El Barco Ebrio

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En algunos pueblos del Estado de México se mantiene viva una tradición electoral que tiene que ver con los colores del logotipo priista. En Autopan o Huichochitlán, del municipio de Toluca, los habitantes por lo general conocen lo mínimo acerca de los candidatos en tiempos de comicios y cuando van a votar deciden que lo harán por el tricolor porque tiene los colores de la bandera y “ellos sí son mexicanos”. Imposible hacerles ver la realidad. Para ellos siempre ha sido así y así continuará por muchos años más.

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El grupo Anonymous, aquel que quiso pero no pido entablar una guerra cibernética contra los cárteles de la droga en México, notifica en cambio, en redes sociales las actividades de grupos armados y una de las ciudades monitoreadas es Toluca, donde “entre 20 y treinta personas que portan uniformes de la PGR, están irrumpiendo en las casas y haciendo todo tipo de violaciones y saqueos. Dicen buscar armas y drogas, pero la realidad es que se roban cuando pueden. Ha sucedido en cuatro casas de una misma colonia, las autoridades dicen no saber nada. Incluso golpearon una mujer embarazada y casi le hacen perder el niño”. Las redes sociales que tanto se han mofado de Peña Nieto también sirven para otras cosas.

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Mientras, el ex gobernador del Estado de México insiste en una campaña de autosabotaje que lo ha desnudado a nivel nacional como la figura que es y fue durante su mandato en la entidad. Ahora le preguntaron por el precio de un kilo de tortillas y luego de pensarlo, decidió que no lo sabía porque “no soy la señora de la casa”.

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Nuevamente fue comido como tortilla en las redes sociales, donde se abrió el tema #nosoylaseñoradelacasa, para jolgorio de amigos y enemigos. En poco tiempo se habló más de ese tema que de la matanza en Guerrero. Para Peña representa ya el colmo de la antipopularidad pero no podrá negar que es muy famoso, como siempre lo quiso, aunque lo comparen con Vicente Fox o hagan de él chistes crueles a costa de sus hábitos de lectura y la información que nunca se molestó en recabar cuando gobernador. Por cierto, en el 2009 el precio de la tortilla en el Edomex era de hasta 9 pesos pero ahora se cotiza en 13, justo al cierre del año y cuando también Eruviel Ávila, gobernador de la entidad, adelanta que la famosa tarjeta de La Efectiva será cambiada por una más bonita, más padre pero menos electorera.

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Hasta Carlos Fuentes le entró a la pesadilla que se ha vuelto twitter para Peña Nieto al asegurar que “no tiene derecho a ser presidente de México a partir de la ignorancia… quiero un presidente de México que se siente con Obama, con Merkel y Sarkozy a hablar a la par y Peña Nieto no lo puede hacer”, dijo el escritor mexicano más reconocido en el mundo y postulado para el Premio Nobel de Literatura desde hace años. Ya cuando Peña aparece en público y habla sobre cualquier tema genera el inevitable morbo pues se entiende que seguramente cometerá un “peñanietazo” que ningún convenio publicitario podrá detener o al menos matizar.

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Para Pedro Joaquín Coldwell está clarísimo que, al menos en lo público, Enrique Peña es su candidato y que él llegó al PRI para ocuparse de su triunfo. Frente a todos ha prometido “trabajar sin desvíos, trabajar sin claudicaciones, sacrificando incluso aspiraciones personales, para que el 1 de diciembre del 2012 Enrique Peña Nieto, jure la Constitución como presidente de la República… en la contienda que se avecina contaremos con el mejor de los candidatos, nuestro compañero Enrique Peña Nieto. Él dirigió un gobierno ejemplar en el Estado de México, y construyó poco a poco, pero de manera constante, una opción electoral altamente competitiva. Joven maduro, pertenece a las nuevas generaciones que despuntan al inicio de esta nueva centuria. Hacía tiempo que en nuestro partido no se perfilaba una precandidatura con un respaldo popular tan fuerte, como tiene Enrique Peña Nieto. A partir de que inicie la campaña, habrá de hacer un intenso recorrido por el país, tendrá contacto cara a cara, con millones de ciudadanos que conocerán sus propuestas, y las reformularan con él”. También prevé ya una “guerra sucia” que tendrá contra el aspirante que tendrá como uno de sus ejes principales el crecimiento del narcotráfico en la entidad, la protección de funcionarios a capos y sicarios y por último, si es necesario, la revelación de nexos del más alto nivel emanados desde el propio Grupo Atlacomulco. Joaquín no la tiene tan fácil y todavía falta mucho para las elecciones, tiempo suficiente para que quienes quieren ver fuera a Peña afinen la puntería.

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En Neza siguen los problemas para el alcalde paralímpico Édgar Navarro. Ahora la nota la dio el coordinador de Comunicación Social de aquel municipio, Luciano Percastre Martínez, quien golpeó al director de la revista Bamba Política, Mario Arvizu Carrera, para impedirle que entrara a un restaurante donde el funcionario se encontraba en compañía del tesorero, Raúl González Valadez para encabezar un brindis de fin de año con algunos reporteros. Cuando Arvizu llegó al local del restorán Chimicharo para comer con algunos amigos, Percastre le impidió la entrada y como no pudo, lo golpeó. “Ya me tienes hasta la madre, hijo de tu…” y le asestó un fuerte golpe en la mandíbula y lo retó a los golpes “Si quieres nos rompemos la madre”, dijo el encolerizado funcionario. El agredido levantó el acta 332570624011 en contra del servidor público Luciano Percastre ante la PGJEM y luego recibió una llamada del propio funcionario, donde le informaba que “vamos a platicar, dice el señor presidente que si quieres trabajar con nosotros en la administración”. Así que quien quiera tener un convenio de publicidad con Neza debe poner una mejilla, luego la otra y después sentarse a esperar que lo llamen para firmar el contrato. Arvizu no aceptó, pues sabe que Percastre ha amenazado hasta al anterior jefe de Comunicación Social, cuando supo que él no sería el director en un inicio. Pero además llueven quejas contra él, desde las amenazas a su propio personal hasta actitudes hostiles contra los reporteros. “Hace unas semanas movilizó a toda la policía municipal para buscar su vehículo, porque en medio de su borrachera no recordaba donde lo había dejado durante toda la noche, horas más tarde la unidad fue localizada sin llantas. A pesar de todo esto, el presidente municipal Edgar Navarro no ha podido o no ha querido removerlo, porque Luciano está protegido por el cuarto regidor, Ernesto Aguilar, quien lo impuso como director, sin embargo desde que recibió el cargo se ha dedicado a promover la imagen del secretario del Ayuntamiento, Gerardo Dorantes Mora, aún más que la del alcalde a quien tiene obligación de servir. Tal vez por esta protección, Percastre sueña con ser regidor porque piensa que dichas posiciones se heredan y cree que Ernesto Aguilar se la debe. El único objetivo que ha cumplido fue la de posicionar su imagen, pues ahora está perfectamente identificado en el gobierno del estado de México que encabeza Eruviel Ávila Villegas y en el PRI estatal que dirige Raúl Domínguez Rex, donde no quieren saber nada de lo que ocurre en Nezahualcóyotl, pues afecta cada vez más la imagen del priismo mexiquense, lo cual se verá reflejado en los próximos nombramientos de candidatos a diputados, alcalde, síndicos y regidores en Neza”, dice la denuncia.

Un viaje al corazón

* No sólo es que no gobiernen para los de abajo, sino que los consideran feos, sí, feos. Por eso, por ejemplo quieren desplazar a las vendedoras indígenas de Chichén Itza, por eso quieren sacar a los puestos del mercado de Texcoco, porque afean el paisaje y no son buenos para el turismo. La cámara de Déffossé responde a esta ignominia.

 

Luis Martín-Cabrera/ Rebelión

Hace ya mucho tiempo que llegó el momento de reconocer alto y claro que no todo el pensamiento crítico y la cultura vinieron de Europa o de los Estados Unidos, que cuando casi todos en el Norte estábamos tratando bien de recuperarnos de la caída del Muro de Berlín bien celebrando el final de la historia, tuvo que ser un grupo de indígenas chiapanecos en el Sureste de México el que nos enseñara otra vez el sentido de la dignidad rebelde, la fuerza de los corazones que laten abajo y a la izquierda. El 1 de enero de 1994, el mismo día que entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de las Américas (NAFTA), todo el planeta pudo escuchar el grito de “ya basta” de los zapatistas en la Selva Lacandona. Pero los zapatistas no sólo resistieron heroicamente las políticas neoliberales acordadas con nocturnidad, premeditación y alevosía por las élites financieras de México, Estados Unidos y Canadá, también y sobre todo, crearon una nueva forma de hacer y pensar la política: fueron la primera guerrilla en América Latina que disparó más palabras que balas, porque son soldados “para que un día no haya soldados”; en lugar de tratar de tomar el Estado para transformar la sociedad como habían hecho otras guerrillas trataron de forzar al mal gobierno para que “mandara obedeciendo a los de abajo”; frente al narcisismo e individualismo que impulsaban las políticas consumistas neoliberales gritaron “para nosotros nada, para todos todo”; frente a las políticas racistas del estado mexicano mostraron e hicieron visible su invisibilidad con el pasamontañas y le dijeron a la sociedad civil, “detrás de nosotros estamos ustedes”; renovaron el lenguaje y la forma de hacer política, se acercaron a todos los oprimidos –gays, lesbianas, transexuales, estudiantes, trabajadores, mujeres, campesinos, los jodidos, los de abajo—unieron distintas resistencias desde su indigenismo y desde la Lacandona dijeron muchas veces, “en este mundo caben muchos mundos, somos iguales, porque somos diferentes”

Es inevitable escuchar ecos de la Lacandona en los intentos de Tahir por hacer que la democracia sea democrática y no un significante vacío, es inevitable escuchar en el lenguaje no sexista o en el horizontalismo de las decisiones de la Puerta del Sol o de la Plaza Zucotti la misma dignidad rebelde que hizo a los zapatistas decir “ya basta” y es que los primeros indignados no fueron blancos europeos con Facebook y Twiter, fueron hombres y mujeres indígenas que en muchos casos ni siquiera hablaban una de las lenguas imperiales, sus sueños se decían y se dicen en tojolabal, en quiché o en tzotzil. A partir del año 2004 y tras el fiasco de los Acuerdos de San Andrés y otros intentos de negociación con el gobierno mexicano, los zapatistas se replegaron y se dedicaron a desarrollar formas de autonomía política en los “caracoles”, como llamaron a estas unidades de autogobierno. Este repliegue y la victoria de los gobiernos bolivarianos en el subcontinente hizo a algunos analistas superficiales, como el filósofo Slavoj Zizek, contraponer el modelo indigenista de la Bolivia de Evo Morales con el de los zapatistas y tildar al subcomandante Marcos de superficial e ingenuo por no decidirse a tomar el Estado en buena lógica leninista. No es este el lugar de entrar en esta discusión, pero sí el sitio de decir que ha llegado la hora de dejar de aplicar plantillas y modelos europeos a una realidad que siempre es mucho más compleja que estos modelos, que en el zapatismo hay no sólo mucho que aprender, sino también mucho futuro.

 

En junio del 2005 los zapatistas sacan a la luz la “Sexta declaración de la Selva Lacandona”, al año siguiente y coincidiendo con las elecciones generales del 2006, lanzan “La otra campaña”. En línea con el modelo de organización horizontal y apartidista, “La otra campaña” no se proponía ganar las elecciones, sino más bien ser un espejo de ese México invisible que vive abajo y a la izquierda ignorado por el México de arriba y por los gestores del capitalismo. “¡Viva México!” es un documental que se enfoca justamente en una parte importante del viaje que hace Marcos “el delegado Zero” para unir distintas resistencias al modelo capitalista neoliberal a lo largo de todo el territorio mexicano. No obstante, la función del “Delegado Zero” no era imponer el modelo zapatista a otras comunidades en lucha, sino actuar de espejo y amplificador de esas luchas, acumular suficiente fuerza, rabia y conocimiento para no tener que depender del sistema electoral y de los políticos corruptos para hacer justicia. Al nivel más básico, la cámara de Nicolas Défossé no es más que el espejo de ese espejo, el amplificador de ese amplificador que es el “Delegado Zero”, para que se escuchen y se vean las luchas y los sueños de ese otro México olvidado y despreciado. Y justamente porque la cámara es amplificador solidario, contenedor de sueños y no deseo fálico de saber patriarcal, la película no recurre a la voz en off ni a la narración omnisciente, no da una interpretación final, pero por supuesto toma partido a través del montaje y sobre todo a través de las voces e imágenes múltiples que conforman esta “anti-road movie” que ya no trata, como en el formato Hollywood, de solucionar una crisis de identidad individual, sino que más bien busca una poética visual colectiva, rebelde y zapatista.

