Zapatos puntiagudos

* Es malo, está sucio. Tiene perros. Muchos, más de diez. Y camina por las calles como si fueran suyas porque se detiene donde se le antoja y se sienta en las sombritas de los árboles o de las casas con portones. Luego, trae un plumón y hace chinos. Bueno, figuras extrañas como uno de esos muñecos de palitos que las niñas hacen en la escuela y que trazan con sus lápices Blanca Nieves. Nada más que los del hombre, el mugroso, tienen cara de chinos, como de mandarines y junto a ellos escribe cosas, bien raras pero chidas, como una que dice “la influenza es culpa de los gachupines”.

 

Miguel Alvarado

El calor sofoca entre las ropas casi negras, manchas de mugre como colguijos que itineran mapas, líneas cardinales trazadas en el azar de una elección de vida. Abre sus fauces y brinca feliz, ni siquiera hambriento, junto al amo y sus amigos, mientras recorre las calles de la ciudad.

– Mira, ese señor tiene más perros que vidas.

– No, no son tantos perros. Yo conozco otros que han tenido más. Hasta los cuidan mejor que asu familia y los dejan entrar a las casas, dormirse debajo de las cobijas.

– Pero están bien sucios –dicen las niñas- Y huelen feo, a perro muerto. Deben ser malos. Y el señor está flaco y parece malo, no te creemos que no sea malo, porque el otro día nos contaron que persiguió a unos niños y les pegó con ese palo que lleva en las manos.

Es malo, está sucio. Tiene perros. Muchos, más de diez. Y camina por las calles como si fueran suyas porque se detiene donde se le antoja y se sienta en las sombritas de los árboles o de las casas con portones. Luego, trae un plumón y hace chinos. Bueno, figuras extrañas como uno de esos muñecos de palitos que las niñas hacen en la escuela y que trazan con sus lápices Blanca Nieves. Nada más que los del hombre, el mugroso, tienen cara de chinos, como de mandarines y junto a ellos escribe cosas, bien raras pero chidas, como una que dice “la influenza es culpa de los gachupines”.

– Pero nadie lee lo que escribe –dicen las niñas-. A nosotras ni nos gusta leer pero sí nos gustan sus chinitos, los que pinta en las calles. Un día lo vimos desde lejos y como que nos quería pegar porque se volteó y nos miró con sus ojos rojos, casi negros y dijo algo que no le entendimos, pero nos quería pegar. Entonces nos echamos a correr, pero luego regresamos y vimos su dibujo. Está chido… bueno, no tanto.

La geografía del hambre recorre a las niñas, que se miran sonrientes mientras buscan dulces en sus mochilas y hablan de todo lo que miran, como si todo lo traspasaran. La calle, la escuela, son el resultado de una elección que a veces no quiso tomarse pero se hizo y en las llagas, las de verdad, las que el señor aquel se pinta en las manos y en las piernas flacas, apenas se puede leer el mensaje que envían a quienes sirve de filtro, de ejemplo inoperante de desvirtudes y católicos ascos. La vagancia, por ejemplo, es aquel helicóptero de la policía, pintado de azul, que recorre la ciudad tres veces al día y que asustaba a mi esposa cuando era el mundo.

“Yo le hablé un día”, dice el ilustrador Hugo Arboleya sobre el dueño de los perros. Le dije, “hola, regáleme un dibujo de uno de los chinitos. Y me lo dio. Estaba sentado en la calle y luego se me quedó viendo y me dijo que tú también dibujas chingón”.

Ahora resulta que todos conocen al vagabundo, que es un personaje de la ciudad y que tiene razón. Pero pocos saben dónde vive y que se llamaba Porfirio, antes de que los periódicos publicaran sus datos. Unos hasta dijeron que había sido senador o estudioso de la política y que por algo, tal vez por político, se había quedado al margen de todo.

 

La anécdota del desahucio recorre entonces paisajes de sicarios y balas que zumban entre las cúpulas de las iglesias, cerradas para los animales y los vejestorios que piden limosna a las puertas de la Catedral. El de los perros no pide y se pone al pedo, como cuando defiende a sus animales y los policías –tres, dicen- lo detienen para que no chingue. Tarde o temprano lo harían, de todas formas. Afea, es una conciencia maltratada incluso por él mismo. Y puede ser pobre, si quiere, o sucio, pero que no se les ponga al brinco a los policías, que tanto trabajo tienen cuidando las casas de los políticos, juntando para la cuota diaria que les piden los comandantes.

Las niñas miran los chinitos. Están en algunas paredes, en los tubos de los semáforos, en las vallas metalizadas que adornan pornográficas los lugares comunes, tan públicos, tan colectivos. Deletrean como pueden, porque apenas están en la primaria y solamente leen los libros de texto oficiales, los mensajes que deja aquel personaje.

– Mira, son como los que están en el baño de la escuela.

– No, los de la escuela son más bonitos, ¿no ves que hasta les ponen flores y toda la cosa? Estos parecen como las letras que hacen los maestros, nomás que dice cosas raras.

– A ver, ga-chuu-piii-neeess. Gachupines. ¿Y qué es eso?

– Pues son los zapatos puntiagudos.

– Ah, ¿en serio?

– No, ¿cómo crees? Ya, mejor vamos a ver Hanna Montana a la casa.

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¿Reforma laboral?

* Datos extraoficiales señalan que en México 26 millones de personas trabajan en la informalidad. En un país de 114 millones, menos de la mitad trabaja. Las pequeñas y medianas empresas proveen el 75 por ciento de los empleos. Eso puede explicar el precario equilibrio económico en una nación donde las reservas, según las cuentas de Felipe Calderón, llegan a 160 mil millones de dólares, de los que 75 millones de mexicanos no ven ni de pasada.

 

Miguel Alvarado

En México las cosas son lo que parecen. No hay engaños. El presidente Peña lo es. Hizo trampa. El Grupo Atlacomulco gobierna de manera total al país y extiende su influencia en cada “gira” que su cabeza visible realiza. Hará lo imposible por conseguir las reformas constitucionales que terminarán e consolidarlos para siempre en el poder público. México tiene dueños, pero no son los mexicanos.

