El Barco Ebrio

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A Enrique Peña, aspirante priista a la presidencia de México, no hay manera de quitarle el aspecto juvenil que tanto le dio en las elecciones del Estado de México en el 2005. Eran otros tiempos y entonces llamado Golden Boy sacaba provecho de la comparación que se hacía entre él y su tío, Arturo Montiel, un político poco atractivo. Peña representaba la fuerza del impulso priista y una renovación en los cuadros políticos. Ganó, en una campaña plagada de ocurrencias en torno a su apostura y así gobernó la entidad. No hubo cambios pero el PRI no perdió su impulso. Al contrario, ganó todo lo que se pudo y más y creyó que Peña sería el mejor candidato a la presidencia. Con ayuda de publicistas y Televisa, se le construyó una imagen pero no ha podido, a pesar del constante entrenamiento, ser lo que aparenta. Viejas y arraigadas costumbres y una disciplina inconstante para asuntos de inteligencia lo debilitan.

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Ahora, una nueva puntada se les ha ocurrido a los diseñadores de imagen del ex gobernador mexiquense y consiste en la puntada de pintarle el pelo de plateado, porque las canas denotan una madura experiencia. Al estilo del actor Jaime Camil, Peña sale al paso de las críticas enseñando interesantes sienes que llevan el mensaje de una sabiduría adquirida en románticos lances políticos que le enseñaron de la forma más dura al aspirante una lección. Las famosas canas aparecieron cuando a peña se le tomó protesta oficial como candidato del Verde Ecologista en Tepotzotlán, en días pasados.

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Una nueva historia política se prepara desde Cancún. No hay novedades. Los personajes inmiscuidos estarían relacionados con la familia Hank Rhon, que a su vez patrocina en lo económico a aspirantes mexiquenses como Peña Nieto o el propio gobernador Eruviel Ávila. La trama que se desarrolla no la podría dirigir ni Rossy Ocampo, productora estrella de las novelas de Televisa, y es que involucrar al ex presidente del equipo argentino de futbol, Boca Juniors, Mauricio Macri y a un ex agente del Servicio de Inteligencia  de aquel país, Raúl Martins entre 1974 y 1987, no tiene precio. Martins sentó cabeza en Cancún y allá instaló un negocio de muchachas mejor conocido como trata de blancas. Y quien lo denuncia es precisamente su hija, Lorena Martins, a quien se ha intentado asesinar. Según ella, es s propio padre quien la quiere acallar. Pero eso no es todo. Los narcotraficantes de Los Zetas también están envueltos en el lío porque le cuidaban la plaza al paisano de Maradona. Así, una agenda en poder de la PGR relata pelos y señales de clientes y contactos que tuvieron algo que ver con Martins y ésta fue entregada por la propia Lorena, quien también asegura que la esposa del presidente Felipe Calderón está al tanto de lo que sucede por allá. Menciona los apellidos Hank Rhon y puntualiza que “en esta agenda figura gente del ayuntamiento de Cancún, es una agenda no de un teléfono como él les quiere hacer creer. Yo entregué la agenda original de puño y letra de él, y otra agenda de Estela Noemí Percival (pareja actual de su padre). Se van a hacer pericias caligráficas y ahí hay políticos mexicanos, gente del narcotráfico, gente cercana a Hank Rhon; o sea, él en esa agenda tiene muchísimos datos, y con una pericial caligráfica él no va a poder decir que no es su letra, ¿me explico?, yo hablo con pruebas sólidas, pero muy sólidas”, reproduce en entrevista la revista Luces del Siglo, de aquel lugar. El salpicadero alcanzará tierras mexiquenses y fronterizas.

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En el nido de Peña se tiene la percepción de que hay una especie de animadversión desde Estados Unidos contra él y su grupo, pero todavía no saben bien por qué. Y por eso, han permitido, desde allá, soltar una serie de casos que podrían llegarle de manera directa al aspirante que mejor retrata en México. Los casos de ex gobernadores como Tomás Yarrington y una serie de llamadas que se filtraron desde la PGR y en las que elementos o deseables mencionan al ex gobernador parecen demostrarlo. Los gringos tienen u gallo, y al parecer no es tricolor. “Ha habido comentarios de personajes en Estados Unidos que nos dicen que ahí hay presencia de funcionarios del gobierno federal quienes de forma reiterada han señalado que de llegar el PRI al gobierno podría haber algún pacto. No hay más que una campaña orquestada por el gobierno federal en contra del PRI”, acota el propio Peña.

