Defensoras en el exilio

* Tras más de una década de lucha y ante la inacción del Estado mexicano para proteger a las defensoras de derechos humanos, la organización pionera en investigar el feminicidio en la fronteriza y norteña Ciudad Juárez dejará de operar en el país, para continuar sus labores desde el exterior.

 

Gladis Torres Ruiz/ IPS/ CIMAC

Por la ola de ataques en su contra, las fundadoras de la organización humanitaria Nuestras Hijas de Regreso a Casa decidieron dejar México y operar limitadamente desde el exilio.

Tras más de una década de lucha y ante la inacción del Estado mexicano para proteger a las defensoras de derechos humanos, la organización pionera en investigar el feminicidio en la fronteriza y norteña Ciudad Juárez dejará de operar en el país, para continuar sus labores desde el exterior.

“Sí, me voy, pero voy a seguir en la lucha donde quiera que yo esté. No me voy a quedar callada porque el gobierno tiene una deuda con mis hijos a quienes les quitó a su madre”, advierte Norma Andrade, una de las fundadoras de la organización y quien en menos de tres meses ha sufrido dos atentados.

Andrade y su familia recalcan que ante la impunidad que padecen por la ola de ataques y amenazas, recrudecida en su contra desde 2008, abandonan el país.

Andrade, junto con su hija Malú García Andrade y Marisela Ortiz, fundó Nuestras Hijas de Regreso a Casa, en 2001. Las tres han sido intimidadas, perseguidas y amenazadas de muerte, al igual que sus familias.

Ortiz abandonó el país en febrero de 2011 y García Andrade salió de Juárez en marzo del mismo año, pero tuvo que regresar a la ciudad fronteriza con Estados Unidos en diciembre pasado, luego del primer ataque contra su madre.

Con el exilio anunciado de madre e hija la organización ha quedado sumamente mermada.

 

Desmanteladas

 

“La organización quedará desmantelada. De hecho ya estamos desarticuladas”, lamenta Andrade. Relata que a partir de 2008, con las primeras amenazas contra su hija y Ortiz, decidieron trabajar menos en gestiones jurídicas y legales para acelerar los procesos de las víctimas y concentrarse en la gestión social.

“Desde 2008 empezamos a trabajar más en lo social, y lo jurídico lo hacíamos de bajo perfil; ya no tenemos oficinas. Marisela, desde donde se encuentra, se encarga de algunas actividades”, detalla la activista.

Añade que además “en Juárez tenemos enlaces para implementar el ‘Proyecto la Esperanza’, que consiste en talleres para madres de mujeres desaparecidas o asesinadas”.

Desde su creación, la organización ha recibido al menos 30 amenazas y hostigamientos, y sus oficinas fueron allanadas por desconocidos que sustrajeron documentos y computadoras con información sobre su trabajo, pero nada se investigó.

Por eso, desde 2008 decidieron no tener oficinas fijas, aunque cada integrante ha realizado su trabajo por separado.

Ante el peligro que corrían las activistas, el 13 de junio de 2008 la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) pidió al Estado mexicano garantizar su vida e integridad física y la de sus familias, a través de medidas cautelares.

 

Su historia

 

Andrade es madre de Lilia Alejandra García, una joven de 17 años y madre de dos menores de edad, que desapareció el 14 de febrero de 2001, y cuyo cuerpo fue encontrado con rasgos de tortura sexual el 21 de febrero siguiente, en un lote baldío aledaño a la avenida Tecnológico y Ejército Nacional, en Juárez.

Desde entonces y en demanda de justicia, la organización -integrada principalmente por madres de jóvenes desaparecidas y asesinadas– ha denunciado nacional e internacionalmente los asesinatos de mujeres en esa urbe, convirtiéndose en un referente de ayuda y rehabilitación para las sobrevivientes de violencia.

Uno de sus logros más importantes fue recurrir junto con otras organizaciones civiles ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para denunciar los asesinatos de mujeres ocurridos en el Campo Algodonero, en Juárez.

El máximo tribunal de justicia americano condenó al Estado mexicano por no proteger la vida de la población femenina.

También presentó ante la CIDH, en 2002, los casos de Lilia Alejandra Andrade y de Silvia Elena Rivera; ambos en espera de ser admitidos para su análisis.

 

Acoso sin fin

 

En 2011, Nuestros Hijas de Regreso a Casa denunció más de 200 raptos de niñas y adolescentes, presuntamente vinculados a redes de trata de personas. Andrade trabajaba en esos expedientes cuando arreciaron las agresiones en su contra.

