MORENA, partido político necesario para refundar a la izquierda

* Es evidente que los miembros del PRD, PT o MC cuestionarán fuertemente nuestra decisión, en algunos casos posiblemente nos acusarán de fragmentar a la izquierda, de buscar su debilitamiento, sin embargo, consideramos con firme convicción que la calidad de las instituciones políticas que representan, se encuentran lejos representar los intereses mayoritarios de los sectores más progresistas de nuestro país.

 

Félix Santana Ángeles

Cuando cometieron el último fraude electoral para adueñarse de la presidencia de la república, sabían que el desánimo se apoderaría del país, que un tercer triunfo electoral arrebatado a la izquierda, con argumentos legalistas, conllevaría a la sensación de una realidad que parece inamovible, que la corrupción no puede ser combatida, que la población no logra ser escuchada, que los progresistas siempre pierden, que no vale la pena luchar, que es mejor callar, cerrar los ojos e ignorar.

Ese desánimo generalizado buscaría dos reacciones fundamentalmente, por un lado, la inmovilidad total, ante el escenario de un eventual fracaso que conllevaría a la fragmentación, la victimización y el abandono de la lucha por la vía pacífica electoral, con ello, se arribaría a un segundo escenario.

La confrontación abierta en contra del régimen a través de mecanismos violentos incluso por la vía de las armas, con lo que tendrían el argumento idóneo para fraguar nuestro aniquilamiento, puesto que cuentan con el aparato represor, el armamento y las instituciones, que mas allá de velar por la seguridad de la población, sería utilizado para detener cualquier intento de insurrección nacional.

Ante esas circunstancias, la dirigencia del Movimiento Progresista optó por una vía alterna, arroparse en la Constitución, para defender la legalidad y la legitimidad del nuevo gobierno, emanado de la voluntad popular. Sin embargo, la calificación de la elección, dejó al descubierto, las grandes imperfecciones del sistema de representación política en nuestro país, el actuar faccioso de las instituciones, la corrupción del PRI y  la sumisión del gobierno en turno a los llamados poderes fácticos.

En síntesis, estamos condenados a una ausencia total de democracia, condenados a una representación política ficticia, a un mediocre desempeño institucional y a ser presas de las élites gobernantes que perpetúan su existencia a través mantener el monopolio de acceso al poder por vía de los partidos políticos.

Sin embargo, el avance de la izquierda ha logrado niveles organizativos que nunca antes en la historia reciente habríamos experimentado, tres partidos políticos hermanados por una sola causa, miles de jóvenes expresándose con la frescura propia de su generación, millones de mexicanos con la firme convicción de que es posible cambiar el destino de nuestro país.

Pero el proceso electoral ha concluido, a poco más de un mes de distancia, la pregunta sigue en el aire, ¿qué sigue para el movimiento?, vale la pena continuar con esta lucha?,  porque los sectores de la población más desfavorecidos, en los pueblos donde hay marginación y pobreza, votaron mayoritariamente por el PRI, por su verdugo.

Porque no podemos olvidar que el PRI y el PAN, son los principales responsables de los tres últimos fraudes electorales presidenciales, son los responsables de las más de 80 mil muertes en el sexenio que concluye, del decadente sistema educativo, de la manipulación mediática, de la destrucción de culturas ancestrales, del acelerado deterioro ambiental, de la falta de credibilidad en la instituciones públicas, de la corrupción que priva en los tres niveles de gobierno , son quienes han aceptado sumisamente los constantes atentados a la soberanía nacional.

Ante este escenario es inaplazable, repensar el papel que MORENA deberá asumir en los próximos años, qué conducta espera la población que votó por nosotros, los sectores más informados nos están observando, los más radicales están a la espera de una definición y nuestros adversarios no pueden ocultar su nerviosismo.

Al menos en este momento, tenemos claridad en dos directrices que nos ayudarán a darle rumbo al movimiento, por un lado, No reconocemos a Enrique Peña como presidente de México y por otra parte, nuestro plan de acción se fundamentará en evitar la violencia y la confrontación, reivindicando que nuestra lucha por la trasformación de México debe continuar por la vía pacífica.

En este contexto tenemos la obligación de darle cause propositivo a la participación ciudadana, bajo la idea de que la irreverencia frente al poder nos debe conducir al cuestionamiento constantede cualquier dogma, es nuestro deber mantener viva la esperanza de que se transformará y habrá justicia en el sistema político que se mofa en cada oportunidad de la voluntad ciudadana.Aspiramos a ser la voz de la conciencia nacional, seremos incómodos al cuestionar y defender al pueblo de los abusos de la clase gobernante.

Es necesario considerar que el andamiaje institucional del sistema político – electoral mexicano, no se modificará en el corto plazo, puesto que no hay incentivos para realizar los cambios y como se ha visto en los últimos años, existe una preferencia por atender superficialmente los grades problemas de manera cosmética y evadir las transformaciones de fondo que el país necesita.

Por lo anterior, propongo continuar nuestra encomienda de cambiar al régimen, pero desde sus propias reglas, desafiando al sistema con sus propias instituciones, modificar nuestra realidad política y de representación popular a través de un instrumento que permita la expresión libre, amplia, crítica, incluso con humor, del potencial creativo que no encuentra cabida en los partidos políticos existentes.

El movimiento tiene que evolucionar, porque al lado de miles de mexicanos informados y consientes tenemos el privilegio de ser la única oposición capaz de resistir a la voracidad de la derecha; que desde el PRI y el PAN intentarán desmantelar las instituciones públicas, que brindan seguridad social, educación y salud, las cuales a pesar de sus deficiencias, para miles de mexicanos es la diferencia entre la vida o la muerte, entre saber escribir o no y que garantiza con todas sus limitaciones cierta estabilidad en el retiro laboral.

