Los 608 compromisos, según Enrique Peña

* El eslogan de esa campaña del 2005 era “Te lo firmo y te lo cumplo” y se convirtió en una especie de ejemplo a seguir dentro del priismo cuando de prometer se trataba. Con una variante similar el ex secretario de Gobierno, Luis Miranda, compitió por la alcaldía de Toluca perdiéndola más por su antipatía que por sus capacidades políticas. Otro que usó el mismo ejemplo fue el ahora gobernador del Edomex, Eruviel Ávila, sólo que a éste se le ocurrió colectar 6 mil acciones. Y lo mismo, las incorporó a su Plan de Desarrollo estatal.

 

Miguel Alvarado

Enrique Peña era el aspirante más feliz del Estado de México. Guapo, carismático y miembro de la familia que ha gobernado esa entidad por más de 60 años, aquel 2005 no se preocupaba de nada, ni siquiera de los 20 puntos de ventaja que le llevaba el panista Rubén Mendoza Ayala cuando las campañas para gobernador comenzaron, ese año. Peña iba con todo, lo cual se traduce por la activación casi en automático del aparato gubernamental estatal, del sistema priista para obtener votos y acarreados al costo que sea y de una campaña publicitaria que desde entonces se creía, encontraría su complemento en el 2012, cuando sucedieran las elecciones presidenciales.

Los estrategas del PRI mexiquense encontraron una nueva forma de vender las eternas promesas. Una firma ante notario público intentó garantizar el cumplimiento de una larga serie de aventuradas propuestas encontraban credibilidad porque se hacían ante un fedatario, pero a pocos se les explicaba que esa rúbrica no tenía sustento legal. Si no cumplía, sería cuestionado pero no demandado.

Peña ganó aquellas elecciones y arrasó a sus rivales, la perredista de doble personalidad Yeidckol Polevnsky y el candidato feo, Rubén Mendoza, a quien se le señaló de entregar su enorme ventaja. El equipo priista estaba seguro de poder cumplir. Las promesas de campaña, 608, fueron integradas como su Plan de Desarrollo estatal, para no fallar. Y así fue. Una por una, el de Atlacomulco certificaba su entrega ante los mismos notarios que anotaron el compromiso.

El eslogan de esa campaña del 2005 era “Te lo firmo y te lo cumplo” y se convirtió en una especie de ejemplo a seguir dentro del priismo cuando de prometer se trataba. Con una variante similar el ex secretario de Gobierno, Luis Miranda, compitió por la alcaldía de Toluca perdiéndola más por su antipatía que por sus capacidades políticas. Otro que usó el mismo ejemplo fue el ahora gobernador del Edomex, Eruviel Ávila, sólo que a éste se le ocurrió colectar 6 mil acciones. Y lo mismo, las incorporó a su Plan de Desarrollo estatal.

Peña cumplió también otra obligación, comprometida a su grupo, al que le prometió alcanzar la candidatura priista para la presidencia. Y ahora aplica la misma estrategia, por decirlo de alguna manera, a nivel nacional. Se ha comprometido con todos y para todo. Firma y sonríe junto a las cartulinas o tarjetones que inscriben y recuerdan lo que ha dicho. Así, cada mitin realizado es una oferta más adquirida. Esto dio pie para que sus rivales políticos, los panistas, lanzaran la primera campaña negra en contra del mexiquense. Sólo tuvieron que checar, una por una, aquellos compromisos entregados y encontraron desde su punto de vista que Peña decía verdades a medias. La campaña se extendió a radio, televisión, redes sociales y aunque el priista lo niegue, ha impactado en su campaña. Poco a poco, el perfil casi inmaculado del sobrino de Arturo Montiel adquiere nuevas tonalidades para quien no lo conoce. Lo mismo sucede con los otros aspirantes, pero es Peña el más publicitado y quien aparece más que el resto.

Para contrarrestar esa campaña, una iniciativa de los diputados federales y senadores del PRI lanzó una página web, http://peñasicumple.com, donde recopilan los 608 compromisos y demuestran, desde su punto de vista, que los mexiquenses deberes están todos cumplidos. Pero fueron honestos y junto al un pequeño análisis de la obra o servicio que Peña implementó, han colocado un apartado que ellos mismos llamaron “La realidad del compromiso”.