A principios de ese año Malú García reveló la existencia de una red de trata que opera en el centro de Juárez, y a la que responsabilizó de la desaparición de decenas de jóvenes.

Dijo entonces contar con informes de mujeres que tras su desaparición fueron vistas en burdeles de Puebla, Tlaxcala y Tijuana.

Agregó que los resultados de estas investigaciones se darían a conocer el mismo año, pero salió de Juárez luego de que el 17 de febrero de 2011 unos desconocidos quemaron el techo de su casa.

Sucedió mientras participaba en un acto de apoyo a la familia Reyes Salazar, otros defensores de derechos humanos agredidos.

Andrade recuerda que no solo ella ha sufrido agresiones; también activistas como Irma Pérez, Eva Arce, Ramona Morales, Cipriana Jurado y Benita Monárrez.

Esta última fue una de las primeras en dejar el país y refugiarse en la ciudad estadounidense de Los Ángeles. “Y una de terca y aferrada que quiere seguir en su país. Hasta que ve las consecuencias”, apunta la defensora.

“La realidad es que no hay ninguna protección para las y los defensores; el 14 de febrero se cumplieron 11 años de buscar justicia para mi hija y 11 viviendo acosada todo el tiempo y protegiendo la vida”, advierte Norma Andrade.

 

El objetivo del acoso

 

El hostigamiento, amenazas y violencia contra las defensoras de derechos humanos en México, tiene como objetivo obligarlas a renunciar a su tarea humanitaria, según se desprende de un diagnóstico sobre los riesgos que afrontan las activistas en el ejercicio de su labor.

“En algunas ocasiones, las agresiones logran su cometido y las defensoras dejan completamente su trabajo o sus organizaciones se desintegran”, se asienta en el estudio “Defensoras de Derechos Humanos en México; diagnóstico 2010-2011 sobre las condiciones y riesgos que enfrentan en el ejercicio de su trabajo”.

La investigación realizada por las organizaciones civiles Red Mesa de Mujeres, Asociadas por lo Justo, y Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, establece que el impacto de esta violencia no sólo las afecta a ellas.

También son víctimas de ella sus familias y los movimientos sociales, que ven disminuida su capacidad y condiciones para avanzar en sus agendas y propuestas a favor de los derechos humanos.

El Diagnóstico 2010-2011 señala que 84 por ciento de las defensoras entrevistadas afirmó que uno de los principales impactos que tiene la violencia en su contra es el daño emocional.

Este surge tanto por el miedo como por la suma de acciones y desgastes que implican defenderse a sí mismas, al tiempo que mantienen su trabajo de defensa y promoción de los derechos humanos.

El estudio explica que en casos extremos, la violencia las obliga a desplazamientos forzados y al cambio de residencia, ya sea en otra ciudad del país o incluso del extranjero.

En el diagnóstico se advierte que cada vez que una organización cierra, o un movimiento se desarticula, se produce un daño mayúsculo en las personas beneficiarias de su trabajo, así como en los procesos democráticos de cada comunidad y del país.

“El trabajo a favor de los derechos humanos de las mujeres es un bien social que todavía no se ha valorado en su justa dimensión; no apoyar a las defensoras reproduce la cultura de violencia y discriminación de género”, concluye el documento.

 

*Este artículo fue publicado originalmente por la agencia mexicana de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC, Cimac.(FIN/2012)

Temporada de veda

* El presidente panista Felipe Calderón asegura pequeñas dosis de felicidad con la primera mujer que tiene posibilidades reales de llegar a Los Pinos. Ya digerido el amargo trago de Ernesto Cordero, Calderón no se muerde la lengua al asegurar que su Josefina ha disminuido las distancias con relación a Peña y que ahora está a cuatro puntos, en el segundo lugar. Si lo dice el presidente, debe ser cierto.

 

Miguel Alvarado

La veda electoral deja paso a paisajes que no se observaban de manera detenida en el Estado de México, ocupado en seguir las actividades del aspirante tricolor, Enrique Peña, sumergido en una tragicómica precampaña que lo mantendrá, al menos hasta el 17 de marzo, en el primer lugar de las preferencias, según encuestadoras como Mitofsky y las aplicadas por el diario El Universal.