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Pero si en EU las cosas no pintan del todo bien para el mexiquense, en el país las cosas se miran con otro cariz. Es tanta la confianza que el equipo de Comunicación Social de de Atlacomulco que han instruido a sus empleados –agentes de seguridad, choferes, secretarias, auxiliares- para que se dirijan a Peña como “Señor Presidente”, como sucedió en Tijuana, cuando el priista filmaba un comercial para sus campañas.

-No puede pasar a ver al Presidente-, dijo uno de los elementos de seguridad.

-¿Qué presidente?-, preguntó una reportera.

-El de la República… Peña Nieto-, contestó el agente vestido de civil.

-Apenas es candidato, le dijeron-, contestó inteligentemente la periodista.

-Bueno, pues lo que sea.

Ahí no acaba la cosa. Ya la familia Peña-Rivera prepara el ajuar que ha de lucir el día en que Calderón entregue la banda presidencial a Enrique y se ajusta un curso de entrenamiento para que La Gaviota asuma la presidencia del DIF y pula sus puntos de vista acerca de la pobreza, Arturo Montiel y otros tópicos que gusta de hacer públicos en las redes sociales.

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En la Cámara federal de Diputados causó extrañeza que la Procuraduría estatal, representada por Alfredo Castillo, llevara un legajo de cifras inexactas y justificaciones a medias sobre la ola de violencia feminicida. Investigaciones imprecisas y diagnósticos inconclusos sobre violencia de género y respuestas vagas acompañaron a Castillo, quien por otro lado se desempeña estupendamente como articulista del diario El Universal, donde comparte en la mejor de las caligrafías las hazañas de sus muchachos. La Comisión Especial que investiga los feminicidios en el país se ha encontrado con que lo que hace el Edomex es una constante en otras procuradurías y apenas tiene datos que revelan el más desolador de los panoramas porque las autoridades no cooperan y sí, al contrario, entorpecen.

Entre el éter e internet

* La ley mexicana no reconoce a las radios comunitarias como medios de comunicación. Los permisos otorgados a regañadientes a una treintena de emisoras no autorizan ninguna forma de venta de publicidad, lo que las coloca en desventaja ante las concesionarias públicas y privadas, explicó a IPS la integrante del área jurídica de Amarc México, Gisela Martínez.

 

Daniela Pastrana/ IPS

Amecameca. En este pueblo siempre hace frío. Está enclavado en la Sierra Nevada, a más de 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar y en las faldas del activo volcán Popocatépetl, a 55 kilómetros de la capital de México.

Aquí, en el límite entre tres estados del centro de este país –Morelos, Puebla y México– viven 30 mil personas, y otras 20 mil se reparten en varias comunidades del municipio. Cualquier habitante da señas de La Voladora, la radioemisora que en 2011 llevó a la Suprema Corte de Justicia un litigio contra el Estado y ganó una importante batalla jurídica para asegurar la libre expresión.

La Voladora es una de las emisoras comunitarias con mayor impacto en este país, y ha consolidado además un proyecto de comunicación por internet.

“Hace algunos años la señal por internet era un plus (sic), pero ahora se ha convertido en algo fundamental porque tenemos muy buena audiencia pero, además, nos ha permitido trascender, romper lo encajonados que estamos con la potencia que tenemos”, dijo a IPS su directora, Verónica Galicia.

“Estamos llegando a otro tipo de audiencias que no necesariamente están en la comunidad”, explicó Galicia, licenciada en letras de 32 años, que ha dedicado la tercera parte de su vida a la radio comunitaria.

La Voladora nació en octubre de 2000, junto con otras emisoras libres que se crearon durante la huelga de estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México de 1999.

Al principio solo transmitía los domingos desde el kiosco del pueblo, y cubría apenas unas cuadras de la comunidad. Pero en 2003, el Popocatépetl tuvo una intensa actividad y una información equivocada difundida por la principal televisora del país provocó pánico en la comunidad, que entendió la importancia de tener una radio propia y cercana.

