Adivinanzas

* Sobre él se ha dicho y escrito en demasía, incluso que una profecía lo ubica como el único de los gobernadores nacidos en Atlacomulco que será presidente de México. Y aunque algunos ubican su cuna en Acambay y otros en la colonia Condesa del Distrito Federa, a Peña no le vendría mal una ayuda extraterrena. Si bien encabeza aquellas encuestas, su poderosa maquinaria se ha ido poco a poco desgastando. El PRI, su partido, juega sus cartas pero no puede evitar que las preferencias lo acerquen a Josefina Vázquez y a Andrés Manuel López Obrador.

Miguel Alvarado

Uno de los instrumentos que las actuales competencias electorales han elegido para medir preferencias es la encuesta, que ha dejado de ocupar lugares secundarios y que incluso ha subordinado las campañas, comportamientos y plataformas políticas a una opinión pública que en la estadística aparece como totalitaria, incluyente y representativa. No es para tanto, pero es así y en el caso del priista Peña Nieto, las encuestas lo han vuelto, al menos, popular, muy conocido y hasta serio aspirante para ganar la presidencia de México.

Sobre él se ha dicho y escrito en demasía, incluso que una profecía lo ubica como el único de los gobernadores nacidos en Atlacomulco que será presidente de México. Y aunque algunos ubican su cuna en Acambay y otros en la colonia Condesa del Distrito Federa, a Peña no le vendría mal una ayuda extraterrena. Si bien encabeza aquellas encuestas, su poderosa maquinaria se ha ido poco a poco desgastando. El PRI, su partido, juega sus cartas pero no puede evitar que las preferencias lo acerquen a Josefina Vázquez y a Andrés Manuel López Obrador. A la ciudadanía, sin embargo, no le importa lo que suceda con estos candidatos y si hacemos caso de la ventaja de Peña, deberemos entonces voltear a otros documentos, donde con similares técnicas la Encuesta de Ciudadanía, Democracia y Narcoviolencia ubica la atención política de los mexiquenses en 26 por ciento para los que nada de eso les llama la atención, pero un enorme 46 por ciento que se dice poco atraído por ese tema. La ignorancia, al menos el desdén que los electores del Edomex muestran sobre el tema tiene sus aristas. Esa misma encuesta se encarga de resolverlas cuando señala que el 29 por ciento se siente muy priista o algo priista, aunque el significado de esas frases no se explique. También dice que apenas el 9 por ciento en la entidad se siente perredista o algo perredista y que el 12 por ciento es panista o muy panista. Las ambigüedades acuden al servicio de esta interpretación pero no deja de resultar interesante que el 44 por ciento en el Estado de México, hasta el 2011, prefiere mantenerse al margen de cualquiera de estas circunstancias. Sin embargo, el 18 por ciento señala que se inclina por el PRI, el 10 por el PAN y el 8 por el PRD. De los que no votaron, 13 por ciento señaló que no lo hizo porque no le interesaba, pero el 26 por ciento prefirió no responder. El 8 por ciento tuvo compromisos o actividades más importantes y el 10 por ciento tuvo problemas con la credencial del IFE.

Mitofsky, Parametría, GEA/ ISA y otras casas de encuestas dan como líder al priista, pero otras, aplicadas en un universo distinto con las mismas técnicas, obtienen otros resultados. Así, un simulacro de elección aplicado en la Universidad Pedagógica Nacional el 27 de marzo del 2012, señala que Peña Nieto ocuparía el último lugar, con apenas 8.74 por ciento de las preferencias. Vázquez Mota estaría en segundo lugar con 9.34 por ciento y el perredista Obrador en el primero, con 72 por ciento. Quadri, del Panal, apenas saca 1.80 y el 7 por ciento de los sufragios se han anulado. Demasiada ventaja para el perredista. Los números no coinciden. Peña gana o pierde y Vázquez apenas figura.

Otra medición, esta del diario Milenio Televisión, señala que Obrador obtiene una mayoría abrumadora de votos. Sin dar porcentaje, la televisora indica que el de Tabasco obtiene 2 mil 551, Vázquez 337 y Peña 74.

El de Tabasco, luego de seis años de campaña permanente pero desprestigiado primero por no defender aquel supuesto triunfo en el 2006 y luego porque su credibilidad se ha desgastado, no ha podido escalar en las encuestas oficiales y gana, sí, pero en otras de menor rango y poco difundidas. Obrador sabe la importancia de la exposición y él, del que algunos creen que s el político más mediatizado, todavía encuentra su propia profecía, que también lo ubica como presidente de México luego de que un documento de la época de la Conquista en 1521 narra que Ahuelitoc Ixcapa Calzada, un indígena noble, sería ejecutado pero que cuando agonizaba alcanzó a maldecir a Hernán Cortés. Una entrevista de la revista Proceso a un descendiente de Ignacio Ramírez, el Nigromante, cuenta que “así como había una profecía de tu llegada, hay también una profecía de tu caída entre nuestro pueblo y será al terminar esta era, en 2012. Venus anunciará tu final y todos los indígenas que masacraste nos vengarán. Nunca disfrutarás de tus conquistas o de lo que nos robaste y jamás encontrarás reposo en estas tierras (…) y el gobernante que te expulse de nuestro reino llegará a ser el monarca más querido de esa nueva era de esplendor (…) Tus restos desaparecerán en llamas, como con las que atormentaste a nuestro gran Tlatoani… de estas tierras en el sur del imperio, en donde nos encontramos y en donde murió nuestro señor Cuauhtémoc, nacerá y llegará el primer gobernante de la nueva era, y la gran tortuga de su tierra natal lo profetizará: Ipiltzin-ayutl-tepetl… aunque se considera que Hibueras es hoy territorio de Honduras, Arellano dice que es Tabasco, y que la tortuga es una escultura del sitio arqueológico Tortuguero (donde se encontró la estela que señala al 21 de diciembre de 2012 como el inicio de un nuevo ciclo en el calendario maya), localizado en el municipio de Macuspana… sólo uno de los candidatos a la presidencia de la República es de Tabasco (Andrés Manuel López Obrador, quien nació precisamente en Macuspana)…”.

La panista Vázquez no necesita profecías cuando tiene de su lado el poder presidencial. Y como sucede siempre, quien tiene el poder cuenta los votos. Vázquez podría ser la primera mujer presidenta pero ni siquiera su imagen es inteligente. Prefiere la provocación y usar razones simplistas de género para justificar una aspirantía que no comulga con lo justo. El poder del calderonato, extendido hasta la desagradable y hueca Vázquez, logrará ubicarla a la cabeza de las preferencias, al menos en los extraoficial y el día de las elecciones, si conviene, le dará el empujón final. Peña podrá entonces decir que la profecía era una mentira, pues no se cumplirá en él. Claro. No cumple los requisitos de aquella adivina ante la cual todos los políticos del Grupo Atlacomulco desfilaron en busca de la ansiada señal.