Datos extraoficiales señalan que en México 26 millones de personas trabajan en la informalidad. En un país de 114 millones, menos de la mitad trabaja. Las pequeñas y medianas empresas proveen el 75 por ciento de los empleos. Eso puede explicar el precario equilibrio económico en una nación donde las reservas, según las cuentas de Felipe Calderón, llegan a 160 mil millones de dólares, de los que 75 millones de mexicanos no ven ni de pasada. El turismo, el petróleo y ahora el narcotráfico inyectan, cada uno en un año, 40 mil millones de dólares. De ese monto, el que proviene del narco es que el circula más libremente, tanto que se ha convertido en sostén principal del mexicano. Otra cifra alude que el narco en realidad produce los 160 mil millones de dólares anuales que no alcanzan para sacer de la pobreza extrema a 50 millones de habitantes. Así, dice el investigador Fernando Valadez, del Comité Contra la Tortura, que “el 20% de la población posee el 80 por ciento de la riqueza y el 80 por ciento vive con el 20 por ciento”.

El ciudadano común no entiende la reforma laboral, sumida todavía en la jerga política y tecnócrata de los analistas. Pero hay dos posturas, los que la aceptan, aunque sea imperfecta y los que creen que terminará de hundir a los trabajadores mexicanos. Por un lado, el empresariado se centra en que al menos terminará con los abusos por parte de empleados que demandan indemnizaciones por 50 meses de salarios caídos cuando en realidad algunos laboran una semana o menos. Las quiebras de las pequeñas empresas, dicen, se deben en gran parte a esa actividad, que se ha convertido en modus vivendi de un gran sector de la población. Parcos, los empresarios aseguran que no hay que considerar por ahora la postura de los sindicatos.

El otro lado de la moneda ubica, precisamente, a los sindicatos y a políticos de izquierda, al menos del PRD. Criticados los dos sectores, tan villanos como los patrones y la derecha, opinan sin embargo que agudizará “inestabilidad en el empleo, bajos salarios, pago por horas, negación del pago de horas extras y vacaciones, eliminación de la contratación colectiva y el derecho de huelga”, aseguran los opinadores Marco Aurelio Palma y Juliana G. Quintanilla.

Según ese punto de vista, esa iniciativa viola 65 convenios internacionales, “entre ellos el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Político, el Pacto Internacional de los Derechos Económicos Sociales y Culturales y diversos convenios de la OIT”, escriben Palma y Quintanilla.

Vale la pena citar algunas consideraciones, claras al menos en la escritura: “se destruye el derecho y principio constitucional de la estabilidad en el empleo, sustituyéndolo por empleos eventuales implementando contratos de prueba. Se elimina la posibilidad de que un trabajador acumule antigüedad en su empleo y mejore su salario. Una persona podría estar por años laborando bajo contratos eventuales. También se crea la figura del libre despido, se exime al patrón de entregar causales de despido y se emplaza el pago de salarios caídos hasta por un año. Las mujeres serían las primeras en perder el empleo bajo la ideología machista de que deben regresar a casa a hacerse cargo de la familia. Además se pulveriza el salario con la modalidad de pago por hora, lo que equivaldría a 8 pesos considerando que el salario mínimo actual es de 59 pesos”.

Casi todos los asalariados -término hasta peyorativo popularizado por las leidis de Polanco, actrices de Televisa reclamaban su detención por escandalizar- se preguntarán qué tiene lo anterior de novedoso.

La mayor parte de los mexicanos trabajan desde hace años en esas condiciones. ¿Eso no lo sabe la izquierda? ¿Eso no lo saben los sindicatos? En el perverso juego de hacerse el tonto para sacar provecho, los partidos “progresistas” se enojan y satanizan cuando es sabido que “dios le paga un salario al diablo”. La pobre izquierda, depredada por ella misma, nada hará a favor de las clases trabajadoras, condenadas a obedecer por siempre jamás, incluso en regímenes socialistas. Menos los que ahora se hacen llamar “neocons”.

Por lo que se refiere al “derecho y principio constitucional de la estabilidad en el empleo”, la figura se pinta sola. ¿Estabilidad? ¿Principio constitucional? ¿Es algo que el IFE, por ejemplo, promueve con el ejemplo? ¿O los mismos partidos políticos? ¿La Suprema Corte de Justicia? La risa es la respuesta.

Otro punto: “empleos eventuales implementando contratos de prueba”. En la realidad, uno siempre está a prueba y acepta porque, por el momento, no hay de otra. Pocos patrones garantizan, ni siquiera, un contrato de prueba y se ahorran el papeleo implementándolo de “palabra”, misma que cumplen la mayoría de las veces.

Uno más: “se elimina la posibilidad de que un trabajador acumule antigüedad en su empleo y mejore su salario. Una persona podría estar por años laborando bajo contratos eventuales”. Otra vez, la ceguera o estupidez de los políticos de izquierda y los sindicatos. Cualquiera que haya trabajado ha pasado por una experiencia similar y da lo mismo que se legalice, pues ya se practica. Es un uso, es una costumbre. Injusta, ilegal, pero costumbre.

La lista es larga: el libre despido, las mujeres embarazadas que no encuentran trabajo o son corridas debido a que su estado les impide trabajar pero seguirán cobrando, los pagos por hora o por trabajo realizado, como free-lances sin la seguridad social, pero que además su pago puede quebrar a pequeñas y medianas empresas y finalmente, el salario mínimo y la regulación de la subcontratación.

La farsa de la reforma laboral está diseñada para un país como éste, donde cualquiera como Peña Nieto puede ser presidente, donde Televisa tiene el carácter de Secretaría de Estado y un negocio ilegal es el principal sostén de la economía. Así, 95 mil muertos son “transformados en filosofía, ideología, postura social y de vida” y son absolutamente necesarios para legitimar el trabajo de un presidente al que algunos califican de valiente por “enfrentar” a narcotraficantes cuando ésa es su obligación y para ello fue elegido y se le paga.

Los objetivos de la reforma laboral pintan de cuerpo entero la realidad mexicana: “promueve la exportación de mano de obra mexicana permitiendo al gobierno deslindarse de su responsabilidad prevista en el artículo 123 sobre crear empleos y garantizar la organización social para el trabajo… para el sector minero, prevé medidas de seguridad ya establecidas por la ley vigente que son deliberadamente ignoradas por las empresas. Las sanciones que propone la reforma son mínimas aún en caso de que los trabajadores pierdan la vida en la mina”. Algo así como Pasta de Conchos o el programa mexiquense que envía campesinos y enfermeras al Canadá, para que trabajen allá legalmente, por un año.

