La calavera de Eruviel Ávila

Estaba Eruviel Ávila echándose un taco de ojo

cuando de pronto Ernesto Nemer le dijo curioso:

“Oye, compadre, quiero ser útil a la sociedad,

aconséjame algo que pueda estudiar”.

 

Ávila encandilado lo miró

y con la Fanta en la mano le dijo “mira caón,

inscríbete en mi escuela, la que acabo de abrir,

pues aunque no lo parezca, está de lo más inn”.

 

Pues cuál es, amigo, dijo Neto rascándose la choya.

“Mi buen, es mi máxima obra, la Universidad de la Barbacoa”.

 

Ernesto quedó periperplejo, pero luego se sonrió.

Con la comida no se juega, no manches, Eruviel.

Nuestro gober muy querido luego, luego encolerizó

y le dijo a su dizque amigo “me cae que eres Peñafiel”.

 

Pobrecito de Eruviel, ya lo llevan a enterrar al panteón del municipio

pues sobredosis de suadero perforaron sus principios.

Ni sus chapas lo salvaron de esa Muerte golosa

que tres órdenes se hizo con carne tan famosa.

 

* Por Miguel Alvarado.

La última calavera de Calderón

Pudo la Muerte encontrar a Felipe

chupando tranquilo, con su Presidente.

Nada más verlo, la Parca le explica

que no por chaparro se lo lleva al averno.

Que se lo carga donde sus cuates están,

con el Mouriño, Francisco y 90 mil más.

 

Le dice Felipe a la Jija de la Jijurria:

“espérate un rato y échate un trago

que falta un mes ‘pa que venga el arrimado”.

La Muerte lo piensa y le da la razón

y se sirve su vaso, chapeado en limón.

 

Luego al Felipe lo mira de arriba a abajo

y le dice muy seria que no le haga al cuento.

“Mil decapitados mandaste

pero El Lazca no llegó, ni pronto ni tarde”.

 

Ya se va Calderón con la cola entre las patas

Y es que le falta la Mota, como a la cucaracha.

 

* Por Miguel Alvarado.

Calavera presidencial para Enrique Peña Nieto

Estaba Enrique en Soriana comprando con su tarjeta.

Buscaba galán los artículos ‘pa no verse tan cajeta.

Pero la Parca le dijo, muy acomodada en su espalda:

Si quieres verte guapo, pregúntale a los Moreira,

ello conocen de libros, se los saben de la A hasta la Z.

 

Ay, Peñita, te vas a sentar en un pino.

Ten cuidado, nomás, no te vaya a salir el Espino.

 

Mejor avísale a tu padre, ’pa que te compre un programa

si quieres salir con Adela porque el Ticher ‘tá de la fregada.

De una vez pregúntale a Emilio si no quiere una canción.

Se la arreglamos y cantamos aunque no somos 132.

Y ‘pa que veas que somos cuates, te llevamos a los de Atenco

‘pa que te toquen las gaviotas, no te quieras poner flamenco.

 

Ay, Enrique, ya te vas, ya mucho te habías tardado.

ya quédate con tu tío o con el calvo de don Carlos.

 

Allí te vas a cobijar con tierra de camposanto,

bien ganado te lo tienes

y hasta en inglés te lo digo, si quieres.

 

Nomás no te confundas y quieras ligarte a la Parca.

Ella no tiene corazón, aunque puede que te dé las nachas.

Con ella nada ganas, Quique de mi corazón

y si le haces un hijo le vas a pasar pensión.

 

* Por Miguel Alvarado.

Primera embestida

* La insurrección ciudadana se convirtió en el primer triunfo político que marcará el futuro de la organización. Por primera vez en el Estado de México existe una oposición ajena a los intereses de dirigentes políticos que han experimentado los tentáculos de un Estado corrupto y corruptor.

 

Félix Santana Ángeles

Durante los meses de septiembre y octubre, se realizaron 40 Congresos Distritales del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en el Estado de México, en total se convocaron a más de 10 mil ochocientos compañeros, entre integrantes de comités seccionales, representantes de casilla, protagonistas del cambio verdadero y ciudadanos sin filiación política ni partidista.

La conformación de cada congreso distrital fue de la siguiente forma: 50% de sus integrantes debería de pertenecer a un comité seccional del movimiento, 25% tuvo que haber participado en la estructura electoral como representante de casilla o general y el último 25% de ciudadanos que simpatizan aunque no hayan desarrollado alguna actividad específica durante el proceso electoral.

Los objetivos de los Congresos Distritales fueron elegir de manera directa y secreta, con boletas y urnas, a los 8 u 11 delegados que representarían al distrito en el Congreso Estatal, además de votar si MORENA debería convertirse en partido político o mantenerse como movimiento (Asociación Civil).

Los resultados fueron los siguientes: se eligieron a 339 delegados para participar en el Congreso Estatal; por otro lado, 39 distritos votaron porque Morena se constituya como partido político, en tanto que un distrito, el número 40 con cabecera en Zinacantepec, definió que debería mantenerse en su calidad de movimiento social.

Con estos antecedentes, el Movimiento estuvo en condiciones de convocar a su Congreso Estatal que se celebró el 28 de octubre. Cabe mencionar que en la convocatoria quedó explícitamente prohibida la participación de grupos, corrientes o sectas, sólo se aceptó la participación de ciudadanos libres y conscientes para elegir con absoluta libertad a sus dirigentes.

Es aquí donde se registra el primer ataque frontal en contra de la constitución de Morena como organización política independiente, pues con la participación del Grupo de Acción Política (GAP) que propuso a Horacio Duarte como candidato a la presidencia estatal del movimiento y de la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ), con Felipe Rodríguez también como candidato, se corría el riesgo de desaparecer a Morena y sólo fortalecer a cualquiera de las dos organizaciones que se postulaban para dirigirla.

Durante los trabajos del Congreso Estatal se realizaron 12 votaciones con boletas para elegir a cada uno de los 11 cargos del Comité Ejecutivo Estatal y los 5 integrantes de la Comisión de Honestidad y Justicia.

Al realizar la primera elección, se postularon como candidatos a presidente estatal: Horacio Duarte, Felipe Rodríguez, Pedro Zenteno y Lucio Juárez, se les permitió el uso de la tribuna para expresar su intención de participar y al finalizar las exposiciones, todos los congresistas procedimos a votar.

Los resultados finales quedaron en el siguiente orden de prelación: Pedro Zenteno, 130 votos; Horacio Duarte, 75 votos; Lucio Juárez, 74 y Felipe Rodríguez, 59 votos.

Al observar los resultados de la asamblea, se generó un clima de tensión y en medio del desconcierto el presidente de la mesa directiva, Jesús Ramírez, junto con la coordinadora de las votaciones, Cristina Laurel cometieron un error aritmético al sumar los resultados de la elección.

El reclamo no se hizo esperar y por iniciativa de la mesa directiva la asamblea acordó realizar la revisión de voto por voto, con la participación personal de los candidatos, para transparentar la elección y dar certidumbre a los resultados. A pesar de ser  un proceso tedioso, se contabilizaron públicamente cada uno de los votos y los resultados no modificaron el nombre del candidato triunfador, Pedro Zenteno fue electo presidente estatal de Morena.

