La Tierra Caliente

* La ONU reconoce que las autoridades mexicanas han combatido el crimen y al menos están dicen que adoptan medidas contra el narco. Pero la ONU está muy lejos y a veces simula una entelequia. Ninguna de las opciones presentadas por la Federación ha funcionado porque no se ha querido. Sólo así se explica, por ejemplo, que en el sur mexiquense las organizaciones criminales hayan operado por años, a la vista de todos y hasta pudieran conseguir el control de ayuntamientos como Otzoloapan, Luvianos o el propio Tejupilco, donde entre otras cosas impartían seguridad pública y pagaban la nómina de los empleados.

 

Miguel Alvarado

Un estudio datado en el 2011 señala que el narcotráfico mexicano ha ido cambiando su ubicación y se ha desplazado hacia el sur, hacia Centroamérica para no perder la conexión con cárteles sudamericanos y el control del trasiego de droga hacia Estados Unidos y Canadá. Pero a ellos los han acompañado sus actividades delincuenciales como el robo la extorsión, el plagio y los homicidios.

El Informe 2011 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, dependiente de la ONU, señala lo anterior y afirma que, junto a Canadá y EU, México representa el principal mercado de drogas del mundo. En esa región se han registrado, por ejemplo, el 70 por ciento de las incautaciones de mariguana; el 70 por ciento de las incautaciones de éxtasis y el 44 por ciento de las de metanfetaminas. “Además el 99% de los laboratorios de metanfetamina desmantelados en todo el mundo se hallaban en la región”, confirma el tratado.

Para la ONU, el tráfico de drogas representa en Estados Unidos un impacto económico de 193 mil millones de dólares, mientras que en México circulan 40 mil millones provenientes de actividades relacionadas de alguna forma.

La ONU reconoce que las autoridades mexicanas han combatido el crimen y al menos están dicen que adoptan medidas contra el narco. Pero la ONU está muy lejos y a veces simula una entelequia. Ninguna de las opciones presentadas por la Federación ha funcionado porque no se ha querido. Sólo así se explica, por ejemplo, que en el sur mexiquense las organizaciones criminales hayan operado por años, a la vista de todos y hasta pudieran conseguir el control de ayuntamientos como Otzoloapan, Luvianos o el propio Tejupilco, donde entre otras cosas impartían seguridad pública y pagaban la nómina de los empleados. Caja de Agua, cruce de droga en aquella región, fue también el escenario del combate definitivo entre Zetas y La Familia por el control de la droga. Los habitantes de Luvianos precisan que fue en el 2009 cuando las bandas se enfrentaron, todo con conocimiento de las autoridades civiles y militares y aquel choque dejó 46 muertos. Los perdedores, los Zetas, se retiraban al fin a otros rumbos y los de La Familia se dedicaron a reorganizar el negocio. En esencia era lo mismo. Transportar droga, extorsionar, secuestrar, plagiar, iban de la mano en el boyante comercio ilegal que permitieron las autoridades mexiquenses, ya por miedo o por conveniencia. Todos los alcaldes de la zona supieron quiénes eran los capos y les abrieron las puertas de las administraciones. Así, Otzoloapan, Amatepec, Tlatlaya, Luvianos, Zacazonapan, Santo Tomás y hasta Valle de Bravo participaron activamente. Los alcaldes y funcionarios menores se beneficiaron de ello y el ejército de hizo de la vista gorda. Los patrullajes eran frecuentes pero las señales se activaban para que los narcos se escondieran en la sierra y los montes lejanos. De nada servían los helicópteros o que las partidas estacionaran en los pueblos. El narco no se amedrentó nunca.

El negocio que hasta la ONU condena sostiene la economía mexicana, que no podría entenderse si no participara el dinero del narcotráfico. Y es cierto. Mientras los políticos y empresarios mexicanos se llevan las inversiones a otros países, los capos deciden gastarlo en su propia tierra. Impulsan a su manera las economías locales y generan construcciones y obras que de otra forma jamás se habrían realizado. El informe de la ONU se limita a reconocer reuniones y cumbres internacionales entre los países de Norteamérica pero no dice nada sobre los resultados. Documentos obtenidos por el diario Reforma señalan, mejor que la ONU, que el ejército descubrió una red de elementos traidores que trabajaban para el narcotráfico en el sur mexiquense.

Así, la Sedena dice que se encarceló a 52 soldados acusados de narco y a 13 por delincuencia organizada, que trabajaban para La Familia luego de los militares habían sido destacamentados para combatir a ese grupo desde la base del 102 Batallón de Infantería en San Miguel Ixtapan, inaugurado por Enrique Peña Nieto, el 3 de mayo del 2009, cuando era gobernador del Edomex. Él no lo sabía, pero estaba abriendo las puertas a quienes un mes después recibían pagos del narco para notificar los movimientos de la tropa. Aquel mayo acompañaron al gobernador Guillermo Galván, titular de la Sedena y algunos secretarios estatales.

Para febrero del 2010 las instalaciones de Ixtapan estaban terminadas y la Sedena preparaba un envío de 600 elementos, según el comandante de la 22 Zona Militar en la entidad, Rubén Pérez Ramírez, porque “está habiendo secuestros y extorsiones a comerciantes, principalmente”.

