Aeropuerto 2013

* Atenco es un ejemplo perfecto del ideario político del nuevo presidente mexicano. Hace apenas un año, la Conagua seguía comprando tierras a ejidatarios en aquel municipio, al que en octubre del 2001 se le habían expropiado 5 mil hectáreas que serían pagadas a 7 pesos cada metro y cuyos compradores eran Arturo Montiel Vicente Fox y el ex obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda y que luego revenderían a empresas interesadas en hacer allí el nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México. Esa decisión fue el origen de todo.

 

Miguel Alvarado

La fotógrafa de Guadalajara, Liliana Zaragoza Cano, ha reunido recientemente los testimonios de 10 mujeres que vivieron en primera persona los enfrentamientos del 3 y 4 de mayo del 2006 en el municipio de San Salvador Atenco, en el Estado de México, entre grupos policiacos y pobladores. Esa jornada arrojó más de 200 detenidos, 47 de ellos mujeres, dos muertos, periodistas extranjeros deportados y condenas por más de 100 años a los líderes del Frente de Pueblos por la Defensa de la Tierra.

Seis años después y en plena campaña presidencial, la represión en aquel municipio fue uno de los temas abordados el 11 de mayo del 2012, en el llamado viernes negro del priista Enrique Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana y que desembocó en la creación del grupo estudiantil “YoSoy132”, que pudo aglutinar a sectores sociales que ven en el ex gobernador del Edomex un funcionario incapaz de encabezar México y al grupo que lo patrocina como la representación de la corrupción en el país.

Enrique Peña, hace seis años, asumió públicamente la responsabilidad de aquel operativo en Atenco y desde entonces se le piden cuentas. Los encarcelados salieron luego de años presos por una orden de la Suprema Corte de Justicia. En el transcurso, organismos independientes de derechos humanos y hasta la ONU mantuvieron reclamos contra el ex gobernador y quienes participaron en aquella paliza, quien nunca pudo dar una explicación coherente respecto a sus decisiones.

Así, Zaragoza Cano se dedicó a rastrear a algunas de las mujeres que padecieron esa violencia, retratarlas y escribir testimonios concretos sobre aquellos días, sus experiencias ante las violaciones sexuales por parte de policías estatales, la cárcel y cómo el mundo fue uno y otro después de aquello. La fotógrafa plantea “plantea un acercamiento a la resignificación de la memoria personal y colectiva de 12 de las 27 mujeres sobrevivientes de tortura sexual de Atenco y Texcoco”.

Los testimonios conmueven, como el de Norma  Jiménez, quien al salir de la cárcel de Molino de las Flores, terminó estudios de artes plásticas. “Buscó intervenir el espacio con una pintura que se quedó a medias cuando la encerraron y al salir libre la encontró corroída. Visitó el penal junto con su cuadro para quitarle la carga de tristeza a su retorno y acondicionarlo sin temor; la representación de la cárcel en contraposición con la vida que existe y respira detrás de sus muros”, apunta la fotógrafa.

La propia Jiménez apunta que “a pesar de todo jamás nos quitaron la alegría ni las ganas. Yo estuve adentro con todo lo que soy. Ahora estoy afuera y sigo enterita. Mi miedo al final es parte de mí y me hace ser la que soy: estamos juntos y lo nombro. Me siento orgullosa de mi proceso, de no dejarme abajo. Tengo la certeza de que un día las cárceles se van a caer”.

Otra mujer, Claudia Hernández, recuerda su estancia encerrada: “no sabías si ibas a salir viva. Sabíamos todo lo que nos estaban haciendo, sabíamos que nadie sabía dónde estábamos, o sea, sabíamos cómo venían y no podíamos hacer nada. Seguir vivas es estar bien. Mis compañeros estaban en la cárcel, mis compañeras también, nos madrearon en todos los sentidos; mi pareja se fue, no terminaba la escuela, mi familia me regañaba… Yo ya no quería seguir; no quería vivir. Mucho de mí murió en Atenco: murió la combativa que no tenía miedo a nada, la que quería ser guerrillera, la que quería dar la vida por la patria; siento que mucho de eso murió y lo que hay hoy no me acaba de gustar. No me gusta el miedo que siento, la impotencia que tengo, cómo ha cambiado mi vida y me ha obligado a tomar otros caminos que yo no quería”.