Ante una segunda derrota, los candidatos Horacio Duarte y Felipe Rodríguez, solicitaron hacer uso de la palabra en la tribuna para dirigirse a la asamblea. El primero descalificó a los congresistas, integrantes de la mesa y a sus adversarios. Visiblemente descompuesto, era evidente que intentó “reventar” la reunión, sin embargo, su llamado polarizó a los asistentes y perdió adeptos que originalmente habían votado por él.

El segundo pidió que se desconocieran los resultados por el error aritmético, que ya había sido corregido con la participación de todos los involucrados. Más inteligente que el primer orador propuso a Pedro Zenteno definir su posición y convocó a la asamblea para volver a hacer la votación.

Ante la presión, la presidencia de la mesa directiva preguntó a los asistentes si debería repetirse la votación o continuar con la elección de los siguientes miembros del Comité Ejecutivo Estatal, con 190 votos a favor y 123 en contra, el GAP y la UPREZ experimentaron su tercer derrota en menos de 3 horas.

Ante un escenario tan adverso, decidieron auto-excluirse y junto con 76 delegados, los candidatos perdedores salieron del salón del Congreso. De manera afortunada, los 250 delegados que permanecieron en la asamblea asumieron el mandato que les otorgara su respectivo congreso distrital, participando activamente en la elección del resto del Comité y la Comisión.

Los medios de comunicación sobredimensionaron los dichos de los dos candidatos derrotados. Sin embargo, para hacer un juicio justo, es necesario evidenciar que los miembros de Morena en el Estado de México decidieron rechazar categóricamente la intromisión de grupos políticos que tomaran por asalto la dirección del movimiento.

Esa insurrección ciudadana se convirtió en el primer triunfo político que marcará el futuro de la organización. Por primera vez en el Estado de México existe una oposición ajena a los intereses de dirigentes políticos que han experimentado los tentáculos de un Estado corrupto y corruptor.

 

* hoja.viento@gmail.com

La fiesta del huracán

* El Estado de México es el sombrío sostén de los empeños personales del nuevo presidente. Convulsionado innecesariamente, será la muestra que utilice para decirle al país cómo van las cosas. Y para asegurarse de que todos reciban el mensaje adecuado, 400 millones de pesos serán destinados desde Michoacán al Teletón, otros 39 desde Guerrero, ambos durante 10 años y los mexiquenses enviarán, por resolución de la Cámara de Diputados local, 900 millones de pesos durante una década. Cifras así garantizan la lealtad de la familia Televisa.

 

Miguel Alvarado

Al estilo de Hollywood, el huracán Sandy llegó a Nueva York, capital mundial de los hombres nuevos que viven en el país de las libertades. La ciudad, indigerible y babilónica apenas narrada por partes en los cómics de Batman o las atmósferas cinematográficas del chistoso Allen, es el centro de la tragedia colectiva del ser humano. Al menos así la venden quienes la toman como el símbolo definitivo del dominio norteamericano. Sandy llegó, luego de arrasar tres ciudades de Cuba, que nada importa en el mapa de la geopolítica hace algunos años ya, y que en el imaginario del gringo promedio subsiste entre frases insensatas de patria o muerte y el mercado de sexo al que fue condenada desde los tiempos de Yemanyá.

El portal Cubadebate recoge algunas impresiones de los sobrevivientes en la isla de Fidel, escritos por el reportero Frank Correa, el 30 de octubre: “mi esposa tiene su familia en Palma Soriano, por la mañana llamó por teléfono a su madre, que todavía aterrorizada le dio las primicias del desastre. Vilma Cruz  contó que la idea general de la población era que se sentirían ráfagas de viento y mucha lluvia, pero cuando el ciclón llegó, más bien sintieron la fuerza de un terremoto azotándolos. Dice que nadie jamás había visto una cosa así. Ni siquiera el ciclón Flora, hasta ese día el símbolo de la fortaleza máxima de un huracán. Dice que ella tuvo que encerrarse en el baño con su pequeña Claudia, de siete años, cuando el techo de la casa se fue volando. Fue rescatada por su hermano Hugo, entre objetos que viajaban en el aire como sostenidos por una mano invisible, su hermano las llevó cargadas a la casa de abajo, que es de mampostería y más resistente”. Las fotos muestran casas de lámina arrasadas materialmente, una realidad más dura que la oscura Nueva York proyecta al mundo en tiempo de elecciones globales. Nadie puede competir con el enjambre de acero y tecnología y sus habitantes se prepararon para lo peor, que para ellos significa tomar agua de la llave, no poder hacer dinero, dejar de asistir a los partidos de los Jets, reforzar puertas y ventanas al estilo de las cintas de zombis e interrumpir los viajes en la monstruosa red de subterráneos.

Luego de la primera noche de lluvias, el 30 de octubre Sandy demostró su mortífera condición. Treinta y tres muertos y 30 mil millones de dólares en daños fueron los obsequios de este huracán Categoría Uno, que golpea una zona geográfica donde la nieve cae cotidianamente. El clima ha cambiado. Las fatuas predicciones gringas sobre el desastre natural se cumplen a güevo, provocadas casi siempre por ellos mismos y que arrastran al resto hacia donde no quieren. El Imperio no perdona. No tiene nada que perdonar, además. El Imperio es ciego a exigencias humanas y la expansión continúa. Obama, el hombre de color más blanco de los Estados Unidos, aprovecha los fenómenos para su campaña, circo mediático que muestra al mundo la incapacidad democrática de los dueños del poder, cuya influencia envuelve de manera totalitaria la vida de los mexicanos.

El mexiquense Peña Nieto se apresta para asumir el poder en México y, junto a sus Golden Boy’s, administrar de una vez por todas el máximo cargo que concede el escalafón público. Peña, envuelto en una niebla de desaciertos y dislates que arrastra de manera muy pública desde las campañas presidenciales, se perfila como uno de los Ejecutivos más cuestionados pero también, porque así son las circunstancias, como alguien que podrá resolver los problemas más inmediatos, pues él es parte de ellos y podrá, si así se lo indica su grupo, el de Atlacomulco, negociar con los poderes fácticos al menos por un tiempo. Para los mexicanos, Sandy se llama Enrique y dejará poco más que 33 muertos. El menjurje priista es incluyente. Narcos, empresarios, clero, políticos y sobre todos ciudadanos comunes lo apoyarán en el trance más difícil. Casi de inmediato el Grupo Atlacomulco demostrará que la mitad de México estaba equivocada.

El Estado de México es el sombrío sostén de los empeños personales del nuevo presidente. Convulsionado innecesariamente, será la muestra que utilice para decirle al país cómo van las cosas. Y para asegurarse de que todos reciban el mensaje adecuado, 400 millones de pesos serán destinados desde Michoacán al Teletón, otros 39 desde Guerrero, ambos durante 10 años y los mexiquenses enviarán, por resolución de la Cámara de Diputados local, 900 millones de pesos durante una década. Cifras así garantizan la lealtad de la familia Televisa, metida en la vida del mexicano y hasta del nicaragüense hasta el tuétano. Eruviel Ávila, gobernador en lo legal, intenta con magia y buenos deseos mantenerse en el poder, aunque sea nada más para el currículum y espera poco ansioso la llamada de su jefe para integrarse en algún lugar de la Presidencia. Nada mejor para él, que de todas formas entiende el papel que desempeña y lo hace sin reparos. La entidad, mientras tanto, se mantiene en calma y reporta su habitual dosis de ejecutados, tres diarios en promedio, y la limpia sistemática que el cártel de La Familia experimenta, aunque lo niegue.

