El Barco Ebrio

 

 

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El alcalde de Zinacantepec, Gustavo Vargas, es uno de los ejemplos inmortales de políticos que se enriquecen con dinero público. Nadie ha podido o querido probar las supuestas relaciones con el narcotráfico pero sí su gran fortuna, que contrasta cuando, dicen los lugareños, “no era ni dueño de la tierra de sus uñas”.

 

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El feliz alcalde, cuando era nada, tenía sin embargo una bonita Suburban modelo 90, hace tres años. De color azul, al menos lo transportaba decentemente de sus giras a su casa, que en ese entonces apenas tenía una planta y se encontraba en obra negra. Dicen que el terreno era de su madre y de sus tías, una herencia familiar que todos aprovechaban.

 

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Los que saben creen que Vargas ganaría hasta 200 mil pesos mensuales si se cuenta salario, bonos y dietas, pero hacen las cuentas y nada les cuadra. Vargas compró dos terrenos enormes y en otra parte construyó dos salones para eventos sociales. Además, rehízo su antigua propiedad, en San Antonio Acahualco. No conforme con ello, pues ya trabajó lo suficiente como para no darse pequeños lujos, compró una casa en el centro de su municipio y que le costó 4 millones y medio de pesos, al menos. Allí vive su ex esposa, llamada Celina. También se agenció 4 camionetas de lujo y seis caballos de raza.

 

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Gustavo Vargas hace lo que le enseñaron sus mecenas. No puedes estar en un cargo público y no llevarte nada. Tampoco puedes irte sin cultivar amistades verdaderamente provechosas y por último debes asegurar tu futuro político. Vargas puede ser criticado por trabajar parcialmente, favorecer a sus cuates y a él mismo o por usar dinero que no es suyo. Incluso pueden calificarlo de arriesgado, tonto para unos, sagaz para otros. Pero nadie puede señalarlo de no querer vivir la vida al estilo de Luis Miguel, del locochón Vicente Fox o del ejemplo nacional en el que se ha convertido la familia Peña Rivera.

 

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Si alguien quiere saber cómo le irá a México con la presidencia de Peña Nieto, no tiene más que voltear al Estado de México y checar, hasta muy por encimita, los números del sobrino de Arturo Montiel. Es cierto que el poder en el país estará divido entre cuatro grupos, que representan al mismo tiempo a distintos intereses. Peña, Beltrones, Codwell y Gamboa. Los Cuatro Fantásticos aseguran que el país vivirá con ellos uno de los viajes más vertiginosos de la historia. Para abajo, claro.

 

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A La Familia, cártel dominante en la entidad, lo desbaratan a sangre y fuego. Y entre enemigos y autoridades se han encargado de mermar sus números pero también de preparar el terreno para la llegada de otros capos. Nada cambiará, sólo el nombre de los sicarios. A esto se le llama crimen organizado.

 

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La Cuenta Pública del Estado de México, versión 2011-2012, ya se está imprimiendo para su primera revisión. Son tantos los errores que la administración de Eruviel Ávila compendió que hasta se han autoimpuesto censores para que nada salga a la luz pública sin que esté cuadrado. Los números reflejan lo que ha sido Eruvuel Ávila, un gobernador que hasta el día de hoy es el perfecto Ejecutivo. No habla, no hace, no estorba.

 

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El ayuntamiento de Toluca se las está viendo negras para juntar el dinero para las nóminas de los empleados, quienes a duras penas reciben los pagos quincenales por su trabajo. Una severa crisis económica dejará la administración de María Elena Barrea, a quienes algunos ubican como la responsable directa por el desvío de 2 mil millones de pesos en tiempos electorales. Nadie sabe a dónde fue ese dinero, pero tampoco se le podrá preguntar a la ilustre señora. Tiene fuero para los próximos tres años.

 

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Enrique Peña y su equipo de investigadores están muy contentos por el sesgo que han tomado las elecciones del primero de julio del 2012. Los del PRD los habían acusado de comprar las elecciones y rebasar los topes de campaña. Ahora, tarde pero seguro, los tricolores, apoyados por la eficaz presidencia de Felipe Calderón, revelan los contratos de López Obrador con las compañías que le fabricaron gorras y publicidad. Así, una tal empresa AFK obtuvo más de 18 millones de pesos de la Asamblea Legislativa del DF y del PRD. Relacionada con el GDF, donde también obtuvo contratos por hacer videos publicitarios en el Bicentenario, la dueña de la empresa, Maricela García Rodríguez de 27 años, es además la contadora de Honestidad Valiente, la organización amlista que le ayuda al todavía candidato presidencial perredista. Todo tipo de contratos y personas ligadas con elecciones, candidatos y empresas son sospechosas, según las pautas establecidas por los mismos actores políticos. Peña y el PRI consideran que estos golpes desacreditan moralmente los reclamos de Obrador y sus colaboradores. La caca a todo lo que da.

 

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Empleados del IFE aseguran que sus programas y procedimientos son a prueba de fraude. Tan seguros están que ya hasta vendieron los modelos operativos a Francia y otros países europeos. Eso sí, aclaran que el fraude de julio no se cometió en el IFE, sino antes de que los datos llegaran al Instituto.

 

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A quien sí de plano le importa un pepino lo que pase con las elecciones, es a la Editorial BOB, que ya circula en todo México una serie de estampas y láminas con la foto de Enrique Peña Nieto debidamente instalado en la silla presidencial. Los de BOB no son nuevos en el negocio de encumbrar al señor casi-presidente cada vez que lo necesita. Hace pocos años, en enero del 2010  cuando Peña no decidía oficialmente su candidatura y todavía era gobernador mexiquense, en BOB la oficializaron, cómo no. Repartieron aquella imagen a los alumnos de primaria e institucionalizaron un hecho que no había sucedido, como lo hacen ahora.

 

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La editorial Bob cuenta con una página web, http://www.edicionesbob.com.mx, donde se informa que José Antonio Blanco Leal fundó la compañía en 1964, para “que cumpliera con el propósito de apoyar tanto a los alumnos como al magisterio en la delicada tarea de la educación”. Hoy la dirigen un tal Arturo y Fernando Blanco.

Guerras secretas

* Mientras Eruviel construye y pasea por ese mundo semi-feliz, nada más en Toluca una ola de ejecuciones se ha desatado desde hace dos semanas. El supuesto enfrentamiento, donde habitantes de Luvianos, municipio al que pertenece Caja de Agua, habían reportado más de tres horas de intercambio de balas entre grupos rivales del narco, fue desactivado a rajatabla por Salvador Neme, director de la Secretaría de Seguridad Ciudadana mexiquense en un destemplado mensaje por redes sociales, donde apuntó, sin andarse por la ramas, que “desmiento que haya existido enfrentamiento entre grupos delincuencia les en Luvianos Edo Méx. Y mucho menos 30 muertos”.

 

Miguel Alvarado

Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, ha encontrado la manera ideal de administrar sus obligaciones. Al menos en público, se ha deslindado del tema central que ocupa a su entidad. A pesar de que el 26 de agosto en el sur mexiquense, en la zona conocida como Caja de Agua se había reportado un enfrentamiento entre narcotraficantes, con saldo de 30 muertos, Ávila prefiere ejercer de relacionista público. Apenas 24 horas antes de aquella supuesta balacera, se encontraba en Valle de Bravo, montado en bicicleta para inaugurar un paseo vial que incluye “5.2 kilómetros de ciclopistas con luminarias solares”, dice la oficina de imagen del sucesor de Enrique Peña. No dijo nada acerca de la participación del crimen organizado en las pasadas elecciones, en aquel municipio, ni sobre el patrocinio que el alcalde electo del PAN en aquella localidad recibió del narcotráfico a raíz de que estos últimos rompieron la alianza de colaboración que mantuvieron con el priismo dominante de la zona justo antes del primero de julio.

Ávila coloca sus intereses públicos en opiniones sobre el alza del huevo, en firmar convenios con la Universidad Anáhuac, en que Metepec cumpla cabalmente con la denominación de Pueblo Mágico y en que a Peña Nieto no se le involucre en nuevos escándalos relacionados con el Edomex.

