El efectivo

* La administración de Ávila ha transcurrido en una agenda diseñada desde la inercia. Ni siquiera las críticas de otro presidencial, el perredista López Obrador, sobre la tarjeta La Efectiva, han conseguido arrancarlo de su burócrata comodidad. Apenas el 20 de mayo, en un mitin en Ecatepec, el del PRD calificaba al gobernador como “un reverendo mentiroso” sobre el reparto de casi 2 millones de esas tarjetas y que no han podido utilizarse, aunque según el gobierno, “están activadas” en algunos municipios.

 

Miguel Alvarado

Todavía en la calle de Lerdo, en el centro de Toluca, afuera de un pequeño local, en una pared, un muro decorado con la imagen del actual gobernador mexiquense, el priista Eruviel Ávila, desafía las inclemencias del tiempo y se inscribe en lo que los priistas de la edad moderna –de ésta- denominan libertad de expresión. En ese muro aparecen cuatro retratos de Eruviel Ávila pintados al estilo más pop del artista Andy Warhool. Allí, en diferentes tonos, al mandatario se le han resaltado las características más importantes que mostró durante la campaña que lo llevó al poder y que, como sucede con casi todos los políticos, no se trata de sus propuestas de trabajo. Unas enormes chapas, como las que lució en el primero de sus debates, aparecen sobre su rostro en coloridos círculos.

Eruviel ganó las elecciones del 2011 luego de que estuvo a punto de fichar para el perredismo cuando suponía que en el PRI no le darían oportunidad de competir por la gubernatura. Y así habría sido e no ser por una decisión de último segundo que lo encumbró a él y a su grupo en la sucesión de Enrique Peña, quien buscaría la presidencia de México. El Grupo Atlacomulco se lo dejaba bien claro a Ávila. Estaba allí para ayudar a ganar Los Pinos y luego podría dedicarse a gobernar, con ayuda de la familia de Peña, al Estado de México. El de Ecatepec aceptó y comenzó a operar la campaña de su jefe. Su operación consiste en tres puntos fundamentales. El primero es la contención de información que pueda lastimar al candidato y que provenga de la administración de Arturo Montiel y del propio Peña. El segundo lo obliga a conseguir, al menos, la misma cantidad de votos que él obtuvo, poco más de 3 millones. Eso no incluye los 30 sufragios por maestro que el estatal Sindicato de Maestros, SMSEM, ha colocado en las previsiones del priista a través de la fuerza que representan sus más de 80 mil afiliados.

El tercer punto es el apoyo en dinero, logística, personal y recursos materiales que se destinan desde el gobierno mexiquense. Esto, de todas formas, es administrado por el equipo peñista que acompaña a Eruviel Ávila en su periplo y que encuentra liderazgo en Ernesto Némer, ex secretario particular del ex mandatario mexiquense y ex secretario de Gobernación, Emilio Chuayffet, pero además casado con una prima de sangre de Peña, Carolina Monroy, a la que se ubica actualmente como candidata priista para la alcaldía de Metepec, elección que ya perdió anteriormente, al igual que su marido. Nemer es secretario de Gobierno estatal.

La administración de Ávila ha transcurrido en una agenda diseñada desde la inercia. Ni siquiera las críticas de otro presidencial, el perredista López Obrador, sobre la tarjeta La Efectiva, han conseguido arrancarlo de su burócrata comodidad. Apenas el 20 de mayo, en un mitin en Ecatepec, el del PRD calificaba al gobernador como “un reverendo mentiroso” sobre el reparto de casi 2 millones de esas tarjetas y que no han podido utilizarse, aunque según el gobierno, “están activadas” en algunos municipios.

Ávila pasea entre eventos armados con anticipación. Un día se reúne con becados, otro con notarios locales, luego con grupos de mujeres y lo mismo monta en bicicleta que entrega alguna obra pública. Eruviel entiende que es lo único que puede hacer. Eso, y salir en todas las portadas del diario local de Mario Vazquez Raña, El Sol de Toluca y cuya cadena fue objeto de duras críticas debido a la parcialidad sin recato hacia Peña. A diferencia del esposo de La Gaviota, Eruviel ha demostrado no saber usar los medios a su disposición y alcance. Inteligente en la medida de un político, no es, sin embargo, alguien que enamore las cámaras. Peña construyó su pretendido imperio gracias a la imagen de galán que propuso desde que se conocieron las intenciones de querer la presidencia.

Tres han sido los temas que más han ocupado a Ávila. La captura de César Librado, El Coqueto y las exhalaciones del volcán Popo y la entrega de dinero a sectores que representan una gran cantidad de sufragios, como sucedió con los 99 millones de pesos para apoyos a maestros estatales y federales, en marzo del 2012.

Pero su administración no alcanza para nada, ni quiera para escándalos, como acostumbraba su antecesor. Aún así, el PAN estatal lo denunció el 3 de mayo pasado argumentado que el mexiquense no garantiza seguridades para el desarrollo de las campañas políticas, después de que un foro panista, “Expo Peña no cumple”, fuera reventado por priistas en Ecatepec.

Ávila, un admirador confeso de Enrique Peña, al menos en lo público, asumió que debería estar atento a “sus consejos” el mismo día en que tomó las riendas de la entidad. Nadie sospechaba que, literalmente, el grupo político de Peña se había comprado una especie de político que obedecería hasta anularse él mismo.

Otra actividad de Ávila fue la entrega de 400 millones de pesos en tarjetas del programa Mujeres que Logran en Grande, el 9 de marzo del 2012, en el municipio de Villa Victoria, donde aprovechaba para asegurar que ningún programa social mexiquense sería detenido en tiempos electorales.

A mediados de diciembre del 2011, también entregaba mil millones de pesos a programas de vivienda para policías. Aquel que recitara un poema al ex gobernador Arturo Montiel, escrito que luego se supo fue tomado de un discurso ajeno.

Pero el gobernador mexiquense no puede esperar. Obtener la silla del estado más importante de México le ha significado un estancamiento en sus carrera política, luego de pasar por la Legislatura local y la presidencia municipal de Ecatepec dos veces. El cargo de mayor responsabilidad lo ha maniatado y algunos vaticinan que lo mejor que le puede pasar es que su partido, el PRI, pierda las elecciones pues sólo así lo dejaría tomar alguna decisión. De cualquier manera, a Eruviel se le menciona fuera del gobierno mexiquense, pase lo que pase con los comicios presidenciales.

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1 comentario

  1. Buena la información del artículo, sólo habrá que cuidar la redacción,,, saludos…


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