Nueva York, mientras tanto, ha transformado su desgracia en escenario de miles de pistas que muestran a tiburones nadando en las calles de Jersey o buzos explorando largos túneles del Metro. Nada es desaprovechado para hacer dinero y la gráfica electrónica magnifica la tragedia. Olas gigantes azotan la Estatua de la Libertad y un cielo cuántico se decanta sobre los palacios yuppies, que observan la furia por los ventanales con una Coca en la mano.

La crisis de Nueva York opaca la verdad. Los siete millones de mexicanos en la zona desgranarán poco a poco la versión Región Cuatro del apocalipsis que les toca vivir, justo como sucedió en los atentados del 11-S. La verdad es que Nueva York disfruta la atención del mundo y muestra cómo debe un país civilizado enfrentar, con todo glamur, la furia del huracán.

Sandy no es lo que parece. Eso dicen los gringos.

La Bestia

* Según la Subsecretaría de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, cada año ingresan al país 150 mil migrantes sin documentos, la mayoría provenientes de Centroamérica. De acuerdo con organizaciones civiles de Derechos Humanos, esta cifra asciende a 400 mil, de los cuales cerca de 30 por ciento son mujeres, casi todas centroamericanas. Las asociaciones defensoras de los derechos de migrantes estiman que 6 de cada 10 de las mujeres que ingresan de forma irregular al país, son violadas sexualmente.

 

Guadalupe Cruz Jaimes (CIMAC)

Las autoridades mexicanas deben supervisar al personal de las estaciones del tren conocidos como “garroteros”, pues se dedican a extorsionar a las personas migrantes y agreden sexualmente a las mujeres que suben a los ferrocarriles rumbo a la frontera norte.

Lo anterior lo señaló Maribel, migrante originaria del municipio hondureño de Progreso Yoro, entrevistada en el albergue San José del Hermano Migrante, ubicado en Huehuetoca, Estado de México.

La mujer de 41 años de edad tuvo que salir de su país porque fue despedida de su trabajo y nadie más la contrató. “A mi edad ya nadie nos emplea, sólo aceptan de 18 y 30 años”.

Ante la falta de recursos para mantener a sus tres hijos, tomó la decisión de migrar, aunque ello le implicara atravesar “un calvario” en su paso por México.

“Es duro, uno vive tantas injusticias, los ‘garroteros’ abusan de la mujer, creen que porque montan un tren tienen derecho de tener sexo con ella”.

A las mujeres, relató, les dicen que si quieren que las dejen subir a los ferrocarriles tienen que pagar y si no traen dinero las agreden sexualmente. “Si no les das para la soda, te piden otra cosa para montarte al tren”, mencionó.

Maribel refirió que la mayoría de las migrantes está expuesta a ese tipo de violencia porque “vamos con el dinero contado para comer algo en el camino”.

La hondureña todavía tiene que subir a tres trenes para llegar a la frontera norte. Ella salió de su país con 3 mil lempiras (mil 980 pesos mexicanos), pero sólo le duraron hasta Tenosique, Tabasco.

Según la Subsecretaría de Población, Migración y Asuntos Religiosos de la Secretaría de Gobernación, cada año ingresan al país 150 mil migrantes sin documentos, la mayoría provenientes de Centroamérica.

De acuerdo con organizaciones civiles de Derechos Humanos, esta cifra asciende a 400 mil, de los cuales cerca de 30 por ciento son mujeres, casi todas centroamericanas.

Las asociaciones defensoras de los derechos de migrantes estiman que 6 de cada 10 de las mujeres que ingresan de forma irregular al país, son violadas sexualmente.

Ante esta situación, la centroamericana demanda la intervención de las autoridades mexicanas. “Necesitamos que supervisen a los garroteros que trabajan en las estaciones de los trenes, porque es injusto lo que hacen. Como mujeres, como seres humanos, merecemos respeto”, refirió categórica.

Maribel recordó que las y los migrantes “no salimos de nuestro país por gusto, salimos porque no tenemos de otra para sacar adelante a nuestra familia, para que nuestros hijos estudien”.

A diferencia de la gran mayoría de las migrantes, la hondureña no tiene como destino Estados Unidos, ella va a Saltillo, Coahuila, a trabajar con una señora que tiene una dulcería.

Esta es la segunda vez que migra, en el primer viaje conoció a la que ahora es su patrona en La Casa del Migrante de Saltillo y se quedó a laborar con ella “para no seguir padeciendo”.

Maribel gana 2 mil 600 pesos a la quincena, con ese ingreso mantiene los estudios de sus hijos, ésa es su meta, pues “en Honduras estamos llegando a una situación en la que el que no tiene título no halla trabajo”.

 

Narran vivencias

 

El libro “Nuestras voces en el camino. Testimonios de mujeres en la migración” muestra el costo emocional, físico y económico que implica para las mujeres salir de sus países a fin de mejorar la calidad de vida de sus familias.

La obra, que recién presentó el Instituto para las Mujeres en la Migración (Imumi), da voz a una decena de migrantes en su mayoría centroamericanas y sudamericanas, quienes relatan los obstáculos que han tenido que sortear para regularizar su estancia y conseguir empleo en las naciones de destino.

Además, ellas denuncian las dificultades que padecen para garantizar Derechos Humanos (DH) como salud, educación y la impartición de justicia.

Estas mujeres, quienes han sido capaces de superar situaciones adversas, atravesaron también distintas modalidades de violencia de género: física, sexual, psicológica, económica e institucional.

“Alba” es una de ellas. La guatemalteca, de 40 años de edad, salió de su país en 2003 rumbo a Canadá, mediante el Programa de Trabajo Agrícola Temporal.

Para ella y su esposo era una buena oportunidad para ganar más dinero y pagar los estudios de sus hijas. En ese año se inscribieron al programa a través de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), y en un par de meses los llamaron.

La guatemalteca llegó a Québec con un grupo de 30 mujeres, que tenían entre 20 y 40 años. Las trasladaron a una finca para trabajar en el corte de fresa.

Su jornada de trabajo era de lunes a sábado de 6 de la mañana a 7 de la noche. En ese horario no podían hablar entre ellas, ni tampoco ayudarse cuando alguna sufría un accidente o algún desmayo. “La capataz nos decía: ‘No se pueden acercar ¡Ustedes a su trabajo!’”, narra.

En la publicación del Imumi la centroamericana también denuncia que permanecían encerradas casi todo el tiempo. Sólo los jueves “la patrona pasaba por nosotras para llevarnos a Walmart donde hacíamos las compras para la semana”. Luego de esta experiencia, “Alba” refiere que no le gustaría que sus hijas migraran “porque allá el trabajo es duro”.

