Salto al vacío

* No hay nada más importante que sentar las bases de la cooperación y ayudar al nuevo presidente a trabajar en el mejor de los escenarios, dicen los medios masivos de comunicación por radio, televisión e internet. Piden que se perdone, o peor, que se olviden las trampas, pues ya pasaron y ni siquiera se pudieron probar en un ámbito de leyes. La legalización de lo imposible sucede en el país y se impone siempre. Calderón, cuestionado siempre por las elecciones que lo llevaron a la presidencia en el 2006, cerrará un ciclo de 90 mil muertos en las aulas de Harvard, una universidad que prepara a los aliados del gobierno norteamericano para administrar el mundo y a quienes llama, responsablemente según sus políticas públicas, “líderes globales”.

 

Miguel Alvarado

Mientras el nuevo presidente de México, Enrique Peña, termina de aceptar que efectivamente obtuvo el cargo, en la Toluca donde vivió gran parte de su vida y gobernó seis años, el narcotráfico se toma cualquier tipo de molestias para despedir el sexenio y saludar, entre líneas, al próximo negociador. “Uno de esos mensajes fue puesto en la calle 5 de Febrero, la situación podría dar un giro. A escasos cien metros de la gubernatura, el Congreso y el Tribunal Superior de Justicia Los Templarios se atrevieron y pudieron”, comenta el periodista de Toluca, Antonio Huicochea.

Según el comandante de la XXII Zona Militar de Toluca, José Luis Sánchez León, el Estado de México es disputado por tres cárteles, Los Templarios, La Familia y Guerreros Unidos.

Sánchez sabe de lo que habla. En 12 años, doce generales fueron investigados por nexos con el narcotráfico. Sánchez, nombrado en mayo del 2012, sustituyó en el cargo a Rubén Pérez Ramírez como comandante de la zona, encarcelado por colaborar con el cártel de los Beltrán Leyva desde Cancún. Orador consumado, apenas tenía oportunidad, recalcaba siempre la obligación de los militares en el sexenio de Felipe Calderón: “delicada y honrosa encomienda de salvaguardar a la nación, frente a quienes pretenden desafiar la ley y amedrentar a las familias, o las infringen con luto y atribulación”, que pinta de cuerpo entero la doble moral del Estado mexicano y enmarca un proceso electoral dudoso mediante el cual Peña se instala en Los Pinos.

No hay nada más importante que sentar las bases de la cooperación y ayudar al nuevo presidente a trabajar en el mejor de los escenarios, dicen los medios masivos de comunicación por radio, televisión e internet. Piden que se perdone, o peor, que se olviden las trampas, pues ya pasaron y ni siquiera se pudieron probar en un ámbito de leyes. La legalización de lo imposible sucede en el país y se impone siempre. Calderón, cuestionado siempre por las elecciones que lo llevaron a la presidencia en el 2006, cerrará un ciclo de 90 mil muertos en las aulas de Harvard, una universidad que prepara a los aliados del gobierno norteamericano para administrar el mundo y a quienes llama, responsablemente según sus políticas públicas, “líderes globales”. Que Calderón sea invitado para preparar a estos líderes, ofrecerles caminos y perfiles, resulta surrealista, casi estúpido. Estados Unidos, una nación narcotizada y que se desarrolla en el miedo eterno, poco puede cuestionarle a pesar de contar con una de las izquierdas mejor preparadas. México, traspatio histórico, no puede esperar otra cosa que narcomantas de despedida, deseándoles la mejor de las suertes a Felipe, un hombre que empeñó el dinero y la vida de otros en una guerra civil que no incluía ninguna propuesta social, excepto la del exterminio, el negocio y la impunidad. Calderón es acusado de nexos con el narco hasta por La Barbie, uno de los narcos más huidizos de México, capturado hace poco por la Federación. Ahora, en una carta publicada por el diario Reforma, Édgar Villareal Valdez lo escribe claro: “mi detención fue el resultado de una persecución política por parte del C. Felipe Calderón Hinojosa, quien instauró un acosamiento en contra de mi persona por la razón de que el suscrito se negó a formar parte del acuerdo que el señor Calderón Hinojosa deseaba tener con todos los grupos de la delincuencia organizada para lo cual él personalmente realizó varias juntas para tener pláticas con grupos de delincuencia organizada. Posteriormente se realizaron diversas juntas a través del General Mario Arturo Acosta Chaparro, quien se reunió por órdenes del Presidente y Juan Camilo Mouriño, con dos de los jefes de La Familia Michoacana. Posteriormente el general se entrevistó en Matamoros con Heriberto Lazcano y Miguel Ángel Treviño “El Z-40”. Tiempo después Acosta Chaparro y Mouriño se entrevistaron con Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas”, y también se entrevistó con “El Chapo” Guzmán, líder del Cartel de Sinaloa. Calderón quería el acuerdo con todos los cárteles: Cartel de Los Zetas, Cartel del Golfo, conmigo, Cartel de Juárez con Vicente, Mayo y Chapo”. La carta, extensa y directa, destapará si el nuevo gobierno quiere, las relaciones entre el poder público y la delincuencia organizada, pero también, se entiende, será sólo una corroboración de lo ya sabido. Peña y su grupo, el de Atlacomulco, ha pactado una temporada de no agresión pero la romperá pronto, pues esa es la característica de sus jefes, Arturo Montiel y Carlos Salinas.

En Toluca las mantas fueron retiradas, al igual que otras siete colgadas en octubre de este año. Estos señalamientos no son los únicos que el narco deja en la capital. Negocios abandonados en el primer cuadro observan en cortinas metálicas los mensajes de La Familia, asumiendo la quiebra por terror de los comercios, pequeños y grandes.

Mientras, el gobernador mexiquense Eruviel Ávila, se pasea por su entidad. Inaugura seminarios en Ixtapan de la Sal e impulsa reformas ante el Congreso local, como las que incluyen representaciones jurídicas para los municipios y en un curioso giro Ernesto Nemer, secretario de Gobierno, se ocupa de lo menos frívolo cuando, al menos a nivel de opinión, garantiza que el Edomex  “será modelo de un programa ambicioso e integral contra la corrupción”.

Los golpes de pecho de Peña resuenan en Toluca, mientras la realidad se cumple y las cifras oficiales , ya en manos del Grupo Atlacomulco, dicen todavía otra cosa. La Procuraduría mexiquense, dice el diario local Alfa, reporta 90 elementos reprobados en los exámenes de Confianza que se aplicaron a la instancia. Para nadie es un secreto la ineficiencia o al menos inescrupulosidad de la policía en general y de las instancias de justicia en el país. Pero pocos están conscientes, por ejemplo, que la deficiencia cuesta y duele.