La Voladora inició emisiones diarias en la casa de cultura, hasta que las elecciones de ese año generaron un cambio en la administración municipal, y el nuevo alcalde, del conservador y gobernante Partido Acción Nacional, la consideró “proguerrillera”, pues tenía una línea temática favorable a los movimientos sociales, los derechos humanos y el ambiente.

En mayo de 2005, tras un largo y tortuoso proceso de negociación que incluyó amenazas, órdenes de aprehensión e intentos de desalojo, los impulsores del proyecto consiguieron, con apoyo de la sección mexicana de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (Amarc), un permiso para operar siete años con 300 vatios de potencia en la ubicación 97.3 FM.

“En teoría tendríamos que estar cubriendo 11 municipios. Pero cuando nos dieron el permiso, la frecuencia ya estaba ocupada por una radio concesionaria del estado de Morelos, que tiene más de 31 mil vatios de potencia”, explicó Galicia.

Un año más tarde, el país se vio sacudido por unos comicios denunciados como fraudulentos, y movilizaciones de campesinos de San Salvador Atenco, cercano a la capital, y de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en el sur del país, dieron pie a un nuevo ataque a las radios comunitarias.

La Voladora sufrió un asalto y sus integrantes fueron amenazados de muerte. La denuncia radicada en la Fiscalía Especial de Agresiones contra Periodistas nunca prosperó.

“Jamás conocimos bien a bien nuestro expediente”, dijo Galicia. “Cooperamos hasta donde pudimos, hicimos lo que teníamos que hacer para que se diera con los responsables de las amenazas, y la autoridad no respondió”, sostuvo.

La ley mexicana no reconoce a las radios comunitarias como medios de comunicación. Los permisos otorgados a regañadientes a una treintena de emisoras no autorizan ninguna forma de venta de publicidad, lo que las coloca en desventaja ante las concesionarias públicas y privadas, explicó a IPS la integrante del área jurídica de Amarc México, Gisela Martínez.

En 2009, la emisora solicitó a la Secretaría de Salud que contratara con ella la emisión de sus campañas de comunicación social. Ante la negativa, recurrió al amparo de la Suprema Corte. En su fallo de julio de 2011, el máximo tribunal ordenó al ministerio entregar una nueva respuesta a la radio y asegurar la asignación de publicidad oficial bajo criterios equitativos.

En la Voladora trabajan voluntariamente 30 personas para mantener transmisiones de 24 horas, y cada una aporta ocho dólares por mes. Tienen un sistema de patrocinios de personas, comercios e instituciones de la comunidad y organizan rifas y festivales de rock para financiarse. “Nunca alcanza”, dijo Galicia.

En 2007 nació lavoladora.net, concebida como complemento de la emisora y que acabó dándole un giro importante. Ahora tiene podcasts http://podcast.lavoladora.net/, programas grabados en archivos de audio que pueden bajarse de la red, televisión por Internet y una fuerte presencia en redes sociales.

“Lo más difícil ha sido mantener la Voladora TV”, explicó Galicia. “No somos gente con una profesión de radio; estudiamos otras cosas, si es que estudiamos, pero la gente que hace la radio es gente que hace pan o el jubilado del sindicato de electricistas”, ejemplificó.

“Nos preocupa mucho”, agregó. “La tecnología va avanzando y tenemos que estar viendo cómo hacemos para irle alcanzando el paso”.

El colectivo cuenta con capacitaciones frecuentes y obligatorias de radiodifusión, periodismo y nuevas tecnologías. Sin embargo, y a pesar de la aceptación de la emisión por Internet, la apuesta sigue siendo el éter.

“Internet tiene un limitante, porque el sector de influencia es la comunidad”, sostuvo Galicia. “El don del bici taxi, el señor carnicero, el ama de casa no necesariamente pueden tener computadora o no tienen Internet. La legitimidad de la radio la da la comunidad”.

La Voladora tiene otros desafíos. Su permiso para operar vence en mayo y, si bien hace un año tramita su ratificación, no hay certeza de que la obtenga, pues no hay un procedimiento público y transparente para la asignación de permisos.

“No tendrían por qué decirnos no”, dijo Galicia. “Vamos a esperar a que nos notifiquen, pero nos ratifiquen o no el permiso, la decisión de la asamblea es continuar con el proyecto de la radio”.

 

* Artículo producido con apoyo de la Unesco.