Además “no es fácil salir del país donde una nació, cuesta mucho dinero y a veces hasta la vida. Pero también sé que nadie migra por gusto, que las personas nos vamos de nuestros países por necesidad; con ese anhelo de ofrecerle a la familia una mejor vida viajamos a otros lugares en busca de esas oportunidades que no tenemos en nuestra tierra”, lamenta la ama de casa.

“Brenda” es otra migrante centroamericana que salió de su país con la intención de progresar. La mujer, de 36 años, salió de Honduras a Guatemala donde vivió siete meses, en ese tiempo abrió una microempresa de tortillas de harina. Entonces, la hondureña, de 29 años, quiso certificar su negocio, pero las autoridades guatemaltecas le pusieron “peros” para realizar el trámite por ser extranjera.

Decepcionada, “Brenda” decidió migrar a Estados Unidos con el apoyo de una de sus amigas, quien desde el país del norte le prestó 2 mil 500 dólares (poco más de 32 mil pesos mexicanos) para pagar un “coyote” (traficante de personas).

Así, llegó a la frontera México-Guatemala, cruzó el río Suchiate y espero el tren. En el trayecto, abatida por el cansancio, la joven estuvo a punto de caer, pero el conocido con quien viajaba la sostuvo. Cuando llegó a Oaxaca cambiaron de ferrocarril.

En la región oaxaqueña del Istmo de Tehuantepec, “Brenda” y el grupo de migrantes con los que estaba fueron amenazados por la comunidad y tuvieron que huir “al monte”, donde la persecución continuó. Escucharon voces de hombres que les gritaban: “¡Ahorita que los agarremos los vamos a matar y a echar al río como hacemos con todos!”. Ella y sus compañeros escaparon, y volvieron a caminar a la orilla del tren bajo el sol inclemente.

La hondureña se comunicó a EU y su amiga le dijo que el “coyote” que habían contratado estaba preso, y que tendría que esperar a que saliera de prisión para que la ayudara a cruzar la frontera norte. En tanto, la joven debía trasladarse con unos conocidos al Distrito Federal.

Una vez en la capital, “Brenda” fue apoyada por la organización Sin Fronteras para regular su estancia migratoria en el país, y también recibió apoyo emocional para superar el dolor que experimentó durante su tránsito por territorio nacional.

Hoy, “Brenda”, quien decidió quedarse en el DF, recuerda que “desde los siete años supe que migrar era mi posibilidad. Escuché los relatos de quienes se habían ido detrás del sueño americano. Parecía que el dinero estaba tirado en la calle y tu sólo ibas a recogerlo. Nadie te cuenta lo duro que es llegar”.

Otra mujer afectada por la migración es “Blanca”, una comerciante de El Salvador, quien desde hace más de dos años no sabe nada de su hijo menor que ese año salió de Centroamérica hacia EU. La mujer de 54 años narra en el libro que “la madrugada del 16 de abril de 2010 fue la última vez que lo tuve en mis brazos. Después de esa fecha pudieron comunicarse dos veces: la primera cuando su hijo estuvo en Guatemala, y la segunda en la Ciudad de México. Luego, “Blanca” supo (por otras personas) que Luis Roberto llegó a Piedras Negras, Coahuila, de donde el “coyote” lo trasladaría a Houston y después a Los Ángeles.

En julio de 2011, la salvadoreña participó en la Caravana por la Paz en México, donde expuso su caso ante Felipe González, relator para los Trabajadores Migratorios y Miembros de sus Familias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Dos meses después las autoridades la llamaron para informarle que buscaron en los centros de detención y hospitales mexicanos y no encontraron a Luis Roberto. Desde entonces no se han vuelto a comunicar. No obstante, “Blanca” refiere que “día a día esperamos que timbre el teléfono y sea él. Confiamos en Dios, en que un día del otro lado del auricular escucharemos su voz o simplemente cruzará la puerta de la casa”.

Fidel y Hank: pasajes de la Revolución

* El profesor Carlos Hank mantenía una estrecha relación con Fidel y con Camilo Cienfuegos. De vez en cuando comían o cenaban en casa de Hank. Según una anécdota (ratificada en Cuba, por el propio Jorge Hank Rhon), la noche del 27 de enero de 1956, durante una cena en la casa del Profesor, en Toluca, su esposa la señora Guadalupe Rhon comenzó a sentir los primeros dolores de parto. En casa de los Hank estaban como invitados Fidel Castro y Camilo Cienfuegos.

 

José Martínez

Durante su estancia en México Fidel Castro le pidió a Carlos Hank González un lugar para preparar a sus combatientes para la Revolución cubana. Fidel le pidió a Hank un lugar que se asemejara a la cadena montañosa en la región suroriental de Cuba, en las provincias de Granma y Santiago. Días después Hank recibió un reporte confidencial de sus allegados. De acuerdo a las necesidades de Fidel y sus huestes sugerían un paraje en las faldas del Nevado de Toluca; como segunda opción se le ofreció a Fidel unos terrenos cercanos a Ixtapan de la Sal. Ninguno de estos parajes convenció al mítico comandante, hasta que por fin se decidió por un lugar cercano a Chalco, la Hacienda de Santa Rosa, a la que vio como el lugar ideal, pues en ese entonces la zona se encontraba alejada de la mancha urbana y estaba rodeada de cerros.

Mientras tanto, informes de la CIA reportaban a Washington y La Habana sobre los movimientos de Fidel Castro y sus hombres en territorio mexicano. Incluso el dictador Fulgencio Batista envió esbirros para asesinarlo. Durante un buen tiempo los guerrilleros pasaron inadvertidos.

El profesor Carlos Hank mantenía una estrecha relación con Fidel y con Camilo Cienfuegos. De vez en cuando comían o cenaban en casa de Hank. Según una anécdota (ratificada en Cuba, por el propio Jorge Hank Rhon), la noche del 27 de enero de 1956, durante una cena en la casa del Profesor, en Toluca, su esposa la señora Guadalupe Rhon comenzó a sentir los primeros dolores de parto. En casa de los Hank estaban como invitados Fidel Castro y Camilo Cienfuegos.

Jorge Hank Rhon lo contó así: “el 27 de enero de 1956 estaban cenando en la casa mi papá, Fidel Castro, creo que el Che Guevara, mi tío y dos o tres personas más. En ese momento mi mamá se fue al hospital para tenerme; ¡nací el 28 a la una de la tarde!”.

Meses después, por un hecho circunstancial, los disidentes cubanos fueron detenidos por policías preventivos de la ciudad de México, pero jamás delataron al Profesor, aun cuando fueron torturados. Algunos detalles de su detención constan en documentos provenientes del Archivo General de la Nación.

De acuerdo con los expedientes policiacos, Fidel Castro y el Che Guevara fueron detenidos cinco meses antes de que partieran en el Granma hacia la isla para iniciar su lucha armada.