En el 2010, la entidad registró 297 mujeres desaparecidas. Hay 922 casos de feminicidios, de los cuales el gobierno acepta 90 y dice que ha resuelto 78. Pero la Subprocuradoría para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género indica que de los 922 casos, ubicados entre el 2005 y el 2010, apenas se han resuelto 222 y de los 49 cometidos este año, cinco quedan todavía sin solución.

Peña Nieto llega a Los Pinos por la vía más incómoda aunque efectiva. Apuesta por la memoria colectiva diluida y una nueva política contra el crimen. Los pactos que no pudo o no quiso hacer Calderón los intentará Peña, en contextos favorables para los involucrados. El Estado de México será el primero en ser negociado, pues es el ejemplo práctico donde se volcará la atención. Inicia la era de Peña, nada nuevo para algunos pero un salto al  vacío para el resto de México.

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Tutores de la impunidad

* Escribió Negocios de Familia y Tierra Narca, dos libros que revelaron las componendas del poder en el Estado de México, el primero entre políticos que creen que los gobiernos se heredan y el segundo sobre los arreglos entre esa misma clase y el narcotráfico, brazo armado de quienes, dicen, nacieron para gobernar. Francisco Cruz, periodista de Metepec, en el Estado de México, documenta ahora al equipo que ayudó al priista Enrique Peña a obtener la presidencia del país. Su libro, Los Golden Boy’s, editado por Planeta, es imprescindible para entender cómo un personaje como el sobrino de Arturo Montiel gobierna a 115 millones de habitantes sin haber leído –dicen los malos oídos- un solo libro, entre otras cosas. Con permiso del autor, este espacio publicará semanalmente un extracto de aquella investigación.

 

Francisco Cruz Jiménez

La vida de Enrique Peña Nieto se parece mucho a la de un príncipe azul. Al menos así la ven sus simpatizantes, para quienes ésta no empezó el 20 de julio de 1966, el día que nació en la colonia Condesa del Distrito Federal o en el centro de Atlacomulco, cuna del grupo político más longevo y poderoso del país, sino el 14 de enero de 2005, cuando su nombre apareció en la prensa como candidato priista único y de unidad a la gubernatura del estado de México.

Aunque era prácticamente desconocido, especialistas en imagen confiaron en que una buena campaña de posicionamiento y luego otra de marketing lo harían un negocio redituable, y que la sola candidatura para gobernador lo colocaría fácilmente en el camino de la ruta hacia la presidencia. Así había pasado con la mayor parte de los gobernadores salidos del estado de México desde 1942.

Al momento de ese “curioso” nacimiento, Enrique tenía 39 años de edad. Y fue extraño porque, hasta antes de ese mes en el que empezaba su precampaña, muy pocos recordaban algo específico del candidato, su vida privada, sus andanzas políticas o su carrera profesional.

Todavía dos años antes, en enero de 2003, ni los vecinos de la familia en su pueblo natal le auguraban un futuro exitoso al lado de su tío, el entonces gobernador Montiel. En aquel no tan lejano 2003, Peña empezaba su campaña por una diputación local. Sólo lo acompañaba Jesús Sergio Alcántara Núñez, su suplente en la fórmula por el distrito de Atlacomulco. Muy pocos recordaban a Enrique. Acaso, lo más sobresaliente es que los viejos recordaban a su padre, el ingeniero Gilberto Enrique Peña del Mazo, y otros a su mamá, doña Socorrito. Jesús Sergio —Jesús, como le conocen por sus rumbos— era más popular.

Menos aún se atrevían a hacer algún señalamiento sobre sus quehaceres como presidente de la Legislatura mexiquense a la que había llegado en 2003 y desde donde saltó a la candidatura para ser gobernador de su estado. Acaso un puñado de periodistas en Toluca era capaz de precisar —y lo hacía con dificultad— algunas de sus tareas en el gobierno estatal. Sin embargo, no había nada qué decir sobre sus logros como legislador ni como ex secretario de Administración.

Determinado grupo, reporteros que cubrían en forma permanente las noticias del PRI estatal, apenas lo veía como un funcionario afable, muy religioso, conservador, tímido, escurridizo, dócil hasta llegar a la sumisión —un viejo priista, en toda la extensión de la palabra—, poco afecto a entrevistas y altamente preocupado por su apariencia física. Sobre todo, por su peinado y la pulcritud de su traje. No obstante, tampoco le auguraban un gran futuro político frente a los dinosaurios de su partido.

Aun así, en una entrevista con el periódico Reforma en 2005, el mismo Peña alimentó las dudas sobre su pasado: no conocía los orígenes de su familia. Ni los nombres de sus abuelos pudo mencionar al reportero Enrique Gómez. “Realmente no sé cómo se llama mi bisabuelo. Efigenia creo que se llamaba mi abuelita. Habría que buscarle, yo no lo identifico más allá de mis abuelos, quiénes son, pero tampoco me opondré a que alguien hiciera la investigación, que la trabaje y diga quiénes son”.

Apenas un pequeño grupo de periodistas insertos desde 1999 en la cobertura noticiosa de Montiel lo ubicaba como hijo del modesto ingeniero Gilberto Enrique Peña del Mazo, primo del ex gobernador mexiquense Alfredo del Mazo González. Lo más conocido era su cercanía con Montiel. En definitiva, su vida era un libro vacío en espera de ser escrito.

Con ese desconocimiento, los datos biográficos oficiales fluían a cuentagotas: Enrique, efectivamente, es hijo de Enrique Peña del Mazo y de María del Perpetuo Socorro Nieto Sánchez. Nació el 20 de julio de 1966 en Atlacomulco, municipio del norte mexiquense, aunque hay quienes señalan que, cuando nació, sus padres vivían en la ciudad de México.

El árbol genealógico familiar establece que su padre era pariente cercano de los ex gobernadores Alfredo del Mazo Vélez y Alfredo del Mazo González, padre e hijo respectivamente, ambos, a su vez, familiares del extinto Isidro Fabela Alfaro, y de su Excelencia, Arturo Vélez Martínez, primer obispo de la Diócesis de Toluca.

Del lado materno, está relacionado con el extinto gobernador Salvador Sánchez Colín. Y aunque Soco perdió el apellido por venir este de la familia materna, es descendiente directa de Constantino Enrique Nieto Montiel. En resumen, Peña —con sus hermanos Ana Cecilia, Verónica y Arturo— es parte de la numerosa parentela del ex gobernador y fallido candidato presidencial Arturo Montiel Rojas.