Tal vez sorprenda a quienes vean el documental que el viaje empiece en Los Ángeles, pareciera como si empezáramos por el final, pero en realidad Défossé no podría haber escogido un mejor comienzo y ello no sólo por hacer un gesto hacia el México que vive del otro lado de la frontera, sino porque la historia que cuenta el documental es la historia de la “acumulación primitiva”, la historia de un colonialismo que no deja de reiniciarse con cada ciclo de acumulación de capital. En la historia de la acumulación primitiva, Marx explica como el capitalismo opera despojando a los campesinos de la tierra, cercando las tierras comunes, desposeyendo a los trabajadores de sus medios de producción, “liberándoles” del yugo del feudalismo, para transformarles en trabajadores libres, es decir, en cuerpos cuyo único poder es vender su fuerza de trabajo al mejor postor legalizando así distintas intensidades de explotación que van desde la esclavitud al trabajo asalariado y precario. Aún a riesgo de decir lo más obvio, hay que recordar que la inmigración no es un fenómeno atmosférico, no depende de la ira de los dioses o de la buena o mala fortuna de los migrantes, sino que es el producto de la acumulación primitiva, del despojo colonial. y la explotación. Nadie ejemplifica mejor esta dinámica que un señor que el documental encuentra en un parque de Los Ángeles tocando la guitarra. Tras terminar una de sus canciones el señor explica cómo llegó al país como parte del Programa Bracero y cuándo le preguntan si viaja de vuelta a México explica que le devolvieron a Tijuana más de 120 veces y siguió volviendo al Norte, porque el coyote y los inmigrantes “ilegales” los creó JFK cuando decidió cerrar la frontera.

La historia de este señor no es en absoluto independiente del resto de las historias que refleja el espejo caminante del “Delegado Zero”. Sorprenderá a quiénes vean el documental comprobar hasta qué punto la historia del México neoliberal que inauguró la firma de NAFTA es la historia de la intensificación de la acumulación por desposesión, un violento y creciente proceso de saqueo neo-colonial que continúa desplazando a miles de mexicanos que, sin embargo, se resisten a ser simplemente apartados por la mano blanca y criolla del mercado. De este modo, la película muestra, por ejemplo, a un grupo de pobladores pobres en Isla Mujeres, al lado de Cancún, que formaron una comunidad autogestionada y a quienes las autoridades están tratando de desalojar para venderle la tierra a las cadenas hoteleras norteamericanas y españolas, un grupo de pescadores de Nayarit que no pueden seguir subsistiendo a quienes el gobierno quiere desplazar para desarrollar complejos hoteleros, un grupo de vendedoras indígenas ambulantes de Chichén Itzá que el gobierno quiere desplazar para construir un centro comercial, un grupo de ganaderos de Zacatecas que se niegan a instalar más molinos de viento de una empresa española, porque la base de 40 toneladas de cemento seca la tierra y hace su supervivencia imposible, unos campesinos de San Salvador de Atenco que se niegan a vender la tierra para que construyan un aeropuerto. En todos los casos se trata de imponer la ley del dinero sobre los derechos de los pueblos, en todos los casos el turismo se revela como el dispositivo sobre el que operan nuevas formas de dominación y desposesión neo-colonial, como en el caso de Colima donde una erupción del volcán sirvió de pretexto, al más puro estilo de la infame doctrina del shock, para tratar de despojar a la gente de sus tierras.

La racionalización de este despojo pasa, como a menudo menciona Marcos en sus discursos, por la deshumanización del México de abajo. No sólo es que no gobiernen para los de abajo, sino que los consideran feos, sí, feos. Por eso, por ejemplo quieren desplazar a las vendedoras indígenas de Chichén Itza, por eso quieren sacar a los puestos del mercado de Texcoco, porque afean el paisaje y no son buenos para el turismo. La cámara de Déffossé responde a esta ignominia con un sonoro ¡Viva México! que a muchos les sonara a anuncio publicitario, pero que en realidad es una rotunda celebración no sólo de los paisajes de México, sino también de la belleza y la dignidad de sus gentes de las y los que resisten abajo y a la izquierda. Visualmente esto se logra con la atención al detalle, la cámara está siempre ahí mirando sin entrometerse, pero captando la belleza de las manos ajadas por el trabajo pero llenas de dignidad de un poblador de Isla Mujeres, el sonido del hielo raspado del heladero, las manos de un grupo de mujeres haciendo tamales, la mirada de una abuela que cuida de sus nietos mientras sus hijos trabajan, esta no es otra película de paisajes y puestas de sol en México, es la película de las imágenes que el turismo neocolonial y las dinámicas de acumulación primitiva tratan de poner entre paréntesis o simplemente desaparecer.

Pero, sin duda, el momento culminante de “¡Viva México!”, el lugar donde explotan todas las historias que la película va acumulando son los sucesos de San Salvador de Atenco de mayo del 2006 en el Estado de México. El gobierno local de la municipalidad de Texcoco, del PRD, decide sacar a las vendedoras ambulantes del mercado. El Frente de Pueblos Libres de la vecina localidad de Atenco decide acudir en apoyo de las vendedoras. A partir de ese momento, la película recurre a un montaje dialéctico en el que se superponen las imágenes de TV Azteca, una cadena originalmente pública y ahora en manos del Grupo Salinas (otra arista más del proceso de despojo y acumulación primitiva), con entrevistas a miembros del Frente de Pueblos Libres y a participantes de las protestas. Las imágenes de TV Azteca muestran a un grupo de policías corriendo por una carretera acosados por un grupo de manifestantes que les tiran piedras y les persiguen con palos y machetes en ristre. Los presentadores del programa, esas y esos que tan poco se parecen al pueblo mexicano, comentan las imágenes y empiezan a pedir mano dura contra los manifestantes, porque es “una vergüenza ver a la policía correr así”. Un par de escenas más tarde aparece una de las imágenes más brutales de la película es el cuerpo muerto de Francisco Javier, un adolescente de 14 años asesinado vilmente por la policía en Atenco. Mientras volvemos a ver las imágenes filmadas desde el helicóptero de Tele Azteca, escuchamos ahora a una mujer explicar que la narrativa de la cadena de televisión excluye un hecho clave: que lo que enardeció a la gente fue justamente que Francisco Javier ya había muerto, que al final la gente no es capaz de aguantar humanamente todo, porque “no tienen atole en las venas, tienen sangre”.

Al final los granaderos, haciéndose cargo de la narrativa de TV Azteca, entran en Atenco y reprimen con premeditación, alevosía e indiscriminadamente a los habitantes de la localidad; el mismo cuerpo represivo cuya disolución pedían los estudiantes en el 68 y por el cual muchas y muchos fueron masacrados en Tlatelolco. Sin embargo, la película no termina ahí termina con una gran manifestación de apoyo al pueblo de Atenco organizada por “La otra campaña”. Después vinieron las acusaciones e incluso los intentos de incriminar a los Zapatistas en esta sangrienta represión. La película termina con unas imágenes del 2002: un líder del Frente de Pueblos Unidos de Atenco habla con un machete en alto de la defensa de la tierra, su hijo lo abraza resguardando la cabeza en su vientre, la última imagen es la cara de este niño llorando de rabia y dignidad con el puño en alto, como todas y todos los demás, y gritando: ¡Zapata vive, la lucha sigue, sigue! ¡Viva México!” En esa imagen de este extraordinario documental está cifrada la esperanza de un pueblo que no se resiste a vivir de rodillas, la historia sigue abierta.

* Para Daniela Contreras y Jessica, que nos trajeron un pedazo del zapatismo a San Diego a cambio de nada y para todas y todos los zapatistas de San Diego, por todos los eneros zapatistas que nos han brindado en rebeldía.

* Web del documental para más información: http://www.vivamexicofilm.com/esp.html

* Luis Martín-Cabrera es Profesor de Literatura y Estudios Culturales en la Universidad de California, San Diego.

* Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

La era de la renovación

* La asamblea es una romería. Una pasarela política. Ni están todos lo que son ni son todos los que están. Las sabias palabras de Fidel Velázquez recobran vigencia. “El que se mueve no sale en la foto”. Todos posan para las cámaras, se retratan, twitean sus fotos, posan y buscan presencia. Hay presentes ausentes, que no se ven, que todos los buscan y no aparecen. Otros pasan lista y hay hasta quienes más allá de 2 mil kilómetros del epicentro priista acuden a Cozumel a ofrecer parabienes al Patriarca, a Don Nassim Joaquín Ibarra.

 

Norma Madero * / Luces del Siglo (*)

… ¡Sí protestó!

La voz de Pedro Joaquín Coldwell irrumpe en el auditorio Plutarco Elías Calles del PRI, en el DF.

Es aclamado como el nuevo presidente sustituto del Partido Revolucionario Institucional. Es el nuevo PRI. “El PRI de la esperanza”, dice con convicción un Pedro Joaquín Coldwell que cita a Norberto Bobbio y a Jesús Reyes Heroles, el último ideólogo del tricolor.

Son las 18:38 del jueves 8 de diciembre. Una fecha histórica para Quintana Roo, el hijo pródigo del estado, el único que ha escalado los peldaños de la política nacional, se asume como el primer presidente del PRI de esta entidad del sureste mexicano.

Dos horas con veintitrés minutos antes, a las 16:15 de ese jueves fresco, generoso con el clima, Pedro Joaquín Coldwell presenta el registro de su candidatura. La víspera se ha reunido con los gobernadores y consejeros de su partido para compartir una comida.

Desde las 16:00 el PRI registra la asistencia de sus militantes y cuadros políticos. En el acto asoman los rostros de ex presidentes del partido como Jorge de la Vega Domínguez, Gustavo Carbajal Moreno, Mariano Palacios Alcocer y todos, casi todos los representantes de la clase política del añejo PRI-Sistema: Heladio Ramírez López, ex gobernador y ex líder de la CNC; Jesús Murillo Karam, Emilio Gamboa Patrón, su tocayo Emilio Chuayffet, Omar Fayad, Héctor Hugo Olivares, Antonio Rivapalacio, pero entre todos brilla con luz propia Manlio Fabio Beltrones, el hombre que se formó a la imagen y semejanza de su maestro Don Fernando Gutiérrez Barrios. Un Manlio Fabio Beltrones apático, que desentona en el presidium, luce traje gris oxford, corbata y camisa azul, ante un Pedro Joaquín Codwell y un Enrique Peña Nieto muy atildados, ambos con trajes de color negro, camisa blanca y corbata roja.

El mensaje político de Pedro Joaquín Coldwell de su toma de protesta es devastador. Habla del PRI de la renovación no de la restauración. Más que un discurso de confrontación política es un mensaje ideológico, de descalificación, incluso, que reprueba a los gobiernos panistas y que alerta en su mensaje a la Nación: “El fantasma de la polarización amenaza al país como hace seis años”. Y advierte que gracias a su partido, el PRI, el país pudo salir de una crisis constitucional y de legitimidad política.

Hay convicción y el auditorio escucha un discurso, un mensaje esperanzador. “Los priístas miramos hacia el futuro”. Con Enrique Peña Nieto –dice sin falso triunfalismo- vamos a ganar. “Hemos sido una oposición responsable”. Lo dice y reconoce que el PAN propició con Felipe Calderón Hinojosa una polarización de partidos y del mismo Congreso. Habla de un PRI que supo escapar del fascismo y del comunismo y de un partido que representa una “alternancia propositiva”, aún cuando sus más fervientes críticos llegaron hablar de la “desaparición del PRI”.

Están ahí atentos 780 consejeros, miles de invitados y más de un centenar de medios atestiguando este momento histórico que representa, de hecho, un parteaguas en la política mexicana. No hay confeti. No hay matracas. ¿Y el acarreo? Se ve, se siente, es un nuevo PRI cuyo logo que adorna el recinto registra una frase por demás elocuente: “PRI, la fuerza de México”.

Vibra el PRI, vibran las fuerzas vivas, vibran todos los ahí presentes con el discurso magistral de un Pedro Joaquín Coldwell que rescata para su partido el discurso de uno de sus principales ideólogos: Jesús Reyes Heroles. La XXIX Sesión Extraordinaria del Consejo Político Nacional es una fiesta, nadie derrama una lágrima por Humberto Moreira, “el rey ha muerto ¡Viva el Rey”.

La asamblea es un rito. Un ritual el poder. Hoy recobra más vigencia la frase del presidente Adolfo López Mateos: “el que no tenga un amigo libanés, ¡que lo busqué!” Hoy le sobran amigos a Pedro Joaquín Coldwell, de ascendencia libanesa, él sabe que todos caben en su partido, que el diálogo y la tolerancia, serán los rasgos de su liderazgo.