Los mexiquenses

* Una encuesta, “Ciudadanía, democracia y narcoviolencia, Cidena”, apoyada por los Estados Unidos y la Agencia para el Desarrollo Internacional, y que reúne a investigadores de la UNAM, del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, al Centro de Estudios para la Gobernabilidad Institucional y a Sistemas de Inteligencia en Mercados de Opinión, señala que el 18 por ciento de la población del Edomex desaprueba la guerra contra las drogas de Calderón.

 

Miguel Alvarado

Un hombre camina por la calle de Lerdo a la altura de Humboldt, en el centro de Toluca. Es sábado y las calles no presentan el tráfico acostumbrado. De vez en cuando alguna patrulla de la policía municipal pasa con las torretas encendidas en un rondín que comienza a la medianoche y que implica derroteros establecidos d antemano. Los comercios, a las 11 de la mañana han abierto y se disponen a sus actividades normales en un día en que generalmente la ciudad mantiene un ritmo diferente y está en calma. Este hombre se detiene en una esquina y espera un camión. Es joven, de unos 30 años y va solo. De aspecto tranquilo, no se encuentra en él nada que lo distinga de otros. Ni rico ni pobre, es un transeúnte más en busca de transporte. Detrás de él, algunas personas entran despreocupadas a una tienda con enormes ventanales y mientras compran una camioneta tipo Van se estaciona junto al hombre, en la calle. Del vehículo bajan tres hombres vestidos con uniformes militares grises y verdes y equipados con armas largas. El hombre los mira bajar y cuando comprende que van por él, echa a correr. Pero su reacción no es suficiente y diez metros después es capturado, cargado en vilo y arrojado a la camioneta, que arranca y desaparece por la misma calle de Lerdo. Cuatro personas han visto el secuestro pero nadie atina a hacer nada ni siquiera llamar por teléfono. Todo ha sucedido en menos de 40 segundos.

Esta escena representa el drástico cambio que se vive en la capital del Estado de México, de unos años a la fecha. La presencia de grupos criminales organizados y coludidos con funcionarios públicos ubica al valle de Toluca como una zona de riesgo equiparable al valle de México, de la cual forman parte 58 municipios mexiquenses. La presencia de los cárteles del narcotráfico no se limita ya al sur estatal. Grupos como La Familia y los propios Zetas pisan ya la ciudad y han comenzado a repartirse el territorio, que poco a poco se parece más a Acapulco o Ciudad Juárez. Metepec tiene sus propias historias de horror. Municipio artesanal donde se trabaja el barro, vio hace unos años explotar el negocio de los bienes raíces y decenas de fraccionamientos de niveles medios y altos comenzaron a construirse. Luego se supo que allí vivirían narcotraficantes o parientes de los criminales presos en los penales de Almoloya. Hace dos semanas una camioneta se quemó a las afueras de un centro comercial, pero cuando los bomberos controlaron el fuego y la abrieron, siete cuerpos desmembrados fueron hallados. Algunos suponen que pertenecen a agentes ministeriales pero nadie sabe quién, cómo. El valle de Toluca ha cambiado y mutó en los últimos seis años. La guerra contra el narco que emprendió la presidencia tuvo el efecto de hacer más visibles a aquellos que se dedican a ese negocio. Pronto, durante los sexenios de Arturo Montiel y Enrique Peña, se pudo dibujar un mapa delictivo dominado por la actividad de Zetas, Familia, Pelones y Mano con Ojos pero a la par también se dispararon otros delitos como la venta de armas, la piratería y el secuestro, industrias controladas también por los narcotraficantes.

Una encuesta, “Ciudadanía, democracia y narcoviolencia, Cidena”, apoyada por los Estados Unidos y la Agencia para el Desarrollo Internacional, y que reúne a investigadores de la UNAM, del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, al Centro de Estudios para la Gobernabilidad Institucional y a Sistemas de Inteligencia en Mercados de Opinión, señala que el 18 por ciento de la población del Edomex desaprueba la guerra contra las drogas de Calderón.

Este nivel de desaprobación es sólo superado por el DF, que registró 28 por ciento. En la entidad, según el muestreo de los investigadores Raúl Benítez, Azucena Cháidez, Iván Escotto, Felipe González y Édgar Valle en septiembre del 2011, 24 por ciento de los mexiquenses desaprueba el trabajo legislativo de sus diputados federales, mientras que los senadores obtienen las mismas calificaciones. También, el 21 por ciento reprueba a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pero la percepción para el gobernador es distinta. Todavía en septiembre gobernada Peña Nieto y obtiene 21 por ciento de aprobación, aunque 39 por ciento “aprueba algo” su administración. Los diputados locales en el Edomex son inútiles para el 18 por ciento, mientras que 24 por ciento cree que algo hacen. Los presidentes municipales, en general, son reprobados por el 18 por ciento pero sólo el 9 por ciento considera que están haciendo bien su trabajo.

Por otro lado, 22 por ciento de los mexiquenses creen que el Ejército los hace sentir seguros, y sólo el 5 les pone objeciones totales. Cuarenta y dos por ciento dice que le tiene sin cuidado lo que hagan los soldados  y ésa es la tendencia nacional, donde el 39 por ciento de país señala no tener opinión sobre los castrenses, aunque 33 por ciento los aprueba totalmente, mientras que 5 por ciento los desaprueba. La Marina, en cambio, colecciona 30 por ciento de aprobación contra 4 por ciento de repudio a nivel nacional. A nivel local, al 38 por ciento de los mexiquenses les tiene sin cuidado lo que suceda con los aliados más leales de Calderón. El Ejército, por su parte, inspira desconfianza al 8 por ciento en la entidad y el 25 por ciento le otorga toda.

La policía estatal mexiquense, en cambio, es reprobada por el 23 por ciento mientras que apenas 7 por ciento percibe que los uniformados hacen las cosas bien. La Policía Federal, por su lado, obtiene 16 por ciento de desaprobación contra 10 por ciento a favor de ellos. Los jueces mexiquenses son reprobados por el 20 por ciento, aunque 24 por ciento considera que su trabajo es al menos honesto.

Luego, 26 por ciento supone que la situación económica en la entidad es muy mala y apenas 6 por ciento señala que es boyante y no tiene problemas. Cuarenta y ocho por ciento dice que es mala y 20 por ciento no la pone más allá de lo regular. Sobre el mismo tema, 24 por ciento cree que la economía ha empeorado en el último año, mientras que tres por ciento dice que ha mejorado mucho. Los contrastes entre la evaluación a una figura política como Peña y el estado en el que deja su administración son asombrosos. Mientras que 27 por ciento lo desaprueban, mucho o poco, 42 por ciento lo aprobaba, mucho o poco. Pero no podía dejarse de ver que, aunque aprobado, al menos las percepciones sobre seguridad y economía distaban de ser las más óptimas. Al 16 por ciento el gobernador les inspiraba poca confianza, aunque 38 por ciento decía que sentía algo de confianza en él. Sólo 19 por ciento otorga toda su confianza al ahora candidato priista.