En los meses siguientes —del inicio de la precampaña hasta la toma de posesión el 15 de septiembre de 2005—, los priistas descubrieron con terror que Peña era un político invisible:

“El mayor de los hermanos Peña Nieto, Enrique ha sido considerado desde pequeño un ‘muñequito’. Sus vecinas y amigos de esa época —la de su nacimiento real— lo recuerdan como un niño dorado, bien acicalado, estupendamente portado, que usaba tirantes y se peinaba desde entonces con ese copetito que ha mantenido hasta la fecha y le ha granjeado tanta popularidad entre las mujeres”, escribió en marzo de 2011 el periodista Ignacio Rodríguez Reyna.

La biografía oficial tomó forma poco a poco. A mediados de la década de 1970 —cuando el primo Alfredo del Mazo González encajaba en la estima de Miguel de la Madrid, secretario de Programación y Presupuesto del presidente José López Portillo—, la familia Peña Nieto tuvo su golpe de suerte al abandonar Atlacomulco para asentarse en Toluca. Fue aquí donde Enrique terminó los grados quinto y sexto de primaria, hizo dos de secundaria —segundo y tercero, pues cursó el primero en un exclusivo internado de un pueblo de Maine, en Estados Unidos—, y la preparatoria, esta última en colegios particulares.

De allí, el joven Peña se fue directo a las aulas de la Universidad Panamericana, uno de los brazos operativos del Opus Dei en la Ciudad de México y, luego, a las del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), otro de los centros opusdeístas de reclutamiento.

Si bien se publicó en enero de 1996, La masonería y el Opus Dei en la política contemporánea mexicana, semejanzas entre el anticlericalismo y el clericalismo secretos, este estudio de los profesores Paul Rich y Guillermo de los Reyes está hoy tan vigente como entonces: “La masonería y el Opus Dei son dos de las sociedades más sospechosas en México, se piensa que con su pretendida clandestinidad encubren todo tipo de maquinaciones políticas.

”El Opus Dei es uno de los pocos movimientos católicos exitosos en México, en términos del reclutamiento de una significativa representación laica de la burguesía alta. […] Se ha sostenido en una nación donde se cree, de manera implícita, en el ‘mito de la conexión correcta’, la promesa de que, finalmente, se establecerá una sociedad proclerical orientada a combatir a los masones. […] Seguramente que una razón que explica el establecimiento exitoso del Opus Dei y la masonería en México puede ser la dificultad para hallar otro país, en donde las ceremonias cabalísticas y rituales estuviesen más integradas al liderazgo y, no obstante, menos entendidas. […]Desde el inicio de la República Mexicana, las organizaciones arcanas han sido parte de la fábrica política y del sistema de camarillas que han jugado un papel básico en la composición de la junta gobernante.

”Su coexistencia demuestra que los mexicanos ‘abrazan al mismo tiempo un arraigado anticlericalismo con una profunda religiosidad.’[…] Se achacan mutuamente ser lobos con piel de oveja. Se sienten modernas Casandras que olfatean conjuras en todos lados. […] Los miembros de ambas sociedades negarían enérgicamente que sus secretos son algo más que prudencia. […] La oscilación entre el clericalismo y el anticlericalismo, entre la religión y la seglaridad, es el corazón de la política mexicana”.

El regreso del PRI

* ¿Qué podemos esperar de un presidente como Peña Nieto, cuyo lenguaje no verbal es preocupante por su personalidad lineal e inalterable? Un político que todo el tiempo está en permanente actuación para las cámaras y los flashes. Un presidente que fue hechura de Arturo Montiel, que es uno de los símbolos de la corrupción.

 

José Martínez

México. Como en los cuentos de hadas la política mexicana está llena de leyendas ficticias y es rica y abundante en personajes, pero el regreso del PRI plantea para un periodista o un escritor un problema pues este tipo de historias tiene lugar en un período indefinido. ¿Por dónde empezar? Por el PRI de Miguel Alemán, por el PRI de Salinas, por el PRI de Peña Nieto. Al final es lo mismo, volvemos al laberinto de la corrupción.

¿Qué podemos esperar de un presidente como Peña Nieto, cuyo lenguaje no verbal es preocupante por su personalidad lineal e inalterable? Un político que todo el tiempo está en permanente actuación para las cámaras y los flashes. Un presidente que fue hechura de Arturo Montiel, que es uno de los símbolos de la corrupción.

Pero ocurre que la historia del PRI no es una historia ficticia aun cuando en ella conviven personajes de la picaresca política hasta perversos y tenebrosos —tales como presidentes, gobernadores, senadores, diputados, líderes, narcos, todos ellos representados en una secuencia inverosímil de eventos, pero a diferencia de los cuentos de hadas no todos los gobiernos terminan con un final feliz. Cada partido, cada sexenio, tiene sus arquetípicos en cada historia, solo que ahora se habla del desembarco de los Golden Boy’s, una forma elegante de referirse a los bebesaurios.

Esto me remite a Rayuela la emblemática novela de Julio Cortázar donde la historia no tiene ningún orden, así en el PRI su historia comienza a integrarse con piezas desordenadas de un puzzle que no termina nunca de completarse, ya veremos cómo con el arribo de Enrique Peña Nieto al poder el orden sucesivo de esta historia no será coherente para un patrón clásico de un gobierno democrático. Al final de cuentas, como en Rayuela no importa el orden sugerido al principio, pues siempre será la misma historia, cuando nos dispongamos a leer de nueva cuenta esta historia del PRI veremos aparecer viejos y nuevos personajes igual de incoherentes, no hay forma aleatoria de explicar este crucigrama político porque en realidad el PRI como Rayuela no tiene un principio ni un fin exacto.

Ahora bien, ¿cuánto va a durar esta nueva historia? ¿70 años como la primera?

PAN y PRD, ya sabemos, son piezas fundamentales del escenario y sus cuadros políticos y dirigentes forman parte del reparto. Pero hay de personajes a personajes. Uno de ellos es Carlos Salinas de Gortari.

Con el regreso del PRI al poder, el ex presidente Salinas anda muy ocupado asesorando a gobernadores.

No hace mucho, a mediados de octubre pasado, apareció en los medios de Aguascalientes y en algunos diarios de la ciudad de México una fotografía de Carlos Salinas en medio del gobernador Carlos Lozano de la Torre y su esposa, la primera dama del estado, en palacio de Gobierno.

De acuerdo al boletín que detalló parte de ese encuentro, ambos políticos “intercambiaron puntos de vista y experiencias sobre la situación política de México y del estado, así analizaron ampliamente los perfiles de quiénes deberán ser los candidatos del PRI durante la contienda del próximo año”.

En Quintana Roo como en Veracruz, el ex presidente Salinas ha venido desempeñando un papel decisivo en los gobiernos de ambas entidades. Los gobernadores Roberto Borge y Javier Duarte son dos ejemplos claros de la relación que guardan con el ex presidente.