Mientras Eruviel construye y pasea por ese mundo semi-feliz, nada más en Toluca una ola de ejecuciones se ha desatado desde hace dos semanas. El supuesto enfrentamiento, donde habitantes de Luvianos, municipio al que pertenece Caja de Agua, habían reportado más de tres horas de intercambio de balas entre grupos rivales del narco, fue desactivado a rajatabla por Salvador Neme, director de la Secretaría de Seguridad Ciudadana mexiquense en un destemplado mensaje por redes sociales, donde apuntó, sin andarse por la ramas, que “desmiento que haya existido enfrentamiento entre grupos delincuencia les en Luvianos Edo Méx. Y mucho menos 30 muertos”.

El gobernador mexiquense tardó otras 24 horas en reaccionar y hasta el 27 de agosto pudo hablar públicamente del tema. Mientras inauguraba en Cuautitlán Izcalli el puente Henry Ford, aceptó que hubo algunas detonaciones en Luvianos, pero ningún lesionado.

La verdad oficial pesa al final de cuentas y la mayor parte de los medios locales no pudieron o no quisieron recabar otra información. Los mismos habitantes de aquel lugar ubicaban hasta los nombres de los participantes. La Familia, dueña de aquel preciado coto, defendía a sangre y balas un dominio que la había llevado a enfrentarse a Los Zetas, precisamente en el mismo lugar, pero en el 2009 y el 2010, cuando la posesión de aquellas tierras la decidió, al final, una matanza que dejó 46 cadáveres regados, recogidos de la misma forma como las versiones no oficiales informan sobre el enfrentamiento de ahora

El primero de julio del 2009, también en Caja de Agua, Pelones y Familia chocaban por aquel paso obligado de la droga. “Siete sicarios detenidos, camionetas de lujo, motos y hasta 25 armas largas decomisó la antigua policía mexiquense, ASE, que intervino en plena balacera. Una versión señala 12 narcos muertos y dos policías heridos en una reyerta que busca ejecutar al líder criminal Osiel Jaramillo”, publicaba en ese entonces este semanario.

Otros dos ejecutados aparecieron en el mismo lugar 14 días después y si estos incidentes fueron reconocidos por las autoridades como verídicos, del tercero nadie se ocupó y aparece en la historia oral de aquel municipio de migrantes como el hecho más sangriento desde la llegada del narcotráfico.

Los diarios locales Milenio y Tres PM documentaban las versiones de “vecinos”, que atestiguaron balacera y matanza. Milenio consigna que algunos heridos fueron recogidos por la policía municipal y atendidos en centros de salud de Tejupilco, lo cual significaría que habría detenidos.

El 26 de agosto del 2012, las camionetas abandonadas en el lugar de los hechos, la llegada de los cuerpos policiacos y los 30 cadáveres recogidos por sus compañeros quedaron borradas con un simple twitter. La batalla fue detallada lo mejor que pudieron los supuestos testigos. Los michoacanos peleaban contra Los Caballeros Templarios, quienes recibieron el apoyo de algunos pobladores y que el frente de combate se extendió hasta el Cerro de la Culebra. ¿Qué sucedió en realidad en la Tierra Caliente del Estado de México? ¿Por qué un pueblo de 8 mil 146 habitantes puede convertirse en una de las capitales nacionales del narcotráfico, así, nada más? La población de Caja tiene apenas 10 habitantes, pero representa el corazón del Triángulo de la Brecha, formado por los estados de México, Guerrero y Michoacán.

Hasta el presidente municipal de Luvianos, el perredista Zeferino Cabrera de extracción perredista, confirmaba los enfrentamientos. “Me habló el secretario general de Gobierno, se enteró de lo que estaba pasando en las noticias y le dije que se había reportado una balacera, la policía estatal avisó y que iban a enviar desde el día de ayer más elementos de seguridad, igualmente el coronel del batallón de Tejupilco se contactó con un servidor y dijo que iban a enviar seguridad”, publicaba el 28 de agosto la revista Sexenio Edomex.

“Vimos un convoy de 5 camionetas de redilas llenas de gente armada y seguidas por cuatrimotos. Cruzaron a toda velocidad por pleno centro de Luvianos. Aquí hay guerra y enfrentamientos a cada rato, pero el gobierno dice que no siempre”, apunta el diario Tres PM.

Después de las elecciones presidenciales del primero de julio, donde aparentemente ganó el priista Enrique Peña, en el Edomex las ejecuciones relacionadas al narcotráfico se incrementaron. Toluca, la capital de un estado que tiene 15 millones de habitantes y determinante en los resultados finales de julio, fue uno de los escenarios más castigados.

El gobierno mexiquense había removido al procurador de Justicia, Alfredo Castillo, llamado por el virtual presidente para cargos federales, y en su lugar colocó a Miguel Ángel Contreras, a quien la delincuencia le ha pasado la factura con apenas dos semanas en el cargo.

El especialista en Fuerzas Armadas y Seguridad Nacional, José Luis Sierra, escribía en el 2010 que los cárteles mexicanos de la droga son considerados en Estados Unidos bajo el término de “narcoinsurgencia”, lo cual significa que un grupo de criminales ejerce una guerra interna que mata y corrompe autoridades y que puede colocarlos en el poder público. Operan desde bases específicas territoriales, donde establecen sus propias leyes y modelo de comunidades. En el caso del Edomex, la Tierra Caliente cumple con esas características. Allí han estado el grupo de Los Zetas, Los Pelones y ahora La Familia. Los municipios de Tejupilco, Luvianos, Tlatlaya y Amatepec, entre otros, componen ese feudo con límites perfectamente reconocibles que permiten incluso retenes paramilitares para la admisión de visitantes. Los cárteles del narco han sustituido a las autoridades civiles y policiacas. Ellos mismos ejercen como fuerza de seguridad y en algunos casos, como en Luvianos, se encargan de pagar la nómina de los empleados del ayuntamiento y hasta de realizar descuentos en tiempos electorales. Controlan todo. Aperturas de negocios, cobros por servicios de protección y servicios de intermediarios si alguien quiere cobrar una deuda. Toda la estructura está sustentada en el miedo, pero también en la colusión de las policías, las autoridades y las fuerzas armadas.

“Si los gobiernos están en contubernio o cierran los ojos, los traficantes de drogas son capaces de llevar su negocio en una paz relativa. Pero si no es así, la violencia es desmedida, desbordada”, escribía Sierra.

La similitud con los territorios controlados por las FARC colombianas resulta evidente para los norteamericanos, quienes han deslizado los términos para justificar una supuesta buena voluntad en el combate contra las drogas, pero también encabezarla. La intervención militar gringa en México no es una fantasía e incluso algunos campos de entrenamiento administrados por ellos se han establecido ya en territorio mexicano, como sucede con el Proyecto Sparta, descrito por el periodista Bill Conroy para The Narco News Bulletin.

Conroy asegura que “una guerra por el poder, pequeña pero creciente, se está llevando a cabo en México con la ayuda de equipos estadounidenses de asesinato compuestos de soldados de élite de operaciones especiales de México, en contra del liderazgo de un cuadro emergente de las organizaciones de narcotraficantes independientes que son mucho más despiadadas que los “cárteles” mexicanos de la vieja guardia que los dieron a luz”.

El panorama que se pinta solo, diariamente. Conroy afirma que en México se libra una guerra secreta a la vista de todos. Los 95 mil muertos que activistas creen ha costado el combate contra la droga, encajan perfectamente en este escenario bélico que no tiene frentes físicos pero sí nombres y objetivos. El mercado mexicano de la droga produce al año unos 40 mil millones de dólares y es igual a los ingresos de la paraestatal Pemex, que maneja el petróleo nacional. Esta cantidad circula sin control en el mercado mexicano y sostiene gran parte de la economía, que no podría sobrevivir sin ella.

El negocio del narcotráfico es tan importante para México como para Estados Unidos y así lo entienden en aquel país que ven en el control del trasiego y producción la solución para un posible desabasto en su mercado, que representa una sociedad narcotizada aunque poderosa consumidora.

Según Conroy, fuerzas militares gringas de choque son preparadas para enfrentar al narco mexicano y de hecho ya lo hacen. Y uno de los cárteles que más ha llamado la atención de los norteamericanos es el de Los Caballeros Templarios, de quienes creen en Luvianos, están relacionados con políticos estatales de alto nivel, junto con el de La Mano con Ojos, supuestamente desmembrado por el ex procurador mexiquense Castillo, hace un año.