No es necesario abundar en que casi todos trabajan más de 8 horas, excepto algunos sindicalizados. Todos los días se enfrentan condiciones de despido propiciadas por las infames condiciones en que se labora y que se firma una renuncia antes de ser contratado.

En un país de simulaciones, algún día será necesario oficializarlas. La reforma será aprobada y causará polémicas, enfrentamientos políticos pero no un estallido social lo suficientemente fuerte como para despertar conciencias porque los mexicanos vivimos en esa reforma hace decenas de años. 

Transformar al país

* Con el triunfo de Peña Nieto, se va por la reforma laboral, que permitirá al sector patronal pagar 7 pesos con cincuenta centavos por hora trabajada a los obreros, es decir, por 4 horas, 30 pesos, que no alcanzan ni para el pasaje.

 

Félix Santana Ángeles

Durante septiembre y octubre, MORENA desarrollará sus 300 asambleas distritales en todo el país, en las que más de 150 mil ciudadanos, decidiremos fundamentalmente dos asuntos; en el primero elegiremos a nuestros delegados a los congresos estatales del Movimiento que para el caso del Estado de México, serán 399 miembros. En segundo lugar definiremos nuestro futuro como organización, es decir, si continuamos como Asociación Civil (A.C.) o evolucionamos y nos convertimos en un partido político.

La convocatoria y los documentos de análisis para formar parte de este ejercicio organizacional se encuentra en http://lopezobrador.org.mx/2012/09/09/morena-que-sigue/ todos los interesados serán bienvenidos, sin embargo, quienes tomarán parte de las dos principales decisiones, serán los miembros del movimiento.

Los congresos distritales se conformarán de la siguiente forma: 50 por ciento de aquellos compañeros que son protagonistas del cambio verdadero (PCV), es decir, quienes durante la campaña se registraron en MORENA y asumieron el compromiso de convencer a 5 personas más para que votaran por Andrés Manuel López Obrador para presidente de la república y forman parte de la estructura territorial desde los comités seccionales y municipales; 25 por ciento de compañeros que participaron como Representantes de Casilla, Representantes Generales o miembros de la estructura electoral durante la elección de julio del 2012 y finalmente 25 por ciento de aquellas personalidades que por su actitud ética, calidad moral o reconocimiento social, puedan aportar al movimiento una visión enriquecedora para hacer de nuestra organización, una escuela de formación política.

A través de esa pluralidad lograremos convertirnos en la vanguardia, en el referente, en la conciencia social para enfrentar el proceso de degradación progresiva que mantiene en crisis permanente a nuestro país.

Como organización partidista demostraremos que hacer política va más allá de cargarle el portafolios al líder o alto funcionario. Es algo superior, que nada tiene que ver con aprender las artimañas de utilizar el patrimonio público para el beneficio personal, por el contrario, enseñaremos cómo organizar a la gente, cómo sembrar ideas, cómo defender causas justas, cómo mantener una actitud íntegra como dirigentes políticos.

Eso es parte de nuestro plan para continuar con la revolución de las conciencias, pues estamos convencidos de que es más fructífero que una revolución armada, porque la historia nos ha mostrado que durante los procesos de confrontación revolucionaria, eventualmente cambian las estructuras de poder, pero no la mentalidad de la gente, eso es un proceso de organización y evolución social superior.

Con el regreso del PRI retorna también el autoritarismo, la represión, pues son provocadores profesionales, como dijera López Obrador, son unos verdaderos halcones, aves rapaces, que están al acecho de su presa, maestros del engaño y la mentira, que son capaces de vender un futuro próspero a un pueblo necesitado y en realidad se preparan es su saqueo.

Las llamadas reformas estructurales no son más que la manera elegante de transferir los bienes de los mexicanos al grupo que gobierna el país, que encabeza Carlos Salinas de Gortari y del cual forma parte personalidades como el ex gobernador acusado de corrupción, Arturo Montiel Rojas.

Con el triunfo de Peña Nieto, se va por la reforma laboral, que permitirá al sector patronal pagar 7 pesos con cincuenta centavos por hora trabajada a los obreros, es decir, por 4 horas, 30 pesos, que no alcanzan ni para el pasaje.

Van por la reforma energética, que en síntesis permitirá privatizar el petróleo, el gas y la industria eléctrica, en medio de los incrementos mensuales a las gasolinas que permanecerá hasta diciembre del 2014. También quieren su reforma fiscal, que no es más que el aumento de los impuestos como el IVA (Impuesto al Valor Agregado) a los alimentos, medicinas y otros productos de primera necesidad.

Con esta atmósfera será necesaria una oposición política fuerte, inteligente, honesta, que permita combatir frontalmente la corrupción, que promueva la rendición de cuentas, pero sobre todo, que proteja al pueblo de los ambiciosos que a través de fraudes detentan el poder público.

Por ello, MORENA es el proyecto político de izquierda que debe ser cuidado de no corromperse, porque representa la esperanza de millones de mexicanos y por lo tanto, sus dirigentes deben tener el más alto nivel moral para convertir la honestidad en forma de vida y hacer de los asuntos públicos un tema de interés general.

Finalmente, lo que nos distingue de los otros partidos políticos, es nuestro objetivo que consiste fundamentalmente en la transformación del país, no es un instrumento para acceder a cargos, sino para cambiar el régimen. Así lo refrendaremos el 19 y 20 de noviembre durante nuestro Congreso Nacional en donde elegiremos a nuestra dirigencia y decidiremos el futuro político de nuestra organización.

* hoja.viento@gmail.com

 

Ignorancia y ron

* Eruviel Ávila, entomólogo aficionado y pacifista a ultranza, ha resuelto el crimen del diputado Jaime Serrano, ultimado por su propia esposa luego de una riña conyugal, pero no puede responder por los 100 o más municipios mexiquenses que presentan un índice de feminicidios más alto que la media del país. Mientras la nación contabiliza 2.1 por ciento, el Estado de México alcanza, por sí solo, 4.1 por ciento, según el propio INEGI y la Secretaría de Salud.