Salinas en buena parte de los gobiernos estatales de extracción priista ha influido en los procesos electorales comenzando por la selección de candidatos, como ocurrió en el Estado de México con Enrique Peña Nieto, él fue (Salinas) uno de los diseñadores de la proyección política de Peña Nieto.

Salinas fue y sigue siendo un factótum de poder en el PRI.

La llegada de Peña Nieto es un ejemplo fehaciente.

No es un cuento, el regreso del proyecto salinista es una realidad. Al menos tres personajes conspicuos de la cofradía del ex presidente desempeñaron un papel fundamental en el equipo de Peña Nieto.

Fuera de los reflectores, aunque no ajenos a ellos Pedro Aspe, José Córdoba Montoya y Santiago Levy, fueron tras bambalinas los apuntadores y controladores de su campaña. Los tres junto con algunos colaboradores directos de Peña Nieto han definido las estrategias para los proyectos, ahora inminentes programas en materia de política energética y política social.

“No es un mito genial”, pero Luis Videgaray que fue el coordinador general de la campaña de Peña Nieto es, más que un alumno, una especie de clown de Pedro Aspe. Y será Videgaray el hombre más poderoso en el gabinete de Peña Nieto.

Del equipo de salinistas y el visto bueno de Videgaray van a salir las propuestas de reformas a los sectores energético y educativo, lo mismo que en el renglón de ciencia y tecnología y la reforma laboral.

En materia de seguridad nacional ya se han anticipado algunos cambios, pero será crucial la trayectoria, los conocimientos y los grupos políticos y de presión a quienes pertenecen los funcionarios que serán designados en esas áreas, habrá que ver hasta dónde mete las manos el equipo salinista.

Lo que está claro es que el triunfo de Peña Nieto partió de una paciente estrategia, de al menos seis años, luego del triunfo de Felipe Calderón.

Los priistas fueron confeccionando paso a paso la proyección de Peña Nieto. La parte mediática fue fundamental y operó tanto en lo interno como en lo externo. Más que como un político o un líder con un proyecto político-ideológico, Peña Nieto fue ofrecido como un producto.

No fue fortuita la visita del ex presidente Salinas a Televisa como tampoco lo fueron los encuentros secretos entre el ex presidente y el dueño de Televisa junto con los principales directivos de esta empresa mediática. Por lo menos hay constancia de un encuentro en la sede de esa televisora que se hizo público.

Por eso no fue extraño que el ex presidente Salinas haya operado un encuentro de Emilio Azcárraga y sus principales colaboradores Bernardo Gómez, Alfonso de Angoitia y José Bastón a finales del 2007 con el entonces todavía presidente de Cuba, el comandante Fidel Castro, reunión de la dio cuenta Televisa en su noticiero estelar.

Encuentro en el que el mítico comandante le dijo a esa cuarteta en su visita a Cuba: “los envidio por lo jóvenes que son, que tienen todo el siglo este casi por delante. Yo ya mi trabajo lo hice en éste, sembré un poco de semillita”.

En mucho el ex presidente Salinas fue una pieza determinante y vital en la conexión de Peña Nieto y Televisa, ahora Salinas se apresta a cobrar los dividendos políticos toda vez que al poder pronto arribará un continuador de su proyecto transexenal, comenzando así una vez más la misma historia del PRI, el de las complicidades y del reparto del poder.

Y si no fuera así, que a Peña Nieto las fuerzas vivas se lo demanden.

 

* Periodista y escritor. Es Consejero de la Fundación para la Libertad de Expresión (Fundalex). Es autor del libro Carlos Slim, Los secretos del hombre más rico del mundo, y otros títulos, como Las enseñanzas del profesor. Indagación de Carlos Hank González. Lecciones de Poder, impunidad y Corrupción y La Maestra, vida y hechos del Elba Esther Gordillo.

El hampa mexicana

* La metástasis hacia una peligrosa estructura organizativa al estilo de la Cosa Nostra siciliana o los grupos terroristas transnacionales, incrementa el peligro de una permanente y creciente actividad, y ofrece, a corto plazo, pocas posibilidades de éxito en combatirla, según estudiosos del tema. Varios analistas coinciden en que México posee las condiciones geográficas, sociales, políticas y económicas para que florezca la industria del crimen.

 

Francisco Cruz Jiménez

Desde que Calderón sacó de sus cuarteles al Ejército para tomar la delantera en el combate contra los cárteles de la droga, han muerto cerca de treinta y cinco mil personas. Las muertes de civiles o “daños colaterales” aumentaron ciento setenta y dos por ciento entre 2009 y 2010, documentó la periodista estadunidense CyrilMychalejko para Upside Down World.

Botón de muestra: 21 de octubre de 2008. Saúl Becerra Reyes, de 31 años, fue arrestado por soldados junto con otros cinco hombres en un lavado de automóviles cercano a su domicilio en Ciudad Juárez, Chihuahua. Durante los cinco días siguientes, la mujer de Saúl, Brenda Patricia Balderas, lo buscó en la PGR, cuarteles del Ejército y comisarías municipales. Todos los funcionarios afirmaron no saber nada de las detenciones ni del paradero de los hombres.

26 de octubre de 2008. Tras ser torturados y retenidos ilegalmente durante cinco días por el Ejército en el cuartel del Vigésimo Regimiento de Caballería Motorizada, los detenidos, menos Raúl Becerra, fueron puestos bajo custodia de la PGR y acusados de delitos relacionados con drogas y armas de fuego.

Marzo de 2009. El cadáver de Saúl apareció en una carretera. Cuando Brenda Balderas informó al tribunal federal que llevaba el caso que Saúl había muerto, el juez sobreseyó el recurso de amparo y trasladó el asunto a la Unidad de Homicidios de la Procuraduría General de Justicia de Chihuahua.

El politólogo y consultor en seguridad del Canada’s National Post, Eduardo Guerrero Gutiérrez, le dijo a Mychalejko: “Si las matanzas continúan aumentando según la tasa actual, cuando se llegue al final de ese gobierno en diciembre 2012, habrá un total de setenta y cinco mil muertes”.

Y en febrero de 2011, la Auditoría Superior de la Federación advirtió: “Los resultados de los operativos conjuntos, el despliegue territorial y las acciones de investigación por parte de la Policía Federal en 2009 demostraron avances marginales en el objetivo de disminuir la incidencia delictiva, prevenir la comisión de delitos, e investigarlos bajo la conducción y mando del Ministerio Público, a efecto de salvaguardar la integridad y los derechos de las personas, así como preservar las libertades, el orden y la paz públicos”.