Conroy estima que los norteamericanos atacan a todos los cárteles, excepto al de Sinaloa, con el que autoridades mexicanas y gringas habrían establecido una alianza de cooperación, a través de uno de sus capos, Vicente Zambada Niebla.

El Proyecto Sparta “está diseñado para entrenar a soldados del ejército mexicano en las operaciones de guerra urbana básicas y avanzadas con el objetivo final de crear una fuerza de élite para la guerra urbana”, señala Narco News, que en junio del 2010 reportaba la presencia norteamericana en la frontera norte mexicana. Ese grupo se llamaba Grupo de Trabajo 7, desde principios de 2009, y “ha ayudado a descubrir un almacén en Ciudad Juárez lleno de munición de EU”. Esta información fue revelada por las filtraciones de WikiLeaks.

En Puebla, una denuncia de Enrique Alcántara Dzgaip, miembro de Izquierda Democrática Nacional (parte del PRD), alertaba sobre la construcción de una base militar encubierta y parte de la Iniciativa Mérida, iniciada el 10 de mayo del 2011 en Los Encinos, San Salvador Chachapa, frustrada reserva ecológica. Para junio del 2011 la base ya estaba instalada.

El reacomodo de la agenda del narcotráfico con el gobierno federal entrante, encabezado por el ex gobernador mexiquense Peña Nieto, ha sangrado Toluca, donde antes despachaba el virtual presidente. La Familia, un cártel que nunca pudo controlar Toluca ni el Edomex de manera total pro si los pasos de droga y otras entidades, ha perdido el favor de algunos y eso se nota. Agosto ha sido para La Familia un mes de pesadilla. Detenidos, muertos y las supuestas ejecuciones en Luvianos han difundido el mensaje. Un nuevo cártel suplantará a La Familia. Sinaloa, los Zetas y los Templarios aguardan turno.

El mínimo recuento de ejecutados y detenidos en Toluca, indica que el 21 de agosto Francisco Alejandro Orozco González, “El Pantera”, era arraigado para investigarlo. Orozco es el jefe de plaza de La Familia para Toluca. Junto a él otros cinco fueron detenidos. Participó en 23 homicidios y tiene 21 años.

Otros dos de La Familia fueron detenidos en Zinacantepec el 13 de agosto, por robo de autos. Sergio Ayala Ayala, de 30 años, y Édgar Eduardo Vázquez Millán, de 29 movían coches a otras entidades.

El 20 de agosto, Jonathan Pérez Hernández alias y cinco personas más, era detenido por participar en asesinatos en el valle de Toluca. Pérez era el lugarteniente de El Pantera y tenía 18 años. Se dedicaba al narcomenudeo en la capital mexiquense.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana, de Salvador Neme Sastré, asegura que La Familia opera en 37 de los 125 municipios.

Ecatepec registra 62 ejecuciones relacionadas con el narco, durante el 2012, que forman parte de las 373 ocurridas a nivel estatal, consigna el diario local Alfa.

El 25 de agosto el ejército patrullaba las calles de Toluca, como parte de la petición del gobierno estatal para garantizar seguridad a los civiles. Un destacamento de unos 200 soldados recorre entonces una zona de más de 800 mil habitantes, que en su área conurbada reúne 3 millones de personas.

Ese 25 de agosto se detuvo, entre Toluca y Xonacatlán, a Josué Alexis Aguilar Treviño, “El Kiko” o el “Doble K”, otro jefe de plaza de La Familia y a quien se vincula con 30 ejecuciones y narcomensajes a jefes policiacos. Con él cayeron otros tres, no mayores de 22 años.

La tierra que Enrique Peña administró por 6 años cobra factura. Mientras, el presidencial de Atlacomulco se ha sustraído de cualquier contacto público, pero su twitter se mantiene activo.

“Honestidad Valiente ni tan honesta y Austeridad Republicana ni tan Austera. GDF privilegia organizaciones afines a AMLO… Después de esto, AMLO carece de autoridad moral para cuestionar los resultados de la elección”, publicaba el esposo de la actriz Angélica Rivera, empeñado aún en demostrarse a sí mismo que ganó la elección sin trampas.

El negocio de la delincuencia organizada

* Las transas, las discrecionalidades, la falta de seriedad y la sangre son el broche de oro con que el calderonato ha sellado sus programas de combate a la delincuencia organizada. Las inversiones económicas en la creación de “nuevos mecanismos de inteligencia”, principalmente contra el narcotráfico, son fallidas y onerosas, pese a que el trabajo eficaz es realizado por las agencias y centros de Estados Unidos en México.

 

Francisco Cruz Jiménez

Entre los éxitos de este Centro (Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC, en inglés), destacan la Operación Tigre Blanco en 1997, con la que se investigaron las actividades de la familia Hank Rhon. Asimismo, la captura y extradición en 1996, del cabecilla del cártel del Golfo, Juan García Ábrego. En 1998, el EPIC descubrió las narcofosas de Ciudad Juárez, Chihuahua.

El EPIC proporciona tácticas de inteligencia que elabora a través de la vigilancia de operaciones, analizando apoyos y entrando a una variedad de bases de datos estatales y federales. Está dirigido por la DEA y se considera el centro nervioso de los esfuerzos de inteligencia en la frontera México-Estados Unidos y la base del Grupo de Inteligencia del Suroeste del FBI. Esta agencia está integrada por alrededor de trescientos agentes, analistas, expertos en computación, administradores y equipos de apoyo de quince agencias federales.

Para el EPIC, todos los datos aportados por las diferentes agencias forman un gran rompecabezas que, una vez armado o descifrado, les permite realizar arrestos, decomisos y destruir el tráfico de drogas. En tanto, el FBI mantiene en este Centro a doce agentes y analistas que ayudan con las investigaciones y recursos de análisis.

Estratégico como es México, el gobierno de Estados Unidos cuenta con al menos treinta y un corporaciones policiacas y de inteligencia cuyas tareas incluyen el espionaje de campo. No se trata sólo de seguimiento de información. Herméticos y sistemáticos, los estadunidenses parecen decididos a controlar, cada día un poco más, la vida de sus vecinos del sur. El narcotráfico y el terrorismo les han dado los pretextos sólidos. La gama infinita de la iconografía de la guerra contra las drogas es apenas una muestra de la realidad.

 

A la mexicana

 

Las transas, las discrecionalidades, la falta de seriedad y la sangre son el broche de oro con que el calderonato ha sellado sus programas de combate a la delincuencia organizada. Las inversiones económicas en la creación de “nuevos mecanismos de inteligencia”, principalmente contra el narcotráfico, son fallidas y onerosas, pese a que el trabajo eficaz es realizado por las agencias y centros de Estados Unidos en México.

El otorgamiento de contratos para implementar programas de seguridad se hace de manera discrecional y sospechosa, entre estos se cuenta el Sistema Único de Información Criminal que se entregó a una empresa con antecedentes negativos, como sanciones aplicadas por la Secretaría de la Función Pública.

Otro ejemplo del derroche y la falta de resultados es Plataforma México, conocida también como Sistema Único de Información Criminal (SUIC), que forma parte de la Estrategia Nacional de Prevención del Delito y Combate a la Delincuencia.

Según el Programa de Seguridad que presentó la Secretaría de Seguridad Pública federal en marzo de 2007, en el marco de las cien acciones para los primeros cien días de gobierno de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, el SUIC es “un desarrollo tecnológico de interconexión y telecomunicaciones para correlacionar todas las redes de las dependencias afines a la seguridad pública, impulsando un proceso de actualización de la red nacional de telecomunicaciones y evolucionando el concepto de cómputo, comunicaciones, control y comando (C4), para escalarlo a nodos de interconexión de telecomunicaciones (NIT)”.

A más de tres años de su nacimiento, las irregularidades en la asignación de contratos y obras de Plataforma México surgen ante el más mínimo cuestionamiento. El periódico La Jornada, en su página seis del domingo 4 de abril de 2010, desnudó al programa y con ello a la SSP federal.

Se han gastado “mil setenta y tres millones seiscientos treinta y dos mil ochocientos treinta y cinco pesos en obras, servicios y equipamiento de las instalaciones respectivas”, según respondió la propia dependencia a una solicitud de información. A ese monto se suman tres millones de pesos erogados en diciembre pasado (2009) en un espectacular colocado en un edificio ubicado en avenida Reforma, esquina Lancaster, según copia de la factura 35832.

