Adivinanzas

* Sobre él se ha dicho y escrito en demasía, incluso que una profecía lo ubica como el único de los gobernadores nacidos en Atlacomulco que será presidente de México. Y aunque algunos ubican su cuna en Acambay y otros en la colonia Condesa del Distrito Federa, a Peña no le vendría mal una ayuda extraterrena. Si bien encabeza aquellas encuestas, su poderosa maquinaria se ha ido poco a poco desgastando. El PRI, su partido, juega sus cartas pero no puede evitar que las preferencias lo acerquen a Josefina Vázquez y a Andrés Manuel López Obrador.

Miguel Alvarado

Uno de los instrumentos que las actuales competencias electorales han elegido para medir preferencias es la encuesta, que ha dejado de ocupar lugares secundarios y que incluso ha subordinado las campañas, comportamientos y plataformas políticas a una opinión pública que en la estadística aparece como totalitaria, incluyente y representativa. No es para tanto, pero es así y en el caso del priista Peña Nieto, las encuestas lo han vuelto, al menos, popular, muy conocido y hasta serio aspirante para ganar la presidencia de México.

Sobre él se ha dicho y escrito en demasía, incluso que una profecía lo ubica como el único de los gobernadores nacidos en Atlacomulco que será presidente de México. Y aunque algunos ubican su cuna en Acambay y otros en la colonia Condesa del Distrito Federa, a Peña no le vendría mal una ayuda extraterrena. Si bien encabeza aquellas encuestas, su poderosa maquinaria se ha ido poco a poco desgastando. El PRI, su partido, juega sus cartas pero no puede evitar que las preferencias lo acerquen a Josefina Vázquez y a Andrés Manuel López Obrador. A la ciudadanía, sin embargo, no le importa lo que suceda con estos candidatos y si hacemos caso de la ventaja de Peña, deberemos entonces voltear a otros documentos, donde con similares técnicas la Encuesta de Ciudadanía, Democracia y Narcoviolencia ubica la atención política de los mexiquenses en 26 por ciento para los que nada de eso les llama la atención, pero un enorme 46 por ciento que se dice poco atraído por ese tema. La ignorancia, al menos el desdén que los electores del Edomex muestran sobre el tema tiene sus aristas. Esa misma encuesta se encarga de resolverlas cuando señala que el 29 por ciento se siente muy priista o algo priista, aunque el significado de esas frases no se explique. También dice que apenas el 9 por ciento en la entidad se siente perredista o algo perredista y que el 12 por ciento es panista o muy panista. Las ambigüedades acuden al servicio de esta interpretación pero no deja de resultar interesante que el 44 por ciento en el Estado de México, hasta el 2011, prefiere mantenerse al margen de cualquiera de estas circunstancias. Sin embargo, el 18 por ciento señala que se inclina por el PRI, el 10 por el PAN y el 8 por el PRD. De los que no votaron, 13 por ciento señaló que no lo hizo porque no le interesaba, pero el 26 por ciento prefirió no responder. El 8 por ciento tuvo compromisos o actividades más importantes y el 10 por ciento tuvo problemas con la credencial del IFE.

Mitofsky, Parametría, GEA/ ISA y otras casas de encuestas dan como líder al priista, pero otras, aplicadas en un universo distinto con las mismas técnicas, obtienen otros resultados. Así, un simulacro de elección aplicado en la Universidad Pedagógica Nacional el 27 de marzo del 2012, señala que Peña Nieto ocuparía el último lugar, con apenas 8.74 por ciento de las preferencias. Vázquez Mota estaría en segundo lugar con 9.34 por ciento y el perredista Obrador en el primero, con 72 por ciento. Quadri, del Panal, apenas saca 1.80 y el 7 por ciento de los sufragios se han anulado. Demasiada ventaja para el perredista. Los números no coinciden. Peña gana o pierde y Vázquez apenas figura.

Otra medición, esta del diario Milenio Televisión, señala que Obrador obtiene una mayoría abrumadora de votos. Sin dar porcentaje, la televisora indica que el de Tabasco obtiene 2 mil 551, Vázquez 337 y Peña 74.

El de Tabasco, luego de seis años de campaña permanente pero desprestigiado primero por no defender aquel supuesto triunfo en el 2006 y luego porque su credibilidad se ha desgastado, no ha podido escalar en las encuestas oficiales y gana, sí, pero en otras de menor rango y poco difundidas. Obrador sabe la importancia de la exposición y él, del que algunos creen que s el político más mediatizado, todavía encuentra su propia profecía, que también lo ubica como presidente de México luego de que un documento de la época de la Conquista en 1521 narra que Ahuelitoc Ixcapa Calzada, un indígena noble, sería ejecutado pero que cuando agonizaba alcanzó a maldecir a Hernán Cortés. Una entrevista de la revista Proceso a un descendiente de Ignacio Ramírez, el Nigromante, cuenta que “así como había una profecía de tu llegada, hay también una profecía de tu caída entre nuestro pueblo y será al terminar esta era, en 2012. Venus anunciará tu final y todos los indígenas que masacraste nos vengarán. Nunca disfrutarás de tus conquistas o de lo que nos robaste y jamás encontrarás reposo en estas tierras (…) y el gobernante que te expulse de nuestro reino llegará a ser el monarca más querido de esa nueva era de esplendor (…) Tus restos desaparecerán en llamas, como con las que atormentaste a nuestro gran Tlatoani… de estas tierras en el sur del imperio, en donde nos encontramos y en donde murió nuestro señor Cuauhtémoc, nacerá y llegará el primer gobernante de la nueva era, y la gran tortuga de su tierra natal lo profetizará: Ipiltzin-ayutl-tepetl… aunque se considera que Hibueras es hoy territorio de Honduras, Arellano dice que es Tabasco, y que la tortuga es una escultura del sitio arqueológico Tortuguero (donde se encontró la estela que señala al 21 de diciembre de 2012 como el inicio de un nuevo ciclo en el calendario maya), localizado en el municipio de Macuspana… sólo uno de los candidatos a la presidencia de la República es de Tabasco (Andrés Manuel López Obrador, quien nació precisamente en Macuspana)…”.

La panista Vázquez no necesita profecías cuando tiene de su lado el poder presidencial. Y como sucede siempre, quien tiene el poder cuenta los votos. Vázquez podría ser la primera mujer presidenta pero ni siquiera su imagen es inteligente. Prefiere la provocación y usar razones simplistas de género para justificar una aspirantía que no comulga con lo justo. El poder del calderonato, extendido hasta la desagradable y hueca Vázquez, logrará ubicarla a la cabeza de las preferencias, al menos en los extraoficial y el día de las elecciones, si conviene, le dará el empujón final. Peña podrá entonces decir que la profecía era una mentira, pues no se cumplirá en él. Claro. No cumple los requisitos de aquella adivina ante la cual todos los políticos del Grupo Atlacomulco desfilaron en busca de la ansiada señal.

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