Zona de la Muerte

* Sólo una calle separa a Ocho Cedros de la Moderna de la Cruz, la Ampliación Lázaro Cárdenas y colonia Lázaro Cárdenas. Estas áreas, juntas, abarcan al menos 4 kilómetros cuadrados de la capital mexiquense, contenidos entre dos grandes avenidas, Paseo Tollocan y la mencionada Pacífico. Esas cincuenta cuadras donde el contraste social profundiza todavía más las diferencias han sido elegidas por los cárteles del narcotráfico para iniciar la conquista de Toluca, una ciudad que hasta hace 10 años se mantenía más o menos al margen de ejecuciones, secuestros y crímenes de alto impacto. Ahora ese bloque, que algunos han comenzado a llamar Zona de la Muerte, es escenario de una sangrienta disputa entre los Caballeros Templarios y La Familia Michoacana. Esta última habría llegado al valle de Toluca a través los municipios de Metepec y Zinacantepec, que rodean a la capital mexiquense.

 

Miguel Alvarado

La colonia Ocho Cedros en Toluca era una de las zonas marginales de la ciudad hace 20 años. Luego creció y sus cuadras, antes sin pavimentar y con pocos servicios, se incorporaron a la traza citadina sin dificultades. Asfixiada por las cuatro secciones de El Seminario, Ocho Cedros tuvo que decidir su futuro casi por sí misma y combatió la pobreza en la que había sido fundada con actividad comercial y un inusual crecimiento demográfico. Hoy, sus límites llegan hasta la Calzada del Pacífico, una oscura avenida que al pasar los kilómetros se convierte en la carretera que conduce al volcán Xinantécatl, ruta panorámica hacia Valle de Bravo.

Sólo una calle separa a Ocho Cedros de la Moderna de la Cruz, la Ampliación Lázaro Cárdenas y colonia Lázaro Cárdenas. Estas áreas, juntas, abarcan al menos 4 kilómetros cuadrados de la capital mexiquense, contenidos entre dos grandes avenidas, Paseo Tollocan y la mencionada Pacífico. Esas cincuenta cuadras donde el contraste social profundiza todavía más las diferencias han sido elegidas por los cárteles del narcotráfico para iniciar la conquista de Toluca, una ciudad que hasta hace 10 años se mantenía más o menos al margen de ejecuciones, secuestros y crímenes de alto impacto. Ahora ese bloque, que algunos han comenzado a llamar Zona de la Muerte, es escenario de una sangrienta disputa entre los Caballeros Templarios y La Familia Michoacana. Esta última habría llegado al valle de Toluca a través los municipios de Metepec y Zinacantepec, que rodean a la capital mexiquense.

Poco a poco, los gobiernos municipales han sido infiltrados. En Zinacantepec, el alcalde panista Gustavo Vargas ha sido señalado por proteger a criminales. En Toluca, durante el gobierno de la priista María Elena Barrera, trabajó como director de Inteligencia en la policía municipal un narcotraficante ligado a La Familia, Germán Reyes Figueroa y quien resultó ser líder del cártel michoacano. Detenido por la Secretaría de Seguridad Ciudadana, que encabeza Salvador Neme Sastré, a Reyes Figueroa se le implicó en un ataque a policías estatales en Zinacantepec, en el 2011, donde un agente perdió la vida y otro dos resultaron lesionados mientras patrullaban esa región, el 18 de octubre del 2011, e identificado como miembro de la célula criminal del M-1, un narcotraficante.

La vialidad López Mateos, que conecta Toluca con Zinacatepec era escenario de atropellamientos y robos. Ahora, es uno de los escenarios preferidos para crímenes entre bandas o contra policías, como sucedió con el caso de Reyes, pero también con otros, como el asesinato de un policía municipal cuando se encontró con el anterior jefe de plaza de Zinacantepec y Almoloya de Juárez, Ángel Toscano Pérez, otro líder de la Familia identificado como El Coyote, quien también cayó preso.

La Familia llegó primero al Estado de México por la Tierra Caliente o el Triángulo de la Brecha, en la unión de los estados de Michoacán, Guerrero y el Edomex, y peleó aquella plaza contra el cártel de los Zetas, a quienes derrotó en una serie de batallas que terminaron en masacres y que poco se conocieron en los medios locales. Una de ellas, la definitiva, ocurrió en el paraje de Cajón de Agua, enclavado en el municipio de Luvianos, y “que tuvo su desenlace en octubre del 2009, en un salvaje enfrentamiento que dejó más de 50 muertos. En esa mini-guerra se emplearon rifles AK-47, de asalto R-15 y media decena de granadas de fragmentación. La batalla dejó honda huella en los habitantes de la región, quienes entendieron de una vez por todas qué era lo que estaba pasando cuando las autoridades silenciaron los sucesos y se abocaron a proteger a los maltrechos ganadores”, recuerda un reportaje de este semanario publicado en el 2011.

El ascenso de La Familia en la entidad era cuestión de tiempo. Uno a uno, los municipios sureños fueron cayendo en sus manos, incluso Valle de Bravo, el centro turístico más importante de la entidad y que alberga casas veraniegas de la clase política nacional, artistas y empresarios. Desde allí, dicen los habitantes, se pretende establecer un nuevo Huixquilucan, donde los jefes del narco puedan vivir tranquilos, sin ser molestados. Y ya lo hacen, toda vez que se han constituido como patrocinadores de los políticos de la región y deciden, como sucedió en las elecciones del 2012, quiénes encabezarán el municipio. El primero de julio del 2012, el PAN arrebató la alcaldía al priismo, quien rompió relaciones con el cártel. En represalia, los criminales pagaron la campaña azul, que despegó de inmediato.

