Fantasmas sobre ruedas

* Sí, se necesitan más que ganas para ser motociclista en el Estado de México”. Esto lo dicen los integrantes del club Phantom, una agrupación de motociclistas que, además de presumir sus máquinas, hacen labor altruista en la capital del Estado de México. Fundado por René Santana, además presidente internacional, quien narra que empezó en la actividad hace 20 años, con una Toromex 250.

 

Juan Manuel Hernández

Transitar en una de las ciudades más frías de la república se convierte en un reto al corazón y para ser motociclista en Toluca, se necesita más que una chaqueta de piel. Es la convivencia diaria con los automovilistas, que carecen de alguna noción sobre manejo. Los automovilistas se molestan y no saben respetar un espacio de motocicleta, no conocen el reglamento de Tránsito pero ni siquiera existe una escuela pública que enseñe manejo o que aplique el examen correctamente. Ni siquiera saben que a una motocicleta se le debe tomar en cuenta con el mismo espacio que a un automóvil. Enfrentarse a las autoridades, en especial las de Metepec, equivale a ser expulsado de aquellas vialidades. Sí, se necesitan más que ganas para ser motociclista en el Estado de México. Esto lo dicen los integrantes del club Phantom, una agrupación de motociclistas que, además de presumir sus máquinas, hacen labor altruista en la capital del Estado de México. Fundado por René Santana, además presidente internacional, quien narra que empezó en la actividad hace 20 años, con una Toromex 250.

“Es recomendable comenzar con un motor pequeño. Hay países que te recomiendan una Scooter, aunque hay quienes se compran motos grandes. Sobre las reglas que debes seguir siempre, es no tomar. El exceso de velocidad está prohibidísimo. No es tenerle miedo a la moto, es respetarla.

– ¿Cuál fue tu experiencia decisiva en la moto?

– En Malinalco me salí de la carretera. Vi que la moto seguía funcionando y volví a la pista porque no podía dejar que me venciera.

Otro integrante es Alejandro Sánchez, quien está en el motociclismo desde 1977 y recuerda que había una pista de obstáculos frente a la Prepa 1. “Los primeros que empezaron fueron los San Juan. Ahora tienen un taller en la colonia Universidad”.

– ¿Y tus primeras motos?

– Una Carabela 100 Cross y una Honda 600.

– ¿Cómo se aprende a manejar en moto sin matarse en el intento?

– Aquí no hay de otra. Si desde que hueles la gasolina y escuchas el motor te llama, ya te atrapó. Todos aprendemos bajo la regla de los dos tipos de motociclistas: “el que se cayó y el que se va a caer”. Todos, en algún momento, nos hemos caído.

– ¿Existen cursos de manejo para motociclismo?

– Gratuitos no. Y los que dan las marcas son muy, muy caros. Vas aprendiendo con las rodadas de tu club (término que se le da a las salidas en motocicleta en grupo). El “capitán de punta”  dicta a qué velocidad vamos a ir, en qué formación, por cuál ruta. A él nunca se le rebasa y al que va hasta atrás se le llama barredora. Por lo regular es una moto que está en muy buena condición y de buena cilindrada para poder alcanzar la punta y avisar si hay algún contratiempo con algún miembro. Jamás se queda alguno.

Mario López inició desde muy pequeño, a los 8 años en una Carabela 100 Mini, y en recuento rápido dice que había dos marcas mexicanas, Carabela e Islo, de Isidro López en Monterrey, “y hoy en día sólo Marvis es la única que yo conozco. Cuesta a partir de 250 mil pesos en adelante.

– Cuando salen las motocicletas de menor cilindrada, ¿se quedan?