Enrique Jackson, político sinaloense, de los amigos de Luis Donaldo Colosio, es el moderador del evento, es un maestro de ceremonias nato. Expone ante los presentes el artículo 164 de los estatutos del PRI que dieron paso a la convocatoria para sustituir a Moreira en el liderazgo del tricolor. Por eso Joaquín Coldwell es un líder sustituto, pero entre ambos hay una enorme diferencia. El cozumeleño es un dirigente con personalidad, un político con ideas y con una nueva mentalidad. Por eso Joaquín Coldwell invoca a sus correligionarios a que el PRI se erija en un partido de pesos y contrapesos para contar con un país con liderazgo que rompa con el atavismo panista de corrupción, de un ejecutivo federal extraviado, de un Presidente que hace un uso faccioso de la justicia, por eso Joaquín Coldwell hace un llamado a las huestes priístas para que unidos “demanden que el Presidente ajuste su mandato al imperio de la ley”.

La asamblea es una romería. Una pasarela política. Ni están todos lo que son ni son todos los que están. Las sabias palabras de Fidel Velázquez recobran vigencia. “El que se mueve no sale en la foto”. Todos posan para las cámaras, se retratan, twitean sus fotos, posan y buscan presencia. Hay presentes ausentes, que no se ven, que todos los buscan y no aparecen. Otros pasan lista y hay hasta quienes más allá de 2 mil kilómetros del epicentro priista acuden a Cozumel a ofrecer parabienes al Patriarca, a Don Nassim Joaquín Ibarra.

Dice el hijo pródigo que ha llegado el momento de “pensar en grande”, que el PAN es un partido de “pequeñeces”, por eso lanza una advertencia a sus adversarios en el poder, “que el Presidente no dañe el proceso electoral”.

Las palabras tienen una alta connotación política, hay discurso, hay líder, hay propuesta. Por eso el ex líder del partido, el chiapaneco Jorge de la Vega Domínguez, quien antecede en la palabra a Pedro Joaquín Coldwell, recuerda a la vieja clase política comenzando por Manuel Ávila Camacho, a las enseñanzas de los viejos priístas, de los que como Jesús Reyes Heroles dieron certeza y esperanza a un partido que supo sembrar estabilidad y paz social para el país.

Coldwell asume ese compromiso y apuesta a que “con Enrique Peña Nieto vamos a ganar las elecciones y vamos a dar a los mexicanos una nueva esperanza”.

 

Perfil de Pedro Joaquín Coldwell

 

Pedro Joaquín Coldwell nació en la isla de Cozumel, Quintana Roo. Es el primogénito de la familia más acaudalada de la isla. Estudió Derecho en la Universidad Iberoamericana, donde se graduó con el mejor promedio de la generación 1972.

En 1975, con apenas 25 años de edad, fue electo como diputado del Congreso de Quintana Roo y se desempeñó como presidente de la Cámara. Jesús Martínez Ross, el primer gobernador constitucional del Estado, le abrió la puerta dándole la oportunidad de ser secretario general de Gobierno durante su administración.

Fue electo diputado federal por el I Distrito Electoral Federal de Quintana Roo en la LI Legislatura para el periodo de 1979 a 1982, sin embargo, solicitó licencia para dejar el cargo en 1980, al ser postulado candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a gobernador de Quintana Roo.

Logró conquistar la gubernatura del estado de Quintana Roo en 1981 y terminó en 1987. Al final de su periodo como gobernador, el presidente Miguel de la Madrid lo incorpora como secretario de Organización del Comité Ejecutivo Nacional, en enero de 1987.

Durante el mandato de Carlos Salinas, Coldwell se desempeñó de 1991 a 1993 como secretario de Turismo. Posteriormente, de 1998 a 2000 fungió como embajador de México en Cuba.

Entre sus cargos también destacan el de representante del PRI ante el Instituto Federal Electoral (IFE). Es integrante del Consejo Político Nacional del PRI de 2001 a la fecha. En 2006 fue postulado candidato a Senador por la Alianza por México, integrada por el Partido Verde Ecologista de México y el PRI, cargo que ostentó hasta que la semana pasada tomó protesta como nuevo presidente nacional del Revolucionario Institucional.

La autopista Toluca-Naucalpan

* Titulado “La violación sistemática de derechos humanos como política de Estado”, se enfoca exclusivamente en la entidad gobernada hoy por Eruviel Ávila Villegas, el informe se convierte en un viaje de 103 puntos por los casos más importantes de represión en la administración peñista y recoge las historias de San Salvador Atenco, del luchador social Santiago Pérez Alvarado, los feminicidios y obras públicas que han afectado patrimonio de particulares, entre otros puntos, recordando además índices de pobreza y el dinero destinado a la procuración de justicia y sus resultados, además de las recomendaciones emitidas por la estatal Comisión de Derechos Humanos. En este espacio serán recordados, uno por uno, los ejemplos con los que fue elaborado el trabajo y cada semana será publicado íntegramente. Comenzamos en el orden establecido por el Informe y corresponde a San Salvador Atenco el primer recuento.

Nuestro Tiempo

El proyecto de la autopista Toluca–Naucalpan es promovido por el Sistema de Autopistas, Aeropuertos, Servicios Conexos y Auxiliares del Estado de México, mismo que concesionó la construcción de la carretera a la empresa Autopistas de Vanguardia, S.A. de C.V.

Con una longitud de 39 kilómetros y previendo el tránsito promedio de 7,400 vehículos al día, el proyecto de construcción de la autopista Toluca–Naucalpan cuenta con una inversión de 2,200 millones de pesos. Abarca los municipios de Toluca, Lerma, Huixquilucan, San Mateo Atenco y Naucalpan. A pesar de que se ha denominado “Autopista Verde”, se prevé afectar las Áreas Naturales Protegidas Estatales Parque Estatal Otomí–Mexica y Parque Estatal Santuario del Agua y Forestal Subcuenca Tributaria del Río San Lorenzo.

De hecho, el 21 de septiembre del 2009 la Secretaría del Medio Ambiente del Estado de México emitió una autorización condicionada de Manifestación de Impacto Ambiental, en donde señaló que la autopista causaría las siguientes afectaciones: detrimento de 51.57 hectáreas en donde se trabaja la agricultura y hay 20,936 árboles de pino, oyamel y encino, entre otros; deterioro a la fauna silvestre y migratoria por el uso de maquinaria y vehículos pesados; y daño a especies de flora y fauna que se encuentran bajo la condición de protección especial, amenaza y en peligro de extinción, según las categorías contenidas en la NOM-059-SEMARNAT-2001.

La autopista será construida a lo largo de la Región Hidrológica Prioritaria “Cabecera Río Lerma”, dos Sitios Prioritarios Terrestres y un área de Protección de Flora y Fauna “Ciénega de Lerma”. Debido a esto, se afectarán una gran cantidad de manantiales y ojos de agua que alimentan a la cuenca del Río Lerma, así como especies vegetales y animales en peligro de extinción. En la misma línea, se prevé que la construcción de la carretera abone a la erosión de los suelos. De hecho, según datos de la CONABIO, en las Sitios Prioritarios Terrestres que abarca el proyecto se encuentran 296 especies de anfibios, aves, mamíferos, reptiles y plantas en algún grado de riesgo.

Por su parte, la Dirección General de Política Ambiental e Integración Sectorial y Regional del Estado de México remitió a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) una opinión técnica en la que sostiene que el trazo carretero cruzará en un 65% por áreas catalogadas como de fragilidad ambiental máxima y 35% en zonas clasificadas como fragilidad ambiental alta.120 Por ello, la misma dependencia expuso que el proyecto no era compatible con el uso de suelo, concluyendo que las obras afectarían la captación y escurrimientos de agua, provocarían la pérdida y modificación de ecosistemas, la fragmentación de áreas remanentes de vegetación natural, e incluso, la muerte de animales. Consecuentemente, determinó que el proyecto no era congruente con el Programa de Ordenamiento Ecológico del Territorio del Estado de México.

A pesar de lo anterior, la SEMARNAT y la Secretaría de Medio Ambiente Estatal autorizaron el proyecto bajo el argumento de que “el crecimiento urbano en la zona y las actividades agrícolas afectarían de todas formas las áreas naturales protegidas y las cuencas hidrológicas”. Justificaron su decisión afirmando que la empresa concesionaria adoptaría medidas de mitigación y compensación, y que la construcción de carreteras favorecería a la modernización de la zona, brindando servicios de comunicación y transporte.

Ante esta respuesta, la Dirección General de Política Ambiental e Integración Sectorial y Regional del Estado de México manifestó que, pese a existir perturbación en la zona, “la mayor parte del área se encuentra cubierta por masa forestal”. Asimismo, Probosque observó que la construcción de la autopista efectivamente generará impactos ambientales significativos y permanentes, en razón de la remoción total de vegetación natural, pérdida de suelo y hábitats para la fauna y la reducción en la infiltración de agua.

Por si fuera poco, el proyecto fue autorizado sin previa consulta a las comunidades afectadas, integradas en su mayoría por pueblos indígenas otomíes que han vivido por siglos en este territorio. Por lo tanto, la comunidad de San Francisco Xochicuautla ha mantenido una lucha por rechazar el proyecto de la autopista desde el año 2007; asimismo, otras comunidades del municipio de Lerma, tales como Huixizilapan, Ayotuxoco, Atarasquillo y Ameyalco, han determinado que no aceptarán el ofrecimiento de vender sus tierras. Por lo tanto, los pueblos opositores al proyecto se han organizado en el Frente de Pueblos Indígenas en Defensa de la Madre Tierra para defender sus derechos a la tierra, territorio y recursos naturales.

Como sucede ante quienes legítimamente exigen sus derechos, en los últimos meses se han recrudecido actos de hostigamiento y amenazas por parte de las autoridades estatales. En una asamblea de bienes comunales celebrada el 12 de junio de 2011 en San Francisco Xochicuautla se desplegaron 300 elementos de la ASE para boicotear la votación que se realizaría. La misma situación ocurrió en una segunda asamblea, el día 14 de agosto de este año, cuando volvieron a desplegarse cientos de elementos de la ASE en la comunidad. Esta Asamblea fue realizada con el propósito de legalizar la aceptación del proyecto por parte de la autoridad; sin embargo presenta varias irregularidades que implican la nulidad del acuerdo. Por ello, el pasado 25 de agosto se presentó ante el Tribunal Unitario Agrario con sede en Toluca un recurso legal para dejar sin efecto el acuerdo impuesto ya que no expresa la voluntad de la mayoría de los comuneros que se oponen al proyecto.

El Barco Ebrio

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Datos de la Encuesta Nacional de Lectura arrojan que en México se leen 2.9 libros por persona al año, que el 35 por ciento de la población tiene más de 10 libros en su casa y que el 19.7 por ciento compra uno por año. También, que cuatro de cada 10 no conoce una biblioteca. Eso dice una nota de La Jornada.

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Más de una semana ha durado el efecto de los errores de Peña en la Feria del Libro. Por una u otra razón, aquello sigue en boga y perseguirá al aspirante priista hasta el final de las elecciones. Y si gana, por todo su sexenio. Por lo pronto, en la Universidad Panamericana, donde estudió el ex Golden Boy y cuya tesis está dedicada al hacedor de frankensteines, Arturo Montiel, pesa un ambivalente sentimiento de vergüenza y dicha. Dicha porque, de ganar el sobrino de Montiel, ha prometido toda clase de ayuda a su casa estudiantil. Y vergüenza porque ahora dicen que, sin haber leído un solo libro, el aspirante tricolor pudo titularse e incluso escribir aquella tesis. Bueno, también ha prologado y escrito libros. También en el Tecnológico de Monterrey se preguntan cómo pudo obtener una maestría en Administración de Empresas pero luego revisaron los nombres que aparecen en el Patronato de aquella institución y pudieron responder aquella inquietud. No cabe duda que Arturo es un maléfico creador.

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Las lecturas ficticias del priista alcanzaron por fin a Televisa, la empresa que le organiza su aquelarre electoral desde hace seis años a cambio de 800 millones de pesos cada 365 días. En un programa de opinión llamado Tercer Grado, la lectora de noticias Adela Micha, dijo muy seria y segura de sí misma que “leer es irrelevante a la hora de gobernar”. La guapa Adela, que en otros tópicos es bastante avezada, completa sus ingresos económicos cobrando por presentaciones en eventos de gala y conducciones o por aparecer como figura pública en fiestas y reuniones. Los precios están en una página web, http://www.adelamicha.com/, para el que quiera llevarla y amenizar su vida social.

