

Aunque la Constitución iraquí de 2005 prohíbe la trata de personas, este país no tiene leyes contra el tráfico humano. Desde 2008 un grupo interministerial viene negociando un proyecto de ley para someterlo al parlamento.

Más de 200 obreros extranjeros trabajaron desde inicios de este año en las lujosas villas que ocuparían los gobernantes que asistieran a la cumbre del Liga Árabe, pero la construcción se detuvo en abril por la Primavera Árabe que conmociona a toda la región y que obligó a suspender el encuentro.

Pero 35 trabajadores se quedaron, desesperados por los salarios que no recibieron. Apiñados en el rudimentario edificio en el que viven y duermen, no tienen permiso de trabajo y escasa comida y agua en el tremendo calor del verano iraquí.

En la cerca que rodea la abandonada obra en construcción colocaron hace un par de semanas un cartel que es una imploración en defectuoso inglés: “Por favor ayuda estamos en problemas”. “SOS trabajadores ucranianos”.

El Salar Industrial Group, la empresa constructora turca contratada para realizar el proyecto y el cinco estrellas Baghdad Hotel, retiró los carteles e insiste en que les sigue suministrando alimentos sólo por “razones humanitarias”.

Yuri, uno de los obreros ucranianos, sostiene que la subcontratista kurda Noble House los trasladó a Bagdad prometiéndoles salarios mensuales de 2 mil 500 dólares. La mayoría de los hombres, desempleados que tienen familias a su cargo en un país con una economía en recesión, aceptaron sin dudar.

En enero ingresaron a Iraq por el norte en autobús, y allí los contactaron representantes de Salar. Les estamparon en sus pasaportes una visa de turista de 15 días y firmaron contratos por salarios más bajos que los prometidos. Durante cuatro meses trabajaron entre 12 y 16 horas diarias, dijo Yuri.

“Todos los meses nos decían que nos pagarían, pero después nos dijeron esperen, tenemos problemas, no hay dinero, y luego otra vez: no hay dinero, mañana, mañana…”

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) los encontró el 4 de este mes y organizó una campaña para que les entreguen indemnizaciones y para que el gobierno iraquí adopte leyes laborales.

“Queremos que el gobierno se ocupe realmente, tanto el Ministerio de Trabajo como la policía”, dijo la representante de la OIM, Livia Styp-Rekowska. “Espero que el gobierno pueda presionar a la empresa para que indemnice a los trabajadores”.

Pero el gerente de Salar en Iraq, Ymer Ocac, sostiene que Noble House se fugó con un adelanto de más de un millón de dólares y niega que su empresa sea responsable de las acciones de la subcontratista. La mayoría de los trabajadores iniciales regresaron a sus países sin deudas, alega.

El investigador Samer Muscati, de Human Rights Watch (HRW), no está de acuerdo. “Que uno subcontrate parte del trabajo no quiere decir subcontrata su responsabilidad de lo que pase, especialmente con los trabajadores… Debe haber normas que el gobierno iraquí pueda aplicar para enfrentar a quien incurra en fraude y explotación”, dijo.

El viceministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Dara Hassa Rashid, se manifestó conmocionado por el caso de los ucranianos, y pidió que fuera presentado formalmente ante su cartera. “Eso se llama trata de personas… la corrupción está por todos lados”, dijo.

“Esto es ilegal según las leyes iraquíes y los procedimientos para obtener permisos de trabajo”, dijo el viceministro. “La empresa Salar es responsable de este contrato. Son ellos quienes lo firmaron y han violado la ley de este país. Deberían haber enviado a su subcontratista al ministerio. El contratista debe pagar un seguro nacional. Están incurriendo en ilegalidad al no pagar”.

La cartera estima que el desempleo iraquí ronda el 15 por ciento, si bien el subempleo podría ser tres veces superior.

El tráfico y trata de personas floreció en este país en los años de violencia devastadora y caos que caracterizó la ocupación estadounidense, iniciada en 2003. Se produjo entonces un masivo flujo de contratistas y abundante oferta de mano de obra extranjera y barata, sobre todo del sudeste asiático, así como de Europa oriental y África.

En junio, 41 obreros de la construcción srilankeses amenazaron con suicidarse en masa en el sur de Iraq cuando llevaban más de dos años trabajando sin salario para un empleador libanés. El gobierno intervino, los obreros recibieron 3 mil dólares cada uno y volvieron a su país.

Un informe publicado el año pasado por la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Iraq y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos efectuó una descripción del fenómeno.

“Las agencias fraudulentas de empleo en los países de origen de los trabajadores migrantes, los empleadores inescrupulosos en Iraq, las instituciones iraquíes sobrepasadas o incapaces de reaccionar y la ausencia de representaciones diplomáticas de los países de donde provienen los trabajadores contribuyen a un ambiente de abuso y explotación de los trabajadores extranjeros”, dijo el reporte.

Si bien es difícil contar con estadísticas, la OIM estima que cada año hasta 800 mil personas son víctimas de trata humana internacional, y muchas más lo son dentro de fronteras nacionales.

La explotación sexual sobre todo de mujeres iraquíes también está en alza, tanto dentro de este país como hacia dos mayores destinos: Siria y los estados del Golfo.

En reacción a las crecientes denuncias sobre la trata humana, el gobierno jordano y la OIM organizaron una conferencia internacional para los países de la Liga Árabe en la pasada primavera boreal que se constituyó en punto de partida para adoptar una estrategia regional contra el tráfico y la explotación, incluyendo el desarrollo de una base de datos y la coordinación de medidas nacionales para identificar y proteger a las víctimas.

Pero para trabajadores explotados como los ucranianos y búlgaros que denunciaron sus penurias en sus embajadas hace meses, hablar no es suficiente.

“Debe haber forma de recurrir a las normas iraquíes para mitigar este problema”, dijo Muscati, de HRW. “Lamentablemente, el gobierno está tanto incapacitado como desinteresado para hacer frente a las denuncias de los trabajadores migrantes. Esto lleva a todo el problema de la trata… El gobierno debe tomar esto con más seriedad”.

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