El mismo Peña ha grabado un espot para promocionar aquella página y recorre ya los circuitos electrónicos masivos de México. Pero esa realidad, aceptada por los impulsivos senadores y diputados tricolores, advierte que no todo es como lo dice su candidato.

La palabra de Peña fue catalogada en 14 grandes rubros, agua y obras públicas, comunicaciones, desarrollo agropecuario, Difem, desarrollo urbano, ecología, educación, finanzas y economía, gobierno, justicia, salud, trabajo, transporte y turismo.

Cada compromiso es descrito y consignado el nombre del notario que dio fe. También se inscribe la versión panista d Josefina Vázquez, a la cual se identifica con una emoticón o cara redonda, con la sonrisa torcida y la boca cosida, en fondo rojo. Fotos, video y hasta mapas de Google acompañan a cada una de esas promesas. Un enlace para redes sociales también está disponible para el que quiera leer aquello.

De los 608 compromisos que aparecen en aquella página y según las propias estadísticas del priismo, para el rubro de Agua y Obras Públicas se hicieron 205 entregas, pero 53 de éstas presentan algún tipo de falla que les impiden operar parcialmente y en algunos casos de manera total. La explicación ante ello siempre aduce que las obras fueron entregadas en tiempo y forma, pero que les falta mantenimiento, que falta el servicio de la Comisión Federal de Electricidad, que las autoridades municipales no cooperan y han abandonado las obras, que, que hay trámites pendientes, que los problemas sociales de los pueblos impiden las operaciones o que hay vandalismo y robo de piezas importantes.

En cuanto a Comunicaciones, Peña dijo haber cumplido 142 promesas. De ésas, 72 se refieren a carreteras o tramos viales pero se reportan con requerimientos de mantenimiento “en tramos aislados”. Otras 2 obras de este rubro no pueden operar debido a “problemas sociales” en la región y a otro par le faltan licitaciones federales para dejar de ser proyectos, aunque la promesa era precisamente el proyecto.

Desarrollo Agropecuario acumuló 24 acciones, de las cuales sólo una presenta operaciones al 36 por ciento debido a un “desgaste del equipo”. El resto, según el reporte, funciona bien.

Para el Difem se canalizaron apenas dos promesas, cumplidas ambas.

Sobre Desarrollo Urbana, se comprometieron 16 acciones, también cumplidas todas.

Para Ecología, Peña comprometió 9 firmas, todas cumplidas y operando normalmente.

En el renglón de Educación, fueron 90 las acciones convenidas y todas funcionan con normalidad. Lo mismo sucede con el apartado de Finanzas, donde se estipularon 6 compromisos que fueron cumplidos y funcionan normalmente. En el rubro de Gobierno, otras 6 acciones fueron garantizas  y también se cumplieron y operan. Para Justicia, otras 8 fueron agrupadas y también trabajan cotidianamente.

En Salud, 89 promesas fueron realizadas y todas funcionan, excepto tres, el Centro de Salud de Aculco, del que se reporta que la obra está sin terminar, aunque “opera normalmente”; el Hospital General de Amecameca, que funciona a medias y una clínica en Zumpango, donde apenas concluirá las contrataciones de personal médico y trabajadores.

Para el apartado de Trabajo, las 5 promesas fueron cumplidas y funcionan adecuadamente.

Para Transporte, una sola promesa fue realizada y cumplida desde la perspectiva priista. Se trata de “promover la construcción de una central camionera” en Texcoco, lo cual fue realizado. La promoción se cumplió pero no la construcción, de lo que se apunta que “el gobierno del estado realizó las gestiones y los estudios necesarios para impulsar su construcción. Dado que será desarrollada por un inversionista privado, se dio por concluido el compromiso luego de que la compañía ADO firmara una carta de intención, comprara el terreno para la construcción de dicha terminal y firmara una carta de ratificación en el que refrenda su interés por emprender la construcción”. El terreno donde se realizaría la obra aparece abandonado.

Por último, para el sector de Turismo hubo 6 compromisos firmados, los cuales fueron cumplidos.

Peña dejó a medias algunas cosas. Entregó infraestructuras que no podían funcionar adecuadamente. Pero eso sucede en todos los niveles de gobierno y en todo el mundo. La preocupación del priista radica en que utiliza esos 608 convenios para decir que cumple y que se puede confiar en él para la presidencia de México.

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