 

Miguel Alvarado

Alonso Lujambio murió luego de padecer cáncer de médula. Apareció a finales de agosto en público, con un parche en uno de sus ojos y sin pelo. Ya se había convertido el símbolo del panismo, abanderado de las mejores intenciones, si es que eso existe en política, de la fracción que lo quería como candidato presidencial para enfrentar a López Obrador y Enrique Peña. Símbolo de los llamados “neocons”, Lujambio ha sido calificado por la prensa orgánica como un buen hombre pero también como un político comprometido hasta donde podía. La muerte de Lujambio se inscribe en el rosario de inconvenientes que el panismo enfrentó de cara al proceso electoral del 2012, donde Calderón pactó la derrota de Obrador, el triunfo de Peña y su propia salvación política y judicial, que será respaldada por el priismo de Grupo Atlacomulco y por el propio Emilio Chuayffet, inserto en cuanto se pueda en la Suprema Corte de Justicia como magistrado plenipotenciario al servicio de lo que se le ofrezca al nuevo presidente de México.

Descendiente de uno de los fundadores del PAN, Lujambio se afiliaría hasta el 2009 a ese partido. Es recordado porque fue señalado de cuadra las cuentas del grupo Amigos de Fox y exculpar al PAN por uso de influencias, desvíos y otros escándalos. Secretario de Educación, el día de su muerte, el 25 de septiembre, fue colocado por la clase política mexicana en una imaginaria rotonda que valoró por encima de todo su etapa terminal. Estudioso de la Universidad de Yale, absorbió punto por punto la escuela más pura del capitalismo salvaje que ha mutilado México y que cuesta 95 mil muertes cada seis años. La despedida de Calderón pintó mejor a Lujambio que cualquier remembranza. “Hemos perdido a un hombre de Estado”, decía el presidente desde Nueva York. La presencia en el funeral de amigos y compañeros no dejó de tener excentricidades, como la presencia del hijo de Enrique Peña, Alejandro Peña Pretelini, un niño adolescente. El sitio web ADNpolítico.com resumía la visita del junior: “a las 10:30, con dos camionetas de escoltas detrás de su vehículo conducido por un chofer, llegó a la capilla el hijo del presidente electo de México, Alejandro Peña Pretelini, sin su papá. Con el brazo derecho enyesado, el adolescente entró al recinto principal donde se velan los restos del ex senador únicamente acompañado por otros jóvenes, sin la presencia visible de algún otro adulto, salvo sus escoltas”.

¿Qué significa para Calderón la denominación de “hombre de Estado”? ¿Por qué Peña Nieto envió a su hijo a un funeral, como su representante? ¿Estaba Lujambio listo para ser presidente? Mientras, en el Estado de México, el gobernador Eruviel Ávila malgasta su tiempo público asistiendo a premieres cinematográficas en Estados Unidos que catapultan sus intenciones más näif y lo revelan como amante protector de las mariposas Monarca. Ávila equivoca sus prioridades y observa el campo desde otra perspectiva. Según la UNAM, la producción alimentaria nació al cayó 30 por ciento, aunque culpa a “la inestabilidad internacional”. Según el INEGI, se registró una alza  quincenal de 1.94 por ciento en los precios de los productos pecuarios. La tortilla alcanza 13 pesos por kilo.

El INEGI reporta que los productos y servicios a la alza, con relación a los últimos 15 días, son el huevo, con 5.19 por ciento de aumento; el pago de escuelas primarias, con 4.49 por ciento; el pollo, con 2.79 por ciento; jitomate, con 6.91 por ciento; el pago de escuelas secundarias, con 3.68 por ciento; el cobro de universidades, con 1.04 por ciento; la gasolina de bajo octanaje, con .19 por ciento; el gas LP y la carne de res, con .16 por ciento y las cebollas, con .12 por ciento.

Los precios suben, incluyendo las medicinas. Un ejemplo lo representa el medicamento genérico carbamazepina, que antes de septiembre costaba 19.50 pesos. Hoy, en la cadena de establecimientos Farmacias del Ahorro, cuesta 51 pesos. Una pieza de pan vale hasta 8 pesos en algunas comunidades.

Las anécdotas se suceden y pintan el panorama nacional que cada seis años una especie de caudillo político promete paliar. Pero el país no ha cambiado en más de 600 años y cualquier libro puede corroborarlo. Clero, empresariado, militares y políticos son capaces de cualquier cosa, incluso de vender territorio nacional y proteger a invasores con tal de conservar sus propiedades. El historiador Gastón García Cantú recuerda la proclama del general invasor norteamericano y que lanzara en Jalapa, en 1847: “Scott… se declaró defensor de la Iglesia y los propietarios. La guerra, por tanto, se libró contra las clases populares. La paz fue negociada entre unos y otros propietarios. Los norteamericanos deseaban más territorios: los mexicanos, conservar los que tenían cultivados por sus peones; la Iglesia, preservar sus vastos dominios y sus prerrogativas políticas y el ejército, con sus fueros, la facultad de decidor la policía del país”.

Eruviel Ávila, entomólogo aficionado y pacifista a ultranza, ha resuelto el crimen del diputado Jaime Serrano, ultimado por su propia esposa luego de una riña conyugal, pero no puede responder por los 100 o más municipios mexiquenses que presentan un índice de feminicidios más alto que la media del país. Mientras la nación contabiliza 2.1 por ciento, el Estado de México alcanza, por sí solo, 4.1 por ciento, según el INEGI y la Secretaría de Salud. Incluso municipios mexiquenses están por encima de estados enteros respecto al índice, como Tlatlaya, enclavado en el sur y que presenta 12.2 por ciento y se ubica en el segundo lugar nacional, detrás precisamente del propio Edomex; en tercer lugar está Nopaltepec, con 9.8, seguido de Tejupilco, con 8.9 y de Otumba y Almoloya de Juárez, con 6.7 y 6.8 respectivamente. Incluso Ciudad Juárez está por debajo de esas cifras, con 6.4 por ciento. La tasa máxima del DF es de 2.8 por ciento para el 2003; de Sinaloa, 2.5 y de Chiapas, 3.8.