El estudio todavía se extiende más y aporta que 26 por ciento de los mexiquenses no están interesados en la política y solamente 7 por ciento sabe lo que sucede en esa actividad. El estudio refleja además la influencia de la televisión, pues es allí donde el 41 por ciento de los mexiquenses se entera de lo que sucede en el rubro. Apenas el 14 por ciento consulta periódicos mientras que el 15 por ciento prefiere la radio. El apartado de las revistas es el más depauperado porque acude a ellas e 3 por ciento. Ni siquiera internet representa todavía un medio efectivo de consulta o divulgación y los datos indican que el 4 por ciento lo utiliza como fuente informativa

Como cereza, el 25 por ciento de los mexiquenses estarían a favor de que se legalizara la mariguana y 13 por ciento no cree en los medios de comunicación, aunque la iglesia apenas recaba 25 por ciento.

 

El Barco Ebrio

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Las campañas presidenciales inician ya. En el PRI mexiquense se encuentran muy optimistas y creen que el triunfo de Peña Nieto será inobjetable. Difícil pero seguro, dicen en aquel partido, donde los militantes viven momentos de tensión cuando acuden a la sede en Toluca para recabar sus documentos y registrarse para las elecciones locales para diputados y alcaldías. Unos aseguran que hará su aparición el ex líder priista Isidro Pastor Medrano, premiado con una aspirantía para diputado local luego de una supuesta rebeldía que lo llevó a probar suerte en el PAN y hasta en el PRD. Pastor siempre ha sabido cómo es eso de la política y hace tiempo aconsejaba a sus jóvenes pupilos acerca del oficio. “No confíes en un político. Todos somos la misma cosa”, decía filósofo. El regreso de este hombre se dará luego de que opere electoralmente en el norte del país para la campaña de Peña Nieto.

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Y mientras unos se preparan, otros deben cuidarse del espionaje telefónico del que, dicen, son víctimas. La panista Josefina V. Mota señala que se ha espiado hasta a la esposa de Peña Nieto, la popular actriz de novelas Angélica Rivera porque se tenía la presunción de que en sus años mozos había sostenido un romance con el narcotraficante Francisco Javier Arellano Félix, “El Tigrillo”. Luego de años siguiéndola, se dieron cuenta de que no era cierto. Pero V. Mota asegura que los servicios de espionaje de la Federación han seguido a Peña por años, con la intención de armarle un expediente para usarlo en el momento que más conviniera. Eso ya se sabía. Lo mismo pasa con Obrador y hasta con ella. Las campañas, de por sí cerradas, prometen una guerra de sombras como nunca se ha visto.

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Y Peña, apenas iniciado su periplo por Guadalajara, deberá encarar una demanda por daño moral que la madre de la niña Paulette Gebara, Lisseth Farah, interpuso el 7 de septiembre del 2011. Los que saben del tema señalan que hay otras por el mismo caso contra el gobierno del Edomex, el procurador Alfredo Castillo y el ex gobernador mexiquense. De hecho, hay un cuerpo especial de abogados dedicado a este caso desde hace más de un año, y que tienen la consigna de mantenerlo en privado hasta después de las elecciones. Castillo, antes de procurador, fue el encargado de llevar el caso de la niña. La madre ha dicho que la PGJEM le cerró todas las puertas y que no ha podido darle una explicación sensata sobre lo que pasó con su hija.

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Otro libro del periodista mexiquense Francisco Cruz saldrá a la venta apenas inicien las campañas. Esta vez el tema que escogió el autor de la biografía no autorizada de Enrique Peña es el otro extremo, el perredista Andrés Manuel López Obrador. Como siempre que publica, Cruz entrega un perfil inédito del tabasqueño aunque casualmente será otro personaje el que cargue con la mayor revelación. Veracruz es un dato clave.

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A pesar de libros, investigaciones serias, los propios dislates de los contendientes y la guerra de lodo que se desatará con fuerza los primeros días de abril, las televisoras podrían definir el rumbo de las elecciones y triturar a quien sus intereses les indiquen. Peña aventaja a todos pero eso mismo sucedía en el 2006 con Obrador, quien terminó perdiendo por una nariz. Todavía Televisa apadrina al ex gobernador mexiquense pero lo mismo pasaba con su tío, Arturo Montiel. A Peña no se le puede olvida aquel ejemplo.

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Sobre Josefina las cosas están más claras. Al menos se sabe que es mujer, que no estudió en la Anáhuac o el ITAM y que un día se le ocurrió criticar a la UNAM, lo mismo que aplaudir a Pinochet. Eran otros tiempos, dicen los más moderados. Es lo que todavía representa, objetan los extremistas. Lo cierto es que Chepina, con todo y sus estudios en la Ibero, todavía no ha podido decirle bien a bien a la ciudadanía por qué debe votar por ella, por qué no es igual a Peña o al propio señor López y cómo hará para enderezar un barco que tiene 200 años yéndose a pique.

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Sobre Obrador las percepciones son las mismas. Que a qué grupos de poder responde, quiénes son sus verdaderos patrocinadores, que si es igual que Peña o la misma Chepina, que si está muy viejo o si es incapaz de convencer cuando ha decepcionado a tantos por razones hasta metafísicas. Que ha entregado la campaña hace meses. Todo eso se verá pronto. Lo cierto es que Obrador puede ganar a pesar de que las expectativas y mediciones nunca lo ubicaron más allá de los 19 puntos en el tercer lugar de esa carrera por el poder.

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Uno que no necesita los 40 puntos de Peña Nieto, los consejos de Josefina ni los espots de Héctor Bonilla es el alcalde de Zinacantepec, el panista Gustavo Vargas. Y no los necesita porque él ya se hizo millonario y ahora, en la recta final de su mandato, está muy feliz estrenando mansiones aquí y allá. Superados los rumores que lo ubican como aliado de grupos delictivos, el alcalde ha salido de compras con todas sus chequeras y por lo pronto adquirió una bonita residencia en Metepec que le costó 3.5 millones de pesos. Los que han leído acerca de su sueldo, dicen que gana 65 mil pesos mensuales y que se les hace muy curioso que a estas alturas organice pachangones y viaje en autos de superlujo, como si de verdad trabajara tanto y tan bien. Así, se reporta que el 16 de diciembre del 2010 se decidió por adquirir aquella mansión, propiedad entonces de un tal Carlos Montes de Oca Guadarrama, y que se ubica en la calle de Real de Arcos, Conjunto Diamante, en Metepec. Dicen que tiene una superficie de 285 metros cuadrados de terreno y 250 de construcción. Los malintencionados hasta proporcionan el número de escritura pública, que es la 356, del 15 de enero del 2006, firmada ante el notario público 105, Conrado Zuckerman Ponce.

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Total, el alcalde de Zinacantepec siguió los ejemplos de otro clásico de aquellas regiones, el ex edil Leonardo Bravo, quien hasta preso estuvo por un desfalco de 90 millones de pesos. Unos dicen que hasta cartas le han enviado al presidente Calderón, aunque están consientes de que poco los podrá ayudar porque el presidente prepara un viaje sin escalas y casi para siempre, al vecino país del Brasil, donde pediría asilo político en caso de las cosas, la suyas, pues, se pongan muy mal.