Los documentos contienen la declaración inicial y una ampliación de la misma, ambas realizadas en algún lugar del Distrito Federal. Estaban en la sección Investigaciones Políticas y Sociales de la Secretaría de Gobernación, que se encuentra en el Archivo General de la Nación bajo resguardo y clasificación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Según uno de los expedientes, Fidel Castro fue aprehendido accidentalmente por policías preventivos el 20 de junio de 1956, y fue entregado para su custodia a la Dirección Federal de Seguridad, donde se mantuvo literalmente secuestrado. Luego se supo que para dejarlo en libertad debieron intervenir varios personajes de la política mexicana, entre otros el ex presidente Lázaro Cárdenas y el propio presidente Adolfo Ruiz Cortines, así como Fernando Gutiérrez Barrios.

Casi una semana después de su detención, Fidel Castro fue presentado ante el Ministerio Público para que rindiera su declaración. El 24 de junio fue aprehendido Ernesto Guevara, junto con otras doce personas, tras un operativo de la Federal de Seguridad en la Hacienda de Santa Rosa, en Chalco, que el profesor Hank les había facilitado a través de intermediarios.

En los expedientes del Ministerio Público Federal no aparece ningún número de folio, ni el nombre del agente ministerial, sólo una firma ilegible; tampoco se registra la ubicación de la oficina. Lo único que aparece al calce es el logotipo que identifica a la Procuraduría General de la República.

Ernesto Guevara manifestó en sus declaraciones tener más o menos año y medio de vivir en México, procedente de Guatemala, con pasaporte argentino y visa de turista. Dijo contar con 28 años de edad y ser originario de Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina, y que realizó sus estudios de médico en la Universidad de Buenos Aires, mismos que concluyó en 1953.

Aseguró haber salido de su país en ese año y haber residido en Bolivia, Perú, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y nueve meses después haber partido a Guatemala. En ese país se dio de alta en el ejército, bajo el mando del coronel De León, jefe de operaciones del presidente Jacobo Arbenz, quien fue derrocado un día antes de que Guevara fuera mandado al frente. En su declaración niega ser comunista militante, pero reconoce la inquietud que le había despertado la teoría marxista, la cual consideraba que no se interpretaba exactamente en la URSS. Acerca del Movimiento 26 de Julio en México, expuso en su declaración que a su llegada a la capital del país ingresó a la Agencia Latina de Noticias, que era mantenida extraoficialmente por el gobierno argentino, y que al mismo tiempo prestaba sus servicios en el Hospital General y en la Facultad de Medicina de la UNAM.

El Che afirmó que, un año antes, un amigo, cuyo nombre no identifica, lo llevó a la calle de José Amparán 49, donde conoció a Fidel Alejandro Castro Ruz, quien preparaba un movimiento revolucionario contra el gobierno de Fulgencio Batista, y que después le pidió de favor arrendar el rancho Santa Rosa, a 10 ó 12 kilómetros al sureste de Chalco, Estado de México.

Por su parte, Fidel Castro declaró haber salido de una reunión donde se ingirió ron, y cuando caminaba tranquilamente con otros dos cubanos, unos policías preventivos capitalinos les marcaron el alto y, al darse cuenta de que estaban armados sin poder explicar las causas, fueron remitidos a la autoridad superior, que los entregó a la Dirección Federal de Seguridad.

Relató, además, que el 7 u 8 de julio de 1955 llegó como turista a la ciudad de Mérida por vía aérea y de inmediato voló al puerto de Veracruz. De allí viajó en camión al Distrito Federal, donde permaneció hasta octubre para salir a Estados Unidos a organizar clubes patrióticos de cubanos, y que regresó a México en diciembre para viajar luego a Costa Rica, cuando se le vencía la visa, y que retornó a los cuatro días con sus documentos en regla.

Manifestó que las casas de residencia de los cubanos exiliados, con 8 a 10 habitantes, estaban en Insurgentes Norte 5, en Kepler y Copérnico, en Avenida México 33, y que en el Rancho Santa Rosa había entre 15 y 20 personas.

Durante su declaración, Fidel hizo constar varias cosas: que la Revolución cubana no la estaban organizando desde México, sino que se planeaba en Cuba por miles de ciudadanos. Insistió que él era el dirigente del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en Cuba, Estados Unidos y México y que en ningún momento había incluido en sus planes revolucionarios atentar contra el dictador Batista. E hizo constar que Ernesto Guevara no era miembro activo de su organización, sino que únicamente actuaba en calidad de médico.

Al ampliar su declaración, Fidel Castro contó sus orígenes políticos, su formación en la que obtuvo los títulos de doctor en derecho civil, licenciado en derecho diplomático, licenciado en derecho administrativo y doctor en ciencias sociales, así como su afiliación al Partido del Pueblo Cubano, denominado allá como ortodoxo, al que perteneció desde el 22 de marzo de 1952. Precisó no tener ningún nexo con el Partido Comunista (de Cuba) ni participar de la ideología comunista.

Días después de ser liberados, los guerrilleros se dieron a la tarea de organizar su partida rumbo a Cuba. No obstante, faltaba un medio de transporte que los llevara a la isla. Por fortuna, Fidel conoció a Antonio del Conde, quien se dedicaba a la venta de armas, un negocio legal entonces en México.

Del Conde le habló de una barcaza de su propiedad, la cual Fidel no conocía físicamente. Se trataba de un viejo yate destartalado, con el motor y la quilla descompuestos. A pesar de ello, Fidel Castro le dijo: “si usted me arregla ese barco, en ese barco me voy a Cuba”.

Así se escribió el inicio de la Revolución cubana.

 

* Periodista y escritor. Es Consejero de la Fundación para la Libertad de Expresión (Fundalex). Es autor del libro Carlos Slim, Los secretos del hombre más rico del mundo, y otros títulos, como Las enseñanzas del profesor. Indagación de Carlos Hank González. Lecciones de Poder, impunidad y Corrupción y La Maestra, vida y hechos del Elba Esther Gordillo.

La incursión

* Ocho años antes de que Felipe de Jesús Calderón Hinojosa llegara a la Presidencia de la República, el narcotráfico y la violencia habían adquirido sus verdaderas dimensiones. El Cártel de Juárez, que se ha transformado para dar paso a La Línea, ya estaba consolidado, lo mismo que los cárteles de El Golfo y de Sinaloa.

 

Francisco Cruz Jiménez

Sangrienta y encarnizada, por escribir las palabras más suaves, fue la irrupción Zeta en Michoacán. El estado jamás había vivido una violencia de esa naturaleza ni sus cuerpos de seguridad estaban preparados para enfrentarla. Se multiplicó el secuestro bajo el sinónimo disfrazado de levantón y los muertos se apilaron en la morgue de cada ciudad. Así fue como emergieron, plenas y crudas, las guerras internas. Así se consolidaron estos comandos preparados en las fuerzas especiales del Ejército mexicano o en las Fuerzas Armadas. Michoacán fue la primera escena impactante en el sexenio de Calderón.

Criminalidad y enfrentamientos trastocaron la vida cotidiana de los michoacanos. La guerra de exterminio que, con una crueldad nunca antes vista, declararon Los Zetas a sus rivales, a las policías y al Ejército —en muchas ocasiones cómplices de los capos del narcotráfico— cambió para siempre la forma de ver y entender el avance del crimen organizado. Luego sería usada con fines políticos desde la presidencia de la república para doblegar al ex gobernador perredista Leonel Godoy Rangel, pero ése es otro tema.