– No, la intención es que vayas aprendiendo y que adquieras experiencia en carretera y en cuidad. La intención es disfrutar el viaje, nunca nos vamos por pista, siempre es ir puebleando, vas conociendo gente… por eso el dicho de “un motociclista no debe usar reloj”. Si el motociclista no está en condiciones, no debe salir, debe contar con botas, pantalón de mezclilla, de piel, chamarra de piel. Todo esto tiene una función. En México no te lo exigen como debe ser, pero sabes que te salvan de muchos sufrimientos. Te accidentas y te salvas por el casco, las botas y en un arrastrón te llevas la piel de la chamarra y no tu piel.

– ¿Qué se necesita para entrar al club?

– Puedes entrar como acompañante o copiloto, pero lo más recomendable es entrar con una moto pequeña y sin pena. Es mejor un poquito de pena que matarte a la primera de cambios. Te vas acostumbrando a la vida de motociclista, que es cara, te gastas una lanita en cada salida. Cada biker también debe saber algo de mecánica.

– ¿Y para entrar al Phantom Club?

– Moto con papeles en regla, disposición, licencia, cumplir con el reglamento interno y de Tránsito, porque si te detienen por no cumplir, detienes a todo el contingente y si no traes licencia nos revisan a todos. En el Estado de México es lo más caro. Al año pagas de la moto como mil 300 pesos más tu licencia, 350 pesos y no gastamos el mismo metraje de pavimento ni contaminamos igual que un auto.

– ¿Ser motociclista exige poder, querer y tener?

– Sí, definitivo.

– ¿Han tenido problemas con la violencia en el país?

– Nosotros no, pero hemos escuchado cada vez más eso. Ya no se puede viajar de noche. A muchos compañeros los han extorsionado, golpeado, les roban en retenes falsos. Ya se convirtió en regla no viajar de noche entre ciudades. Ahora, para un viaje a Mazatlán nos estamos poniendo de acuerdo pues somos alrededor de doce clubes pero viajar va a estar peligroso.

– ¿Entre los clubes hay diferencias?

– No, nunca. Si encuentras a alguien tirado, de inmediato preguntas. Es una convivencia sana.

– ¿Hay pruebas malintencionadas para los miembros nuevos?

– No, no tenemos reconocimientos para estúpidos. Hacer malos rebases, exceso de velocidad. Nunca pondríamos a alguien a tomar hasta quedar en coma, incluso estaría en tela de juicio si alguien hace eso u obliga a alguien, dentro o fuera del club.

– ¿Hay algún club u organización que esté haciendo algo importante por el motociclismo a nivel nacional?

– ¿Cómo se da la interacción con otros clubes?

– Pues ahorita gracias al Face te enteras de muchas cosas, como el accidente que tuvieron las Little Wings, club del Distrito Federal, que sufrieron una pérdida y el tipo no ha sido ni siquiera regañado ni detenido y la autoridad se está haciendo de la vista gorda. Estamos organizando una rodada para exigir que se haga justicia.

– ¿Cómo reacciona la ciudadanía ante las concentraciones de motos?

– Respetuosamente, incluso se detienen a platicar con uno, te auxilian o te piden ayuda.

– ¿Son fans de algún motociclista a nivel nacional o mundial?

– De Lorenzo y Valentino Rossi.

– ¿El tamaño de la moto hace la diferencia?

– Hemos conocido gente que tiene unas motos preciosas y están desperdiciadas. Hay quienes tenemos motos chicas y hemos rodado más que muchos. La persona hace la diferencia, la moto es importante, pero…

– ¿En qué más participa un club de motos?

– Regalamos juguetes en Día de Reyes y el Día del Niño. Nos cooperamos, los compramos y los llevamos a lugares muy lejanos y pobres. Ahora, en abril, les agradeceríamos que se pusieran en contacto para apoyarnos a regalar. A los niños los haces felices de un tamaño indescriptible.

– ¿Cuál es el próximo evento?

– En marzo, en Almoloya. No es recomendable ir con niños, es un excelente evento pero debes ir con tus reservas. Es para mayores de edad, el 18 febrero en el aniversario de Phantom Toluca y el de Mazatlán, de abril a mayo.

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