Apocalipsis Now

* El grado de desconfianza entre los afganos y los estadounidenses es cósmico. Según un estudio de 2011 que fue clasificado por el Pentágono después que se filtrara al Wall Street Journal los militares estadounidenses ven esencialmente a los afganos como cobardes corruptos mientras los afganos ven a los militares estadounidenses como matones cobardes.

 

José Escobar/ Red Voltaire

Comenzó mucho antes de que un asesino solitario, un sargento del Ejército de EU, casado, con dos hijos, entrara en las aldeas de Panjwayi, al sudoeste de la ciudad de Kandahar y «supuestamente» se lanzara a una matanza indiscriminada, causando la muerte de 16 civiles por lo menos. (Tampoco es la primera vez que algo similar ocurre, es una estrategia diabólicamente calculada y utilizada). Fue el momento Haditha de Afganistán como en Iraq, o como el My Lai de Vietnam.

Se había intensificado por medio de bombardeos en serie de drones con misiles Hellfire contra las bodas en las tribus; las series de «incursiones nocturnas» secretas de Fuerzas Especiales de EU; los asesinatos seriales «de equipos de asesinato» en 2010; las meadas rituales sobre los afganos muertos por parte de «nuestros hombres de uniforme»; y por último pero no menos importante, la quema de Coranes en Bagram. Misión… ¿cumplida?

 

Los afganos reclaman justicia por la matanza

 

Según el último sondeo del Post-ABC News –realizado antes de la masacre de Kandahar– 55% de los estadounidenses quiere que acabe la guerra afgana.

El presidente Barack Obama volvió a subrayar que tras 10 años desde el comienzo de una guerra que ha costado por lo menos 400 mil millones de dólares, el «rol de combate» de las tropas de la OTAN terminará en 2014.

Según Obama, Washington solo quiere asegurar que «al-Qaida no opere allí, que exista suficiente estabilidad y que no termine en una refriega de todos contra todos».

Al Qaida «no opera allí» desde hace tiempo; solo hay un puñado de instructores que no están «allí» sino en los Waziristanes, en las áreas tribales paquistaníes.

Y olviden la «estabilidad». Las «fuerzas de seguridad afganas» que estarán teóricamente a cargo en 2014, o incluso antes, están condenadas. Su tasa de analfabetismo es de un asombroso 80%. Por lo menos el 25% deserta. La violación de niños es endémica. Más de un 50% está permanente drogado con hachís, con esteroides.

El grado de desconfianza entre los afganos y los estadounidenses es cósmico. Según un estudio de 2011 que fue clasificado por el Pentágono después que se filtrara al Wall Street Journal los militares estadounidenses ven esencialmente a los afganos como cobardes corruptos mientras los afganos ven a los militares estadounidenses como matones cobardes. Consideremos un momento cómo en 1975 en Saigón, ahora o en 2014 los hechos en el terreno serán los mismos: inestabilidad que sacude el Hindu Kush.

 

Cara o cruz

 

Afganistán fue siempre una tragedia traspasada por la farsa. Pensemos en las 83 restricciones de las reglas de enfrentamiento originales de la OTAN, que llevaron, por ejemplo, a una racha de soldados franceses muertos en 2008 porque Francia, presionada por EU, dejó de pagar por protección a los talibanes; o en Berlín que no la calificó de guerra, sino de «misión humanitaria».

Las batallas internas –a diferencia de Vietnam– se hicieron leyenda. Como la banda de la contrainsurgencia, apoyada por el entonces jefe del Pentágono, Bob Gates, investido en una «nueva misión» y un «nuevo liderazgo militar», ganando contra la estrategia CT (contraterrorismo) Plus del vicepresidente Joe Biden, de menos soldados en el terreno realizando contraterrorismo.

El vencedor, como todos recuerdan, fue la estrella de rock, el general Stanley McChrystal, quien insistió en que el plan Biden llevaría a un «Caosistán», que fue el nombre de un análisis clasificado de la CIA.

Stanley McChrystal –portavoz del Pentágono durante la invasión de Iraq en marzo de 2003– quería cambiar a toda costa la cultura de la OTAN y del Ejército de EU en Afganistán. Quería destruir la cultura de dispara-primero-y-reviéntalos y orientarse hacia «la protección de la población civil». En sus propias palabras, subrayó que las «municiones aire-tierra» y los «fuegos indirectos» contra casas afganas «solo estaban autorizados bajo condiciones muy limitadas y prescritas».

Se impuso -protegido por su estatus de estrella de rock– solo por un breve momento.

Mientras tanto, incluso si por una parte el Departamento de Estado, la DEA y el FBI advertían de los repugnantes contrabandistas de drogas y criminales de todo tipo, por la otra la CIA y el Pentágono, elogiándolos por buena inteligencia, siempre vencían.

Y todo estaba plenamente justificado por una cantidad de halcones «liberales» renuentes en sitios como el Centro por la Nueva Seguridad Estadounidense, repleto de periodistas «respetables».

Hamid Karzai ganó las elecciones mediante un fraude rotundo. Su hermanastro Ahmed Wali Karzai –entonces jefe del consejo en Kandahar– pudo seguir dirigiendo su masivo narcotráfico mientras desdeñaba las elecciones («la gente en esta región no las entiende»).

¿A quién interesaba que el gobierno afgano de Kabul fuera/es un sindicato del crimen? Comandantes locales «leales» –nuestros bastardos– conseguían cada vez más fondos e incluso los miembros de las Fuerzas Especiales como consejeros personales para ellos y sus escuadrones de la muerte.

McChrystal, dicho sea a su favor, admitió que los soviéticos hicieron bien las cosas en los años ochenta (por ejemplo, la construcción de carreteras, la promoción del gobierno central, la educación de niños y niñas por igual, la modernización del país). Pero se equivocaron en muchas cosas, como los «bombardeos de saturación» y la muerte de 1,5 millones de afganos.

El Pentágono nunca aceptará la fecha de retirada de 2014: choca frontalmente contra su propia doctrina de Full Spectrum Dominance (Dominación de Espectro Completo), que cuenta con numerosas bases en Afganistán para vigilar/controlar/acosar a los competidores estratégicos, Rusia y China.

La salida será una artimaña. El Pentágono transferirá sus operaciones especiales a la CIA; se convertirán en «espías», no en «tropas en el terreno».

Esto significará, esencialmente, una extensión ad-infinitum del Programa Phoenix en Vietnam, que realizó la matanza selectiva de más de 20 mil «presuntos» partidarios del Vietcong.

Y eso nos lleva al actual director de la CIA, el conocedor de los medios, general David Petraeus, y su bebé, el manual de campo FM 3-24 de COIN. Y esto, incluso después que un estudio RAND de 2008 titulado «Cómo terminan los grupos terroristas» subrayó que la única forma de derrotarlo es mediante una buena operación de mantenimiento del orden.