 

Saldo histórico

 

Mayo 30 de 2006. “Esta [sic] es una guerra, y tengan la seguridad de que vamos a ganar, porque habrá un gobierno decidido y con los mejores instrumentos para ello”: Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, candidato presidencial del PAN.

Julio de 2009. La PGR comprobó, una vez más, la dimensión real. Incautó un arsenal en el que había dieciocho lanzacohetes, cinco fusiles antiaéreos, dos morteros tipo cazador, dos lanzagranadas, casi cincuenta subametralladoras capaces de penetrar cualquier tipo de blindaje y ciento cuarenta y dos pistolas de las llamadas mata-policías.

El tráfico de armas se había convertido en el segundo delito de importancia, detrás del trasiego de drogas, alertó en su momento el senador Arturo Escobar. “La delincuencia organizada aquí —señaló—, trafica cada año entre dos millones y quinces [sic] millones de armamentos, la mayoría proveniente de Estados Unidos”. Y los mexicanos consumían ya unas quinientas toneladas de drogas.

Marzo de 2010. El gobierno de Estados Unidos otorgó a Los Zetas la categoría de cártel y ofreció, de entrada, una bolsa de cincuenta millones de dólares como recompensas por los quince principales cabecillas de la organización o La Compañía.

Agosto de 2010. A pesar de sus antecedentes, los cuestionamientos en torno a su labor como titular de la Agencia Federal de Investigaciones, acusaciones de estar involucrado en actividades criminales, montaje teatral de operativos para presentarlos a la opinión pública, malos resultados en la agencia y sospechas de irregularidades en la compra de once aeronaves, Felipe de Jesús nombró al ingeniero mecánico Genaro García Luna nuevo secretario de Seguridad Pública.

Enero de 2011. “De diciembre de 2006 a diciembre de 2010 se han reportado en instalaciones militares del país dieciocho mil cuatrocientas noventa [sic] y un levantones. Sin embargo, no se tiene confirmación de la posterior liberación o muerte de los afectados. Las autoridades civiles no cuentan con un registro de estos casos, y únicamente las procuradurías de los estados de México, Coahuila y Morelos llevan una contabilidad de estos hechos.

”Por parte del gobierno federal no existe un registro de levantones; sin embargo, fuentes castrenses que pidieron el anonimato revelaron a La Jornada que en lo que va de esta administración en instalaciones militares se avisa de estos hechos, pero son casos que solamente se contabilizan como secuestros cuando los familiares presentan la denuncia formal”.

Febrero de 2011. Prensa Latina: “El hampa mexicana ha escalado en poder y ramificación en la última década, para situarse a la cabeza de las organizaciones criminales del continente y ser una de las más poderosas dentro del narcotráfico mundial.

”La metástasis hacia una peligrosa estructura organizativa al estilo de la Cosa Nostra siciliana o los grupos terroristas transnacionales, incrementa el peligro de una permanente y creciente actividad, y ofrece, a corto plazo, pocas posibilidades de éxito en combatirla, según estudiosos del tema. Varios analistas coinciden en que México posee las condiciones geográficas, sociales, políticas y económicas para que florezca la industria del crimen”.

Así es este país sin maquillaje. Pero quedan en el aire varias preguntas: ¿a dónde, con quiénes y cómo se informó, en su campaña, Felipe Calderón? ¿Por qué desconocía la dimensión del problema? Como alguna vez lo escribió el periodista Carloz Fazio: “Con decenas de miles de soldados y policías en las calles, con centenares de sicarios dispuestos a matar o morir y con millones de familias sumidas en la pobreza extrema, hoy en México nada es demasiado”.

Febrero de 2011. EFE. Al menos doscientas nueve víctimas de secuestro fueron asesinadas el año pasado en México, cifra que duplica la de 2009 y es la más alta en la historia del país, aseguró el Movimiento Blanco, que reúne a varias organizaciones civiles. El número supera en ciento once por ciento al de 2009, cuando se registraron noventa y nueve víctimas de secuestro asesinadas.

Sin incluir secuestros exprés ni los de migrantes, ese 2010 el gobierno federal sólo reconoció el número de mil ochocientos cuarenta y siete secuestros, pero organismos de la sociedad civil ajustaron la cifra y la fijaron en dos mil ciento cuarenta y dos plagios, esto es, doscientos noventa y cinco más.

Marzo 31 de 2011. La Jornada. El jefe del Comando Norte de Estados Unidos (Northcom), almirante James Winnefeld, declaró que el crimen organizado mexicano cuenta, por ingresos disponibles, con lo que sería equivalente a una de las diez fuerzas armadas más grandes del mundo. El director de la Oficina Federal de Investigaciones afirmó que a pesar de los esfuerzos del gobierno de Felipe Calderón, el incremento de homicidios indica que se continúa desatando una “violencia extrema” que impacta a Estados Unidos.

Según Winnefeld, México enfrenta en el crimen organizado una amenaza “sofisticada y despiadada”, y si bien no tiene índole militar, se ubicaría entre las diez principales fuerzas armadas del mundo si se toma en cuenta que cada año recibe cuarenta mil millones de dólares provenientes de Estados Unidos.

Marzo 31 de 2011. El Universal y agencias. México “está en peligro” de convertirse en un Estado fallido controlado por criminales y en un santuario de terroristas, consideró Michael McCaul, presidente del Comité de Seguridad Interna de Estados Unidos. Por ello, el gobierno de Estados Unidos tendría que actuar “en interés de su seguridad nacional” incluyendo a los cárteles mexicanos de la droga en la lista de grupos terroristas.

Abril 6 de 2011. La Jornada en línea. La violencia que permea a México ha alcanzado niveles incluso superiores a los que se vivieron durante la Revolución Mexicana, estimó el director del Buró Federal de Investigaciones, Robert Mueller.

No se trata de una guerra civil. Es una guerra de facciones criminales que recurren al homicidio, secuestro o desapariciones, es decir, una violencia “sin precedente” entre las bandas criminales, que ha elevado el número de muertes violentas en México pese al esfuerzo que realizan los militares y policías mexicanos, explicó el funcionario.

El Barco Ebrio

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Una  de las secretarías más conflictivas en el Estado de México es la del Transporte, originalmente creada para resolver y proponer mejoras en una actividad que paraliza o impulsa el progreso. Fundamental en el desarrollo de los países, el transporte de ciudadanos y bienes decide los objetivos de desarrollo. El narco ha sabido entender la importancia del transporte y las vías de comunicación y no tiene empacho en generar sus propias condiciones, al precio que sea.

