Una muerte anunciada

* “Mi hijo organizó a los jóvenes rechazados, a los padres de familia desesperados por la falta de oportunidades y junto a la UPREZ fundaron una preparatoria popular, un jardín de niños preescolar y una primaria, en Ciudad Cuauhtémoc, Ecatepec. En los alrededores de la preparatoria comenzaron a llegar los narcomenudistas y mi hijo fue a denunciar el delito con el subprocurador y con el director de la policía municipal”, narra el padre de un maestro ejecutado por señalar a delincuentes en Ecatepec, la tierra del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila.

 

Mario Casasús/ Clarín de Chile/Rebelión

En mayo del 2006, en una comunidad de Ecatepec fue asesinado un maestro, Edmundo Nava, de 42 años, quien había denunciado la presencia de narcomenudistas en las inmediaciones de una escuela que él mismo había fundado. Acudió con las autoridades de aquel municipio, que encabezaba el ahora gobernador del Edomex, Eruviel Ávila en su último año como presidente municipal pero no encontró respuesta. Luego, el subprocurador de Justicia para Ecatepec, Eduardo Villalobos, rechazó cualquier acusación contra los presuntos narcos. Yo meto las manos al fuego por esos muchachos”, diría al profesor. Por último, envió decenas de escritos y denuncias al entonces gobernador Enrique Peña Nieto, cuya oficina jamás le contestó. Como suele suceder en estos casos, el maestro fue asesinado el 28 de mayo del 2007.

En entrevista con Clarín.cl, Guillermo Nava Mota denuncia el asesinato de su hijo: “yo le digo a Peña Nieto: ¡usted es responsable del asesinato de mi hijo, es un crimen de Estado! ¿Cómo es posible que no investiguen? Nosotros les informamos de la red de distribución de drogas del vecindario y las autoridades sólo cuidan las espaldas de los narcotraficantes”.

El 30 de enero inició la campaña del colectivo “El grito más fuerte”, en la cual la comunidad artística grabó cápsulas con las historias de algunos integrantes del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. El actor Julio Bracho interpretó la voz de Guillermo Nava, así como Diego Luna se puso en los zapatos de Melchor Flores o Daniel Giménez Cacho habló en nombre del poeta Javier Sicilia. Esta es la entrevista.

– ¿Dónde trabajaba su hijo?

– Mi hijo, Edmundo Nava Mota Álvarez, tenía 42 años, era director de la Escuela Preparatoria Popular 115 de Ecatepec y trabajaba en la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ).

– ¿A quién molestó la pedagogía impartida por su hijo?

– Mi hijo organizó a los jóvenes rechazados, a los padres de familia desesperados por la falta de oportunidades y junto a la UPREZ fundaron una preparatoria popular, un jardín de niños preescolar y una primaria, en Ciudad Cuauhtémoc, Ecatepec. En los alrededores de la preparatoria comenzaron a llegar los narcomenudistas y mi hijo fue a denunciar el delito con el subprocurador y con el director de la policía municipal.

– ¿Cuál fue la respuesta de las autoridades ante la denuncia de su hijo?

– Nadie se hizo responsable, los elementos de la policía municipal decían que era obligación de la policía estatal y viceversa. En ambas corporaciones se hicieron pendejos. Un día acompañé a mi hijo a la reunión con el subprocurador Eduardo Villalobos, le señalamos los puntos de venta del narcotráfico, mi hijo les dibujó un mapa con todas las señales. La respuesta de la autoridad fue: “yo meto las manos al fuego por esos jóvenes, no son narcotraficantes”. Ni siquiera investigó la denuncia, de antemano tenía conocimiento de las personas que señalamos como narcos.

– ¿Las autoridades filtraron la denuncia para advertirles a los narcomenudistas?

– A la siguiente semana de que fuimos con el subprocurador, comenzaron las amenazas de muerte, así que enviamos escritos al entonces gobernador Enrique Peña Nieto y al procurador de Justicia para pedir medidas cautelares, pero las autoridades no quisieron ayudarnos, ni siquiera enviaron una patrulla a la salida de la escuela.

– ¿Cuándo atentaron contra la vida de su hijo?

– El 19 de diciembre de 2006 fue el primer atentado, pero mi hijo alcanzó a salvar la vida (Expediente EM/AMOD/I/4152/06). Volvimos a enviar escritos a la capital del Estado de México, solicitando peritajes de balística para el proyectil que quedó incrustado en la camioneta de mi hijo. El colmo de la negligencia fue cuando la policía argumentó que no podía extraer la bala “porque después ustedes nos demandarán por daños al vehículo”. Eso es mentira, no teníamos problemas con desbaratar la camioneta de mi hijo si el peritaje hubiera ayudado a prevenir el homicidio, pero en el Estado de México no contamos con una policía investigativa, los policías son atracadores profesionales, son vulgares ladrones con uniforme.

– ¿Y en qué circunstancias sucedió el segundo atentado?

– Yo creo que el subprocurador Eduardo Villalobos informaba a los delincuentes, porque teníamos programada una cita con su jefe, el procurador de Justicia, pero asesinaron a mi hijo 3 días antes de la reunión, a dos cuadras de su escuela acribillaron a mi hijo la mañana del lunes 28 de mayo de 2007.

– ¿Qué resultados arrojaron las investigaciones preliminares?

– Nunca se hicieron las investigaciones. Atraparon a un presunto homicida, dicen que él lo asesinó pero no tienen pruebas y a pesar de eso el juez ordenó la aprehensión de un chivo expiatorio. Nosotros identificamos al asesino como integrante de la banda de narcomenudistas. Yo no creo en las instituciones, están coludidas y son incompetentes. Yo le digo a Peña Nieto: ¡usted es responsable del asesinato de mi hijo, es un crimen doloso, es un crimen de Estado! ¿Cómo es posible que no investiguen? Nosotros les informamos de la red de distribución de drogas del vecindario de la escuela y las autoridades no hacen nada para protegernos, sólo cuidan las espaldas de los narcotraficantes.

– ¿Las autoridades del Estado de México subestiman a los familiares de las víctimas de esta guerra?

– Sí, la justicia se exige, no se llora. Las autoridades piensan en darnos una limosna. Cuando voy a la Procuraduría me dicen que “¿en qué lo podemos ayudar?”, yo les respondo: “no vengo a que me ayuden, vengo a exigirles que hagan su trabajo como funcionarios públicos, que investiguen el asesinato de mi hijo”.

– ¿A qué atribuye la nula capacidad de las autoridades?

– A la impunidad, ellos se ven como dioses, cometen toda clase de delitos y nunca los castigan. Las autoridades y los narcos se sienten intocables, son la misma cosa. Los narcos y el gobierno trabajan en conjunto. Si los funcionarios aplicaran la Justicia… pero no… imagínese que cuando la Policía Federal se presentó al lugar de los hechos nos pidió 8 mil pesos para iniciar la investigación y el policía dejó escrito en su reporte: “yo estaba dispuesto a investigar, pero en la comunidad no cooperaron”. Ese es el nivel de cinismo y corrupción de la policía.

– Finalmente, ¿qué piensa ante la posibilidad de ver a Peña Nieto en la presidencia de México?

– Veremos al “niño bonito” que siempre quiso estar en la televisión. Enrique Peña Nieto pasará a todos sus funcionarios y policías corruptos de Toluca a Los Pinos, el candidato del PRI no tiene programa de gobierno, es un producto de fantasía prefabricado por las televisoras. No queremos a ese señor.

 

* Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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