A Petraeus no le importaba un comino. Después de todo, sus «operaciones de información», como en una manipulación generalizada de los medios, combinada con la masiva distribución de la proverbial valija llena de dólares, habían vencido en la oleada «suya» y de George W. Bush en Iraq.

Los orgullosos pastunes son mucho más difíciles de derrotar que los jeques suníes en el desierto. Bajaron tanto su tecnología –fabricando decenas de miles de artefactos explosivos improvisados con fertilizante, madera y munición vieja– que en los hechos pararon en seco la tecnología estadounidense, llevando a innumerables informes en la neolengua del Pentágono sobre el «vasto aumento en la actividad de IED». Desde la toma de posesión de Obama, el Pentágono ha jugado extra-sucio para conseguir la guerra exacta que quería realizar en Afganistán.

La consiguieron. Petraeus se lanzó a un modo de continuo sesgo sobre el «progreso». Poblaciones locales se «hacían más abiertas a las tropas estadounidenses» incluso cuando un Estudio Nacional de Inteligencia (NIE) –el conocimiento acumulativo de 17 agencias de inteligencia de EU– se mantenía sombrío.

Petraeus hizo lo que hace mejor: hizo un remix del NIE. Nunca admitió que la guerra terminaría en 2014. Aumentó los ataques aéreos, dio rienda suelta a ataques de helicópteros Apache y Kiowa, triplicó la cantidad de incursiones nocturnas de Fuerzas Especiales, autorizó un mini conmoción-y-pavor, arrasando totalmente la ciudad de Tarok Kolache en el sur de Afganistán.

Hubo otra masacre estadounidense en febrero de 2011 en la provincia Kunar, con 64 civiles muertos, y Petraeus incluso tuvo el descaro de acusar a los afganos de quemar a sus propios hijos para que pareciera un daño colateral. ¡Que le aproveche! Entonces, su relación con Obama incluso estaba mejorando.

El gobierno de Obama está, de hecho, convencido de que la ‘oleada’ de Obama, dirigida por Petraeus y que debía terminar en septiembre, ha «estabilizado» Afganistán, por lo menos en la región conocida como «comando regional Este». Es lo que Petraeus llama «bastante buen afgano».

La mayor parte del país es en efecto, «bastante buen talibán», ¿pero a quién le interesa? En cuando a la quema de bebés, los cínicos podrían hablar de una característica del excepcionalismo estadounidense. Basta con recordar el Refugio Amiriya en Bagdad el 13 de febrero de 1991, con no menos de 408 niños y sus madres quemados vivos por EU.

Cómo no recordar al inimitable Dennis Hopper como el fotoperiodista psicodélico de Apocalipse Now, hablando del coronel Kurtz/Marlon Brando: «Es un poeta guerrero en el sentido clásico…»

El «poeta guerrero» McChrystal estaba convencido de que Afganistán no era Vietnam; en Vietnam, EU combatía contra una «insurgencia popular», a diferencia de Afganistán (erróneo: las numerosas tendencias aglomeradas bajo el mote «talibanes» se han hecho más populares en proporción directa con el desastre de Karzai, para no hablar de que en Vietnam el discurso político oficial del Pentágono era que el Vietcong nunca fue popular).

Los generales, en todo caso, no salen en las matanzas indiscriminadas al estilo de Kurtz. Petraus fue promovido para lanzar la Guerra en las Sombras & Cía. en la CIA. Después de que fue despedido tras la aparición de su foto en la revista Rolling Stone – ¿Qué estrella de rock es eso?– McChrystal terminó por ser rehabilitado por la Casa Blanca.

Enseñó en Yale, pasó a la consultoría, gana una fortuna en su circuito de conferencias –destilando sabiduría sobre el «liderazgo» y Gran Medio Oriente– y fue convertido en un asesor sin pago para familias militares por Obama.

McChrystal piensa que Afganistán está atrapado en «una especie de pesadilla post-apocalíptica». «El horror… el horror…» de Conrad es perenne. La lección clave de Vietnam es cómo precintar el horror, cómo colocarlo en cajas y cómo abrazarlo, voluptuosamente.

Por lo tanto no es sorprendente que McChrystal no pueda llegar a ver que tuvo el papel principal en el remix del coronel Kurtz – mientras Petraeus fue un más metódico, pero no menos mortífero, capitán Willard. A diferencia de Vietnam, sin embargo, esta vez no habrá un Coppola que gane la guerra para Hollywood. Pero quedarán muchos Hombres Huecos en el Pentágono.

 

* Traducido del inglés por Germán Leyens.

 

 

Último lugar

* Aquel estudio incluye además a la estatal Televisión Mexiquense, una empresa del gobierno administrado por el priista Eruviel Ávila y que se ubica en el último lugar de las transmisoras conocidas por el público, con apenas 39 por ciento de “popularidad” y 58 de buena imagen. Para el Sistema de Radio y Televisión Mexiquense no es novedad ubicarse en los últimos lugares de aceptación.

Miguel Alvarado

Las campañas presidenciales en México arrancaron. Y fue la televisión el medio de comunicación que más difundió los primeros días en los que el priista Peña, el perredista Obrador, la panista Vázquez y hasta el aliancista Quadri trataron de convencer al apático electorado de que, al menos, representan cierta opción.

Los medios serán fundamentales para que los aspirantes difundan, previo pago, sus plataformas políticas y entre ellos destaca Televisa, convertida desde hace años en una especie de secretaría de Estado con la capacidad operativa y financiera de una entidad así. Junto a TV Azteca, cuyo dueño,, Ricardo Salinas es el segundo hombre más rico de México, acapara el 75 por ciento de los convenios publicitarios y las trasmisiones de espots políticos en las campañas. Esto es normal en un país cuyos habitantes apenas leen un libro al año y que no tienen recursos para contratar televisión por cable, que por otro lado oferta la misma Televisa. La señal abierta es entonces la única opción para la gran mayoría. Telenovelas, futbol y política de bajo nivel forman el paquete que esas empresas diseñaron y que otras copian en lo fundamental.

Un estudio de la encuestadora Parametría, que ubica al priista Peña al frente de la carrera presidencial al menos hasta la primera semana de abril, dice que el 99 por ciento de los mexicanos conocen Televisa y Azteca. La misma encuesta apunta que 63 por ciento conoce Canal 11, del Politécnico Nacional en el papel pero de la Secretaría de Gobernación en lo práctico. A las dos primeras televisoras, la opinión pública les concede 71 y 74 por ciento de buena imagen, respectivamente.

Aquel estudio incluye además a la estatal Televisión Mexiquense, una empresa del gobierno administrado por el priista Eruviel Ávila y que se ubica en el último lugar de las trasmisoras conocidas por el público, con apenas 39 por ciento de “popularidad” y 58 de buena imagen.

Para el Sistema de Radio y Televisión Mexiquense no es novedad ubicarse en los últimos lugares de aceptación. Un viejo chiste que circula entre reporteros de Toluca, pinta de cuerpo entero la situación de aquella señal ubicada en sistemas de cable pero también en los receptores abiertos, y señala que el crimen perfecto debe cometerse en cualquier programa de ese canal, porque el rating es tan bajo que nadie se enteraría.