“De acuerdo con la información de la SSP, los trabajos para el combate a la delincuencia y eficiencia en el desempeño de la Policía Federal implicaron el desarrollo de diversas obras públicas, servicios relacionados con las mismas y equipamiento contratado. […] De 2007 a 2009, Plataforma México adjudicó a varias empresas veintinueve contratos sin concurso para la asignación de las obras. La SSP no especifica el tipo de trabajo, el equipamiento contratado ni las empresas beneficiadas; sólo indica el total de los costos. El de mayor cuantía es el F/OM/DGOPS/OP/AD/135/2008, por doscientos ochenta y nueve millones sesenta y cinco mil quinientos setenta y tres pesos.

“Pese a la fuerte erogación de recursos en Plataforma (casi equivalente al presupuesto de la SEIP —Subsecretaría de Estrategia e Inteligencia Policial— en 2008, de mil seiscientos cincuenta y cuatro millones trescientos mil pesos) en la última evaluación de desempeño de la Auditoría Superior de la Federación que abarca ese año, se advierte la omisión de diversas tareas para las que fue creada, así como la propia SEIP.

“Algunas omisiones consignadas por la ASF en la auditoría de la Cuenta Pública 2008 son que mediante Plataforma, la SSP no cumplió con su labor de supervisar los sistemas nacionales de emergencia telefónica y los centros de atención a víctimas del delito. En tanto, los registros de los sistemas automatizados y manuales de la SIEP no permitieron identificar el seguimiento de los servicios de protección de instalaciones estratégicas y federales coordinados por esas instancias. En consecuencia: los mecanismos de control interno fueron insuficientes para generar información oportuna con el fin de que la SSP cumpliera con su labor.

“Tampoco logró establecer mecanismos de control y seguimiento sobre las acciones de coordinación que realiza para la protección de las personas, así como generar información oportuna y suficiente para su atención, entre otras observaciones, recomendaciones, aclaraciones y procedimientos de sanción a servidores públicos (39 en conjunto), que estableció la ASF y que en estos días el órgano interno de control de la SSP federal tendrá que responder”.

Pero el Sistema Único de Información Criminal arrastra problemas casi desde su creación, pues las autoridades de la SSP, lejos de allegarse los mejores recursos para fusionar la información de inteligencia policial de las distintas instituciones de seguridad pública, a través de la interconexión de sus redes para crear la base de datos a disposición de las autoridades de los tres niveles de gobierno, se sumergieron en el escándalo.

En diciembre de 2007, la SSP asignó a Mainbit S. A. de C. V., empresa sancionada con anterioridad por la Secretaría de la Función Pública, un contrato multianual de servicios informáticos por más de mil trescientos millones de pesos.

Por esa razón y dada la opacidad en la asignación del contrato millonario, el representante legal de la empresa Integradores de Tecnología, Enrique Miguel Samper Aguilar, y la de Arrendamientos y Servicio en Computación, Diana Hernández Almeida, se inconformaron ante la Secretaría de la Función Pública. En su queja expusieron que la dependencia a cargo de Genaro García Luna favoreció de manera “dolosa” a Mainbit, pues se le asignó el contrato en tan sólo diecisiete días hábiles a partir de la publicación de la convocatoria.

Los inconformes refirieron que no se hizo la debida valoración de la empresa responsable de brindar el delicado servicio de Plataforma México y todo lo que implica: manejar bases de información clasificada y restringida, como reportes de inteligencia, investigación policial y el padrón de policías de todo el país, entre otros datos de acceso limitado.

En su argumentación, los abogados de las dos empresas —de cinco que concursaron en total— señalaron que el fallo de la licitación se hizo público apenas pasadas cuarenta y ocho horas de la presentación formal de las propuestas —24 y 28 de diciembre, respectivamente—, lo cual, aseguran, hace evidente que no se estudiaron las más de ocho mil cuarenta y un hojas entregadas por todos los aspirantes.

Según lo establecido en la licitación pública 00022001-017-07, Mainbit se comprometió a establecer, en un plazo de cinco años, un Centro de Administración Tecnológica para “proveer a los usuarios de la dependencia y sus órganos desconcentrados de capacidad de cómputo y conectividad con altos niveles de servicio”.

La convocatoria para el concurso de adquisiciones, arrendamientos, obras y servicios del sector público, publicada por la SSP el jueves 6 de diciembre de 2007 en el Diario Oficial de la Federación, detallaba que la fecha límite para adquirir las bases de la licitación 00022001-017-07 fue el 11 de diciembre; la presentación y apertura de proposiciones vencía el día 18 del mismo mes, a las diez horas, y el acto de fallo se estableció al 20 de diciembre a las diecisiete horas.

Por sus apariciones en el portal de CompraNet y en la base de datos del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI), la empresa Mainbit es una de las favoritas de las dependencias a la hora de otorgar contratos, pese a contar con varias demandas, descalificaciones, rescisiones e inhabilitaciones por incumplimiento con diversas dependencias del sector público.

Sueños de Brooklyn

* Brooklyn Dreams, un gigantesco libro de casi 400 páginas es una muestra de que hasta en el mundo de los cómics las cosas están al revés. Uno se pregunta cómo es que los dueños del mainstream no vean el valor que hasta un autor norteamericano puede tener en los tiempos en que Obama está a punto de entrar en una guerra pre-nuclearizada con el Vladimir aquel que encierra en prisión a rockeras bienintencionadas pero de ruidosa vulva y, quizás, absolutamente manipuladas por la falsa democracia que los gringos venden a la mitad del mundo. Iron Man, Batman y los supersoldados vestidos con los colores de la bandera norteamericana han demostrado ser valientes y eficaces voceros del fandango mental en el que vive el país más narcotizado del mundo.

 

Miguel Alvarado

Uno cuenta las horas a veces nada más para tener referencia del tiempo afuera, que lo mismo se va pero no existe adentro, en cualquier sitio. Y ese tiempo desperdiciado, tirado al bote de la basura celeste, regresa siempre como si lo cíclico y la dualidad comprendieran, compañeros, que nada existe sin un punto de partida.

Nada es así y nunca lo será, al menos para el escritor de novelas gráficas, John Marc DeMatteis, a quien por años le dio lo mismo entrometerse con El Hombre Araña que mandar matar a Batman. Por años, sometido al montaraz poder de marvelitas y dicicómicos, DeMatteis pudo rumiar desesperanzado un libro autobiográfico sobre un tiempo donde no pasaba nada… excepto la misma vida, aquella que se lleva por delante ansiedades y disgustos y borra, casi permanentemente, las coordenadas clave que deciden lo que ha de ser.

Para DeMatteis la espera duró hasta 1994, cuando el mundo superheroico pero también superpendejo entraba de lleno en una crisis de credibilidad y talento que no ha superado todavía. El bárbaro Supermán, según los entendidos un error de la naturaleza junto a la ascensión de Peña Nieto a la presidencia mexicana, la música de Espinoza Paz y el tío Gamboín, entre otros ítems, configuraron el perfil de una generación perdida en informaciones incompletas y falsos equilibrios mentales, disfrazados a veces de inconformidad o acompañados por la certeza de que algo estaba mal, aunque no se supiera qué.

El 14 de abril de 1993 Supermán moría a manos del apocalíptico Doomsday, inmune incluso a las tarjetas electrónicas de Monex y Soriana y a los discursos de López Obrador. Con esas habilidades y otras que adquirió en el periplo a Metrópolis, el tal Doomsday pronto estuvo listo para liquidar al defensor de la justicia en el único país que no la conoce. Una batalla épica que ni la abuelita de Batman se creyó y comparable sólo a las elecciones del 2012 en nuestro país, puso punto final a la brillante carrera de un fulano con los poderes de dios pero con el cerebro de Emilio Azcárraga. Ese contexto le tocó al entonces entusiasta DeMatteis, quien colocó su autobiografía, Brooklyn Dreams, en el desparpajado sello de DC, Paradox Press, donde vio la luz.

