Narco-relatos

* El consumo de droga a nivel casero es lo más común. En estos momentos, está peor visto que alguien fume, no que tome narcóticos ilegales. Los consumidores encuentran siempre una forma de entretenerse y hasta los jarabes medicinales son buenos, especialmente uno que contiene dextrometorfano, sustancia utilizada para inhibir la tos.

 

Miguel Alvarado

I

Y es que mira, esto es como una empresa y hay encargados. Están desde los que cuidan los plantíos y hasta los jefes, que están en sus casas o fuera del país y nada más reciben el dinero y hacen los negocios, sobre todo con las autoridades. Pero hay unos encargados, unos empleados que la tiene muy dura, más que todos los demás, porque deben encargarse de que las plazas estén en paz, tranquilas, porque si no, no se puede hacer el bisne. Y eso sucede aquí en Toluca o en Luvianos o en Valle de Bravo o alguna colonia del Distrito. Y una forma de saber que se controla el territorio es no tener muertitos porque cómo te chingan todos. Entonces, si tienes muertos en tu plaza equivale a decirles a todos que eres bien pendejo y que te faltan güevos. Siempre va a haber otro que cobre lo que ganas, que sale de lo que venden los narcomenudistas y las transas con los compas. ¿Qué te quieres chingar a uno que te hace sombra? Nomás aviéntale el muerto, como dice la canción o el pinche refrán. Muchos van a tirar sus difuntos a otras zonas. Se llevan una nave y la dejan bien cargada, como pasa en la ciudad. Algunos sí son de aquí y se mueren por pinches necios, pero la mayoría son de otros lados. Hasta de Michoacán y Guerrero los andan aventando.

Lo que nunca puedes evitar es agarrarte a balazos, pero yo he visto a unos que bien valientes y a la mera hora disparan para arriba o se esconden detrás de uno. Nomás digo que si uno sobrevive a las primeras cosas y se cuadra con el que se debe cuadrar, es más fácil.

 

II

A Jorge lo mataron por necio, porque estaba advertido, según sus amigos. Allá en Valle de Bravo tenía una especie de zona, que era su colonia, para poder vender droga. Territorio exclusivo, vendía allí porque quienes le surtían la mercancía le habían dado permiso. Alguien que vende droga al menudeo sabe que los territorios están marcados y que no depende de uno ubicarse donde más conviene. Así que una noche los repartidores le dijeron a Jorge que ya no vendiera, que se buscara otro vecindario porque en éste, el de él, el jefe iba a poner a otro más cercano y no quería competencia de ningún tipo.

Jorge dijo que sí, pero no dijo cuándo se marcharía y dejó pasar el tiempo. Llegó el nuevo dialer y pronto se dieron cuenta de que había dos menudistas para el mismo mercado.

Una noche dos autos se acercaron al domicilio de Jorge. Lo esperaron, pronto salió. Allí lo subieron. Iba junto a otros dos, también reacios a obedecer. Al otro día, los tres aparecieron muertos, ejecutados en el camino a Colorines. La policía municipal encontró su cuerpo y contó la historia, que confirmaron sus vecinos. Los despidos, en esa empresa llamada narco, al menos en algunos niveles, incluyen certificados de defunción.

 

III

Pero las drogas no se reducen a la coca o la mariguana, de las que ya nadie se espanta. Uno de los mercados más florecientes lo representa el de los jóvenes de entre 12 y 30 años, quienes acuden a pastillas y ácidos, más  discretos de guardar y consumir. Los speeds, derivados del ácido lisérgico y las anfetaminas se venden en coquetas planillas de papel a las que van pegadas delgadas laminitas que se desprenden y en la boca se deshacen. Estas planillas vienen hasta decoradas. Algunas tienen las imágenes de Bugs Bunny y de otros personajes de la televisión. Nadie sabe cuál es el propósito, pero los consumidores no lo ven mal, les da risa y así hasta pueden identificar algunas variantes.

Los jóvenes y adolescentes no ven mal usar las drogas. Unos hasta confiesan que les dan paz y casi ninguno ha tenido malas experiencias. Nadie los amenaza ni roba si siguen las reglas de la compra-venta, si no se ponen rudos donde no deben. A veces las pastillas son gratis o fiadas, para asegurar que el demandante regrese y quienes las venden son los mismos estudiantes, cercanos a los consumidores. Uno de ellos, que vive solo, paga sus estudios, la renta de su casa y tiene hasta para videojuegos y pantallas de plasma. Sus cajones, dicen quienes lo frecuentan, parece una dulcería. Eso sí, nadie sabe de dónde obtiene la mercancía.

 

IV

El consumo de droga a nivel casero es lo más común. En estos momentos, está peor visto que alguien fume, no que tome narcóticos ilegales. Los consumidores encuentran siempre una forma de entretenerse y hasta los jarabes medicinales son buenos, especialmente uno que contiene dextrometorfano, sustancia utilizada para inhibir la tos pero que consumido en altas dosis produce paranoia, sensación de irrealidad aunque también pánico y vómito. En México hay 22 productos que contienen dextrometrorfano, llamado en las calles “dextro” y que está disponible en farmacias desde 10 pesos y sin receta. Es la droga recreativa más popular entre los estudiantes de secundaria y prepa. El jarabe es tan popular que algunos hasta los llevan a las escuelas, en sus mochilas, por si se les ofrece.

 

IV

Hace 25 años la colonia El Seminario, al sur de Toluca, era la zona más peligrosa de la ciudad. Allí y en el barrio de Zopilocalco se comenzó a vender droga al menudeo de manera formal cuando antiguos narcotraficantes como Ernesto Fonseca “don Neto”, se fijaron en la ciudad. Los primeros expendedores fueron jóvenes pobres que no tenían nada que perder, como sucede ahora. El negocio era tan bueno que luego familias enteras se integraban, incluso niños menores de 10 años vendían por las madrugadas, parados afuera de sus domicilios en espera de los clientes. La oferta era reducida. Cocaína y mariguana, a veces pastillas. Luego apresaron a don Neto y todo cambió. El negocio comenzó desde un principio a involucrar a la policía, pues la protección siempre ha sido necesaria. Hace 25 años eran extrañas las ejecuciones peor luego la clase política encontró en ese mercado una oportunidad de oro, que fue creciendo hasta “institucionalizarse”. El Seminario creció también pero nunca pudo quitarse la fachada de marginación con la que hubo de nacer.

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1 comentario

  1. Vamos al meollo de la cuestión. El efecto de las drogas, de las legales y las ilegales, digamos los efectos estimulantes o alucinógenos que producen en el cerebro, se debe a que su ingesta nos provoca algún grado de intoxicación, lo que hacen es “matarnos” un poquito. Pero es que… todos los alimentos son, en alguna medida, “tóxicos”. Comer, y hasta respirar, ayuda a ir “matando” paulatinamente nuestro organismo. ¿Debemos, pues, prohibir la comida? La diferencia es que las drogas poseen una toxicidad algo más concentrada. La cuestión es: ¿dónde ponemos la línea a partir de la cual podríamos considerar una sustancia como droga? Como dijo Paracelso, “la dosis hace el veneno”.


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