Y es tan cierto que incluso los números de los ratings para Televisión Mexiquense son ahora asunto reservado en la supuesta Transparencia que opera desde el gobierno estatal. Datos obtenidos por este semanario en el 2008, apuntan que el programa estrella hasta marzo de aquel año era “100 Por Ciento Grupero”, de corte musical, con entrevistas, videos y notas sobre la farándula. Hace cuatro años encabezaba las preferencias del público con 1.98 puntos de rating, que en ese entonces competía con los 33.1 y 46 puntos de share que generaban telenovelas como Fuego en la Sangre o Pasión de Gavilanes, producidas por Televisa. En el 2008, los programas de televisión abierta que tenían números similares a Mexiquense eran los infomerciales que se programaban en la madrugada y hasta las seis de la mañana, como los pagados por la empresa Neoskin, con 1.8 puntos; Innova, con 1.7, Skin Control, con 1.7 y el programa cultural Domingo Siete, con 1.7; Inglés sin Barrera compite también con 1.3, Inventario, con 1.6 e incluso la repetición de México Nuevo Siglo obtenía más puntos, con 2.1.

Para las televisoras, rating significa “el porcentaje de hogares que sintonizan un canal determinado en un momento dado respecto al universo total. Un punto de rating significa el 1 por ciento del universo del total utilizado”.

Televisión Mexiquense ha aprovechado, años después, las señales de otras empresas y trasmite otro tipo de eventos, como recientemente ocurrió con la visita papal a León de José Ratzinger. Y es cierto que en busca de mejores niveles de audiencias, produjo algunas propuestas con conductores, sobre todo mujeres, nuevos y juveniles pero que copiaban los formatos de Televisa y Azteca para programas mañaneros como Hoy y Venga la Alegría.

Sin embargo, Televisión mexiquense tenía una barra de opinión y programas de entretenimiento que podían competir con las producciones de las grandes empresas. A pesar de la evidente inclinación gubernamental, pudieron sobrevivir algunas producciones implementadas por una de sus directoras, Carolina Monroy, prima del ahora candidato presidencial priista y metida ella misma en esa aventura electoral, y que conservó Alejandro Murat, hijo de José Murat, ex gobernador de Oaxaca. Pero la llegada de Marcela González Salas, sobrina de Gustavo Petricioli, ex secretario de Hacienda con Miguel de la Madrid, cambió todo desde el primero de enero del 2012. Y si con los anteriores apenas alcanzaban los niveles ínfimos de supervivencia, con González hasta los propios conductores reclamaron. La cancelación de programas conducidos por Porfirio Muñoz Ledo, ex presidente nacional de PRI también con De la Madrid; de Guadalupe Loaeza, Teresa Vale, Fausto Zapata, Raúl Cremoux, Carlos Ramos Padilla y Martha Chapa, terminó por apagar las pocas televisiones que todavía seguían la señal.

“Quieren una imitación barata de la televisión privada en una televisión pública. Los que no leen libros no toleran programas donde se comentan libros, advierte Porfirio Muñoz Ledo, quien advirtió que varios de los comentaristas que saldrán de las emisiones analizan la vía de la demanda laboral”, decía una crónica de Jenaro Villamil para la revista Proceso.

Muñoz entiende que el proceso electoral en el que está involucrado el ex gobernador mexiquense Peña es causa de la supuesta reforma. Cualquier comentario que se vierta en las duras campañas que enfrentará el sobrino de Arturo Montiel podría desequilibrar una balanza que por momentos lo desfavorece. El gobierno estatal busca obtener el control absoluto al menos del medio que paga y mantiene con dinero público. La eliminación de aquellas barras también encuentra explicación en las filias de los comunicadores. Un ejemplo es el mismo Porfirio, pero más emblemática resulta la figura de Fausto Zapata, ex senador y hasta ex gobernador de San Luis Potosí. Hasta finales del 2010, Zapata cobraba 69 mil 825 pesos mensuales por su programa, Diálogos Políticos. Pero Fausto no sólo resultó bueno para la comunicación. Su pasado como funcionario está ligado a los medios en uno de los casos más emblemáticos de censura, como lo recuerda Elpidio Hernández para este semanario.

“El episodio más recordado del poder público contra un medio de comunicación en nuestro país se registró en la segunda mitad de la década de los setentas y en los círculos periodísticos se le conoció como el Golpe a Excélsior, alentado por el entonces presidente de la república, Luis Echeverría y que incluyó un boicot publicitario, la invasión a los terrenos del diario en Paseo de Taxqueña y la suspensión de siete dirigentes a quienes, incluso, se les quiso acusar de fraude. El capítulo concluyó en julio de 1976 con la salida del director Julio Scherer García, el gerente Hero Rodríguez Toro y un nutrido contingente de cooperativistas, articulistas y reporteros.

Uno de los artífices materiales del llamado golpe a Excélsior fue el subsecretario y responsable de Información y Relaciones Públicas de la presidencia de la república, Fausto Zapata Loredo, convertido más tarde en senador y en el gobernador que menos tiempo ha durado en funciones en la historia potosina, al contabilizar únicamente catorce días al frente del Ejecutivo estatal, se ha retirado de la actividad política. La trayectoria política de Zapata Loredo se ha visto envuelta por el escándalo y la aplicación de la mano dura. En el sexenio de Luis Echeverría, fue reclutado de las páginas del periódico La Prensa para convertirlo, a sus veinte años, en el funcionario más joven del gabinete echeverrista en donde se desempeñó como responsable de Información y Relaciones Públicas. Fue uno de los personajes más cercanos al entonces presidente e instrumento clave en la preparación de la sucesión, recordó años más tarde el propio López Portillo.

Antes de la embestida gubernamental -narró Vicente Leñero en su libro Los Periodistas- el poderoso vocero del echeverrista comunicó al periodista Ricardo Garibay que el presidente estaba colérico con Excélsior por los continuos ataques en las páginas editoriales a su política exterior. El potosino fue el primero en amenazar a Excélsior y exigir la destitución de Gastón García Cantú “por sus continuos ataques al presidente”.

En octubre de 1976 amenazó a quienes intentaban fundar un semanario, que finalmente el 6 de noviembre de 1976 editaba su primer número bajo el cabezal de Proceso y así lo relata Leñero en su crónica: “el hecho es que Fausto Zapata está literalmente colérico contra el grupo de Scherer, al que mandó a decir por conducto de Ricardo Garibay que nos va a dar a todos y cada uno de nosotros en nuestra santísima madre”.

Pero una década después, en febrero de 1993 la revista Proceso hizo público que el discreto Fausto Zapata Loredo también era un sacadólares, según reveló el cubano-estadounidense Roberto Polo, su ejecutivo de cuenta en el Citibank y quien también manejó las cuentas de otros políticos de altos vuelos de aquel entonces, como el gobernador tamaulipeco Emilio Martínez Manautou y Enrique Velasco Ibarra, además del empresario mexiquense Carlos Hank Rohn, hijo de Carlos Hank González.