En la entidad, dos escenarios presentaron sendos casos de linchamiento. Uno en Chalo y otro en Neza, en áreas empobrecidas, marginadas y abusadas por autoridades y delincuencia, que allí es decir lo mismo. En Neza se puede resumir la confianza de la población en la frase de “cierren bien sus autos porque aquí hay policías”, dicha sin el menor asomo de broma a quienes deben visitar esa cabecera municipal.

El procurador mexiquense, Alfredo Castillo, se ha apresurado a delimitar las características de un linchamiento. Su equipo no investiga un linchamiento pero sí un asesinato doble mientras que Salvador Neme, director de la Secretaría de Seguridad asegura lo contrario. Los comerciantes mataron un ladrón. Las diferencias son pocas y muchas. Por un lado, de todas maneras hay dos homicidios y tanto da que sea una turba o un pleito entre dos lo que los perpetre. Las policías del Estado de México han sido rebasadas desde hace años en su capacidad para otorgar seguridad pública pero también para resolver asuntos. Corrupciones, incapacidades y simulaciones cobijan la impunidad. Quien denuncia algo sabe y espera que no suceda nada, que la investigación no pase de la averiguación previa o de una inspección ocular.

Castillo, el policía que participaba en la investigación del asesinato de Paulette Gebara en Huixquilucan, no pierde oportunidad de aparecer en público. Lo hace por dos vías. La institucional, donde cada semana su instancia presenta algún criminal o desmiente linchamientos y la privada, donde ejerce de escritor y cuenta los casos que su administración ha resuelto. Por una parte, el acto heroico. Por la otra, la realidad sin medias tintas.

Mientras tanto, la actividad más destacada del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, ha sido el pizarrazo inicial en Aculco de una novela de Televisa, cliente asiduo en la entidad. Amor Bravío será un vehículo muy importante para el turismo, consideró Ávila, a quien  Televisa le advirtió que también grabará en Metepec y que, a cambio, aparecería en créditos el nombre de las etnias de la región, los otomíes. El gobernador ya decidió dónde puede actuar sin ser molestado y ha optado por el alto perfil pero el bajo contenido. Su gobierno no ha podido ser apreciado porque parece no moverse. Se contenta con la inercia que el programa anual de trabajo dicta. Si lo ha permitido es porque quiere o porque le dicen, pero es cosa que sólo él sabe. Los números, sin embargo,  comienzan a hablar por sí mismos. Más de 80 ejecutados en dos meses; recortes presupuestales a los ayuntamientos, sospechosos emisarios que aterrizan en el aeropuerto de Toluca con 25 millones de pesos en efectivo; el asesinato del director de Seguridad en el municipio de Jaltenco, Alejandro Payme; las crecientes dudas que dejan los incumplimientos de las promesas más populares de la campaña política, la tarjeta La Efectiva y la anulación de la tenencia; el desempleo; los niveles de inseguridad y desconfianza hacia los mandos policiacos.

En tanto el mandatario mexiquense contempla, el presidente panista Felipe Calderón asegura pequeñas dosis de felicidad con la primera mujer que tiene posibilidades reales de llegar a Los Pinos. Ya digerido el amargo trago de Ernesto Cordero, Calderón no se muerde la lengua al asegurar que su Josefina ha disminuido las distancias con relación a Peña y que ahora está a cuatro puntos, en el segundo lugar. Si lo dice el presidente, debe ser cierto. Él no miente respecto a otros temas. La guerra contra el narco, los gasolinazos, las muertes de Mouriño y Francisco. La palabra presidencial empeñada dará certeza y abrirá los ojos. El presidente puede romper la veda, mientras los otros permanecen callados o evitan palabras como “campaña”, “elecciones”, “urna” y “voto”. La mediática hipocresía no es el estilo de Felipe pero algo es cierto: que la mercadotecnia alrededor de Peña ha dado lo que ha podido y no alcanza para más si el propio aspirante no ayuda. Si Vázquez Mota puede superar una desventaja de 40 puntos, cualquiera lo hará. López Obrador, sumido en las profundidades del tercer lugar, apenas puede apelar, en sus propias trincheras. Si Mitofsky y algunos diarios apuestan por Peña, la empresa Covarrubias y Asociados lo hace por el lado izquierdo. Como todos los que perfilan, el estudio es específico. El aspirante más conocido es Andrés  Manuel López Obrador, seguido por Peña y con Vázquez en tercer lugar. Pero el mexiquense es quien más opiniones favorables tiene, mientras que Josefina obtiene más, peor negativas. El 33 por ciento rechaza a Obrador mientras que al 27 por ciento no le gusta Enrique. El 20 le hace feo a Josefina.