El impacto de esa toma por asalto de casi cada ciudad importante de Michoacán, no sólo del puerto de Lázaro Cárdenas, todavía no se cuantifica. Pero eso es adelantarse a la historia, porque en ese tiempo Karen descubrió que ni él ni sus compañeros: Karin, El Flaco, El Trinquetes, El Panudo, Ostos, El Pompín, El Chicles, Cabeza de Bola, Cascanueces, La Parca, Gori-3 y El Zar eran los primeros zetas en llegar a aquella entidad.

“Ya había gente de nosotros para estar chingando a la contra, pero principalmente a células del texano Édgar Valdez Villarreal, La Barbie”, un matón de piel muy blanca y corpulento, bien conocido porque es originario de Laredo, donde había dejado constancia de su crueldad y ambiciones desmedidas.

El grupo de Karen recibió otra instrucción muy precisa: atacar a la banda de los hermanos Beltrán Leyva, que tenía compradas las plazas de Zihuatanejo y Acapulco. A cada uno le urgió borrar de su mente la idea de regresar a Nuevo Laredo “porque nos íbamos a quedar en Lázaro Cárdenas. Luego podríamos llevar a nuestras familias.

”Como siempre lo hacíamos y en fechas distintas, por separado empezamos a viajar en autobús a Lázaro Cárdenas, a donde nos alojamos en varias casas, rentadas con antelación por Karin. Para el 5 de agosto de aquel 2005 llegué a Lázaro Cárdenas, precisamente a una casa en Lago Zirahuén de la colonia Las Seiscientas Casas. A la misma dirección se presentaron Karin, Pompín, El Zar y El Gori-3. Los demás fueron a otra casa en la calle Zinapécuaro de la colonia Las Torres, mientras nos organizábamos.

”Dos días después llegó Lorméndez Pitalúa —cargando a cuestas la fama de sus cuatro alias que los michoacanos conocerían de golpe: Z-10, El Pita, El Mono y El Patas— con la encomienda de rentar otros puntos o casa [sic] de seguridad en el mismo puerto”.

La conquista de Lázaro Cárdenas no era un capricho. En un día cualquiera se reporta un movimiento de dos mil contenedores. Capos sinaloenses y tamaulipecos entendieron que allí, en la narco-ruta del Pacífico, estaba la entrada de drogas y precursores químicos para elaborarlas. Lázaro Cárdenas era, pues, una fuente vital de ingresos y materia prima para criminales y delincuentes.

“Luego de organizarnos, formamos tres estacas, una comandada por Lorméndez, otra por El Flaco y la tercera por Karin. A los tres días de haber llegado —como se hizo en todo agosto de 2005— empezamos a salir a la calle, vestidos de civil, sin armas y en automóviles particulares que, más tarde, pasamos a los halcones que contratamos a través de Arturo El Archi, en Lázaro Cárdenas.

”Durante ese mes de agosto y a través de El Licenciado —un abogado originario de la ciudad michoacana, pero al servicio del crimen organizado— Lorméndez empezó a contactarse con diversas autoridades para comprar protección. De esa manera, cada semana se entregaban dólares americanos —siempre en cantidades de cincuenta mil o más— según el puesto, el rango y el fuero del funcionario o policía”.

En su declaración sobre la entrega de dinero, Karen incluyó “al comandante de la Agencia Federal de Investigaciones encargado de Lázaro Cárdenas y quien —denunció— recibía el dinero a través de un hermano, así como al Sub, policía municipal de Lázaro Cárdenas, quien siempre calza botas vaqueras, viste pantalón de mezclilla, camisa a cuadros, gorra de visera y una escuadra .38 súper o nueve milímetros con cachas blancas, fajada a la cintura con una pernera, y a un comandante de la misma corporación”.

Luego mencionó en sus delaciones a un síndico procurador del mismo ayuntamiento, a quien durante “la primera quincena de septiembre, Lorméndez le entregó cincuenta mil dólares por hacerle un plantón, lo que ocurrió en el mismo mes; querían hacer renunciar al alcalde porque éste no quiere a Lorméndez. Dijo que no tendría tratos con nosotros.

“Lorméndez también daba dinero a los comandantes de la policía municipal de La Unión y de Petacalco, Guerrero, a quienes regaló uniformes negros, fornituras y cargadores para R-15”. Poco a poco, la violencia se extendió y Michoacán entró en alerta general. La violencia, como un cáncer, también se propagó hacia el vecino estado de Guerrero y a municipios del sur del Estado de México.

La preparación que recibieron en el Ejército mexicano a través de los grupos Aeromóvil de Fuerzas Especiales y Anfibio de Fuerzas Especiales —ambos bien conocidos como Gafes—, sumada al reforzamiento con instructores kaibiles, a la adquisición de armamento superior e ilimitados recursos suministrados por el cártel del Golfo, dio a Los Zetas la confianza para lanzarse desde Tamaulipas a la conquista del país y, luego, el impulso para extender su presencia en Centroamérica.

Ya desde 1998, cuando se documentó el reclutamiento de militares a través del capo Osiel Cárdenas Guillén, El Mata-amigos, y su nacimiento como brazo armado de este capo que temía una emboscada por haber planeado el asesinato de su amigo Salvador El Chava Gómez Herrera, Los Zetas impusieron su poder a través del terror.

Por decirlo de otra manera, ocho años antes de que Felipe de Jesús Calderón Hinojosa llegara a la Presidencia de la República, el narcotráfico y la violencia habían adquirido sus verdaderas dimensiones. El Cártel de Juárez, que se ha transformado para dar paso a La Línea, ya estaba consolidado, lo mismo que los cárteles de El Golfo y de Sinaloa.

Hijos del Imperio

* George A. Romero, padre máximo de las películas de serie B que estremecen las alegorías de los gringos, puede estar orgulloso. De ascendencia cubana, el altísimo Jorge triunfó en el Hollywood más irreverente que un Imperio puede permitir. La crítica desde el zombi sobre el desencanto de una civilización que lo tiene todo, menos libertad, quedará para siempre disfrazada de come-cerebros envueltos en harapos mortuorios. Los pobres que se desayunan lo que encuentran –el dinero, su propia vida- vagan entonces por ciudades azotadas porque sí donde pervive, como siempre, el más gandalla. Así, la enseñanza del Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe se cumple en los bueyes de los demás y, cuando conviene, en los rebaños propios.

 

Miguel Alvarado

“… Boras… botas a result of soch deris, deris olso a fracmetd… fragmented sosaieti, ad boud socioeconomic a reginald levels bituinde nort and de saud”, decía el presidente electo de México, Enrique Peña, durante una intervención pública en el 2008, ante la Speaking World Future Societys, cuando todavía era gobernador del Estado de México. En un minuto con 58 segundos, el de Atlacomulco desnudó ante el mundo lo que la globalización le ha hecho. No se trata de los mercados ni de capitalismos salvajes o productos chinos subsidiados con dinero norteamericano, sino de la sustitución de valores y conocimientos elementales, que en posesión de inteligencias como la del priista, resultan delirantes muestras de lo que significa una nación tributaria, avasallada, temerosa de dios, del futbol y del PRI.

