La “barrera” de Martha Hilda

* Los últimos 20 días serán los más vistosos para el mexiquense, quien de buenas a primeras observará cómo el voto duro se volcará a las calles para marchar por él. De buenas a primeras, el rapel de Peña encontrará terreno firme y llegará al día de la elección al menos en empate técnico, decretado a los cuatro vientos.

 

Miguel Alvarado

La lucha electoral por la alcaldía de Toluca, capital mexiquense, se centra en las candidatas Mónica Fragoso y Martha Hilda González, del PAN y PRI, respectivamente y que compiten en un clima completamente ajeno a lo que sucede con los aspirantes presidenciales. En suma, las campañas locales en el Edomex no son influenciadas por el Efecto Peña, que desbarranca al PRI a nivel federal cada vez que su aspirante presidencial acude a alguna escuela, dice, calla o alguien lo apoya. Pero tampoco aplica la escalada, en la subcultura de las encuestas, del perredista López Obrador, a quien ejercicios autónomos sobre preferencias le dan hasta 85 por ciento sobre el PRI y Josefina Vázquez, una mujer que se equivocó de estrategia cuando pretendió, con solamente los méritos de género, legitimar el proyecto panista que encumbró a Felipe Calderón hace seis años.

En Toluca pasan de noche los candidatos a alcaldías y diputaciones federales y locales. Las campañas parecen de fabricación casera. Todos los recursos, del partido que sean, han sido destinados para la rifa del tigre, que incluye 88 mil muertos y un pacto infame para que el narcotráfico perdone la violencia contra los ciudadanos. Los 260 mil desplazados por razones de seguridad en el país podrán regresar a sus lugares de origen si están dispuestos a convivir con la entelequia llamada crimen organizado y a entender que la economía nacional no funciona si no es con dinero ilegal.

Por lo pronto un aspirante, el perredista Jorge Hidalgo, recorre a pie las calles de la granizada Toluca. Alto, de unos 45 años, sabe que el valor de la campaña, de la suya al menos, radica en dar la cara. Pero el clima no es benevolente con su equipo, un reducido grupo de cuatro personas que a pesar de todo mantienen la esperanza de una curul en San Lázaro. Mientras dos mujeres adelantan la caminata del candidato para entregar una discreta propaganda amarilla, impresa en papel revolución, con los logros del grupo parlamentario del PRD, Jorge Hidalgo mide con habilidad de atleta el momento oportuno para entrar. Las tiendas comerciales de la calle Venustiano Carranza, en el distrito 34, son ahora los objetivos primarios del suplicante, quien envuelto en una chamarra antirráfagas y con sus ojos muy azules y abiertos como plato, se presenta muy amable y ante quienes quieran escucharlo. Pero la política es también entertainment, un poco de clowner y alguna dosis, no muy severa, de profeta embaucador. Hidalgo y el clima no reúnen esos requisitos y el desinterés no es tan fácil de vencer. Además, el signo de los tiempos es pretender una verdad, al menos una certeza. Hidalgo le dice al muy ocupado dependiente de una papelería que “gracias… psss… necesitamos un cambio, ¿no? Ayúdenme a llegar a la Cámara federal. Estamos comprometidos… pssss…”. Eso, y nada más. Ni siquiera un lápiz que ayude a levantar la vista o un discurso pequeño pero emotivo. Por su parte, Gilberto Ortiz, el militante del sindicato de telefonistas que intenta la alcaldía para el PRD, tiene un auto compacto con una bocina para trasmitir pequeñas cápsulas, inentendibles por la premura del conductor pero que ponen ruido en la desangelada ciudad.

El ejemplo perredista es el mismo para casi todos los municipios, excepto Ecatepec, Neza y algunos otros conurbados, donde el triunfo es una obligación debido a la cantidad de electores que aportan. Pero la estrategia no es igual para todos los partidos. Los priistas, por ejemplo, saben del tobogán indetenible en el que se ha subido la campaña presidencial. Ahora, cada sede estatal en todo el país tiene la obligación de cerrar filas, lo que significa aportar dinero en efectivo y suministros para el presidenciable. Desde Puebla, por ejemplo se tramita la impresión de 150 mil mantas. En Jalisco, se han pedido 5 millones de servilleteros, 3 millones de playeras blancas y dos de cajas de cartón. Los pagos son inmediatos y de contado, sin factura y sin preguntas.

Los últimos 20 días serán los más vistosos para el mexiquense, quien de buenas a primeras observará cómo el voto duro se volcará a las calles para marchar por él. De buenas a primeras, el rapel de Peña encontrará terreno firme y llegará al día de la elección al menos en empate técnico, decretado a los cuatro vientos.

Para Toluca, donde dos tercios apoyarían al PRI y el resto al panismo de Mónica Fragoso, algo significó una encuesta que una empresa llamada SIMO, a quien relacionan con la vocera presidencial, Alejandra Sota, sin que esto haya sido confirmado, reprobara la anterior administración del PRI.

SIMO en Toluca afirma que la alcaldesa priista, María Elena Barrera, con permiso porque contiende por una senaduría, ha sido reprobada por los habitantes, donde apenas el 42 por ciento respalda su administración. SIMO señala que apenas el 47 por ciento de los jóvenes de entre 18 y 22 años están a favor de Barrera. Cuarenta y dos por ciento de las mujeres la aprueban pero apenas obtiene 5.68 por ciento en el difícil arte de cumplir lo que prometió. Los adultos jóvenes la reprueban con 60 por ciento y aseguran que el gran reclamo en la capital es la inseguridad y el desempleo.

Barrera dejó el encargo pero la presidenta suplente era Martha Hilda González, quien decidió que las obligaciones de un presidente municipal pueden venderse a niveles elementales y pasar como propuestas de campaña. Barrera, una antigua secretaria particular de Peña Nieto y ex secretaria del ISEM que alcanzó la presidencia de Toluca luego de 9 años de administraciones panistas, intenta no perder la ciudad, pero poco importará si no se consigue Los Pinos.

Toluca es leal con su ex gobernador y la estructura lo arropará. Pero la ciudad no es representativa en términos electorales. El movimiento “Yosoy 132” en esta ciudad es apenas pocos menos que espontáneo, aunque sincero. En un principio desligado del original, en la ciudad de México, comprendió que solo no podrá, ni siquiera, marchar en contra de una corrupción institucionalizada por décadas. Luego de buscar objetivos, la marcha toluqueña deberá entender que no es necesario ir al DF para encontrar a Peña o la corrupción que su partido representa.

Anuncios

Deja un comentario

Aún no hay comentarios.

Comments RSS TrackBack Identifier URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s