Los números de Covarrubias difieren de Mitofsky y otras porque colocan a Obrador en segundo lugar de las preferencias, con 26.36 por ciento, arriba de Vázquez, quien obtuvo 26.69 por ciento y debajo de Peña, quien puntea con 33.90. Hace dos meses el panorama era diferente. El priista sacaba 40 puntos de ventaja y el perredista apenas obtenía números negativos. El crepuscular Gabriel Quadri, del PANAL, alcanzó a obtener 0.30 por ciento. El triunfo interno de Vázquez Mota la ubicaba de golpe en el segundo sitio, según el propio PAN y otros conteos, pero nadie sabe si es verdad. Si Peña está en primero o AMLO en segundo o Josefina en tercero.

De cualquier manera, tantas encuestas tan disímiles cumplen el objetivo primario de su aplicación. La confusión como elemento de votación beneficia al que efectivamente vaya abajo. Las opiniones ciudadanas, si fueran libres, al margen de la coersión, ya están formadas y es imposible conocerlas todas. Las encuestas no observan variables como el voto duro, las amenazas internas en los partidos y gobiernos dominados por una fuerza política o cuánto es el presupuesto que se destina para el acarreo y la compra de votos. Las estimaciones no son reales pero los políticos de encargan de esa parte. Si la encuesta señala que Peña va a delante, es porque es guapo, habla mucho, tiene gestos de actor de Televisa y se ocupa de una familia numerosa y medianamente feliz. Así cada aspirante es tratado como un personaje que debe recrearse hasta en el gusto mínimo de elegir el sabor del agua en su mesa. El truco funciona, pero sólo a veces. De cualquier manera pensar en la democracia mexicana es una pérdida de tiempo.

En un mes las encuestas serán modificadas y mostrarán cómo a la clase política le conviene que arranque el proceso oficial de campañas. A partir de allí, no contará que en el rubro de “voto efectivo”, definido por Covarrubias como el espacio “donde se distribuyen estadísticamente los que no saben por quién votar o dijeron que no votarían por ninguno”, peña obtuviera el 42 por ciento o que AMLO recabara 30.23 por ciento; que Vázquez se quedara en 27.17 por ciento y que Quadri subiera 0.34 por ciento. Sin embargo, el 27 por ciento de los encuestados dijo que probablemente cambiará su voto, el 11 por ciento no supo y el 61 por ciento asegura que mantendrá la decisión tomada. También, el 23 por ciento considera que el género puede representar una ventaja, mientras el 14 por ciento cree lo contrario. El 58 dice que no es ni una ni otra. El 44 por ciento del electorado cree que el PRI ganará las elecciones; el 17 por ciento apuesta por el PRD y el 14 lo hace por el PAN.

Otro conteo, este en una página electrónica, www.elmenospeor.com, dice que Obrador tiene el 61 por ciento de los otros; que Vázquez el 28 y que Peña va en último, con 11 por ciento. La página es un esfuerzo ciudadano por saber la intención electoral directa y no ha sido contratada por ningún partido político.

Así, el circo electoral alcanza hasta para decir que Peña Nieto tiene cáncer de próstata, como afirma un libro de Rafael Loret, “Nuestro Inframundo”, publicado el año pasado o que el verdadero autor del libro que escribió el ex gobernador del Estado de México, “México, la gran esperanza”, es en realidad Luis Videgaray, su coordinador de campaña y cerebro financiero de las administraciones de Arturo Montiel y el propio Enrique.

La consultora Mitofsky daba a Peña 40 por ciento de puntos y el primer lugar en la carrera presidencial. Su punto más alto, según la misma casa, lo tuvo en marzo del 2011 cuando alcanzó 49 por ciento. Vázquez Mota tiene 25 por ciento y es su punto más alto. Su punto más bajo fue de 14 por ciento, registrado en marzo del 2011, cuando todavía no había ganado la elección interna. Obrador s el más estable de los tres, pero ocupa el último lugar con 17 por ciento, aunque su punto más alto lo obtuvo en abril, mayo y junio del 2011, con 19 por ciento.

Desde la fe

* La intervención del clero en la política a nadie sorprende y por el lado del priismo en el Estado de México el apoyo del catolicismo ha sido siempre fundamental. Siempre ligados al gobierno y al Grupo Atlacomulco, al que pertenece el aspirante priista Enrique Peña, tiene repartidos territorios y cargos que ayudarán de manera directa o de otras en las aspiraciones del de Atlacomulco.