El 27 de octubre del 2012 la Alameda de Toluca se llenada con cientos de jóvenes para un paseo por la ciudad disfrazados de zombis, monstruos, catrinas y hasta marchitas novias de las cintas del norteamericano Tim Burton. Una explosión de ingenua inteligencia se mezclaba con actos de camaradería tales que ni siquiera las marchas anti-Peña habrían inspirado. Ese abrazo fraterno giraba en torno a la idea de la diversión, uno de los derechos universales hasta en las sociedades que no tienen resuelto problemas inmediatos, y tomaba la idea zombi, un  muerto que se levanta y anda, aunque no se fuga como sucedió con El Lazca, Lázaro de vanguardia en épocas de internet y santos al estilo de Juan Pablo II.

George A. Romero, padre máximo de las películas de serie B que estremecen las alegorías de los gringos, puede estar orgulloso. De ascendencia cubana, el altísimo Jorge triunfó en el Hollywood más irreverente que un Imperio puede permitir. La crítica desde el zombi sobre el desencanto de una civilización que lo tiene todo, menos libertad, quedará para siempre disfrazada de come-cerebros envueltos en harapos mortuorios. Los pobres que se desayunan lo que encuentran –el dinero, su propia vida- vagan entonces por ciudades azotadas porque sí donde pervive, como siempre, el más gandalla. Así, la enseñanza del Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe se cumple en los bueyes de los demás y, cuando conviene, en los rebaños propios.

Mientras el Toluca, deportivo futbolero propiedad de los dueños de las chelas, era masacrado por la Cruz Azul, equipo de cementeros dirigido con argumentos de evasión fiscal, los jóvenes se preparaban para recorrer el centro. Los preparativos incluyeron sesiones de maquillaje, dijeron unos, con artistas que trabajan para la serie de televisión The Walking Dead, algo así como El Caminante Muerto, que se ha convertido en una referencia aceptable para quienes tienen la esperanza de enfrentarse a un apocalipsis de naturaleza necronómica. Los artistas, muy cotorros, iluminaban con sus tiliches las caras de los participantes, quienes estuvieron formados por más de 4 horas con tal de obtener el ansiado luk y kilos de sangre y desprendida piel fueron ofertados, gratuitamente, entre aquellos los no-vivos. Los organizadores pedían a cambio la entrega de alimentos, una lata, un paquete de algo, una pequeña despensa que luego sería repartida entre otros muertos, más reales, más hambrientos, menos amables.

El fantástico escape de esta realidad dura y ojeta está justificado, aunque no dura mucho. El reparto gratuito de sangre que hacían algunos, hecha con pintura y miel, por ejemplo, podría compararse a compartir lo más necesario, lo vital, pero que ahora debe pasar necesariamente por símbolos que poco expresan cuando se trata de entender los fenómenos que llevaron, por ejemplo, a las normales rurales y  Michoacán a protagonizar una revuelta civil que culminó con más de lo mismo. Genaro Vázquez y Lucio Cabañas debieron resucitar nada más para morirse otra vez.

Los personajes representados para el recorrido de la muerte fueron, además de los vivientes muertos, los estereotipos del cine yanqui. Una catrina, elegantemente ataviada de negro y con el rostro marchito por el calor, avanzaba garbosa entre asesinos seriales, enfermeros dementes, doctores destripados y sexys adolescentes en ligueros perfumados y negros. Las influencias del manga de pronto se catalizaron en adorables galanas de hentai, con el pelo rojo y atuendos del más refinado sadomasoquismo, que caminaban desgarbadas, enseñando las piernas al lado de Joker desfigurados, de la serie que refleja la cultura más inmediata que Washington propone para sus jóvenes, los que están allá y los que nacieron en este país. Con pesados sacos morados, los guasones soportaron heroicos, antivillanos, la estulticia del sol e incluso a un Batman descarnado que patrullaba las calles en su batimoto, más parecida a la de un policía que a la del amargo héroe de mentiras.

Otros bodrios que se dieron cita fueron dementes escapados de manicomios, encerrados en camisas de fuerza y tan pálidos como los habitantes de La Castañeda; serial killers de ensortijado pelo verde y hasta cocineros empapados en la sangre de sus guisos prodigiosos. No hubo santos ni bludemons, ni siquiera lloronas huapangueras o de perdida televisos donramones que no pagan renta. Nada. Todo se redujo al infernal sangrerío aunque enmarcado en el esplendoroso lenguaje mexicano que incluye unas 25 palabras esenciales como güey, chingada, verga, madre, pedo, puta, hijos, mames, pendejo, dame, toma, amo, odio y préstame, entre otras.

Para el mediodía el parque era un set de televisión. Monstruos y monstruas bebían cocacolas y se echaban el cigarro en espera de la marcha. Mientras, las vendedoras otomíes que todavía llevan en sus canastas hojas de té observaban, espantadas pero divertidas, la escena.

– ¿Me compra una rama para el té?

– Luego, más tarde.

– ¿Y qué están haciendo esas personas?

– Se disfrazan de monstruos.

– ¿Para qué?

– Quieren caminar por las calles con sus disfraces.

– Ah. ¿Y a qué horas van a terminar?

– Sólo ellos saben.

– ¿Me compra una rama para el té?

Estupefactas, las vendedoras se alejaban mientras la horda se organizaba. A las dos de la tarde, unos mil maquillados tomaban la avenida Morelos y asustaban jugando a comercios y automovilistas. Ni siquiera las marchas del YoSoy132 fueron tan agradables ni recogieron tantos participantes. Mejor esto, una marcha zombi que una revolución. Porque las dos cosas no se pueden. La Zombi Nation que gobernará Peña olvidará pronto a esos que mencionaban a un tal Guevara creyéndolo actor e imitaban sin saber las consignas que también caminaron las calles de Santiago en los septiembres de Salvador Allende. La memoria no alcanza para eso, entre fiestas y mascaradas disfrazadas de buenas intenciones.

La columna, cabalgata de lo imposible, infernal discordia de adaptados a la nueva era del PRI, pasó por la tienda Soriana, en las calles de Juárez e Instituto Literario. Nadie recordó que apenas en junio aquella hacedora de presidentes era insultada y sus vidrieras llenas de manos adolescentes, algunas indignadas y sabias. Los comercios locales aprovecharon la bulla para recordar a los jóvenes que el mundo era de ellos. Bocina en mano, una mujer con locutora voz arengaba a los enfiestados y les entregaba las llaves del mundo desde una tienda de telas cerrada hasta los festones con mallas metálicas, por aquello de las dudas. Los pasos frente a la Catedral, el Ayuntamiento y la Cámara de Diputados fueron meros hechos curiosos que los inconformes con la vida no tomaron en cuenta. Despolitizados, los jóvenes se limitaron a gruñir según los guiones de Rob Zombie o, al menos, saltar para los fotógrafos de los diarios locales. Todo terminó en el parque Bolívar y la toma literal de la estatua del libertador de América por cansados cadáveres que se organizaron en 5 minutos para irse de antro por la noche.

No marcharon los mil decapitados de la era de Calderón ni los muertos de San Salvador Atenco o los 90 mil ejecutados. No hubo inconformes. Sólo muertos, como si se tratara del futuro revelado. Poco a poco, maquillajes y energías se fueron evaporando y el parque se quedó con su caballo y su héroe, sus vendedores de helados. A veces, uno tiene lo que merece.