En todo el país, entre los años 2000 y 2009, se cometieron 12 mil 636 feminicidios. En la entidad, en el  mismo periodo, 2 mil 881. Enrique Peña la gobernó del 2005 al 2011.

Uno de los municipios más castigados en ese rubro es Ecatepec, donde fue presidente municipal el actual gobernador Ávila, en dos ocasiones. Y es que esa región presenta 338 feminicidios; Neza, vecino de aquel, registra 205. Luego aparece Naucalpan, con 186 y Toluca, la capital, lleva 170. Ciudad Juárez tiene 408 en la misma cantidad de tiempo. Todo Sinaloa tiene 174 y todo Chihuahua, 843.

La desaparición de 4 representantes del movimiento “Yosoy132”, Aleph Jiménez, Diego Maldonado, Luis Enrique Castañeda, Ana Belém Sánchez y el bloguero Ruy Salgado, se inserta en una política de miedo que causó sinergia en Chicolopana, hace una semanas, donde una imaginaria marcha de la organización Antorcha Campesina obligó a suspender movilizaciones y protestas contra el propio Peña y mantuvo a los “resentidos”, llamados así por los “neocons”, fuera de las calles.

Y en la capital, Toluca, la delincuencia no respeta lutos ni funcionarios endiosados. Ahora los asaltantes de camiones perfeccionan la técnica. Suben a los que llevan poco pasaje. Someten al chofer y vacían la cajita de las monedas, pero para evitarse problemas, ordenan al pasaje descender de la unidad no sin antes regresar los 7 pesos que cuesta el pasaje. Acto seguido, cierran las puertas y corren las cortinas. Luego se llevan el camión, al que sacan de su ruta habitual con todo y operador. Nadie se entera de nada. Todo a las 12 del día, en Paseo Tollocan, frente a la Terminal camionera. Los Amigos de Fox, por ejemplo, no se diferencian en nada a los hábiles aunque rústicos ladrones de a pie. El cuello blanco, la eminencia gris, la universidad extranjera sofistica, eso sí.

Peña Nieto envió condolencias a la familia de Lujambio, pero no se olvida la crítica que se llevó del ex secretario de Educación, cuando en octubre del 2010 el fallecido calificaba al mexiquense de convertirse “en el prototipo de la acción comunicativa unilateral, del monólogo, del espot o de la noticia pagada”. Peña se encontraba en plena campaña anticipada y preveía, desde las palabras de Lujambio, la guerra sucia que finalmente no pudo sortear pero que no impidió el supuesto triunfo del mexiquense.

El destino los ubicó en extremos opuestos, dos años después. Uno, muerto por cáncer, elevado a la categoría de héroe panista sin méritos reales. Otro, presidente de un país al que el mundo, incluyendo a Estados Unidos, ve como el granero del narcotráfico y el nodo de un sistema de gobierno que aplica las más elementales políticas de expansión de los norteamericanos. El exterminio, el desprecio mortal que sufren los grupos étnicos y el dinero como valor moral y espiritual por encima de todo, ha cumplido el sueño gringo, planeado desde 1795, cuando ya se veían dueños del continente por decisión de un dios calvinista y ginebrino, recordaba el sociólogo Max Weber. “Ignorancia y ron, mitad a mitad”, solían decir los políticos norteamericanos en aquellos tiempos para definir su concepción del mundo.

El repudio

* En México, las frecuentes movilizaciones en contra de Peña Nieto han ido a la par del surgimiento del movimiento #YoSoy132 en mayo pasado. Sin embargo, mexicanos residentes en todo el mundo han formado células del mismo movimiento. En la Argentina, el #YoSoy132 realiza reuniones periódicas en las que se busca visibilizar el “carácter fraudulento de la elección” en esta parte del mundo. Con al menos cinco actos públicos desde mayo a la fecha, el grupo se ha logrado organizar con eficacia entre las decenas de mexicanos que viven en este país.

 

Fernando León/ Narco News Bulletin

Las giras internacionales para el presunto presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, han iniciado de forma escabrosa. En su paso por países sudamericanos, el equipo del ex candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se ha enfrentado a las movilizaciones y actos de repudio que en México han sido habituales en cada lugar en el que Peña se presenta.

Luego de que el Tribunal Federal Electoral desestimara las múltiples evidencias de compra y coacción del voto y de lavado de dinero en la campaña de Peña Nieto y lo proclamara “presidente electo de México”, el ex candidato se ha enfrentado a una creciente ola de repudio. La asociación de personajes siniestros en su campaña, como el controversial ex presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari, y su violento pasado como gobernador del Estado de México (en el período 2005-2011) en el que ordenó la brutal ocupación y masacre en el pueblo de San Salvador Atenco en 2006, son sólo algunos de los atributos que generan más repulsión hacia su partido y persona.

En México, las frecuentes movilizaciones en contra de Peña Nieto han ido a la par del surgimiento del movimiento #YoSoy132 en mayo pasado. Sin embargo, mexicanos residentes en todo el mundo han formado células del mismo movimiento. En la Argentina, el #YoSoy132 realiza reuniones periódicas en las que se busca visibilizar el “carácter fraudulento de la elección” en esta parte del mundo. Con al menos cinco actos públicos desde mayo a la fecha, el grupo se ha logrado organizar con eficacia entre las decenas de mexicanos que viven en este país.

El pasado viernes 21 de septiembre, en su paso por Sudamérica, Enrique Peña Nieto, tuvo que encarar las movilizaciones convocadas por grupos de mexicanos miembros del #YoSoy132.

Por la mañana de ese viernes, el ex candidato del PRI fue recibido en Santiago de Chile por el presidente de ese país, Sebastián Piñera. La reunión celebrada en el Palacio de La Moneda, se llevó a cabo ante los reclamos y el repudio de mexicanos que habitan en ese país. Ante ello, la tristemente célebre fuerza policial de los Carabineros detuvo a al menos cinco manifestantes mexicanos. Uno de los detenidos, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y en una estancia académica en el país sudamericano dialogó con este reportero narrando la situación. Comentó que afuera de La Moneda se acercó un “cuerpo especial de los carabineros” para detenerlos y que los “tuvieron horas en las comisarías, cada que nuestro familiares llegaban, nos llevaban a otra y negaban que estuviéramos detenidos.” El estudiante mexicano aclara que fueron detenidos incluso después de que “me identifique cómo estudiante de la UNAM, y [con] copia de mi pasaporte”. Después de horas detenidos por la policía de Piñera fueron liberados “gracias a la movilidad de nuestra familia y a que los carabineros negaran, en todo momento, nuestra detención,” comenta.