 

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En la vida real, el transporte en el Edomex es uno de los poderes fácticos que decide de manera directa en la vida del mexiquense no sólo por la evidente actividad, sino porque los empresarios que manejan ese negocio son emperadores de pequeños feudos que dictan leyes, reglamentos e impone  precios y tarifas. Nadie les puede decir que no y quien lo hace sabe bien que despertará la ira y el caos. Los dueños son también el poder público. Son alcaldes, diputados y senadores y siempre velan por sus intereses. Son capaces de tomar sedes de partidos políticos, como lo hacía Axel García hace diez años en el PRI o de reventar candidaturas que no les favorecen.

 

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Siempre ha sido prioridad de la Secretaría del Transporte el reordenamiento de rutas y las concesiones, pero como los últimos secretarios son a la vez dueños o socios, siempre se han detenido los proyectos. Hay algunos buenos y posibles, pero los mismos funcionarios, como Fernando Maldonado en la administración de Enrique Peña, las detienen. La corrupción e impunidad son los principales problemas de esa Secretaría.

 

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En Toluca hay cerca de 12 rutas de transporte, las cuales están subutilizadas y son caras. El servicio es malo porque son unidades viejas y los choferes prestan mal servicio por cientos de razones. Las empresas son propiedad de políticos en el poder y de negociantes amigos de los funcionarios. Las rutas se dobletean y los camiones circulan semivacíos. El servicio deja de prestarse a las 9 de la noche, cuando todavía es necesario.

 

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Otorgar salarios fijos a operadores, que ganen lo suficiente para evitar corrupción y dobles trabajos son algunas de las propuestas que organizaciones civiles proponen. Se puede incluir capacitación y oportunidad para que terminen estudios y tengan oportunidad de subir en el escalafón. Replantear el sistema de tiempos que se manejan por unidad, pues no son justos y en aras de cumplirlos hay accidentes, robos. Las rutas están plagadas de “intermediarios”, que cobran al chofer hasta por recargar los celulares. Una medida sería tomar el tiempo promedio de cada ruta y establecer márgenes. Inspectores de las propias empresas pueden monitorear tráfico y decidir que en caso de retraso, hayan intervenido eventos ajenos al chofer. Marchas, descomposturas, deben estar consideradas. En suma, imponer un manual de operaciones justo para las partes que hacen posible el negocio.

 

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Que circulen rutas nocturnas por derroteros clave, Tollocan por ejemplo o todo Morelos, de ida y vuelta, con mini-terminales fijas, donde el camión entre, esté protegido mientras suben y bajan, y siga luego su camino. En Toluca, hace tiempo lo intentaron, pero no pudieron sostener el esfuerzo. Otros opinan que Toluca necesita ya un sistema de trenes y una forma de pago que involucre los famosos boletitos, pues así se evita la posibilidad de asaltos.

 

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Es común enterarse de atropellamientos, pero estremece cuando algunos camioneros prefieren regresar a rematar al herido antes que atenderlo o por lo menos dejarlo como está. Le pasan la unidad encima porque dicen que les sale más barato que cubrir hospitales, seguros. Prefieren la cárcel. Hay casos documentados de esta práctica. Los patrones los abandonan, en todo caso, ante cualquier accidente, a pesar de que las unidades están aseguradas, los choferes no entran en los paquetes generales. La aplicación de las leyes, que no son malas pero no se usan, resuelve el problema. La Secretaría debe vigilar para garantizar. Hoy, vigila para extorsionar.

 

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El transporte debe ser más barato, subsidiado, como sucede con el Metro. Hay recursos suficientes y, al mismo tiempo, apostar por un transporte diferente, como el tren urbano, pequeñas rutas al principio, que luego se ampliarán cuando sea necesario. Grandes ciudades las tienen y aunque las rutas son cortas y pocas, ya tienen la infraestructura. El valle de Toluca tiene 3 millones de habitantes. Además de negocio, un Metro para el valle de Toluca resolvería la mitad de las preocupaciones reales del transporte público.

 

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Todas las carreteras importantes del Edomex están concesionadas a la IP por decenios. Por eso cobran caro. Las estatales están abandonadas y apenas pueden servir para las zonas locales. El gobierno no invierte un solo peso en obra y mantenimiento, pues las hacen particulares aunque el gobierno se cuelga la medalla o usa recursos federales etiquetados. Se puede crear una paraestatal, como en tiempos de Hank, para que el gobierno se contrate a sí mismo para efectos fiscales, pero también para que de verdad use los recursos y no se desvíen para elecciones, etc. La IP es necesaria, pero no debería dominar totalmente el manejo de los recursos.

 

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Hay tecnología que permite que calles y carreteras puedan durar hasta 10 años sin necesidad de una sola reparación mayor. A un empresario del Edomex, un día se le prendió el foco y quiso aportar algo. Así que fue a Alemania y compró una máquina que procesaba neumáticos, que por el otro lado salían como un material listo para pegarse a las carreteas como recubrimiento. Es un proceso de encarpetar, pero que dura un decenio. La máquina costó 10 millones de dólares y la compró. Luego fue con el gobierno del Edomex  y presentó su propuesta, pero le dijeron que estaba loco, que si hacían eso, el negocio de reparación se acabaría para todos. De esa manera piensan los funcionarios, pero la tecnología para reducir costos y ampliar los beneficios existe y se ha traído al Edomex. Apostar por ella sería lo más adecuado.

 

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Este semanario felicita al diario Alfa de Toluca por los 22 años cumplidos haciendo periodismo y escuela. Los que estuvimos allí guardamos en corazón y cabeza las lecciones aprendidas. Que sean los primeros 22.

El trabajo más ingrato

* Con la mitad de los electores en contra, a Peña le toca enfrentar la realidad mexicana y aunque es obligación trabajar para mejorar los panoramas, la tradición presidencial indica que se trabaja, sí, pero para los proyectos personales que benefician al círculo cercano. El priista no es diferente a los demás. El equipo que perfila como primer gabinete lo corrobora y poco podrá hacer ante los números que deja Felipe Calderón.

 

Miguel Alvarado

Toluca. Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, usa el eslogan “Piensa en Grande”, una frase que intenta ser positiva pero que se queda en el terreno de lo inentendible a la hora de aplicarla a políticas públicas y resultados reales, medidos por la Federación. El Estado de México, el más rico del país, pero también el que más desigualdades presenta, termina el año con un aliado que muchos no quisieran, pues ya lo tuvieron como administrador. Enrique Peña, sobrino de Arturo Montiel y miembro distinguido del Grupo Atlacomulco, asumirá formalmente la presidencia de México el primero de diciembre en lo que se prevé sea una de las ceremonias más cortas y desangeladas. No dará la cara al público y su primer mensaje al país será trasmitido por televisión. Su equipo de asesores le ha indicado que no tiene sentido arriesgarse a una rechifla cuando se exponga en escenarios no filtrados, con asistentes que no militan en el PRI, su partido.

