Las preferencias

* Otras encuestas se pueden encontrar en medios alternos e internet presenta números contrarios a los que las empresas establecidas o reconocidas muestran. La página web elmenospeor.com, por ejemplo, ubica ya el supuesto de Vázquez Mota, López Obrador y Peña como los candidatos que buscarán el poder en el 2012.

 

Miguel Alvarado

Las encuestas aplicadas para conocer las preferencias electorales en México no siempre aciertan en sus mediciones pero tienen por objetivo primario encausar a la opinión pública y darle opciones, aunque con pocos matices, profundidad y escasa reflexión, a quienes no se han decidido por alguna planilla.

De cualquier manera, para el público elector es la única herramienta que se tiene para medir las fuerzas de los contendientes e incluso de los números se establece un punto de partida para que el partido político redefina sus estrategias públicas.

Así, la encuestadora más conocida en México, Mitofsky, resalta que el priista Enrique Peñaapenas bajó 3 puntos luego del trágico diciembre del 2011 en el que una serie de pifias públicas le acarreó la crítica generalizada y el escarnio en redes sociales. Pero también indicó que Josefina Vázquez sería la aspirante panista mejor colocada y que el perredista López Obrador ha dejado atrás las posiciones negativas que hasta hace un año lo hacían el candidato más conocido pero también el más impopular.

Que Peña lidere todavía este tipo de escrutinios no es un sorpresa pero sí la forma en que eligió conducirse cuando aparece en espacios que no resultan cómodos o controlados para él. Luego de la lección que resultó la presentación de su libro en la Feria Internacional de Guadalajara, en redes sociales también circula una presentación que Peña ofreció en inglés, y también fue “descubierta” en la segunda quincena de diciembre del año anterior. En ella, se exponen sus inhabilidades con otro idioma cuando se presentó en el 2008, todavía como gobernador mexiquense, ante la Speaking World Future Societys, donde no puede pronunciar correctamente y provoca el desconcierto de aquel público, aunque estaba advertido del poco conocimiento del inglés.

Peña ha podido pasar más o menos limpio todos estos inconvenientes pero en la medida en que escala importancia y amplitud su precampaña, ha conseguido crear una imagen diferente de lo que dice y propone su propia publicidad. Que es ignorante, que no le gusta leer, que necesita forzosamente un apuntador y que es “manejable” han quedado anclados en el imaginario social, que se pregunta a través de periodistas y las propias redes cómo puede alguien obtener una candidatura presidencial si apenas tiene los requisitos mínimos indispensables y que en Peña se pueden reducir a que es un mexicano con el legítimo derecho de contender.

Las encuestas lo han favorecido desde que se supuso su aspirantía presidencial, en el 2006, y pronto alcanzó números inexcusables que le dieron esa punta que ahora conserva. Mitofsky, sin embargo, ha considerado también el poder de las redes sociales a pesar de que se entiende que apenas hay en 4.5 millones de cuentas en Twitter, por ejemplo, y que de ellas más de la mitad no se usan frecuentemente. Toman en cuenta el supuesto de la libertad de expresión y que el control que se ejerce allí es diferente. Así, también ubica a Peña a la cabeza, pero apenas 8 puntos arriba de Vázquez Mota en Twitter. En Facebook obtiene 13, también sobre la panista.

Las encuestadoras son señaladas por supuestamente trabajar con cierta parcialidad y en beneficio de algún interés, pero esto pocas veces se ha demostrado aunque a sus dueños se les relaciona con partidos políticos y personajes que influyen en las tomas de decisiones electorales.

Otras encuestas se pueden encontrar en medios alternos e internet presenta números contrarios a los que las empresas establecidas o reconocidas muestran. La página web elmenospeor.com, por ejemplo, ubica ya el supuesto de Vázquez Mota, López Obrador y Peña como los candidatos que buscarán el poder en el 2012. Allí brinda información respecto a las posturas políticas de cada uno en temas como el aborto, la diversidad sexual, las drogas, Pemex, la pena de muerte, sus promesas, curiosidades, economía, seguridad, educación, salud y empleo y datos personales mínimos de los contendientes. Edad, el último cargo público y el partido al que pertenecen. Pero en otro apartado elabora una sencilla plataforma para que el visitante pueda votar por el de su preferencia y los resultados sorprenden.

A diferencia de las encuestadoras, el sitio señala que el último lugar es Enrique Peña, con 12.48 por ciento de las preferencias en el sitio, lo que significan 10 mil 166 usuarios a favor del tricolor. En segundo lugar se ubica a la panista Vázquez, con 28.62 por ciento y 23 mil 308 votos. El primer lugar es el perredista López Obrador, con 58.89 por ciento, 47 mil 958 seguidores. Si bien es un esfuerzo anónimo y tiene la misma credibilidad que una encuestadora “formal”, resulta una opinión que polariza los números “oficializados”.

Elegir significa encontrar una técnica para determinar representante. Un representante debería ser el canal que la población decide para obtener voz pero también decisión en cuanto a la vida política y social de su entorno. Esto no sucede pues al menos en México las plataformas políticas se forman en torno a un proyecto personal que responde a intereses de grupo y es excluyente cuando de repartir riquezas y buscar consensos se trata.

También los partidos políticos comienzan a organizar sus propios cuadros y estrategias para minar las posibilidades de los contrincantes. Así, el priismo se ha acercado al venezolano Juan José Rendón para elaborar el programa de guerra sucia que usará en el 2012. El PAN ha encontrado en el español Antonio Solá, asesor de campaña de Felipe Calderón en el 2006, como el responsable del lodo electoral. Y los perredistas encontraron, vía el grupo de René Bejarano, al consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, enfrentado en un juicio en Argentina por, precisamente, una campaña negra implementada en Buenos Aires y que le dio el triunfo al ex presidente del club de futbol Boca Juniors cuando busca la alcaldía de aquella ciudad.

De los primeros se conoce su trayectoria en las campañas negras, pero del tercero se sabe que ya estuvo en México para impartir cursos sobre esas campañas, a principios de diciembre del 2011. “El arte de ganar elecciones” incluía preguntas como “¿se vale el ataque en la política?, ¿qué hacer ante una campaña negra?, ¿el que calla otorga?, ¿debe responderse de inmediato?, ¿se puede vencer al adversario si lleva meses como puntero?, ¿cómo se diseña una estrategia?, ¿es inevitable el triunfo del PRI?”. En Argentina ha sido ligado a Solá, el asesor de Calderón, y se cree que estuvo involucrado en la elaboración de la frase que ubicaba a AMLO como “un peligro para México”. Esta vez, del otro lado de la moneda, Durán comienza a dotar a los bejaranistas con ideas, que además no les faltan.

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