Miguel Alvarado

Las elecciones en México tienen participantes que aparentemente no podrían participar en los procesos políticos organizados. Pero cada periodo es también una oportunidad para el clero, el católico, principalmente, que defiende intereses e inclinaciones como dios le da a entender. Justo apenas, el arzobispo primado de México, Norberto Rivera, ha publicado el documento “Orientaciones pastorales sobre el voto responsable de los fieles católicos y personas de buena voluntad”, que tiene como objetivo ayudar a los católicos a reflexionar su voto cuando se enfrente a los cuadros elegidos por las coaliciones.

Pero la ayuda y reflexión van más allá de los simples consejos. Las orientaciones pastorales son 9: “verdadero humanismo; educación, fortalecimiento de la familia, valores morales y cívicos; combate a la injusticia social; lucha contra la cultura de la corrupción; promoción de iniciativas para el desarrollo económico; combate al crimen organizado; cuidado, protección e integración social de personas vulnerables; preservación y cuidado de los recursos naturales de la nación”. Los aspirantes que no cumplan con estos requisitos no son saludables moralmente y la grey deberá rechazarlos.

Rivera, como dice el columnista Eduardo Ibarra, ha sido “indiciado en tribunales de Los Ángeles, California, por presuntamente proteger a un sacerdote pederasta y prófugo de la justicia estadunidense y mexicana”, pero también continúa con la costumbre de sacerdotes católicos de intervenir con el pretexto de informar a los electores. Desde el año 2000, al menos en el Estado de México, se analizaron a los diferentes aspirantes presidenciales del momento, Vicente Fox, Francisco Labastida y Cuauhtémoc Cárdenas. Se organizaban reuniones en las parroquias a las que se les denominaban “estudios”, y allí se perfilaba al aspirante. Que si era católico, casado, cumplido en el hogar y cuanto ganaba. Que si había apoyado la lucha contra el aborto y una larga lista de etcéteras que terminaban en un simple “conveniente” o “inconveniente”.

Hoy, “los fieles católicos deben tener claridad de que no es posible hacer una opción política por quienes son partidarios o promotores de falsos derechos y libertades que atentan contra las enseñanzas contenidas en la sagrada escritura, la tradición y la doctrina de la Iglesia”, asegura Rivera en el texto del 2012 que ya circula en el país.

La intervención del clero en la política a nadie sorprende y por el lado del priismo en el Estado de México el apoyo del catolicismo ha sido siempre fundamental. Siempre ligados al gobierno y al Grupo Atlacomulco, al que pertenece el aspirante priista Enrique Peña, tiene repartidos territorios y cargos que ayudarán de manera directa o de otras en las aspiraciones del de Atlacomulco.

Una investigación de Yves Solí, para la Universidad Autónoma Metropolitana, “El origen de la ultraderecha en México: la U”, ubica el 25 de mayo de 1915 como la fecha de nacimiento de la Unión de Católicos Mexicanos, la “U”, que se convertiría en base de la ultraderecha mexicana. Morelia fue el sitio elegido para elaborar las bases de esta organización, que tenía como una de sus finalidades “favorecer la presencia de la fe católica en la sociedad y el establecimiento del reinado social de Cristo en México.

Solís dice que aquella sociedad era secreta y que al principio era una especie de círculo de estudios sociales, pero que luego encontró, en 1922, que debería “organizar las fuerzas de los católicos para fines electorales”. El autor concluye que la “U” se radicalizó y en 1929 el papa Pío XI decretó su extinción. Organizada en comisiones, el grupo se dedicaba a mucho más que decir misa. Analizaba a los candidatos en elecciones, les creaba un perfil y lo hacía público al menos entre los miembros. Pero además funcionaba como un centro de información e inteligencia que se ocupaba de obras sociales, caridad, política, gobierno y hacienda, entre otras cosas. Con políticos en sus filas, la U pronto controló ayuntamientos en Michoacán, a principios de los años 20, pero también sostuvo enfrentamientos violentos con otras fuerzas. Un delegado apostólico del Vaticano, monseñor Filippi, comenzaba a alertar sobre la peligrosidad de aquella organización, pues era un elemento desestabilizador. Pero lo obispos de aquel tiempo no compartían su punto de vista, sólo el de Veracruz, Guízar y Valencia, estaba de su lado. Un mexiquense aparecía en escena, Maximino Ruiz Flores, auxiliar del obispado de México. Originario de Atlacomulco, es considerado por las autoridades de aquel lugar como un personaje célebre y en un parcial recuento de su vida, recuerdan que, al morir en 1949 a los 74 años, “asistieron al velorio y funerales, ente una multitud, el Lic. Isidro Fabela, don Alfredo del Mazo (entonces gobernador del Estado de México), el Lic. Mario Colín y todos los sacerdotes originarios de Atlacomulco”.