Las cinco. Y todo al diablo.

Crisis de confianza

* Gracias a epifanías mediáticas y frases de medio pelo, Ávila olvida que su entidad, la que le entregó y encargó Peña, a quien el sector político apoda “Jefe de jefes”, es el escenario de una de las crisis de seguridad más duras de los últimos años. Pese a las intenciones del nuevo presidente sobre limpiar y buscar calmar a los cárteles que operan en el Edomex, Ávila no ha podido, o no lo han dejado, intervenir de manera adecuada.

Miguel Alvarado

Eruviel Ávila, gobernador del Edomex, acompañaba a Enrique Peña en una gira pre-presidencial por la comunidad indígena de Dotegiare, localizada en uno de los municipios más pobres de San Felipe del Progreso. Mientras los mazahuas coronaban a Peña de flores y parabienes, el mandatario mexiquense, emocionado como sólo un político puede hacerlo, perdía el estilo, y muy católico, soltaba en los micrófonos “que le apostemos que le vaya muy bien a Enrique Peña Nieto, porque si a él le va muy bien, le va a ir mejor a México y al Estado de México. Elevemos nuestra oración para que Dios le dé mucha sabiduría al presidente electo”.

La religiosidad en un acto político es cotidiana. Servidores públicos como Ávila encomiendan a dios la realización de tareas que sólo a ellos corresponde. La ácida crítica, involuntaria, por supuesto, en la frase de Eruviel causó risa en algunos sectores, que interpretaron la petición como una alerta que enviaba el mandatario mexiquense ante la desinteligencia del nuevo presidente, de la cual sólo una divinidad podría ayudarlo.

Pero gracias a epifanías mediáticas y frases de medio pelo, Ávila olvida que su entidad, la que le entregó y encargó Peña, a quien el sector político apoda “Jefe de jefes”, es el escenario de una de las crisis de seguridad más duras de los últimos años. Pese a las intenciones del nuevo presidente sobre limpiar y buscar calmar a los cárteles que operan en el Edomex, Ávila, no ha podido o no lo han dejado intervenir de manera adecuada.

El diario toluqueño Alfa, contabiliza hasta el 26 de octubre del 2012, 490 ejecutados en lo que va del año, de los cuales 40 casos sucedieron en octubre y 12 se registraron entre los días 24 y 26.

Pero no es necesario aparecer en la lista de ejecuciones para padecer la violenta escalada. Otra modalidad, muy arraigada además, es la extorsión telefónica, de la cual el Estado de México presenta el 18 por ciento de los casos denunciados a nivel nacional, y ocupaba el primer lugar nacional hasta el 2010, según datos del Centro Nacional de Atención Ciudadana de la Policía Federal. La forma de operar es sencilla, pero requiere de habilidad y práctica, pues quienes hacen los contactos están atentos ante cualquier información que la víctima ofrece durante la plática. En Toluca, el script para enganchar a las víctimas comienza con la localización de la persona. Una voz amable pero dura pregunta por alguien, y cuando la tiene al teléfono, la amenaza comienza.

– Soy comandante de la policía de Toluca. Tenemos un caso contra usted. Una persona, un vecinos suyo, se queja de usted, porque algo le hizo y necesitamos arreglar. Así que le pido que venga al ayuntamiento y aquí platicamos.

Luego, ante más preguntas, el extorsionador aumenta la presión.

– Mira, pendejo, tú eres fulano de tal y vives en tal dirección. Tú decides si quieres venir por tu voluntad o quieres que te mande tres camionetas con 15 policías para que te detengan y te traigan. Y ya para que te dejes de pendejadas, habla el M-15, comandante de la policía de Toluca y también de La Familia Michoacana.

Para el escritor Francisco Cruz, experto en temas de seguridad y narcotráfico, las llamadas crean un terror sicológico y un impacto inmediato se genera en el agredido. De todas formas, previene que las amenazas reales del narcotráfico usan canales distintos para hacerse notar. La conversación continúa cuando el extorsionado pregunta por más.

– Mira, pendejo, si me cuelgas voy a matar a tu familia en 5 minutos. A tu esposa y a tus hijos los tenemos en la mira, así que piénsala antes de colgar y oírme. Tengo a unos cabrones a 500 metros de tu casa, que te van a matar si me cortas. No vengo por las grandes cantidades de dinero, y quiero tres cosas, la primera es que sepas que somos tus amigos y que no te vamos a hacer daño. La segunda es que no te vamos a quitar tu patrimonio. Y la última es que me hagas caso. A partir de ahora me vas a decir Ingeniero cada vez que te llame o cuando nos veamos, ¿entendiste, pendejo? A ver, repite, Ingeniero. Y ahora sí te voy a decir lo que necesitamos de ti. Recuerda, somos policías y de La Familia.

La Secretaría de Seguridad Ciudadana recomienda colgar, pues mientras no haya contacto personal, se trata sólo de una extorsión, la cual, dice Cruz, generalmente se realiza desde algún penal cercano. “Si las llamadas suceden entre 9 de la mañana y 6 de la tarde, significa que los presos están en los patios y pueden usar celulares. Adentro, cuando los meten, generalmente las señales se bloquean”.

El número de denuncias anónimas del SSC es el 089, y funciona mejor que cualquier otro servicio de la Procuraduría, aunque sólo sea un acercamiento telefónico. Además de tomar la denuncia, ofrece una explicación a los casos y explica al afectado cómo obtuvieron, de manera general, los datos que se usaron para chantajearlo y que generalmente se extrae del directorio, pues esas llamadas son más comunes en teléfonos fijos. Datos de la SSC afirman que al mes se registran unas mil 300 denuncias, desde el 2010.

El refuerzo sicológico que involucra a los cuerpos policiacos siempre surte efecto. Se teme  más a esos servidores públicos que a la figura del sicario. Eso puede explicarse con las últimas ocho ejecuciones, sucedidas en Ecatepec los días recientes, donde se involucró como responsable a un comando de la policía.

Para Peña es de vital importancia poner orden en la entidad que gobernó por seis años y que constituye la segunda parte de un periodo llamado “montielato” y que ahora se amplía a la presidencia. De gira por Europa, al sobrino de Montiel se le recrimina involucrarse en temas ajenos a la realidad nacional, como la promesa de ayudar a resolver los problemas financieros de España, y que comentó en el particular estilo que tiene para expresarse: “sabemos del momento crítico de crisis económica por el que atraviesa España, y hoy quiero venir a preguntarle a sus autoridades, quiero dialogar con ellas, y compartirles el interés de nuestro país por apoyar y por solidarizarnos con el país hermano de España; de recoger de ellos y de ustedes, de qué manera y de qué forma podemos apoyar a España, de qué manera podemos ayudar a España.. es de señalar que lo que hoy observamos desde México como una crisis o un problema por el que hoy atraviesa la Unión Europea, y que ha hecho particular crisis en España, hoy le señalé al presidente Rajoy que me parece que si bien es una crisis de carácter financiero, también me parece que es más una crisis de confianza”.