Temporada de veda

* El presidente panista Felipe Calderón asegura pequeñas dosis de felicidad con la primera mujer que tiene posibilidades reales de llegar a Los Pinos. Ya digerido el amargo trago de Ernesto Cordero, Calderón no se muerde la lengua al asegurar que su Josefina ha disminuido las distancias con relación a Peña y que ahora está a cuatro puntos, en el segundo lugar. Si lo dice el presidente, debe ser cierto.

 

Miguel Alvarado

La veda electoral deja paso a paisajes que no se observaban de manera detenida en el Estado de México, ocupado en seguir las actividades del aspirante tricolor, Enrique Peña, sumergido en una tragicómica precampaña que lo mantendrá, al menos hasta el 17 de marzo, en el primer lugar de las preferencias, según encuestadoras como Mitofsky y las aplicadas por el diario El Universal.

En la entidad, dos escenarios presentaron sendos casos de linchamiento. Uno en Chalo y otro en Neza, en áreas empobrecidas, marginadas y abusadas por autoridades y delincuencia, que allí es decir lo mismo. En Neza se puede resumir la confianza de la población en la frase de “cierren bien sus autos porque aquí hay policías”, dicha sin el menor asomo de broma a quienes deben visitar esa cabecera municipal.

El procurador mexiquense, Alfredo Castillo, se ha apresurado a delimitar las características de un linchamiento. Su equipo no investiga un linchamiento pero sí un asesinato doble mientras que Salvador Neme, director de la Secretaría de Seguridad asegura lo contrario. Los comerciantes mataron un ladrón. Las diferencias son pocas y muchas. Por un lado, de todas maneras hay dos homicidios y tanto da que sea una turba o un pleito entre dos lo que los perpetre. Las policías del Estado de México han sido rebasadas desde hace años en su capacidad para otorgar seguridad pública pero también para resolver asuntos. Corrupciones, incapacidades y simulaciones cobijan la impunidad. Quien denuncia algo sabe y espera que no suceda nada, que la investigación no pase de la averiguación previa o de una inspección ocular.

Castillo, el policía que participaba en la investigación del asesinato de Paulette Gebara en Huixquilucan, no pierde oportunidad de aparecer en público. Lo hace por dos vías. La institucional, donde cada semana su instancia presenta algún criminal o desmiente linchamientos y la privada, donde ejerce de escritor y cuenta los casos que su administración ha resuelto. Por una parte, el acto heroico. Por la otra, la realidad sin medias tintas.

Mientras tanto, la actividad más destacada del gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, ha sido el pizarrazo inicial en Aculco de una novela de Televisa, cliente asiduo en la entidad. Amor Bravío será un vehículo muy importante para el turismo, consideró Ávila, a quien  Televisa le advirtió que también grabará en Metepec y que, a cambio, aparecería en créditos el nombre de las etnias de la región, los otomíes. El gobernador ya decidió dónde puede actuar sin ser molestado y ha optado por el alto perfil pero el bajo contenido. Su gobierno no ha podido ser apreciado porque parece no moverse. Se contenta con la inercia que el programa anual de trabajo dicta. Si lo ha permitido es porque quiere o porque le dicen, pero es cosa que sólo él sabe. Los números, sin embargo,  comienzan a hablar por sí mismos. Más de 80 ejecutados en dos meses; recortes presupuestales a los ayuntamientos, sospechosos emisarios que aterrizan en el aeropuerto de Toluca con 25 millones de pesos en efectivo; el asesinato del director de Seguridad en el municipio de Jaltenco, Alejandro Payme; las crecientes dudas que dejan los incumplimientos de las promesas más populares de la campaña política, la tarjeta La Efectiva y la anulación de la tenencia; el desempleo; los niveles de inseguridad y desconfianza hacia los mandos policiacos.

En tanto el mandatario mexiquense contempla, el presidente panista Felipe Calderón asegura pequeñas dosis de felicidad con la primera mujer que tiene posibilidades reales de llegar a Los Pinos. Ya digerido el amargo trago de Ernesto Cordero, Calderón no se muerde la lengua al asegurar que su Josefina ha disminuido las distancias con relación a Peña y que ahora está a cuatro puntos, en el segundo lugar. Si lo dice el presidente, debe ser cierto. Él no miente respecto a otros temas. La guerra contra el narco, los gasolinazos, las muertes de Mouriño y Francisco. La palabra presidencial empeñada dará certeza y abrirá los ojos. El presidente puede romper la veda, mientras los otros permanecen callados o evitan palabras como “campaña”, “elecciones”, “urna” y “voto”. La mediática hipocresía no es el estilo de Felipe pero algo es cierto: que la mercadotecnia alrededor de Peña ha dado lo que ha podido y no alcanza para más si el propio aspirante no ayuda. Si Vázquez Mota puede superar una desventaja de 40 puntos, cualquiera lo hará. López Obrador, sumido en las profundidades del tercer lugar, apenas puede apelar, en sus propias trincheras. Si Mitofsky y algunos diarios apuestan por Peña, la empresa Covarrubias y Asociados lo hace por el lado izquierdo. Como todos los que perfilan, el estudio es específico. El aspirante más conocido es Andrés  Manuel López Obrador, seguido por Peña y con Vázquez en tercer lugar. Pero el mexiquense es quien más opiniones favorables tiene, mientras que Josefina obtiene más, peor negativas. El 33 por ciento rechaza a Obrador mientras que al 27 por ciento no le gusta Enrique. El 20 le hace feo a Josefina.