Está comprobando que los alcaldes sureños del Edomex trabajan para los narcotraficantes, a fuerza o convencidos por los beneficios del dinero que aquellos les entregan. Desde Toluca, la administración de Enrique peña siempre observó con cautela y hasta con temor la actividad criminal y nunca se decidió a enfrentarla. Ofreció cierta cooperación al ejército pero hasta en eso se equivocó, pues hace unas semanas el general Rubén Pérez Ramírez, comandante de la XXII Zona Militar de Toluca, fue juzgado por los militares por nexos con el narco. Así, en las administraciones de Arturo Montiel y Enrique Peña, La Familia configuró un plan de ascenso que ha ido cumpliendo al pie de la letra. Hoy, pelea contra los Caballeros Templarios, un cártel emergente que cumple con objetivos de narcopolítica, la plaza toluqueña.  Mientras, La Familia destaza a cuanto enemigo cree tener. En Neza, el 13 de agosto, asesinó a tres veladores de un mercado local asediado por los criminales, que piden cuotas mensuales a los comerciantes bajo la amenaza de quemar los establecimientos, misma táctica usada en todos lados. La extorsión, el secuestro y la piratería son otras de las ramificaciones del narco en México, y que a fin de cuentas rinden los resultados esperados.

La Familia, en su batalla por controlar el valle de Toluca, se ha dirigido incluso al gobernador priista Eruviel Ávila para denunciar en notas dejadas en cadáveres, que el secretario de Seguridad, Salvador Neme, recibe dinero de los Templarios. Hasta el 13 de agosto, se habían registrado 9 ejecuciones en menos de tres días, contabilizaba el vespertino local Tres PM. La colonia Lázaro Cárdenas había expuesto la realidad cotidiana una vez más y tres cadáveres aparecieron esa fecha en sus calles.

“Señor Gobernador, abra los ojos, el grupo de inteligencia de la SSC así como su mando recibe dinero de Los Caballeros Templarios y no les vamos a dejar la plaza, si quieren aquí los van a tener. Ellos han provocado los muertos que han habido y habrá diario. Atentamente, La Familia Michoacana”, decía en el mensaje el cártel. Pronto, las redes sociales reprodujeron a su manera las amenazas. Se dijo por esos medios que habría 10 ejecutados todos los días hasta que los Templarios se fueran. Otros reprodujeron que los asesinados serían civiles sin relación con el narco. Internet cumplió. También el miedo y la desinformación navegan por la red.

Neme Satré tuvo que dar la cara para responder los narcotextos. El esperado deslinde llegó con las palabras de cajón y que forman parte de la verborrea política de este país. Que La Familia está enojada porque las acciones policiacas de limpieza los están exterminando. Que hoy es Toluca, ayer fue Huixquilucan. Que la entidad no es ajena a la ola de violencia que vive el país. Neme sabe lo que dice pero no se le cree, por más enojo y convicción que muestre su severo rostro en las conferencias públicas.

El funcionario mexiquense no es el único, sin embargo, a quien los narcos han contactado. El propio Peña tuvo su muy particular affaire con el Joaquín El Chapo Guzmán, según narra el periodista Rafael Loret en el libro “Nuestro Inframundo”, donde el virtual presidente contesta una llamada del narcotraficante, quien lo amenaza de muerte. “De mi cuenta corre que no llegas a la presidencia”, le habría dicho Guzmán.

Otro funcionario con nexos con el narco era el ex delegado de la PGR en el Edomex, José Manzur Ocaña, a quien testigos protegidos señalan de vender la plaza toluqueña dos veces, cada una por un millón de dólares, a La Familia y a los Zetas, al mismo tiempo. Manzur fue separado de cargo para investigarlo por presuntos vínculos pero nunca se comprobó nada. Apenas el 13 de agosto, su medio hermano, José Manzur Quiroga, asumió en la Cámara de Diputados federal la coordinación de su bancada, la priista.

También el ex procurador de Justicia, Alfredo Castillo, denunció amenazas de muerte en su contra de La Mano con Ojos por los operativos contra su líder en Huixquilucan, Óscar Osvaldo García, El Compayito. “Es como la novena vez que me amenazas, diría el funcionario que se definía también como “un hombre de fe”.

La colonia Ocho Cedros, confirma el vespertino Tres PM, ha registrado 15 ejecuciones en los últimos 30 días. Nadie sabe cómo comenzó todo en la Zona de la Muerte, pero algunos vecinos creen recordarlo. Personas desconocidas alquilaban o compraban casas, donde vivían prácticamente encerrados por varios meses. Luego, desaparecían por casi medio año y regresaban con autos y camionetas. Eso, en el 2010, cuenta uno de los habitantes de esa colonia.

“Una noche, una balacera despertó a los vecinos, quienes vieron cómo cuatro personas se enfrentaban en la calle a tiros. Luego desaparecieron. Al otro día, una narcomanta con el nombre de uno de ellos, que conocíamos porque vivía cerca de aquí, apareció colgada en un puente de Paseo Tollocan, justo enfrente del Parque Metropolitano”. En ese mismo parque, en una de sus banquetas, fue hallado el cadáver de otro hombre el 12 de agosto del 2012.

La Familia es combatida por la policía. En contraparte, los Caballeros Templarios han aparecido en escena y algunos los ven como a los nuevos encargados de la plaza toluqueña.

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