Eligió como alter ego a Vincent Carl Santini y sobre él descargó una de las pequeñas obras maestras de los cómics que se han trabajado para DC. Intimista, basa su peculiar carga emotiva en decir la verdad y nada más. El dibujo, una mezcla de estilos sin pretensiones, corrió a cargo del dibujante Glenn Barr, otra estrella sin brillo cuando se mete en asuntos de calzones y mallas y juntos lograron lo elemental en ese oficio: contar una historia.

Brooklyn Dreams, un gigantesco libro de casi 400 páginas es, en suma, una muestra de que también en el mundo de los cómics las cosas están al revés. Uno se pregunta cómo es que los dueños del mainstream no vean el valor que hasta un autor norteamericano puede tener en los tiempos en que Obama está a punto de entrar en una guerra pre-nuclearizada con el Vladimir aquel que en respuesta encierra en prisión a rockeras bienintencionadas pero de ruidosa vulva y, quizás, manipuladas por la falsa democracia que los gringos venden a la mitad del mundo. Iron Man, Capitán América y los supersoldados vestidos con los colores de la bandera norteamericana han demostrado ser valientes y eficaces voceros del fandango mental en el que vive el país más narcotizado del mundo. Los Sueños de Brooklyn representan exactamente lo contrario. Una ventana que escudriña en el muro de hormigón que impide a los gringos saber qué sucede en su propia tierra. Todo comienza por uno mismo, dicen fanáticos los filósofos occidentales, valiéndoles queso la fragilidad del ego y hasta jugando al superhombre. Y ese atisbo a la vida cotidiana donde, verdad o mentira, las pequeñas decisiones construyen o desintegran, se convierte en generador de imágenes que ni siquiera necesitan ser dibujadas.

El Brooklyn… ha superado también la prueba del tiempo. Una autobiografía sobre un hombre cotidiano que nada tiene de especial según quienes marca el éxito como la consecuencia del dinero, impone sus condiciones literarias, que hasta en las novelas de monitos existen y supera con creces los lugares comunes, el lenguaje callejero y –gracias a Cthulhu- la falta evidente de ritmo académico. El librote es una lección de narrativa a la norteamericana pero no se ubica del lado estúpido, desagraciado, de los best-sellers o el resto de los cómics que cada año llevan un personaje a la pantalla grande, generalmente para hacer el ridículo.

DeMatteis el escritor y Barr el dibujante están más allá del bien y del mal en ese submundo gráfico que representa el viñetaje calzonudo y enmascarado. Superan incluso al dúo más reconocido, Gaiman-McKean, porque se olvidan de ellos mismos a cambio de recordarse tal cual son, tal como eran cuando era una vergüenza ser lo que de todas formas uno seguirá siendo.

El horror inenarrable

* Los horrores de Lovecraft fueron sobrepasados por la imaginería y necesidades del narco mexicano, de la infame TV Azteca, la traidora Televisa y la clase política cada vez más brutal y repulsiva. ¿Dónde está el color que surgió del espacio y que lentamente transformaba en fungiformes bodrios a descuidados campesinos medio locos? ¿En qué mapas se localizan las demenciales montañas que ocultaron por evos el rastro de animales inteligentes pero asquerosos de cuerpo y alma? ¿Todavía hay ratas detrás de las paredes? ¿Alguien sabe dónde vive Charles Dexter Ward? ¿Es acaso la colonia Ocho Cedros en Toluca un apéndice maldito de La Ciudad sin Nombre? ¿Es cierto que Elba Esther Gordillo es más mortífera que el inmortal dios de Todo y Nada, Cthulhu el ciclópeo?

 

Miguel Alvarado

El horror es una colonia perdida en Huixquilucan, al pie de los cerros coronados por el Country Club, donde sus habitantes, altísimos testigos de la bonanza mexicana y votadores de Peña Nieto observan, con una taza de café en la mano, por los ventanales de los departamentos valuados en un millón de dólares, el Abajo, la tierra adentro, la encharcada ciudad que se desliza inefable en el teatro de guerra que alguien diseñó experto.

Escenario para el crimen, espera paciente obra y actores que no necesitan guión o director porque todo está determinado. Un hombre ha muerto y la ignominia es un policía gritando desde su escritorio, parapetado en el pánico acristalado de su incapacidad. La muerte se reduce al cuerpo, al despojo elemental de la sabiduría adquirida a tiros y tirada a mitad de la calle, en el consabido charco de sangre, lugar común para quienes muriendo se ganan la vida.

Al final todo vale madre. Los cerros de San Juan Yautepec reverdecen a pesar de fosas clandestinas y escapados culpables alejan apellidos impronunciables de su bosque real. Allí también hay crímenes pero son al estilo Liverpool y llevan los nombres de Paulette o apodos fashionistas como Indio o JJ. Todo se vale en esa tierra intermedia, menos morir en paz.

Hubo otros que tampoco dormían, que conocieron otro tipo de desasosiegos. No hubo guerras cercanas ni vecinos sicarios que lo levantaran de la cama o enfermedades terminales de violenta duración. Solamente una soledad de sepulcro custodiada por dos tías envalentonadas y una rancia bola de pelos que por error no se llamó Ulthar. Howard, el solitario perdido en la inenarrable consternación de una literatura tangencial, escribía todo el tiempo. Su cara alargada reflejaba la angustia que la Nada budista vende en librerías de segunda mano, en ofertas de ocasión.

Nigger-Man, el gato verdadero del tal Howard, era pequeño y huidizo y nunca ayudó a su dueño en sus pesadillas porque adivinaba el racismo reseco que animó siempre a la familia Lovecraft para ser como era. El resto de la familia no escribía, pero las tías, Ana y Lilian, fueron fundamentales en el desarrollo literario del joven de larguísimo rostro. O quizás no, aunque ellas poblaron los primigenios paisajes de este aprendiz de dios. ¿Por qué nunca sonreía el tal Phillips? ¿Por qué nunca salía de su casa? ¿Por qué estaba enfermo? ¿Por qué escribió más cartas que cuentos y algunos le dedicaron hasta 25 años en recopilarlas? Misterios insondables pero también ridículos para alguien capaz de amar a los muertos y consignar sus eróticas necrofilias.

Nada. Lovecraft no era tan bueno como la inmensa mayoría quiere creer. Sin embargo, algo en sus relato permea sobre el lector que los encuentra en el momento equivocado, a la hora señalada. Hoy, por desgracia, son más tenebrosos los titulares de la revista Proceso o las portadas de los repugnantes aunque atrayentes diarios vespertinos como El Gráfico, que edita el circunspecto Universal casi a escondidas o El Gráfico, página sangrante de la acomodada ultraderecha mexicana.

Los horrores de Lovecraft fueron sobrepasados por la imaginería y necesidades del narco mexicano, de la infame TV Azteca, la traidora Televisa y la clase política cada vez más brutal y repulsiva. ¿Dónde está el color que surgió del espacio y que lentamente transformaba en fungiformes bodrios a descuidados campesinos medio locos? ¿En qué mapas se localizan las demenciales montañas que ocultaron por evos el rastro de animales inteligentes pero asquerosos de cuerpo y alma? ¿Todavía hay ratas detrás de las paredes? ¿Alguien sabe dónde vive Charles Dexter Ward? ¿Es acaso la colonia Ocho Cedros en Toluca un apéndice maldito de La Ciudad sin Nombre? ¿Es cierto que Elba Esther Gordillo es más mortífera que el inmortal dios de Todo y Nada, Cthulhu el ciclópeo?

Hoy, al horror lovecraftiano apenas le alcanza para aparecer en portadas de cómics y juegos de rol, ofertados en tiendas de baratillo, más allá de los cerros de La Marquesa. El horro ha cambiado, como los seguidores de Howard también lo hicimos. Hasta el histérico Batman se fusilaba impertérrito el nombre de Arkham para su particular y vesánica mentecatez.

No es ocioso apuntar, de cualquier forma, que el nacido en Providence y a quien la generación de Stephen King eligió como maestro, está presente aun en el paisaje más mexicano. Suyas serían los campos sangrantes de las maquiladoras en Ciudad Juárez y las gelatínicas conciencias de la Nueva Jerusalem en Michoacán. Pacería perruno, apaciaguado, en las cimas epileptoides del parque del Colibrí y la Sierra de Nanchititla.