Un sexenio le fue suficiente a Zapata Loredo para, de ser reportero de La Prensa, convertirse en acaudalado político con un capital económico no menor a los cinco millones de dólares. “Polo dice no recordar la cantidad exacta del dinero que Zapata tenía invertido en el Citibank, pero el mínimo permitido en las cuentas que llegaban a sus manos era de cinco millones de dólares”, publicó Proceso en su edición 849, fechada el 8 de febrero de 1993”.

Televisión Mexiquense conoció ya la bonanza económica e incluso gozó de cierto margen de libertad en el sexenio que terminó César Camacho, gobernador interino entre 1995 y 1999. Allí se reunió a una planilla de colaboradores con sueldos exorbitantes que iban desde 45 mil pesos mensuales. El Sistema tenía 11 años en operaciones. Luego vivieron los ajustes y los empleados vieron bajar los salarios al tope de la realidad nacional.

“La forma en que se produce la programación obedece a una institución pública y de atención social y no lucrativa, por lo que no se maneja un costo, como tal, de programas, ya que el pago a los equipos de producción se hace de dos formas: pago de salario por, producción, locución, realización, operación técnica, investigación y/o guión a personal de base de acuerdo a su plaza. Pago de salario por, producción, locución, realización, operación técnica, investigación y/o guión a personal de honorarios de acuerdo al trabajo realizado. Toda la producción de Radio Mexiquense con el presupuesto asignado a la Dirección de Radio se distribuye para generar programas de carácter social. Por lo tanto no se tiene determinado el costo por programa radiofónico”, aseguraba en su momento la ex directora Monroy, hoy mencionada como aspirante a la alcaldía de Metepec.

Visita papal

* Sin preparación académica ni conocer a nadie, apenas pueden encontrar un oficio que les permite comer diariamente pero no superar las condiciones de pobreza. La mayoría no sabe que puede vivir mejor y que tiene derechos. Se conforma con lo que hace en la esperanza de un golpe de suerte y no cree en las promesas de los aspirantes presidenciales. A Juan ninguno lo ha ayudado. No puede descifrar el significado de que el priista Peña Nieto, quien también fue su gobernador, encabece una lista de preferencias electorales.

 

 

Miguel Alvarado

Ratiznger llegó a México. Una visita cuestionada porque se eligió el tiempo de las elecciones presidenciales y se cree que un papa puede, como en la Edad Media, influir sobre un país. Nada más cercano a la verdad. Ratzinger atiende una añeja invitación del presidente panista Felipe Calderón y elige Guanajuato, uno de los estados más fervorosos y conservadores, para montar un escenario donde la fe y la política son los actores principales que atiende, uno por uno, a los distinguidos comensales. Esta vez nadie pronunció el “comes y te vas” que el torpe Fox endilgara al incómodo presidente cubano Fidel Castro, cuando se preparaba una cumbre internacional. Tampoco se escucharon las voces que culpan a la religión de cegar el sentido común ni a los perseguidores de Maciel, entelequia imposible sobre la que el silencio vaticano es tan repudiado como las violaciones contra niños cometidas por curas.

Esta vez hubo manteles largos. El primer invitado fue el propio Calderón, acusado de promover a la candidata de su partido, Josefina Vázquez, en tiempos de veda. Allí mismo, ante el obispo de Roma, el perredista Andrés Manuel López Obrador, Vázquez Mota y el priista Enrique Peña Nieto, viejo conocido de Ratzinger pues hace dos años hizo un viaje al Vaticano con toda su familia y su entonces prometida, la actriz Angélica Rivera, para comunicarle al papa que iba a casarse con ella y enterarlo de sus intenciones por competir para la presidencia de México, entre otras cosas. La clase dominante de México, los dueños del capital político pero también del empresarial, estuvieron allí, todos muy católicos, postrados en el Parque Bicentenario de León.

En lo que algunos dieron por llamar una “reunión del diablo”, el hombre más rico del mundo, Carlos Slim, junto a los oligarcas de la comunicación en México, Emilio Azcárraga de Televisa y Ricardo Salinas, de TV Azteca, así como Lorenzo Servitje de Bimbo, dejarían ante el llamado vicario de Cristo constancia de la fe mexicana. Sin ser representantes de la sociedad, los personajes mencionados se erigieron en portavoces de un país donde lo menos importante, apremiante, es la presencia papal. Un analista, Antonio Medina, considera que “la llegada del pontífice, lejos de tener una motivación espiritual, de fe y el acercamiento con una feligresía de un país sumido en la miseria, la desigualdad y la violencia; responde a una estrategia del Estado Vaticano para reforzar los lazos entre las élites gobernantes con la jerarquía católica en México”.

El obispo de Saltillo, Raúl Vera, criticaría a Felipe Calderón diciendo que el presidente acudiría a la misa con una cola de 60 mil muertos.

De lo anterior no se percató Juan Ocampo, un indígena de San Felipe del Progreso que vive desde hace tres años en Tlalnepantla. Todos los días recorre aquel municipio empujando un carrito de paletas que le ayuda a sobrevivir. Tiene 30 años y dejó esposa y dos hijos al cuidado de su milpa, para probar suerte. La historia de Ocampo es la misma de quienes prueban suerte en las ciudades. Sin preparación académica ni conocer a nadie, apenas pueden encontrar un oficio que les permite comer diariamente pero no superar las condiciones de pobreza. La mayoría no sabe que puede vivir mejor y que tiene derechos. Se conforma con lo que hace en la esperanza de un golpe de suerte y no cree en las promesas de los aspirantes presidenciales. A Juan ninguno lo ha ayudado. No puede descifrar el significado de que el priista Peña Nieto, quien también fue su gobernador, encabece una lista de preferencias electorales. Nada sabe de un partido llamado Verde Ecologista porque no aprendió a leer, ni de la encuesta que mandó hacer para reafirmar el liderazgo del abanderado. Una empresa, Buendía & Laredo, ubica a Peña 20 puntos arriba de Vázquez y otorga 20.1 por ciento a Obrador. Ocampo tampoco sabe, pero cuando se entera no le importa, que Eruviel Ávila, actual mandatario mexiquense, va a León para los actos papales. Juan no votó el año pasado porque no tiene credencial de elector, aunque tampoco sabía de los comicios. La visita de Ratzinger conmueve a Ocampo, ya informado, quien pensativo termina por creer que si está en México debe ser por algo bueno. Algo será, de cualquier manera, si el viaje de Ratzinger costó 125 millones de pesos.

Ocampo es uno más de los indígenas que eligieron el valle de México para tratar de sobrevivir. En el 2006, un estudio de las universidades UNAM y UAM, determinaba que había 415 mil 23 indígenas en aquella geografía, y aunque representa apenas el 2.8 de la población total, unos 23 millones de habitantes, es el grupo más desprotegido. La mayoría de ellos ha encontrado sustento como obrero o empleándose como Ocampo, en oficios de ambulantes.