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Lo de Tercer Grado no quedó ahí. También el periodista Carlos Marín consideró que “la gente que critica a Peña Nieto es las redes sociales son ignorantes”. Quien hoy es el director de Milenio y que trabajó en la revista Proceso por 22 años entendió, ya entrado en la vejez, que el periodismo no sirve para nada, no cambia nada y es una verdadera pérdida de tiempo. Lo mejor del periodismo es el dinero y el disfrute de las ganancias. El brillante Marín es también un excelente actor pero necesita demasiado a la televisión. En el fondo tiene razón. Los del twitter son ignorantes pero no quieren ser presidentes de México.

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Y para terminar, Carlos Loret, aquel del romance con la empleada de Televisa, Laura G, también cree que los ataques a Peña  forman parte de una campaña, muy oscura y tenebrosa, para desprestigiar la inteligencia del mexiquense y afirma que tiene sospechas muy fundadas para decir que hasta pagados están quienes acuden a las redes sociales a expresar su opinión. En lo privado se ha carcajeado del desliza de Peña Nieto pero lo público exige formas políticas y comerciales que de alguna manera observa. En realidad lo de Peña es solamente un pequeño reflejo de la calidad intelectual y moral de quienes tienen el poder en sus manos. Peña ha gobernado la entidad más importante del país sin necesidad de lectura, como bien se apunta. Y lo hizo tan bien que han quedado en el semiolvido los casos de Atenco, Paulette y su propio tío, Montiel. El nuevo PRI no es una frase retórica que intenta vender un producto electoral. Es una realidad tangible que se mueve por todo el país y encuentra su expresión corpórea en la pobreza, inseguridad, desigualdad, analfabetismo y corrupción. El nuevo PRI es también el reflejo del PAN y del PRD y en gran medida de una sociedad que permite su existencia. Así que Peña es, por lo tanto, un representante de lo más digno.

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Pero lo anterior no significa que al pobre Enrique se le deje en paz. La semana más negra como aspirante priista todavía no cumple la medianoche y ahora hasta en Francia lo comparan con otro ignorante célebre y ya lo llaman el Justin Bieber del PRI. La nota, que se encuentra en el link http://www.lepetitjournal.com/mexico/breves-mexico/91349-enrique-pena-nieto-le-justin-bieber-de-la-politique-mexicaine-.html, dice en perfecto francés que “les images télévisées des ennuis de Peña Nieto ont semé la jubilation parmi les détracteurs du PRI sur Twitter. Plusieurs l’ont qualifié de “Justin Bieber du PRI”, en référence aux difficultés de ce dernier à nommer les sept continents lors de sa visite au talk-show de David Letterman, en novembre”. Esto no paró allí y el comentario fue reproducido por “Reuters y el periódico español ABC, mientras The New York Times comparó los deslices de Peña Nieto con los del gobernador de Texas, Rick Perry, y consideró que es “telegénico, pero hueco”.

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Luego del guadalajarazo, Peña apareció en público tres días después, en un foro organizado por la Organización de los Estados Americanos y el IFE. Allí, medio pálido, leyó textual un párrafo escrito por Fernando Henrique Cardoso, ex presidente brasileño. Pero aclaró que lo hacía para no equivocarse. Las notas dicen que luego los reporteros preguntaron a Enrique cómo financiaría su campaña y que éste evadió la respuesta. “Minutos después, el moderador de la mesa donde participó EPN le propuso “no preguntarle de literatura” si respondía cómo financiará su campaña”, decía un twitter del diario Reforma. A Peña se le critica por todo, excepto por su propuesta política. Pero como no hay ninguna, sólo palabras y un lenguaje más o menos retorcido, pues se pone atención en el entorno. Caray.

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Para el equipo priista que aparentemente encabeza Luis Videgaray está en chino recomponer el agujero en el que se metió su candidato pero eso es lo que menos les interesa, pues saben que el próximo embate tendrá que ver con la vida privada del aspirante y puede costarle la victoria. Es increíble cuánto trabajo y dinero ha costado a aquel grupo hacer de Peña una figura pública y no deja de llamar la atención que él mismo, en cuatro minutos con 47 segundos y absolutamente gratis, haya enviado todo al carajo.

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Que a Peña no le guste leer es una cosa pero que en el PRI dejen de trabajar para que llegue a la presidencia es otra. En el gobierno del Edomex se implementa desde hace mucho un programa llamado “Regionalización Territorial”, donde funcionarios de nivel medio y bajo recorren y reconocen zonas pobres con la intención de darles atención. Se dirigirán a las escuelas, cabeceras municipales, incluso iglesias para contactar a directores de escuelas, curas, lideres agremiales”, dice un empleado de aquel programa, que termina en junio del 2012. A quienes visitan les hacen saber que no son priistas pero que sí son del gobierno estatal y mencionan el nombre del aspirante presidencial nada más de pasada. En el momento en que haya dinero, regresan con los entrevistados entregan alguna ayuda. “Acéptenos nuestras dádivas, que por cierto son los mismos impuestos que les quita el gobierno, sólo se los regresamos con ánimos electorales. Saquen su cámara y háganos una buena nota”, dice aquel empleado.

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Angélica Rivera, la esposa de Peña, tambiepn le entra al submundo del twitter y postea, entre otras cosas, sus posturas políticas. Una de ellas dice que “Osea sí, el PRI fue corrupto y mentiroso, pero ya supérenlo, no sean resentidos. Carlos Salinas ha sido el mejor presidente de México, me consta”. Otra advierte que “No, los Zapatistas eran revoltosos que estaban poniendo en peligro la estabilidad de las empresas. Salinas hizo bien en mandarles al Ejécito.” Pero la colección es interminable y ya ha llamado la atención y la revista Proceso recuerda las siguientes: “Osea (sic), yo creo que si los indios quieren salir de donde están que se pongan a trabajar y dejen de estar de flojos o violentos, como en Atenco”. “Enrique no se arrepiente nada por lo que pasó en Atenco, la verdad se lo merecían, sólo perturban la paz de todos los que sí queremos trabajar”. “Por eso dije que Salinas hizo bien cuando mando al Ejército a esos indios revoltosos, osea que se pongan a trabajar y amen a México también”.

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López Obrador, el perredista aspirante a la presidencia, también tiene sus detalles. Cree, por ejemplo, que de haber podido asumir la presidencia en el 2006, el mundo estaría hablando de él y no de Lula o de otros estadistas destacados, muy pocos por cierto. Como van las cosas, la estrategia panista de no tener un aspirante oficial es muy acertada, la mejor, pues se están ahorrando un montón de dolores de cabeza. Al paso que va esto, cuando Josefina, Cordero o Creel sepan su destino, arribarán en el primer lugar porque los otros dos se habrán encargado de hundirse en las encuestas.

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Y en la entidad, la más encarecida promesa de campaña del gobernador Eruviel Ávila ha sido echada para atrás. La derogación de la tenencia fue echada para atrás, al menos parcialmente y quienes posean autos que cuesten más de 350 mil pesos tendrán que apechugar. Eruviel lo sabía y así estaba planeado, no hay truco alguno, excepto el engaño en tiempos de campaña. Señala al Congreso como el culpable y él sumiso, obedecerá las disposiciones correspondientes. Esto nunca sucedió con Peña Nieto, quien sin leer nada logró que todas sus propuestas pasaran, a veces sin discutirse, incluso. “Cumplí. La iniciativa fue enviada al congreso pero la realidad es que no me mando solo, dependo del Congreso local, de los diputados y las diputadas”, dijo Eruviel muy sonriente.

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Por cierto, el gobernador ha sido recomendado sobre su participación en twitter, para que cuide lo publicado por él y su familia. No habrá nada personal, ni siquiera una felicitación, que no sea revisada por los expertos de Comunicación Social. Mejor que ellos la rieguen y no Ávila.

El Estado del crimen organizado

* De unos 50 mil asesinatos registrados desde 2006, las autoridades han investigado menos de un 10% de los casos. Durante el mismo período, más de 4 mil quejas han sido presentadas por civiles contra los militares; y un solo oficial ha sido declarado culpable hasta ahora.

 

Paul Imison/ CounterPunch/ Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

La misma semana en que una coalición de activistas mexicanos apeló a la Corte Penal Internacional (CPI) para que investigara por crímenes de guerra al presidente Felipe Calderón, un destacado miembro del movimiento por la paz del país fue asesinado a tiros en el estado septentrional de Sonora. Fuera de las repercusiones en todo el movimiento por la paz, representa un ejemplo más de la frágil seguridad pública en un país en el que ha habido unos 50 mil homicidios desde 2006.

La petición, con 23 mil firmas –la mayor queja ciudadana jamás presentada al CPI– insta a la Corte a que investigue tanto a los jefes del crimen organizado como a los actores estatales por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad durante los cinco años de la “Guerra de la Droga”. Desde diciembre de 2006, el presidente Calderón ha desplegado unos 50 mil soldados y agentes federales por todo el país a fin de tomar medidas contra los narcotraficantes, y desde entonces hace tiempo que la violencia se ha salido de todo control.

El destacado activista por la paz Nepomuceno Moreno Núñez fue asesinado el martes pasado por siete disparos de pistoleros mientras conducía por la ciudad de Hermosillo. Se había unido al movimiento por la paz de base ciudadana “No más sangre” después de la desaparición de su hijo el año pasado. Las autoridades habían negado repetidamente dar protección policial a Moreno a pesar de múltiples amenazas contra su persona y su familia por su papel en la campaña.

Reina la impunidad. Lejos de condenar la ejecución de Moreno, el procurador general de Sonora, Abel Murrieta Gutiérrez, simplemente informó en una conferencia de prensa de que la víctima tenía antecedentes criminales: fue arrestado y encarcelado en 2005 por llevar armas de fuego. Murrieta no mencionó que Moreno fue posteriormente liberado de la prisión y absuelto de las acusaciones.

El Movimiento Por la Paz, que se opone a las bandas de la droga y a la política de militarización del gobierno, ganó fuerza en mayo con una marcha de 100 mil manifestantes a la plaza del Zócalo de Ciudad de México. Fue organizada por un poeta llamado Javier Sicilia, quien se ha convertido en el líder simbólico del movimiento desde que su hijo fue asesinado antes este año en un caso aparente de identidad equivocada.

“Su familia está aterrorizada”, dijo Sicilia en la televisión nacional en respuesta al asesinato de Moreno. “Esto es colusión con el crimen. De otra manera, no es posible que un hombre sea asesinado de esta manera… No sé dónde termina el Estado y comienza el crimen organizado”.

Irónicamente, Moreno fue uno de varios representantes del movimiento que se reunieron públicamente con el presidente Calderón en julio. Sintiendo el creciente ímpetu de la campaña, el gobierno actuó para cooptarla, complaciendo a Sicilia y sus compañeros con una elegante operación de relaciones públicas en el Castillo Chapultepec de Ciudad de México.

Pero Sicilia y muchos como él no se han apartado de su posición. Desde la marcha inicial en mayo, el movimiento ha organizado “Caravanas por la Paz” que han recorrido México para promover una estrategia alternativa en la “guerra contra la droga”.

En Guadalajara la semana pasada, Sicilia propuso una tregua entre las bandas de la droga y las autoridades que dure dos días después de Navidad (24-25 de diciembre) mientras los principales actores reflexionan sobre la destrucción que han causado. Una banda –los Caballeros Templarios del estado de Michoacán– incluso ha afirmado que respetará el alto el fuego, siempre que el gobierno haga lo mismo.

No solo el grave fracaso de la política de seguridad del gobierno provoca la inquietud de tantos mexicanos, sino también el acopio de evidencia de colusión gubernamental con el crimen organizado. Los dos principales partidos políticos –el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de Acción Nacional (PAN)– tienen ambos una historia de acuerdos de capa y espada con organizaciones del narcotráfico, respaldando a menudo a un grupo para eliminar a otro. El PAN de Felipe Calderón, en el poder desde el año 2000, ha sido repetidamente vinculado a la mayor organización criminal del país, el Cártel Sinaloa; dirigido por el miembro de la Lista de Ricos de Forbes, Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Como resultado de esta frustración una coalición de activistas, abogados, académicos y periodistas comenzó a recolectar firmas para pedir a la Corte Penal Internacional que investigue a Calderón, junto a otros funcionarios gubernamentales y destacados capos de la droga, por su papel en la violencia. Netzai Sandoval, el abogado que representa la queja, argumenta que ambos lados han sido cómplices en asesinatos, violaciones, desapariciones forzosas, torturas y ataques contra la población civil.

Las estadísticas hablan por sí solas. De unos 50 mil asesinatos registrados desde 2006, las autoridades han investigado menos de un 10% de los casos. Durante el mismo período, más de 4 mil quejas han sido presentadas por civiles contra los militares; y un solo oficial ha sido declarado culpable hasta ahora. En uno de los casos más notorios, los soldados mataron a dos estudiantes universitarios en Monterrey y luego colocaron armas en la escena para que pareciera que se trataba de pistoleros, matices del escándalo de los “falsos positivos” en Colombia.