Universal después de todo, Howard comprendió que sus monstruosidades cósmicas eran nada comparadas con sus contrapartes humanas. Por eso, Phillips acariciaba a su gato en la soledad de su orgullosa pobreza y se conformaba con no ser molestado. Supo que sus pesadillas tentaculares eran juego candoroso al lado de las intrigas que sumieron la Europa en dos guerras continentales, donde todos perdieron. Y quiso dejar el mundo, disfrazarlo de método científico para deleite de adolescentes iguales a él.

“Yo soy Providence”, reza el epitafio de uno de los gringos más estrafalarios que ha dado aquella subcultura, todavía en formación y que, efectivamente, depreda desde Afganistán hasta México sin conmiseración ninguna. Otra historia se hubiera escrito para nuestro país si en vez de Obama el decente Yog-Sothoth despachara viperino desde el cómodo sillón presidencial de la Casa Blanca.

Guerra pactada

* La evaluación de un diplomático mexicano de la estrategia de EU y de México en la guerra contra las drogas, de acuerdo a las revelaciones en los correos, es la de una “guerra simulada” en la que los gobiernos de México y EU están dispuestos a favorecer la posición dominante de una organización del narcotráfico con el fin de minimizar la violencia y la interrupción de los negocios en las plazas o mercados importantes de la droga.

 

Bill Conroy/ The Narco News

La declaración de un miembro de alto rango de la organización narcotraficante de Sinaloa que afirma que funcionarios estadounidenses hicieron un trato con el cártel mexicano, parece ser corroborada por las afirmaciones de un diplomático mexicano vertidas en correos electrónicos recientemente hechos públicos por la organización sin fines de lucro WikiLeaks.

La evaluación del diplomático mexicano de la estrategia de EU y de México en la guerra contra las drogas, de acuerdo a las revelaciones en los correos, es la de una “guerra simulada” en la que los gobiernos de México y EU están dispuestos a favorecer la posición dominante de una organización del narcotráfico con el fin de minimizar la violencia y la interrupción de los negocios en las plazas o mercados importantes de la droga.

Un acuerdo quid pro quo similar es precisamente lo que indicó el narcotraficante Jesús Vicente Zambada Niebla, quien está programado para ser juzgado en Chicago este otoño, y que supuestamente fue aceptado por el gobierno de EU y los líderes del Cártel de Sinaloa -la organización narcotraficante dominante en México. Sin embargo, el gobierno de EU niega la existencia de dicho acuerdo.

A fines de marzo de 2009, el ejército mexicano detuvo a Zambada Niebla luego de haberse reunido con agentes de la DEA en un lujoso hotel de la ciudad de México. Esa reunión fue organizada por un informante del gobierno de EU, cercano a Ismael “El Mayo” Zambada García (el padre de Zambada Niebla) y a “El Chapo” Guzmán – máximos dirigentes de la organización de Sinaloa. El informante de EU, el abogado mexicano Humberto Loya Castro, según admite el propio gobierno de EU en los escritos judiciales en el caso criminal de Zambada Niebla, sirve de intermediario entre el liderazgo del Cártel de Sinaloa y las agencias de gobierno de EU a fin de obtener información sobre las organizaciones rivales del narcotráfico.

De acuerdo con Zambada Niebla, él y el resto de los líderes de Sinaloa, a través de Loya Castro, negociaron un acuerdo de inmunidad con el gobierno estadounidense en el que se garantiza su protección a cambio de proporcionar información a los organismos policiales y de inteligencia de EU que pudiera ser empleada para comprometer a los cárteles mexicanos rivales y sus operaciones.

“El gobierno de EU considera que los acuerdos con el Cártel de Sinaloa eran un precio aceptable a pagar, ya que el objetivo principal era la destrucción y el desmantelamiento de los cárteles rivales con la ayuda de Sinaloa -sin tener en cuenta el hecho de que toneladas de drogas ilícitas continuaran entrando de contrabando a Chicago y a otras partes de EU, mientras el consumo continuó prácticamente sin pausa”, argumentan los abogados de Zambada Niebla en los escritos judiciales presentados en su caso.

 

El rastro de los correos

 

Los mensajes de correo electrónico, obtenidos y publicados por WikiLeaks, entre un diplomático mexicano con el nombre en código MX1 y una compañía de inteligencia de Austin, Texas, llamada Stratfor -que se describe como una empresa privada “que proporciona análisis geopolítico en base a suscripciones”, en los medios ha sido llamada “la sombra de la CIA.”

En un correo electrónico Stratfor con fecha del 19 de abril de 2010, MX1 muestra la estrategia de negociación del gobierno mexicano, o “señalización”, con respecto a las grandes organizaciones del narcotráfico de la siguiente manera:

“La estrategia mexicana no es negociar directamente.

En cualquier caso, las “negociaciones” se llevarían a cabo de la siguiente manera:

Suponiendo que en una plaza no disputada (-un mercado de drogas importante, como Ciudad Juárez):

– (Si) ellos (un grupo importante del narcotráfico) llevan algunas drogas, transportan algunas drogas, (y) son discretos, no molestan a nadie, (entonces) nadie es lastimado;

– (Y) el gobierno voltea para otra parte.

– (Si) ellos (los narcotraficantes) matan a alguien o hacen algo violento, (entonces) el gobierno responde acabando con (la) red de drogas o haciendo detenciones.

(Ahora, suponiendo que en una plaza disputada):

– Un grupo (del narcotráfico) llega (a la plaza), (entonces) el gobierno espera a ver cómo responde el cártel dominante.

– Si (el) cártel dominante lucha contra ellos, (entonces) el gobierno acaba con ellos.

– Si (el) cártel dominante se alía (con el nuevo grupo), no hay problema.

– Si (un nuevo) grupo entra y empieza a cometer actos de violencia, acaban con ellos: primero el gobierno deja que el cártel dominante haga lo suyo y luego castiga a los dos cárteles.

MX1 describe lo que él interpreta como la estrategia de EU en la negociación con los principales actores del narcotráfico en Ciudad Juárez, una de las “plazas” principales del narcotráfico mexicano ubicada al otro lado de la frontera de El Paso, Texas:

“… Así es como las “negociaciones” tienen lugar con los carteles, a través de señales. No hay reuniones, etc…

“Por lo tanto, la estrategia de MX (México) es no negociar. Sin embargo, creo que EU (recientemente) envió una señal que puede ser interpretada de la siguiente manera:

“Para VCF (Vicente Carrillo Fuentes) y el Cártel de Sinaloa: gracias por proporcionar drogas en nuestro mercado durante años. Ahora estamos preocupados por la comisión de actos violentos y nos gustaría detener eso. En este sentido, por favor sepan que Sinaloa es más grande y mejor que VCF. También tengan en cuenta que CDJ (Ciudad Juárez) es muy importante para nosotros, al igual que toda la frontera. En este sentido, por favor, hablen entre ustedes y permitan a todos volver al trabajo. Una vez más, reconocemos que Sinaloa es más grande y mejor, así que o VCF se pone en línea o los acabaremos”.

No sé cuál es la estrategia de EU, pero te puedo decir que si el mensaje fue entendido por Sinaloa y VCF como he descrito anteriormente, el gobierno mexicano no se opondría en absoluto.

En resumen, tengo la corazonada de que las agencias de Estados Unidos trataron de enviar una señal diciendo a los cárteles que negocien. Unilateralmente declararon un ganador [el cártel de Sinaloa], y esto no tiene precedentes y merece ser analizado. Si no hubo una estrategia detrás de esto, y simplemente fue un informe filtrado, entonces voy a estar interesado en ver cómo se juega en los próximos meses.

En un correo del 15 de abril de 2010, MX1 revisa la estrategia de EU en relación con las organizaciones de la droga en Juárez, favoreciendo esencialmente al Cártel de Sinaloa:

“Creemos que cuando EU hizo un anuncio que fue corroborado por varios portavoces federales simultáneamente (que Sinaloa controlaba CDJ, fue un mensaje que la DEA quería enviar a Sinaloa. El mensaje era que EU reconoce el dominio de Sinaloa en la zona, aunque no de forma absoluta. Estaba destinado a ser leído por los cárteles como una especie de ultimátum: negociar y poner la casa en orden de una vez por todas.