El estudio también señala que las percepciones económicas de los indígenas en la zona son 30 y hasta 35 por ciento más bajas que los que no pertenecen a alguna etnia. El ingreso promedio para este grupo es de apenas 2 mil 27 pesos. El 51 por ciento de ellos ha terminado apenas la primaria; el 21 la secundaria y el 10 por ciento carece de estudios oficiales. Apenas 6 por ciento terminó la preparatoria o una carrera técnica y solamente 5 por ciento ha concluido estudios superiores universitarios. El 31 por ciento de estas familias vive en hacinamiento y el 54 por ciento de sus casas no son de buena manufactura

Ocampo gana menos de 100 pesos diarios y vive con paisanos en una casa que rentan en una colonia de Tlalnepantla. No siempre vende paletas, pues al menos dos veces por semana debe alquilarse como peón con albañiles que conocen sus amigos. Ahí trabaja todo el día pero gana un poco más. No ha enviado dinero a su familia pero ella se mantiene de lo que cosecha y vende en San Felipe del Progreso.

Con una sonrisa nerviosa, Juan señala que no piensa regresar en un futuro próximo, pero tampoco querría buscar suerte en Estados Unidos o la ciudad de México. Tampoco desea traer a su esposa ni a sus hijos, pues acá no podría sostenerlos él solo.

– Lo más feo de vivir acá es que tiembla mucho – dice entre dientes Ocampo.

Juan se aleja con su carrito y se estaciona frente al ayuntamiento, en el zócalo del municipio y espera bajo la sombra a que alguien le compre una paleta mientras observa curioso a un grupo de funcionarios que caminan presurosos y pasan junto a él sin ni siquiera verlo.

 

El Barco Ebrio

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Al menos cinco secuestros se han registrado en las inmediaciones del Tecnológico de Monterrey, en la ciudad de Toluca en los últimos dos meses. A mitad de marzo, dos estudiantes desaparecieron, lo que encendió alarmas e indignación en la comunidad estudiantil, que no encontró otra manera de comunicarse con el gobernador Eruviel Ávila que el twitter. Pero mientras el sucesor de Peña Nieto en el gobierno mexiquense leía los reclamos de los afectados, viajaba presuroso y feliz para recibir en León al papa Ratzinger. La buena entraña de Ávila, su humor católico, prefirió al alemán que resolver o al menos recibir a quienes necesitan de su ayuda. Así son las buenas conciencias. “Daré seguimiento”, decía el último mensaje por el informal twitter del gobernador del Estado de México.

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La época de veda electoral sirvió para que cada equipo afinara sus estrategias de campaña, que no son otra cosa que el estudio detallado y casi científico de las debilidades de los contrincantes. Las propuestas de los tres principales aspirantes son públicas desde hace días y no hay nada nuevo con ellas. Se elegirá, tal vez, al menos peor pero no habrá al frente del país una persona de inteligencia, capacidad y desapego a dineros y poderes. Lo interesante por venir será la monumental guerra de lodo que se desatará desde el primer minuto del 30 de marzo venidero. Un festín de marranos será aquello y claro que influirá en el ánimo de los pocos que pueden votar libremente. A ver quién sale con las manos limpias, porque del resto de su corporeidad no podrá decirse lo mismo.

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Enrique Peña, por su lado, acude ufano y puntual a recibir a Ratizger, papa de rostro agrio que al menos es congruente con su historia personal. El otro, Juan pablo II, angélico y querubiniano, era el ejemplo de que las personas no son lo que aparentan. Aquel polaco, nuestro “hermano del alma, realmente un amigo”, está un paso de convertirse en santo. Si Cristo volviera en este momento, solito se crucificaría y nunca más regresaría de la pura vergüenza. El mundo está de cabeza, faltaba más.

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Y si el papa consigue que la religión, la católica por supuesto, se imparta de manera abierta y expedita en las escuelas públicas, habrá logrado su cometido. Pero es el menor de sus propuestas o exigencias. El negocio de la religión, la administración de almas, es parte del lobby mundial que integra la globalización. Quienquiera que gane, deberá atenerse a la furia papal si no cumple los mandatos. Luego uno ya no se acuerda de Maximiliano.

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Pero a Peña le espera el tiempo más duro de su vida. Deberá dejar atrás el rostro de la soberbia, la ignorancia y desprecio que, se sabe, ejerce con enorme facilidad. Deberá entonces ser otro, al menos para las cámaras que siempre lo han querido y comenzar por reconstruirse a sí mismo. Misión imposible. Por otro lado, la dama que dice ser Josefina Vázquez pasea su incapacidad hasta por Los Ángeles, en el vecino Estados Unidos, donde reunió a un grupo de “paisanos” para tratar de convencerlos de su bonhomía, pero todo le salió al revés cuando los convocados le reclamaron las 50 mil muertes y la pobreza educativa del país. Josefina dijo “gracias” a media exposición y, cobijada por sus guaruras, dejó hablando solos a los tales paisanos.

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Obrador tampoco ha caído del todo bien a la ciudadanía, que de oportunista no lo baja. Tiene sus cuadros, es cierto, pero las decisiones que ha tomado respecto a las candidaturas para senadores y diputados demuestran que es un pequeño dictador con la misma oligofrenia que los otros dos. Obrador podrá ser una opción en las boletas, pero no representa cambios ni esperanzas. Ni siquiera para él.

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Peña deberá además matizar los comentarios que sus mujeres, Angélica Rivera como esposa y Paulina Peña en el papel de su hija, los comentarios donde aseguran que los indios se deben poner a trabajar y que hay una prole formada por una bola de pendejos que nada más envidia. La familia del aspirante mira, desde ese punto, al país y a la mayoría de los mexicanos. No cabe para ellos otro escenario que no sea el de las telenovelas o el que el poder personal del aspirante les muestra. Cierto o falso, aquel mundo no tiene cabida para las distintas realidades mexicanas.

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Algunos aseguran que los tres principales aspirantes forman parte de una misma plataforma de intereses políticos y económicos, donde todos son cuates y se llevan requetebién. Esa estructura, concebida como una empresa privada que trabaja con fondos públicos, reparte luego a distintos personajes en las más variadas posiciones, pero siempre con el mismo interés de no soltar o perder lo ganado. Así, pleitos, campañas negras y demás resultarían un mero artificio, necesario mar de fondo para que la verdadera estructura no se observe.

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Toluca es una de las ciudades más inseguras. Si en el Tec. de Monterrey secuestran, en el centro de la capital mexiquense también. Hace poco en Lerdo, a la altura de Humboldt, un joven esperaba tranquilamente en una esquina por el camión. De pronto una camioneta Van cerrada se detuvo junto a él y de ella descendieron tres hombres armados, que en menos de 30 segundos subieron al hombre y arrancaron. Todo ello a las 12 del día, un sábado.

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Un tigre blanco pasea por el zoológico de Zacango, pero no se apellida Hank. Su verdadero nombre es Diego y fue rescatado de un departamento en Toluca, donde se le mantenía en cautiverio. Bengala al fin y al cabo, representa una especie en extinción que en Zacango, hasta la fecha, ha podido sacar adelante.