Unas horas después de esos incidentes, Enrique Peña Nieto arribó a la ciudad de Buenos Aires, Argentina para reunirse con la presidenta de ese país, Cristina Fernández de Kirchner. En esta ciudad, estudiantes mexicanos adheridos a #YoSoy132Argentina, a Morena Argentina y a otros colectivos latinoamericanos prepararon acciones de repudio afuera de la Casa Rosada, lugar donde se llevaría a cabo la reunión.

Convocados desde las 4 pm, el grupo de mexicanos preparó grandes mantas, volantes y distintos performances con la participación de los transeúntes locales. Las actividades lograron atraer la atención e interés de ciudadanos argentinos y de otros países en su paso por el punto neurálgico de las actividades económicas y políticas de la Argentina.

Previo a la llegada de Peña a la Rosada, prevista para las 8 pm, funcionarios de la Embajada Mexicana en Argentina se acercaron a la Plaza de Mayo. Ahí fueron reconocidos y abordados por miembros del #YoSoy132Argentina. Al grito de “¡Juicio a Calderón!”, los funcionarios se retiraron del lugar.

Minutos después, el grupo de mexicanos decidió acercarse a la Casa Rosada, sin embargo, gente de civil acompañada de policías antidisturbios lo impidieron. La malla ciclónica dispuesta en la Plaza de Mayo para impedir el acercamiento de protestas en el lugar sirvió como contención para la movilización mexicana. Sin embargo, los gritos de ¡“Asesino! Asesino!” o “Detrás del copetón está el pinche pelón!” hacían eco por toda la plaza, retumbando en las paredes de la Rosada.

Sin incidentes, la movilización culminó con éxito. Sin embargo, el reclamo seguía presente, ¿por qué -a pesar de las medidas protocolares de diplomacia- la presidenta de la Argentina, cuya gestión se ha destacado por su compromiso con llevar a la justicia a los represores genocidas de la década del 70, recibió a un personaje con las manos manchadas de sangre y a quien se acusa de haber comprado la elección con apoyo del narcotráfico?

La visita de Peña Nieto por tierras sudamericanas culminó el lunes 24 de septiembre en la ciudad de Lima, Perú, sin embargo, el presunto presidente electo de México pasaría el fin de semana en Buenos Aires, en donde el #YoSoy132Argentina esperaba hacer de su paseo aquí uno no muy placentero.

Los ojos de Karen

* La cifra de los reconocidos quince mil doscientos setenta y tres homicidios perpetrados con violencia extrema en 2010, dio la vuelta al mundo y fue motivo de estudio para instituciones internacionales como la Universidad Alemana de Heidelberg, que en su informe “Barómetro de conflictos 2010” clasificó a México como el primer país en guerra en el Continente Americano desde 2003. Su violencia y sus muertos sólo son comparables con los de países como Afganistán, Irak, Paquistán, Somalia y Sudán.

 

Francisco Cruz Jiménez

Las ejecuciones del primer año de gobierno de Felipe de Jesús, según cifras recabadas por cada Procuraduría estatal, rebasan con mucho a las oficiales pero hay una cifra negra que nunca se contabiliza, mientras otros homicidios son atribuidos al llamado fuero común. Pero aun con las cifras reconocidas, la situación alarma: el aumento en las ejecuciones supera en setecientos por ciento a las ocurridas en el sexenio anterior.

Del 1 de diciembre de 2006 al día 31 del mismo mes de 2007, por ejemplo, se reportaron dos mil ochocientos sesenta y ocho asesinatos en la guerra contra el narcotráfico. Para 2008 ya eran seis mil ochocientos treinta y siete y, para 2009, nueve mil seiscientos catorce, hasta llegar a los quince mil doscientos setenta y tres de 2010. Aunque si se toman en cuenta informes de las procuradurías estatales, en 2009 el número se ubicaría en once mil setecientos cincuenta y tres, además de diecinueve mil quinientos cincuenta y siete en 2010.

La cifra de los reconocidos quince mil doscientos setenta y tres homicidios perpetrados con violencia extrema en 2010, dio la vuelta al mundo y fue motivo de estudio para instituciones internacionales como la Universidad Alemana de Heidelberg, que en su informe “Barómetro de conflictos 2010” clasificó a México como el primer país en guerra en el Continente Americano desde 2003. Su violencia y sus muertos sólo son comparables con los de países como Afganistán, Irak, Paquistán, Somalia y Sudán.

De los números aceptados, treinta mil novecientas tres muertes fueron atribuidas a ejecuciones; tres mil ciento cincuenta y tres a enfrentamientos, y quinientas cuarenta y seis a las agresiones contra las autoridades. Y casi noventa por ciento de los homicidios se cometieron para amedrentar rivales o disciplinar a los cómplices.

Ya antes, los alemanes habían clasificado a México como un país en “crisis violenta”, primero por el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y luego, en 2006, por los conflictos con la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y la incertidumbre en torno a las elecciones presidenciales.

Felipe de Jesús cree, sin embargo, que la percepción de la violencia en México está sobredimensionada, pues en el continente hay países que superan el número de muertos en territorio nacional. El 7 de enero de 2011, durante un almuerzo de trabajo enmarcado en la XXII Reunión Anual de Embajadores y Cónsules de México, en Los Pinos, el presidente mexicano, en un intento más por defender su estrategia contra el narcotráfico, presumió “cómo andamos con respecto a otros países”.

“A pesar de lo intenso que es, precisamente, este tema en todos, también debemos señalar, debemos poner en perspectiva también la dimensión de la violencia en México. Cómo andamos, insisto, con respecto a otros países. Por poner varios ejemplos, la tasa de homicidios en México está alrededor de trece homicidios por cada cien mil habitantes. Es una cifra alta.