“Un analista disidente cree que el mensaje es lo contrario, diciendo a Sinaloa que tomara lo que tenía y dejara lo restante a VCF. En cualquier caso, los informes dicen que el mensaje de EU a los cárteles era negociar y detener la violencia. Dice que EU nunca han declarado que un cártel controla una determinada plaza, por lo que es un hecho inusual”.

Y sin embargo, en un correo fechado el 3 de junio de 2010, el diplomático mexicano MX1 confirma que un acuerdo fue celebrado entre las organizaciones de la droga en Tijuana, justo al sur de San Diego, California, con la intervención directa de agentes mexicanos y estadounidenses. MX1 retoma la supuesta estrategia quid pro quo que cree que el gobierno de EU está teniendo en Juárez.

“Han habido más avances. Me enteré de que hay un grupo de (agentes de) EU y México que discretamente intentó y logró negociar un acuerdo en Tijuana. Si te fijas, la violencia en Tijuana casi ha cesado. Hay sólo escaramuzas menores que no parecen estar vinculadas a ningún cártel importante. Fue este mismo grupo de personas las que presentaron su “estrategia de señalización” y lo intentaron en CDJ.

“No es tanto un mensaje para el gobierno mexicano como lo es para el cártel de Sinaloa y VCF mismos. Básicamente el mensaje que desea enviar es que Sinaloa está ganando y que la violencia es inaceptable. Quieren que los cárteles negocien entre sí. La idea es que si se puede hacer esto, la violencia se reducirá y los gobiernos permitirán las operaciones controladas de droga.

“Desafortunadamente, CDJ no está maduro para este tipo de actividad, ya que las principales rutas y métodos de transporte en EU ya han sido negociadas con las autoridades estadounidenses. En este sentido, el mensaje de que estaba ganando Sinaloa tuvo, en mi opinión, la finalidad de avisar a la Sedena que dejen de detener grandes camiones cargados de droga mientras van en camino a EU. Estos grandes cargamentos eran de Sinaloa, y están bien con los norteamericanos. El argumento es que la mayor parte de la violencia sigue siendo relacionada con el mercado local, y que la Sedena debe centrarse en las pequeñas pandillas y grupos marginales que intentan cruzar pequeñas cantidades…

 

Más fuentes

 

La descripción de MX1 en los correos electrónicos de Stratfor coincide con la información a disposición del público de Fernando de la Mora Salcedo, funcionario del Servicio Exterior mexicano que estudió Derecho en la Universidad de Nuevo México y trabajó en el Consulado de México en El Paso, Texas. Actualmente se encuentra como cónsul en el Consulado de México en Phoenix. En un correo Stratfor, con el asunto “Fwd: Otra pregunta para MX1,” una consulta de los analistas de Stratfor”, se dirige a MX1, y su verdadero nombre es revelado como Fernando de la Mora.

Los mensajes de correo electrónico entre MX1 y Stratfor obtenidos por WikiLeaks fueron redactados entre 2008 y 2011. En uno de ellos es descrito, como se revela en un reportaje previo de Narco News, como “moldeado para ser la ‘punta de lanza’ mexicana en EU.”

Narco News ha contactado a las oficinas de de la Mora y Stratfor para obtener comentarios sobre la correspondencia de correos electrónicos. Hasta la fecha, no han respondido.

MX1, en un correo electrónico del 4 de abril de 2010, deja claro que en los más altos niveles del gobierno de México hay un reconocimiento de que la puerta está abierta para que EU dirija la guerra contra las drogas en México.

“Por último, una importante observación: efectivamente estamos en el inicio de un cambio de paradigma con respecto a la soberanía y la forma en que vemos la cooperación con EU. Cuando el general a cargo de toda la educación militar dijo que México no podía hacerlo solo y que se necesitaba la ayuda de militares y agentes de EU, nadie lo contradijo. La Secretaría de Defensa le había dicho qué decir. Todo el mundo en los altos niveles de gobierno está empezando a reconocer que se necesita mayor participación de EU. En los niveles medios suena más como un grito desesperado de ayuda”.

MX1 no es la única “fuente” que proporciona inteligencia a los analistas de Stratfor, de acuerdo con la correspondencia obtenida por WikiLeaks.

Otros funcionarios estadounidenses y mexicanos que suministran información a la empresa privada de inteligencia de acuerdo con los correos, incluyen a MX31 (jefe de departamento del Cisen, equivalente en México a la CIA. MX301, ex policía mexicano; MX702, funcionaria superior de Inteligencia. US706, periodista EU; US711, agente de EU con responsabilidades de Enlace Fronterizo y US714, agente de EU con la supervisión directa de las investigaciones transfronterizas.

A diferencia de MX1, cuya verdadera identidad se revela en los correos electrónicos de Stratfor, la información sobre las fuentes de otras identidades no está disponible.

Sin embargo, los correos electrónicos de Stratfor que involucran a US714 proporcionaron corroboración directa de la afirmación de MX1 de que el camino se ha despejado para la participación directa de EU en la guerra contra las drogas en México.

Un correo electrónico del 28 de octubre de 2011, “Tiroteo de Nuevo Laredo es Op Mex con ayuda de EEUU-US714,” es atribuido al agente de EU que supervisa las investigaciones en la frontera:

“Mx (México) planeó (las) ops (operaciones) con ayuda de EU.

(El tiroteo fue una) operación planeada por MX “con algunos agentes del Departamento de Defensa de EU)”.

En otro correo del 15 de junio de 2011, “Re: Insight-México-Estados Unidos Fuerzas Especiales en México-US714,” el agente supervisor de EU se identifica como la fuente de la siguiente información:

“Fuerzas estadounidenses de operaciones especiales se encuentran actualmente en México. Las pequeñas ops conjuntas con México están ahí”.

El diplomático mexicano MX1 confirmó también la misma información, de acuerdo con un correo electrónico:

“La información sobre la participación militar de EU en México sólo se proporciona como una necesidad de conocimiento. Los estadounidenses han sido inflexibles acerca de esto, y estamos más que de acuerdo. Por lo tanto, puedo confirmar que hay presencia de Marines, pero no sé si se trata de la Marine Force Recon.

“…Por otra parte, se ha llevado a cabo coordinación operativa y ejercicios conjuntos, y quedan más en las etapas de planificación. En efecto, tenemos presencia militar de EU en México como parte de la oficina de coordinación de Iniciativa Mérida (a pesar de que a veces están bajo la cubierta oficial del Departamento de Estado)… hay asesores y agentes de inteligencia que trabajan en el nivel táctico con sus contrapartes mexicanas…”.

 

Otra notable afirmación también se atribuye a la fuente US714 en un correo electrónico del 1 de abril de 2011:

“En cuanto a Inmigración y Aduanas de EU) arruinando informantes: Ellos manejaban a los sicarios importantes de Juárez y dejaban que los mataran en EU”.

Aunque la revelación de la fuente US714 puede parecer demasiado oscura para ser verdad, Narco News ha documentado, a través de la serie de investigación por varios años la Casa de la Muerte, que ICE, con la aprobación de fiscales de EU permitió que uno de sus informantes participara en asesinatos múltiples en el interior de México con el fin de construir un caso judicial de drogas.

Narco News tuvo acceso a los correos de Stratfor a través de un acuerdo organizado por WikiLeaks que incluye a periodistas, académicos y organizaciones de derechos humanos.

Verint: espionaje oficial

* En marzo de 2007, el gobierno del presidente George W. Bush anunció una aportación de 50 millones de dólares en tecnología para la detección de armas de destrucción masiva en tres puertos mexicanos. El Departamento de Estado confirmó que Verint Technology Inc. fue la ganadora de la licitación, convocada por la oficina de asuntos internacionales de antinarcóticos del mismo Departamento, para instalar en México un centro de espionaje telefónico.

 

Francisco Cruz Jiménez

Según la APIS, la información personal que las empresas aéreas tendrían que entregar es el número de pasaporte, Estado u organización que lo expidió y fecha de caducidad; nombre y apellidos, nacionalidad, fecha de nacimiento y sexo del pasajero. También se incluye el número de visa, fecha y lugar de expedición; lugar de residencia, lugar de destino, lugar de nacimiento, estatus del pasajero —tripulación o pasajero en tránsito— y número de grabación de datos del pasajero.

