De pic-nic por la Ibero

* Peña es un rock-star al que la Ibero le ha abierto los ojos sobre sus debilidades intelectuales y estadistas y le ha posicionado como un imprescindible. Cualquier cosa que haga o diga reunirá un auditorio para reírse o aplaudirle. Se he convertido en el medio, en el mensaje como una marca comercial con poco sustento en sus productos, como Coca Cola, que produce alimentos chatarra pero que los rodea de felicidad y buenas intenciones.

 

Miguel Alvarado

La Universidad Iberoamericana es un pequeño castillo de oro para la mayoría de los que estudian allí. Enclavada en Santa Fe, ha crecido junto con esa zona, una de las de mayor desarrollo económico en el país. En esa escuela, enfocada en la clase media alta, hay oportunidad para todos los que pueden pagar y aun para los que prefieren la comodidad de los jardines, cuidados con el máximo esmero para que luzcan en medio de los edificios escolares y administrativos.

Al mediodía del 11 de mayo, Enrique Peña ha terminado su presentación en esa escuela. Pero esta vez no hubo aplausos ni vivas unánimes o las pancartas a todo color que despliegan acarreados y militantes. El aspirante priista a la presidencia de México defendió su campaña política en el auditorio universitario y sucedió lo que él mismo quiere evitar. Dividió a los estudiantes y mientras unos gritaban “fuera, fuera”, los otros aplaudían. Un día antes, por las redes sociales, los propios alumnos denunciaban que se desarrollaba una especie de selección de asistencia para que el mexiquense no tuviera problemas. Si eso fue cierto, sólo ellos lo saben pero en ese espacio y en las afueras, donde se instalaron cientos de sillas y una enorme pantalla para que todos vieran a Peña, los de la Ibero no se contuvieron. Allí se ventilaron todos los temas pero el de Atenco mereció los mayores reclamos. Fueron tantos que el ex gobernador del Estado de México, a punto de dejar el escenario, debió tomar nuevamente el micrófono y pedir ser escuchado.

“Antes de concluir, aunque ya lo había hecho, voy a responder este cuestionamiento sobre el tema de Atenco, hecho que ustedes conocieron y que sin duda dejó muy clara la firme determinación del gobierno de hacer respetar los derechos de la población del Estado de México, que cuando se vieron afectados por intereses particulares, tomé la decisión de emplear el uso de la fuerza pública para restablecer el orden y la paz y que en el tema, lamentablemente, hubo incidentes que fueron debidamente sancionados…”.

Algunos estudiantes interrumpían esta demostración que quiso pasar por congruencia y algunos dejaban escuchar un “¡asesino!”, mientras el ex mandatario hilaba sus posturas que, por otra parte, las ha repetido a quien permite cuestionarle sobre ese asunto.

“… y que los responsables (inaudible)… reitero, fue una acción determinada… personalmente, que asumo personalmente para restablecer el orden y la paz en el legítimo derecho que tiene el Estado mexicano de hacer uso de la fuerza pública como además, debo decirlo, fue validado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Muchas gracias”.

Como un alarido único, el abucheo se confunde con los “bravos”, como sucedería en un concierto de rock donde el artista ha expresado alguna postura política o crítica social o, al menos, ha interpretado algún rift con el virtuosismo pop que aseguran tener los astros musicales.

Peña es un rock-star al que la Ibero le ha abierto los ojos sobre sus debilidades intelectuales y estadistas y le ha posicionado como un imprescindible. Cualquier cosa que haga o diga reunirá un auditorio para reírse o aplaudirle. Se he convertido en el medio, en el mensaje como una marca comercial con poco sustento en sus productos, como Coca Cola, que produce alimentos chatarra pero que los rodea de felicidad y buenas intenciones.

Pero con todo y sus simpatizantes, a quienes los contrarios los ubican con un pago de 250 pesos para apoyar al priista, a Peña le fue difícil salir de esa escuela. Fue un camino largo, perseguido por los alumnos que le gritaban “la Ibero no te quiere” o “fuera, fuera”. Recorrió los pasillos abiertos con la rapidez que su edad y el protocolo le permitieron, atravesó uno de los túneles rumbo al estacionamiento y abordó allí su camioneta negra, no sin antes detenerse, rodeado de sus escoltas, para despedirse con un “muchas gracias” que revela el espíritu de hombre que lo aguanta todo, mientras levantaba el dedo. En otros medios, esta retirada fue calificada como difícil o, lo más, complicada, pero en realidad se trató de una pasarela que reflejó lo mejor que pudo la realidad que las redes sociales muestran y que se contrapone con la que las encuestas hasta la fecha han dibujado. La televisión, al menos los noticieros de la tarde, callaron sobre la Ibero. Nadie que no tuviera internet o cable supo lo que había sucedido.