Pero los escritores Francisco Cruz y Jorge Toribio, autores del libro “Negocios de Familia, la biografía no autorizada de Enrique Peña”, lo ubican de diferente manera. En la investigación, al aspirante presidencial priista a la presidencia se le liga familiarmente con ese obispo, que además estuvo en Chiapas y en Derbe, Turquía y al cual se le acepta una fuerte influencia en los miembros del Grupo Atlacomulco que ha sobrevivido a las generaciones.

Pero en aquellos años, 1921, para Maximino la U era tan importante que decía de ella que “su fin principal era ir ganado terreno en las elecciones comenzado por los municipios, siguiendo por los diputados y gobernadores de los estados, hasta llegar a las cámaras de la Federación y a la misma presidencia de la república. Todo esto sin miras bastardas ni ambición personal alguna, sino sólo por el bien de la iglesia y por ende de la patria”. Según Solís, Maximino estaba consciente de que la secrecía de la U no concordaba con el espíritu de la iglesia y que si el gobierno la descubría, habría graves problemas. Finalmente, este mismo Maximino sería actor principal cuando la guerra cristera acabó y él fue uno de los que negociaron una conveniente paz. A las bases de la U se les puede considerar como lo antecedentes de grupos actuales de ultraderecha como El Yunque, asociado comúnmente a panistas.

Jorge Toribio incluso relaciona a Maximino Ruiz con la masonería y el impulso dentro de ella a los parientes de Montiel Rojas y Peña Nieto. Pero en ese año, 1921, ingresaba al seminario otro miembro del Grupo Atlacomulco, Arturo Vélez Martínez, ubica el mismo autor. Ese obispo era pariente directo del ex gobernador Alfredo del Mazo Vélez, quien lo sacó de líos legales al comprobarse un fraude cuando la catedral de Toluca era construida.

Y si Alberto Tavira, autor del libro “Las mujeres de Peña”, señala al aspirante como destinado al sacerdocio por su familia desde pequeño, la lista también la integran otros de Atlacomulco, como Juan Monroy o el mismo Arturo Montiel, quien según él mismo estudió un tiempo en el Seminario. Lo cierto es que la creación del obispado de Atlacomulco era cuestión de tiempo y con Arturo Vélez en el poder eclesiástico las cosas se aceleraron en 1984, con Ricardo Guízar al frente de ella. Estuvo ubicado en la diócesis de Tlalnepantla y en el 2009 fue sustituido por Carlos Aguiar Retes, cercano al panismo, pero conservó el cargo de arzobispo emérito. Todavía en marzo del 2011, Guízar firmó una misiva pública, junto con otros obispos, invitando a votar a los mexiquenses cuando sucedieron las elecciones para gobernador. “Nos preocupa percibir cómo se ha debilitado el tejido social. La fragmentación social, el individualismo y la apatía han introducido, en distintos ambientes de la convivencia social, la ausencia de normas, que tolera que cualquier persona haga lo que le venga en gana, con la certeza de que nadie le dirá nada”, decían los prelados. El propio Peña, un año antes y todavía como gobernador del Edomex, diría ante el mismo Guízar que gobierno e iglesia tenían “objetivos comunes, que es propiciar condiciones de mejora, de paz y de tranquilidad a la ciudadanía, a la feligresía en su caso, a la grey, a la que usted esta pastoreando”.