Las líneas aéreas que lleguen a Estados Unidos deben enviar la información vía electrónica a más tardar quince minutos después de que haya despegado el avión. Así, las autoridades estadunidenses pueden verificar con todo detalle la información en los bancos de datos de sus agencias de seguridad e inteligencia, antes de que el avión llegue a su territorio.

Sin duda, los gobiernos panistas son los que mayor simpatía han demostrado a los intentos y esfuerzos de Estados Unidos para instalar centros de espionaje en México, tal como lo denunció el 7 de marzo de 2006 Roberto Madrazo Pintado, entonces candidato del PRI a la Presidencia de la República.

Según el ex candidato, ex gobernador y ex líder nacional priista, el gobierno de Fox otorgó un permiso para que el Departamento de Estado de Estados Unidos interviniera los teléfonos de 240 mil mexicanos. En una gira proselitista por Morelia, sostuvo que el espionaje a los opositores políticos se hacía desde el gobierno norteamericano. Aunque le faltaban elementos para probarlo, prefirió no quedarse callado.

Aquel día detalló que el gobierno mexicano había otorgado el permiso a través de la Agencia Federal de Investigaciones y la Procuraduría General de la República, para que esas doscientas cuarenta mil personas fueran investigadas con la justificación de tener presuntos vínculos con el crimen organizado.

Las empresas involucradas, como Teléfonos de México, rechazaron hacer cualquier aclaración al respecto. Otras, como Avantel-Axtel y la propia Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), dijeron desconocer la existencia de Verint y de cualquier acuerdo de cooperación para el espionaje de Estados Unidos en México.

En marzo de 2007, el gobierno del presidente George W. Bush anunció una aportación de 50 millones de dólares en tecnología para la detección de armas de destrucción masiva en tres puertos mexicanos. El Departamento de Estado confirmó que Verint Technology Inc. fue la ganadora de la licitación, convocada por la oficina de asuntos internacionales de antinarcóticos del mismo Departamento, para instalar en México un centro de espionaje telefónico.

La vocera de dicha oficina, Susan Pittman, indicó entonces que el contrato obtenido por Verint “es parte del paquete de la asistencia que nosotros otorgamos al gobierno de México para apoyarlo en sus esfuerzos de aplicación de la ley”, indicó la funcionaria. Asimismo, consideró que es el gobierno mexicano el que deberá explicar la forma en que se aplicará esta tecnología.

 

Sometimiento

 

Tres años después de la bomba soltada por El Centro, la revista Proceso desató una nueva polémica sobre el intervencionismo estadunidense. En su número del 14 de noviembre de 2010 reveló cómo, desde el foxismo, comenzaron las negociaciones para que el Pentágono trabajara abiertamente con sus agentes en territorio nacional, inclusive al interior de las dependencias federales.

En los hechos, y pese al rechazo de la Secretaría de la Defensa Nacional, personal de nueve instituciones de espionaje del vecino país operan al amparo de la gestión de Felipe Calderón. El centro de operaciones de la llamada Oficina Binacional de Inteligencia (OBI) se encuentra en el corazón de la Ciudad de México. Y de binacional sólo tiene los lugares de origen y el de operaciones, porque en ella únicamente trabaja personal norteamericano.

“Con el gobierno de Felipe Calderón, Estados Unidos logró lo que siempre ambicionó: establecer en la ciudad de México un centro de espionaje. Y fue el ascenso del narcotráfico en el país el que abrió la puerta a todas las agencias de inteligencia estadounidenses, predominantemente, militares, para que operen desde el Distrito Federal sin necesidad de encubrir a sus agentes como diplomáticos”.

Pese al rechazo de las Fuerzas Armadas para que esta oficina se estableciera en México, el director del Cisen, Guillermo Valdés Castellanos, no dejó de trabajar, durante lapsos entre los dos sexenios, en la puesta en marcha de la OBI. Inclusive, previo a formalizarse la existencia de la citada oficina —agosto de 2010—, el Departamento de Defensa de Estados Unidos comenzó a reforzar —en enero de 2009— la capacitación que en materia de inteligencia ya brindaba a miembros de la milicia mexicana. Varios militares recibieron esta preparación en bases estadunidenses.

Con la venia del Presidente de la República, los agentes norteamericanos no sólo investigan libremente a las organizaciones del crimen organizado y del narcotráfico, sino también vigilan a todas las dependencias gubernamentales, incluida la Secretaría de la Defensa Nacional y la Marina Armada de México.

De la mirada incansable e insaciable tampoco se salvan las representaciones diplomáticas acreditadas en territorio nacional. Con la OBI se da luz verde para que el trabajo de las dependencias y funcionarios mexicanos sea supervisado, vigilado y calificado por ojos extranjeros.

“Según el acuerdo formal, en la nueva oficina los agentes estadounidenses interactúan con sus contrapartes mexicanos bajo la coordinación del Departamento de Estado y de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Para el Pentágono, la marcada presencia de sus agentes en territorio nacional tiene como propósito fusionar los servicios de inteligencia y espionaje de los dos países para identificar y explotar las vulnerabilidades de las organizaciones del narcotráfico y de las bandas de la delincuencia organizada. Bajo esa directiva, dada a conocer el 18 de marzo (2010) último por el general Víctor Eugene Renuart, entonces jefe de del [sic] Comando Norte, en México se han efectuado varios operativos exitosos contra narcotraficantes (…)”, plasma la publicación.

A un costado de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), en el número 265 de avenida Paseo de la Reforma, en el piso veintidós y los tres correspondientes al penthouse, predominan, según la publicación, los agentes del Pentágono, del que dependen la Agencia de Inteligencia Militar (DIA), la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) y la Agencia Nacional de Seguridad.

Con un menor número de espías está el Departamento de Justicia, del que se desprenden el FBI, la DEA y el Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos. En tanto, el Departamento de Seguridad Interior cuenta con dos áreas, la de Inteligencia de Guardia Costera (CGI) y la Oficina de Cumplimiento Aduanal y Migratorio (ICE). Por su parte, el Departamento del Tesoro tiene agentes de la Oficina de Inteligencia sobre Terrorismo y Asuntos Financieros (TFI).

“Además, la OBI abrió dos oficinas ‘satélites’: una en Ciudad Juárez y otra en Tijuana, donde los agentes estadounidenses comandan “fuerzas de tarea” contra el narcotráfico, con el apoyo de personal mexicano. Se desconoce el número de elementos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos que trabajan en territorio mexicano con la autorización del gobierno federal a partir de la apertura de la OBI, anunciada el 31 de agosto pasado, pues las autoridades mantienen esa información como ‘clasificada’”, relata.

Cada una de las personas o vehículos que circulan cerca del edificio de Reforma 265 son captados por cámaras especiales de vigilancia, colocadas ahí por el Gobierno del Distrito Federal, no obstante la cercanía con el inmueble de la Bolsa Mexicana de Valores y con la Embajada estadunidense.

“El edificio de Reforma 265 es el más alto del lugar, lo que impide que desde lo alto se pueda auscultar el modus operandi y el despliegue tecnológico de ese cuartel de inteligencia (…) El edificio donde operan los servicios de inteligencia de Estados Unidos parece un inmueble más en esa zona que alberga bancos, aseguradoras, oficinas de telecomunicaciones y comerciales y despachos privados. Lo único que llama la atención es la entrada y salida de ciudadanos estadounidenses”.

Las dependencias mexicanas integradas a la OBI son el Cisen, la Procuraduría General de la República y la Secretaría de Seguridad Pública federal, subordinadas a los servicios de seguridad e inteligencia de Estados Unidos.

El fortalecimiento de la colaboración de la inteligencia estadunidense ha creado los principales productos “propagandísticos” del calderonismo: las ejecuciones de Arturo Beltrán Leyva “El Barbas”, de Ignacio “Nacho” Coronel y Ezequiel Cárdenas Guillén, alias “Tony Tormenta”. Otras victorias robadas son las detenciones de Edgar Valdez Villarreal “La Barbie”, Teodoro García Simental “El Teo”, y José Gerardo Álvarez Vázquez “El Indio” o “El Chayán”.

Otra oficina de inteligencia estadunidense establecida en México desde 1974 y que ha tenido notables triunfos es el Centro de Inteligencia de El Paso (EPIC, en inglés), cuyo funcionamiento se limita a la frontera entre ambos países y opera contra el narcotráfico, el tráfico de armas y otras formas de delincuencia organizada.