”Pero también vale decir, por ejemplo, que países como Venezuela está oficialmente en cincuenta y dos homicidios por cada cien mil; que países como Honduras, Guatemala y El Salvador, los tres tienen cifras arriba de setenta homicidios por cada cien mil; que Jamaica está arriba de setenta homicidios por cada cien mil; Dominicana está en cuarenta y ocho; Colombia, incluso con todo el éxito que ha tenido nuestro amigo Álvaro Uribe, está, precisamente, todavía con treinta y nueve homicidios por cada cien mil. Brasil, por ejemplo, tiene veintidós homicidios por cada cien mil. Aquí hay también una paradoja perceptual”, defendió.

A finales de marzo, un grupo de setecientos quince medios de comunicación de todo el país —convocados por Televisa, TV Azteca, El Universal y Milenio— se plegaron a la solicitud de Felipe Calderón para redefinir la cobertura y el tratamiento dado a las noticias sobre violencia y narcotráfico.

Según ellos, “la estrategia, que cuenta con el apoyo de empresarios, universidades y organizaciones de la sociedad civil, tiene como reto central consignar hechos con valor periodístico, pero limitar sus efectos propagandísticos (…) con la responsabilidad de actuar con profesionalismo ante la ola de violencia sin precedente que se vivo [sic]”. Esto dio pie para interpretar que los medios no se apegaban fielmente a los hechos ni actuaban con profesionalismo.

Triste consuelo: los testimonios de Karen mostraron que desde 2005 el nuevo ejército del sicariato se había tornado excesivamente sanguinario para enfrentar a otros cárteles por el control del mercado del narcotráfico. Además de sus muertos regados por cada municipio, las actividades de Los Zetas se extendían al cobro por seguridad y a una nueva modalidad para reclutar a los jóvenes, con tres exigencias clave: lealtad, disposición para matar y perderle el miedo a la muerte.

La ofensiva zeta debilitó a las estructuras oficiales y cada día que pasaba tenía una mayor participación en el mercado del narcotráfico. Pero, palabras más, palabras menos, ésta es su historia tal cómo la contó Karen a los agentes del Ministerio Público que le tomaron su declaración aquel septiembre de 2005. El relato quedó plasmado en la averiguación previa PGR/SIEDO/UEIDCS/222/2005:

“Por el mes de julio o agosto de 1994 me di de alta en el Ejército mexicano como soldado raso de infantería, siendo asignado al Sexagésimo Quinto Batallón de Infantería, en el Campo Militar número uno, con sede en la Ciudad de México”. En el Ejército había estado su tío Alejandro, pero también “otros primos, cuyos nombres no recuerdo, estuvieron como militares en distintas partes de la República. En aquel batallón —el sexagésimo quinto— estuve aproximadamente diez meses, pero como el sueldo no me alcanzaba me sentí agobiado y decidí desertar”.

Y desertó para emplearse en una tarea mucho más lucrativa. Según datos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, el negocio de las drogas ha generado más empleos que el gobierno de quien en campaña se hizo llamar ‘el presidente del empleo’. En los hechos, los puestos laborales creados en 2010 no fueron suficientes para recuperar los perdidos durante la crisis de 2008 y 2009.

En esos dos años se perdieron un millón cien mil plazas. Además, habría que incluir las que, atendiendo a proyecciones gubernamentales, se debían crear, por ejemplo, en 2009: un millón doscientas mil nuevas vacantes. Visto de esa manera fría, las creadas en 2010 ni siquiera alcanzaron para reponer las que desaparecieron durante la recesión.

Si se contaran sólo 2009 y 2010, el gobierno federal tenía, al iniciar 2011, un rezago de siete millones de plazas. En contraste, la industria del narcotráfico crea unos trescientos mil empleos a través del cultivo de marihuana y opio. A esa cifra debe sumarse la chamba de ciento cincuenta mil personas más, que fungen como sicarios, dealers, correos o contadores, si se atienden las cifras que manejan los organismos de Justicia de Estados Unidos.

Tras una larga historia de complicidades entre gobernantes, cárteles y capos, es precisamente en el sexenio de Felipe de Jesús cuando todo empeora. Las complicidades y la corrupción tienen continuidad, pero con un ingrediente adicional: la sangre.

Ríos de sangre alimentados por los treinta y cuatro mil seiscientos doce muertos registrados del 1 de diciembre de 2006 al día 31 del mismo mes, pero de 2010. En términos fríos, y atendiendo al cuerpo humano y sus proporciones, esos muertos representarían ciento cincuenta y seis mil doscientos cuatro litros de sangre que, a su vez, se traducen en trescientas doce mil cuatrocientas ocho unidades, suficientes para abastecer, al menos, a seis bancos de sangre de Tamaulipas.

Como referencia, el de Ciudad Victoria, la capital de Tamaulipas, inaugurado el 4 de diciembre de 2010, que tiene capacidad para procesar hasta cincuenta mil unidades de sangre al año. Y como todos los centros de este tipo a nivel nacional, adolece de falta donadores.

La violencia en México, resultado del narcotráfico, no sólo puede medirse en litros o en muertos, sino en millones de dólares. Los cárteles y las actividades ilícitas que de ellos se desprenden han generado los empleos que la administración calderonista ha sido incapaz de crear.

El dinero “limpio” luce cada vez menos ante los mares de billetes que produce a diario esta lucrativa e ilícita empresa. Para muestra, lo que dicen los expertos. Calificadoras internacionales advierten que para México habrá serias consecuencias en el mediano plazo, pues la inseguridad se concentra en cinco entidades federativas que, en suma, producen veinte por ciento del Producto Interno Bruto a nivel nacional.

De acuerdo con informes de la calificadora estadunidense Fitch Ratings, “aunque la violencia está altamente concentrada y muy relacionada con los cárteles de la droga, el hecho de que se haya extendido a Monterrey ha exacerbado el ‘problema de percepción’ en relación con esta cuestión”. No obstante, señaló que la inversión del uno por ciento del PIB que el gobierno ha destinado para combatir esta problemática es insuficiente, pues no ha derivado ni siquiera en aparentar que la inseguridad está bajo control.

“La evidencia anecdótica sugiere que el aumento de la tasa de criminalidad parece estar afectando los niveles de confianza, y el comercio al por menor, restaurantes y actividades relacionadas, vulnerando el crecimiento del país”.