Otras 8 mujeres participan en el trabajo fotográfico de Zaragoza y ellas y sus rostros quedarán para siempre como ciudadanas desechables para el ex gobernador Peña, a quien poco le preocupa lo sucedido luego de lograr la presidencia de México. El proyecto nacional del mexiquense se ha centrado en frases construidas desde la subcultura del sinsentido. Su equipo de trabajo incluye personajes relacionados con actividades fraudulentas y relacionados con la corrupción. Ellos serán los encargados de lograr un México nuevo y un nuevo PRI. El mismo Peña arrastra un historial negro como funcionario público.

Atenco es un ejemplo perfecto del ideario político del nuevo presidente mexicano. Hace apenas un año, la Conagua seguía comprando tierras a ejidatarios en aquel municipio, al que en octubre del 2001 se le habían expropiado 5 mil hectáreas que serían pagadas a 7 pesos cada metro y cuyos compradores eran Arturo Montiel Vicente Fox y el ex obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda y que luego revenderían a empresas interesadas en hacer allí el nuevo aeropuerto internacional de la ciudad de México. Esa decisión fue el origen de todo.

“Diez años más tarde el plan aeroportuario revive con el proyecto “Zona de mitigación y rescate ecológico en el lago de Texcoco”, impulsado por la Comisión Nacional del Agua para construir una zona de pastizal y de recarga de los mantos acuíferos, además de un parque ecológico y cultural, que se planea edificar prácticamente en los mismos terrenos que hace casi una década fueron malogradamente expropiados por el gobierno federal. Los atenquenses aglutinados en el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra lucen inciertos, temerosos de una nueva represión pero prácticamente todos coincidiendo en que la tierra no se vende “ni por los 158 pesos por metro cuadrado que ofrece el gobierno ni por todo el oro del mundo” y aseguran que detrás de ese proyecto está la ambición del gobierno por construir la frustrada terminal aérea”, recuerda el periodista Elpidio Hernández para este semanario.

Los pobladores aseguran que se trata de priistas los que promueven la venta de tierras ante la Conagua, que busca cerca de 2 mil hectáreas para su proyecto, de las cuales había adquirido 650 y que defiende alegando que “es realmente importantísimo para la zona oriente de la ciudad de México. Significaría la recuperación del antiguo lago de Texcoco, lo que le daría un importante pulmón a la ciudad y beneficiaría directamente a la calidad de vida de los municipios aledaños, que no son necesariamente municipios donde la gente sea adinerada ni mucho menos”, y desmiente las versiones de los campesinos, aunque la inversión, de 2 mil 73 millones de pesos, asusta a algunos.

Trinidad Ramírez, quien por años sostuvo los reclamos del FPDT, cuando su esposo, Ignacio del Valle, estaba en prisión, opinaba que ese proyecto “significa el arrebato descarado de nuestras tierras, la insistencia de un gobierno por despojarnos de nuestro territorio. El proyecto de Conagua, según para preservar la ecología, representa el arrebato de nuestra agua. ¿De dónde van a extraer el agua si no es de los pozos de donde regamos las parcelas que sembramos? Las autoridades federales están presionando a quienes se encargan de los pozos, a las comisiones para que se gasten el agua que tienen destinadas para la tierra o amenazan con quitarla. No pudieron convencer al campesino pagándole a siete pesos el metro cuadrado, hoy lo quieren convencer pagando 157 pesos por metro y lo han conseguido. En la comunidad de Ixtapan ya vendieron 650 hectáreas y en Mezquital ya se están tratando otras 330 hectáreas, pero la mayoría de las comunidades hemos decidido no vender… para nosotros el de Conagua es un proyecto maquillado y no es otra cosa que el proyecto del aeropuerto, es por eso que no vamos a permitir que nos despojen”.

Mientras, aquel municipio es también sede del oprobio contra Peña. Allí se reúnen organizaciones sociales para “impedir” que el priista asuma el poder pues creen que ganó de manera fraudulenta, pero también para llevar los casos de tortura y violencia ante la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que hasta la fecha no han podo hacer absolutamente nada por castigar a los responsables. En ese marco, el FPDT y el movimiento “YoSoy132” inauguraban la Convención Nacional Contra la Imposición, que la militancia priista difunde en redes sociales como la búsqueda de Andrés Manuel López Obrador, aspirante presidencial derrotado del PRD, de derramamiento de sangre y guerra civil.

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