Peña Nieto diría el día de la inauguración que aplaudía el trabajo de la milicia “en esta visión y trabajo estratégico que el Ejército Mexicano lleva a cabo para vigorizar los mecanismos de protección para la ciudadanía”.

Pero ahora las cosas son distintas. En la región se sabía que algo habpia cambiado desde finales del año 2011. El ejército ya entraba con mayor fuerza y en Valle de Bravo desmanteló una torre de telecomunicaciones perdida entre los cerros. Allí incautó equipo y bloqueó las señales. Aunque no detuvo a nadie, los cambios se veían venir y hasta los narcos supieron que llegado el tiempo de las elecciones presidenciales, las cosas podrían resultar al revés. Los alcaldes también lo supieron y si hay una estrategia del gobierno federal para restarle puntos al puntero, Peña, está en marcha. Las elaciones serán inevitables. Los soldados inculpados han declarado que un tal Johny Escobar, “El Mojarro”, sobornaba a tenientes y sargentos. Luego, Escobar será capturado y denunciará el siguiente eslabón, que llegará hasta algún presidente municipal, que podría tener conexión, aunque política, con Peña o incluso con el perredismo. El resto se eslabonará solo.

Ahora, el propio Galván truena contra los corruptos pero también lo hace Janet Napolitano, la secretaria de Seguridad norteamericana, quien asegura que “déjenme decir que tomó 10 años encontrar a Osama bin Laden, y ustedes saben lo que ocurrió ahí. No estoy sugiriendo que lo mismo vaya a pasar con (El Chapo) Guzmán, estoy sugiriendo que nosotros somos persistentes cuando se trata de personas que hacen el mal y que dañan, en nuestros dos países. Entonces ese asunto continúa”. La prensa mexicana malinterpretó y aseguró que los yanquis sentenciaban al capo mexicano. La captura de Guzmán sería una de las pocas acciones de Calderón que apuntalaría a su candidata presidencial, Josefina Vázquez, ante sus adversarios políticos.

En un país donde el hambre mata más que el ejercicio del narcotráfico cualquier cosa puede pasar. En nueve años, por ejemplo, “85 mil 343 personas fallecieron por desnutrición en México entre 2001 y 2010, período en que otras 49 mil 804 murieron víctimas de las bandas del crimen organizado”, según datos del Centro de Estudios e Investigación en Desarrollo y Asistencia Social, basado en datos del INEGI, de la PGR y de la Cámara de Diputados.

El analista Rafael de la Garza Talavera considera que “el enorme aumento a su presupuesto puede empezar a generar a su interior una serie de intereses que eventualmente lo convierta en una institución más preocupada por mantener sus privilegios y poder político que en someterse al liderazgo civil y mantenerse alejado de la política. El aumento de 150% a lo largo del sexenio al sueldo de los soldados rasos, que será ahora 10 mil 800 pesos -más del doble de lo 4 mil 300 que ganaban- me parece una señal preocupante en este sentido”.

Pero ni siquiera los aumentos salariales garantizan que tropas y generales sean invulnerables a la corrupción. Un análisis de Paulina Monroy destaca que “desde que el Partido Acción Nacional asumió la Presidencia de la República, los índices de corrupción en México se incrementaron y la transparencia se fue a pique… desde 2001, el primer año de gobierno de Vicente Fox, la corrupción en México se ha venido incrementando. Según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de la organización Transparencia Internacional, desde que el Partido de Acción Nacional (PAN) llegó al poder, México ha reducido su puntaje de 3.7 en 2001 a 3.3 en 2009. El estudio fue aplicado en 180 países, con una escala de 1 a 10, donde 1 es el mayor nivel de corrupción. México nunca ha alcanzado siquiera el seis. En la más reciente evaluación, el país bajó 17 lugares de la última posición que obtuvo en 2008. A nivel mundial alcanzó el lugar 89”.

Y ese lugar 89 para el Edomex representa el mismo número de ejecutados en la entidad, según el último recuento del diario local Alfa, al mismo tiempo que la secretaria de Relaciones Exteriores mexicana, Patricia Espinoza se dice dispuesta “a participar y abrirse a un debate sobre la legalización de las drogas aunque con ello no se terminaría el problema del narcotráfico y el crimen organizado en el país”, en una exposición ante la propia ONU y la Asamblea Euro-Latinoamericana.

Justo el martes 28 de febrero, un nuevo enfrentamiento respondía al purificador fuego del ejército, que renovaba sus entrañas, cuando dos militares fueron asesinados y 5 heridos en un enfrentamiento en la región de Tierra Caliente, por el lado michoacano, en la zona de Melchor Ocampo y Paso de Tierra Caliente, Tuzantla, cuando patrullaban ese rumbo. Allí murió uno y otro falleció en Las Ceibas de Trujillo, Tiquicheo, cuando los militares quemaban un plantío y desde un vehículo les dispararon.

La ONU concluye que “México también pasó a ser un importante fabricante de metanfetamina, lo cual queda reflejado en el número de laboratorios desmantelados, que saltó de 21 en 2008 a 191 en 2009. Pese a que el número de laboratorios de metanfetamina de los Estados Unidos es muy superior al de México, los laboratorios mexicanos suelen producir cantidades mucho mayores de esa droga que los de los Estados Unidos”.

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1 comentario

  1. excelente articulo, felicidades..


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