Los números de Covarrubias difieren de Mitofsky y otras porque colocan a Obrador en segundo lugar de las preferencias, con 26.36 por ciento, arriba de Vázquez, quien obtuvo 26.69 por ciento y debajo de Peña, quien puntea con 33.90. Hace dos meses el panorama era diferente. El priista sacaba 40 puntos de ventaja y el perredista apenas obtenía números negativos. El crepuscular Gabriel Quadri, del PANAL, alcanzó a obtener 0.30 por ciento. El triunfo interno de Vázquez Mota la ubicaba de golpe en el segundo sitio, según el propio PAN y otros conteos, pero nadie sabe si es verdad. Si Peña está en primero o AMLO en segundo o Josefina en tercero.

De cualquier manera, tantas encuestas tan disímiles cumplen el objetivo primario de su aplicación. La confusión como elemento de votación beneficia al que efectivamente vaya abajo. Las opiniones ciudadanas, si fueran libres, al margen de la coersión, ya están formadas y es imposible conocerlas todas. Las encuestas no observan variables como el voto duro, las amenazas internas en los partidos y gobiernos dominados por una fuerza política o cuánto es el presupuesto que se destina para el acarreo y la compra de votos. Las estimaciones no son reales pero los políticos de encargan de esa parte. Si la encuesta señala que Peña va a delante, es porque es guapo, habla mucho, tiene gestos de actor de Televisa y se ocupa de una familia numerosa y medianamente feliz. Así cada aspirante es tratado como un personaje que debe recrearse hasta en el gusto mínimo de elegir el sabor del agua en su mesa. El truco funciona, pero sólo a veces. De cualquier manera pensar en la democracia mexicana es una pérdida de tiempo.

En un mes las encuestas serán modificadas y mostrarán cómo a la clase política le conviene que arranque el proceso oficial de campañas. A partir de allí, no contará que en el rubro de “voto efectivo”, definido por Covarrubias como el espacio “donde se distribuyen estadísticamente los que no saben por quién votar o dijeron que no votarían por ninguno”, peña obtuviera el 42 por ciento o que AMLO recabara 30.23 por ciento; que Vázquez se quedara en 27.17 por ciento y que Quadri subiera 0.34 por ciento. Sin embargo, el 27 por ciento de los encuestados dijo que probablemente cambiará su voto, el 11 por ciento no supo y el 61 por ciento asegura que mantendrá la decisión tomada. También, el 23 por ciento considera que el género puede representar una ventaja, mientras el 14 por ciento cree lo contrario. El 58 dice que no es ni una ni otra. El 44 por ciento del electorado cree que el PRI ganará las elecciones; el 17 por ciento apuesta por el PRD y el 14 lo hace por el PAN.

Otro conteo, este en una página electrónica, www.elmenospeor.com, dice que Obrador tiene el 61 por ciento de los otros; que Vázquez el 28 y que Peña va en último, con 11 por ciento. La página es un esfuerzo ciudadano por saber la intención electoral directa y no ha sido contratada por ningún partido político.

Así, el circo electoral alcanza hasta para decir que Peña Nieto tiene cáncer de próstata, como afirma un libro de Rafael Loret, “Nuestro Inframundo”, publicado el año pasado o que el verdadero autor del libro que escribió el ex gobernador del Estado de México, “México, la gran esperanza”, es en realidad Luis Videgaray, su coordinador de campaña y cerebro financiero de las administraciones de Arturo Montiel y el propio Enrique.

La consultora Mitofsky daba a Peña 40 por ciento de puntos y el primer lugar en la carrera presidencial. Su punto más alto, según la misma casa, lo tuvo en marzo del 2011 cuando alcanzó 49 por ciento. Vázquez Mota tiene 25 por ciento y es su punto más alto. Su punto más bajo fue de 14 por ciento, registrado en marzo del 2011, cuando todavía no había ganado la elección interna. Obrador s el más estable de los tres, pero ocupa el último lugar con 17 por ciento, aunque su punto más alto lo obtuvo en abril, mayo y junio del 2011, con 19 por ciento.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s