Peña no puede negar su cercanía con el Opus Dei y a principios del 2010 acudió al Vaticano para anunciar al papa Benedicto XVI que se desposaría con la actriz Angélica Rivera. “Estuvo acompañado por el vicario regional del Opus Dei en México, monseñor Francisco Ugarte y el presbítero Rodrigo Martínez, vicario secretario del Opus Dei para el Occidente en el país. Peña también se reunió con el secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, “número dos” del Vaticano y amigo personal de Ettore Gotti Tedeschi, “el nuevo banquero de Dios” y por supuesto emanado del Opus Dei. Dirige la Santander Consumer Bank, filial italiana del banco español de ese nombre. También logró charlar con el presidente de la Gobernación del Estado Vaticano, Giovanni Lajolo, cardenal y otro prominente opusdeista. Otro personaje que recibió al mandatario fue el secretario general vaticano Carlo María Vigano, también relacionado con aquella secta. A Peña lo acompañaron 14 obispos, 9 del Edomex y otros cinco que operaron en la entidad”, recuerda un reportaje de este semanario.

Otro sacerdote oriundo de Atlacomulco, señala Toribio, es Abelardo Alvarado Alcántara, emparentado con la familia del Mazo y los Alcántara, también de aquel municipio, pero dueños de líneas de transportes a nivel nacional y de la terminal de camiones Observatorio, en la ciudad de México. Abelardo es mencionado como portavoz ante la Confederación del Episcopado Mexicano (CEM). Pero más allá de pasillos oscurecidos por el rumor, se le conecta con el millonario ex abad de la Basílica de Guadalupe, Guillermo Schulenburg, quien había depositado su fortuna y herencia en dos partes. Una, en una cuenta del banco HSBC y otra en un fideicomiso llamado “Fideicomiso Guillermo Schulenburg Prado”, creado por un acuerdo de Fideicomiso Inglés, en Merrill Lynch, Trust Services S. A., Ginebra, Suiza.

Un reportaje de la OEM informaba en el 2010 que la voluntad del abad pudo ser alterada a través de algo llamado “repudio de legados”, que ejecutó una asociación civil, “Domus Spei”, que en lo público tiene como finalidad ayudar a sacerdotes siempre y cuando no padezcan enfermedades mentales. La asociación la integraba el propio Schulenburg Prado, “en calidad de presidente, María Isabel Schulenburg Prado, Roberto Quiroz Montero, Abelardo Alvarado Alcántara, eOdilón Ramírez Pelayo y el C.P. Óscar Philibert Mendoza”. Alvarado se encargaría hasta la fecha de recibir dinero de las donaciones para aquella causa. Domus Spei habría cobrado, entonces, 3 millones de dólares del abad y en lo referente a la cuenta HSBC, “por una adición posterior a la cláusula séptima del testamento realizada mediante otra escritura pública, fechada el dieciséis de marzo del 2005, ante la fe del Lic. Javier Correa Field, notario Público número 95, en el Distrito Federal… se instituye un legado por trescientos mil pesos, a favor de Abelardo Alvarado Alcántara, a quien el propio Schulenburg relaciona con la asociación civil denominada “Domus Spei”, mencionándolo como obispo”, puntualiza la OEM.

Si Alvarado, hoy obispo emérito de México, está emparentado con los de Atlacomulco, explica su ferocidad cuando habla del panismo. “Los panistas no saben gobernar y su inexperiencia, ineptitud y arrogancia los han llevado a cometer muchos errores… la forma de gobernar de Felipe Calderón es a base de voluntarismos, como si los problemas se solucionaran simplemente por declarar la propia voluntad de resolverlos”, diría en el 2010.

Ahora, ante la inminencia de la visita papal a México, Abelardo sostiene que esa actividad podría politizarse por las cercanías electorales. Se dio tiempo para descartar que ese viaje tenga la intención de influir en la vida política, aunque Calderón se entreviste con él.

Otro cura que ubica Toribio es Florecio Armando Colín Cruz, obispo auxiliar de México pero señalado como posible sucesor de Rivera. Nacido cerca de Atlacomulco, está emparentado con la familia de Juan Monroy Pérez, amigo y patrocinador de Arturo Montiel. Este personaje es importante, dice Toribio, porque se coloca en una línea sucesoria que podría llevarlo a sustituir al actual papa, cuando muera.

La lista que proporciona Toribio es enorme. El clero, plagado de mexiquenses en cargos donde pueden influir en el destino del país, tendrá, como cada elección, su participación. No es casual que el papa visite el país en tiempos comiciales pero tampoco resulta extraño que lo haga. Priistas y panistas encuentran un origen común, que actualmente los ubica en el extremo más conservador de la ultraderecha. Peña y Vázquez Mota podrán diferir en apreciaciones políticas pero una parte de la historia demuestra que son más de lo mismo, que habitan en las mismas intenciones, cualesquiera que sean éstas.