Una nota de El Sol de México descalificaba los señalamientos de los universitarios, cuando mandaba al ciberespacio una versión que apuntaba que “en la Universidad Iberoamericana, estudiantes sin conocer la situación de San Salvador Atenco, ni los feminicidios en el Estado de México y con una actitud violenta en contra del candidato de la coalición Compromiso por México, Enrique Peña Nieto, intentaron boicotear su participación en un foro organizado por esta casa de estudios. A su arribo, el político mexiquense tuvo que sortear a simpatizantes del PRD, quienes amenazaron con dar portazo en el auditorio donde se llevó a cabo este evento, provocando que autoridades de Protección Civil de la Iberoamericana anunciaran la posible cancelación de dicho encuentro… los estudiantes, al ser cuestionados por la prensa nacional sobre si sabían dónde está ubicado San Salvador Atenco, se limitaron a responder que “yo qué putas quieres qué sepa, a mí me vale madre dónde quede Atenco”. Carlos Lara, un reportero de la empresa de Mario Vázquez, desarrollaba su nota desde el otro lado. Las parcialidades enfrentadas sostenían sus propias razones en torno a la figura de un hombre que apenas se da cuenta de lo que significa  ser presidente, más allá del presupuesto nacional que se permitirá manejar quien gane las elecciones. Peña, sin embargo, es un hombre acostumbrado a números imposibles y el presupuesto de su sexenio es una confirmación cuando se suman los 700 mil millones de pesos que le autorizaron para administrar al Estado de México.

Así, las versiones sobre un mismo hecho se bifurcan. Todos tienen una traducción que consideran fiel y la verdad acerca de Peña vuelve a difuminarse. Lo cierto es que San Salvador Atenco no fue una represión, como dice el priista, sino una masacre que le enseñó a aquel municipio lo que significa el Estado de Derecho cundo lo interpreta un gobernador como el sobrino de Montiel. Para paliar aquel escenario, el presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, llamó intolerantes a los estudiantes que abuchearon a su candidato y consideró que no eran representativos de aquella casa de estudios

La carrera presidencial se centra en dos contendientes, el perredista López Obrador y Peña, quien esta ocasión escogió un jardín muy espinado para salir de pic-nic.

 

Un relato de una estudiante narra otro punto de vista

 

“Hoy en la Universidad Iberoamericana fuimos testigos de lo que realmente pasa con la democracia de nuestro país. El candidato presidencial con más “oportunidad” de ganar las elecciones el próximo primero de julio se presentó a dialogar con los alumnos.

En la carrera de Comunicación, desde hace unas semanas se han estado planeando protestas contra los candidatos JVM y EPN. En este caso se planeó presentarse con pancartas y una máscara de Salinas de Gortari para mostrar la inconformidad que existe frente a este candidato presidencial.

¿Creen que nos haga algo la Ibero? ¿Tomarán acciones contra los que protestamos? Son algunas de las preguntas que surgieron días antes del viernes. La respuesta fue sencilla, estudiamos en una universidad que apoya la libertad de expresión.

El resultado no fue el esperado. Desde temprano los estudiantes se juntaron para acceder al auditorio donde se llevaría a cabo este supuesto diálogo. Antes de las 9 de la mañana los estudiantes se enfrentaron con una realidad diferente. Acarreados en la Puerta Diez esperando para entrar, claramente todos con pancartas que apoyan a Peña Nieto y todos bajando de un camión de la policía.

Estos acarreados llenaron el auditorio en cuestión de minutos, dejando a un gran número de estudiantes afuera, cerrándoles el diálogo con el candidato. Como si fuera poco, un cuerpo de seguridad se encargó de checar todas las mochilas y bolsas de las personas que sí lograron entrar, no dejándolos pasar con pancartas o máscaras.

Me pregunto dónde quedó la libertad de expresión, el libre diálogo con la persona que supuestamente nos va a gobernar los próximos seis años.

¿Será que no entienden lo que pasa con los jóvenes? En las redes sociales las noticias viajan más rápido que un virus, todos nos enteramos de los que estaba pasando en la conferencia y cómo entraron los acarreados. Somos un país que se conforma de jóvenes, la mayoría no están de acuerdo con la democracia hoy en día y se busca anulación de voto. ¿Será que no entienden la importancia que tienen los jóvenes a la hora de votar? En mi opinión, a nosotros nos tienen que convencer, no sólo callarnos de aquí a julio. Si estamos inconformes lo vamos hacer notar y espero los candidatos lo entiendan pronto.

Pero no todo es su culpa. Nosotros protestamos pero es importante que también de nuestra parte existan los diálogos. Por ir a una conferencia a gritar buuu, o “fuera Peña Nieto” no se va a llegar a ningún lado. Sería bueno abrieran una oportunidad de hacer preguntas serias, preguntas que resuelvan nuestras dudas y preocupaciones por este país.

A los jóvenes no se les puede ganar con despensas ni comprando su voto a mil pesos. A nosotros nos calman con buenas propuestas y respuestas a nuestras preguntas, queremos candidatos que dejen de pelearse y empiecen a debatir. No somos pendejos, lo que queremos es un cambio para nuestro país, no una cara bonita.

¿Sirvió de algo su visita? Pues sí, se evidenció todavía más cómo funciona la campaña de Peña Nieto, a base de acarreados y mentiras. Las propuestas siguen siendo vacías y sin real fundamento.

Al final de cuentas, nuestra democracia seguirá siendo un show de payasos”.

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