Probable razón para no comprender

* La escuela pública requiere urgentemente una transformación, un tema aparentemente tan sencillo como la lectura y escritura, es una muestra fehaciente de la revisión que requiere el trabajo que realiza el maestro, detectando sus virtudes y éxitos que pueden ser reforzados para obtener procesos liberadores de aprendizaje en los estudiantes, que les permitirá aprender para la vida y no solo para la escuela.

 

Luis Zamora Calzada

Los “apuntes de una experiencia pedagógica en proceso” de Paulo Freire, relata parte de las vivencia de alfabetización de Guinea-Bissau, África, con una población en ese entonces de 90% de analfabetos, como producto posterior a la ocupación portuguesa; en la obra plantea reflexiones extremadamente interesantes, como la existencia de una ideología dominadora, cuando ocurre una relación netamente de enseñanza-aprendizaje, en donde quien enseña generalmente se niega a aprender de quien está enseñando, posición muy difícil de superar en las escuelas de nuestra entidad.

Narra la experiencia como un hecho particular, manifestando que no podía bajo ninguna circunstancia generalizar ni tomar como universales lo realizado en Brasil o en Chile, porque entendía que las sociedades son diversas y que se puede trabajar con personas muy “letradas” en el ámbito político, así como encontrar algunas civilizaciones muy letradas pero groseramente analfabetas en lo político, como le denomina el ilustre alfabetizador, al diferenciar sus propias experiencias de acceso a la lectura y escritura en los adultos.

Reconoce que leer es un paso inicial en la alfabetización social, porque es más complejo lograr que la persona llegue a la toma de conciencia y a la identidad nacional que al simple hecho de lograr descifrar una serie de códigos y producir los sonidos sonoros correspondientes a las letras y palabras que contienen.

Recomienda considerar que en torno a toda problematización existe información que puede propiciar reflexión y análisis, lo que permitirá acceder al conocimiento, que no puede darse nunca como una simple transferencia, negando la legítima posibilidad de los hallazgos en quien aprende, componente que excluido, no logrará aprendizajes provenientes de acciones creadoras que establecen la diferencia con la memorización imperante en sistemas educativos verticales.

En el caso mexicano ocurre de manera recurrente que en muchas personas, posterior a la escolarización o aún dentro de ella, al abordar el asunto  de comprensión de textos, se detectan dificultades diversas al respecto, encontrando en ocasiones que al leer un libro, al avanzar de la página uno y llegar a la cuatro o cinco, no se entiende lo que se ha  leído y se llega al grave extremo de no leer correctamente, lo que se vincula a modalidades pasivas y receptivas de procesos áulicos brindados por el sistema educativo instaurado.

Por ejemplo, las experiencia de lectura y escritura en el primer grado del sistema educativo estatal suelen ser complicadas e impositivas para quien aprende. El solo hecho de no contemplar el vocabulario que domina el alumno desperdicia  los significados y significantes inherentes a cada palabra en el proceso de construcción, descontextualiza el aprendizaje del mundo inmediato que conjunta vivencias, emociones, recuerdos gratos y de otra naturaleza, que la persona ha integrado durante al menos seis años de vida.

Cuando el alumno llega a la escuela, conoce textos escritos que le brindan su entorno y que nunca son retomados en el salón de clases. Extrañamente se aboca el trabajo escolar a los textos contenidos en libros que supuestamente contienen métodos para este aprendizaje, haciendo a un lado lo que ya sabe la persona que aprende.

Durante el proceso de “adquisición” se cometen errores diversos, uno en particular que afecta de manera determinante radica en la manera parcial de presentación de las letras, iniciando con las vocales, continuando con las primeras consonantes que suelen ser la m, s, r, t y así sucesivamente, en la que se integran sílabas simples y meses después se enseñan las sílabas compuestas, lo que impide un funcionamiento cerebral integrado, que ocurrirá si desde el primer momento se dan a conocer todas las letras,  para que quien aprende tenga la oportunidad de generar acciones creadoras de lecto-escritura, permitiendo más tarde una comprensión en lo que se lea.

La escuela pública requiere urgentemente una transformación, un tema aparentemente tan sencillo como la lectura y escritura, es una muestra fehaciente de la revisión que requiere el trabajo que realiza el maestro, detectando sus virtudes y éxitos que pueden ser reforzados para obtener procesos liberadores de aprendizaje en los estudiantes, que les permitirá aprender para la vida y no solo para la escuela.

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