“Quisiera ser diputado”

* “El problema con la escuela es que tiene estandarizada la educación. Me di cuenta de que no habría estado preparado para entrar a Artes si antes no hubiera cursado en Arquitectura. No habría entendido del todo las cosas de las que me estaban hablando. Todos creen que Artes es Bellas Artes. En esa escuela te enseñan a pensar, aunque te lo prohíban”. Asegura Eduardo Vera, ilustrador toluqueño y cofundador del Proyecto Ébola en la ciudad de Toluca.

 

Miguel Alvarado

Eduardo Vera es un ilustrador de Toluca, cofundador del Proyecto Ébola, un espacio editorial que busca un espacio para la gráfica y la historieta en la ciudad. Con estudios de arte y arquitectura, Vera, sin embargo, define el trabajo ideal como aquel que realiza un diputado, porque “tendría mucho tiempo para dibujar. Me la pasaría dibujando a todos en las reuniones”. A pesar de lo anterior, es admirador de Ashley Wood, un referente del cómic actual y cree que “el Chavo del Ocho es la base de la estupidez de México. Hasta que no superemos a ese tipo no crecerá, por lo menos, la televisión”.

– ¿Cuáles son tus objetivos fundamentales como ilustrador?

– Primero que nada, vivir de eso. Estudié arquitectura dos años y medio. Y aunque no me iba mal, no me veía en esa profesión. Básicamente soy un ilustrador. Es más sencillo serlo, incluso que ser artista o hasta arquitecto o diseñador.

– A tus 24 años, ¿qué se siente vender una obra?

– Depende. Muchos de los dibujos que he vendido son retratos de las personas que me los piden. No los puedo cobrar caro porque no es idea mía y lo que quiero es que queden bien para la persona, no para mí. Cobro el tiempo y los materiales.

– ¿Cómo defines entonces la ilustración?

– No sé. Se supone que es comunicar sin necesidad de escribir. Es encontrar un concepto que la gente digiera fácilmente.

– ¿Eres muy social?

– Me gusta estar con mis amigos, pero si me dan a escoger entre una party, prefiero elegir un bar o escuchar una banda de rock. Soy de Tenancingo y me gusta más mi aldea. Es muy predecible. A una hora ya no hay tráfico porque todos se fueron a comer. Allá hablamos de barrios, no hablamos de calles.

– ¿Eres observador?

– No del todo, pero miro cosas que la gente no ve. Creo que a la gente le cuesta trabajo desapegarse de lo que se cree es importante. En realidad hay muchas cosas que queremos pero son pocas las que necesitamos.

– ¿Cuál es el nivel que tiene la Facultad de Arte?

– El problema con la escuela es que tiene estandarizada la educación. Me di cuenta de que no habría estado preparado para entrar a Artes si antes no hubiera cursado en Arquitectura. No habría entendido del todo las cosas de las que me estaban hablando. Todos creen que Artes es Bellas Artes. En esa escuela te enseñan a pensar, aunque te lo prohíban.

– ¿Te enseñan algo que no puedes usar?

– Ajá, es como la escuela de Harry Potter, donde aprendes magia pero no puedes usarla.

– ¿Te gustan los cómics?

– Sí, desde la secundaria comencé a comprarlos. Dejé de hacerlo porque era mucho dinero. Llegué a juntar hasta 6 mil pesos en revistas. Luego, muchos los regalé.

– Eres ilustrador pero también cuentas cosas con tus dibujos, armas historias. ¿Por qué quiere contar cosas?

– Porque… podría hacerlo en otro medio y lo hago, como en Facebook, pero no me parece tan tangible. Me gustan los programas de comedia, menos el Chavo del Ocho, del cual creo que es la base de la estupidez de México. Hasta que no superemos a ese tipo no crecerá, por lo menos, la televisión. Y yo quería contar mis chistes. En realidad quiero contar historias como de la vida real pero que tengan esa gracia. A partir de anécdotas.

– ¿Eres una persona chistosa?

– Me dicen que soy gracioso. Otros me dicen que soy molesto o pesado. Está rota mi cajita de prudencia cuando hablo.

– ¿Te interesa lo que pasa en la sociedad?

– Pues sí. Y pasa que somos muy pobres. Ahora que fui al extranjero las cosas en Estados Unidos son distintas. No hablan de que el gobierno no apoya o que roba. Y la calidad de vida es mayor porque la gente trabaja. Aquí parece que vivimos de migajas.

– ¿Haces algo al respecto?

– Evito creer una sola cosa, lo que está escrito. Evito creer en los libros que critican a la propia sociedad. Si la izquierda gana las elecciones, se transforma en la derecha y así…

– ¿Tú serías diputado?

– Sí, por el varo. Además tendría mucho tiempo para dibujar. Me la pasaría dibujando a todos en las reuniones.

– ¿Qué ley impulsarías como legislador?

– Una que esté en contra del conformismo, que meta a la cárcel a los flojos…

– A lo mejor nos quedamos sin población…

– Lo que pasa con el país es que no necesita un reloj despertador, sino alguien o algo que lo levante, no que nada más suene porque aquello lo apagamos. A mí me cuesta mucho trabajo levantarme. Como artista, puedes trabajar en piyama. Las relaciones públicas, en mi caso, no se me dan. A veces me paso de lanza y les digo que me caen mal. Allí se termina la venta.

– Entonces como artista tienes todas las desventajas…

– Es como la política, que es demasiado importante como para dejárselas a los políticos. El arte es demasiado importante como para dejárselo a los artistas. Está difícil, ¿no?

– No sabemos, el artista eres tú. Tengo curiosidad, ¿qué dibujas?

– Todo lo que veo. Además escribo, aunque mal. Cuando quiero dibujar y no sé qué, escribo y lo ilustro.

– ¿Crees en Dios?

– Sí. ¿Que puedo contar con él? No, para nada. Sé que como seres humanos estamos en la punta de la cadena alimenticia del raciocinio pero no sabemos dónde vamos y necesitamos a alguien más grande que nos diga qué hacer. El hombre está solo y cuando una persona está sola, se vuelve loca.

– ¿Tú estás solo?

– Como todos. Tan solo como se puede estar.

– ¿Quién es tu autor favorito en la ilustración?

– Hice cómic porque mi papá tenía un curso de cómic y llegó un punto en el que me dijo que yo ya lo había superado. Soy fan de Spawn y me gustan los dibujos de Ashley Wood, porque dibuja de una manera muy expresiva, con acrílico. Hasta el día de hoy, nadie ha podido emular ese trabajo. Yo quiero deconstruir el dibujo, tomarlo y empezar a reducirlo.

– ¿Eres una persona bizarra?

– ¿Qué es bizarro?

– Cuando el público dice que eres raro…

– No sé… le tengo respeto a eso de los que están muertos. Todo mundo le tiene miedo a la muerte pero yo le tengo más miedo al dolor. No hay nada después de la vida. Nos morimos y se acabó. Y se acabó.

– ¿Cómo defines Toluca?

– Está llena de gente que no pinta sus casas. Me confunde mucho toda esta gente. Algunas veces les hago caso pero me limita ver qué es lo que hace. En el camión se nota mucho cuando alguien va feliz o triste.

– ¿Hacia dónde vas con tu carrera?

– Para mantenerlos tranquilos, digo que seré maestro. A mí me gusta aportar. Entré a la escuela para ser mejor y he visto los resultados. O es eso o es perder la cabeza. La docencia es un colchón, pero no sé qué va a pasar.

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