La Corte Penal Internacional ha investigado hasta ahora a ocho países por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad o genocidio, siete de los cuales son naciones africanas. Tres de estos casos fueron presentados por los Estados en cuestión, dos por el Consejo de Seguridad de la ONU y dos por fiscales de la CPI. La corte solo puede investigar a países que sean parte del Estatuto de Roma que la fundó y, a diferencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, solo puede considerar casos contra individuos, no Estados.

Sandoval presentó a la CPI una lista de nombres involucrados a ambos lados del conflicto de la “Guerra de la Droga” de México, desde Calderón y sus ministros de Seguridad Pública y Defensa a varios destacados capos de la droga, lo que suscita la provocadora, aunque improbable, imagen de Calderón y “El Chapo” Guzmán compartiendo el banquillo de los acusados en La Haya.

La petición también acusa al Estado mexicano de ignorar los derechos de migrantes, tanto mexicanos como centroamericanos, que arriesgan a diario secuestros, golpizas, extorsión y muerte mientras transitan por el país. La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) del gobierno informó de 214 casos de secuestros masivos solo en 2010, con un total de 11 mil 333 víctimas.

Semejantes abusos se pierden frecuentemente en la bruma de la cobertura noticiosa sobre la violencia relacionada con la droga, aunque ocasionalmente son lo mismo. El espantoso descubrimiento de 193 presuntos migrantes en una fosa común en agosto –una masacre generalmente atribuida al cártel de la droga de los Zetas– llegó a los titulares de todo el mundo.

No obstante, numerosos expertos internacionales en derecho dudan de hasta qué punto tendría éxito una investigación de México por la CPI si, por cierto, la Corte encuentra motivos para procesar en absoluto. Sobre la base de su historia reconocidamente breve, el CPI prefiere investigar una gama específica y limitada de crímenes y se reserva el derecho de rechazar casos que no correspondan a su “umbral de gravedad” (se negó a investigar a las fuerzas de la coalición en Iraq dando ese motivo). La corte recibe hasta 3 mil quejas individuales cada año, y abre investigaciones en no más de doce.

Un profesor de derecho internacional de la Universidad Middlesex de Gran Bretaña dijo al Guardian inglés que: “[Hasta ahora] el fiscal se ha concentrado mucho en África. El modelo es que se mantiene dentro de la zona confortable para EU… el enjuiciamiento de mexicanos por la guerra contra la droga cae fuera de esa zona confortable”.

Para ilustrar el punto, la CPI ha estado realizando investigaciones preliminares respecto a Colombia, que tiene el peor historial de derechos humanos en Latinoamérica, desde 2006. Las autoridades estatales han sido acusadas de utilizar la doble guerra contra el narcotráfico y las guerrillas izquierdistas como cobertura para todo tipo de abusos contra dirigentes sindicales, movimientos sociales y comunidades marginadas. Como México, sin embargo, Colombia ha recibido miles de millones de dólares de ayuda estadounidense para comprar equipamiento militar y es presentada por Washington como “una de las principales democracias de la región”.

El gobierno de Calderón salió a luchar contra las afirmaciones, calificó de “absurda” la petición a la CPI y amenazó con acción legal contra los organizadores. Cuanto más se critica al PAN, más derechista se vuelve. El miércoles pasado en el Senado, el partido argumentó una vez más a favor de una legislación que califique como terroristas a los movimientos sociales que “presionan a las autoridades con sus demandas”; un agregado a anteriores reformas contra el terrorismo. Va más allá de la ironía; el período de seis años de Calderón comenzó con protestas masivas y exigencias de un recuento después de ser acusado de victoria fraudulenta sobre su rival de izquierdas.

Es poco probable que la reforma se imponga sobre los oponentes políticos, pero provoca la pregunta de qué constituye exactamente “terrorismo” en un país en el cual la impunidad, la corrupción y el asesinato son eventos diarios.

* Periodista radicado en Ciudad de México. Para contactos: paulimison@hotmail.com.

* Fuente: http://www.counterpunch.org/2011/12/06/mexicans-call-on-int%E2%80%99l-criminal-court-to-investigate-both-mexican-state-and-drug-gangs/

El rating de la discriminación

* Los talk shows tienen altos niveles de rating y dejan jugosas ganancias a las empresas televisivas de nuestro país. A pesar de ello, no se preocupan por la calidad de los contenidos ni por el posible impacto negativo en las audiencias. De hecho, cada día que pasa esos programas son más provocativos, abyectos e insolentes; esto, en detrimento del respeto y la dignidad de las personas que son usadas para escenificar situaciones límite en cadena nacional.

 

Antonio Medina Trejo

El espectáculo de los talk shows tiene un gran impacto en México. Las audiencias de nuestro país han sido invitadas desde hace más de dos décadas al voyerismo colectivo a través de programas cuyos formatos ofrecen la invasión de la vida privada de las personas bajo el lente orwelliano que califica, enjuicia y estigmatiza.

Es así que a diario se invita a millones de personas para reunirse frente a la televisión concesionada para ver escenificaciones que rayan en lo absurdo, en donde los estereotipos sociales, lejos de ser motivo de análisis y reflexión, son exhibidos para entretener a un público al que se le inculca el escándalo visceral como una manera para dirimir conflictos.

Los talk shows tienen altos niveles de rating y dejan jugosas ganancias a las empresas televisivas de nuestro país. A pesar de ello, no se preocupan por la calidad de los contenidos ni por el posible impacto negativo en las audiencias. De hecho, cada día que pasa esos programas son más provocativos, abyectos e insolentes; esto, en detrimento del respeto y la dignidad de las personas que son usadas para escenificar situaciones límite en cadena nacional.

Para eso usan la señal quienes son usufructuarios del espectro radioeléctrico, un bien de la nación concesionado por gobernantes corruptos a muy pocas familias, que por más está decir, son un poder fáctico, que solamente ve por sus intereses de clase, y no han devuelto a la nación calidad en los contenidos.

En esa triada perversa del rating, dinero y telebasura, las empresas televisivas compiten por mantener un número elevado de audiencia, entretenida con escenas denigrantes y vulgares, en donde se refuerzan prejuicios culturales, que vistos desde el visor de los derechos humanos, atentan contra las personas, particularmente de sectores subalternos.

A diferencia de los políticos, que constantemente se quejan y censuran velada o abiertamente por “críticas,  cuestionamientos, injurias u ofensas”, las grandes masas discriminadas por la televisión comercial en México no cuentan con leyes vinculantes que les defiendan de los consorcios mediáticos cuando en ellos se usan lenguajes discriminatorios o que incitan al odio hacia personajes convertidos en estereotipos sociales.

En cuestión de contenidos, tanto Televisa como TV Azteca, que gozan del usufructo de las concesiones radioeléctricas, ven al pueblo mexicano con desdén a través de las representaciones sociales que promueven, al igual que sus socios y patrocinadores agremiados en el Consejo de la Comunicación, a quienes les vale México y los mexicanos, y tienen el valor de patrocinar programas tan denigrantes como “Cosas de la vida”, de TV Azteca o “Laura”, de Televisa.

 

Lenguaje es pensamiento, ¿pensamiento es acción?

 

En ambos talk shows los lenguajes de las conductoras y los juicios de valor que expresan constantemente se materializan en acciones. Muchas veces incitan al odio hacia sectores estigmatizados y desinforman sobre temas de sexualidad humana; esos que la educación formal se esfuerza de explicar de manera más o menos desprejuiciada por las mañanas, y que por la tarde son vulgarizados (con honrosas excepciones) en telenovelas y programas cómicos.

El tono verbal de Laura Bozzo y Rocío Sánchez Azuara, de “Laura” y “Cosas de la Vida”, respectivamente, lejos de ayudar a comprender problemas complejos de violencia machista, violación de derechos sexuales o abuso hacia infantes o personas adultas mayores, es hembrista. O sea, retan de manera violenta a quienes infringen las “leyes morales” o “las buenas costumbres”. El tono de las conductoras va de la altanería a la condolencia; del chantaje emocional al verbo beligerante, nunca racional ni mucho menos humanista. Pocas veces reivindicativo de derechos.

En ambos espacios se recurre a estereotipos de género en donde refuerzan los preceptos judeocristianos del “deber ser” hombre o mujer. Sánchez Azuara tiene introyectado en su lenguaje el discurso culpígeno del pecado: regaña a las “mujeres desobligadas” o “madres desnaturalizadas” mientras que Bozzo enjuicia a los machos “por ser poco hombres” y a las “mujeres libertinas”, a quienes califica de “putitas”, término fulminante, deshumanizante, discriminatorio, y, desde luego, motivo de sanción si se interpreta de manera objetiva la (ambigua y descontextualizada) Ley Federal de Radio y Televisión vigente.

En ambos casos las populares conductoras carecen de herramientas conceptuales sobre la perspectiva de género, derechos sexuales o reproductivos, derechos humanos, libertad de elegir, diversidad sociocultural o sexual. Enarbolan una moral que lejos están de cumplir si se analizan los actos que ellas cometen en detrimento de quienes son exhibidos como monstruos abyectos.

No se observa que existe una reflexión sociopolítica de las circunstancias de las personas y su medio ambiente. En sus discursos siempre hay un dejo de espiritualidad redentora. Tal pareciera que las personas son culpables de sus destinos, que hay fuerzas externas o malignas que actúan sobre ellas y que existe una fuerza mayor que hará justicia.

Las palabras de ambas comunicadoras son fulminantes, sus actitudes o gestos, enjuiciadores. Extraen del imaginario social frases comunes. Apelan a temas susceptibles de conflicto para maximizar prejuicios sin aportar elementos objetivos de análisis. Con ello, logran la sobreexcitación de un público adiestrado, que arremete contra los ocupantes del set televisivo: una especie de historia de monstruos contra ángeles, victimarios y víctimas, reflejo de los cánceres sociales que deambulan en nuestra triste y desangrada nación mexicana.

 * Periodista independiente. Profesor de comunicación en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Consultor en temas de medios y sexualidad, derechos humanos, diversidad sexual y VIH/sida. Abierto a emprender nuevos proyectos sociales y éticos que abonen a los cambios trascendentales que requiere nuestro querido país.

* amedina27@yahoo.com.mx

El cachorro

* El Grupo Atlacomulco desde su creación ha operado subrepticiamente y, a lo largo de décadas, ha mantenido los lazos internos que le han dado cohesión política, de tal forma que ahora está a punto de llegar a la cúspide. Los integrantes del grupo siempre han estado en distintas partes del poder y sus lazos son evidentes, aunque muchos de ellos suelen negarlo y responden con ironía cuando son cuestionados.

 

José Martínez/ Luces del Siglo

Cancún, Q. Roo. Enrique Peña Nieto podría ser el primer presidente de México surgido del Grupo Atlacomulco. Antes, hace 30 años en 1982, el profesor Carlos Hank González lo intentó, pero por razones jurídicas no lo logró. El padrino del Grupo Atlacomulco ni siquiera pudo ser postulado porque el artículo 82 de la Constitución impedía que hijos de extranjeros pudieran gobernar el país. Ahora Peña Nieto es visto como el hijo pródigo de esta nomenklatura con la que el PRI espera arrebatar el poder al aún gobernante Partido Acción Nacional.

Tan pronto como Peña Nieto fue registrado el pasado 27 de noviembre como precandidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional, con miras a las elecciones presidenciales del 2012, el PRI fue tomado por asalto por sus huestes, las cuales han comenzado a repartirse los cargos partidistas para asumir el control del tricolor.

El Grupo Atlacomulco desde su creación ha operado subrepticiamente y, a lo largo de décadas, ha mantenido los lazos internos que le han dado cohesión política, de tal forma que ahora está a punto de llegar a la cúspide. Los integrantes del grupo siempre han estado en distintas partes del poder y sus lazos son evidentes, aunque muchos de ellos suelen negarlo y responden con ironía cuando son cuestionados.

Este grupo extiende sus ramas mediante lazos familiares y va más allá de los simples negocios, hechos al amparo del poder, sin que las autoridades del país muchas veces se molesten en investigarlos, como ocurrió recientemente con Jorge Hank Rhon, en Tijuana, quien mantiene una cercanía muy estrecha con Enrique Peña Nieto.

El aspirante del PRI a suceder a Felipe Calderón en la Presidencia de la República es descendiente de un afamado cacique del Estado de México: Severiano Peña, quien fue presidente municipal de Acambay, durante cuatro periodos (1914, 1916, 1921 y 1923).

