Chismes, deslices y elecciones

* El caso de la esposa fallecida de Enrique Peña, Mónica Pretelini, es un amasijo de secretos mal guardados mezclados con habladurías que el tiempo y el manejo que de ellos hizo el ex gobernador han mantenido vigente. Todavía, más allá del simple morbo que representa ver sufrir a una familia por cuestiones del corazón, falta conocer el desenlace de historias paralelas que alguna vez se mezclaron en la vida de aquellos esposos. Los guardias que cuidaba la seguridad de la familia Peña-Pretelini, por ejemplo, representan una pista poco explorada al menos en lo periodístico pero hay razones para creer que la historia será retomada.

 

Miguel Alvarado

La construcción del gobierno presidencial peñista no puede pasar por alto los escaños que el Senado otorga a los partidos. El PRI, en lo aparente, atraviesa por una ruptura con la lideresa sindical Elba Esther Gordillo que podría significar el rumbo de los resultados finales. Elba se venderá al mejor postor, como siempre lo ha hecho y el PRI buscará otra forma de retener los votos duros del Sindicato de Maestros, también como siempre lo ha hecho. Pero los números cuentan algo. El sitio animalpolitico.com señala que el PRI perderá 30 por ciento de los espacios oficiales, que le pertenecen al Panal y unos 440 mil anuncios o espots en medios.

María Elena Barrera, alcaldesa de Toluca y antigua secretaria particular de Peña Nieto, era una de las opciones para el Senado. Incluso cambios en su administración vaticinaban que no terminaría su gestión pero no fue así. Sigue en su puesto y tal vez adelante sea integrada a la campaña de su jefe de siempre. Otra que creyó podría acceder también, era la presidenta municipal de Cuautitlán Izcalli, Alejandra del Moral pero al final resultó otra mujer, alcaldesa también, Ana Lilia Herrera, quien gobernaba Metepec. Y mientras el montielismo se ubica en las marcas de salida para apropiarse de cargos  de elección, el propio Peña se encarga de ubicar su vida privada en una óptica que sólo él puede creer. Nuevamente pone en medios de comunicación los “deslices” extramatrimoniales cuando estuvo casado con Mónica Pretelini y de los cuales resultaron dos niños.

En la entidad se sabía sobre el asunto, pero nadie le dio importancia, porque en realidad no la tenía. Fue el propio ex gobernador quien rescató aquello del olvido primero en un libro de Rafael Loret de Mola y luego en una entrevista con el diario El Universal. De sus fugaces compromisos la mayoría estaba enterada pero cuando una campaña presidencial toca puntos que los políticos como Peña consideran sensibles, es necesario tener todas las cartas abiertas. Es bastante triste que las agendas políticas y sociales de quienes pretenden gobernar México queden rebasadas por las vidas privadas y que se base en ellas el éxito en una contienda. Peña considera que nadie le creería cuando hable de la unidad familiar, el amor a los recién nacidos, la protección a las mujeres y los abandonados si se supiera que él mismo tiene dos hijos fuera del disfuncional matrimonio católico que pretende vender junto a la actriz de Televisa, Angélica Rivera. El momento estaba planeado. Sabía de los rumores que circulaban en su etapa como gobernador pero no contaba con que llegaría a este enero desgastado y humillado por los errores de diciembre. “Ignorante y mentiroso”, le dicen ahora en redes sociales y espacios donde no se ejerce la censura. Pero Peña prefiere hablar de esos temas él mismo antes que esperar a que alguien más los destape. El caso de su esposa fallecida, Mónica Pretelini, es un amasijo de secretos mal guardados mezclados con habladurías que el tiempo y el manejo que de ellos hizo el ex gobernador han mantenido vigente. Todavía, más allá del simple morbo que representa ver sufrir a una familia por cuestiones del corazón, falta conocer el desenlace de historias paralelas que alguna vez se mezclaron en la vida de aquellos esposos. Los guardias que cuidaba la seguridad de la familia Peña-Pretelini, por ejemplo, representan una pista poco explorada al menos en lo periodístico pero hay razones para creer que la historia será retomada. Aquel ataque de una célula del narcotráfico que confundió a los escoltas con miembros de una banda rival y terminó con la vida de los últimos que vieron a Mónica Pretelini, sólo la cree quien le conviene. Y es claro quién es el beneficiado con una historia así. Que Peña tenga hijos fuera del matrimonio es algo que sólo le incumbe a él, como leer, estudiar, decir la verdad, articular discursos sin mentiras, aparentar lo que no se es. Que pretenda que otros le crean y voten por él porque por alguna razón quiere ser presidente de México, es otra cosa. Si México observara los valores de la inteligencia, la lealtad, razón y honradez, la candidatura de los tres aspirantes presidenciales caería en el descrédito desde el principio. Las cosas nunca han funcionado y legalmente hasta Peña puede dirigir México.

La última encuesta de Mitofsky insiste en darle al mexiquense una ventaja en cualquier modalidad, por sobe López Obrador y Vázquez Mota. Así, opina que quienes votarán por primera vez, 31 por ciento lo hará por Peña; 14 por ciento por AMLO y 12 por la panista. Otra encuesta, realizada por ciudadanos en el sitio web elmenospor.com, da al perredista como líder de las preferencias con 59 por ciento; a Vázquez con 29 y al priista lo ubica en el último sitio con 12 por ciento. Pero un comunicado emitido por los administradores del sitio reveló que su web había sido atacada por militantes del PRI desde una sola computadora y con la cual sembraron 9 mil votos a favor de Peña Nieto, luego del último corte de las tendencias. El sitio siguió los votos, que registra las direcciones IP de cada aparato y fue fácil darse cuenta. ¿Por qué hay una diferencia tan sustancial entre una y otra encuesta? Mitofsky, certificada y con la metodología más aceptada, cuenta también con un poderoso difusor que es Televisa, aliada incuestionable de Montiel, Salinas y Peña en eso de las campañas, y desde allí, al igual que en Milenio, socio de Azcárraga, difunde los resultados. Nadie duda de lo que apunta Mitosfsky pero en la televisión abierta mexicana se ha aprendido que lo más importante es lo que no se dice.

Para terminar de preocupar a Peña, su tío Montiel pelea en round de sombras con la ex esposa francesa, Maude Versini, por la custodia de tres niños que engendraron cuando todavía ella creía que él podía ser presidente de México. La historia de Enrique siempre ha sido la misma. De escándalo en escándalo ha recorrido la legua en los cargos gubernamentales donde Montiel lo puso. Luego, como gobernador, fue lo mismo. Ahora afloran las cuestiones personales pero en el momento en que se liguen con alguna verdad judicial, Peña sabrá lo que es ser una figura política nacional y podrá saber si, efectivamente, ser presidente es lo que más le conviene.

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1 comentario

  1. tsk tsk tsk


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