El Barco Ebrio

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Neza, Chalco, Valle de Chalco, Chimalhuacán, Ecatepec y gran parte de la zona nororiente del Estado de México, conurbada con el Distrito Federal, es el principal bastión perredista en el centro del país.

 

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Allí se ganan y se pierden elecciones, locales o federales pero también se generan tratos comerciales de primera magnitud, pues es la puerta para acceder a la capital del país.

 

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La Zona Metropolitana tiene unos 23 millones de habitantes repartidos en más de 50 municipios mexiquense, dos de Hidalgo y algunas delegaciones del Distrito Federal. La fuerza productiva es enorme, así como la electoral y si bien la mitad de ese territorio ha estado en manos del PRI y del PAN, la otra es esencialmente del PRD. De Ecatepec es el gobernador mexiquense, Eruviel Ávila, y encabezó aquella presidencia municipal en dos oportunidades.

 

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En esa Zona Metropolitana se gestó la masacre de San Salvador Atenco, que se ubica a pocos kilómetros de Texcoco, Neza y Los Reyes. Es Neza uno de sus municipios más violentos. Tanto, que tiene sus propios cárteles de la droga. Se recuerda al que dirigía la Ma Baker -Delia Patricia Buendía, una cajera de un café de chinos que se convirtió en la jefa única de los distribuidores de droga-, desarticulado según las autoridades hace unos seis años. Otro, el Cártel de Neza, también opera sin mayores dificultades.

 

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Chicoloapan, el pequeño municipio donde se originaron los rumores de violencia callejera, es parte de aquella realidad. Hoy, mil elementos del ejército y las distintas policías han entrado a Neza y su área conurbada para imponer orden.

 

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Hace una semana, las mismas autoridades que envían ahora al ejército aseguraban categóricamente que nada pasaba en aquella región. Que los enfrentamientos callejeros eran rumores esparcidos por personas, cuatro apenas, a las que se les pagó 400 pesos a cada una para que vocearan sobre la peligrosidad de Antorcha Campesina.

 

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Valle de Chalco es escenario de una serie de ejecuciones relacionadas con el narco. Se encuentra en el área de influencia de Neza. Ese municipio fue creado por el ex presidente Carlos Salinas. Incluso su nombre completo incluye la palabra “Solidaridad”. Salinas está de vuelta en la política pública, del lado de Enrique Peña. Aunque nunca se fue, este sexenio tendrá más poder que cuando era presidente.

 

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A Peña no le preocupa el Estado de México, salvo por los negocios que pueda hacer y el capital político que acumula desde el Grupo Atlacomulco. Las realidades sociales le valen sombrilla y quien lo dude puede ver los números que dejó en la entidad cuando era gobernador. Esta realidad, la suya, será la misma que imponga desde Los Pinos, pues no sabe administrar de otra manera. No es que sea malo, como venden las izquierdas, o que sea incapaz. Es inculto y violento, sí, pero ésa es otra historia. México permite que el menos apto conduzca el destino social de millones, pues así se cumple la fallida democracia que tanto se defiende.

 

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Chalco y Valle de Chalco son un matadero. Los últimos ejecutados, hasta el 20 de septiembre, aparecieron descabezados en una cabina telefónica, en la vía pública. Una de las cabezas incluso tenía acomodada la bocina del teléfono, simulando que hablaba. El terror en estado puro ha invadido paulatinamente al Estado de México. No es nuevo ni es más. Solamente se ha hecho visible.

 

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La entrada del ejército y la policía debería garantizar el regreso de la seguridad, si es que alguna vez la hubo, en aquellos municipios. No es así. Al menos en el imaginario colectivo, se asocia mejor a la extorsión y su presencia es más peligrosa y dañina que la de los propios criminales. Por otra parte, crimen organizado significa que las autoridades participan con los malosos, los cuidan , protegen y hasta entrenan. Son los mismos, pues.

 

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Aquella es una zona de migrantes y gran parte de su población trabaja en el Distrito Federal, sólo llega a dormir a sus casas básicamente porque allí encontró un hogar, pero no porque quiera permanecer, echar raíces. Neza es el caos mejor ejemplificado en el Estado de México, junto con Chalco y sus satélites. Quien controla el caos y puede sacarle provecho, domina las diversas situaciones. Es cuestión de la más elemental lógica. Una sociedad sustentada en el miedo responderá a esos estímulos sin darse cuenta.

 

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El ejército también patrullaba Toluca y nada sucedió. Habitantes del barrio de San Buenaventura, en la capital mexiquense, narran cómo los soldados se esconden, parapetados, debajo de puentes peatonales y esquinas en aquella zona, bajo disputa entre cárteles desde hace meses y de lo cual no se sabe casi nada. El ejército no interviene pero sí cuida. Nadie sabe a quién, a quiénes.

 

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Lo mismo sucede en el sur del Edomex, territorio dominado totalmente por los cárteles y que han sustituido incluso a las autoridades municipales. De todas maneras, nadie las necesita. Los grupos criminales se constituyen en gobierno y se autolegitiman, como sucede en las revoluciones cuando las distintas tropas toman las plazas y se fortifican hasta conseguir capital político y territorio.

 

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En México el narcotráfico ha entendido que su fortaleza es tal que puede competir hasta con el ejército. Los diferentes niveles de gobierno también han entendido que es más fácil y menos sangriento incluso, apoyar a las facciones y utilizar como brazo armado en caso de necesidad. Así, la guerra del narco se ha fragmentado en mini-guerras sin frentes claros ni rivales definitivos.

 

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Lo único cierto es que en México se libra una revolución, una guerra de guerrillas oculta, casi secreta cuyo único indicio es el número de muertos. Unos creen que ascienden a 95 mil, otros a 60 mil. Son más, pues de todas maneras son conteos basados en estadísticas oficiales y observaciones ciudadanas.

 

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Así, esta narcoinsurgencia, muy parecida a la colombiana de hasta hace pocos años, controla gran parte del país y sus actividades, pero nada se sabe de ella porque nadie quiere publicarlo, ni siquiera leerlo. La subcultura del miedo, otra vez, hace su papel y lo cumple comedidamente.

 

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Este país de mentiras tiene su explicación incluso en lo inmediato. Basta con voltear alrededor, a nosotros mismos. No siempre en la razón se encuentran las respuestas.