Enrique Peña Nieto es familiar, tanto por parte de su madre como por la de su padre, de dos ex gobernadores: por su padre, Gilberto Enrique Peña del Mazo, quien era pariente de Alfredo del Mazo González, el consentido del jerarca Fidel Velázquez, y su madre, María del Perpetuo Socorro

Ofelia Nieto Sánchez, era hija de Constantino Enrique Nieto Montiel, familiar del ex gobernador Arturo Montiel Rojas, quien le disputó la candidatura presidencial a Roberto Madrazo, otro miembro de ese grupo fáctico y quien lo exhibió como un depredador del erario durante su gestión como gobernador.

Con Enrique Peña Nieto, el PRI espera recuperar el poder. Sería esta la primera ocasión, de ganar las elecciones presidenciales de 2012, que el Grupo Atlacomulco tuviera un presidente surgido de sus entrañas, con todo lo que ello representa.

 

La historia

 

Cuando surgió el Grupo Atlacomulco se vivían los últimos resquicios del México bronco. Era el año de 1942 y a pesar de la retórica del discurso oficial de que se había pasado de la época de los caudillos a un país de instituciones, la política a nivel local seguía siendo manejada por algunos caciques. Tan fue así que el fundador de ese grupo, Isidro Fabela, asumió el cargo en medio de una feroz disputa por el poder tras el asesinato del gobernador del Estado de México, Alfredo Zárate Albarrán a manos del diputado Fernando Ortiz Rubio, líder de la XXXV Legislatura local.

El asesino era sobrino del michoacano Pascual Ortiz Rubio, impuesto por el jefe máximo Plutarco Elías Calles como presidente provisional en 1929, tras el asesinato de Álvaro Obregón, mientras se convocaba a nuevas elecciones donde el Partido Nacional Revolucionario (PNR) hizo su primera aparición.

Tierra de hombres broncos, el Estado de México incubó la violencia como parte de las pugnas y las alianzas políticas. El internacionalista Isidro Fabela vivía en Europa, representando al país. Era un jurista connotado que estaba más allá del bien y del mal; pero su amigo, el presidente Manuel Ávila Camacho, reclamaba su presencia en México. Era urgente que Fabela ayudara a su jefe, ya que el Estado de México se encontraba dividido entre los diferentes grupos políticos que amenazaban con la desaparición de poderes en el estado, lo que afectaba la estabilidad del país.

El gobernador Zárate Albarrán – de origen humilde, que fue vigilante de cantina, pero cuyos méritos revolucionarios en las filas zapatistas lo llevaron al poder – fue asesinado por un descendiente de los Cachorros de la Revolución. De alguna forma la víctima y el asesino compartían intereses políticos y económicos, hasta los unían lazos familiares.

Pero la disputa por el poder los enfrentó. En la fiesta del cumpleaños del gobernador Zárate Albarrán, su socio, Fernando Ortiz Rubio, líder del Congreso local, se metió la mano a su cintura, sacó una pistola y le disparó a bocajarro. Tres días después falleció Zárate Albarrán, que había sido electo por el Partido Socialista del Trabajo del Estado de México para el periodo 1941-1945 y apenas duró algunos meses como gobernador.

El partido que impulsó a Zárate Albarrán fue fundado antes que el PNR y prevaleció como una organización relativamente independiente hasta la transformación del Partido de la Revolución Mexicana en el sexenio de Lázaro Cárdenas, el PRM después se transformaría en el PRI.

Albarrán fue sustituido por Isidro Fabela dando paso a una nueva etapa, la del Grupo Atlacomulco. Fabela fue convencido de asumir el cargo por Ávila Camacho y recibió el apoyo incondicional del secretario de Gobernación, Miguel Alemán Valdés, para apaciguar a los grupos y meterlos al orden. El diplomático fue “escogido” por su distanciamiento y porque representaba a otra clase y no comprometía la política con los grupos locales.

Como la Constitución del estado exigía que en caso de que hubiera un gobernador interino éste tenía que convocar a nuevas elecciones, Fabela le puso como condición al presidente Ávila Camacho que lo apoyara para continuar los cuatro años que le correspondían a su antecesor. La petición le fue concedida.

El patriarca del Grupo Atlacomulco impuso sus reglas, recurriendo a la mano dura para apaciguar a los inconformes. Después de tomar posesión como gobernador sustituto, el 16 de marzo de 1942, Fabela, a los ocho días de su incipiente mandato, dio un “fabelazo” al liquidar a los miembros del Tribunal Superior de Justicia, pasando por encima del Poder Legislativo.

La víspera, Fabela había pactado con los diputados para que lo apoyaran mediante un acuerdo fast track y lo ratificaran como gobernador. Los legisladores modificaron la Constitución local a cambio de canonjías y prebendas.

Ya con el nombramiento en el bolsillo, Fabela incumplió con el pacto. Surgió el descontento. Los diputados le reclamaron su “palabra de honor” y al sentirse burlados se presentaron armados a las sesiones del Congreso para hacer valer los acuerdos por la vía de la fuerza. No hubo arreglo. Fabela recurrió a la policía para controlarlos. A los diputados más radicales los desaforó.

Los estudiantes que cuestionaron la mano dura del gobernador interino también sufrieron las consecuencias. Fabela los encarceló. No fue el caso del joven Carlos Hank González, que se ganó el afecto y el padrinazgo del gobernador, al que había deslumbrado con sus apasionadas dotes de orador.

Para justificar su “mano dura”, Fabela argumentó que era víctima de una “conspiración” de los grupos inconformes, especialmente de los diputados que inútilmente buscaron fincarle un juicio político por los excesos en que estaba incurriendo. El apoyo presidencial – mediante– y toda la fuerza del aparato del Estado proyectaron a Isidro Fabela como un político aliado al nuevo estilo de gobernar. Su posición se consolidó con la asunción de Miguel Alemán Valdés a la Presidencia y alcanzó incluso al gobierno de Adolfo López Mateos, su coterráneo.

Ésos fueron los pilares que dieron origen al ahora mítico Grupo Atlacomulco con algunas fisuras y disputas nternas.

 

Las disputas

 

El nombre de Grupo Atlacomulco fue impuesto a mediados de los 50 por el periodista Gregorio Ortega, basado en la prolongación en que se mantuvieron tres conspicuos políticos oriundos de ese lugar y que mediaron su influencia sucesivamente, entre 1942 y 1957: Fabela, Alfredo del Mazo Vélez y Salvador Sánchez Colín. Antes se les conocía como “los hombres de Atlacomulco”.

El Grupo Atlacomulco se convirtió en una leyenda y el Estado de México siguió siendo escenario de disputas entre los grupos políticos. Han sido tres los grupos más poderosos, los que conformaron Fabela, Gustavo Baz Prada y Carlos Hank González. El Grupo de Gustavo Baz alcanzó el poder con el apoyo del presidente Adolfo Ruiz Cortines, al acceder a la gubernatura en 1957. Baz quiso ser el sucesor de Zárate Albarrán cuando era miembro del gabinete de Ávila Camacho, pero éste no lo apoyó en sus aspiraciones porque temía un mayor enfrentamiento con los grupos.

Ruiz Cortines tomó la decisión de designar a Baz para evitar que resurgiera el Grupo Atlacomulco, que alcanzó su máximo esplendor en el alemanismo. Baz lucía credenciales importantes para hacerle contrapeso a Fabela ya que había sido rector de la Universidad Nacional Autónoma de México y tenía a su favor la experiencia y el prestigio necesarios para contrarrestar cualquier cacicazgo.

Así, Baz, que ya había sido gobernador en 1914 a los 20 años, en representación de las fuerzas zapatistas, con el apoyo de Ruiz Cortines, se convirtió en el gran liquidador del Grupo Atlacomulco.

En su segunda oportunidad, la tentación del poder terminó por apoderarse de Baz, que quiso imitar a Fabela tratando de imponer a uno de los suyos, a Jorge Jiménez Cantú, secretario general de su gobierno. Sin embargo, el gobierno federal no convalidó la propuesta de Baz, por lo que al concluir su mandato en 1963, el presidente Adolfo López Mateos optó por entregar la estafeta del Estado de México a Juan Fernández Albarrán que estaba alejado de los grupos locales y a los que tenía bien identificados, pues en su gabinete había dos conspicuos fabelistas: Alfredo del Mazo Vélez, como titular de la Secretaría de Recursos Hidráulicos, y Roberto Barrios, jefe del Departamento de Asuntos Agrarios.

El gobierno de Fernández Albarrán fue de transición, pues perteneció al equipo del gobernador Wenceslao Labra, que en la década de los 30 llegó, con el apoyo de Lázaro Cárdenas, antes de que Fabela sentara sus reales.

Los mayores méritos de Fernández Albarrán – que gobernó de 1963 a 1969 – en la política local fueron los de ocupar el cargo de alcalde de Toluca y secretario general de Gobierno, ambos en el mandato de Wenceslao Labra. Cuando fue destapado para gobernador se desempeñaba como secretario general del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

A mediados de los sesenta se avecinaban nuevos tiempos y el país empezaba a cambiar. México experimentaba una creciente tensión social en busca de una apertura política. Gustavo Díaz Ordaz se preparaba para asumir la presidencia de la República cuando el 12 de agosto de 1964 moría el patriarca del Grupo Atlacomulco, Isidro Fabela.

A su muerte, Hank se perfiló como el continuador de la obra del fundador del Grupo Atlacomulco. Un lustro después de la desaparición del patriarca, Hank González asumió la gubernatura. El antecesor de Hank, Fernández Albarrán, murió cuando éste apenas despuntaba en la gubernatura y, en 1975, cuando el profesor se encontraba en la cúspide de su carrera, otro miembro prominente del Grupo Atlacomulco, Alfredo del Mazo Vélez falleció y el viejo Gustavo Baz era recompensado con un escaño en la Cámara de Senadores. Había iniciado la nueva leyenda.

 

El grupo Hank

 

El Grupo Hank nació de la recomposición de fuerzas y grupos. El desaparecido profesor Carlos Hank González era un aspirante a político cuando Isidro Fabela fue gobernador. Se ganó la confianza y la simpatía de éste, por lo que contó mucho su recomendación para que lo cobijaran los continuadores de su obra.

En esos tiempos como el joven Hank era un inexperto, empezó a colocarse en algunos trabajos burocráticos y aprovechó algunos contactos para conseguir el cargo de jefe del Departamento de Secundarias, después lo rescató el gobernador Salvador Sánchez Colín quien le dio su primera encomienda en la Oficina de Juntas de Mejoramiento Cívico y Material para pasar a la Tesorería de Toluca. Después de cuatro años de fogueo en la burocracia, Hank recibió su primera oportunidad política al ser electo, en 1955, presidente municipal de la capital mexiquense, empezando a tejer sus relaciones a nivel local. Al concluir su gestión como alcalde, en 1958, el candidato a la Presidencia, Adolfo López Mateos, lo incluyó en las listas para diputado federal. Hank allí trabó nuevas relaciones que luego se consolidarían en su ambición por escalar la cúspide del poder. Integrante de la XLIV Legislatura de la Cámara de Diputados, compartió gustos y afinidades con el hidrocálido Enrique Olivares Santana, el tamaulipeco Emilio Martínez Manatou y el sinaloense Leopoldo Sánchez Celis. En ese lapso (1958-1961) fue su mecenas Mariano López Mateos, hermano del Presidente, Adolfo López Mateos. La relación entre Hank y Mariano fueron los negocios que los vinculaban a Fabela.

Hank como diputado fue ambicioso, pero aún no alcanzaba a despegar como un político influyente. No fue un legislador que aglutinara simpatizantes. Fue uno más entre los priístas de nuevo cuño que se entrenaban en las ligas mayores de la política nacional, aunque su ambición era pasar al cargo de senador y luego a gobernador.

Su paso sin gloria por el Congreso no lo desanimó. Sus aspiraciones de convertirse en senador de la República no prosperaron y con dificultades logró obtener en 1961 –a la mitad de sexenio lopezmateísta– un puesto en la Compañía Nacional de Subsistencias Populares (CONASUPO) como subgerente de ventas.

“El Profesor”, como se le llegó a conocer a Hank González, descubrió que la CONASUPO era una auténtica mina de oro. Desde ese cargo trabó relaciones con industriales como Chito Longoria, con el que realizó pingües negocios, mediante operaciones trianguladas con materias primas, especialmente con el maíz, sorgo y cártamo que se utilizan para la industrialización del aceite.

A punto de concluir el sexenio de Adolfo López Mateos, su hermano Mariano le solicitó al candidato Gustavo Díaz Ordaz que apoyara a Hank en sus aspiraciones para llegar a senador. No fue cumplido el capricho pero Hank fue compensado con un ascenso. El 4 de diciembre de 1964 – tres días después de que Díaz Ordaz asumiera su mandato – lo designó como director general de Conasupo.

“En Conasupo – contaría Hank – aprendí mucho más que si hubiera sido senador, pero pensé que allí terminaría mi carrera política. Las circunstancias me permitieron tener otras invitaciones a actuar en el servicio público. Acepté y lo hice con un gran gusto y enorme deseo de seguir adelante”.