Con la mitad de los electores en contra, a Peña le toca enfrentar la realidad mexicana y aunque es obligación trabajar para mejorar los panoramas, la tradición presidencial indica que se trabaja, sí, pero para los proyectos personales que benefician al círculo cercano. El priista no es diferente a los demás. El equipo que perfila como primer gabinete lo corrobora y poco podrá hacer ante los números que deja Felipe Calderón.

Según el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social del 2012, indica que el índice de subocupación entre el 2008 y 2011 es de 8.3 por ciento, que se considera demasiado alto, mientras que la tasa de desempleo es de 4.9 por ciento hasta la primera mitad del 2012. Hasta hace un año se habían perdido 199 mil 832 empleos, pero se habían creado 811 mil 384, según los registros del IMSS, 100 mil menos que en el 2010.

Hay 52 millones de pobres en el país, 3 millones más que hace dos años; 11 millones en pobreza extrema; 32 millones son calificados como vulnerables por carencias sociales y 6.5 son vulnerables por ingresos.

Además hay 23 millones de personas en rezago educativo, 35 millones no acceden a servicios de salud, 68 millones no cuentan con seguridad social, 17 millones no tienen vivienda, a 18 millones les falta servicios básicos en el hogar y 28 millones sufren de alguna carencia alimenticia. La inflación en México alcanzó 4.36 por ciento. Sin embargo, hay 52 millones de personas afiliadas al Seguro Popular.

Por otro lado, el país demanda 4 millones de nuevas viviendas, focalizadas en el sector donde se ganan dos salarios mínimos y menos, aunque paralelo a este fenómeno, también se presenta el de la casa abandonada y la reducción del espacio habitable. Hoy, en promedio, las casas de interés social tienen apenas 30 metros cuadrados. En el 2011, 1.5 pesos de cada 10 pesos se destinó para desarrollo urbano y de vivienda.

“La población indígena concentra los indicadores de pobreza y marginación más agudos y los índices más desfavorables de desarrollo humano y pobreza (PNUD, 2010). De acuerdo con la Medición de la Pobreza 2010, el 79 por ciento de los indígenas se encuentra en esta situación (40 por ciento en pobreza extrema). Además, el 64 por ciento presenta simultáneamente privación en al menos tres derechos sociales esenciales frente a 24 por ciento de la población no indígena; tan sólo un 4 por ciento de los indígenas no tiene ninguna carencia en comparación con el 26.5 por ciento de la población no indígena. En 2010, el 49 por ciento de este grupo poblacional manifestaba rezago educativo, además de que el 27 por ciento de los jóvenes indígenas mayores de 15 años es analfabeto,110 el 13 por ciento de niños y niñas entre seis y 14 años no asiste a ningún circuito escolar y sólo 70.5 por ciento de éstos tiene aptitud para leer y escribir (el porcentaje infantil más bajo, tanto rural como urbano), al tiempo que sólo el 1 por ciento de jóvenes indígenas acceden a la educación superior”, señala el estudio.

A nivel municipal, las cosas no son fáciles. El 93.4 por ciento del total de los municipios tenía más de 50 por ciento de su población sin acceso a la seguridad social; el 48 por ciento tenía más de 50 por ciento de su población con carencia por servicios básicos en la vivienda; el 17.1 por ciento tenía más de 50 por ciento de su población sin acceso a servicios de salud; el 9.2 por ciento tenía más de 50 por ciento de su población con carencia por la calidad y espacios de la vivienda; el 4 por ciento tuvo porcentajes mayores a 50 por ciento de su población con carencia de la alimentación y el 3.5 por ciento tenía más de 50 por ciento de su población con rezago educativo.

Este es el panorama que Peña deberá enfrentar, pero que no desconoce del todo. Como gobernador, administró 15 millones de habitantes y dejó números que pueden descifrar el misterio que todavía para algunos representa su presidencia. Así, la mitad de los mexiquenses presentan algún tipo de pobreza. Según el Informe de Evaluación, el del Estado de México es un caso destacado, pues aquí vive un millón 214 mil personas en pobreza extrema, lo que significa un aumento de 214 mil. Así pues, 6 millones 533 personas viven con algún tipo de pobreza. Dos millones y medio presentan algún tipo de carencias, 5 millones 293 mil 700 presentan algún tipo de carencia. El Edomex gasta mil 150 millones de pesos para despensas destinadas a adultos de más de 70 años, que alcanza para 161 mil personas que viven en pobreza extrema. La población total mayor de 70 años asciende a 370 mil personas.

Otro rubro que dibuja lo que puede ser un gobierno encabezado por Peña es el de la seguridad, donde el mexiquense apuesta por concentrar los mandos en uno solo y definir territorios o plazas apara que el narcotráfico trabaje sin daños colaterales, como los producidos en el sexenio que termina, cuando la negociación fue imposibilitada. En suma, a Peña le espera el trabajo más ingrato que un país puede ofrecer pero también la oportunidad de hacer, por una vez, las cosas correctamente, aunque para México ya no hay sueños.

Aeropuerto para narcos

* El aeropuerto, internacional desde el 2005, fue diseñado para convertirse en una puerta comercial pero luego de 7 años de operaciones, ha sido mejor aprovechado por el narcotráfico que por las empresas.

 

Miguel Alvarado

Toluca. El aeropuerto internacional de Toluca luce semivacío. Una caída de 50 por ciento en tráfico de pasajeros y de 45 por ciento en operaciones dice todo. A simple vista es evidente el desinterés por una superterminal más conocida por los decomisos de droga que lo que realmente aporta. A las siete de la mañana del martes 20 de noviembre, apenas tres filas con unos 60 pasajeros entre todas, esperan turno para el abordaje. Si no fuera por ellos, los pasillos apenas registrarían el movimiento de empleados de limpieza y encargados del boletaje. Dos cafés están abiertos al a siete de la mañana y dos tiendas de ropa abren permanentemente. El resto espera a las 9 de la mañana para esperar clientes que por lo demás apenas aparecen. Un sol pasillo central divide el área de abordaje de los centros comerciales. De casi un kilómetro de largo, está diseñado para que a sus lados se instalen oficinas de atención o ventas. Los cubículos, de cristal y diferentes tamaños, están diseñados e instalados pero nadie los usa. Nadie renta y al menos 30 permanecen a la espera de que algo las active. Esto y otras cosas representan una subutilización del 60 por ciento de la estructura. El aeropuerto, planeado para trasladar operaciones de la ciudad de México, le quedó grande a las expectativas.

