Transicionados

* Nadie sabe cómo funcionará este equipo ni para qué sirve tener a un encargado de Emprendedores si el propio Peña ha dicho que serán otros los encargados de las verdaderas secretarías federales. El blindaje mexiquense es para otra cosa. Y sólo así se entiende que Gerardo Ruiz Esparza, otro secretario de Estado mexiquense, sea encargado de Infraestructura. Nadie sabe cómo, pero Juan José Guerra Abud, un oscuro diputado pero brillante empresario toluqueño, haya sido invitado para hacerse con la cartera de Medio Ambiente, con la única excusa de que pertenece al Verde Ecologista. Más bien, se trata de un operador de Emilio Chuyaffet, quien asegura participación y recuerda obligaciones.

 

Miguel Alvarado

Enrique Peña mira por la ventana, al mediodía de una mañana de septiembre. Está de gira y su rutina lo ha llevado por todo el país en busca de conciliar con los dueños del poder el rumbo que tomará su administración. Como siempre, David López, encargado de Comunicación, le comenta los puntos del día y entrega los informes que le ha mandado hacer.

El script para la jornada ha sido escrito y leído, aprendidos los parlamentos principales y repasadas las posibles respuestas. Casi nada ha sido dejado al azar, un lujo que el equipo del presidente electo de México no puede permitirse.

Peña funciona solo, pero lo hace mejor y sin tragedias al lado de quienes lo vieron escalar posiciones políticas, de la mano de su tío, Arturo Montiel, desde el gobierno del Estado de México. Así pues, a su lado están los consejeros y ayudantes que gobernaron con él la patria chica y ahora se aprestan para hacerlo a nivel nacional.

Pero hay un problema. La experiencia de casi todos es regional y sus enfoques políticos responden a veleidades casi necias de los caciques mexiquenses. Esta vez el encargo rebasa sus propias capacidades, incluso sus personalísimas ambiciones pues el presupuesto de un país, el ejército y la armada están a su disposición, enteramente y sin obstáculos siempre y cuando coincidan. Este grupo, que el periodista Jenaro Villamil ha llamado “El Equipito” será el encargado de llevar a buen puerto la transición que Calderón opera desde Rusia y la mitad de Asia.

Este “equipito” tiene las mejores intenciones de mostrar su mejor cara al público mexicano, ante el cual algunos de ellos son perfectos desconocidos. Una mirada al currículum de las columnas vertebrales de Peña los relaciona, a casi todos en escándalos de corrupción que contribuyen a edificar la realidad negra con la que el nuevo Ejecutivo mexicano deberá comenzar su gobierno.

En medio de aquel torbellino mexiquense de colaboradores presidenciales, la Procuraduría federal se da tiempo todavía de detener a narcotraficante en el Estado de México y evidenciar la herencia de la administración peñista. Premeditados o no, los golpes federales podrían ya no tener sentido para quien es el nuevo dueño de las fuerzas armadas en el país y bastiones de la fársica lucha contra el crimen. La detención de Ramiro Pozos González, “El Molca”, pronto dio la vuelta al país pero no por la importancia del supuesto líder del cártel de La Resistencia, sino por la  carcajada permanente que exhibió durante su presentación pública. El Molca, uno de los anti-héroes que el sistema mexicano se encargó de crear en laboratorios de paciencia y por más de 80 años, es nada más el reflejo de la realidad de donde provienen el presidente electo y las condiciones que le permitieron triunfar, a pesar de él mismo. Así, un socio más de La Familia es quitado momentáneamente del camino, por lo menos hasta que lo liberen por falta de pruebas o por expedientes mal integrados. Mientras, la risa de El Molca hace de comparsa a los aliados de Peña, quienes recibieron a su último integrante, el ex secretario de Finanzas del Estado de México, Raúl Murrieta, con los brazos abiertos.

Ese Raúl es parte de la estructura que Luis Videgaray dejó en la entidad para cuidar las cuentas en la recta final de la administración del sobrino de Arturo Montiel y vigilar a Eruviel Ávila mientras pasaba el proceso electoral. Integrado ya al equipo presidencial, a Murrieta Cummings se le recuerda por el burdo manejo que hizo de la cuenta bancaria de gobierno estatal en el banco Scotiabank desde donde se transfirieron 50 millones de pesos que, luego aceptaría, se tratarían de un error. Egresado del ITAM como Videgaray, a Murrieta le tocó hacer el papel más triste al defender la integridad moral de Peña y Ávila y de paso atacar al senador perredista Ricardo Monreal, quien había denunciado aquella cuenta. Al final, tuvo que aceptar lo imputado.

Luis Videgaray seguirá como jefe de Murrieta. Y aunque a Luis se le atribuye el triunfo de Peña, otros lo colocan en un plano muy secundario donde debía interpretar el papel de vocero y stopper, mientras otros operaban realmente la campaña y sus dineros. De cualquier forma, Videgaray es oficialmente el artista de la elección, a pesar de un carácter apocado que de nada le sirvió cuando era secretario de Finanzas en el Edomex. Un empresario norteamericano de origen hispano lo acusó de fraude por cerca de 56 millones de dólares, cuando compró promoción e imagen para el ahora presidente. Junto al de Videgaray, aparecieron los nombres de Erwin Lino, Epifanio David López, Roberto Calleja y Luis Miranda Nava, todos mexiquenses y todos amigos de Peña. Luis Videgaray tiene ahora el encargo de “coordinar la transición gubernamental”.