Conasupo que fue su primer cargo que lo proyectó como funcionario de alto nivel pudo haber sido la tumba política de Hank. Sin embargo, más que tener planeado llegar a ser gobernador, Hank contempló la posibilidad de llegar a ocupar un cargo en el gabinete de su amigo Emilio Martínez Manatou, al que apoyó abiertamente como precandidato presidencial, pero Hank se confundió con las señales de Díaz Ordaz, quien impulsó a Luis Echeverría como sucesor.

Hank le apostó al candidato equivocado, quien había sido su compañero de curul años atrás. Echeverría le tenía preparado un expediente sobre sus manejos en Conasupo. Como jefe de seguridad nacional, Echeverría Álvarez estuvo al tanto del teje y maneje de los funcionarios, pero en un acto de amistad, hasta paternalista, Díaz Ordaz protegió a Hank al que destapó como candidato a gobernador.

Las disputas de Echeverría con Hank no eran meras elucubraciones. Se llegó a correr el rumor de que iba a “renunciarlo” tras el escándalo de Avándaro, pero su buena suerte y sus amigos Jiménez Cantú y López Portillo lo rescataron y Hank pudo seguir construyendo su leyenda.

 

De Fabela a Hank

 

Veintisiete años después de su primer contacto con Isidro Fabela, Hank vio cristalizar su sueño: ser gobernador del Estado de México. El primer contacto de Hank con Fabela fue impactante. Hank era un chiquillo que apenas había concluido sus estudios de secundaria gracias a una beca del gobierno. Fabela era el invitado de honor del pueblo de Atlacomulco, que le festejaba con una comida su designación como gobernador sustituto. El joven Hank fue escogido para pronunciar el discurso oficial que conmovió al político y diplomático.

El encuentro selló un pacto de amistad. Para Hank la amistad, la eficiencia y la lealtad siempre fueron el eje de su filosofía como político y empresario: “Para mí, la amistad es casi una religión” – dijo Hank cuando le preguntaron los periodistas sobre sus relaciones con amplias redes de políticos. La amistad era tan valiosa para él que logró establecerla con enemigos irreconciliables.

Así, cuando asumió su mandato como gobernador, hizo un reconocimiento a todos los grupos que lo antecedieron y formó un equipo híbrido con representantes de distintas tendencias. Incluyó lo mismo a fabelistas que bacistas y albarranistas, extendió sus redes a otros grupos ajenos a la entidad, dando cabida a políticos jóvenes y viejos colaboradores que de alguna forma pertenecieron a otras corrientes.

En la plenitud de su vida asumió el liderazgo local, cuando la influencia de sus antecesores estaba en declive y algunos habían renunciado a seguir en la política.

En efecto, la enemistad con Luis Echeverría lo obligó a fortalecer su grupo. Durante su mandato, Echeverría Álvarez se abstuvo de acudir a los informes del gobernador Hank y envió en un par de ocasiones al entonces secretario de Hacienda, José López Portillo. La relación Hank-José López Portillo no era en términos estrictos de amistad. Ambos se conocieron en el sexenio de Díaz Ordaz. López Portillo se desempeñaba como jefe del Departamento Jurídico de la Secretaría de la Presidencia, de la que era titular Martínez Manatou, ex compañero del profesor en la Cámara de Diputados.

A López Portillo le tocó asesorar y supervisar la transformación de Ceimsa en Conasupo. A eso se restringía su relación que al paso del tiempo sería significativa, pues cuando Hank concluía su mandato como gobernador, José López Portillo era destapado como candidato presidencial.

El choque con Echeverría no fue determinante para que Hank dejara de crecer. Más bien lo fortaleció, porque armó un grupo que le fue leal y le entregó resultados políticos que después contaron para impulsarlo a la regencia del Distrito Federal.

Un personaje clave en su relación frente a Echeverría fue Jorge Jiménez Cantú con el que había cosechado una relación de amistad, pues cuando Gustavo Baz Prada fue gobernador, Hank fungía como su subordinado directo. Jiménez Cantú ocupaba la Secretaría General de Gobierno y “El Profesor” la dirección general.

Al asumir la gubernatura, “El Profesor” designó a Jiménez Cantú como secretario general de su gobierno, aprovechando que éste era amigo personal de Echeverría y, mejor que nadie, su interlocutor ante el presidente. Sólo un año duró al lado de Hank el doctor Jiménez Cantú. Luis Echeverría Álvarez lo llamó para incorporarse a su gabinete como secretario de Salubridad y Asistencia, desde ahí el funcionario era el enlace y el “amortiguador” entre el gobernador y el presidente.

Hank cohesionó a un importante grupo de jóvenes políticos que ya apuntaban como prospectos de la alta política, entre ellos a Ignacio Pichardo Pagaza, que empezó con él como encargado de Finanzas, después lo nombraría como secretario general de Gobierno, lo mismo que a Emilio Chuayffet, como delegado del PRI, al que designó después como uno de sus colaboradores en el Departamento del Distrito Federal con el cargo de delegado político en la demarcación Benito Juárez. También apoyó la carrera de Humberto Benítez Treviño, que había sido dirigente juvenil del PRI y funcionario del Instituto de Acción Urbana e Integración Social.

Al mismo tiempo, Hank estrechaba sus relaciones con otros políticos, fortaleciendo su grupo. Entre ellos el ex gobernador de Sinaloa, Leopoldo Sánchez Celis, vinculado al equipo de Díaz Ordaz y al que designó como coordinador general del Consejo de Desarrollo Agrícola y Ganadero; y a Pedro Ramírez Vázquez en la Coordinación de Obras Públicas.

Al terminar su mandato como gobernador en 1975, Hank ya tenía las bases para consolidar a su grupo. El mismo López Portillo al asumir el poder a finales de 1976, reconoció la fuerza del grupo de Hank que sin haber sido su partidario lo tomó en cuenta, aunque lo hizo a última hora.

Echeverría sostuvo un encuentro ríspido con su sucesor al advertirle a José López Portillo la víspera del cambio de mando en el poder sobre las vinculaciones políticas del “Profesor” y los negocios al amparo del poder, por lo que le exigía que Hank no ocupara ningún cargo en el futuro gabinete.

 

La fuerza de Hank era innegable

 

En el sexenio de López Portillo, Hank desplegó toda su fuerza como líder y extendió sus redes políticas, recurriendo a la prensa para desarrollar una estrategia que lo proyectara a la cúspide del poder entrando en conflicto con otros grupos.

Después de sus discrepancias con el presidente Miguel de la Madrid, fue el presidente Carlos Salinas de Gortari quien lo sacó del ostracismo, lo incorporó a su gabinete como secretario de Turismo y luego lo transfirió a la titularidad de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, desde donde Hank hizo suculentos negocios “fuera de programa”.

Después, en la Secretaría de Agricultura Hank pretendió apoyar la designación de Ernesto Zedillo como candidato sustituto a la Presidencia de la República, recopiló 57 firmas de ex secretarios de Estado, algunos de ellos en funciones en el gabinete de Salinas o en cargos intermedios de la administración pública.

Finalmente “El Profesor” quedó fuera del equipo del doctor Zedillo e incluso, del departamento de Estado, por instrucciones de la Casa Blanca, que ordenó influir desde su embajada para que Zedillo no incluyera a Hank en su gabinete presidencial ante las denuncias de estar involucrado en negocios turbios.

Allí terminó la carrera del “Profesor”, quien falleció poco después, en agosto de 2001, pero el Grupo Atlacomulco se mantuvo latente, con disputas y reencuentros.

 

El regreso

 

En la última década, el Grupo Atlacomulco comenzó su reorganización tras el arribo del PAN al poder. Así, en los últimos seis años, desde la llegada de Enrique Peña Nieto a la gubernatura del Estado de México, comenzó la gestación de un nuevo proyecto político para el PRI desde las entrañas del Grupo Atlacomulco, quien de ganar las próximas elecciones presidenciales podría convertirse en el nuevo jefe de esa nomenklatura, dando paso a un relevo generacional de ese grupo que hasta ahora acapara las preferencias electorales, de acuerdo a las encuestas.

 

El perfil de Peña

 

Nació en Atlacomulco, Estado de México, el 20 de julio de 1966. Estudió Derecho en la Universidad Panamericana y una maestría en Administración de Empresas en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. A la edad de 18 años, es decir, en 1984, se afilió al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Entre 1986 y 1990 trabajó en un despacho jurídico y en la Notaría Pública Número 96 del Distrito Federal.

En 1990 fue secretario del Movimiento Ciudadano de la Zona I del Comité Directivo Estatal de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP).

En 1991 fue nombrado delegado del Frente de Organizaciones y Ciudadanos en diversos municipios del estado de México y fue también instructor del Centro de Capacitación Electoral del PRI.

En 1993 se desempeñó como tesorero del Comité de Financiamiento del Comité Directivo Estatal del PRI en la campaña del candidato a gobernador Emilio Chuayffet Chemor.

En 1999 fue designado subcoordinador financiero de la campaña de Arturo Montiel Rojas.

Entre 1993 y 1998, durante la gestión de Emilio Chuayffet, fue secretario particular del secretario de Desarrollo Económico del gobierno del Estado de México, Juan José Guerra Abud, y posteriormente fue subsecretario de Gobierno del Estado de México de 1999 a 2000.

Buena parte de su desempeño como funcionario se dio durante la gestión de Arturo Montiel Rojas, ocupando los siguientes cargos: secretario de Administración del Gobierno del Estado de México; presidente del Consejo Directivo del Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios; presidente del Consejo Interno del Instituto de Salud del Estado de México y vicepresidente de la Junta de Gobierno del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) del Estado de México.

Apoyado por Arturo Montiel Rojas, fue nominado candidato a diputado local para la LV Legislatura por el Distrito XIII, con cabecera en Atlacomulco. Entre septiembre de 2003 y septiembre de 2004 fue coordinador del grupo parlamentario del PRI en la LV Legislatura en la Cámara de Diputados del Estado de México, presidiendo la Junta de Coordinación Política del Congreso Local.

El 3 de julio de 2005 fue electo gobernador del Estado de México, pero las impugnaciones hicieron que hasta el 12 de agosto Peña Nieto recibiera la constancia de mayoría que lo acreditaba como gobernador electo, cargo que desempeñó entre 2005 y 2011.

El 27 de noviembre de 2011, el PRI lo registró como precandidato presidencial para los comicios de 2012.

 

(*) José Martínez, periodista y escritor, es autor de Las Enseñanzas del Profesor, Indagación de Carlos Hank González. Lecciones de Poder, Impunidad y Corrupción, publicado por Editorial Océano.

* Web de la revista Luces del Siglo: http://www.lucesdelsiglo.net

“La verdad es que no me gusta leer”

* La supuesta unidad tricolor es como el aspirante mismo. Detrás de la apariencia Pedro Joaquín y Manlio Fabio tienen todavía algunas sorpresas reservadas para el Grupo Atlacomulco. Coldwell es hechura del profesor de Santiago Tianguistenco, Carlos Hank y junto él exploró todos los negocios habidos y por haber que el ramo turístico les ofreció, ya en el sur mexicano como en el norte de Beltrones.

Miguel Alvarado

De joven, Enrique Peña siempre fue un joven melancólico. Quienes lo trataron hace más de 20 años recuerdan de él su buen carácter y su proclividad para servir a los demás pero también su creciente melancolía, que lo obligaba a separarse de los grupos que se formaban en las reuniones familiares en Atlacomulco, donde acudían las familias Montiel, Del Mazo, Peña y Monroy, entre otras. Pero el tiempo y el ambiente estudiantil cambiaron el carácter del hoy aspirante presidencial y poco a poco lo fueron acostumbrando a los apegos del poder y el dinero. La carrera política de Enrique Peña no sería la misma si no perteneciera al Grupo Atlacomulco, una asociación de personajes que incluye a Isidro Fabela, Carlos Hank y casi todos los grupos del valle de Toluca en una invisible pero palpable organización que, según el investigador Jorge Toribio Cruz, experto en el tema, puede comprobarse por tres tipos de relaciones entre los presuntos militantes: empresarial, de parentesco y de compadrazgo. Se sabe que el padre del presidenciable, Gilberto Enrique Peña del Mazo, desaprobaba que el hijo se involucrara laboralmente con el grupo de Montiel Rojas pero aceptaba las decisiones del vástago.