La empresa española de construcción OHL posee el 49 por ciento de las acciones para operar el aeropuerto y considera que será hasta el 2013 cuando éste repunte, lo que coincide con los deseos de la administración del priista Eruviel Ávila, quien desde ya anunció que a partir del 25 de febrero la empresa Aeroméxico abre cuatro nuevas rutas nacionales, un tanque de oxígeno para una terminal donde apenas operan cuatro compañías de bajo costo.

Sin embargo, para el gobierno que “piensa en grande” no todo es fácil. El gobierno de Estados Unidos emite cotidianamente alertas de viajes para que los ciudadanos de ese país consideren las opciones turísticas y de negocios más viables. Así, la publicada el 20 de noviembre del 2012 señala al Estado de México como un destino peligroso e incluye a la entidad de Enrique Peña y el Grupo Atlacomulco en la lista de 19 estados “vetados” por los norteamericanos y que la forman Michoacán, Guerrero, Tamaulipas, Sonora, Jalisco, Morelos, Sinaloa y Baja California, entre otras.

Para la entidad, concretamente se mencionan los municipios de Neza, Chalco, Valle de Chalco, Coacalco e Ixtapaluca. “Usted debe tener cuidado en los municipios de Coacalco, Ecatepec, Nezahualcoyotl, La Paz, Valle del Chalco Solidaridad, Chalco, e Ixtapaluca, que son porciones del este del área metropolitana de la Ciudad de México, ubicada justo al este del aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México. “Estas áreas han experimentado altas tasas de delincuencia y la inseguridad. En septiembre de 2012, el Gobierno de México envió fuerzas militares y de policía federal en el municipio de Nezahualcóyotl, en un esfuerzo para combatir la delincuencia organizada”, señala el comunicado. Los norteamericanos asesinados en el 2011 en el país fueron 113. Los primeros seis meses del 2012 registraron 32 homicidios.

El aeropuerto, internacional desde el 2005, fue diseñado para convertirse en una puerta comercial pero luego de 7 años de operaciones, ha sido mejor aprovechado por el narcotráfico que por las empresas. El gobierno federal invirtió en él unos 600 millones de pesos entre 2004 y 2006 y el 2010 se invirtieron 74.5 millones de dólares para una nueva pista. Es administrado por la Administradora Mexiquense del Aeropuerto Internacional de Toluca S.A. de C.V, AMAIT, formada por la mencionada OHL, además del gobierno estatal, que posee 26 por ciento de las acciones y Aeropuertos y Servicios Auxiliares, que tiene el otro 26 por ciento. Su mejor año fue en el 2008, cuando reportó 4.1 millones de movilizaciones al año. En el 2010 hasta un premio ganó como el mejor y más eficiente aeropuerto. Eso ha quedado atrás y si bien luce impecable de limpio, semivacío no sirve para gran cosa. Olvidado así, ni siquiera parece que allí se decomisaran cantidades de droga y se hicieran embarcos internacionales de estupefacientes.

El 26 de septiembre del 2012 se conoció el último caso. La SEIDO y la PGR documentaron en declaraciones del narcotraficante Sergio Villarreal Barragán, “El Grande”, que el cártel de los Beltrán Leyva usaron el aeropuerto como base de operaciones para el traslado de cocaína por tres años consecutivos, del 2006 al 2009, el primer trienio en la administración estatal de Enrique Peña. “Ellos se arreglaban con el personal del aeropuerto, es decir con el personal de ASA, Torre de Control, Aduanas, Migración, los maleteros, hasta los bomberos desplegados en el aeropuerto. A todos se les repartía de los 900 mil dólares, y lo repartían ‘El Pokémon’ y ‘El Negro’, por lo que entre ‘La Barbie’ y yo teníamos arreglado el aeropuerto para bajar los referidos aviones”, detalla la periodista Anabel Hernández. Los vuelos hacían escala en Cancún y de allí se dirigían a Toluca. Usaban aviones Grumman que salían de Venezuela para llevar hasta 3 y media toneladas de coca. Hasta hangares tenían, y usaban los numerados entre el 22 y el 29 de la calle 3 en el aeropuerto de Toluca y eran rentados por la SSP a la Operadora de Aviación General de Toluca, S.A. de C.V.

“Los responsables del uso de las instalaciones eran Eduardo Laris McGregor, coordinador de Transportes Aéreos de la Policía Federal desde 2007 y José Antonio Villavicencio, actual subdirector de la Dirección General de Operaciones y Administración de Bienes Materiales de la SSP. Extraoficialmente ese lugar era la sede de la empresa Aeronáutica Cóndor S.A. de C.V., conocida como Aerocóndor. En mayo de 2009, el Departamento del Tesoro de EU la relacionó con el colombiano Pedro Antonio Bermúdez, “El Arqui”, acusado de ser el operador de Joaquín “El Chapo” Guzmán y de los Beltrán Leyva. Aerocóndor trabajaba bajo la fachada de ser un taxi aéreo; sin embargo, el testigo colaborador Jennifer declaró en 2010 que en realidad transportaba droga. En la misma época, las instalaciones del hangar también eran usadas para helicópteros del Gobierno mexiquense como un favor de la SSP, señalaron funcionarios aeroportuarios consultados”, relata Hernández.

Laris había sido acusado por recibir sobornos de hasta medio millón de dólares por parte de la empresa norteamericana BizJet International a cambio de conseguir contratos de servicio y mantenimiento de la flota aérea presidencial, desde el 2006, publicaba la revista Emeequis en julio del 2012. BizJet tiene a su cargo esos trabajos, a pesar de que el gobierno federal estaba advertido por el de EU desde el 2011. A Laris se le confiscaron cuatro cuentas bancarias pero sólo por un día y siguió trabajando como jefe de la Coordinación de Transportes Aéreos de la Policía Federal. Según datos de la Unida de Enlace de la Policía Federal Preventiva, en el 2008 Laris gastó 239 mil 143.61 pesos en vuelos internacionales pagados por su trabajo.

Aeronáutica Cóndor, por su lado, es una empresa colombiana con conexiones con el narcotráfico en aquel país y que opera una extensa red de transporte para cocaína. Sus dueños están presos, Julio César Sánchez Martell, cuñado del capo Pedro Antonio Bermúdez Suazo, alias El Arqui, operador del cártel de Medellín en México por más de 20 años.

A pesar de las malas noticias y el panorama quebrado por la mitad, la apuesta empresarial por el espacio no disminuye y las inversiones siguen canalizándose. Interjet, una de las que operan a bajo costo en el país, destina 4 mil 800 millones de dólares a su sector y de los cuales tocarán 25 millones de dólares al aeropuerto de Toluca, donde pretende construir cuatro hangares para cuatro naves. Volaris, por su parte, invierte 100 millones de dólares anuales.