Por ello, la transformación de MORENA en un partido político implica un reto organizativo, legal y administrativo, basado en reglas de un sistema impermeable, construido para bloquearcualquier iniciativa de  participación libre y que se reserva el derecho a acceder al poder público, sólo para quienes cuentan con el registro otorgado por el IFE.

Es evidente que los miembros del PRD, PT o MC cuestionarán fuertemente nuestra decisión, en algunos casos posiblemente nos acusarán de fragmentar a la izquierda, de buscar su debilitamiento, sin embargo, consideramos con firme convicción que la calidad de las instituciones políticas que representan, se encuentran lejos representar los intereses mayoritarios de los sectores más progresistas de nuestro país.

Por el contrario, han sido los responsables de tirar por la borda, décadas de trabajo político, retrocediendo a porcentajes de representación que no superan el 12% a nivel nacional como sucedió en el 2009, donde no participó Andrés Manuel López Obrador, niveles muy similares a los logrados en la década de los ochentas.

La lucha intestina, el sectarismo, la exclusión y la ausencia en la práctica política de su línea de acción dejan en evidencia la carencia de un posicionamiento ideológico y programático claro. Que hace cada vez más complejo construir un discurso unificado para convencer a la población de que se es una alternativa de gobierno viable, con capacidad suficiente  para enfrentar y resolver los actuales problemas nacionales.

La izquierda partidista actual ha cumplido su ciclo político y como cualquier organización debe ser susceptible a una revisión de sus resultados a través de los objetivos que le dieron origen, ese análisis corresponderá a sus militantes.

En un país con tanta desigualdad social, la izquierda política no puede  se exclusiva de los partidos existentes, ni debe estar condenada a su constante disminución, por lo que es necesario, Refundar  a la izquierda, abrevando de los aciertos (que no son pocos) y de los errores que impidieron alcanzar el objetivo, de hacer de México un país más justo.

Refundar la izquierda, convirtiendo a MORENA en partido político en este momento histórico, es abrir un camino para el necesario relevo generacional, es limpiar a la izquierda de cacicazgos incapaces, ineficientes y faltos de convicción.

Es la oportunidad de realizar un trabajo para preparar, concientizar y capacitar a una nueva generación de dirigentes políticos, que aprovechen la experiencia de lucha de varias décadas de nuestros actuales dirigentes.

Crear un nuevo partido político nacional, permitirá aprovechar los talentos y capacidades de líderes en el ámbito regional, significará también conocer e intercambiar experiencias exitosas sobre la resolución de conflictos comunitarios.

Nos permitirá participar en los procesos electorales locales y nacionales, con nuestros propios activos políticos, privilegiando los mejores perfiles y reconociendo su  trabajo; además, nos permitirá desarrollar mecanismos que den a la ciudadanía voz y representación, lejos de las cuotas de género o de sector, sino en función de sus virtudes y convicción.

Será la puerta institucional para conocer la historia de nuestro país, crear identidad propia, sentir orgullo de nuestra nacionalidad, además de empaparse de la historia local, conocer nuestras vocaciones regionales, potenciar nuestras capacidades como organización hasta el nivel de colonia o barrio.

A través del partido político, podremos dar marcaje personal los actuales gobernantes, legisladores y demás empleados públicos que obtienen su sueldo de nuestros impuestos, como fuerza política les recordaremos para qué fueron elegidos, exhibiremos su comportamiento público y evidenciaremos sus posturas políticas.

La constitución del partido, permitirá elevar al siguiente nivel organizativo el trabajo de base que desde hace varios años se viene realizando en los comités seccionales y municipales de MORENA, permitirá canalizar el ánimo de transformación de los protagonistas del cambio verdadero, brigadistas, ex representantes de casilla y generales, integrantes de los comités del gobierno legítimo y todos aquellos ciudadanos que nunca hayan tenido participación política previa.

Como partido, contaremos con un instrumento flexible de organización nacional, que permita actuar en contingencias nacionales para defender nuestra soberanía, ante las embestidas neoliberales, como lo hemos hecho anteriormente y en el ámbito local tener incidencia en la toma de decisiones a través de una agenda regional, dependiendo de las circunstancias inmediatas.

Contaremos con una agenda propia en la que se genere conciencia sobre la grave crisis de representación que padecemos, promoveremos la iniciativa y candidatura ciudadanas, la relección legislativa, la consulta popular, el referéndum y plebiscito, otorgaremos a los ciudadanos un mecanismo por el cual se pueda sancionar o premiar a sus representantes y buscaremos la reducción del financiamiento público a los partidos políticos demostrando en la práctica que nuestros objetivos son superiores.

Nuestro activo más importante es la calidad moral para señalar los errores y aciertos en el ámbito público y gozar de credibilidad, en estos tiempos de canallas esa cualidad no es un asunto menor, por el contrario, será nuestra carta de presentación para incentivar la participación generalizada de la población, es por ello, que como partido político debemos garantizar el buen funcionamiento de la Comisión de Honestidad y Justicia que será la responsable de vigilar la correcta utilización del poder público por parte de nuestros dirigentes y militantes.

Finalmente, la legislación electoral vigente abre la puerta cada seis  años para solicitar el registro como partido político nacional, si no a aprovechamos el próximo mes de enero del 2013 para iniciar el trámite, nuestra participación político-electoral tendría que subordinarse a las dirigencias de los partidos existentes, cargando con su falta de credibilidad, descrédito y distribución de cuotas partidarias.

Tenemos líder, tenemos organización, construyamos al partido y refundemos a la izquierda.

 

* hoja.viento@gmail.com

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1 comentario

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