Como funcionario público y diputado, Peña pudo probar su arrastre como figurín en eventos públicos y reuniones de Estado. Se dio cuenta de que su atractivo personal sustituía en lo inmediato otras capacidades. Su tío también se dio cuenta y le propuso trabajar para conseguir, si se podía, la aspirantía presidencial. El cambio, al menos en lo exterior, fue notable y en ello tuvo que ver el enorme presupuesto que el gobierno del Edomex destinó a la publicidad que sobre todo recayó en Televisa. Hoy, con la candidatura en sus manos, al ex gobernador del Estado de México le cuesta mucho lidiar con aquello que no tenga que ver con su imagen ni con los guiones establecidos desde que administraba la entidad. Pero eso es un problema menor cuando a Humberto Moreira la Federación lo investiga por la deuda pública que le dejó a Coahuila; cuando el reemplazo de aquel al frente del partido se llama Joaquín Coldwell y junto con él asciende Jesús Murillo Karam; cuando Manlio Fabio Beltrones guarda prudente silencio en un falso retiro que aprovecha para visitar a empresarios del Edomex y en giras privadas por el país; cuando la sombra de Carlos Hank se cierne de nueva cuenta sobre Montiel y le recuerda derechos y obligaciones y cuando el propio Enrique se encarga de tirar a la basura los años dorados de cuando todo le era perdonado.

Moreira ganó todo, dice Peña en su descargo, refiriéndose a las elecciones estatales que le tocaron luego de dejar la deuda por 34 mil millones de pesos en su territorio. La presidencia de Moreira fue impulsada por el propio Montiel, quien vio en él un aliado pero no se molestó en hacer el elemental repaso del pasado político inmediato, como tampoco lo hizo con su sobrino. Montiel olvida que meses antes de buscar él mismo la candidatura priista para suceder a Fox, tuvo que reunirse con la cúpula, configurada por la familia Hank, Manlio Fabio Beltrones y Coldwell. Y en esa reunión se le dijo claramente a Arturo que nadie lo apoyaría pero que si quería ir por la libre, respetarían eso. Y así sucedió. Tomó el riesgo y al final fue destrozado en lo político y lo legal. Parecía que Peña corría con otra suerte, que sus negociaciones iban a buen puerto, que la historia del tío no se ensañaría en su candidatura pero no es así. La supuesta unidad tricolor es como el aspirante mismo. Detrás de la apariencia Pedro Joaquín y Manlio Fabio tienen todavía algunas sorpresas reservadas para el Grupo Atlacomulco. Coldwell es hechura del profesor de Santiago Tianguistenco, Carlos Hank y junto él exploró todos los negocios habidos y por haber que el ramo turístico les ofreció, ya en el sur mexicano como en el norte de Beltrones. Coldwell no apoyó nunca las aspiraciones mexiquenses por Los Pinos y dejó de lado a Alfredo del Mazo cuando buscó su oportunidad, para ir con Carlos Salinas, quien ahora termina por demostrar quién controla el PRI nacional. Si las cosas le salen mal a Peña, Montiel y Moreira, como se plantea en un escenario, Manlio deberá entrar al quite y las encuestas, pagadas o no, dicen que de todas maneras el tricolor gana. Jesús Murillo Karam, ex presidente estatal del PRI cuando el triunfo de Peña en el 2005, será presidente de la Comisión de Procesos Internos en su partido. Le toca hacerla de árbitro. El PRI tiene todo para ganar, incluso de manera legal: la estructura, los militantes, hasta propuestas e ideas y el dinero pero le falta candidato. Y Beltrones se ha encargado de recordarlo. Recientemente en Segundo Foro de la Democracia Latinoamericana, en el Colegio de San Ildefonso, dijo que “medios de comunicación sin control y sin idea son tan peligrosos como un político sin idea de lo que quiere hacer si gana las elecciones”.

Las diferencias en las encuestas siguen cerrándose. Antes, incluso que la debacle de Guadalajara alcanzara a Peña, en algunos ejercicios el ganador ya resulta el perredista López Obrador. Esto sucedió con la propuesta de El Diario, publicación de Ciudad Juárez, que registró 39 por ciento de votos para AMLO, 32 por ciento para la panista Vázquez y 29 por ciento para Peña. Todo esto el 15 de noviembre.

Y de Peña era bien sabido que no le gusta leer, como lo recuerda el periodista de Proceso, Álvaro Delgado, cuando narra un encuentro con Manuel Espino, ex presidente nacional del PAN, cuando a Enrique le regaló su libro, “Señal de Alerta”, que habla sobre el lado sórdido de Beltrones. “La verdad es que no me gusta leer. Voy a pedirle a mis asesores que me hagan unas tarjetas con lo más importante”, respondió Peña.

El Síndrome de la Mano Oculta

* La demonización de Irán parece a veces preparar el terreno para un ataque militar de Estados Unidos e Israel a Irán. La propaganda acumulada es muy similar a la dirigida contra el Iraq de Sadam Husein en 2002. En ambos casos, un Estado aislado con recursos limitados se presenta como un peligro real para la región y para el mundo.

 

Patrick Cockburn/ Red Voltaire

Irán ha sido denunciado en Washington como la fuente de donde procede buena parte del mal en Oriente Próximo. Arabia Saudí y sus aliados suníes ven la mano de Teherán en las protestas de Bahréin y en las de la Provincia Oriental rica en petróleo de Arabia Saudí. Ante la salida de las últimas fuerzas estadounidenses de Iraq a finales de año se están produciendo nefastas advertencias al respecto de que Iraq se está convirtiendo en un peón de Irán.

Esta demonización de Irán parece a veces preparar el terreno para un ataque militar de Estados Unidos e Israel a Irán. La propaganda acumulada es muy similar a la dirigida contra el Iraq de Sadam Husein en 2002. En ambos casos, un Estado aislado con recursos limitados se presenta como un peligro real para la región y para el mundo. Se da crédito oficial a teorías de la conspiración, poco probables y a veces cómicas, como el supuesto complot de un concesionario de automóviles usados iraní-estadounidense en Texas en equipo con la Guardia Revolucionaria iraní para asesinar al embajador saudí en Washington. El programa nuclear de Irán se identifica como una amenaza en la misma medida y del mismo modo que las inexistentes armas de destrucción masiva de Sadam Husein.

Por ello, resultó un golpe duro que el distinguido abogado egipcio-estadounidense Cherif Bassiuni, quien dirigió la Comisión de Investigación Independiente de Bahréin sobre los disturbios de este año, afirmara rotundamente en sus 500 páginas del informe la semana pasada que no hay pruebas de la participación iraní en los acontecimientos de Bahréin. Esa había sido la convicción esencial de la familia real de Bahréin y de los monarcas del Golfo. El temor a una intervención armada iraní fue la justificación para que Bahréin solicitara una contundente fuerza militar de mil 500 miembros dirigida por Arabia Saudí el 14 de marzo de este año antes de sacar a los manifestantes de las calles. Bahréin contó incluso con buques de guerra kuwaitíes para patrullar las costas de la isla en el caso de que Irán tratara de entregar armas a los manifestantes chiíes partidarios de la democracia.

Sin duda, los reyes y emires del Golfo se creen de verdad sus propias teorías de la conspiración. Muchos de los torturados durante la brutal represión de Bahréin han dado pruebas desde entonces de que sus torturadores en repetidas ocasiones les preguntaron sobre sus vínculos con Irán. Pacientes hospitalarios de mediana edad fueron obligados a firmar confesiones en las que admitían ser miembros de un complot revolucionario iraní. Después de aceptar el informe Bassiuni, el rey Hamad bin Isa al-Jalifa dijo que, aunque su gobierno no podía presentar pruebas claras, el papel de Teherán se hizo evidente para “todo el que tenga ojos y oídos”.

La misma paranoia sobre Irán se encuentra profundamente entre los suníes de Oriente Próximo. Un disidente de Bahréin que huyó a Qatar a principios de este año, me dijo que “la gente en Qatar me preguntaba si había un túnel que conduce desde la plaza de la Perla [el punto de reunión de los manifestantes] a Irán. Lo decían solo medio en broma”.

La identificación del activismo político chií con Irán ha calado demasiado profundo en la mente de los suníes como para borrarla. La semana pasada presencié un resurgimiento de las protestas entre los dos millones de chiíes de Arabia Saudí, en su mayoría en la Provincia Oriental. Los disturbios comenzaron cuando un hombre de 19 años, llamado Nasser al-Mheishi, fue asesinado en uno de los muchos puestos de control en Qatif, de acuerdo con Hamza al-Hassan, un activista de la oposición. Él dice que lo que alimentó la ira popular fue la negativa de las autoridades durante varias horas a permitir que su familia se llevara el cadáver. Al igual que en el pasado, el Ministerio del Interior saudí dijo que los enfrentamientos entre la policía y los manifestantes fueron “ordenados por patrones extranjeros”, que es siempre la forma en que el Estado saudí se refiere a Irán.

La oposición dice que los comentarios en Twitter y en Internet de saudíes no chiíes muestran que la política del gobierno de culpar de todo a Irán puede que ya no convenza tanto como antes. “Estamos al borde de un estallido” comentaba una mujer de forma gráfica.

Las protestas en la Provincia Oriental probablemente se intensificarán. Como en otros lugares del mundo árabe, la juventud ya no obedece a los líderes tradicionales. El monarca saudí y el bahreiní podrán culpar a la televisión iraní de inflamar la situación pero lo que realmente enciende la ira chií es lo que ven en YouTube o lo que leen en Twitter y en Internet. Lo que influye en los manifestantes no es tanto Irán como el ejemplo de jóvenes manifestantes similares a ellos que exigen derechos políticos y civiles en El Cairo y Siria.

En el año del Despertar Árabe, el medio tradicional saudí de conseguir que los notables locales calmen las cosas ya no funciona. La semana pasada, aquellos se quejaron ante el gobernador de la Provincia Oriental, el príncipe Mohammad bin Fahd, (quien les había pedido que asistieran a una reunión en la capital provincial, Dammam) de que ya no podían convencer a su gente de que pusieran fin a las protestas porque sus llamadas a la moderación a comienzos de año no habían producido ninguna concesión del gobierno saudí con respecto a la discriminación contra los chiíes. Los prisioneros chiíes detenidos sin juicio desde 1996 no han sido liberados.

En Arabia Saudí y Bahréin la creencia de que la mano oculta de Irán está detrás de las protestas ha conducido a ambos gobiernos a cometer un grave error. Han llegado a creerse que se enfrentan a una amenaza revolucionaria, cuando los chiíes de Bahréin y los saudíes se conformarían con una participación equitativa en los empleos, con cargos oficiales y negocios. Los chiíes quieren unirse al club, no volarlo por los aires. Negándose a ver esto, los monarcas saudí y bahreiní desestabilizan sus propios Estados.

Irán nunca ha sido tan fuerte como sus enemigos lo representan o como le gustaría ser. En muchos sentidos, la satanización de los dirigentes de Irán como una amenaza para la región cumple con la ambición de Irán de presentarse como una potencia regional.

En la práctica, su retórica sedienta de sangre siempre se ha combinado con una política exterior cautelosa y cuidadosamente calculada.

El presidente George W. Bush y Tony Blair siempre se refirieron a Irán como si tuviera el objetivo de desestabilizar al gobierno iraquí. Una estupidez, porque Teherán estuvo encantado de ver el final de su antiguo enemigo Sadam Husein y su reemplazo por un gobierno electo iraquí dominado por partidos religiosos chiíes. El ministro de Exteriores iraquí, Hoshyar Zebari, solía decir que era divertido, en las conferencias donde estaban representados tanto Estados Unidos como Irán, ver a estadounidenses e iraníes denunciándose con furia unos a otros por sus nefastas acciones en Iraq, y luego hacer discursos de apoyo al gobierno iraquí muy similares.

¿Se moverán ahora los iraníes a llenar el vacío dejado por la salida de tropas estadounidenses? Ciertamente, la importancia de Estados Unidos en Iraq caerá porque sus soldados se habrán ido y porque ya está gastando menos dinero en el país. En un momento dado, por ejemplo, la financiación de la mujabarat iraquí [policía secreta] no figuraba en el presupuesto iraquí porque la pagaba en su totalidad la CIA.

Considerar que el dominio de Irán sobre Iraq es inevitable resulta ingenuo: hay demasiados actores poderosos, como Turquía y Arabia Saudí. Los chiíes de Iraq difieren marcadamente en tradición y en creencias con respecto de sus correligionarios iraníes. Y los kurdos y los suníes se opondrán. Si Irán extiende demasiado su mano, como hizo Estados Unidos después de 2003, se convertirá en el blanco de una horda de enemigos diferenciados.

En Bahréin, Arabia Saudí e Iraq el papel de Irán como provocador de los disturbios se ha inventado o se ha exagerado. Sin embargo la misión de tratar a pacíficos manifestantes como revolucionarios que actúan en nombre de Irán se ha cumplido. La próxima vez, puede que los reformistas frustrados busquen ayuda exterior.

* Fuente: CounterPunch

* Traducido por Loles Oliván.

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