Junto a este megacontador, está el mencionado David López, un comunicador social al que s ele atribuye la creación del Sistema de Radio y Televisión Mexiquense, un órgano de difusión oficial del gobierno estatal en los tiempos de Alfredo del Mazo González. López había perdido en todos los procesos electorales en los que habían participado sus jefes, y se le responsabiliza por el error que cometió Alfredo del Mazo cuando se negó a felicitar a Carlos Salinas, nombrado por Miguel de la Madrid. López fue uno de los encargados de negociar con Televisa los contratos que ubicaron a Peña en el escenario político nacional. Uno de sus hijos, David López, fue alcalde interino de Metepec y hoy es diputado. Se le ubica como miembro del Chilorio Power, un grupo de voceros cuyo negocio es la imagen de políticos con altas pretensiones.

Alfredo Castillo Cervantes era procurador mexiquense pero antes fue el policía encargado de la investigación sobre el asesinato de la niña Paulette Gebara. Cubrió y respaldó la versión de Alberto Bazbaz sobre la muerte de la pequeña y “olvidó” asegurar el lugar de las investigaciones. Recientemente renunció a su encargo en el Edomex, pero aprovechó aquella plataforma para convertirse en un funcionario mediático aunque poco efectivo, como lo demostró el caso del feminicida conocido como El Coqueto, fugado de las propias instalaciones de la Procuraduría. Castillo es el coordinador de Justicia.

Erwin Lino Zárate siempre ha sido secretario particular de Peña Nieto y lo seguirá siendo. Lo acompañó en la gubernatura y se encargó de él desde la campaña estatal del 2005. Lino es un operador político discreto pero efectivo que sirve de enlace con los distintos grupos priistas y fue colocado atrás de Peña por el propio Montiel, uno de los patrocinadores del nuevo presidente. Lino se especializó en aquello de las secretarías particulares, pues con el ex gobernador César Camacho, desempeñó la misma responsabilidad.

Catapultado en la administración montielista, fue allí él director de Fomento a la Micro y Pequeñas Empresas y director de Desarrollo Rural y también director general de los Foros Biarritz, diseñados como plataformas presidenciales para el fracasado intento de Montiel para hacerse con la presidencia mexicana, en el 2006.

Luis Enrique Miranda Nava es uno de los Golden Boy’s que han sobrevivido a la aventura de poder en la que se embarcó Peña Nieto. Secretario de Gobierno, perdió las elecciones locales en Toluca para la alcaldía. Señalado por defraudar a empresarios locales, a quienes nunca pagó por servicios de promoción, Miranda “negoció”, entre otras cosas, que el sindicato independiente magisterial, Sumaem, retrasara por años su toma de nota, pero también por operar para Montiel, su verdadero hacedor, posiciones políticas y flujos de dinero para elecciones internas y la misma presidencia. Miranda es hijo de Luis Miranda Cardozo, un ex magistrado estatal. También fue acusado penalmente por un regidor de Tlalnepantla, José Luis Cortés, de enriquecimiento ilícito, junto al propio Montiel, a quien presuntamente prestaba su nombre para la adquisición de inmuebles. Fue exonerado por la PGR en el 2005. Y ahora es vicecoordinador político. Se le ubica como el hombre que negoció patrocinios y pugnas políticas para Peña y con un poder mayor al de Luis Videgaray.

Enrique Jacob Rocha ha sido alcalde de Naucalpan, diputado y secretario de Estado. Eterno aspirante a la gubernatura mexiquense, no se pierde sin embargo de los círculos de poder que le brinda el Grupo Atlacomulco. Con fama de desmemoriado y bohemio, a Jacob se le ubica como responsable del Programa Emprendedores, en el equipo de transición.

Nadie sabe cómo funcionará este equipo ni para qué sirve tener a un encargado de Emprendedores si el propio Peña ha dicho que serán otros los encargados de las verdaderas secretarías federales. El blindaje mexiquense es para otra cosa. Y sólo así se entiende que Gerardo Ruiz Esparza, otro secretario de Estado mexiquense, sea encargado de Infraestructura. Nadie sabe cómo, pero Juan José Guerra Abud, un oscuro diputado pero brillante empresario toluqueño, haya sido invitado para hacerse con la cartera de Medio Ambiente, con la única excusa de que pertenece al Verde Ecologista. Más bien, se trata de un operador de Emilio Chuyaffet, quien asegura participación y recuerda obligaciones.

Lo mismo pasa con las obligaciones de Alfonso Navarrete, ex procurador de Justicia del Edomex que perdonó a Arturo Montiel cuando montó una escena para investigarlo por su fortuna de humo y al final, exonerado y todo, ambos conservaron sus bazas políticas pero no públicas. Navarrete quiere la PGR, donde ya trabajó hace años al lado de Jorge Carpizo, de quien por años fue secretario particular. Pasó una mala temporada hasta que Montiel lo rescató y le dio trabajo en su administración. Amigo personal de Maude Versini, ex esposa de Arturo, fue impulsado por ella para obtener la gubernatura del Edomex, pero Montiel optó por la familia en la figura de Peña. Investigó a Isidro Pastor, presidente estatal del PRI mexiquense y el rival más fuerte de Peña en el 2005, para obstaculizarle en el proceso interno del tricolor. El historial de Navarrete es de los más largos dentro del equipo de transición, e incluso se le relaciona con Luis Miguel Dena Escalera, ex agente del Cisen. Acusado por espiar desde Naucalpan a figuras políticas como Manlio Fabio Beltrones y hasta a Angélica Rivera, la esposa de Peña, en el 2008. Fue diputado y ahora lo llaman para una cartera denominada “Coordinación del Trabajo”.

Otros tres mexiquenses hallaron cobijo en la transición. David Korenfeld, ex secretario del Agua y ex alcalde Huixquilucan cuando el narcotráfico irrumpió en aquel municipio; Marcela Velasco y Osvaldo Santín tendrán las carteras, si así se les puede llamar, de Agua, Oficia Mayor del Equipo de Transición y Seguridad Social, respectivamente.

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